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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Obras, documentos, noticias</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El Se&ntilde;or del Mezquital: Un Cristo de ca&ntilde;a del siglo XVI en Durango</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miguel Vallebueno Garcinava</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Ju&aacute;rez del Estado de Durango</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A medida que caminamos hacia el norte de M&eacute;xico, los vestigios culturales de los siglos XVI y XVII se van haciendo m&aacute;s escasos debido a que hubo una concentraci&oacute;n humana menos numerosa que en el sur, lo cual propici&oacute; que un menor n&uacute;mero de obras art&iacute;sticas llegaran a estos lugares. Adem&aacute;s, las generaciones que se van sucediendo se olvidan con facilidad del significado que los objetos tuvieron para las anteriores y los reemplazan por nuevos, as&iacute; que la mayor&iacute;a de objetos de esos siglos se ha perdido.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;ste es el caso de los Cristos de ca&ntilde;a de ma&iacute;z que fueron llevados por los religiosos en los primeros tiempos de la Colonia. Hasta ahora solamente se sabe de la existencia de dos de estas im&aacute;genes en el territorio del actual estado de Durango: la del Se&ntilde;or del Mezquital y la del Se&ntilde;or de la Caridad que perteneci&oacute; al hospital de Nombre de Dios, el cual se encuentra en el templo de Jes&uacute;s Nazareno de ese lugar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia del Se&ntilde;or del Mezquital fue escrita por primera vez en 1737 por el cronista franciscano Jos&eacute; Arlegui, quien fue guardi&aacute;n del convento de San Antonio de Durango. Este religioso recogi&oacute; la tradici&oacute;n oral que sobre este Cristo hab&iacute;a en la ciudad, y busc&oacute; sustentarla con alg&uacute;n documento. Recurri&oacute; a Juan de Arag&oacute;n, notario del Santo Oficio y secretario de varios obispos, quien al referirle la historia le asegur&oacute; que en el archivo de la mitra de Durango hab&iacute;a una informaci&oacute;n (actualmente desaparecida) sobre el Cristo del Mezquital. Arlegui verti&oacute; la informaci&oacute;n de Arag&oacute;n en su cr&oacute;nica sobre la provincia franciscana de Zacatecas,<a name="n1b" id="n1b"></a><a href="#n1a"><sup>1</sup></a>&nbsp;&nbsp;con el af&aacute;n de hacer ver las dificultades que tuvieron los franciscanos en la conversi&oacute;n de los ind&iacute;genas. Gracias a este libro conocemos la historia de la imagen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con Arlegui, durante la rebeli&oacute;n de la naci&oacute;n tepehuana contra los espa&ntilde;oles en 1616, los ind&iacute;genas destruyeron el convento y la iglesia de San Francisco del Mezquital. Este convento hab&iacute;a sido fundado por los franciscanos, probablemente en 1588,<a name="n2b" id="n2b"></a><a href="#n2a"><sup>2</sup></a> a 80 kil&oacute;metros al sur de la ciudad de Durango, con el fin de cristianizar a los tepehuanes que habitan en las abruptas serran&iacute;as del sur del estado de Durango. Arlegui refiere que en la iglesia del Mezquital estaban unas im&aacute;genes de Cristo y de la Virgen a las cuales los tepehuanes agredieron. A la Virgen le dieron "un hachazo en el rostro, cuya cicatriz a&uacute;n persevera hoy d&iacute;a". &Eacute;ste es el primer error en que incurri&oacute; el cronista, que escribi&oacute; sobre estos hechos cien a&ntilde;os despu&eacute;s de que hab&iacute;an acontecido, ya que confundi&oacute; la Virgen del Mezquital con la del Zape, que de acuerdo con la tradici&oacute;n fue la que sufri&oacute; una herida de ese tipo. Del Cristo dice: "La imagen de Jes&uacute;s crucificado estaba y a&uacute;n permanece, con un flechazo en la espinilla, de que sali&oacute; una gota de sangre, que a&uacute;n hoy la registra la vista."