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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los agentes de la investigación educativa en México. Capitales y habitus: Alicia Colina y Raúl Osorio México, CESU-UNAM, 2004]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Los agentes de la investigaci&oacute;n educativa en M&eacute;xico. Capitales y habitus*</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">Alicia Colina y Ra&uacute;l Osorio</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico, CESU&#150;UNAM, 2004</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><i>Por Norma Georgina Guti&eacute;rrez Serrano**</i></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Presentaci&oacute;n realizada en el marco del VIII Congreso Nacional de Investigaci&oacute;n Educativa en Hermosillo, Sonora, 29 de octubre de 2005.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">**Investigadora del Centro Regional de Investigaciones Interdisciplinarias.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <b>Correspondencia:</b> <a href="mailto:gala@servidor.unam.mx">gala@servidor.unam.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis de la conformaci&oacute;n y din&aacute;mica del campo de la investigaci&oacute;n educativa (IE) en M&eacute;xico tiene un inter&eacute;s central en este trabajo, que adquiere concreci&oacute;n en las preguntas generales sobre qui&eacute;nes son y d&oacute;nde est&aacute;n actualmente los investigadores en educaci&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; de una descripci&oacute;n, los autores de esta obra avanzan hacia una caracterizaci&oacute;n de los investigadores en educaci&oacute;n en dos importantes dimensiones: la primera se refiere a la conformaci&oacute;n del campo (&iquest;c&oacute;mo se asocian los investigadores?, &iquest;c&oacute;mo cumplen con las reglas del juego del campo de la IE?, &iquest;c&oacute;mo se incorporan a este campo y adquieren los capitales de poder para obtener reconocimiento de sus pares?).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una segunda dimensi&oacute;n, la obra se propone interpretar y comprender la manera en que los investigadores, como individuos, sienten y piensan su pr&aacute;ctica profesional. Es la atenci&oacute;n a este tipo de preocupaciones lo que lleva a entusiasmar en la lectura de este libro a los interesados en el tema. No s&oacute;lo porque hay poca literatura dedicada a los investigadores en educaci&oacute;n y porque de &eacute;sta, la mayor parte no rebasa la descripci&oacute;n, sino tambi&eacute;n, como se muestra en el desarrollo de este trabajo, porque un estudio de este tipo da cuenta de la estructura y din&aacute;mica del campo de la IE. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El debate es materia de atenci&oacute;n desde las primeras p&aacute;ginas del trabajo que nos ocupa, es m&aacute;s, constituye un punto de arranque. &iquest;Cu&aacute;ntos somos? Es una pregunta con presencia insistente en nuestro campo y ligada a ella. Otra pregunta frecuente es &iquest;qui&eacute;nes somos? Est&aacute;n los datos de fuentes oficiales que reporta Martin iano Arredondo en 1984, en los que para 1979 se consideraron 762 investigadores. En 1994 un inventario de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica (SEP) menciona 900 investigadores. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tambi&eacute;n se hace referencia a la pol&eacute;mica indirecta entre Eduardo Weiss y Rollin Kent, que en una vertiente m&aacute;s estricta consideran: "De ninguna manera somos una comunidad de &#91;...&#93; 200 investigadores" afirma Kent, mientras que para Weiss, "somos cada vez m&aacute;s y mejores" y reconoce alrededor de 300 investigadores en el campo. Sin duda se trata de diferencias derivadas de distintas perspectivas y lugares desde donde interpretamos el campo de la IE.