<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-2450</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Diánoia]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Diánoia]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-2450</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filosóficas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-24502009000100010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[P. Aronson y E. Weisz (compiladores), La vigencia del pensamiento de Max Weber a cien años de "La ética protestante y el espíritu del capitalismo"]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Goldwaser]]></surname>
<given-names><![CDATA[Nathalie]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Buenos Aires Facultad de Ciencias Sociales Instituto de Investigaciones Gino Germani]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<volume>54</volume>
<numero>62</numero>
<fpage>149</fpage>
<lpage>154</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-24502009000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-24502009000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-24502009000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>P. Aronson y E. Weisz (compiladores), <i>La vigencia del pensamiento de Max Weber a cien a&ntilde;os de </i>"<i>La &eacute;tica protestante y el esp&iacute;ritu del capitalismo</i>"</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Nathalie Goldwaser</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Gorla, Buenos Aires, 2007, 376 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Gino Germani. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Buenos Aires. </i><a href="mailto:nathalie.goldwaser@gmail.com">nathalie.goldwaser@gmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>La antinomia de la ciencia pol&iacute;tica de Weber    <br>   consiste, b&aacute;sicamente, en que justo la inclusi&oacute;n    <br>   ineludible en el car&aacute;cter de empresa racional    <br>   de todas las administraciones modernas se vuelve    <br>   el lugar del posible ser s&iacute; mismo, y la carcasa de    <br> </i>"<i>servidumbre</i>"<i> el &uacute;nico espacio de juego de aquella    <br> </i>"<i>libertad de movimiento</i>"<i> que buscaba Weber,    <br> como hombre y pol&iacute;tico.</i>    <br> KARL L&Oacute;WITH<a href="#notas">*</a></font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Conmemorar siempre es un festejo, y m&aacute;s cuando se trata de un escrito que ha pasado "la prueba del tiempo" y las fronteras del espacio de su gestaci&oacute;n (Alemania, 1904&#150;1905). Esta celebraci&oacute;n se realiz&oacute; en el mes de octubre de 2005 en Buenos Aires, donde se hicieron presentes estudiosos de la obra del soci&oacute;logo de Heidelberg de distintos pa&iacute;ses de Occidente. Es de destacar la presencia de Wolfgang Schluchter, el que m&aacute;s hizo por el estado actual de los estudios sobre Weber. Tambi&eacute;n participaron en el encuentro Dirk Kaesler (de Alemania), Jos&eacute; Almaraz, Jos&eacute; M. Gonz&aacute;lez Garc&iacute;a, Yolanda Ruano de la Fuente (de Espa&ntilde;a), Luis Aguilar Villanueva, Nora Rabotnikof, Francisco Gil Villegas, Gina Zabludovsky (de M&eacute;xico), Stephen Kalberg (de Estados Unidos) y diversos profesores y profesoras argentinos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El m&eacute;rito de este libro es, pues, reunir una serie heterog&eacute;nea de escritos en torno a las m&uacute;ltiples interpretaciones sobre <i>La &eacute;tica protestante y el esp&iacute;ritu del capitalismo. </i>La mayor&iacute;a de esos textos llevan el esfuerzo de enlazar aquel cap&iacute;tulo de la <i>Sociolog&iacute;a de la religi&oacute;n </i>con una parte del mundo contempor&aacute;neo. La presente