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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Violencia en las redes sociales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miguel &Aacute;ngel Adame Cer&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Ram&oacute;n Chaverry, Carlos Vargas, Adalberto Ayala, Alberto Mora, Alberto Carrillo, Marco Calder&oacute;n, Linda Romero y Alberto Constante. <i>Violencia en las redes sociales</i>. Ediciones Para&iacute;so/Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. M&eacute;xico. 2013</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, INAH.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de un libro compilatorio de siete ensayos de corte filos&oacute;fico escritos por profesores e investigadores en torno a un tema com&uacute;n: reflexiones y an&aacute;lisis de las preocupantes manifestaciones de violencia en internet y en las llamadas "redes sociales".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pr&oacute;logo de la obra fue escrito por Alberto Constante y en ella se nos advierte que la violencia en las redes sociales es un fen&oacute;meno que apenas inicia y es propio de las "sociedades de control", por lo que se trata de una relaci&oacute;n que los ensayistas de este libro pretenden captar en sus mutaciones: "Donde ella se torna espect&aacute;culo, dispositivo, y se desborda, se hace banal, se trivializa" (p. 11). Pero sobre todo, como veremos, se fetichiza y, dram&aacute;ticamente, se <i>naturaliza</i> como fen&oacute;meno potenciado propio del cibercapitalismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer ensayo, "Las redes sociales. Acontecimientos y perspectivas", escrito por Ram&oacute;n Chaverry, se teje siguiendo el concepto foucaltiano de "acontecimiento", el cual est&aacute; atravesado por el an&aacute;lisis del discurso y las relaciones de poder; espec&iacute;ficamente de la nueva relaci&oacute;n de poder que se estableci&oacute; con la aparici&oacute;n de la World Wide Web. El autor destaca, en primer lugar, el hecho de que se gener&oacute; una personalizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n, una "burbuja informativa" que muestra lo que cree que queremos y no lo que necesitamos; y por ello se desarrolla una especie de "autocensura". En segundo lugar, destaca que se desarroll&oacute; una violencia ejercida por los Estados (por ejemplo, espionaje) y por otros personajes (como los <i>hackers</i> o los propios usuarios) m&aacute;s all&aacute; de la legalidad, fuera del derecho, donde &eacute;ste qued&oacute; rebasado por la velocidad de las redes sociales; dejando en su lugar instituciones "zombies".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, para Chaverry, en las redes sociales existen superposiciones de acontecimientos, de tendencias y experiencias contrapuestas y dispares: la de la ampliaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a, la de las transgresiones de la ley y la de la individualizaci&oacute;n. Este autor termina su ensayo pregunt&aacute;ndose si los discursos y la estetizaci&oacute;n de las violencias en la Red son obra de un Estado controlador de las personas o de formas de empoderamiento de los individuos ante la violencia estatal (p. 28). Desde nuestro punto de vista son las dos cosas, pero lo que demuestra el empoderamiento excesivo de cada una es, fundamentalmente, el autoritarismo permisivo que priva en la propia sociedad&#45;red capitalista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo ensayo, titulado "La vulnerabilidad en el <i>perfil</i>", Carlos Vargas recupera la tesis de que los seres humanos somos vulnerables no s&oacute;lo a la violencia f&iacute;sica, sino tambi&eacute;n a la verbal y a la ejercida con mensajes por escrito adecuada a la situaci&oacute;n de los actuales medios de comunicaci&oacute;n masiva (<i>mass media</i>) como medios comunicativo&#45;informativos. Este autor observa