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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El Artículo 1705(3) del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y su interpretación por la Suprema Corte de Justicia de la Nación]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Estudios legislativos</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El Art&iacute;culo 1705(3) del Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte y su interpretaci&oacute;n por la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Roberto Garza Barbosa<sup>*</sup></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor del Departamento de Derecho del Tecnol&oacute;gico de Monterrey, campus Monterrey, as&iacute; como de la Escuela Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales de la misma instituci&oacute;n. Maestro (2001) y doctor (2006) en derecho internacional y comparado por la Universidad de Tulane (Nueva Orle&aacute;ns, Estados Unidos); maestro en derecho comercial internacional por el Tecnol&oacute;gico de Monterrey, campus Monterrey (1999); licenciado en derecho por la Universidad Aut&oacute;noma de Nuevo Le&oacute;n (1997). Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Sumario</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">I. <i>Introducci&oacute;n</i>. II. <i>El art&iacute;culo 1705 del TLCAN.</i> III. <i>La Ley Federal del Derecho de Autor</i>. IV. <i>Las sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n</i>. V. <i>Conclusiones.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente estudio muestra el alcance del art&iacute;culo 1705(3) del Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLCAN o NAFTA, por sus siglas en ingl&eacute;s). Asimismo, describe el alcance de dicho precepto legal en varios desarrollos jur&iacute;dicos importantes en el sistema jur&iacute;dico mexicano. Primeramente, estamos hablando de un conjunto de reformas a la Ley Federal del Derecho de Autor, que adicionan un derecho de regal&iacute;as, con car&aacute;cter de irrenunciable. Despu&eacute;s, se abordan dos sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n: un amparo en revisi&oacute;n en el que se analiza la constitucionalidad de dicha reforma y posteriormente una contradicci&oacute;n de tesis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese mismo orden se abordan los temas; primero el art&iacute;culo 1705(3) del TLCAN, sus alcances, contexto hist&oacute;rico e interpretaci&oacute;n. Posteriormente se analizan las reformas para concluir con las sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. El art&iacute;culo 1705 del TLCAN</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo XVII del TLCAN tiene los mismos or&iacute;genes que el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (ADPIC o TRIPs, por sus siglas en ingl&eacute;s). Lo anterior se debe a que los negociadores del TLCAN asumieron como propio el borrador del ADPIC emitido en 1991, descartando as&iacute; diversos borradores que ya ten&iacute;an elaborados.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Consecuentemente, en materia de propiedad intelectual el TLCAN tiene provisiones y conceptos muy parecidos a aquellos encontrados en el ADPIC.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, existen algunas diferencias entre el ADPIC y el cap&iacute;tulo XVII del TLCAN. Se considera que este &uacute;ltimo tiene mayores exigencias sobre algunos temas que el ADPIC. Por ejemplo, mayores requerimientos de trato nacional y menor t&eacute;rmino para implementar sus provisiones en la legislaci&oacute;n nacional de cada pa&iacute;s miembro.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Por otra parte, mientras el ADPIC no contempla nada al respecto, el cap&iacute;tulo XVII del TLCAN establece para los titulares de derechos de autor y derechos conexos, su libre disposici&oacute;n o transferencia.<sup><a href="#notas">4</a></sup> Lo anterior se desprende del art&iacute;culo 1705(3)(a) del TLCAN: &#8220;cada una de las partes dispondr&aacute; que para los derechos de autor y derechos conexos: (a) cualquier persona que adquiera o detente derechos econ&oacute;micos pueda, libremente y por separado, transferirlos mediante contrato para efectos de explotaci&oacute;n y goce por el cesionario&#8230;.&#8221;.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La interpretaci&oacute;n literal y predominante de esta provisi&oacute;n establece que el derecho de disposici&oacute;n cubre el derecho de transferir derechos econ&oacute;micos, as&iacute; como el derecho de ejercer libremente los derechos as&iacute; adquiridos por contrato.<sup><a href="#notas">6</a></sup> Sin embargo, esta provisi&oacute;n es contraria al car&aacute;cter inalienable de los derechos de autor com&uacute;n en los pa&iacute;ses de la tradici&oacute;n romano germ&aacute;nica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal car&aacute;cter de inalienable proviene del pensamiento de Immanuel Kant, quien establec&iacute;a que los derechos de autor son derechos personales o de personalidad en lugar de derechos de propiedad o reales, ya que los mismos expresan la personalidad interior del propio autor.<sup><a href="#notas">7</a></sup> Los visualizaba como un discurso tripartita y explicaba la diferencia entre el derecho que tiene el autor sobre su discurso escrito, el derecho que tiene el editor imprimiendo con autorizaci&oacute;n del autor, y el derecho que tiene bajo el derecho civil el poseedor del libro, con lo cual cre&oacute; una de las doctrinas que m&aacute;s han influido en la tradici&oacute;n romano germ&aacute;nica en relaci&oacute;n con los derechos de autor.<sup><a href="#notas">8</a></sup> Todo ello lo inici&oacute; pregunt&aacute;ndose &#191;qu&eacute; es un libro?<sup><a href="#notas">9</a></sup> Al interpretar esta discusi&oacute;n de Kant, sus seguidores Otto von Gierke y Philipp Allfeld, crearon la doctrina monista, aquella que en lugar de dividir los derechos de autor en patrimoniales y morales, establece un solo cuerpo de derechos.<sup><a href="#notas">10</a></sup> Adem&aacute;s, establecieron que por ser un derecho de personalidad en lugar de una cosa externa, los derechos de autor no se pueden vender o transferir.<sup><a href="#notas">11</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta limitaci&oacute;n sobre la voluntad del autor a transferir sus derechos, tambi&eacute;n est&aacute; basada en la noci&oacute;n de que un desigual poder de negociaci&oacute;n podr&iacute;a producir contratos desventajosos para los autores.<sup><a href="#notas">12</a></sup> Las limitaciones a la libre disposici&oacute;n o venta de derechos pueden variar de un sistema jur&iacute;dico a otro. En algunos sistemas jur&iacute;dicos, dichas limitaciones pueden incluir requisitos en la forma de los contratos, obligando a las partes a que los mismos consten por escrito, asimismo pueden establecer que ciertos derechos sean irrenunciables, e incluso unos sistemas jur&iacute;dicos pueden limitar el t&eacute;rmino de la transmisi&oacute;n o prohibir totalmente la transferencia de derechos.<sup><a href="#notas">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sistema jur&iacute;dico mexicano adopta en parte la teor&iacute;a monista de Kant, pero solamente en lo concerniente a la libre disposici&oacute;n de estos derechos. Es decir, la ley divide los derechos en patrimoniales y morales, es decir, hasta aqu&iacute; no se puede decir que es monista; sin embargo, limita la libre transmisi&oacute;n de derechos. Lo anterior se encuentra reflejado principalmente en los art&iacute;culos 30, 31 y 33 de la Ley Federal del Derecho de Autor. Si bien dichos art&iacute;culos no proh&iacute;ben totalmente la transmisi&oacute;n de derechos, s&iacute; limitan la libre disposici&oacute;n de los mismos. El segundo p&aacute;rrafo del art&iacute;culo 30 establece que las licencias deber&aacute;n ser onerosas y temporales, en tanto el tercer p&aacute;rrafo de dicho precepto legal establece, bajo pena de nulidad, que toda licencia, acto o convenio por el que se transmitan derechos patrimoniales debe constar por escrito. El art&iacute;culo 31 establece el derecho irrenunciable a una participaci&oacute;n proporcional en los ingresos por la explotaci&oacute;n de la obra cedida, o bien una remuneraci&oacute;n fija. Asimismo, el art&iacute;culo 33 establece restricciones en cuanto a la temporalidad de la transmisi&oacute;n de los derechos, primeramente fijando cinco a&ntilde;os en caso de omisi&oacute;n del t&eacute;rmino en un contrato determinado, adem&aacute;s de limitar cualquier transferencia a un t&eacute;rmino no mayor de 15 a&ntilde;os, a menos que la &#8220;naturaleza de la obra o la magnitud de la inversi&oacute;n requerida&#8230;&#8221; as&iacute; lo justifique. Estas provisiones son claramente contrarias al t&eacute;rmino &#8220;libremente&#8221;, establecido por art&iacute;culo 1705(3) del TLCAN, ya que cualquier limitaci&oacute;n a la libre disposici&oacute;n es contraria a dicho precepto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si un sistema jur&iacute;dico ha adoptado la doctrina monista de Kant, significa que una obra se considera parte de la personalidad del propio autor y no una cosa externa que se pueda vender o disponer libremente.