rese&ntilde;a se dedicar&aacute; entonces a apuntar lo que consideramos elementos interesantes entre las observaciones te&oacute;ricas de Max Weber y la realidad actual, desde el prisma latinoamericano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En aquellos tres d&iacute;as de exposiciones, di&aacute;logos, debates y discusiones en el Instituto Goethe, qued&oacute; claro que la obra de Max Weber no pretendi&oacute; arrojar verdades absolutas. Por el contrario, ha despertado el inter&eacute;s por ahondar en su teor&iacute;a, en su metodolog&iacute;a y en sus hip&oacute;tesis, as&iacute; como tambi&eacute;n en corroborar si todas ellas eran factibles de aplicarse en cualquier sociedad moderna. La participaci&oacute;n de los profesores argentinos es una muestra de ello, porque no s&oacute;lo han expuesto su lectura de Weber, sino que han intentado, con m&aacute;s o menos aciertos, explicar el devenir de la Argentina y de Am&eacute;rica Latina bajo la lupa weberiana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> No obstante, &eacute;ste no es un libro que refleje actas de una jornada, tampoco preguntas y discusiones efectuadas en aquel encuentro (tal como lo admiten los editores en la introducci&oacute;n), perdi&eacute;ndose en parte algunos debates que iban desde cuestiones de traducci&oacute;n (como fue el caso del concepto <i>Geh&auml;use von H&ouml;rigkeit</i>, traducido al ingl&eacute;s en 1930 por Talcott Parsons como <i>iron cage</i>, de lo que se deriv&oacute; al espa&ntilde;ol como "jaula de hierro"; fue el profesor Gil Villegas quien, en aquel encuentro, aport&oacute; para la lengua castellana la idea de "caparaz&oacute;n, concha o carcasa de acero" por representar la combinaci&oacute;n de un material propio de la naturaleza, org&aacute;nico &#151;no siendo externo a la vida de un caracol&#151; con otro que es producto de la creaci&oacute;n humana); hasta temas de fondo en torno, por ejemplo, a las virtudes o equ&iacute;vocos de los tipos ideales weberianos o la interpretaci&oacute;n de la c&eacute;lebre expresi&oacute;n goethiana&#150;weberiana de "afinidades electivas".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Si bien el libro est&aacute; organizado en cuatro secciones, proponemos aqu&iacute; un eje de lectura politol&oacute;gico que consideramos productivo para aquel lector que quiera encontrar un di&aacute;logo entre los textos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La recepci&oacute;n de Weber, seg&uacute;n Kaesler, tuvo su apoteosis en el per&iacute;odo posterior a 1945. Este autor se dedica a rastrear el curso de la recepci&oacute;n e influencia del pensamiento de Weber tanto durante su vida, como en los momentos posteriores, hasta el estado actual del estudio de su obra en Alemania. Sin embargo, nos interesa aqu&iacute; c&oacute;mo ha sido su influencia en nuestro continente. Nora Rabotnikof nos introduce en el campo de recepci&oacute;n latinoamericano del Weber "pol&iacute;tico", a trav&eacute;s del libro editado en 1982 por Jos&eacute; Aric&oacute; titulado <i>Escritos pol&iacute;ticos</i>,<sup><a href="#notas">1</a></sup> donde reun&iacute;a ensayos ligados a la cuesti&oacute;n del Estado&#150;naci&oacute;n, parlamento, gobierno, que muchos de ellos hasta entonces no hab&iacute;an sido editados en espa&ntilde;ol. Esta recepci&oacute;n se da en el marco de discusi&oacute;n acerca de la democracia y la transici&oacute;n en una Am&eacute;rica Latina vapuleada por dictaduras y golpes de Estado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Podr&iacute;amos preguntarnos de d&oacute;nde surge y por qu&eacute; se escucha hoy en ciertos discursos de l&iacute;deres pol&iacute;ticos la necesidad de darle "m&aacute;s democracia a la democracia". Esta