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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Obras, documentos, noticias</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La revitalizaci&oacute;n necesaria del Monumento a la Revoluci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Peter Krieger</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A primera vista, la estructura met&aacute;lica del nuevo elevador del Monumento a la Revoluci&oacute;n estorba. La mirada que penetraba libremente por los arcos desde los cuatro &aacute;ngulos posibles tropieza ahora con un elevador rectangular que se encuentra colocado en medio, mas no en el centro geom&eacute;trico del monumento, cuyas vigas met&aacute;licas est&aacute;n cubiertas con cristales transparentes y reflejantes. Sin embargo, tanto a los ciudadanos que recorren ese espacio cotidiano como a los expertos en arquitectura y restauraci&oacute;n de monumentos hist&oacute;ricos no deber&iacute;a bastarles esta "primera vista", sino provocar una reflexi&oacute;n m&aacute;s profunda sobre el porqu&eacute; del choque estructural y sobre la finalidad de esta intervenci&oacute;n contempor&aacute;nea, inaugurada el 20 de noviembre de 2010, d&iacute;a oficial del Centenario de la Revoluci&oacute;n mexicana. La interrupci&oacute;n de lo cotidiano &#151;de una vista establecida, hasta ignorada del monumento&#151; tiene la ventaja innegable de romper rutinas de la producci&oacute;n y recepci&oacute;n de la ciudad, en un lugar emblem&aacute;tico, pero por mucho tiempo tambi&eacute;n olvidado: la Plaza de la Rep&uacute;blica. S&oacute;lo basta comparar esta plaza dedicada a la <i>res publica</i> con la de otro pa&iacute;s y capital que celebra continuamente su revoluci&oacute;n: Par&iacute;s y su Place de la R&eacute;publique, para entender que este espacio urbano con su iconograf&iacute;a pol&iacute;tica esencial necesitaba una revitalizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La imposici&oacute;n de la nueva estructura del elevador llama la atenci&oacute;n, por supuesto tambi&eacute;n denota contradicci&oacute;n &#151;una calidad innegable de los discursos democr&aacute;tico&#45;republicanos. Es comprensible que para aquellos habitantes de la ciudad que mantienen cierta sensibilidad visual, el obst&aacute;culo del elevador les cause turbaci&oacute;n, hasta enojo: &iquest;c&oacute;mo se explica que esta intervenci&oacute;n fuera autorizada por las instituciones correspondientes, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes? Es una pregunta razonable, principio de una indagaci&oacute;n m&aacute;s profunda que transmuta la primera reacci&oacute;n emocional en comprensi&oacute;n racional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para convertir el impacto resultante de la transformaci&oacute;n del Monumento a la Revoluci&oacute;n en ilustraci&oacute;n productiva &#151;y un paso m&aacute;s all&aacute;&#151;, en identificaci&oacute;n espacial&#45;pol&iacute;tica de los mexicanos, conviene perfilar algunos puntos esenciales que explican la colocaci&oacute;n del elevador en su lugar asignado, as&iacute; como especular sobre su futuro potencial en el paisaje urbano de la capital. Sin adelantar los resultados de esta indagaci&oacute;n &#151;la cual debe ser un proceso plural discursivo, que escuche las voces de los actores y usuarios urbanos&#151;, verifico que fue un impacto necesario en contra de la agon&iacute;a del lugar.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quienes recorrieron los alrededores de la Plaza de la Rep&uacute;blica durante las d&eacute;cadas pasadas notaron su considerable degradaci&oacute;n. No era un paseo agradable: las banquetas casi rotas flanqueadas por espacios abandonados (utilizados como estacionamientos); fachadas mediocres de edificios, y el uso excluyen&#45;te de una zona roja que por la noche predomin&oacute;, materializada por la acumulaci&oacute;n de hoteles de paso a su alrededor. Entre los fuertes polos urban&iacute;sticos como la avenida Insurgentes, el cercano Paseo de la Reforma, el camino a la Alameda y su Hemiciclo a Ju&aacute;rez, hasta llegar al coraz&oacute;n pol&iacute;tico de M&eacute;xico, el Z&oacute;calo, se gener&oacute; casi un vac&iacute;o, donde circulaban