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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Fractura de cadera como factor de riesgo en la mortalidad en pacientes mayores de 65 años: Estudio de casos y controles]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Hip fracture as risk factor for mortality in patients over 65 years of age: Case-control study]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Introduction: Hip fracture among older patients is a devastating injury in most cases. It profoundly affects the physical, mental, functional and social balance that patients used to have and, beyond the orthopedic injury, it reflects the aging process and its dire consequences. Some reports show that up to 50% of patients with hip fracture die within six months and many of those who survive do not recover their baseline independence and function. In recent decades the increase in life expectancy after 60 years of age has led to an exponential growth in hip fractures. This is why it is essential to determine the patient-related and environmental factors leading to the increased mortality rates seen in patients with hip fracture, to improve the survival and quality of life of older adults. The objective was to determine the association between hip fracture and mortality in patients over 65 years of age. Material and methods: An observational, longitudinal, retrospective, descriptive, comparative case-control study was conducted. The clinical records of all patients over 65 years of age admitted to the Orthopedics Service, Hospital Regional "Lic. Adolfo López Mateos", ISSSTE, with a diagnosis of hip fracture during the previous 12 months were analyzed, regardless of the type of fracture and treatment they received. A group of patients without hip fracture was used as control group. Total sample size was 50 patients with hip fracture and 50 patients without hip fracture. The following data were collected in data collection forms: age, sex, time elapsed since the fracture, survival at one year and, in the case of deceased patients, the cause of death (pneumonia, sepsis, arrhythmia, hydroelectrolytic imbalance, heart failure and others). The results obtained are shown as tables and charts to facilitate their visual understanding. Results: Patient demographics show that there were 40 (80%) female patients and 10 (20%) male patients with a diagnosis of hip fracture. The control group included 35 (70%) females and 15 (30) males. An association between hip fracture and increased mortality was found, with a significant p value of 0.001. The main cause of death among hip fracture patients in our study was sepsis in 7 (35%), while among the control group it was myocardial infarction in 3 (15%). Time wise, mortality was found to be higher within the first six months, with 10 deaths (50%), and within the first year, with six deaths (30%). Discussion: Hip fracture is in fact a risk factor associated with mortality among patients over 65 years of age. Females are the group most prone to sustaining a hip fracture and, therefore, to increased mortality rates. The major cause of death among our patient population was sepsis, apparently caused by mismanagement of soft tissues, a poor aseptic technique during the surgical procedure, a long hospital stay or a poor family support network, and dementia, which is related to poor surgical wound care. The highest mortality rates were found in ages over 90 years, and they were associated with preexisting chronic-degenerative conditions. The age group at highest risk of hip fracture was 80-89 years. Patients with hip fracture should always be managed together with the internist and the geriatrician and they should be considered as orthopedic emergencies, as a long hospital stay and delayed surgical treatment are associated with major complications and increased mortality rates.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culo original</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Fractura de cadera como factor de riesgo en la mortalidad en pacientes mayores de 65 a&ntilde;os. Estudio de casos y controles</b></font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Hip fracture as risk factor for mortality in patients over 65 years of age. Case-control study</b></font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Negrete-Corona J,&#42; Alvarado-Soriano JC,&#42;&#42; Reyes-Santiago LA&#42;&#42;&#42;</b>    <br>    <br>Hospital Regional "Lic. Adolfo L&oacute;pez Mateos"</font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nivel de evidencia: III</b>    <br>    <br>&#42; Titular del curso de Ortopedia.    <br>&#42;&#42; M&eacute;dico adscrito al Servicio de Ortopedia.    <br>&#42;&#42;&#42; Residente de Ortopedia.    <br>    <br>Hospital Regional "Lic. Adolfo L&oacute;pez Mateos".</font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Direcci&oacute;n para correspondencia:</b>    <br>Dr. Jorge Negrete Corona    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>Tlacotalpan No. 59 Torre Platino 1402, Col. Roma Sur, M&eacute;xico, D.F.    <br>E-mail: <a href="mailto:negretedoc@hotmail.com" target="_blank">negretedoc@hotmail.com</a></font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RESUMEN.