<sup><a href="#notas">14</a></sup> Esto es totalmente distinto en los sistemas jur&iacute;dicos que consideran la obra como una cosa externa o la consideran un privilegio por tiempo determinado que tiene el prop&oacute;sito de incentivar la producci&oacute;n de m&aacute;s obras. En estos &uacute;ltimos casos, el autor tiene la libertad de transferir contractualmente su obra, de la misma manera que podr&iacute;a transferir la propiedad de una cosa f&iacute;sica (inmueble, autom&oacute;vil) o cualquier derecho real.<sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ADPIC no tiene provisi&oacute;n alguna que prevea la libre transferencia de derechos de autor o derechos conexos similar al art&iacute;culo 1705(3) del TLCAN, citado anteriormente. Ello debido a que la gran mayor&iacute;a de los ahora Estados miembros, que en ese momento negociaban el acuerdo, pertenecen a la tradici&oacute;n romano germ&aacute;nica, incluyendo todos los pa&iacute;ses de Europa continental. As&iacute;, un gran n&uacute;mero de estos pa&iacute;ses cuyas legislaciones prev&eacute;n restricciones a la libre transferencia de derechos, se opusieron a una provisi&oacute;n que asegurara la libre transferencia de los mismos.<sup><a href="#notas">16</a></sup> Dichos pa&iacute;ses, en su conjunto ten&iacute;an m&aacute;s poder de negociaci&oacute;n del que tuvo M&eacute;xico cuando negoci&oacute; el TLCAN con los Estados Unidos y Canad&aacute;, es por eso que mientras el TLCAN obliga la libre transferencia de derechos, el ADPIC no contempla el tema. Es decir, no se trata de un accidente o una omisi&oacute;n provocada por el descuido, sino de un complejo proceso de negociaci&oacute;n del tratado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso del TLCAN, M&eacute;xico es el &uacute;nico pa&iacute;s de tradici&oacute;n romano germ&aacute;nica. Sin embargo, acept&oacute; esta provisi&oacute;n debido a la presi&oacute;n ejercida por los pa&iacute;ses de tradici&oacute;n <i>common law</i> durante la negociaci&oacute;n del acuerdo.<sup><a href="#notas">17</a></sup> Es justo mencionar que los negociadores mexicanos aceptaron estas provisiones con el prop&oacute;sito de alcanzar los beneficios econ&oacute;micos de dicho tratado.<sup><a href="#notas">18</a></sup> Sin embargo, como se muestra a continuaci&oacute;n, el art&iacute;culo 1705(3) del TLCAN no ha sido incorporado ni aplicado en el sistema jur&iacute;dico mexicano.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III. La Ley Federal del Derecho de Autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 23 de julio de 2003, se public&oacute; en el <i>Diario Oficial de la Federaci&oacute;n</i> un decreto de reformas a varios preceptos de la Ley Federal del Derecho de Autor.<sup><a href="#notas">19</a></sup> Entre otras cuestiones, las reformas establecieron en favor de: a) autores; b) artistas, int&eacute;rpretes y ejecutantes; as&iacute; como de c) productores de fonogramas, un derecho de remuneraci&oacute;n equitativa por la comunicaci&oacute;n o transmisi&oacute;n p&uacute;blica de sus obras. En este sentido, los art&iacute;culos 117 bis, y 131 bis del decreto, establecieron el derecho de remuneraci&oacute;n por el uso o explotaci&oacute;n con fines de lucro directo o indirecto, &#8220;por cualquier medio, comunicaci&oacute;n p&uacute;blica o puesta a disposici&oacute;n&#8221; para artistas, int&eacute;rpretes, ejecutantes, y productores de fonogramas respectivamente. En cuanto a artistas, int&eacute;rpretes y ejecutantes, el art&iacute;culo 117 bis, estableci&oacute; adem&aacute;s, que este derecho es irrenunciable. Asimismo, el art&iacute;culo 26 bis, fij&oacute; el mismo derecho para titulares de derechos de autor, d&aacute;ndole tambi&eacute;n car&aacute;cter de irrenunciable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para comprender el origen de este derecho de remuneraci&oacute;n equitativa, abordaremos algunos aspectos relevantes de la Convenci&oacute;n de Roma. El art&iacute;culo 7o. de la misma, contempla los derechos de los artistas int&eacute;rpretes y ejecutantes de una manera un tanto limitada. B&aacute;sicamente s&oacute;lo tienen derechos sobre sus interpretaciones no fijadas. Ello se debe a que cuando autorizan la fijaci&oacute;n de su interpretaci&oacute;n, entonces sus derechos se agotan. Es decir, no tienen derechos una vez que han autorizado la fijaci&oacute;n de sus interpretaciones. Sus derechos se limitan a prevenir la transmisi&oacute;n, la comunicaci&oacute;n al p&uacute;blico, la fijaci&oacute;n de sus interpretaciones en vivo, as&iacute; como la reproducci&oacute;n de aquellas interpretaciones que han sido fijadas sin su autorizaci&oacute;n. Acorde con la anterior interpretaci&oacute;n, el art&iacute;culo 19 de la Convenci&oacute;n de Roma establece que una vez que el artista ha consentido la incorporaci&oacute;n de su interpretaci&oacute;n en una obra visual o audiovisual, los derechos establecidos por el art&iacute;culo 7o. se agotar&aacute;n. Ello tambi&eacute;n resulta obvio cuando el artista consiente la fijaci&oacute;n de su obra en alg&uacute;n otro tipo de obra, como el fonograma, ya que el art&iacute;culo 7o. solamente habla de derechos, cuya fijaci&oacute;n no ha sido autorizada. Entonces si el artista, int&eacute;rprete o ejecutante le autoriza al productor de un fonograma la fijaci&oacute;n de una interpretaci&oacute;n, no le quedar&aacute; derecho alguno bajo el art&iacute;culo 7o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo limitado de los derechos de los artistas, int&eacute;rpretes y ejecutantes bajo la Convenci&oacute;n de Roma es el resultado de una aparente tensi&oacute;n entre &eacute;stos y los autores, ya que mientras aqu&eacute;llos interpretan y ejecutan la letra y la m&uacute;sica compuesta por los autores, &eacute;stos todav&iacute;a conservan derechos sobre esas letras y m&uacute;sica, incluyendo, entre otros, el derecho de reproducci&oacute;n, el de comunicaci&oacute;n al p&uacute;blico y el de transmisi&oacute;n.<sup><a href="#notas">20</a></sup> Por lo tanto, ser&iacute;a un riesgo para el autor si el artista, int&eacute;rprete o ejecutante evitara la explotaci&oacute;n de la obra por parte del autor, oponi&eacute;ndose a la transmisi&oacute;n, o reproducci&oacute;n de su interpretaci&oacute;n de dicha obra.<sup><a href="#notas">21</a></sup> Aunque esta situaci&oacute;n es poco probable debido a que ir&iacute;a en contra de los propios intereses del artista, int&eacute;rprete o ejecutante, los riesgos persisten y es por eso que la Convenci&oacute;n de Roma tiene derechos tan limitados para &eacute;stos, cubriendo solamente interpretaciones que no han sido fijadas o aquellas que el artista o int&eacute;rprete no ha autorizado su fijaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">22</a></sup> De otra manera, tanto el artista, int&eacute;rprete o ejecutante, como el autor tendr&iacute;an derechos sobre el mismo objeto. Sin embargo, el derecho contenido en el art&iacute;culo 12 de la Convenci&oacute;n de Roma ha sido caracterizado como una respuesta a los derechos tan limitados que la propia Convenci&oacute;n otorga a artistas, int&eacute;rpretes y ejecutantes. Si el artista, int&eacute;rprete o ejecutante, cede sus derechos al productor de fonogramas al autorizar la fijaci&oacute;n de sus interpretaciones, entonces es valioso para el artista tener el derecho de remuneraci&oacute;n equitativa para los casos contemplados en el art&iacute;culo 12 de la Convenci&oacute;n de Roma.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los productores de fonogramas, por su parte, podr&iacute;an estar en una posici&oacute;n de desventaja cuando negocian licencias con entidades que tienen mayor poder econ&oacute;mico, usualmente organismos de radiodifusi&oacute;n compuestos por grandes televisoras o estaciones de radio.<sup><a href="#notas">23</a></sup> Es por ello que el art&iacute;culo 12 de la Convenci&oacute;n de Roma tambi&eacute;n cubre a los productores de fonogramas.<sup><a href="#notas">24</a></sup> Despu&eacute;s de todo, el productor de fonogramas tampoco tiene un gran n&uacute;mero de derechos, sino que solamente tiene el derecho de autorizar o prohibir la reproducci&oacute;n directa o indirecta de sus fonogramas.