frase es s&iacute;ntoma quiz&aacute; de un proceso anterior, al decir de Rabotnikof, denominado "el desencanto democr&aacute;tico", que es el choque entre considerar la democracia como procedimiento y criticarla como valor en s&iacute;. Es Weber nuevamente quien nos aclara este equ&iacute;voco al demostrarnos que lo <i>otro </i>de la democracia no es ni la burocracia, ni el gobierno administrativo, ni el cesarismo o carisma. Lejos de ser deformaciones o patolog&iacute;as de la pol&iacute;tica moderna, cada uno de estos elementos tiene una funci&oacute;n espec&iacute;fica en el "buen" desarrollo de la democracia representativa en sociedades occidentales. Para los primeros dos elementos, el texto de Aguilar Villanueva "Cr&iacute;ticas y desaf&iacute;os gerenciales a la burocracia weberiana" nos reenv&iacute;a a evaluar los sistemas pol&iacute;ticos latinoamericanos. Frente a lo que varios organismos internacionales llamaron "modelo weberiano", es decir, una estructuraci&oacute;n organizativa dirigida menos a la producci&oacute;n de resultados de valor para los ciudadanos que al acatamiento de reglas; surge mundialmente lo que se denomin&oacute; <i>New Public Management </i>(NGP: Nueva Gesti&oacute;n/Gerencia P&uacute;blica), entendida como una alternativa para la organizaci&oacute;n, direcci&oacute;n y operaci&oacute;n de la <i>gobernanza </i>moderna, que tiene como caracter&iacute;stica la distribuci&oacute;n descentralizada de la jerarqu&iacute;a. La noci&oacute;n de gobernanza es introducida por el autor mexicano en reemplazo del concepto weberiano de "dominaci&oacute;n" por ser de m&aacute;s amplio alcance, ya que la dominaci&oacute;n socialmente necesaria y leg&iacute;tima est&aacute; en funci&oacute;n de la eficacia de los gobiernos en la direcci&oacute;n de su sociedad. Sin embargo, Aguilar Villanueva ofrece un muy cuidadoso an&aacute;lisis cr&iacute;tico de las virtudes y desventajas de este nuevo tipo de gesti&oacute;n. Se interroga, por un lado, acerca de la posibilidad de aplicarla en pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica. Por el otro, si acaso esta alternativa de gesti&oacute;n ha de ser considerada como algo postburocr&aacute;tico o una eventual forma de configuraci&oacute;n emp&iacute;rica de organizaci&oacute;n, direcci&oacute;n y operaci&oacute;n dentro de la cartograf&iacute;a conceptual t&iacute;pica de la burocracia. Su conclusi&oacute;n alrededor de la primera interrogante, en parte tambi&eacute;n una suerte de diagn&oacute;stico, es que si se pretende aplicar la NGP, es preciso comprender que aquello que se denomin&oacute; "modelo weberiano" no es m&aacute;s que una propuesta te&oacute;rica y un marco referencial. Aguilar Villanueva marca un error de lectura cometido por aquellos organismos internacionales que aseguran que la reforma del Estado latinoamericano necesita inicialmente completar la tarea de aquel "modelo" y, m&aacute;s a fondo, necesita modificar el "paradigma organizacional presente en el modelo burocr&aacute;tico weberiano" e introducir un nuevo paradigma gerencial que se caracterice por la flexibilidad/descentralizaci&oacute;n, reorientaci&oacute;n hacia los ciudadanos usuarios de los servicios p&uacute;blicos y la introducci&oacute;n de incentivos de mercado. Lo que no est&aacute;n teniendo en cuenta, al decir del autor, es que una organizaci&oacute;n sin jerarqu&iacute;as no crea ni garantiza las condiciones institucionales necesarias para practicar la racionalidad; es decir, que el conjunto social act&uacute;e conforme a las leyes. La respuesta a la segunda pregunta, entonces, cae por su propio peso: "la descentralizaci&oacute;n en la administraci&oacute;n p&uacute;blica moderna reproduce, de otro modo emp&iacute;rico, el principio de jerarqu&iacute;a