</b> <b><i>Introducci&oacute;n:</i></b> La fractura de cadera en el paciente adulto mayor es una eventualidad que resulta devastadora en la mayor&iacute;a de los casos. Afecta profundamente el equilibrio f&iacute;sico, mental, funcional y social que antes prevalec&iacute;a, m&aacute;s all&aacute; de la lesi&oacute;n ortop&eacute;dica, resume el proceso de envejecimiento y sus consecuencias extremas. Existen informes en los que se documenta que hasta 50% de los pacientes con fractura de cadera muere en los primeros seis meses posteriores a la lesi&oacute;n y un gran n&uacute;mero de los que sobrevive no recupera su nivel previo de independencia y funcionalidad. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el incremento en la esperanza de vida despu&eacute;s de los 60 a&ntilde;os ha propiciado el crecimiento exponencial en fracturas de cadera, por lo que es imprescindible conocer cu&aacute;les son los factores tanto del paciente como de su entorno que influyen en el incremento en la mortalidad de los pacientes con fractura de cadera para mejorar la sobrevida y la calidad de vida del adulto mayor. El objetivo fue determinar la asociaci&oacute;n entre la fractura de cadera y la mortalidad en los pacientes mayores de 65 a&ntilde;os de edad. <b><i>Material y m&eacute;todos:</i></b> Se realiz&oacute; un estudio observacional de casos y controles de tipo longitudinal, retrospectivo, descriptivo y comparativo. Se efectu&oacute; una revisi&oacute;n de expedientes de todos los pacientes mayores de 65 a&ntilde;os de edad ingresados al Servicio de Ortopedia del Hospital Regional "Lic. Adolfo L&oacute;pez Mateos" del ISSSTE con el diagn&oacute;stico de fractura de cadera con un a&ntilde;o de evoluci&oacute;n no tomando en cuenta tipo de fractura ni tratamiento realizado, y como grupo testigo se cont&oacute; con pacientes sin fractura de cadera. Se conform&oacute; una muestra de 50 pacientes con fractura de cadera y 50 pacientes sin fractura de cadera. Se recab&oacute; en hojas de recolecci&oacute;n de datos: edad, g&eacute;nero, tiempo de evoluci&oacute;n, conocer al a&ntilde;o de evoluci&oacute;n si el paciente estaba vivo o finado y en caso de haber fallecido conocer la causa de la muerte (neumon&iacute;a, sepsis, arritmia, desequilibrio hidroelectrol&iacute;tico, insuficiencia card&iacute;aca y otros). Los resultados obtenidos se expresaron en tablas y gr&aacute;ficas para facilitar su comprensi&oacute;n visual. <b><i>Resultados:</i></b> De acuerdo con el an&aacute;lisis demogr&aacute;fico se cont&oacute; con 40 pacientes (80%) del g&eacute;nero femenino y 10 (20%) del g&eacute;nero masculino con diagn&oacute;stico de fractura de cadera; el grupo control fue de 35 (70%) de g&eacute;nero femenino y 15 (30) del g&eacute;nero masculino. Se encontr&oacute; asociaci&oacute;n entre la fractura de cadera y el incremento en la mortalidad con una "p" significativa de 0.001. La principal causa de mortalidad en nuestro estudio en los pacientes con fractura de cadera fue sepsis 7 (35), en tanto en el grupo control la causa de mortalidad fue el infarto agudo al miocardio 3 (15%). Respecto al tiempo de evoluci&oacute;n de la mortalidad, se observ&oacute; que su mayor &iacute;ndice se presenta dentro de los primeros seis meses, siendo 10 (50%) y al a&ntilde;o de evoluci&oacute;n con seis casos (30%). <b><i>Discusi&oacute;n:</i></b> La fractura de cadera es un factor de riesgo que se asocia con el &iacute;ndice de mortalidad en los pacientes mayores de 65 a&ntilde;os de edad; nuestra poblaci&oacute;n m&aacute;s susceptible de sufrir fractura de cadera y por lo tanto incremento en la mortalidad son los pacientes del g&eacute;nero femenino. La principal causa de mortalidad en nuestra poblaci&oacute;n es la sepsis, teniendo que considerar como aparente causa un mal manejo de tejidos blandos, mala t&eacute;cnica de asepsia durante el procedimiento quir&uacute;rgico, tiempo prolongado de hospitalizaci&oacute;n o una mala red de apoyo familiar, demencia la cual se vea relacionada con un mal cuidado de la herida quir&uacute;rgica. La edad donde se observ&oacute; mayor &iacute;ndice de mortalidad fue la mayor de 90 a&ntilde;os, est&aacute; asociada a enfermedades cr&oacute;nico-degenerativas previas y la edad m&aacute;s susceptible a sufrir fractura de cadera fue de 80 a 89 a&ntilde;os de edad. El manejo del paciente con fractura de cadera siempre deber&aacute; ser manejado con apoyo del m&eacute;dico internista y el geriatra y se deber&iacute;a manejar como una urgencia ortop&eacute;dica, ya que se ha visto que el tiempo prolongado de hospitalizaci&oacute;n la demora en el tratamiento quir&uacute;rgico se ha asociado a mayores complicaciones y en el incremento de la mortalidad de los pacientes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> fracturas de cadera, mortalidad, anciano, factores de riesgo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ABSTRACT.