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este panorama, Colina y Osorio establecen dos criterios centrales para identificar a 336 investigadores como poblaci&oacute;n de estudio. Un primer criterio fue la membres&iacute;a en &oacute;rganos como el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), el Consejo Mexicano de Investigaci&oacute;n Educativa (COMIE) o la Red de Investigaci&oacute;n en Educaci&oacute;n Superior. Un segundo criterio consider&oacute; la participaci&oacute;n activa en el campo relacionada con publicaciones, comit&eacute;s editoriales, congresos y gesti&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta poblaci&oacute;n de estudio, los autores sistematizan datos de fuentes de informaci&oacute;n electr&oacute;nica que les permiten una descripci&oacute;n por g&eacute;nero, ubicaci&oacute;n territorial, ubicaci&oacute;n institucional, pertenencia a asociaciones y antig&uuml;edad en el campo de investigaci&oacute;n. De la poblaci&oacute;n de referencia, seleccionaron 15 informantes clave de quienes recabaron informaci&oacute;n cualitativa mediante entrevistas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los datos sistematizados y los relatos de quince investigadores fueron fundamentalmente interpretados a la luz la teor&iacute;a de los campos de Pierre Bourdieu. Desde esta perspectiva te&oacute;rica, parece que los autores logran enlazar la descripci&oacute;n de los investigadores en IE con la incorporaci&oacute;n del conocimiento de la red de relaciones objetivas entre los agentes (investigadores) y sus instituciones, es decir, la teor&iacute;a de los campos aplicada al campo de la IE, que constituye el t&iacute;tulo y tema del segundo cap&iacute;tulo de esta obra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la propuesta metodol&oacute;gica resaltan los indicadores de capital que est&aacute;n definidos por un contenido pertinente al campo de la IE. As&iacute; tenemos que el capital social se traduce en los indicadores de g&eacute;nero, ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica, ubicaci&oacute;n institucional, antig&uuml;edad, entre otros; capital cultural institucionalizado como el &uacute;ltimo grado de estudios de los investigadores; capital objetivado como el n&uacute;mero de publicaciones reportadas en la base de datos del &Iacute;ndice de Revistas sobre Educaci&oacute;n Superior e Investigaci&oacute;n Educativa (IRESIE); capital simb&oacute;lico, como el nivel de pertenencia al SNI, las distinciones cient&iacute;ficas y la participaci&oacute;n en comit&eacute;s editoriales de las revistas <i>Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa, de Educaci&oacute;n Superior, Perfiles Educativos </i>y <i>Latinoamericana de Estudios Educativos.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la exploraci&oacute;n del <i>habitus, </i>otra categor&iacute;a central de la teor&iacute;a de los campos, se analizan las entrevistas en profundidad con base en los indicadores de actuaci&oacute;n, como tiempo que se dedica a la investigaci&oacute;n; recursos, como formas de obtenci&oacute;n de financiamiento; interacci&oacute;n, como comunicaci&oacute;n con colegas y sentimiento de integraci&oacute;n; capacidades, como cualidades y habilidades reconocidas, y tambi&eacute;n violencia, como vivencias de dificultades, entre otros indicadores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en el an&aacute;lisis de estos indicadores de capital y del <i>habitus, </i>se organiza el desarrollo del libro en otros cuatro cap&iacute;tulos en los que se van entremezclando interesantes cuadros de datos, citas de obras sobre el tema y extractos de entrevistas. Desde aqu&iacute; podemos ubicar personas, momentos, producciones e instituciones. Lo mismo observamos vida, obra y trayectoria que identificamos campos de poder y formas de violencia en el campo. Contamos pues con una rica caracterizaci&oacute;n y con un comprometido <i>corpus </i>anal&iacute;tico de la IE en M&eacute;xico. &Eacute;sta es una obra que provoca la reflexi&oacute;n, la sorpresa y la revisi&oacute;n de los supuestos que sostenemos quienes hemos abordado el tema.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo escudri&ntilde;a y nos se&ntilde;ala las reglas del juego que est&aacute;n inmersas en los procesos de institucionalizaci&oacute;n, nos muestra c&oacute;mo la configuraci&oacute;n relacional del campo se impone a sus miembros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; se establece que quienes producen capital objetivado en publicaciones dentro del campo son quienes detentan mayor capital social y cultural, y son capaces de reproducir el capital simb&oacute;lico que los fortalece.