administrativa". Ella no puede generar entidades autocontenidas, libres de responsabilidades, ya que forman parte de un orden estructurado de instituciones con el fin de cumplir las funciones p&uacute;blicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, y su eficaz aplicaci&oacute;n, son hoy en Argentina un tema que nos ocupa y nos preocupa, porque la respuesta social a ellas ata&ntilde;e a la continuidad institucional de un gobierno. Claramente, la cuesti&oacute;n del campo y las retenciones a cierta producci&oacute;n son un reflejo de ello. Una vez m&aacute;s, Weber, cual visionario, llam&oacute; la atenci&oacute;n al respecto. Por eso es pertinente mencionar el texto de Ricardo Sidicaro, "Consideraciones desde Max Weber sobre el previsible fracaso de la Argentina del siglo XX", que nos acerca al an&aacute;lisis que hiciera Weber, homologando cierta situaci&oacute;n presente en 1890 en su pa&iacute;s (m&aacute;s precisamente en la Alemania al este del Elba), en relaci&oacute;n con la situaci&oacute;n de los obreros agr&iacute;colas, con la del caso argentino, particularmente las colonias agr&iacute;colas en Entre R&iacute;os. Desde una perspectiva no de corte econ&oacute;mico, sino bajo la defensa de los intereses estatales de Alemania, Weber observaba que la explotaci&oacute;n del trabajo rural capitalista, basada en la b&uacute;squeda de beneficios monetarios de los empresarios rurales, pod&iacute;a tener como consecuencia lo que en las colonias de Entre R&iacute;os estaba sucediendo: "una situaci&oacute;n social desquiciada, sobre la cual no cab&iacute;a esperar el surgimiento de una comunidad de valores e intereses, pues en ellas todo se hab&iacute;a mercantilizado", y &eacute;sta era una realidad que se proyectaba de forma t&iacute;pica en todo el campo argentino. El car&aacute;cter social de las formas de explotaci&oacute;n del trabajo agrario era, a los ojos de Weber, la verdadera clave para el &eacute;xito o fracaso de la construcci&oacute;n nacional. La calificaci&oacute;n que le daba a la estructura social y cultural de aquella argentina agroexportadora era la de "un pueblo semib&aacute;rbaro" y esta calificaci&oacute;n se deb&iacute;a a que tanto del lado de los trabajadores del campo (en su mayor&iacute;a extranjeros no naturalizados), como del lado del Estado, no hab&iacute;a un inter&eacute;s por ingresar a la condici&oacute;n de ciudadanos a esta gran masa de personas. En di&aacute;logo con el texto de Sidicaro, Julio Pinto asevera la predicci&oacute;n weberiana: una econom&iacute;a moderna deb&iacute;a producir individuos aut&oacute;nomos, capaces de adoptar decisiones pol&iacute;ticas independientes; en otras palabras, ciudadanos en vez de s&uacute;bditos. Para Weber, si no se produc&iacute;a dicho proceso, se generar&iacute;a un perjuicio para el pa&iacute;s porque, entre otras cosas, se socavaba la cultura de la regi&oacute;n, se desnacionalizaban los territorios y no se acataba ni se produc&iacute;a la representatividad del Estado. Adem&aacute;s, no s&oacute;lo se ocup&oacute; de observar las condiciones de los trabajadores rurales en Argentina (que en ese entonces eran "golondrinas", esto es individuos intercambiables), sino tambi&eacute;n le interesaron las condiciones estatales negativas para la creaci&oacute;n de un capitalismo moderno; por ende, su lupa tambi&eacute;n apuntaba a los empresarios, fuesen &eacute;stos &#151;como hoy cobra vigencia&#151; propietarios de las tierras, colonos o arrendatarios. Tal como lo hace Kalberg en su art&iacute;culo, en el que compara los diferentes tipos de solidaridad social y cultura pol&iacute;tica en Estados Unidos y Europa, para Weber la Argentina fue "un modelo de explicaci&oacute;n por antagonismo" para mostrar las