</b> <b><i>Introduction:</i></b> Hip fracture among older patients is a devastating injury in most cases. It profoundly affects the physical, mental, functional and social balance that patients used to have and, beyond the orthopedic injury, it reflects the aging process and its dire consequences. Some reports show that up to 50% of patients with hip fracture die within six months and many of those who survive do not recover their baseline independence and function. In recent decades the increase in life expectancy after 60 years of age has led to an exponential growth in hip fractures. This is why it is essential to determine the patient-related and environmental factors leading to the increased mortality rates seen in patients with hip fracture, to improve the survival and quality of life of older adults. The objective was to determine the association between hip fracture and mortality in patients over 65 years of age. <b><i>Material and methods:</i></b> An observational, longitudinal, retrospective, descriptive, comparative case-control study was conducted. The clinical records of all patients over 65 years of age admitted to the Orthopedics Service, Hospital Regional "Lic. Adolfo L&oacute;pez Mateos", ISSSTE, with a diagnosis of hip fracture during the previous 12 months were analyzed, regardless of the type of fracture and treatment they received. A group of patients without hip fracture was used as control group. Total sample size was 50 patients with hip fracture and 50 patients without hip fracture. The following data were collected in data collection forms: age, sex, time elapsed since the fracture, survival at one year and, in the case of deceased patients, the cause of death (pneumonia, sepsis, arrhythmia, hydroelectrolytic imbalance, heart failure and others). The results obtained are shown as tables and charts to facilitate their visual understanding. <b><i>Results:</i></b> Patient demographics show that there were 40 (80%) female patients and 10 (20%) male patients with a diagnosis of hip fracture. The control group included 35 (70%) females and 15 (30) males. An association between hip fracture and increased mortality was found, with a significant p value of 0.001. The main cause of death among hip fracture patients in our study was sepsis in 7 (35%), while among the control group it was myocardial infarction in 3 (15%). Time wise, mortality was found to be higher within the first six months, with 10 deaths (50%), and within the first year, with six deaths (30%). <b><i>Discussion:</i></b> Hip fracture is in fact a risk factor associated with mortality among patients over 65 years of age. Females are the group most prone to sustaining a hip fracture and, therefore, to increased mortality rates. The major cause of death among our patient population was sepsis, apparently caused by mismanagement of soft tissues, a poor aseptic technique during the surgical procedure, a long hospital stay or a poor family support network, and dementia, which is related to poor surgical wound care. The highest mortality rates were found in ages over 90 years, and they were associated with preexisting chronic-degenerative conditions. The age group at highest risk of hip fracture was 80-89 years. Patients with hip fracture should always be managed together with the internist and the geriatrician and they should be considered as orthopedic emergencies, as a long hospital stay and delayed surgical treatment are associated with major complications and increased mortality rates.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Key words:</b> hip fractures, mortality, aged, risk factors.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La fractura de cadera es una de las causas de morbilidad y mortalidad m&aacute;s importantes en pacientes ancianos y es un reto para los sistemas de salud en todo el mundo, tanto por su frecuencia como por su alto costo econ&oacute;mico. La fractura de cadera tiene una gran incidencia mundial fundamentalmente en las personas mayores de 65 a&ntilde;os de edad; en 1990 tuvo una incidencia de 1.66 millones, sin embargo, hay estudios que estiman que su incidencia superar&aacute; en 2050 los 6 millones. En t&eacute;rminos econ&oacute;micos, en 1995 este tipo de fractura supuso 43% del gasto sanitario dedicado al tratamiento de fracturas en general. En consecuencia, el n&uacute;mero de fracturas de cadera que se presentan anualmente ha aumentado proporcionalmente con respecto al incremento en el n&uacute;mero de adultos mayores en la poblaci&oacute;n general; tan s&oacute;lo en los Estados Unidos de Am&eacute;rica se calcula que se presentan anualmente 200,000 fracturas de cadera con un costo de billones de d&oacute;lares y se espera que para el a&ntilde;o 2040 el problema se triplique.