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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Victoria Novelo (idea y direcci&oacute;n), <i>Antropovisiones</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Isaac Garc&iacute;a Venegas</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Edici&oacute;n por el 40 aniversario del CIESAS, M&eacute;xico, CIESAS (cuatro DVD), 2014</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desarrollo tecnol&oacute;gico en el que vivimos inmersos ha provocado cambios radicales, particularmente en lo que se refiere a la imagen. No cabe duda que actualmente presenciamos &#45;y somos part&iacute;cipes&#45; de una realidad novedosa: el mundo de las im&aacute;genes ha dejado de ser tal (es decir, un mundo <i>limitado</i> por lo menos en cuanto a su "producci&oacute;n", no tanto en cuanto a su "percepci&oacute;n") para convertirse en un inconmensurable arsenal de im&aacute;genes del mundo. Las im&aacute;genes fijas y en movimiento, editadas y sin editar, pueblan nuestra vida cotidiana. Los megapixeles en dispositivos m&oacute;viles, las funciones autom&aacute;ticas que "facilitan" y sustituyen cierto <i>saber</i> sobre la generaci&oacute;n y producci&oacute;n de im&aacute;genes, los programas y aplicaciones que vuelven "art&iacute;stica" o "est&eacute;tica" cualquier imagen (incluso los autorretratos, llamados <i>selfies,</i> en los ba&ntilde;os antes o despu&eacute;s de la ducha), nos aproximan vertiginosamente a esa realidad virtual que termina por "embrujar" y "sustituir" a la realidad real, como lo expres&oacute; Win Wenders en su pel&iacute;cula <i>Hasta el fin del mundo</i> (1999). Pel&iacute;cula que se sit&uacute;a en una &eacute;poca en la que, como resultado de una supuesta cat&aacute;strofe nuclear, algunos sobrevivientes ya no viven sino se sientan frente a las im&aacute;genes que un misterioso aparato proyecta; im&aacute;genes de sue&ntilde;os y recuerdos que lejos de ayudar a volver a tener presente la civilizaci&oacute;n ida, evitan el fastidio mismo de vivir incluso la propia vida.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En pocas palabras, las im&aacute;genes ya no son <i>sobre</i> el mundo sino <i>del</i> mundo: lo que se ha perdido es la <i>distancia</i> necesaria entre el mundo y la imagen. Hoy el mundo es la imagen que de &eacute;l se capta y difunde. Mientras la distancia nos permit&iacute;a saber que el mundo era algo m&aacute;s que la imagen (a fin de cuentas un instante fijado en un flujo continuo del tiempo), hoy pareciese ser que el mundo es lo que el c&uacute;mulo de im&aacute;genes nos dice que es. Las im&aacute;genes pues son <i>del</i> mundo: no s&oacute;lo <i>le</i> pertenecen sino que <i>son el mundo mismo:</i> vivimos en un gran <i>selfie</i> del mundo. Para algunos, esta p&eacute;rdida de distancia es en realidad una ganancia; para otros, es una tragedia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Semejante circunstancia, novedosa a todas luces, afecta distintos niveles del modo en que nos aproximamos a las im&aacute;genes. Su lenguaje, su abecedario y su t&eacute;cnica, las m&aacute;s de las veces se ignora, lo cual no obsta para producir y difundir im&aacute;genes, pero incluso entre quienes les conocen parece prevalecer la senda b&iacute;blica de Babel: la especificidad del lenguaje fotogr&aacute;fico, cinematogr&aacute;fico o documental se confunde con el de la propaganda, la publicidad y la televisi&oacute;n. La espontaneidad y rapidez con que actualmente se puede producir y editar una imagen hace creer a una amplia mayor&iacute;a, incluso dentro de los sectores acad&eacute;micos, que el registro y difusi&oacute;n, con su toque de "creatividad", es igual a la construcci&oacute;n de un discurso audiovisual que documenta un segmento de la realidad. Por supuesto, esto no es as&iacute;, aunque s&oacute;lo sea por el hecho de que lo segundo, es decir, el documental tiende a provocar el pensar, analizar y meditar el mundo, no a consumirlo como si se tratase de una golosina dispuesta all&iacute; a ser solamente consumida, como acontece con la publicidad, la propaganda, la televisi&oacute;n. En suma, existe una gran distancia entre captar y difundir un hecho, por ejemplo, un asalto, una pelea, y el registro y producci&oacute;n de imagen con la finalidad de