<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-2620</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Estudios de historia moderna y contemporánea de México]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Estud. hist. mod. contemp. Mex]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-2620</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-26202008000200008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Inmaculada Rodríguez Moya, El retrato en México: 1781-1867. Héroes, ciudadanos y emperadores para una nueva nación]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Montes González]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francisco]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Sevilla  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<numero>36</numero>
<fpage>263</fpage>
<lpage>266</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-26202008000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-26202008000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-26202008000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Inmaculada Rodr&iacute;guez Moya, <i>El retrato en M&eacute;xico: 1781&#150;1867. H&eacute;roes, ciudadanos y emperadores para una nueva naci&oacute;n</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Francisco Montes Gonz&aacute;lez*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Castell&oacute;n, Universitat Jaume I, 2006, 431 p.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Universidad de Sevilla</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El retrato en M&eacute;xico: 1781&#150;1867. H&eacute;roes, ciudadanos y emperadores para </i><i>una nueva naci&oacute;n </i>es sin duda alguna un novedoso trabajo de investigaci&oacute;n que viene a aclarar numerosas inc&oacute;gnitas sobre un g&eacute;nero con importantes lagunas en la historiograf&iacute;a americanista. Galardonada en el a&ntilde;o 2006 con el premio "nuestra Am&eacute;rica", concedido por la diputaci&oacute;n de Sevilla, la obra ha supuesto un aporte de relevancia para la comunidad cient&iacute;fica tanto desde el punto de vista hist&oacute;rico como del art&iacute;stico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las ideas principales que vertebra este estudio es la transformaci&oacute;n est&eacute;tica y conceptual que sufrieron los antiguos s&uacute;bditos del virreinato de Nueva Espa&ntilde;a para convertirse en ciudadanos de derecho. Con este argumento, la autora plantea que el retrato apareci&oacute; como un manifiesto de una visi&oacute;n objetiva y tangible del individuo mexicano de &eacute;poca, que se contempla a s&iacute; mismo y que mira los continuos cambios sufridos en la convulsa historia de los siglos XVIII y XIX. Este g&eacute;nero pict&oacute;rico es un testigo claro de la propia evoluci&oacute;n de los elementos tardobarrocos, que proyecta una imagen reflejada de gusto neocl&aacute;sico que dar&aacute; lugar al "nacimiento de la imagen rom&aacute;ntica". El tema se aborda desde la filosof&iacute;a y la propia historia de la cultura, donde el "ser" plat&oacute;nico se regenera y se transfigura mostrando al individuo mexicano por antonomasia, que se ve alterado por los avatares y accidentes de su propia historia y de la historia com&uacute;n. &Eacute;ste se ve reconocido como un ciudadano burgu&eacute;s, dejando atr&aacute;s dos siglos de memoria americana con reminiscencias del viejo continente europeo. La autora destaca en este sentido el concepto retrat&iacute;stico de los profesores Ximeno y Planes, quienes introdujeron una imagen "donde la importancia social no se marcaba tanto como la individual".