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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Recuerdos del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas y de su revista <i>Anales</i> entre 1953 y 1980</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta breve cr&oacute;nica s&oacute;lo pretende destacar algunos aspectos y sucesos menores que tuvieron lugar entre los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la gesti&oacute;n de Manuel Toussaint, fallecido en 1955, y la de Jorge Alberto Manrique transcurrida de 1974 a 1980.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ingres&eacute; al Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas en 1953 gracias al generoso apoyo de Clementina D&iacute;az y de Ovando, cuando a&uacute;n cursaba la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras. Hab&iacute;a tomado entonces la decisi&oacute;n de especializarme en arte colonial, fascinada por las clases impartidas en el bachillerato por Francisco de la Maza, quien fue no s&oacute;lo el gran especialista sino el mayor expositor del tema, tan famoso que su sal&oacute;n se abarrotaba de alumnos y personas ajenas al curso que iban s&oacute;lo por el placer de escucharlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consta en los <i>Anales</i> n&uacute;m. 21 de 1953 el ingreso de Ra&uacute;l Flores Guerrero, Carlos Villegas y yo al Instituto (es f&aacute;cil imaginar la gran satisfacci&oacute;n que tuve al formar parte de esta instituci&oacute;n), con lo cual el n&uacute;mero de investigadores aument&oacute; a 10. Para 1964 ya &eacute;ramos 14 &#151;con algunos cambios, entre ellos el fallecimiento del prometedor e inolvidable compa&ntilde;ero Ra&uacute;l&#151;; en 1972, 12, y, gracias a la gesti&oacute;n de Jorge Alberto Manrique como director, los investigadores alcanzamos a ser 25.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La publicaci&oacute;n de los <i>Anales</i> se realiz&oacute; de manera admirable desde 1937, demostr&aacute;ndose con ello la sabidur&iacute;a y el compromiso intelectual que animaba a los fundadores. En poco tiempo la revista se convirti&oacute;, primero, en la &uacute;nica de su g&eacute;nero en M&eacute;xico, y pronto en la m&aacute;s importante de aquellos a&ntilde;os para la difusi&oacute;n de la investigaci&oacute;n y la historia del arte, con trascendencia en Espa&ntilde;a, Am&eacute;rica Latina y poco despu&eacute;s en los Estados Unidos. Los investigadores se comprometieron a entregar un art&iacute;culo al a&ntilde;o, sana costumbre que se cumpli&oacute; durante mucho tiempo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy d&iacute;a los <i>Anales,</i> emblema de nuestro Instituto, llegan al n&uacute;mero 100 gracias al muy loable esfuerzo de Peter Krieger, quien ha sido el habil&iacute;simo coordinador durante los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os, logrando con ello que la revista salga a la luz con la debida regularidad. Quede aqu&iacute; una sincera felicitaci&oacute;n para nuestro colega Peter.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto ingres&eacute; al Instituto, Manuel Toussaint me encomend&oacute; la clasificaci&oacute;n de las diapositivas que estaban celosamente guardadas en una especie de ropero. A partir de esa tarea y de mi iniciativa de salir peri&oacute;dicamente a tomar fotograf&iacute;as para ilustrar los art&iacute;culos y la docencia, se fue formando nuestra Fototeca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con mucha simpat&iacute;a recuerdo las v&iacute;vidas discusiones entre los maestros para definir las caracter&iacute;sticas formales de las obras de arte cuyas fotograf&iacute;as &#151;muchas de ellas de piezas reci&eacute;n descubiertas&#151; yo les mostraba.