<sup>1,2</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tasa de mortalidad despu&eacute;s de sufrir una fractura de cadera es muy elevada; duplica las de las personas de la misma edad sin fractura y el riesgo de mortalidad se mantiene durante a&ntilde;os. Existe una serie de factores conocidos dependientes del paciente que se asocian con una mayor mortalidad y que permiten identificar a los portadores de mayor riesgo de muerte. La causa de defunci&oacute;n no difiere de las habituales en la edad avanzada. Los pacientes del sexo masculino est&aacute;n especialmente expuestos durante el postoperatorio temprano, de tal manera que fallecen m&aacute;s los pacientes previamente fr&aacute;giles y con mayor comorbilidad durante los meses y a&ntilde;os posteriores, aunque se ha visto que los pacientes previamente saludables no est&aacute;n exentos del riesgo de mortalidad posterior a sufrir una fractura. Se estima que las tasas de mortalidad se encuentran entre 2 y 7% en los pacientes durante la fase hospitalaria aguda, entre 6 y 12% durante el mes posterior y entre 17 y 33% al cabo del primer a&ntilde;o tras la fractura. Se calcula que aproximadamente, de 40 mil pacientes que sufren fractura, fallecer&aacute;n unos 10 mil durante los doce meses posteriores a la misma. La mortalidad postfractura no sigue un patr&oacute;n homog&eacute;neo, sino que var&iacute;a en funci&oacute;n de la edad y el sexo. Es m&aacute;s elevada en los varones en los que se oscila entre 32 y 62% al a&ntilde;o de la fractura, mientras que en las mujeres se sit&uacute;a entre 17 y 29%, siendo tambi&eacute;n mayor entre los m&aacute;s ancianos, pasando de 7% al a&ntilde;o en los menores de 75 a&ntilde;os a 33% en los mayores de 85 a&ntilde;os. Existen, adem&aacute;s, otros factores como el vivir en residencias de ancianos o el padecer comorbilidad que tambi&eacute;n influyen notablemente en la mortalidad. Los principales factores involucrados como indicadores de riesgo vital en estos pacientes han sido variables previas a la fractura como edad, sexo, comorbilidad asociada, estado funcional, deterioro mental, tipo de fractura, caracter&iacute;sticas de su entorno social habitual y otras circunstancias como vivir solo o acompa&ntilde;ado.<sup>3</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los pacientes que presentan una fractura de cadera, por lo general, son de edad avanzada con estado f&iacute;sico deteriorado, conformando un grupo heterog&eacute;neo que dificulta la categorizaci&oacute;n del riesgo de muerte. Hoy en d&iacute;a se recomienda una valoraci&oacute;n integral del enfermo en forma multidisciplinaria incluyendo al m&eacute;dico internista y al geriatra, para que podamos brindar al paciente la mejor oportunidad de recuperaci&oacute;n oportuna.<sup>4</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudios han demostrado que la supervivencia no depende del tipo de tratamiento quir&uacute;rgico, ya sea que se utilice un implante de fijaci&oacute;n interna o una pr&oacute;tesis para artroplast&iacute;a; el factor que influye en el pron&oacute;stico es la presencia de enfermedades sist&eacute;micas. El identificar los factores de riesgo directos nos permite estimar la probabilidad de muerte, as&iacute; como buscar la manera de reducirlos en lo posible para mejorar el pron&oacute;stico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha visto que, por un lado, la mayor&iacute;a de los pacientes presentan una patolog&iacute;a sist&eacute;mica asociada inherente al declive fisiol&oacute;gico asociado con el envejecimiento (enfermedad cardiovascular, respiratoria, diabetes mellitus, d&eacute;ficit sensoriales o neurol&oacute;gicos, desnutrici&oacute;n demencia, etc&eacute;tera) y por otro lado, cerca de la mitad de los ancianos independientes pasar&aacute;n a ser parcialmente dependientes para las actividades de la vida diaria tras sufrir la fractura e inclusive un tercio de ellos incluso puede llegar a ser totalmente dependiente.<sup>4</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pronta soluci&oacute;n quir&uacute;rgica disminuye la mortalidad, cada dos d&iacute;as de espera quir&uacute;rgica doblan este riesgo. La rapidez con que se realiza la cirug&iacute;a depende m&aacute;s de la evaluaci&oacute;n preoperatoria y de las necesidades de estabilizar otros problemas. Otro desaf&iacute;o frecuente es no dejar de lado lo que motiv&oacute; la ca&iacute;da catastr&oacute;fica; muchos de estos pacientes se han ca&iacute;do como manifestaci&oacute;n de otros problemas de salud no reconocidos (por ejemplo, deshidrataci&oacute;n hipotensi&oacute;n, arritmia, desequilibrio metab&oacute;lico o infecci&oacute;n oculta). Por &uacute;ltimo, el estr&eacute;s que causa la fractura desestabiliza f&aacute;cilmente el precario equilibrio de los pacientes, en muchas ocasiones, surgen r&aacute;pidamente complicaciones intercurrentes serias. Aunque se ha discutido mucho sobre la cirug&iacute;a temprana, parece que hay un efecto asociado donde la mortalidad y la tardanza son en realidad producto de comorbilidad. De cualquier manera, la inmovilidad y la hospitalizaci&oacute;n no favorecen a nadie.<sup>5</sup> Se dice que al menos 50% deber&aacute; recuperarse a su estado previo, 40% requerir&aacute;n ayuda (en alguna actividad funcional mayor o por medio de aditamentos como el bast&oacute;n), 12% limitar&aacute;n su funcionalidad independiente a la casa y s&oacute;lo 8% no ser&aacute;n funcionales.