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia de M&eacute;xico incide directamente en sus manifestaciones art&iacute;sticas, especialmente en la producci&oacute;n del retrato entre los a&ntilde;os 1781 y 1867. Con la introducci&oacute;n de las reformas borb&oacute;nicas, la producci&oacute;n art&iacute;stica tradicional se ve alterada por el establecimiento de las incipientes artes mec&aacute;nicas. Este fen&oacute;meno modificar&aacute; cualitativa y cuantitativamente la creaci&oacute;n pl&aacute;stica. Tanto es as&iacute;, que los Borb&oacute;n no solamente pretendieron acabar con los gremios de artesanos sino que quisieron controlar a los propios creadores elaborando una estructura educativa que los adoctrinase, con el fin de controlar su producci&oacute;n y homogeneizarla, dot&aacute;ndola de una epidermis clasicista impuesta por las academias europeas. Se crear&aacute; as&iacute; la correcta imagen de esos h&eacute;roes, emperadores y ciudadanos, a los que acertadamente alude el t&iacute;tulo de esta obra. Aparecer&aacute;n en este momento personalidades como Jos&eacute; Mar&iacute;a V&aacute;zquez, Miguel Mata o Jes&uacute;s Corral, quienes contin&uacute;an la labor pict&oacute;rica de sus maestros en la academia super&aacute;ndolos, como es el caso de corral, quien recibe un fuerte influjo de su profesor Clav&eacute;; mientras que del grabado se ocupar&aacute;n Francisco Gordillo y Jos&eacute; Guerrero, dignos disc&iacute;pulos de los maestros Gil y Fabregat.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La poblaci&oacute;n criolla sufri&oacute; una gran decepci&oacute;n ante las ca&oacute;ticas reformas econ&oacute;micas y administrativas propuestas por los Borb&oacute;n en la metr&oacute;poli a partir de 1808, por lo que fue preciso hacerse con la gesti&oacute;n del gobierno Ejecutivo y poder tomar decisiones de forma independiente. Lo que comenz&oacute; siendo una lucha para conquistar ciertos aspectos de autonom&iacute;a desemboc&oacute; en una guerra por la independencia. Este periodo es fundamental para la creaci&oacute;n de una doctrina pict&oacute;rica neocl&aacute;sica, que no dej&oacute; de ser m&aacute;s que un planteamiento casi te&oacute;rico debido a la situaci&oacute;n beligerante del pa&iacute;s. Como consecuencia, hasta que se firma el decreto de Santa Anna de 1843, las artes sufren un declive con escasos ejemplos est&eacute;ticos de calidad. Por este motivo y debido a la escasa demanda de una producci&oacute;n de alta calidad est&eacute;tica, se vuelve a recurrir a los talleres de tradici&oacute;n gremial que hab&iacute;an desarrollado una tendencia clara al academicismo para satisfacer este requerimiento social. Este fen&oacute;meno har&iacute;a que se desarrollaran algunos rasgos aut&oacute;ctonos en las diferentes regiones de M&eacute;xico, con una producci&oacute;n art&iacute;stica que muestra matices que difer&iacute;an de lo que se produc&iacute;a en la capital. Es importante observar en este tipo de arte independiente el desarrollo que tendr&aacute;n los artistas de Puebla de los &Aacute;ngeles, Jalisco, Guanajuato y Veracruz, entre otros. Es en este momento cuando por primera vez se desarrolla un repertorio mitol&oacute;gico con la incipiente idea de un h&eacute;roe mexicano que todav&iacute;a es an&oacute;nimo, destacando entre otros los retratos de Jos&eacute; Mar&iacute;a Morelos y Pav&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, Agust&iacute;n de Iturbide supuso para la historia mexicana el desarrollo de un periodo mucho m&aacute;s compacto que el anterior, dotado de un desarrollo art&iacute;stico al servicio del imperio, y marcado por una program&aacute;tica que intentaba legitimar el poder logrado por un dictador de manera deshonesta. As&iacute;, el arte se pone una vez m&aacute;s que nunca al servicio del estado dejando de lado a la academia de San Carlos y realizando propaganda pol&iacute;tica en favor de la nueva fuerza. Los modelos que se toman en esta etapa son los repertorios iconogr&aacute;ficos imperiales del Antiguo R&eacute;gimen desarrollados por los pintores franceses David e Ingres para Napole&oacute;n Bonaparte, creando estereotipos r&iacute;gidos y carentes de creatividad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un periodo floreciente para las artes se percibe tras la ca&iacute;da del tirano, una etapa creativa que estar&aacute; impulsada por las diferentes academias provinciales y por la propia de San Carlos. Se produce una serie de acontecimientos que dotan a este momento art&iacute;stico de una fuerte personalidad, destac&aacute;ndose la creaci&oacute;n de un discurso nacionalista y patri&oacute;tico que gener&oacute; el desarrollo de un pante&oacute;n heroico propio, que hasta ese instante