<sup><a href="#notas">25</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consecuentemente, tanto el artista, int&eacute;rprete o ejecutante, como el productor de fonogramas, tienen una v&aacute;lvula de escape a estos derechos un tanto limitados. Como se ha mencionado, dicha v&aacute;lvula se encuentra en el art&iacute;culo 12 del propio Convenio de Roma: &#8220;Cuando un fonograma se utilice&#8230; directamente para la radiodifusi&oacute;n o para cualquier otra forma de comunicaci&oacute;n al p&uacute;blico, el utilizador abonar&aacute; una remuneraci&oacute;n equitativa&#8230; a los artistas int&eacute;rpretes o ejecutantes, o a los productores de fonogramas, o a unos y otros&#8221;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La legislaci&oacute;n de cada pa&iacute;s determinar&aacute; a qui&eacute;nes se les otorgar&aacute; esa remuneraci&oacute;n equitativa, si a los artistas int&eacute;rpretes o ejecutantes, o a los productores de fonogramas, o a ambos. En el caso de la legislaci&oacute;n nacional, dicho derecho fue otorgado a unos y otros, en los art&iacute;culos 117 bis y 131 bis respectivamente. Hasta aqu&iacute; es importante notar que el art&iacute;culo 12 de la Convenci&oacute;n de Roma no le da a este derecho el car&aacute;cter de irrenunciable. Si bien, este derecho de remuneraci&oacute;n equitativa ya estaba presente en la Ley Federal del Derecho de Autor de 1956, el mismo no se incorpor&oacute; a la Ley Federal del Derecho de Autor de 1996, por lo que el decreto de reformas del 23 de julio de 2003 lo incorpora nuevamente en el sistema jur&iacute;dico mexicano.<sup><a href="#notas">26</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el caso de los derechos de autor, la historia es totalmente diferente. Este tipo de derecho de remuneraci&oacute;n equitativa establecido por el art&iacute;culo 26 bis de la Ley Federal del Derecho de Autor no tiene raz&oacute;n de existir debido a que todos los autores tienen asegurados en las fracciones II y III del art&iacute;culo 27 del mismo ordenamiento, tanto el derecho exclusivo de comunicaci&oacute;n p&uacute;blica como el de transmisi&oacute;n p&uacute;blica o radiodifusi&oacute;n. Derechos que incorporan perfectamente los derechos de transmisi&oacute;n o comunicaci&oacute;n al p&uacute;blico establecidos por los art&iacute;culos 11 bis, 11 ter, 14(1)(ii) y 14 bis (1) del Convenio de Berna. Es decir, para los autores, el Convenio de Berna da una amplia gama de derechos y no contempla algo equivalente al art&iacute;culo 12 del Convenio de Roma, porque aquello ya lo est&aacute; otorgando ampliamente bajo los preceptos ya mencionados del mismo.<sup><a href="#notas">27</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del dictamen que aprueba el decreto que nos ocupa, se desprende el origen del precepto legal: &#8220;A efecto de que no se piense que la Ley proteger&aacute; m&aacute;s a los artistas e int&eacute;rpretes que a los propios autores, las comisiones dictaminadoras decidieron establecer la misma precisi&oacute;n en el apartado correspondiente a los derechos de los autores....&#8221;.<sup><a href="#notas">28</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este razonamiento pasa por alto la circunstancia que llev&oacute; a la creaci&oacute;n del concepto de remuneraci&oacute;n equitativa bajo la Convenci&oacute;n de Roma. Adem&aacute;s, se ignora que los autores ya tienen el derecho sobre la comunicaci&oacute;n p&uacute;blica y la transmisi&oacute;n asegurados en las fracciones II y III del propio art&iacute;culo 27 de la Ley Federal del Derecho de Autor, derechos derivados del Convenio de Berna. De acuerdo con el dictamen, este derecho es creado a fin &#8220;de que no se piense&#8221; que la ley protege m&aacute;s a unos que a otros. Sin embargo, el resultado es exactamente lo contrario, debido a que el art&iacute;culo 26 bis, contiene derechos para los autores que ya se encuentran establecidos por las fracciones II y III del art&iacute;culo 27 de la Ley Federal del Derecho de Autor. Es decir, termina protegiendo m&aacute;s a los autores que a los artistas, int&eacute;rpretes y ejecutantes.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV. Las sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>Cinemex Toluca II</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la resoluci&oacute;n del 10 de junio de 2005, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, resuelve el Amparo en Revisi&oacute;n 105/2005.<sup><a href="#notas">29</a></sup> Este recurso fue interpuesto por la parte quejosa en contra de la resoluci&oacute;n en la que el juez s&eacute;ptimo de distrito en materia administrativa en el Distrito Federal, sobresey&oacute; el juicio de amparo indirecto promovido por &eacute;sta.<sup><a href="#notas">30</a></sup> En este amparo se reclam&oacute; la inconstitucionalidad de los art&iacute;culos 26 bis, 83 bis, 117 bis, as&iacute; como el 118 de la Ley Federal del Derecho de Autor, reformados y adicionados mediante el decreto de reformas de fecha 23 de julio de 2003. La Segunda Sala sostuvo la constitucionalidad de dichos preceptos legales, por lo que no concedi&oacute; el amparo a la quejosa.<sup><a href="#notas">31</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La parte quejosa estaba conformada por varias sociedades an&oacute;nimas, entre ellas, Cinemex Toluca II, S. A. de C. V., &#8220;dedicadas entre otras actividades comerciales, a la comunicaci&oacute;n p&uacute;blica de obras cinematogr&aacute;ficas en salas de cine mediante su exhibici&oacute;n o proyecci&oacute;n&#8230;.&#8221;.<sup><a href="#notas">32</a></sup> Nos referiremos a estas sociedades como la parte quejosa, o bien los quejosos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La parte quejosa argumentaba que las reformas eran contrarias a la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos por varias razones. Primeramente, argumentaban la falta de certeza de los preceptos legales en cuanto a la persona que deber&iacute;a recibir la remuneraci&oacute;n establecida por los mismos. Adem&aacute;s, debido a que los quejosos se dedicaban a la exhibici&oacute;n de obras cinematogr&aacute;ficas en sus salas de cine, argumentaban que el art&iacute;culo 26 bis, propiciaba dobles o triples pagos por concepto de regal&iacute;as por la exhibici&oacute;n de una misma pel&iacute;cula. As&iacute;, los quejosos tendr&iacute;an que pagar no solamente al productor de la pel&iacute;cula, que es de quien tradicionalmente adquieren el derecho de exhibirla, sino que tambi&eacute;n al director de la misma, a los autores de los guiones, a los autores de las composiciones musicales, fot&oacute;grafos, caricaturistas; es decir, a todos aquellos que la propia ley considera autores de la obra cinematogr&aacute;fica.<sup><a href="#notas">33</a></sup> Se aleg&oacute; que esta falta de certeza violaba las garant&iacute;as de seguridad jur&iacute;dica y legalidad, contenidas en los art&iacute;culos 14 y 16 constitucionales.<sup><a href="#notas">34</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La falta de certeza alegada, se deb&iacute;a principalmente a los derechos irrenunciables que establece el art&iacute;culo 26 bis de la Ley Federal del Derecho de Autor. Ello porque normalmente todas las personas antes mencionadas al colaborar en la realizaci&oacute;n de una obra cinematogr&aacute;fica, ceden sus derechos al productor, y &eacute;ste es quien comercializa y distribuye la pel&iacute;cula, cobrando as&iacute; las regal&iacute;as. Sin embargo, cuando la legislaci&oacute;n otorga derechos irrenunciables a todas estas personas, las mismas pueden en cualquier momento exigir ese derecho de regal&iacute;as a quien comunique, transmita o ponga a disposici&oacute;n la obra, aunque lo hayan cedido en un contrato y aunque el productor ya les haya pagado por su participaci&oacute;n. Ello porque los derechos irrenunciables establecidos por el art&iacute;culo 26 bis har&iacute;an nula cualquier cl&aacute;usula contractual en la que dichos derechos fuesen cedidos al productor. Entonces, no se tendr&iacute;a la certeza de hacer solamente un pago al productor, o hacer alg&uacute;n otro pago con posterioridad. Estimamos que este problema tambi&eacute;n se presenta con los art&iacute;culos 117 bis y 131 bis de la Ley Federal del Derecho de Autor, que establecen el mismo derecho de remuneraci&oacute;n equitativa irrenunciable en favor de artistas, int&eacute;rpretes y ejecutantes, as&iacute; como de productores de fonogramas respectivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mismo concepto de violaci&oacute;n, la parte quejosa argument&oacute; que la redacci&oacute;n del art&iacute;culo 26 bis de la Ley Federal del Derecho de Autor propiciaba pagos dobles, debido a que establece que la regal&iacute;a ser&aacute; en favor del &#8220;autor y su causahabiente&#8221;.<sup><a href="#notas">35</a></sup> En este sentido, la Segunda Sala interpret&oacute; este art&iacute;culo refiri&eacute;ndose solamente al autor, o a aquel o aquellos herederos que han adquirido ese derecho mediante sucesi&oacute;n, debido a que el derecho de remuneraci&oacute;n en cuesti&oacute;n es irrenunciable.<sup><a href="#notas">36</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Segunda Sala de la Suprema Corte, sostuvo que las provisiones estableciendo estos pagos de regal&iacute;as no generan falta de certeza ya que la determinaci&oacute;n del monto de las mismas est&aacute; claramente establecido por dichos preceptos legales.<sup><a href="#notas">37</a></sup> Asimismo, la Segunda Sala sostuvo que aunque el usuario de una obra tuviera que compensar al productor y al titular de una de estas regal&iacute;as, esto no constituye un doble pago por el mismo concepto, ya que ambos pagos se derivan de cosas distintas.