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para colaborar en la clasificaci&oacute;n de las mismas Manuel Toussaint contrat&oacute;, aunque por corto tiempo, a un joven estudiante de secundaria que al paso de los a&ntilde;os se convertir&iacute;a nada menos que en el reconocido y sabio astr&oacute;nomo Manuel Peimbert Sierra, <i>Doctor Honoris Causa</i> de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando el maestro Justino Fern&aacute;ndez fue director del Instituto (19561968), la Fototeca se instal&oacute; en un peque&ntilde;o espacio independiente y se contrataron ayudantes. M&aacute;s tarde, Clementina D&iacute;az y de Ovando (directora de 1968 a 1974) renov&oacute; considerablemente el equipo de c&aacute;maras y accesorios fotogr&aacute;ficos, y a sugerencia m&iacute;a, adquiri&oacute; el Reprovit, estupendo aparato para la reprograf&iacute;a de documentos, el cual sigue prestando servicio. Durante su gesti&oacute;n, Jorge Alberto Manrique concedi&oacute; m&aacute;s espacio a la Fototeca y por primera vez se revel&oacute; una fotograf&iacute;a en nuestro laboratorio. El trabajo lo realiz&oacute; Rafael Rivera, estudiante de fotograf&iacute;a, quien me acompa&ntilde;&oacute; muchas veces a retratar monumentos religiosos y museos de la ciudad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El entonces director comprendi&oacute; que la Fototeca hab&iacute;a crecido y que lo seguir&iacute;a haciendo de manera importante, por lo que, con gran tino, decidi&oacute; nombrar a una persona que la coordinara y as&iacute; liberarme de esa responsabilidad, lo cual acept&eacute; con mucho gusto. La primera en ocupar el puesto fue mi alumna Amada Mart&iacute;nez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando el Instituto acababa de establecerse en Ciudad Universitaria, la planta de investigadores estaba compuesta por Manuel Toussaint, Manuel Romero de Terreros, Justino Fern&aacute;ndez, Clementina D&iacute;az y de Ovando, Francisco de la Maza, Jos&eacute; Rojas Garcidue&ntilde;as, Vicente T. Mendoza, Ra&uacute;l Flores Guerrero, Carlos Villegas y yo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Animaba la vida diaria del Instituto la encantadora personalidad de la secretaria del director, Luz Gorr&aacute;ez Arcaute, a quien quisimos todos de manera especial por el fino y genial humorismo del que hac&iacute;a gala, el cual todos disfrut&aacute;bamos tanto y a&uacute;n recordamos con alegr&iacute;a. Es por ello que su nombre debe figurar en estas memorias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Francisco de la Maza se preocup&oacute; por que los investigadores nos reuni&eacute;ramos mensualmente para informar acerca de nuestros trabajos. &Eacute;l quiso que estas juntas se llevaran a cabo el primer viernes de cada mes, costumbre que se ha mantenido. Pero, como con el paso de los a&ntilde;os el n&uacute;mero de investigadores aument&oacute;, ya no fue posible presentar nuestros informes, por lo cual, como era de esperarse, las reuniones se convirtieron en sesiones acad&eacute;mico&#45;administrativas en las que se expone y se trata todo lo que interese para el mejor funcionamiento de la instituci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las sesiones del Colegio de Investigadores se llevaban a cabo en nuestra Biblioteca, un lugar bastante reducido que prestaba distintos servicios, entre otros la reprograf&iacute;a de libros y documentos. Para entonces, el Instituto resultaba ya insuficiente, aunque todav&iacute;a pasar&iacute;an ocho a&ntilde;os m&aacute;s hasta cambiarnos a nuestra sede actual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar estas notas es indispensable mencionar la celebraci&oacute;n del Primer Coloquio Internacional de Historia del Arte organizado por el Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas bajo la direcci&oacute;n de Jorge Alberto Manrique, con el fin de festejar los 40 a&ntilde;os de la instituci&oacute;n. Desde 1939, seg&uacute;n Clementina D&iacute;az y de Ovando, el Instituto anhelaba organizar un coloquio internacional que no se logr&oacute; entonces, pero que se hizo brillante realidad en 1975, en la ciudad de Zacatecas, con tema "La dicotom&iacute;a entre arte culto y arte popular" sugerido por Ida Rodr&iacute;guez Prampolini.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de entonces el Instituto celebra dichos coloquios cada a&ntilde;o y, como es de suponerse, con ello se promueve la difusi&oacute;n de sus trabajos acad&eacute;micos y se mantienen activas las relaciones profesionales con instituciones y colegas del extranjero, mismas que se nutren a trav&eacute;s de la circulaci&oacute;n de los <i>Anales,</i> por tanto aqu&iacute; debe quedar asentada una cordial invitaci&oacute;n a los investigadores del Instituto para que aumenten sus colaboraciones y as&iacute; contribuyan al lucimiento de nuestra revista.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Elisa Vargaslugo</b></font></p>     ]]></body>
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