no hab&iacute;a tenido tradici&oacute;n alguna. Surgen los padres de la patria, la iconograf&iacute;a del insurgente y un retrato an&oacute;nimo que va a mostrar la dignidad de un incipiente individuo burgu&eacute;s que no renuncia a sus ra&iacute;ces, pero que ha transformado y cambiado su significado reflexivo. Otro factor importante en este momento floreciente es el impulso del comercio art&iacute;stico debido a la mejora de las relaciones comerciales con Europa, produci&eacute;ndose un mayor intercambio de obras con el viejo continente. El retrato mexicano se ve directamente influenciado por esta nueva situaci&oacute;n mercantilista, con la presencia de mayor n&uacute;mero de piezas europeas de este g&eacute;nero pict&oacute;rico en Am&eacute;rica, envolvi&eacute;ndose en un aura costumbrista y rom&aacute;ntica en contenido y en forma.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de 1840 se produce una reorganizaci&oacute;n art&iacute;stica que se manifiesta como un movimiento nacional que ha madurado la experiencia recibida. Adem&aacute;s, es importante se&ntilde;alar la presencia de docentes espa&ntilde;oles en M&eacute;xico que se han formado en la Academia de San Lucas de Roma, as&iacute; como el desplazamiento de los futuros artistas que estudiaban en la Academia de San Carlos que acud&iacute;an a Roma y Par&iacute;s para recibir formaci&oacute;n art&iacute;stica. Son caracter&iacute;sticos en estos momentos algunos artistas que han contribuido al desarrollo de la retrat&iacute;stica mexicana en el &aacute;mbito provincial como Arrieta, Calder&oacute;n, estrada, Bustos y Montiel.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya en la d&eacute;cada de los cincuenta se produce un nuevo resurgir de unidad nacional por el peligro que representa el movimiento intervencionista. Pertenecen a este momento la <i>Galer&iacute;a de los Ni&ntilde;os H&eacute;roes </i>y los nuevos repertorios sobre <i>Los insurgentes, </i>que son representados y reinterpretados con diferentes matices subjetivos por los artistas. Ahora m&aacute;s que nunca el retrato mexicano es testigo de la formaci&oacute;n de la clase burguesa americana, que ve en este g&eacute;nero una forma de expresi&oacute;n que refleja su nueva dignidad. La pintura o el grabado no ser&aacute;n las &uacute;nicas maneras de manifestaci&oacute;n de la imagen del nuevo individuo mexicano, sino que tambi&eacute;n utilizar&aacute; la prensa y la propia historiograf&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, la autora cierra este repaso en la d&eacute;cada de los sesenta con la reci&eacute;n inaugurada cuarta Rep&uacute;blica federal tras el fusilamiento del emperador Maximiliano. En este periodo las artes describen un movimiento din&aacute;mico, alcanzando cotas de calidad altas con cierta conciencia transitoria y ef&iacute;mera. El arte vuelve su mirada al pasado poni&eacute;ndose al servicio del imperio y del estado, y creando una imagen que es plasmada por pintores mexicanos, que idealizan y crean una ilusi&oacute;n del emperador y de un repertorio de h&eacute;roes nacionales de las dos facciones pol&iacute;ticas representativas: conservadores y liberales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras la aparici&oacute;n en 2003 del libro <i>La mirada del virrey. Iconograf&iacute;a del poder en Nueva Espa&ntilde;a, </i>que supuso el primer estudio detallado de las series de retratos de los virreyes novohispanos, este trabajo viene a culminar la labor investigadora de la doctora Inmaculada Rodr&iacute;guez en torno al g&eacute;nero del retrato en M&eacute;xico. Sin duda alguna, como ya se ha referido en esta rese&ntilde;a, nos encontramos ante un extraordinario trabajo que completa con creces la laguna historiogr&aacute;fica existente en torno a esta tem&aacute;tica. La estructura ordenada de los contenidos y la claridad de las ideas contribuyen a dotar esta obra de un rigor cient&iacute;fico indiscutible. Del mismo modo hay que se&ntilde;alar la labor documental demostrada, que ha permitido acceder a numerosas obras y datos hasta el momento desconocidos en el cat&aacute;logo monumental mexicano.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