<sup><a href="#notas">38</a></sup> De acuerdo con este razonamiento, los art&iacute;culos 26 bis, 117 bis y 118 de la Ley Federal del Derecho de Autor son certeros, por lo que los usuarios tienen que pagar tanto al productor de la obra cinematogr&aacute;fica como a aquellos titulares de las regal&iacute;as establecidas por dichos preceptos legales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Segunda Sala sostuvo que los derechos patrimoniales incluyen, entre otros, el derecho sobre la explotaci&oacute;n por reproducci&oacute;n, distribuci&oacute;n, comunicaci&oacute;n al p&uacute;blico, as&iacute; como la transmisi&oacute;n.<sup><a href="#notas">39</a></sup> Asimismo, sostuvo que los derechos patrimoniales pueden transferirse mediante contrato. Sin embargo, la Suprema Corte sostuvo tambi&eacute;n que los derechos sobre las regal&iacute;as establecidos por los art&iacute;culos 26 bis, 117 bis y 131 bis de la legislaci&oacute;n que nos ocupa, no son derechos patrimoniales, sino un tipo de derechos distintos que no pueden ser transferidos mediante contrato.<sup><a href="#notas">40</a></sup> El resultado de interpretar el derecho de regal&iacute;as como un tipo de derecho distinto de los patrimoniales tiene importantes consecuencias. Al igual que varios pa&iacute;ses de la tradici&oacute;n romano germ&aacute;nica, la Ley Federal del Derecho de Autor mexicana sigue la concepci&oacute;n dualista de los seguidores de Hegel, dividiendo as&iacute; los derechos de los autores en patrimoniales y morales.<sup><a href="#notas">41</a></sup> Sin embargo, este razonamiento parece crear de un plumazo un nuevo tipo de derecho, distinto de los derechos patrimoniales y los derechos morales.<sup><a href="#notas">42</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otro concepto de violaci&oacute;n, la parte quejosa argumentaba que, al no provenir de un contrato, este derecho de regal&iacute;as m&aacute;s bien constitu&iacute;a un impuesto contrario a los principios b&aacute;sicos que para el cobro de impuestos establece el art&iacute;culo 31 fracci&oacute;n IV de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos.<sup><a href="#notas">43</a></sup> Ello debido a que las caracter&iacute;sticas de los derechos de regal&iacute;as establecidos por el decreto que nos ocupa, es contrario a dichos principios, como el de proporcionalidad, el de equidad y el que establece que la contribuci&oacute;n tenga por destino el gasto p&uacute;blico. Adem&aacute;s, la parte quejosa argument&oacute; que de acuerdo con la fracci&oacute;n IV del art&iacute;culo 74 constitucional, cualquier reforma o ley que establezca impuestos debe ser discutida primero en la C&aacute;mara de Diputados del Congreso. En este caso, la iniciativa fue discutida primero en el Senado, violando as&iacute; los procedimientos constitucionales para crear leyes de car&aacute;cter impositivo. Este concepto de violaci&oacute;n fue declarado infundado por la Segunda Sala, debido a que el este pago de regal&iacute;as, no es &#8220;expresi&oacute;n de la potestad tributaria del Estado&#8221;, por lo que no se encuentra regido por los principios constitucionales citados con anterioridad.<sup><a href="#notas">44</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Segunda Sala explic&oacute; extensivamente las caracter&iacute;sticas de los impuestos y c&oacute;mo &eacute;stos son diferentes de las regal&iacute;as establecidas por el decreto cuya constitucionalidad analizaba. Refiri&oacute;, entre otras caracter&iacute;sticas, que los impuestos son para sufragar el gasto p&uacute;blico, y que las autoridades hacendarias tienen a su disposici&oacute;n procedimientos administrativos especiales para cobrarlos.<sup><a href="#notas">45</a></sup> Contrariamente, los derechos de regal&iacute;as establecidos por el decreto est&aacute;n destinados a particulares, entre ellos autores, artistas, int&eacute;rpretes y ejecutantes. Como soporte de sus afirmaciones, la Segunda Sala de Justicia cit&oacute; a varios acad&eacute;micos del &aacute;rea de derecho fiscal. Asimismo, afirm&oacute; que el hecho de que la obligaci&oacute;n a pagar regal&iacute;as provenga de la Ley y no de un contrato, no transforma las regal&iacute;as en impuestos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su an&aacute;lisis de los conceptos de violaci&oacute;n, la Segunda Sala bas&oacute; fuertemente su decisi&oacute;n en la exposici&oacute;n de motivos contenida en la historia legislativa, dando gran deferencia a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que el Congreso plasm&oacute; en dicha historia legislativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es de estimarse que el argumento m&aacute;s importante para lograr la inconstitucionalidad del decreto por la parte quejosa hubiese sido alegar que las provisiones del mismo que establecen el sistema de regal&iacute;as irrenunciables, son contrarias al art&iacute;culo 1705(3) del TLCAN.<sup><a href="#notas">46</a></sup> Ello debido a que, de acuerdo con la interpretaci&oacute;n que la propia Suprema Corte ha dado al art&iacute;culo 133 constitucional, los tratados internacionales, prevalecen sobre cualquier ley federal o estatal.<sup><a href="#notas">47</a></sup> De haberse encontrado la contradicci&oacute;n entre las provisiones del decreto y el art&iacute;culo 1705(3) del TLCAN, en esos tiempos, el resultado hubiese sido la inconstitucionalidad de las provisiones del decreto. Es importante mencionar que en la actualidad, con el nuevo criterio que la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n ha establecido mediante contradicci&oacute;n de tesis, ello no conllevar&iacute;a a un problema de constitucionalidad del decreto sino m&aacute;s bien ser&iacute;a una cuesti&oacute;n de mera legalidad; es decir, las consecuencias ser&iacute;an diferentes.<sup><a href="#notas">48</a></sup> De acuerdo con nuevo este criterio, la contradicci&oacute;n entre una ley secundaria y un tratado internacional, generar&iacute;a la inconstitucionalidad de la ley &uacute;nicamente cuando el tratado internacional sea en materia de derechos humanos. Al no ser el TLCAN un tratado internacional sobre derechos humanos, el d&iacute;a de hoy la contradicci&oacute;n de alguna ley secundaria con alguno de sus preceptos, no generar&iacute;a la inconstitucionalidad de la misma sino que solamente dar&iacute;a lugar a lo que se conoce como amparo de legalidad. Es decir, no proceder&iacute;a el Amparo Indirecto para analizar la inconstitucionalidad derivada de ello, tampoco la revisi&oacute;n en amparo directo. Si bien el tratado internacional que no versa sobre derechos humanos, sigue prevaleciendo sobre una ley secundaria, su contradicci&oacute;n ser&aacute; una cuesti&oacute;n de legalidad y no de constitucionalidad de la ley secundaria.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, dado que en aquellos a&ntilde;os la contrariedad de los art&iacute;culos 26 bis, 117 bis y 118 de la Ley Federal del Derecho de Autor con el art&iacute;culo 1705(3) del TLCAN, hubiese podido llevar a la inconstitucionalidad de los mismos, es de gran inter&eacute;s ver el escaso an&aacute;lisis con el que este concepto de violaci&oacute;n fue abordado por la Segunda Sala de la Suprema Corte. De las 182 p&aacute;ginas de la sentencia, menos de 10 abordan dicho argumento y en buena medida es para citar textualmente provisiones de varios tratados internacionales.<sup><a href="#notas">49</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La parte quejosa plante&oacute; la cuesti&oacute;n de manera diferente a lo expuesto en la primera parte de este ensayo. En lugar de enfocarse en la contradicci&oacute;n de los art&iacute;culos 26 bis, 117 bis, y 131 bis de la Ley Federal del Derecho de Autor con el art&iacute;culo 1705(3) del TLCAN, su argumento se bas&oacute; en que los art&iacute;culos 26 bis y el 83 bis del mismo decreto, son contrarios no solamente al propio art&iacute;culo 1705(3) del TLCAN, sino que adem&aacute;s contradicen el art&iacute;culo 6 bis del Convenio de Berna, as&iacute; como al art&iacute;culo XI de la Convenci&oacute;n Interamericana sobre Derechos de Autor en Obras Literarias, Cient&iacute;ficas y Art&iacute;sticas.<sup><a href="#notas">50</a></sup> Por cierto, esta &uacute;ltima es inaplicable desde hace alrededor de medio siglo, sin que la quejosa o alg&uacute;n tribunal de los que conoci&oacute; el caso repararan en el asunto. De esta manera, se diluy&oacute; el argumento que m&aacute;s posibilidades ten&iacute;a. Adem&aacute;s, la quejosa solamente centr&oacute; su argumentaci&oacute;n en el art&iacute;culo 26 bis, y dej&oacute; fuera los art&iacute;culos 117 bis y 131 bis de la Ley Federal del Derecho de Autor. Preceptos que tienen m&aacute;s relaci&oacute;n que el art&iacute;culo 83 bis del mismo ordenamiento, ya que al igual que el art&iacute;culo 26 bis, los art&iacute;culos 117 bis y 131 bis establecen la remuneraci&oacute;n irrenunciable a cargo de quien comunique al p&uacute;blico o transmita alguna de las obras en cuesti&oacute;n. Toda esta situaci&oacute;n ha seguido generando litigios, como el Amparo Directo 11/2010, resuelto posteriormente por la Primera Sala de la Suprema Corte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; las cosas, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n interpret&oacute; el concepto de violaci&oacute;n de la siguiente manera: &#8220;la pretensi&oacute;n de las quejosas se centra&#8230; en demostrar&#8230; que los referidos tratados reconocen ese derecho a uno o a otro, en tanto que el precepto impugnado lo otorga a ambos&#8221;.