consecuencias tr&aacute;gicas de la mercantilizaci&oacute;n al extremo. As&iacute;, concluye Sidicaro, en Argentina "el car&aacute;cter err&aacute;tico de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, las ineficiencias de las burocracias y, en general, las debilidades de las capacidades estatales, t&eacute;cnicas, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, crearon condiciones desfavorables para el desarrollo del empresariado moderno", todo lo cual coadyuv&oacute; a constituir el fracaso e incapacidad para alcanzar un funcionamiento democr&aacute;tico estable de su sistema de relaciones pol&iacute;ticas. &iquest;Cu&aacute;l era la singularidad del caso alem&aacute;n? Para comprender el otro costado de esta explicaci&oacute;n por antagonismo, nos serviremos del texto de Pinto, que si bien recorre en la vida y obra de Max Weber el papel que cumpli&oacute; el pietismo, al mismo tiempo se enlaza con el texto motivo de este libro: <i>La &eacute;tica protestante... </i>Pinto se&ntilde;ala que el autor de <i>Econom&iacute;a y sociedad </i>ten&iacute;a entre sus derroteros intelectuales la b&uacute;squeda de la institucionalizaci&oacute;n de la piedad cristiana, y que su investigaci&oacute;n de los problemas sociales de su &eacute;poca, especialmente de la cuesti&oacute;n al oriente del r&iacute;o Elba, se inscrib&iacute;a en los horizontes marcados por su participaci&oacute;n en la Asociaci&oacute;n o Uni&oacute;n de Pol&iacute;tica Social (<i>Vereinf&uuml;r Sozialpolitk</i>) y sus v&iacute;nculos con el pensamiento protestante. Es aqu&iacute; donde entra el tercer elemento que mencionamos al comienzo de esta rese&ntilde;a: la funci&oacute;n del cesarismo o carisma. Seg&uacute;n Pinto, Weber plante&oacute; una contradicci&oacute;n al admirar y simult&aacute;neamente rechazar la figura pol&iacute;tica que representaba Bismarck, "el <i>junker </i>por excelencia". Si su solvencia intelectual y autonom&iacute;a de juicio ante la adopci&oacute;n de decisiones cruciales para construir el <i>Reich </i>eran motivos de reconocimiento positivo por parte de Weber, su capacidad para marginalizar a la opini&oacute;n p&uacute;blica (burguesa) y obstaculizar el surgimiento de elites pol&iacute;ticas aut&oacute;nomas del Estado era la causa de su inclaudicable rechazo a su figura, poniendo en riesgo la conducci&oacute;n de la naci&oacute;n. Pero encuentra que la gravitaci&oacute;n del protestantismo asc&eacute;tico, en la versi&oacute;n pietista, cuya idea de salvaci&oacute;n no proven&iacute;a de la mediaci&oacute;n eclesi&aacute;stico&#150;sacramental, sino de la responsabilidad individual del creyente y de una &eacute;tica religiosa de ascesis intramundana, impulsaba a los individuos hacia determinadas conductas de vida (<i>Lebensf&uuml;hrung</i>), tanto en lo racional como en lo pr&aacute;ctico, fomentando la aparici&oacute;n de un nuevo hombre para quien el trabajo constitu&iacute;a una vocaci&oacute;n. &Eacute;ste era el elemento diferenciador con aquella Argentina del siglo XIX. As&iacute;, nos recuerda el texto de Perla Aronson, Weber diagnostic&oacute; que el irrefrenable aparato burocr&aacute;tico, sin el recurso de una figura pol&iacute;tica carism&aacute;tica pero responsable, deriva no s&oacute;lo en la obstaculizaci&oacute;n de la creaci&oacute;n de nuevas instituciones, sino tambi&eacute;n tiende a propiciar golpes de Estado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En este sentido, Gil Villegas le dedica varios p&aacute;rrafos al planteamiento de Wilhelm Hennis, cuya tesis es que la "problem&aacute;tica central" de Max Weber no habr&iacute;a sido las condiciones de posibilidad del capitalismo ni la racionalidad, sino m&aacute;s bien comprender y poder explicar la naturaleza de un tipo