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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>H&eacute;ctor Aguilar Cam&iacute;n, <i>Pensando en la izquierda</i></b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Illades*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, FCE, 2008, 70 P.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>UAM&#45;Cuajimalpa</i><i>.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:cillades@correo.cua.uam.mx">cillades@correo.cua.uam.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este peque&ntilde;o libro re&uacute;ne y revisa nueve art&iacute;culos que H&eacute;ctor Aguilar Cam&iacute;n public&oacute; en <i>Milenio</i> el a&ntilde;o pasado, y uno m&aacute;s que apareci&oacute; en <i>Nexos</i> en 2005, donde expone la situaci&oacute;n actual de la izquierda mexicana. </font><font face="verdana" size="2">HAC sostiene que el &uacute;nico futuro posible para &eacute;sta (y por extensi&oacute;n para la izquierda latinoamericana), si es que quiere jugar un papel constructivo en la sociedad pol&iacute;tica, es emular a la socialdemocracia europea y, consecuentemente, aceptar el mercado, la democracia liberal y el capitalismo. S&oacute;lo de esta manera aqu&eacute;lla podr&iacute;a conciliar los ideales (equidad, justicia, fraternidad) que al autor le parecen encomiables, con los resultados concretos, disociados o de plano extraviados por pr&aacute;cticas que juzga reprobables (violencia, autoritarismo, estatismo).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Procede entonces a identificar las cuatro familias de la izquierda nativa: 1) la revolucionaria; 2) la comunista; 3) la estatista y nacionalista, y; 4) la ut&oacute;pica cl&aacute;sica. La primera est&aacute; identificada con la violencia; la segunda con Mosc&uacute;; la tercera con el populismo autoritario (Salinas <i>dixit);</i> y la &uacute;ltima simplemente con los viejos ideales igualitarios. A veces se entrecruzan sus filias y fobias, pero cada una posee una identidad propia. Con escasas virtudes e innumerables taras, dif&iacute;cilmente podr&iacute;a producir algo positivo seg&uacute;n HAC, como lo prueba el PRD. Desafortunadamente, no encontr&oacute; en M&eacute;xico una quinta familia como habr&iacute;a deseado, la izquierda socialdem&oacute;crata, la &uacute;nica portadora de progreso, para situarnos en el horizonte de la modernidad. Concluye, sin embargo, con la paradoja que le aporta el dato duro de la evidencia emp&iacute;rica: "quienes han estado m&aacute;s cerca de alcanzar los fines &eacute;ticos universales de la izquierda han sido las sociedades guiadas por ideales de "derecha" (57).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La prosa de HAC es &aacute;gil y su an&aacute;lisis ligero. En lugar de preguntarse por qu&eacute; la izquierda es &eacute;sta y no otra, lo que supondr&iacute;a adentrarse en su formaci&oacute;n hist&oacute;rica como sujeto pol&iacute;tico, y a partir de all&iacute; evaluar sus posibilidades concretas, lo que hace es descartar una a una a las distintas corrientes, empezando por la revolucionaria. Independientemente de la cr&iacute;tica de las armas que sin duda compartimos, de la misma manera que a HAC le parece "incre&iacute;ble &#91;...&#93; que ande poniendo bombas por el pa&iacute;s una organizaci&oacute;n llamada Ej&eacute;rcito Popular Revolucionario" (17), un pasmo similar me produce que no ofrezca una m&iacute;nima explicaci&oacute;n de por qu&eacute; la guerrilla en M&eacute;xico lleva cincuenta a&ntilde;os en acci&oacute;n y por qu&eacute; en lugar de desaparecer se expande a pesar de la opci&oacute;n democr&aacute;tica "realmente existente". &iquest;No habr&iacute;a que buscar mejor en la end&eacute;mica violencia agraria, con su l&oacute;gica de acci&oacute;n&#45;reacci&oacute;n, el origen y el alimento permanente de estos grupos? (al respecto lo remito a los excelentes estudios de Marco Berligeri y Laura Castellanos). A m&aacute;s democracia no hay menos guerrilla, porque su demanda fundamental no es aqu&eacute;lla sino la justicia social (en este sentido est&aacute; emparentada con la "izquierda ut&oacute;pica cl&aacute;sica" y se remonta al primer socialismo).