<sup><a href="#notas">51</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto el argumento presentado por la quejosa como la lectura del mismo por parte de la Segunda Sala, distan mucho de la verdadera contrariedad entre el art&iacute;culo 1705(3) del TLCAN y los preceptos contenidos en la Ley Federal del Derecho de Autor. Contrariedad centrada en la libre disposici&oacute;n de los derechos establecida por el art&iacute;culo 1705(3) del TLCAN, bajo la cual no est&aacute; permitido que los derechos sean irrenunciables, intransferibles o inalienables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de citar textualmente los preceptos de los tratados internacionales ya mencionados, e incluso el art&iacute;culo 14 ter del Convenio de Berna, el cual no guarda relaci&oacute;n alguna con el tema por incluir lo que se conoce como <i>droit de suite</i>, la Segunda Sala concluy&oacute; que bajo esas provisiones, especialmente el art&iacute;culo 6o. bis del Convenio de Berna, el autor tiene derecho a transferir sus derechos, y que el derecho a recibir &#8220;una participaci&oacute;n en las ventas de la obra posteriores a la primera cesi&oacute;n operada por el autor&#8221;, es irrenunciable.<sup><a href="#notas">52</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una interpretaci&oacute;n adecuada de los art&iacute;culos 6o. bis y 14 ter del Convenio de Berna, invariablemente concluir&iacute;a que los mismos establecen diferentes derechos. El primero establece los derechos morales, que son independientes a los derechos patrimoniales, en tanto que el segundo establece un derecho de remuneraci&oacute;n por la venta subsecuente de pinturas, manuscritos originales u otras piezas de arte originales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a los derechos morales, el art&iacute;culo 6o. bis del Convenio de Berna establece que los mismos son independientes a los derechos patrimoniales. Lo anterior significa que aunque los derechos patrimoniales se transfieran, los derechos morales se conservan independientemente de aqu&eacute;llos.<sup><a href="#notas">53</a></sup> Existe incluso la discusi&oacute;n de si los derechos morales pueden ser transferidos bajo el art&iacute;culo 6o. bis del Convenio de Berna,<sup><a href="#notas">54</a></sup> cosa que en el sistema jur&iacute;dico mexicano es imposible por as&iacute; prohibirlo los art&iacute;culos 18 y 19 de la Ley Federal del Derecho de Autor, estableciendo este &uacute;ltimo que: &#8220;el derecho moral se considera unido al autor y es inalienable, imprescriptible, irrenunciable e inembargable&#8221;.<sup><a href="#notas">55</a></sup> De acuerdo al art&iacute;culo 6o. bis del Convenio de Berna, los derechos morales cubren el derecho de paternidad de la obra, as&iacute; como el derecho de integridad de la misma, oponi&eacute;ndose a cualquier distorsi&oacute;n, mutilaci&oacute;n o modificaci&oacute;n que cause perjuicio al honor o reputaci&oacute;n del autor. Asimismo, establece que los derechos morales deben durar al menos lo mismo que los patrimoniales. Sin embargo, la legislaci&oacute;n mexicana va m&aacute;s all&aacute; del art&iacute;culo 6o. bis del Convenio de Berna, ya que establece que sus art&iacute;culos 18 y 19 son &#8220;perpetuos&#8221; e &#8220;imprescriptibles&#8221;. Por otra parte, el alcance de los mismos bajo el art&iacute;culo 21 de la Ley Federal del Derecho de Autor es mayor a los derechos de paternidad e integridad establecidos por el Convenio de Berna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumidas cuentas, nunca se ha concluido ni interpretado que el art&iacute;culo 6o. bis del Convenio de Berna otorga al autor el derecho de transferir sus derechos patrimoniales.<sup><a href="#notas">56</a></sup> Simplemente establece que, en caso de ser as&iacute;, los derechos morales son independientes de aqu&eacute;llos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, el art&iacute;culo 14 ter del Convenio de Berna establece el denominado &#8220;<i>droit de suite</i>&#8221;. Este derecho, se puede desprender de su nombre, nace en Francia como respuesta a que los artistas visuales o pintores no ten&iacute;an las mismas oportunidades que los escritores o compositores.<sup><a href="#notas">57</a></sup> Entonces por cuesti&oacute;n humanitaria y porque se determinaba que en su tiempo de vida, el artista tal vez no podr&iacute;a recibir la compensaci&oacute;n adecuada por sus pinturas, nace este derecho.<sup><a href="#notas">58</a></sup> Es un derecho a obtener una participaci&oacute;n por cada venta subsecuente de la obra, pero del soporte f&iacute;sico original de la misma. Es decir, si el cuadro original elaborado por determinado pintor se vende en una subasta, entonces, &eacute;l o sus herederos recibir&aacute;n una participaci&oacute;n por esa venta. Sin embargo, el art&iacute;culo 14 ter, no se limita a artistas visuales sino que abarca todo tipo de obras de arte originales, y otorga adem&aacute;s a escritores y compositores esta participaci&oacute;n por las ventas subsecuentes de sus manuscritos originales. De acuerdo con el segundo p&aacute;rrafo de dicho precepto legal, la protecci&oacute;n no es obligatoria para los pa&iacute;ses miembros, sino opcional. Este precepto ha sido incorporado en parte por el propio decreto que nos ocupa, adicionando el art&iacute;culo 92 bis a la Ley Federal del Derecho de Autor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se puede ver, el art&iacute;culo 14 ter del Convenio de Berna no tiene relaci&oacute;n alguna con la interpretaci&oacute;n dada al mismo por la resoluci&oacute;n que nos ocupa. Es decir, es un derecho a obtener una participaci&oacute;n de la venta del cuadro original o de manuscritos originales. Entendi&eacute;ndose lo anterior como un derecho sobre soportes materiales originales y no una participaci&oacute;n irrenunciable &#8220;en las ventas de la obra posteriores a la primera cesi&oacute;n operada por el autor&#8221;.<sup><a href="#notas">59</a></sup> El significado del t&eacute;rmino ventas de la sentencia, encierra un significado mucho m&aacute;s amplio que la venta del soporte material; m&aacute;s bien refiere a cualquier cesi&oacute;n remunerada de alguno de los derechos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De todo lo anterior, se concluye que la Segunda Sala dedujo err&oacute;neamente que el Convenio de Berna establece en su art&iacute;culo 6o. bis el derecho a transmitir la obra, y que el art&iacute;culo 14 ter del mismo afirma el derecho inalienable a una participaci&oacute;n, por la utilizaci&oacute;n de la obra en la comunicaci&oacute;n al p&uacute;blico o en su transmisi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, resulta cuestionable la aplicabilidad del art&iacute;culo 11 de la Convenci&oacute;n Interamericana sobre Derecho de Autor en Obras Literarias, Cient&iacute;ficas o Art&iacute;sticas.<sup><a href="#notas">60</a></sup> Ello debido a que la misma ha sido desplazada por el art&iacute;culo 18 de la Convenci&oacute;n Universal sobre Derecho de Autor, de la que M&eacute;xico forma parte. Esta &uacute;ltima es un puente entre aqu&eacute;lla y el Convenio de Berna, ya que el art&iacute;culo 17 de la Convenci&oacute;n Universal sobre Derecho de Autor establece que no ser&aacute; aplicable cuando el Convenio de Berna sea aplicable, o cuando las obras provienen de pa&iacute;ses que se retiren del Convenio de Berna despu&eacute;s del 1o. de enero de 1951.<sup><a href="#notas">61</a></sup> Es decir, la Convenci&oacute;n Universal sobre Derecho de Autor prevalece sobre la Convenci&oacute;n Interamericana sobre Derecho de Autor en Obras Literarias, Cient&iacute;ficas o Art&iacute;sticas, y a su vez cede la aplicaci&oacute;n de ambas en favor del Convenio de Berna. Actualmente, la Convenci&oacute;n Interamericana sobre Derecho de Autor en Obras Literarias, Cient&iacute;ficas o Art&iacute;sticas ha sido caracterizada solamente por su valor hist&oacute;rico, ya que &#8220;ha sido sustituida por su accesi&oacute;n al Convenio de Berna o a la Convenci&oacute;n Universal sobre Derecho de Autor&#8221;.