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ambas im&aacute;genes fueron trasladadas a Durango cuando los espa&ntilde;oles recuperaron la plaza del Mezquital, y Arlegui para reforzar la pertenencia del Cristo a la orden franciscana refiere una tradici&oacute;n que fue muy com&uacute;n entre las im&aacute;genes famosas de la Colonia: un sacerdote trat&oacute; de colocar al Cristo en la catedral pero "por m&aacute;s que se esforz&oacute; a levantarle del suelo, no pudo ni moverle del sitio en que se hallaba". Un franciscano, con el fin de llevarlo al templo de San Francisco, lo pudo levantar en el aire como si fuera de paja, dice el piadoso cronista. Las im&aacute;genes permanecieron en San Francisco hasta 1917 cuando tanto el templo como el convento fueron derribados.<a name="n3b" id="n3b"></a><a href="#n3a"><sup>3</sup></a> Fueron trasladadas entonces a la catedral, en donde la imagen de la Virgen fue colocada en una de las capillas laterales y el Cristo en la sacrist&iacute;a menor. Con el paso del tiempo fue olvidado.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v22n76/a8f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el antiguo templo de los jesuitas, ahora llamado Nuestra Se&ntilde;ora de San Juan de los Lagos, anexo al edificio central de la Universidad Ju&aacute;rez del Estado de Durango, se encuentra un Crucifijo al que se le llama Se&ntilde;or del Mezquital. De acuerdo con los datos proporcionados por el presb&iacute;tero Alberto del Campo, quien fue capell&aacute;n del templo, despu&eacute;s de terminado el conflicto cristero, en la d&eacute;cada de los 1930, esta imagen fue llevada de la catedral a ese lugar. Esta figura es de madera, pero no presenta ning&uacute;n rasgo del flechazo en la espinilla del que nos habla Arlegui. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; entonces? Al parecer, durante el tiempo en que el Cristo del Mezquital permaneci&oacute; en la sacrist&iacute;a de la catedral estuvo tambi&eacute;n la otra imagen en el mismo lugar. Con el tiempo las dos fueron confundidas hasta que la de madera fue sacada y llevada al templo de la Virgen de San Juan de los Lagos y la de ca&ntilde;a qued&oacute; en el olvido. Hacia 1970 cuando se termin&oacute; de construir el templo del Santo Ni&ntilde;o de Atocha, situado al norte de la ciudad en la colonia Benjam&iacute;n M&eacute;ndez, la figura de ca&ntilde;a fue sacada de la catedral y colocada en la parte alta del nuevo templo, colgada sobre el presbiterio en una cruz moderna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias a una pl&aacute;tica con monse&ntilde;or Juan Antonio D&iacute;az, quien estuvo encargado de la catedral durante muchos a&ntilde;os, supe que en el nuevo templo del Santo Ni&ntilde;o se encontraba un Cristo de ca&ntilde;a que hab&iacute;a estado antes en la catedral. Al verlo y compararlo con el que se encuentra en el templo de la Virgen de San Juan de los Lagos, result&oacute; evidente que el Cristo de ca&ntilde;a de la iglesia del Santo Ni&ntilde;o de Atocha es el que corresponde al Se&ntilde;or del Mezquital. Exhibe claramente en la espinilla una herida que la leyenda atribuye al flechazo tepehu&aacute;n. As&iacute; queda identificado el Cristo de ca&ntilde;a que tanta veneraci&oacute;n tuvo en Durango, hasta que fue sacado del templo franciscano, y una de las esculturas m&aacute;s antiguas que se encuentran en el norte de M&eacute;xico. &nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a" id="n1a"></a><a href="#n1b">1</a>. Jos&eacute; Arlegui, <i>Chronica de la provincia de N. S. P. S. Francisco de Zacatecas</i> (<i>1737</i>), &nbsp;con ap&eacute;ndice de Antonio G&aacute;lvez en 1827, M&eacute;xico, Cumplido, 1851, pp. 56&#45;57.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=747962&pid=S0185-1276200000010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a" id="n2a"></a><a href="#n2b">2</a>. Jos&eacute; I. Gallegon, <i>Historia de Durango</i> <i>1563&#45;1910</i>, M&eacute;xico, taller A. Mijares y hno., 1974, p. 164.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=747964&pid=S0185-1276200000010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n3a" id="n3a"></a><a href="#n3b">3</a>. Francisco de la Maza, <i>La ciudad de Durango. Notas de arte</i>, M&eacute;xico, imprenta Gama, 1948, p. 25.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=747966&pid=S0185-1276200000010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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