que, debido al perfeccionamiento t&eacute;cnico, la violencia se ejerce de formas cada vez m&aacute;s veloces, atroces y apabullantes. Especialmente en la Red, considerada como "s&uacute;per estructura que emula el modo de ser del hombre" (p. 38), la violencia <i>on line</i> afecta la vida concreta <i>off line</i>, es decir, la vulnerabilidad se traslada de uno a otro &aacute;mbito. La instantaneidad e inmediatez en la comunicaci&oacute;n colabora para que las expresiones violentas se realicen sin reflexi&oacute;n suficiente; adem&aacute;s de que la invenci&oacute;n y reinvenci&oacute;n de los usuarios los libera de la responsabilidad por lo expuesto. As&iacute;, proliferan opiniones racistas, homof&oacute;bicas y mis&aacute;ntropas. Por ello, y para "atenuar o aminorar" la violencia imperante, acude a la propuesta de la reflexi&oacute;n, la comprensi&oacute;n y la responsabilidad del propio ser y del ajeno (p. 45), la cual, dadas las caracter&iacute;sticas "apabullantes" del fen&oacute;meno y sus condiciones de posibilidad en el marco del poder cibercapitalista, es una propuesta solucionadora bienintencionada pero insuficiente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer ensayo, escrito por Adalberto Ayala y titulado "Un d&iacute;a cualquiera en la vida de don Pedro Grullo, de la violencia de las redes sociales o &#191;la humanidad salvaje?", el autor trabaja con el enfoque de la exacerbaci&oacute;n l&iacute;quida de la sociedad de consumo, recuperando a autores como J. Rifkin y Z. Bauman, y el enfoque de las nuevas estrategias de poder de M. Foucault, quien al respecto comenta lo siguiente: "La <i>deslocalizaci&oacute;n</i> asociada con el tiempo de consumo es la forma esencial de las nuevas estrategias de poder, la cual se logra mediante la desestructuraci&oacute;n entre la percepci&oacute;n de la realidad objetiva y la percepci&oacute;n de la realidad virtual en dos procesos separados, cuyo resultado es la hegemon&iacute;a de la segunda" (p. 52). As&iacute; pues, el continuo inestable de conexi&oacute;n&#45;desconexi&oacute;n lleva a cabo un consumo incesante de vidas, de afectos y de modas. Las llamadas redes sociales son as&iacute; concebidas como un nuevo espacio de realizaci&oacute;n de la vida l&iacute;quida y como una instituci&oacute;n de sometimiento y catalizaci&oacute;n de las formas ef&iacute;meras de la conexi&oacute;n&#45;desconexi&oacute;n y la compraventa de personas. Es por ello que las violencias m&aacute;s sutiles de las redes son formas de autosometimiento a las condiciones que &eacute;stas imponen y a las condiciones de los intereses econ&oacute;micos e ideol&oacute;gicos que las sustentan. &#161;Correcto! Pero no se&ntilde;ala cu&aacute;les son &eacute;stos, s&oacute;lo cita en este punto a Bauman cuando hace referencia al "mercado" como mediador de las interrelaciones (p. 57), y al final se refiere al "poder renovado" que circula, produce cosas, induce al placer, forma saber, genera discursos, etc. Y en el caso concreto de las tecnolog&iacute;as virtuales, se&ntilde;ala que tienen una base violenta y contradictoria porque moldean, desgarran, modifican, aletargan los sentidos, generan pereza mental y confortabilidad consumista, en suma, controlan e hipnotizan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto ensayo, escrito por Alberto Mora y titulado "Violencia algor&iacute;tmica", parte de la tesis de que la violencia es resultado del desarrollo social que imprime una forma simb&oacute;lica al instinto de agresi&oacute;n biol&oacute;gico. As&iacute;, compartimos con los animales una constituci&oacute;n agresiva como respuesta etol&oacute;gica a la adaptaci&oacute;n al medio, por eso podemos considerarnos como "c&iacute;borgs trascendentales", para los que los algoritmos, que constituyen el instrumento del tr&aacute;fico de mensajes, son claves para lograr descifrar la informaci&oacute;n. Mora est&aacute; de acuerdo con