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los investigadores en esta situaci&oacute;n no constituyen m&aacute;s que 39% de los 336 considerados. Tambi&eacute;n se dice que estos agentes son los que se encuentran ubicados en instituciones de investigaci&oacute;n con claras reglas del juego.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, retomando la idea de Bourdieu de l&iacute;mite de un campo, en la que se reconoce a los agentes o instituciones que pertenecen a &eacute;l, en la medida en que sufren y producen efectos en el campo, me parece oportuno un se&ntilde;alamiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal vez en el a&ntilde;o 2001 las comunidades o grupos especializados en investigaci&oacute;n educativa que ahora conocemos no ten&iacute;an una presencia tan notoria, pero en la actualidad, el mismo COMIE identifica dentro de su p&aacute;gina electr&oacute;nica a 24 de ellas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de comunidades que ya tienen cierta permanencia y que afectan en muchas formas al campo, incluso con publicaciones que pueden considerarse como capital objetivado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tales comunidades no est&aacute;n sujetas a una estructura institucional ni a reglas institucionales de juego, generan sus propias din&aacute;micas, son cambiantes y menos r&iacute;gidas que las organizaciones acad&eacute;micas, integran agentes con distinto capital social, cultural, objetivado y simb&oacute;lico e indudablemente afectan y se ven afectadas por el campo. Por ello me atrevo a expresar una inquietud referida a la suficiencia de un marco anal&iacute;tico estructuralista. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me pregunto: &iquest;ser&aacute; suficiente seguir enfocando la IE en M&eacute;xico como un campo estructurado? &iquest;No habr&aacute; otros elementos que est&eacute;n influyendo o determinando la din&aacute;mica de la IE, cuya explicaci&oacute;n no se posibilite mediante un enfoque estructuralista? &iquest;El principio de la din&aacute;mica del campo de la IE radica en la configuraci&oacute;n particular de la estructura? Son parte de las reflexiones que me provoca la lectura de su libro, reflexiones que tambi&eacute;n van de la mano de la satisfacci&oacute;n por los acuerdos. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenemos acuerdos en concebir a la IE en M&eacute;xico como un campo, en denominar y analizar a los miembros del campo como agentes de la IE, en valorar el papel de los l&iacute;deres fundadores de las instituciones dedicadas a la IE, en reconocer la influencia de las instituciones en la estructura y din&aacute;mica del campo. Por todo esto y m&aacute;s me siento una interlocutora de los autores de la obra que rese&ntilde;o. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considero que restan por hacer otros trabajos en esta l&iacute;nea de indagaci&oacute;n. Tales trabajos seguramente se convertir&aacute;n en capital objetivado y generar&aacute;n capital simb&oacute;lico no solo de quienes los publiquen, sino sobre quienes se escriba. As&iacute;, por ejemplo, muchos de los miembros del campo empezaremos a tomar en cuenta el publicar en revistas que se encuentren indexadas en el IRESIE por ejemplo, o pondremos m&aacute;s atenci&oacute;n en atender invitaciones de comit&eacute;s editoriales de las cinco revistas que se consideraron en el estudio que dio lugar al libro <i>Agentes de la IE en M&eacute;xico.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de una obra que nos muestra, de manera clara, una perspectiva compleja que supone mucho compromiso anal&iacute;tico y casi exige una toma de posici&oacute;n dentro del campo de estudio. Los autores se comprometen con una postura; sus an&aacute;lisis enjuician y valoran de manera fundamentada, por lo que es de reconocerles la entereza, pero adem&aacute;s, cabe se&ntilde;alar que de esta forma la emisi&oacute;n de juicios y valores rebasan las opiniones arbitrarias tan frecuentemente escuchadas en nuestro campo, cuya naturaleza invita a cualquier lego a opinar con autoridad y sin ning&uacute;n fundamento.</font></p>      ]]></body>
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