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La izquierda comunista le parece por lo menos inocua. Ocupada en justificar el socialismo real, no tuvo tiempo para participar en el movimiento popular, por lo que su influencia se experiment&oacute; sobre todo en el campo intelectual. De alguna manera su elitismo le otorg&oacute; el &uacute;nico logro asequible: la colonizaci&oacute;n del espacio cultural. Comprometida con la democracia, el pecado capital que cometi&oacute; fue abrazar el estatismo (la variante aut&oacute;ctona de la sovietizaci&oacute;n de acuerdo con HAC) y, por tanto, le fue f&aacute;cil fundirse con las corrientes emanadas de la revoluci&oacute;n mexicana y los desprendimientos del PRI. Al respecto, las omisiones de HAC son numerosas y relevantes. En primer lugar, el PCM no agrup&oacute; al conjunto de la izquierda comunista, raz&oacute;n por la cual no todos abrazaron la l&iacute;nea moscovita. Por otra parte, en varios momentos del siglo pasado su influencia en el movimiento popular fue significativa (los treinta, finales de los cincuenta, los setenta). En tercer lugar, sus victorias no s&oacute;lo fueron culturales; algunas de las libertades de las que ahora disfrutamos, en particular en la ciudad de M&eacute;xico, son producto de las luchas de esta izquierda (la elecci&oacute;n de los gobernantes en el DF, el reconocimiento de los derechos de las minor&iacute;as, la despenalizaci&oacute;n del aborto).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la izquierda ut&oacute;pica lo &uacute;nico que le ofrece es su condescendencia. La identifica con los militantes abnegados (los que s&iacute; creen en la causa) y no con una corriente hist&oacute;rica. De haberlo hecho as&iacute;, tal vez habr&iacute;a podido brindar un cuadro m&aacute;s complejo de la "izquierda indigenista" m&aacute;s all&aacute; de decir que reedita el culto a la violencia y convierte en bandera particularismos que le parecen anacr&oacute;nicos y ajenos al universalismo progresista. En este punto cabe se&ntilde;alar que la reivindicaci&oacute;n del ind&iacute;gena no la introdujo el zapatismo en el discurso de la izquierda, &eacute;sta surge del socialismo mexicano decimon&oacute;nico, as&iacute; como la puesta en pr&aacute;ctica de gobiernos locales al margen de la autoridad estatal proviene del comunalismo. Por otra parte, el multiculturalismo que HAC ve subyacente en el zapatismo y expl&iacute;citamente rechaza, tambi&eacute;n posee un fundamento universalista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las &uacute;ltimas secciones del libro las dedica a mostrar a la izquierda mexicana a contracorriente de la historia que HAC lee en la clave del progreso. S&uacute;bitamente el marco nacional cede el lugar al orden planetario para presentar los dos modelos de socialismo: el sovi&eacute;tico y la socialdemocracia. Argumenta que las pol&iacute;ticas de izquierda no han sino socializado la pobreza (el extinto campo socialista), y como la &uacute;nica manera de acabar con ella es generando riqueza, las pol&iacute;ticas de la derecha han probado ser m&aacute;s eficaces (Europa Occidental, Estados Unidos). Para apresurar la conclusi&oacute;n, HAC no se detiene ni siquiera un momento a contarnos que el socialismo realmente existente cobr&oacute; vida en la periferia atrasada del sistema mundial, mientras los pa&iacute;ses centrales se desarrollaban considerablemente por la v&iacute;a de la intervenci&oacute;n estatal en la econom&iacute;a. Tampoco habla de la magnitud alcanzada por la desigualdad social en &eacute;stos despu&eacute;s del desmantelamiento del Estado de bienestar. Plantea adem&aacute;s que el utilitarismo benthamiano ha producido "los mayores niveles de igualdad que haya conocido la historia" (57). &iquest;Podr&iacute;a demostrar seriamente que los pa&iacute;ses anglosajones, guiados por aqu&eacute;l, tienen una mejor distribuci&oacute;n del ingreso que Alemania, Francia o los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos? Pero, como en lugar de explicar prefiere recomendar, acaba uno de los cap&iacute;tulos finales con una sentencia: "de la combinaci&oacute;n de un capitalismo moderno y un Estado con pol&iacute;ticas sociales que redistribuyan el ingreso, puede salir lo que buscan M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina: pa&iacute;ses pr&oacute;speros, democr&aacute;ticos y equitativos" (62).</font></p>      ]]></body>
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