<sup>6</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esmektala y cols. encontraron que existe una relaci&oacute;n entre el mayor tiempo de espera de la cirug&iacute;a con un mayor riesgo de complicaciones, principalmente infecciones del tracto urinario y neumon&iacute;as, tromboembolismo pulmonar, &uacute;lceras por presi&oacute;n y otras complicaciones cardiovasculares. Tampoco son raros los rechazos al material de osteos&iacute;ntesis y la infecci&oacute;n agregada local que lleva a m&aacute;s problemas; en la mayor parte de los casos se requieren m&aacute;s hospitalizaciones, antibioticoterapia a largo plazo y hasta el retiro del material, todo ello con un fuerte impacto en la funcionalidad.<sup>5</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gordon establec&iacute;a una tasa de mortalidad tan alta como 30% al a&ntilde;o. Entre los factores que influ&iacute;an adversamente en esta elevada mortalidad encontramos la edad avanzada, el sexo masculino, la localizaci&oacute;n intertrocant&eacute;rica y la poca movilidad previa a la fractura. La mayor&iacute;a de las muertes hospitalarias eran debidas a una enfermedad respiratoria, pero un n&uacute;mero significativo de muertes intrahospitalarias se deb&iacute;an a lesi&oacute;n card&iacute;aca, embolismo o sepsis.<sup>5</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las fracturas intracapsulares y las extracapsulares son dos fracturas con rasgos diferenciales en su epidemiolog&iacute;a, su repercusi&oacute;n sobre el estado general y sus complicaciones. Las intraarticulares se producen a edades m&aacute;s tempranas que las extracapsulares, que dicen que son fracturas en ancianos "poco ancianos". Al ser intraarticulares, la p&eacute;rdida sangu&iacute;nea est&aacute; limitada por la cavidad articular, apenas unos 5-10 mililitros, siendo la repercusi&oacute;n hemodin&aacute;mica escasa. Por el contrario, las complicaciones locales, necrosis de la cabeza femoral y fracasos de consolidaci&oacute;n &oacute;sea son frecuentes por el estado precario de vascularizaci&oacute;n tras la fractura. El aporte sangu&iacute;neo llega casi en su totalidad a la cabeza femoral por el cuello de f&eacute;mur y suele da&ntilde;arse en gran parte por el trazo de fractura. En el momento actual, el &iacute;ndice de complicaciones cuando se intenta reconstruir la cadera es de 15-30% de necrosis de cabeza femoral y de 8-15% de falta de uni&oacute;n &oacute;sea.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las fracturas extracapsulares se producen m&aacute;s debajo de la articulaci&oacute;n en el macizo &oacute;seo metafisario del troc&aacute;nter. Son m&aacute;s frecuentes que las intraarticulares, aproximadamente 60% de las fracturas de cadera son de este tipo. Son fracturas con un alto impacto hemodin&aacute;mico que producen una profusa hemorragia en los tejidos de alrededor con una importante repercusi&oacute;n en el volumen sangu&iacute;neo circulante. La intensa p&eacute;rdida sangu&iacute;nea, unida a la mayor edad del paciente con mayor morbilidad, se traduce en mayor repercusi&oacute;n en el estado general que las fracturas intracapsulares.<sup>7</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El anciano con fractura de cadera es un paciente con una idiosincrasia propia. Los pacientes que padecen esta lesi&oacute;n son en su mayor&iacute;a personas mayores de 70 a&ntilde;os y gran parte de ellos mayores de 85 a&ntilde;os. Hay dos grandes factores que contribuyen en la alta incidencia de fracturas de cadera en las personas mayores la osteoporosis y las ca&iacute;das a pie plano, la ca&iacute;da es el factor causal m&aacute;s importante de la fractura de cadera. El riesgo de ca&iacute;da va en aumento con la edad, influido por una gran multitud de factores entre los cuales podemos destacar los cambios neuromusculares asociados con la edad, el deterioro general, la toma de ansiol&iacute;ticos o sic&oacute;tropos que pueden disminuir el estado de alerta de la persona, la enfermedades neurol&oacute;gicas que afectan al aparato locomotor (enfermedad de Parkinson, enfermedades cerebrovasculares), la p&eacute;rdida de la agudeza visual (cataratas presbicia, degeneraci&oacute;n macular asociada a la edad) o los estados de demencia senil. Hay que destacar tambi&eacute;n que adem&aacute;s del incremento en el riesgo de ca&iacute;da, tambi&eacute;n se produce una disminuci&oacute;n de los mecanismos de defensa frente a las ca&iacute;das, como las maniobras para disminuir la energ&iacute;a del impacto que se vuelven m&aacute;s lentas o incluso inadecuadas.<sup>4</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por m&uacute;ltiples razones, la incidencia de ca&iacute;das aumenta exponencialmente con la edad. A los 60 a&ntilde;os, 15% de la poblaci&oacute;n sufre al menos una ca&iacute;da anual, a los 65 es 28% y 35% a los 75 a&ntilde;os, siendo mayor la prevalencia en la mujer que en el hombre en una relaci&oacute;n 2 a 1, aunque a partir de los 75 a&ntilde;os la incidencia se iguala en ambos sexos. Se calcula que, a los 80 a&ntilde;os de edad, 50% de los ancianos sufren al menos una ca&iacute;da al a&ntilde;o, 15% varias ca&iacute;das, 15% sufren traumatismos frecuentes y 5% traumatismos habituales, la incidencia es a&uacute;n mayor en ancianos internados en instituciones por el peor estado mental y cambio de espacio arquitect&oacute;nico.