el antrop&oacute;logo C. Geertz respecto de la importancia de la urdimbre simb&oacute;lica como plataforma nodal de la cultura, y en que es en &eacute;sta donde se manifiestan la violencia, los castigos y coerciones que la legitiman a trav&eacute;s del ordenamiento jur&iacute;dico, el derecho y la moral. Referente a los algoritmos de las redes sociales e internet, este autor plantea que su "racionalidad sist&eacute;mica" es controlada y modificada por "intenciones ajenas" a los sujetos del ensamblaje, cre&aacute;ndose la "violencia algor&iacute;tmica": una coerci&oacute;n asim&eacute;trica y sumisi&oacute;n inconsciente; esto es, una violencia que modifica, modula y subordina las subjetividades como si se alterara "el c&oacute;digo gen&eacute;tico" (p. 75). Igual que en los art&iacute;culos anteriores, en &eacute;ste falta la caracterizaci&oacute;n concreta del proceso, la din&aacute;mica y la base productora de violencia "algor&iacute;tmica"; se se&ntilde;alan algunas de sus aristas y se constatan desastrosos resultados, pero se bordea y con ello se evade el dispositivo del valor que se valoriza propio del sistema cibercapitalista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El quinto ensayo, "Las redes sociales y la libertad de expresi&oacute;n, un poder conativo sin responsabilidad", fue escrito por dos autores: Alberto Carrillo y Marco Calder&oacute;n. El texto parte de recuperar la "funci&oacute;n conativa" o "apelativa" del lenguaje planteada por Jacobson, que es an&aacute;loga al poder de convocatoria que tienen las llamadas redes sociales cuando, a trav&eacute;s de la repetici&oacute;n/reproducci&oacute;n de los mensajes, logran convertirlos en conato de acciones extra&#45;comunicativas. Un ejemplo son los casos en los que se ha llamado a las movilizaciones, o en los que se han expandido rumores que han generado caos y p&aacute;nico social. Estos autores subrayan este aspecto de la violencia verbal, el de los mensajes falsos, de la <i>e&#45;</i>desinformaci&oacute;n y de los <i>e&#45;</i>rumores como algo mal&eacute;volo que genera sentimientos, resentimientos, desconfianzas y odios. As&iacute;, ponen el acento en desmitificar el supuesto car&aacute;cter positivo y ben&eacute;fico de la estructura de comunicaci&oacute;n descentralizada, horizontal y an&oacute;nima <i>vs.</i> la estructura de comunicaci&oacute;n centralizada, jer&aacute;rquica y conocida, pues con el primer tipo de estructura se han generado innumerables guerras y antagonismos pol&iacute;ticos, compartimentaciones emotivas y medios de circulaci&oacute;n del odio al amparo del anonimato. En efecto, respecto a esto &uacute;ltimo se&ntilde;alan que la libertad de expresi&oacute;n no opera en este tipo de circulaci&oacute;n de mensajes, pues dicha libertad se sustenta en "las sociedades democr&aacute;ticas" sin recurrir al insulto, la difamaci&oacute;n o la persecuci&oacute;n, y sin ocultarse en el emisor an&oacute;nimo como sucede con el uso de los <i>nicknames,</i> que posibilitan el vandalismo de la expresi&oacute;n, o bien, justifican la <i>teor&iacute;a de la gran conspiraci&oacute;n permanente</i> del imperio del mal para que el anonimato en la red se vea como un "baluarte antisist&eacute;mico". Finalmente abogan porque en los pa&iacute;ses democr&aacute;ticos se suprima el anonimato en las redes, por ser antidemocr&aacute;tico, antiliberal y disfuncional. Nuestro comentario al respecto es que, si bien el anonimato es un grave problema en las situaciones en que la violencia, acoso y la difamaci&oacute;n se desarrollan a trav&eacute;s de las redes, las instituciones jur&iacute;dicas estatales tampoco son la soluci&oacute;n, ya que, como se vio en los ensayos anteriores, &eacute;stas tambi&eacute;n ejercen la ilegalidad, el control, la vigilancia, el espionaje y el abuso de poder. Por lo tanto, en vez de pensar en el autocontrol autom&aacute;tico de las redes como una posible soluci&oacute;n, habr&iacute;a que pensar en la autogesti&oacute;n ciudadana colectiva, a nivel virtual y real, responsable y, por supuesto, cara a cara, es decir, no an&oacute;nima.