<sup><a href="#notas">62</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n no repar&oacute; en que la Convenci&oacute;n Interamericana sobre Derecho de Autor en Obras Literarias, Cient&iacute;ficas o Art&iacute;sticas ya no es vigente. Tampoco abord&oacute; el alcance del art&iacute;culo 1705(3) del TLCAN. De haber sido as&iacute;, habr&iacute;a tenido que concluir que dicho precepto legal proh&iacute;be cualquier limitaci&oacute;n a la libre disposici&oacute;n de los derechos, por lo que cualquier cuesti&oacute;n irrenunciable en alguna disposici&oacute;n legal ser&iacute;a contraria al mismo. En este sentido, una correcta interpretaci&oacute;n del art&iacute;culo 1705(3) del TLCAN habr&iacute;a determinado que son contrarios al mismo, por lo menos, los art&iacute;culos 26 bis, 117 bis, 117 y 131 bis de la Ley Federal del Derecho de Autor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <i>La contradicci&oacute;n de tesis</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mediante el procedimiento de Contradicci&oacute;n de tesis 25/2005&#45;PL, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, desech&oacute; el criterio de la resoluci&oacute;n anterior, al menos en lo que respecta al derecho de regal&iacute;as establecido por el art&iacute;culo 26 bis del ordenamiento en estudio en favor de los autores por la comunicaci&oacute;n al p&uacute;blico o transmisi&oacute;n de sus obras.<sup><a href="#notas">63</a></sup> La decisi&oacute;n no cubre expl&iacute;citamente los derechos de los artistas, int&eacute;rpretes, ejecutantes, tampoco los de los productores de fonogramas. Por lo tanto, los derechos para ellos contin&uacute;an de la misma manera. Es decir, tanto los artistas, int&eacute;rpretes y ejecutantes, como los productores de fonogramas, no pueden renunciar mediante contrato a la remuneraci&oacute;n establecida por los art&iacute;culos 117 bis y 131 bis de la Ley Federal del Derecho de Autor.<sup><a href="#notas">64</a></sup> La tesis siguiente resume el razonamiento de la Suprema Corte en este sentido: &#8220;DERECHO A PERCIBIR REGAL&Iacute;ASâ€¦ ES TRANSMISIBLE A TERCEROS EN VIDA DEL AUTORâ€¦ De ese modo, el autor, una vez que el derecho referido ha entrado a formar parte de su patrimonio, est&aacute; facultado para transmitirlo&#8230;.&#8221;.<sup><a href="#notas">65</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Claramente se aprecia que la Suprema Corte interpret&oacute; el art&iacute;culo 26 bis en sentido contrario al significado literal de sus palabras. Citando literalmente la exposici&oacute;n de motivos de varios dict&aacute;menes rendidos durante el proceso legislativo, mismos que no soportan su conclusi&oacute;n, la Suprema Corte recalc&oacute; una clara &#8220;pol&iacute;tica de protecci&oacute;n del derecho de autor, a trav&eacute;s de la reincorporaci&oacute;n del derecho de regal&iacute;as en estudio&#8221;.<sup><a href="#notas">66</a></sup> De all&iacute;, concluy&oacute; que &#8220;este tribunal no debe sustituirse en la voluntad del legislador, no de los autores que, en cada caso concreto, deben tener el poder decisorio para determinar&#8230; la transmisi&oacute;n del derecho de regal&iacute;as&#8221;.<sup><a href="#notas">67</a></sup> Es decir, debido a que not&oacute; una pol&iacute;tica p&uacute;blica de protecci&oacute;n a los autores en la exposici&oacute;n de motivos, y que consider&oacute; importante un poder decisorio en la autonom&iacute;a de la voluntad de los mismos, interpret&oacute; exactamente al contrario la literalidad del art&iacute;culo 26 bis en an&aacute;lisis. Estimamos que basarse en la exposici&oacute;n de motivos para interpretar en sentido contrario las palabras un precepto legal genera incertidumbre, ya que la voluntad del legislador debe reflejarse en el propio precepto legal. Aceptar lo contrario, obligar&iacute;a al gobernado no solamente a cumplir con los preceptos legales, sino tambi&eacute;n con las exposiciones de motivos. Las mismas enuncian tantas cosas, que uno podr&iacute;a basarse en ellas para concluir de igual manera, dos posturas opuestas. Ello porque su objeto y su t&eacute;cnica es distinta a la de los preceptos jur&iacute;dicos. Aun as&iacute;, la citada exposici&oacute;n de motivos no lleva a la conclusi&oacute;n sostenida por el alto tribunal. Ello genera incertidumbre, ya que en algunas ocasiones se llega al absurdo, como ahora, de utilizar una vaga exposici&oacute;n de motivos para interpretar en sentido contrario la literalidad de un precepto legal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con el voto disidente, si el precepto legal contiene un derecho irrenunciable, es precisamente porque se pretende que el mismo no sea transmisible entre vivos. Es decir, solamente se puede transmitir mediante sucesi&oacute;n, por ello el t&eacute;rmino &#8220;causahabiente&#8221;. Asimismo, estableci&oacute; que esto se debe a que el legislador buscaba lograr un equilibrio entre las partes y &#8220;evitar presiones al autor destinadas a provocar su renuncia de ese derecho&#8221;.<sup><a href="#notas">68</a></sup> Ello por la falta de equilibrio entre el autor y alg&uacute;n productor con mayor poder econ&oacute;mico durante una negociaci&oacute;n. De acuerdo con la sentencia suscrita por la mayor&iacute;a, el car&aacute;cter de irrenunciable contenido en el art&iacute;culo 26 bis consiste en que el autor no puede transmitir su derecho antes de que haya entrado en su patrimonio.<sup><a href="#notas">69</a></sup> Sin embargo, los ministros que suscribieron el voto disidente sostuvieron que dicha interpretaci&oacute;n es incorrecta, debido a que el autor ya se encuentra imposibilitado a &#8220;disponer de tal derecho antes de que haya entrado en su patrimonio&#8221;.<sup><a href="#notas">70</a></sup> Asimismo, sostuvieron que &#8220;la sentencia confunde el derecho y la actualizaci&oacute;n del supuesto normativo&#8230;&#8221;.<sup><a href="#notas">71</a></sup> Ello porque el derecho de regal&iacute;as ya se encuentra en la esfera del autor debido a que as&iacute; lo dispuso el legislador y que su naturaleza es irrenunciable porque tambi&eacute;n lo estableci&oacute; el legislador. Es decir, el autor por serlo ya tiene ese derecho. Ser&iacute;a imposible que un autor renunciara a que nazca dicho derecho, de ser as&iacute;, no ser&iacute;a autor, ya que el legislador le ha otorgado ese derecho al autor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El voto disidente tambi&eacute;n sostuvo que en el sistema jur&iacute;dico mexicano existen otros derechos irrenunciables, como el derecho de alimentos, o el derecho al salario, entre otros. De acuerdo con el mismo, son derechos irrenunciables porque el legislador quiere conservarlos en la esfera de su titular, dentro del mismo argumento, se pregunta &#8220;qu&eacute; intereses subyacen en el derecho de regal&iacute;as, &#191;no son acaso los mismos?&#8221;.<sup><a href="#notas">72</a></sup> Para los ministros que suscriben el voto disidente lo irrenunciable del derecho, &#8220;lleva impl&iacute;cito lo intransferible&#8230; lo contrario&#8230; quitar&iacute;a todo sentido a su consagraci&oacute;n en la norma&#8221;.<sup><a href="#notas">73</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de la Segunda Sala en el Amparo en Revisi&oacute;n 105/2005 analizado anteriormente, la contradicci&oacute;n de tesis que nos ocupa sostuvo que el derecho de remuneraci&oacute;n contenido en el art&iacute;culo 26 bis de la Ley Federal del Derecho de Autor es un derecho patrimonial. Es decir, no se trata de un nuevo tipo de derecho, distinto de los derechos patrimoniales o de los derechos morales. La Suprema Corte sostuvo que el legislador ha establecido dos tipos de derechos, los morales y los patrimoniales. Asimismo, reconoci&oacute; que aunque la doctrina pudiese ofrecer otras perspectivas, la Corte seguir&iacute;a la adoptada por el legislador a fin de resolver la cuesti&oacute;n lo m&aacute;s claro posible.<sup><a href="#notas">74</a></sup> Este enfoque sigue la doctrina dualista explicada anteriormente, abandonando as&iacute; el criterio de tres tipos de derechos adoptado por la Segunda Sala.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto la Contradicci&oacute;n de tesis decidida por el Pleno, como la sentencia de amparo resuelta por la Segunda Sala, dan gran deferencia a la historia legislativa. Ambas opiniones citan extensivamente la exposici&oacute;n de motivos vertida en los dict&aacute;menes derivados del proceso legislativo, incluyendo el ejemplo incluido en uno de ellos sobre los herederos de Pedro Infante, quienes en 1999 recibieron $4,288.56 por concepto de regal&iacute;as por la transmisi&oacute;n de sus pel&iacute;culas en se&ntilde;al abierta y por televisi&oacute;n restringida.<sup><a href="#notas">75</a></sup>Lo interesante aqu&iacute;, es que utilizando las mismas partes de la exposici&oacute;n de motivos, ambas sentencias lleguen a conclusiones totalmente opuestas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, la sentencia de contradicci&oacute;n de tesis concluye que &#8220;corresponde al legislador y no a este alto tribunal, decidir si agrega al art&iacute;culo 26 bis de la Ley&#8230; la caracter&iacute;stica de intransmisibilidad...el derecho de regal&iacute;as&#8230; es un derecho irrenunciable, aunque s&iacute; es transmisible en vida del autor&#8221;.