<sup>4</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos enfermos poseen ciertas caracter&iacute;sticas personales. La propia edad acarrea una menor capacidad de adaptaci&oacute;n funcional a las diferentes situaciones y una menor tolerancia al estr&eacute;s de cualquier tipo. Asimismo, es de esperar que posean una menor capacidad conocida o latente en los diferentes sistemas corporales como el aparato cardiovascular, respiratorio, excretor, neurol&oacute;gico y mental.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s se producen en ellos con mayor frecuencia patolog&iacute;as cr&oacute;nicas y multisist&eacute;micas, m&aacute;s o menos controladas o compensadas en el momento de la fractura y que contribuyen a aumentar la situaci&oacute;n de equilibrio inestable. A causa de la patolog&iacute;a de base, estos pacientes suelen ser consumidores de diferentes medicaciones de forma simult&aacute;nea. Adem&aacute;s, es de esperar que en estos pacientes la recuperaci&oacute;n cl&iacute;nica y funcional sea m&aacute;s lentas que a edades anteriores.<sup>8</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La fractura de cadera supone una enfermedad aguda que junto con la propia hospitalizaci&oacute;n comportan para los ancianos una serie de riesgos especiales como la desnutrici&oacute;n, la confusi&oacute;n mental, el deterioro en las actividades cotidianas, la p&eacute;rdida del control de los esf&iacute;nteres, la iatrogenia a causa de las t&eacute;cnicas cruentas hospitalarias e incluso el desarraigo y los problemas sociales. A causa de todo lo anterior, se calcula que tienen un exceso de mortalidad que oscila entre 12 y 20% m&aacute;s que el resto de personas de su misma edad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; pues, el anciano que sufre una fractura de cadera que es intervenida sufre una triple agresi&oacute;n. En primer lugar, la propia ca&iacute;da con su descompensaci&oacute;n metab&oacute;lica, electrol&iacute;tica y hemodin&aacute;mica; en segundo lugar, una agresi&oacute;n tanto quir&uacute;rgica como anest&eacute;sica, que constituyen un desaf&iacute;o para el organismo y en tercer lugar, una frecuente afectaci&oacute;n cardiovascular, pulmonar y renal previa a sufrir la fractura que se agravar&aacute; por lo antes mencionado. Adem&aacute;s factores relativos a la posible causa de la ca&iacute;da como un accidente vascular cerebral inadvertido o una arritmia card&iacute;aca desconocida pueden agravar m&aacute;s el proceso. Sera necesario un gran esfuerzo para aprovechar al m&aacute;ximo las posibilidades del anciano, por lo que esto nos indica que el camino correcto para el manejo de estos pacientes pasa por un equipo multidisciplinario de diversos especialistas.<sup>9</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy en d&iacute;a, el tratamiento quir&uacute;rgico es obligado en la fractura de cadera del anciano, excepto en pacientes con una situaci&oacute;n cr&iacute;tica de su estado general. De lo contrario, se ver&aacute; obligada la inmovilizaci&oacute;n prolongada, con nefastas consecuencias y m&uacute;ltiples complicaciones que f&aacute;cilmente llevar&aacute;n a la muerte. La inmovilizaci&oacute;n prolongada en cama puede producir la reducci&oacute;n de la capacidad ventilatoria y la capacidad vital, esto es especialmente grave en el anciano donde la capacidad residual pulmonar disminuye por la cifosis del raquis y el ascenso del diafragma, pudiendo f&aacute;cilmente producir focos de colapso y atelectasia por hipoventilaci&oacute;n. Desde el punto de vista cardiovascular, la inmovilizaci&oacute;n prolongada produce un desajuste r&aacute;pido; alrededor de 10% del flujo sangu&iacute;neo perif&eacute;rico pasa a la circulaci&oacute;n central, produciendo un aumento del volumen card&iacute;aco y del gasto card&iacute;aco, descompensando f&aacute;cilmente situaciones de insuficiencia card&iacute;aca. Otras complicaciones que derivan de la inmovilizaci&oacute;n prolongada son las &uacute;lceras de dec&uacute;bito, la trombosis venosa y la posible embolia pulmonar secundaria. Las diferencias en la mortalidad hospitalaria entre los diferentes estudios reflejan enormes diferencias en funci&oacute;n de los procedimientos terap&eacute;uticos empleados, el estado de salud de los pacientes o en la distribuci&oacute;n de edad de los pacientes tratados.<sup>10</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que respecta a los meses posteriores, la propia patolog&iacute;a va a ser responsable de complicaciones que llevaran a la muerte m&aacute;s tard&iacute;a de muchos pacientes. Para la mortalidad tard&iacute;a cabe esperar influyan tanto la patolog&iacute;a (estado de salud) como los factores sociales y de atenci&oacute;n sanitaria que acompa&ntilde;a a cada uno de los pacientes.<sup>11</sup> Para los pacientes que consiguen sobrevivir no va ser un camino f&aacute;cil: de entrada, muchos de ellos ya no eran independientes, precisaban de ayuda tanto para caminar como para las actividades de la vida diaria. Los pacientes con fractura de cadera con frecuencia tienen otras enfermedades y utilizan m&aacute;s ayuda para la deambulaci&oacute;n antes de producirse la fractura que la poblaci&oacute;n general. Adem&aacute;s, precisan m&aacute;s tratamiento hospitalario durante el a&ntilde;o previo, tiene m&aacute;s miedo a las ca&iacute;das, menos capacidad para las actividades de la vida diaria y menos capacidad para caminar tanto dentro como fuera de casa respecto a la poblaci&oacute;n general.