los vientos, pero no los esp&iacute;ritus republicanos ni revolucionarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El monumento mismo, a pesar de su apariencia colosal y su calidad arquitect&oacute;nica, casi fue borrado de la memoria colectiva de la ciudad, condici&oacute;n que el escritor Robert Musil (en otras circunstancias culturales e hist&oacute;ricas) captur&oacute; con la frase c&eacute;lebre: "Nada m&aacute;s invisible que un monumento" que refleja un pasado olvidado y su presencia se limita a bastidor empolvado, intercambiable, despojado de "sentido", disponible, en nuestro caso, como envoltura vac&iacute;a del evento pol&iacute;tico m&aacute;s importante en M&eacute;xico para el siglo XX: la Revoluci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos t&eacute;cnico&#45;constructivos, el nuevo elevador cumple la funci&oacute;n de subir a las masas de visitantes a la c&uacute;pula y al mirador (por cierto, existi&oacute; un elevador, pero con capacidad muy reducida y que no llegaba hasta el mirador). Dada la ubicaci&oacute;n interior de las escaleras met&aacute;licas y la posici&oacute;n de la c&uacute;pula, fue imposible integrar el nuevo elevador a una de las "patas" del monumento. Los planos elaborados bajo la supervisi&oacute;n cuidadosa de la Secretar&iacute;a de Desarrollo Urbano y Vivienda lo comprueban sin lugar a dudas. Tambi&eacute;n hay que tomar en cuenta que cualquier intervenci&oacute;n actual tiene que cumplir con los altos est&aacute;ndares de seguridad y accesibilidad para personas con capacidades diferentes. Todo ello provoc&oacute; que quienes lo planearon colocaran un nuevo elevador externo y no integrado.<a href="#nota">*</a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v33n98/a9f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta situaci&oacute;n fue un desaf&iacute;o, no s&oacute;lo porque los responsables del proyecto sab&iacute;an que el nuevo elevador externo desencadenar&iacute;a una controversia, sino tambi&eacute;n porque de qu&eacute; otro modo se reanima un monumento con un plan integral que restaure y restablezca su olvidado museo subterr&aacute;neo y revitalice el entorno con un buen dise&ntilde;o paisaj&iacute;stico. El resultado de estas complejas consideraciones es visible: plantaron filas de palmas, conjuntos de otros &aacute;rboles existentes, recuperaron la loseta original de la plaza y de las banquetas, y como herramienta de atracci&oacute;n crearon una rampa que desemboca en el nivel subterr&aacute;neo del museo, donde hay una taquilla y est&aacute; el acceso al elevador que lleva al mirador. Aunque ning&uacute;n buen dise&ntilde;o arquitect&oacute;nico&#45;paisajista garantiza el &eacute;xito socio&#45;espacial prometido, ser&aacute; m&aacute;s probable que la plaza se convierta en un espacio de tranquilidad y de respiro dentro de una megal&oacute;polis densa y contaminada: el paso del autom&oacute;vil se restringe a un carril, liberando suficiente espacio para el peat&oacute;n, y permanece &uacute;nicamente una traza para el autob&uacute;s, con el fin de generar un efecto urbano positivo que irradie el efecto de la acupuntura en el tejido de la ciudad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de esos contextos cultural&#45;urban&iacute;sticos, simb&oacute;lico&#45;pol&iacute;ticos y socio&#45;espaciales, se levanta el elevador como una estructura simb&oacute;lica del acceso a una nueva experiencia del paisaje urbano. Como en otros elevadores transparentes en monumentos p&uacute;blicos &#151;el de la Grande Arche en Par&iacute;s, por ejemplo&#151;, la "elevaci&oacute;n" es una experiencia cinematogr&aacute;fica moderna, una ascensi&oacute;n a las esferas no espirituales sino laicas y republicanas de la capital, donde el cuerpo de la ciudad se ofrece como prueba visual de una sociedad posrevolucionaria (no est&aacute; garantizado que la vista cr&iacute;tica a una megaciudad descompuesta y segregada resista esta prueba).