<sup><a href="#notas">76</a></sup></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>V. Conclusiones</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sostener que irrenunciable no es lo mismo que intransferible conlleva a una interpretaci&oacute;n opuesta al sentido literal de las palabras del precepto legal. Se pudo haber llegado al mismo resultado invocando el art&iacute;culo 1705(3) del TLCAN, que proh&iacute;be a las partes limitar la libre transferencia de derechos. Por jerarqu&iacute;a normativa este precepto debi&oacute; prevalecer sobre la ley secundaria. Las consecuencias de dicha interpretaci&oacute;n a&uacute;n siguen teniendo efectos en el sistema jur&iacute;dico mexicano, como el Amparo Directo 11/2010 resuelto por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>&#9;V&eacute;ase Woodward, Martin D. H., &#8220;TRIPs and NAFTA&#8217;s Chapter 17: How Will Trade&#45;Related Multilateral Agreements Affect International Copyright?&#8221;, <i>Texas International Law Journal</i>, vol. 31, 1996, pp. 269, 273&#45;274.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732320&pid=S0041-8633201500030001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> <i>&#9;Idem</i>.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Dinwoodie, Graeme B. <i>et al., International Intellectual Property Law and Policy</i>, Newark, Lexis Nexis, 2001, p. 563.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732323&pid=S0041-8633201500030001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Ilardi, Alfredo y Blakeney, Michael, <i>International Encyclopedia of Intellectual Property Treaties</i>, Oxford, Oxford University Press, 2004, p. 980;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732325&pid=S0041-8633201500030001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Woodward, Martin D. H., &#8220;TRIPs and NAFTA&#8217;s&#8230;&#8221;, <i>cit.</i>, p. 280.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> &#9;TLCAN, art. 1705(3).</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Golsby, Sharan L., &#8220;Protection of Intellectual Property Rights under NAFTA&#8221;, <i>NAFTA: Law and Business Review of the Americas,</i> vol. 5, 1998, pp. 5 y 19.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732328&pid=S0041-8633201500030001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Tambi&eacute;n Woodward, Martin D.H., &#8220;TRIPs and NAFTA&#8217;s&#8230;&#8221;, cit., p. 280.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Kant, Immanuel, <i>The Philosophy of the Law: An Exposition of the Fundamental Principles of Jurisprudence as the Science of Right</i>, 1796, trad. al ingl&eacute;s de William Hastie, Edimburgo, 1887, pp. 129&#45;131;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732330&pid=S0041-8633201500030001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Netanel, Neil, &#8220;Alienability Restrictions and the Enhancement of the Author Autonomy in United States and Continental Copyright Law&#8221;, <i>Cardozo Arts. &amp; Entertainment Law Journal</i>, vol. 12, 1994, pp. 1, 7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732331&pid=S0041-8633201500030001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> &#9;<i>Idem</i>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> &#9;&#9;<i>Ibide</i>m, pp. 129&#45;131.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Netanel, Neil, &#8220;Alienability Restrictions&#8230;&#8221;, <i>cit.</i>, p. 20.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, pp. 20 y 21.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Lypszyc, Delia, <i>Copyright and Neighboring Right</i>s, Par&iacute;s, Unesco, 1999, p. 278.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732337&pid=S0041-8633201500030001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 277.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Netanel, Neil, &#8220;Alienability Restrictions&#8230;&#8221;, <i>cit</i>., pp. 20 y 21.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem,</i> pp. 18&#45;22; Correa, Carlos M., <i>Trade Related Aspects of Intellectual Property Rights. A Commentary on the TRIPs Agreement</i>, Nueva York&#45;Oxford, 2007, p. 117.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732341&pid=S0041-8633201500030001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Reindl, Andreas P., &#8220;Choosing Law in Cyberspace: Copyright Conflicts on Global Networks&#8221;, <i>Michigan Journal of International Law</i>, vol. 19, 1998, pp. 799 y 866&#45;870;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732343&pid=S0041-8633201500030001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Geller, Paul E. y Nimmer, Melville B., <i>International Copyright Law and Practice</i>, Nueva York, Lexis Nexis, 2003, pp. 246&#45;250;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732344&pid=S0041-8633201500030001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> id., &#8220;Conflicts of Laws in Copyright Cases: Infringement and Ownership Issues&#8221;, <i>Journal of the Copyright Society of the U.S.A</i>., vol. 51, 2004, pp. 315, 356&#45;358.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732345&pid=S0041-8633201500030001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> &#9;&#9;Ryan, Michael P., <i>Knowledge Diplomacy: Global Competition and the Politics of Intellectual Property</i>, Washington, Brookings Institution Press, 1998, p. 3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732347&pid=S0041-8633201500030001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> &#9;&#9;Sommer, Heidi, &#8220;The Economic Benefits of NAFTA to the United States and Mexico&#8221;, <i>National Center for Policy Analysys Brief Analysys</i>, vol. 619, 2008, pp. 1 y 2, disponible en <a href="http://research.policyarchive.org/8111.pdf" target="_blank">http://research.policyarchive.org/8111.pdf</a> (visitada el 6 de enero de 2015).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732349&pid=S0041-8633201500030001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> <a href="#footnote&#45;515&#45;19&#45;backlink"></a>&#9;&#9;<i>Diario Oficial de la Federaci&oacute;n</i>, publicado el 23 de julio de 2003,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732351&pid=S0041-8633201500030001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> que reforma y en su caso emite los art&iacute;culos 26 bis, 27, 78, 83, 86, 88, 89, 90 92 bis, 117 bis, 118, 122, 131 bis, 132, 133, 134, 146, 213, y 216 bis de la Ley Federal del Derecho de Autor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Lypszyc, Delia, <i>Copyright and Neighboring&#8230;, cit</i>., p. 385.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> &#9;&#9;<i>Idem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, pp. 385 y 386.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> &#9;&#9;<i>Idem</i>; Hilty, Reto M. y Peukert, Alexander, &#8220;Equitable Remuneration in Copyright Law: The Amend German Copyright Act as a Trap for Entertainment Industry in the U.S.?&#8221;, <i>Cardozo Arts and Entertainment Law Journal</i>, vol. 22, 2004, pp. 401 y 413&#45;414.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732356&pid=S0041-8633201500030001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> &#9;&#9;<i>Idem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> &#9;&#9;Convenio de Roma, art&iacute;culo 10.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Parra Trujillo, Eduardo de la, &#8220;Comentarios a las reformas a la Ley Federal del Derecho de Autor&#8221;, <i>Revista de Derecho Privado</i>, n&uacute;m. 8, mayo&#45;agosto de 2004, pp. 95 y 101.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732360&pid=S0041-8633201500030001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Von Lewinski, Silke, <i>International Copyright Law and Policy</i>, Nueva York, Oxford University Press, 2008, p. 148.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732362&pid=S0041-8633201500030001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> &#9;&#9;Senado de la Rep&uacute;blica, &#8220;Dictamen que aprueba el decreto por el que se reforman y adicionan diversos art&iacute;culos de la Ley Federal del Derecho de Autor&#8221;, disponible en <a href="http://legislacion.scjn.gob.mx/LF/DetalleProcesoLeg.aspx?IdLey=9233&amp;IdRef=3&amp;IdProc=2" target="_blank">http://legislacion.scjn.gob.mx/LF/DetalleProcesoLeg.aspx?IdLey=9233&IdRef=3&IdProc=2</a> (visitada el 12 de enero de 2015).</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> &#9;&#9;Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, Amparo en Revisi&oacute;n 105/2005, Cinemex Toluca II, S. A. de C. V. <i>et a</i>l., 10 de junio de 2005. Sentencia obtenida a trav&eacute;s del m&oacute;dulo de acceso a la informaci&oacute;n de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, disponible en <a href="http://www2.scjn.gob.mx/ConsultaTematica/PaginasPub/TematicaPub.aspx" target="_blank">http://www2.scjn.gob.mx/ConsultaTematica/PaginasPub/TematicaPub.aspx</a> (visitada el 13 de enero de 2015). Del mismo procedimiento se desprenden diversas tesis aisladas, entre las mismas se encuentra la siguiente: &#8220;Regal&iacute;as previstas por el art&iacute;culo 26 bis de la Ley Federal del Derecho de Autor. Notas que las distinguen de los derechos patrimoniales&#8230;.