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo tras el tratamiento es conseguir el nivel de independencia y de deambulaci&oacute;n previo. Para ello no basta con un tratamiento m&eacute;dico y quir&uacute;rgico correcto, sino que precisar&aacute;n de un tratamiento rehabilitador adecuado y de apoyo social, pues muchos de estos pacientes son incapaces de conseguirlo por ellos mismos, ya que presentan un deterioro previo de las condiciones f&iacute;sicas y un deficitario nivel social y econ&oacute;mico.<sup>12</sup> Lo m&aacute;s preocupante es que a pesar de que la t&eacute;cnica quir&uacute;rgica ha mejorado extraordinariamente, con disminuci&oacute;n dr&aacute;stica del tiempo de intervenci&oacute;n y el tiempo de movilizaci&oacute;n postquir&uacute;rgica, la mortalidad tanto hospitalaria como la del primer a&ntilde;o de vida y la reinserci&oacute;n social y familiar del paciente no se ha modificado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las diferentes tasas de mortalidad reflejadas en las distintas series podr&iacute;an ser debidas a factores personales (raza, estado general, edad), geogr&aacute;ficos, terap&eacute;uticos y morfol&oacute;gicos de la fractura. Aunque no hay que descartar diferencias metodol&oacute;gicas de evaluaci&oacute;n. Algunos factores asociados con aumento de mortalidad seg&uacute;n la AAOS (<i>American Association of Ortopedic Surgeon</i>) son: la edad avanzada, las enfermedades graves asociadas, el sexo masculino, el tipo de vida sedentario (en una residencia de ancianos) y la demencia. Por tal motivo, es importante identificar todos los factores de riesgo que rodean al adulto mayor y que &eacute;ste sea tratado de forma multidisciplinaria tanto para prevenir las ca&iacute;das que ocasionen una fractura de cadera y en caso que &eacute;sta ya se haya presentado dar un tratamiento adecuado, oportuno y en equipo con otras especialidades para evitar una morbimortalidad elevada.<sup>7</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo de este trabajo fue determinar la asociaci&oacute;n entre la fractura de cadera y la mortalidad en los pacientes mayores de 65 a&ntilde;os, ya que la fractura de cadera en el paciente envejecido es una eventualidad que resulta devastadora en la mayor&iacute;a de los casos. Afecta profundamente el equilibrio f&iacute;sico, mental, funcional y social que antes prevalec&iacute;a, m&aacute;s all&aacute; de la lesi&oacute;n ortop&eacute;dica, resume al proceso de envejecimiento y sus consecuencias extremas. Todo ello genera alt&iacute;simos gastos tanto p&uacute;blicos e individuales. Caer y fracturarse la cadera a&uacute;n sigue siendo uno de los grandes miedos de los ancianos; mas aun de los que viven solos, tanto, que es motivo de abatimiento funcional y aislamiento social.<sup>13</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existen informes alarmantes en los que se documenta que hasta 50% de los pacientes con fractura de cadera muere en los primeros seis meses posteriores a la lesi&oacute;n y un gran n&uacute;mero de los que sobrevive no recupera su nivel previo de independencia y funcionalidad. Las circunstancias relacionadas con la fractura son m&uacute;ltiples, algunas potencialmente graves. En estudios cl&iacute;nicos previos, se han reconocido algunos factores relacionados con una mayor morbilidad y mortalidad en el paciente anciano que sufre una fractura de cadera, a saber: la edad avanzada, el deterioro cognitivo previo, nivel funcional previo deteriorado, alta comorbilidad, deterioro funcional inmediato postfractura y una fr&aacute;gil red de apoyo.<sup>14</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A nivel mundial se estima alrededor de 1,700,000 casos de fractura de cadera, de los cuales 70% suceden en mujeres. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el incremento en la esperanza de vida despu&eacute;s de los 60 a&ntilde;os ha propiciado el crecimiento exponencial en fracturas en cadera, debido a numerosos factores como reducci&oacute;n en densidad mineral &oacute;sea y aumento en el riesgo de ca&iacute;das que se producen con la edad. Para el a&ntilde;o 2050, se prev&eacute; que ocurrir&aacute;n alrededor de 6,300,000 casos. En M&eacute;xico, la pir&aacute;mide poblacional muestra en la actualidad una inversi&oacute;n en los rangos de edad; por consiguiente, la fractura transtrocant&eacute;rica del f&eacute;mur representa un problema de salud que requiere atenci&oacute;n mediata por los subsistemas de salud. Con respecto a la mortalidad que causa esta fractura, se reporta alrededor de 20% en los pacientes durante el primer a&ntilde;o (NZGG, 2007). En M&eacute;xico, al igual que en muchos pa&iacute;ses est&aacute; ocurriendo el proceso llamado transici&oacute;n demogr&aacute;fica, que implica las disminuciones porcentuales de la poblaci&oacute;n joven de 0 a 14 a&ntilde;os, junto con incrementos en cantidad y en porcentaje de las poblaciones adultas de 15 a 64 a&ntilde;os y envejecida de 65 a&ntilde;os y m&aacute;s en el caso espec&iacute;fico de la poblaci&oacute;n mayor de 60 a&ntilde;os, en nuestro pa&iacute;s aumenta m&aacute;s r&aacute;pidamente que los grupos de edades m&aacute;s j&oacute;venes. Esto se debe, entre otros factores a: 1) la disminuci&oacute;n de la mortalidad infantil, 2) el aumento en la esperanza de vida al nacer, que en M&eacute;xico ya alcanza la edad promedio de 73.6 a&ntilde;os, 3) la disminuci&oacute;n de nacimientos que se inici&oacute; desde la d&eacute;cada de los setenta y 4) al logro de una mejor salud.