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez que la cabina transparente llega a su destino, el ciudadano interesado vislumbra una enorme c&uacute;pula cubierta de cobre que lo abarca todo, impresi&oacute;n tan intensa como la que produce la visita al Pante&oacute;n en Roma o al metro neobarroco en Mosc&uacute;, este &uacute;ltimo tambi&eacute;n producto de una revoluci&oacute;n. Por su espectacularidad cin&eacute;tica, el nuevo elevador hasta puede convertirse en un <i>eye catcher,</i> en un hito para toda persona que se deje seducir por la est&eacute;tica contempor&aacute;nea y no s&oacute;lo por la memoria petrificada. Todo ascenso en el elevador permite vivir una transici&oacute;n entre la ciudad actual y el "pante&oacute;n" de la Revoluci&oacute;n. Son cambios escenogr&aacute;ficos entre el brillo fascinante del vidrio y lo oscuro y pat&eacute;tico de la c&uacute;pula. Despu&eacute;s de esta enorme impresi&oacute;n, el visitante baja media escalera curvada, pegada a la b&oacute;veda, para llegar a un mirador que posibilita vistas interesantes. En este camino, el observador atento tambi&eacute;n ve las estructuras internas de hierro, elaboradas como las de la Torre Eiffel en la capital francesa. Ser&aacute; cuesti&oacute;n de una adecuada did&aacute;ctica explicar las sutilezas (bien restauradas) del dise&ntilde;o arquitect&oacute;nico de Carlos Obreg&oacute;n Santacilia, quien remodel&oacute; (entre 1933 y 1938) la estructura inconclusa del Palacio de Legislaci&oacute;n, originalmente planeado por el arquitecto franc&eacute;s &Eacute;mile Bernard para la dictadura porfiriana, una d&eacute;cada antes del inicio de la Revoluci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v33n98/a9f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La vista del mirador es un valioso instrumento de educaci&oacute;n urbana colectiva. &iexcl;En cu&aacute;ntos libros escolares aparece el famoso cuadro de Juan O'Gorman de la vista desde el monumento al paisaje urbano de 1949! Desde entonces, la ciudad de M&eacute;xico se ha convertido en megal&oacute;polis infinita, con vistas al horizonte obstaculizadas por el <i>smog.</i> Lo que el pintor ya captur&oacute; entonces como peligro latente para la calidad urbana se extrem&oacute;: congesti&oacute;n vial en grandes dimensiones, aglomeraci&oacute;n de edificios altos y triviales y el paisaje rural todav&iacute;a existente en la ciudad de mediados del siglo XX que se cubri&oacute; gradualmente con una alfombra de autoconstrucciones no sustentables. Son vistas cr&iacute;ticas, pero necesarias, para construir la conciencia colectiva de los capitalinos y sus visitantes; adem&aacute;s, aun la vista cr&iacute;tica, como la conocemos desde la Torre Latinoamericana, nunca pierde su fascinaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No me cabe duda de que el Monumento a la Revoluci&oacute;n revitalizado se perfilar&aacute;, a lo largo de los siguientes a&ntilde;os, como un hito indispensable en la megaciudad de M&eacute;xico. Es una conjunci&oacute;n poderosa de memoria hist&oacute;rica y atracci&oacute;n actual que devuelve una manifestaci&oacute;n de la iconograf&iacute;a pol&iacute;tica mexicana a la agenda del festejo centenario, pero sin el esp&iacute;ritu momificador. Para todos los que exploran la ciudad y su historia, la Plaza de la Rep&uacute;blica remodelada se presenta como un oasis de tranquilidad y descanso dentro de las redes sem&aacute;nticas que ofrece el centro de la ciudad de M&eacute;xico. Y de hecho, esta revitalizaci&oacute;n se integra a los esfuerzos y logros por restablecer una cultura peatonal en el Centro Hist&oacute;rico, donde desaparecen factores contaminantes como el tr&aacute;fico vehicular, pero tambi&eacute;n la econom&iacute;a informal de los vendedores de chatarra, los ambulantes y las grandes cantidades de basura que diariamente se tiran a las calles.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe mencionar que el mirador del Monumento a la Revoluci&oacute;n se inaugur&oacute; casi al mismo tiempo que se cerraba al p&uacute;blico la Grande Arche en Par&iacute;s. En este edificio emblem&aacute;tico, erigido para la conmemoraci&oacute;n de los 200 a&ntilde;os de la Revoluci&oacute;n francesa, hubo fallas t&eacute;cnicas de los elevadores, mismas que las autoridades tomaron como pretexto para clausurar dicho mirador y, en su lugar, instalar oficinas de gobierno &#151;es decir, ese monumento dedicado a la libertad ciudadana se convierte en un edificio kafkiano, brillante pero inaccesible, y de esta manera se simboliza la