ayudar a reflexionar sobre la violencia misma. Lo primero es un asunto de distracci&oacute;n, de testimonio, de noticia; lo segundo es lo propio del documental, de una vertiente del cine, de una vertiente de la fotograf&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que digo se puede constatar con la serie que hoy presentamos, ideada, pensada y dirigida por Victoria Novelo. Llamada <i>Antropovisiones,</i> es una serie de nueve documentales de aproximadamente media hora cada uno, salvo el m&aacute;s reciente que es del doble de duraci&oacute;n, realizada entre 1999 y 2011. Como su nombre lo indica, se trata de un conjunto de visiones sobre la antropolog&iacute;a, o mejor dicho, sobre ciertos temas de una vertiente de la que trabaja. Puede afirmarse, incluso, que se trata de un conjunto de visiones sobre el ser humano, ya sea inmerso en diversas problem&aacute;ticas: el alcoholismo (<i>El secreto del alcohol</i>), la marginaci&oacute;n (<i>La calle de los ni&ntilde;os),</i> la migraci&oacute;n (<i>El yalalteco nunca se acaba</i>), la vejez (<i>Historias de gente grande</i>); o bien, realizado diversos trabajos <i>(Artes y oficios mexicanos; Camaristas, autorretratos ind&iacute;genas);</i> sea historiando temas ricos y complejos (<i>Lacandona, medio siglo de sue&ntilde;os; Mexicaner&iacute;as. La construcci&oacute;n del M&eacute;xico t&iacute;pico),</i> o reflexionando sobre el propio hacer del antrop&oacute;logo en una &eacute;poca signada por la barbarie (<i>Trabajo de campo en tiempos violentos</i>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al ver la serie completa, una pregunta es obligada: &iquest;qu&eacute; raz&oacute;n o motivo pudo llevar a Victoria Novelo a ocuparse en esta serie durante 12 a&ntilde;os? Sobre todo, si se tienen en cuenta las adversas condiciones en las que lo hizo, tan comunes en todas las instituciones acad&eacute;micas de este pa&iacute;s que no son privadas (recorte presupuestal, gigantismo burocr&aacute;tico, ofensiva pol&iacute;tica, desinter&eacute;s, etc&eacute;tera). Parte de la respuesta se encuentra en su formidable querencia con el cine, que se le afianz&oacute; con aquel legendario documental llamado <i>El grito.</i> Aunque fuese de manera indirecta y un tanto lejana de la producci&oacute;n formal, Novelo estuvo all&iacute;, cuidando, protegiendo, a los que entre moviola y celuloide, se esforzaron porque ese testimonio de lucha estudiantil de 1968 se concretara y difundiera. Desde entonces, Novelo sigue cultivando esa querencia; <i>Antropovisiones</i> es uno de sus resultados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra parte de la respuesta tiene que ver con su profesi&oacute;n: la antropolog&iacute;a. No estoy seguro de si alguna vez lo ha dicho, pero es muy evidente la estrecha vinculaci&oacute;n entre su cinefilia con su objeto de estudio preferido: la artesan&iacute;a y el oficio de artesano. Hay que recordar que en los lejanos a&ntilde;os sesenta del siglo pasado no exist&iacute;a la facilidad tecnol&oacute;gica de hoy, si bien ya despuntaba. La edici&oacute;n lineal, propia de la producci&oacute;n cinematogr&aacute;fica y documental, exig&iacute;a lo que me parece todo artesano sabe exige la artesan&iacute;a: un saber, una destreza, mucha paciencia y algo de intuici&oacute;n. Victoria Novelo se ha distinguido como antrop&oacute;loga por estudiar a fondo eso que se llama artesan&iacute;a y a sus productores, los artesanos. Sucede como si en ellos, en su hacer, hubiese un reflejo de su propia querencia cinematogr&aacute;fica, incluida su producci&oacute;n. Y no es dif&iacute;cil concluir que su hacer antropol&oacute;gico tambi&eacute;n es deudor de ese v&iacute;nculo entre pasi&oacute;n cinematogr&aacute;fica y artesanos y artesan&iacute;as: en &eacute;l hay paciencia, saber, oficio (que es un modo de llamar a la destreza) e intuici&oacute;n. Cuando pienso esta vinculaci&oacute;n la &uacute;nica palabra que se me viene a la cabeza es <i>cernir.