&#8221;, tesis 2a. CXXIII/2005, <i>Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n y su Gaceta</i>, Novena &Eacute;poca, t. XXII, diciembre de 2005, p. 404.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732365&pid=S0041-8633201500030001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup><a href="#footnote&#45;515&#45;30&#45;backlink"></a>&#9;&#9; Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n&#8230;, <i>cit</i>., pp. 38 y 39.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 180.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 4.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> <i>&#9;&#9;Ibidem</i>, pp. 6 y 7; Ley Federal del Derecho de Autor, art&iacute;culo 97.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 4.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 34.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup> <i>&#9;&#9;Ibidem</i>, pp. 124 y 125.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem,</i> p. 134.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 145.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 134.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup><i>&#9;&#9;Ibidem</i>, p. 131.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>41</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Netanel, Neil, &#8220;Alienability Restrictions&#8230;&#8221;, <i>cit.</i>, p. 21.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n&#8230;, <i>cit</i>., p. 131.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>43</sup><a href="#footnote&#45;515&#45;43&#45;backlink"></a>&#9;&#9;<i>Ibidem,</i> pp. 36 y 37.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>44</sup> <i>&#9;&#9;Ibidem</i>, p. 118.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>45</sup><a href="#footnote&#45;515&#45;45&#45;backlink"></a>&#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 116.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>46</sup> <i>&#9;&#9;Ibidem</i>, p. 29.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>47</sup> &#9;&#9;&#8220;Tratados internacionales. Se ubican jer&aacute;rquicamente por encima de las leyes federales&#8230;.&#8221;, tesis P. LXXVII/99, <i>Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n y su Gaceta</i>, Novena &Eacute;poca, t. X, noviembre de 1999, p. 46.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732384&pid=S0041-8633201500030001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>48</sup> &#9;&#9;&#8220;CUESTI&Oacute;N CONSTITUCIONAL. PARA EFECTOS DE LA PROCEDENCIA DEL RECURSO DE REVISI&Oacute;N EN AMPARO DIRECTO, SE SURTE CUANDO SU MATERIA VERSA SOBRE LA COLISI&Oacute;N ENTRE UNA LEY SECUNDARIA Y UN TRATADO INTERNACIONAL, O LA INTERPRETACI&Oacute;N DE UNA NORMA DE FUENTE CONVENCIONAL, Y SE ADVIERTA PRIMA FACIE QUE EXISTE UN DERECHO HUMANO EN JUEGO&#8230;.&#8221;, tesis P./J. 22/2014 (10a.), <i>Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n</i>, libro 5, abril de 2014, t. I, p. 94.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732386&pid=S0041-8633201500030001100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>49</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n&#8230;, <i>ci</i>t., pp. 169&#45;179.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>50</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 26.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>51</sup> <i>&#9;&#9;Ibidem</i>, p. 171.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>52</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 178.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>53</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Ricketson, Sam y Ginsburg, Jane C., <i>International Copyright and Neighboring Rights. The Berne Convention and Beyond</i>, 2a. ed., Nueva York, Oxford University Press, 2006, p. 599.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732392&pid=S0041-8633201500030001100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>54</sup> <a href="#footnote&#45;515&#45;54&#45;backlink"></a>&#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 600.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>55</sup> &#9;&#9;Ley Federal del Derecho de Autor, art&iacute;culo 19.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>56</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Ricketson, Sam y Ginsburg, Jane C., <i>International Copyright&#8230;, cit</i>., pp. 599&#45;614; Ilardi, Alfredo y Blakeney, Michael, <i>International Encyclopedia of&#8230;, cit</i>., p. 1066; Goldstein, Paul, <i>International Intellectual Property Law</i>, 2a. ed., Nueva York, Foundation Press, p. 346.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732396&pid=S0041-8633201500030001100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>57</sup> &#9;&#9;<i>Cfr.</i> Ricketson, Sam y Ginsburg, Jane C., <i>International Copyright&#8230;, cit.,</i> pp. 669 y 670.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>58</sup> <i>&#9;&#9;Ibidem,</i> p. 671.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>59</sup> &#9;&#9; Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n&#8230;, <i>cit.,</i> p. 178.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>60</sup> <i>&#9;&#9;Ibidem</i>, p. 173.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>61</sup> &#9;&#9;V&eacute;ase Convenci&oacute;n Universal sobre Derecho de Autor, art&iacute;culos 17 y 18; Ricketson, Sam y Ginsburg, Jane C., <i>International Copyright&#8230;, cit.</i>, p. 1182; v&eacute;ase Ilardi, Alfredo y Blakeney, Michael, I<i>nternational Encyclopedia of&#8230;, cit</i>., p. 1098.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>62</sup> &#9;&#9;Lypszyc, Delia, <i>Copyright and Neighboring&#8230;, cit.</i>, p. 614.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>63</sup> &#9;&#9;La ejecutoria tiene los siguientes datos de localizaci&oacute;n: Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, contradicci&oacute;n de tesis 25/2005&#45;PL. Entre las sustentadas por la primera y la segunda salas de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, <i>Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n y su Gaceta,</i> Novena &Eacute;poca, t. XXVII, enero de 2008, p. 652.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732404&pid=S0041-8633201500030001100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>64</sup><a href="#footnote&#45;515&#45;64&#45;backlink"></a>&#9;&#9;Sin embargo, dada su similitud, en el futuro los litigantes podr&iacute;an argumentar que este criterio tambi&eacute;n es aplicable a los derechos contenidos en los art&iacute;culos 117 bis y 131 bis del ordenamiento en comento.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>65</sup> <a href="#footnote&#45;515&#45;65&#45;backlink"></a>&#9;&#9;Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, contradicci&oacute;n de tesis 25/2005&#45;PL. Entre las sustentadas por la primera y la segunda salas de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, tesis P./J. 103/2007, <i>Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n y su Gaceta</i>, Novena &Eacute;poca, t. XXVI, diciembre de 2007, p. 7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732407&pid=S0041-8633201500030001100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>66</sup> &#9;&#9;Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, contradicci&oacute;n de tesis 25/2005&#45;PL. Entre las sustentadas por la primera y la segunda salas de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, <i>Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n y su Gaceta</i>, Novena &Eacute;poca, t. XXVII, enero de 2008, p. 682.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1732409&pid=S0041-8633201500030001100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>67</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 686.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>68</sup> &#9;&#9;<i>Idem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>69</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 694.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>70</sup><i>&#9;&#9;Idem</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>71</sup> &#9;&#9;<i>Idem</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>72</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 696.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>73</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 697.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>74</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, pp. 665 y 666.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>75</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem</i>, p. 677; Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n&#8230;, <i>cit</i>., p. 79.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>76</sup> &#9;&#9;<i>Ibidem,</i> p. 688.</font></p>      ]]></body><back>
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