erosi&oacute;n de cualidades republicanas, democr&aacute;ticas, no s&oacute;lo en Francia. En comparaci&oacute;n, el caso mexicano se presenta como una iniciativa popular educativa en un lugar y un tiempo significativos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, la comparaci&oacute;n con las vistas de la Grande Arche de Par&iacute;s revela tambi&eacute;n aspectos preocupantes para M&eacute;xico. Mientras el eje visual de los bulevares parisinos ostenta un modelo del urbanismo hist&oacute;rico exitoso, altamente atractivo hasta hoy, destaca la vista desde el Monumento a la Revoluci&oacute;n por m&uacute;ltiples cuestionamientos que surgen de ella. &iquest;Por qu&eacute; se convirti&oacute; un <i>ensemble</i> de edificios coloniales en una acumulaci&oacute;n infinita de trivialidades arquitect&oacute;nicas de la megaciudad? &iquest;Por qu&eacute; obstaculizan los rascacielos &#151;la mayor&iacute;a de calidad menor, como la Torre Mayor con su dise&ntilde;o anacr&oacute;nico&#151; la vista al Palacio Nacional y la Catedral como hitos del pasado? &iquest;Por qu&eacute; casi no hay bulevares con altura y contornos homog&eacute;neos &#151;como en las secciones hist&oacute;ricas de Par&iacute;s&#151;, sino la acumulaci&oacute;n heterog&eacute;nea de edificios, terrenos abandonados, que generan una cacofon&iacute;a visual inaceptable? El grado de deterioro de la imagen urbana se observa en el contexto inmediato del monumento, donde se abren rupturas y brotan atrocidades arquitect&oacute;nicas. Esta vista provoca un debate sobre los valores del desarrollo urbano, en particular, sobre si deber&iacute;a haber una clara definici&oacute;n de la "propiedad obliga" (como lo establece, por ejemplo, la Ley Org&aacute;nica en Alemania); es decir, una obligaci&oacute;n de no abandonar un terreno visible para convertirlo en estacionamiento, o un convenio en el que se establezca que ninguna construcci&oacute;n alrededor de este monumento pueda rebasar la altura del mismo, o garantizar la transparencia p&uacute;blica en las plantas bajas (como es costumbre en muchas zonas vitales de Manhattan), entre otros par&aacute;metros m&aacute;s del dise&ntilde;o urbano. Es una ganancia contar con una plaza revitalizada, con &aacute;rboles y bancas, pero tambi&eacute;n conviene "educar" a los inversionistas y explicarles su responsabilidad con respecto a la construcci&oacute;n de la imagen urbana, que no es un asunto superficial, sino la prueba visual de c&oacute;mo se organiza una sociedad.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v33n98/a9f3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como la ciudad de M&eacute;xico compite con otras urbes mundiales, es posible obligar a los que desean invertir y construir en entornos sensibles, como alrededor del monumento, a respetar una altura m&aacute;xima, y convocar a concursos arquitect&oacute;nicos que eleven la calidad de los edificios. Es decir, la revitalizaci&oacute;n puede detonar el inicio prometedor de una nueva cultura arquitect&oacute;nico&#45;espacial capaz de competir con otras ciudades, en especial las europeas (como Par&iacute;s, Barcelona, Berl&iacute;n). Por supuesto, aquella utop&iacute;a de la sustentabilidad cultural urbana no se logra de un d&iacute;a a otro; es m&aacute;s bien un camino largo, complejo y dif&iacute;cil, donde hay cambios permanentes de los par&aacute;metros de desarrollo, pero la educaci&oacute;n podr&iacute;a empezar en el mirador del Monumento a la Revoluci&oacute;n. Y su nuevo elevador, tan cuestionado, de hecho, sirve como acceso material a esta posibilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* N.B. Creo que ning&uacute;n ciudadano mexicano hubiera aceptado remover los restos del general C&aacute;rdenas y otros pol&iacute;ticos revolucionarios de los espacios asignados en los soportes terrestres de la b&oacute;veda a cambio de una instalaci&oacute;n t&eacute;cnica como lo es un elevador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si tiene alg&uacute;n comentario sobre este art&iacute;culo visite el foro correspondiente en nuestra p&aacute;gina <a href="http://www.analesiie.unam.mx" target="_blank">www.analesiie.unam.mx</a>.</font></p>      ]]></body>
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