</i> La querencia y el oficio <i>ciernen. Antropovisiones</i> es algo que se cerni&oacute; en 12 a&ntilde;os. Y me parece que su resultado vale mucho la pena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero Victoria Novelo como antrop&oacute;loga ha contribuido, adem&aacute;s, a fundar instituciones, y el trabajo en las instituciones no le es ajeno. En el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social (CIESAS), del que es profesora investigadora em&eacute;rita, se ocup&oacute; del &aacute;rea de Publicaciones y Difusi&oacute;n. Esa experiencia le confirm&oacute; lo que en general se sabe o intuye: que a menudo el trabajo acad&eacute;mico se queda entre paredes, convirtiendo lo que alguna vez fue di&aacute;logo en mon&oacute;tonos soliloquios. Para superar semejante destino, dise&ntilde;&oacute; una estrategia para difundir y vincular a la instituci&oacute;n con la sociedad: venta de bodega de libros, ciclos de cine, etc&eacute;tera. Fue all&iacute; donde gest&oacute; la idea de la serie <i>Antropovisiones</i> que, como dice su sello, es una "serie basada en los trabajos del CIESAS". As&iacute;, esta producci&oacute;n puede entenderse tambi&eacute;n como resultado de una fuerza centr&iacute;peta de tendencias que operan de manera radical en Novelo: el cine, el oficio, la antropolog&iacute;a, la difusi&oacute;n. De este modo tambi&eacute;n se entiende que le haya dedicado tanto tiempo de su vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La serie <i>Antropovisiones,</i> que hoy se nos ofrece como una colecci&oacute;n en cuatro DVD, nos muestra algo fundamental: que la transformaci&oacute;n tecnol&oacute;gica no debiera significar la eliminaci&oacute;n de la distancia entre imagen y mundo, como exige la situaci&oacute;n actual. Comparado el primer documental (<i>El secreto del alcohol</i>) con el m&aacute;s reciente de la serie (<i>Trabajo de campo en tiempos violentos</i>) salta a la vista la transformaci&oacute;n tecnol&oacute;gica de las c&aacute;maras y el audio utilizados, sin embargo, la t&eacute;cnica y la estructura, puede decirse, es la misma: un tema central visto por un especialista &#45;un investigador del CIESAS&#45; y un conjunto de voces que acompa&ntilde;an o incluso disienten de sus opiniones en alg&uacute;n aspecto. Es claro en cada documental que Victoria Novelo estudi&oacute; lo sostenido por el investigador que asesora y participa en cada documental, que ellos le abrieron las puertas de sus propios informantes o le sugirieron alguna entrevista, por ejemplo, en <i>Mexicaner&iacute;as. La construcci&oacute;n del M&eacute;xico t&iacute;pico.</i> Tambi&eacute;n es notorio en <i>La calle de los ni&ntilde;os,</i> por ejemplo, que la investigadora Elena Azaola le dio pauta sobre el lugar posible donde filmar o grabar. Lo mismo sucede en <i>El yalateco nunca se acaba</i> o en <i>Historias de gente grande</i> o en <i>Lacandona, medio siglo de sue&ntilde;os.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ninguno de los documentales de esta serie hacen falta planos complejos, uso de fotograf&iacute;as, litograf&iacute;as, fragmentos de cine, objetos que constituyen un discurso visual pertinente y adecuado. Incluso cuentan con secuencias dram&aacute;ticas, como la de los ni&ntilde;os de la calle o de alcoh&oacute;licos tirados en la calle o siendo objeto de una auscultaci&oacute;n m&eacute;dica que los enfrenta a una situaci&oacute;n grave que les hace llorar frente a c&aacute;mara. Tampoco faltan peculiares met&aacute;foras, como sucede en <i>Trabajo de campo en tiempos violentos,</i> cuando aparecen un conjunto de balas a manera de vi&ntilde;eta o ciertas tomas &aacute;reas que deliberadamente crean v&eacute;rtigo para hablar de la exclusi&oacute;n social como en <i>La calle de los ni&ntilde;os.</i> Por supuesto que todo esto se debe a la mirada de los directores invitados de cada documental, con los que Novelo trabaj&oacute; intensamente (y supongo que tambi&eacute;n conflictivamente), hasta que hizo una mancuerna creativa con Andr&eacute;s Villa, con quien hizo los documentales m&aacute;s recientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sello de la serie es una secuencia hermosa. Se trata de una puerta de madera tallada, pesada y dura, que franquea el paso de la Casa Chata (construcci&oacute;n en Tlalpan que data del siglo XVIII). La puerta se abre de par en par, como dando la bienvenida al espectador para conocer el trabajo de los investigadores del CIESAS. Y esto es lo importante de la serie: muestra los temas que interesan a ciertos investigadores de esta instituci&oacute;n. Llama la atenci&oacute;n que en los abordajes propuestos por la serie