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ensayo n&uacute;mero seis, titulado "Violencia e im&aacute;genes fotogr&aacute;ficas en Facebook", fue escrito por Linda Romero, es una cr&iacute;tica a la compulsi&oacute;n por fotografiar y publicar fotograf&iacute;as en Facebook, lo cual, considera la autora, son actos que se convierten en "eficaces mecanismos de control y vigilancia" (p. 102), adem&aacute;s de actos que tratan de suplir ansiedades, inactividades, vac&iacute;os, soledades y fragmentaciones que caracterizan a nuestras sociedades, dando significados a la vida sociocultural. Pasa concretamente a referirse a las im&aacute;genes (fotograf&iacute;as y videos) que se suben a las redes con la intenci&oacute;n de "espectacularizarse", lo cual conduce a la "violencia de la espectacularizaci&oacute;n" (p. 104); un ejemplo es la pornograf&iacute;a que genera hostigamientos, extorsiones y suicidios. Al respecto comenta: "Ha habido casos de jovencitas que se autotoman fotos desnudas o semidesnudas, se las env&iacute;an a alguien y despu&eacute;s aparecen publicadas en Facebook o en otra red social. Lamentablemente las v&iacute;ctimas del <i>cyberbullying</i> aumentan cada d&iacute;a, as&iacute; como los suicidios por tales motivos" (pp. 104&#45;105). Para esta autora &#151;y en esto coincidimos&#151; se trata de la violencia del capital, pues las im&aacute;genes en las pantallas y los internautas son un reflejo de la sociedad cosificada y del espect&aacute;culo en que vivimos. As&iacute;, con su texto pretende llamar la atenci&oacute;n para rescatar a los sujetos, a lo social y a lo humano que se encuentran violentados y aplastados por esta l&oacute;gica dominante, en la que internet y sus redes desempe&ntilde;an un papel fundamental (p. 109).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El s&eacute;ptimo y &uacute;ltimo ensayo es el escrito por Alberto Constante, "La violencia de las redes o la banalizaci&oacute;n de la violencia". Este autor tambi&eacute;n denuncia el papel que han desempe&ntilde;ado las im&aacute;genes (fotograf&iacute;as y videos) de las redes en la constituci&oacute;n del miedo. Comenta al respecto: "Todos podemos estar amenazados, y con ello estamos constituyendo el propio miedo. Nuestra forma de subjetivaci&oacute;n ha cambiado, pues el miedo se hace ubicuo y m&uacute;ltiple en la medida en que aumentan nuestros contactos. El miedo encuentra una reproductibilidad exponencial y puede pasar a convertirse en angustia, no la angustia heideggeriana, sino la que tiene el poder de aniquilar" (p. 114). As&iacute;, en la Red (You Tube, por ejemplo) est&aacute;n a disposici&oacute;n videos de <i>bullying</i>, de golpizas, de pleitos callejeros, de anuncios de suicidios, de hombres colgados, de degollamiento en vivo, etc. Los videos, por lo tanto, se reproducen, se hacen virales, se narran, se cuentan, se difunden por las redes, se "comunican" (pp. 118&#45;119). Lo anterior convierte a la violencia en espect&aacute;culo y la banaliza&#45;trivializa; por consiguiente, este autor concluye que las redes, con sus simulaciones y sus seducciones, hacen que la violencia se haga ind&oacute;mita y banal y, con su estructuraci&oacute;n violenta, generan indiferencia y contribuyen a aumentar la "crisis del v&iacute;nculo social"; convirti&eacute;ndose, en suma, en redes violentas. De acuerdo, pero aqu&iacute; habr&iacute;a que profundizar un poco m&aacute;s en las causalidades socio&#45;econ&oacute;micas y psicoantropol&oacute;gicas de la violencia en la crisis multidimensional de las sociedades capitalistas, la cual es propia de esta &eacute;poca neoliberalizada y salvajemente imperialista.</font></p>      ]]></body>
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