de ser humano que est&aacute; condenado a vivir en las condiciones de una sociedad industrial moderna regida por la racionalidad instrumental. Ese tipo de individuo llega incluso a vivir en ese "caparaz&oacute;n duro como el acero", nos dice Gil Villegas, en el cual no s&oacute;lo no se siente prisionero, sino que llega al punto de sentirse "c&oacute;modo" dentro de &eacute;l. De all&iacute; la importancia en la traducci&oacute;n del concepto <i>Geh&auml;use von H&ouml;rigkeit. A </i>diferencia del anterior, para Kaesler el objetivo weberiano era encontrar una mediaci&oacute;n, es decir, el <i>entre s&iacute; </i>de los conceptos sociol&oacute;gicos, como pueden ser los de "comprensi&oacute;n" y "explicaci&oacute;n"; "racionalizaci&oacute;n" y "carisma"; "&eacute;tica de la convicci&oacute;n" y "&eacute;tica de la responsabilidad". Quiz&aacute; esta misma intenci&oacute;n sigue Michael L&ouml;wy en "El concepto de afinidad electiva en Max Weber". All&iacute; asevera, por ejemplo, que entre formas religiosas y formas pol&iacute;ticas existe una afinidad electiva en la referencia que Weber hace entre el funcionamiento de las sectas y la democracia; o tambi&eacute;n entre estructuras econ&oacute;micas y formas pol&iacute;ticas cuyo &uacute;nico caso que el autor franc&eacute;s logra hallar es de tipo "negativo": para Weber era completamente "rid&iacute;culo atribuir al gran capitalismo actual, &#91;...&#93; que est&aacute; establecido en Norteam&eacute;rica, una afinidad electiva con la 'democracia' o mismo con la libertad'". Esta afirmaci&oacute;n, citada por L&ouml;wy, se encuentra en la edici&oacute;n dirigida por Aric&oacute; anteriormente referida, en el art&iacute;culo denominado "La situaci&oacute;n de la democracia burguesa en Rusia". Aquella idea de afinidades electivas es una de las tantas influencias que ha ejercido Goethe en Weber. Es el texto de Gonz&aacute;lez Garc&iacute;a el que mejor desarrolla este an&aacute;lisis.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Luego de estas lecturas, constatamos que <i>el autor de estas tesis sociorreligiosas </i>renace a cada momento, porque si adoptamos la tesis de que el fen&oacute;meno por el que Weber se interes&oacute; ha sido <i>la forma moderna de conducirse en la vida </i>en un mundo ya desencantado, y la significaci&oacute;n pr&aacute;ctica que ese modo de vida tiene para cada una de las esferas de valor, no podemos negar que aunque pertenezcamos a pa&iacute;ses que no tuvieron influencia protestante, la explicaci&oacute;n y comprensi&oacute;n de nuestras sociedades se da por antagonismo. &iquest;Habr&aacute; llegado la hora de interrogarnos por un <i>ethos </i>del mundo capitalista latinoamericano?, &iquest;habremos comprendido y digerido la idea de que la democracia, sin la participaci&oacute;n de la totalidad de los ciudadanos y ciudadanas de un territorio determinado, bajo una &eacute;tica de la convicci&oacute;n y de la responsabilidad, y la protecci&oacute;n de la libertad de movimiento individual, no es m&aacute;s que un mero conjunto de enunciaciones procedimentales? &iquest;Somos capaces de pensarnos fuera de la m&aacute;quina burocr&aacute;tica?</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Karl L&ouml;with, <i>Max Weber y Karl Marx</i>, trad. Cecilia Abdo Ferez, Gedisa, Barcelona, 2007, p. 64.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2781606&pid=S0185-2450200900010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Löwith]]></surname>
<given-names><![CDATA[Karl]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Max Weber y Karl Marx]]></source>
<year>2007</year>
<page-range>64</page-range><publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Gedisa]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