prevalezca la mirada de los antrop&oacute;logos, de los actores sociales, y no el de las instituciones. Esto tiene su explicaci&oacute;n. Como se sabe, la antropolog&iacute;a mexicana ha librado una batalla enorme por sacudirse la huella con que naci&oacute;: ser un brazo, una herramienta, de las instituciones del Estado mexicano. Lo que en esta serie se nos muestra con peculiar fuerza es un "momento" privilegiado de una parte de la antropolog&iacute;a mexicana que se define por su ambici&oacute;n, su necesidad, y hasta su necedad podr&iacute;amos decir, de observar cr&iacute;ticamente y de ser un mediador activo entre una realidad social &#45;problem&aacute;tica no cabe duda&#45;, y las instituciones que est&aacute;n all&iacute;, o debieran de estarlo, para atender y acometer las soluciones que esa vida social demanda. Fue un "momento" privilegiado, digo, porque hoy en d&iacute;a las pol&iacute;ticas oficiales de la antropolog&iacute;a, y de algunas de las instituciones acad&eacute;micas que la cultivan, es precisamente un salto mortal hacia atr&aacute;s, disfrazado de sabidur&iacute;a y creatividad: volver a ser brazos institucionales de gobiernos y empresas, no para atender problemas sociales, sino para servir de <i>palabra prestigiosa</i> en el convencimiento de que lo que se decide <i>desde arriba</i> es lo que mejor conviene a los actores sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece que Victoria Novelo pertenece a ese "momento" privilegiado en el que la antropolog&iacute;a se pens&oacute; en mediadora de <i>abajo</i> hacia <i>arriba,</i> y no como ahora, de <i>arriba</i> hacia <i>abajo.</i> Puede que yo est&eacute; equivocado, pero la serie <i>Antropovisiones</i> eso muestra: es Eduardo Men&eacute;ndez afirmando que el alcoholismo es algo con lo cual se debe vivir y regular socialmente; es Ricardo P&eacute;rez Montfort argumentando c&oacute;mo lo "t&iacute;pico" es una construcci&oacute;n del nacionalismo mexicano, ideolog&iacute;a hegem&oacute;nica que todo lo uniforma; es Felipe V&aacute;zquez comentando que la etapa m&aacute;s larga de la vida (la vejez) es la m&aacute;s descuidada por las instituciones; es Jan de Vos insistiendo que la Lacandona concita un conjunto de contradicciones y expresiones culturales y pol&iacute;ticas que no son reducibles a las pol&iacute;ticas oficiales de los gobiernos estatales; es Carlota Duarte mostrando que la revaloraci&oacute;n de la cultura ind&iacute;gena no solamente pasa por su reconocimiento o por su instrucci&oacute;n sino por la transferencia de medios que supone el uso de una c&aacute;mara fotogr&aacute;fica. En ninguno de los contenidos se habla desde las instituciones, es m&aacute;s, lo que es claro es <i>su ausencia,</i> como en el documental <i>Trabajo de campo en tiempos violentos.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es dif&iacute;cil concebir que en un trabajo de 12 a&ntilde;os esta perspectiva impl&iacute;cita de la serie <i>Antropovisiones</i> sea un descuido o un error. Creo, por el contrario, que es la expresi&oacute;n consciente de una antrop&oacute;loga que si bien no pod&iacute;a adivinar el camino por el que optar&iacute;a la pol&iacute;tica oficial con respecto a la antropolog&iacute;a, estaba felizmente consciente de aceptar "el encargo" social que se le hac&iacute;a a su disciplina, y lo hizo como lo hace un artesano: con paciencia, saber, oficio e intuici&oacute;n. Ojal&aacute; que esta serie tenga toda la difusi&oacute;n que merece, y Victoria Novelo se anime a producir y dirigir los cuatro documentales que faltan para cumplir con el proyecto original de la serie. Asimismo, espero que las puertas de la antropolog&iacute;a no se cierren al uso de nuevos lenguajes para difundir su quehacer, y ojal&aacute; que esa puerta se siga abriendo de abajo hacia arriba, y no sola y &uacute;nicamente de arriba hacia abajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Espero, pienso, que con series como &eacute;sta los nuevos antrop&oacute;logos, sobre todo los antrop&oacute;logos en ciernes, puedan encontrar el arsenal para liberar una nueva batalla dentro de sus campos, y que en esta batalla no se olviden que se trata de reflexionar sobre el mundo, no hacer im&aacute;genes del mundo.</font></p>      ]]></body>
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