<sup>15</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy en d&iacute;a, la poblaci&oacute;n est&aacute; sufriendo un progresivo envejecimiento, lo cual favorece el aumento de la incidencia de fracturas de cadera consider&aacute;ndose &eacute;stas una de las lesiones m&aacute;s frecuentes y potencialmente devastadoras en las personas mayores de 65 a&ntilde;os, adem&aacute;s, para la persona anciana sufrir una fractura de cadera puede suponerle un punto de inflexi&oacute;n que marcar&aacute; completamente la evoluci&oacute;n de su salud a partir de ese momento, siendo este tipo de fractura una de las causas m&aacute;s importantes de morbilidad y mortalidad. Cabe recordar, por un lado, que la mayor&iacute;a de estos pacientes presentan una patolog&iacute;a sist&eacute;mica asociada inherente al declive fisiol&oacute;gico asociado con el envejecimiento y por otro, cerca de la mitad de los ancianos independientes pasar&aacute;n a ser parcialmente dependientes para las actividades de la vida diaria tras sufrir la fractura y un tercio de ellos incluso puede llegar a ser totalmente dependiente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los informes que existen en la literatura mundial acerca de los factores de riesgo que incrementan la morbimortalidad despu&eacute;s de una fractura de cadera han sido muy variables y no existe un informe de este tipo en el Hospital Regional "Lic. Adolfo L&oacute;pez Mateos" ISSSTE, motivo por el que se realiz&oacute; el presente estudio con el fin de determinar la mortalidad y sus principales causas, as&iacute; como los principales factores de riesgo en nuestra poblaci&oacute;n y as&iacute; realizar una prevenci&oacute;n para mejorar el pron&oacute;stico y calidad de vida de nuestra poblaci&oacute;n adulta mayor.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">  <b>Material y m&eacute;todos</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se llev&oacute; a cabo un estudio observacional de casos y controles de tipo longitudinal, retrospectivo, descriptivo, comparativo, comprendido de primero de Febrero de 2012 al 31 de Julio de 2012. Con previa obtenci&oacute;n de los datos personales a trav&eacute;s de los censos de pacientes del Servicio de Ortopedia, se realiz&oacute; una revisi&oacute;n de expedientes de todos los pacientes mayores de 65 a&ntilde;os de edad ingresados al Servicio de Ortopedia del Hospital Regional "Lic. Adolfo L&oacute;pez Mateos" del ISSSTE, con un a&ntilde;o de evoluci&oacute;n con el diagn&oacute;stico de fractura de cadera, no tomando en cuenta el tipo de fractura ni el tratamiento establecido. Participaron los pacientes mayores a 65 a&ntilde;os de edad quienes ingresen al Servicio de Ortopedia del primero de Enero de 2010 al 30 de Diciembre de 2010 en el Hospital Regional "Lic. Adolfo L&oacute;pez Mateos" ISSSTE (HRLALM).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los criterios de inclusi&oacute;n para este estudio fueron: pacientes derechohabientes al ISSSTE del HRLALM que contaran con el expediente cl&iacute;nico completo y al cual se pudiera dar seguimiento completo al momento de terminar el estudio y pacientes mayores de 65 a&ntilde;os de edad de ambos g&eacute;neros con el diagn&oacute;stico de fractura de cadera tratados de forma quir&uacute;rgica y no quir&uacute;rgica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los criterios de exclusi&oacute;n fueron: pacientes menores a 65 a&ntilde;os de edad que hubieran fallecido por otra causa ajena a la fractura de cadera y pacientes con fractura de cadera en terreno patol&oacute;gico (met&aacute;stasis o tumores). Los criterios de eliminaci&oacute;n fueron aquellos pacientes en los que el expediente cl&iacute;nico se encontraba incompleto y en aquellos que se perdi&oacute; contacto al a&ntilde;o de evoluci&oacute;n de la fractura de cadera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La informaci&oacute;n se recab&oacute; de la c&eacute;dula de recolecci&oacute;n de datos, obteni&eacute;ndose la informaci&oacute;n de los expedientes cl&iacute;nicos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como grupo testigo se incluy&oacute; a pacientes del Servicio de Ortopedia sin fractura de cadera durante el mismo per&iacute;odo. Se realiz&oacute; el mismo llenado de la c&eacute;dula de recolecci&oacute;n de datos a nuestro grupo control sin fractura de cadera para conocer la mortalidad de ambos grupos y sus causas. Se qued&oacute; entonces conformando por una muestra de 50 pacientes con fractura de cadera y 50 pacientes sin fractura de cadera como grupo testigo, adem&aacute;s de que se vigilaron el cumplimiento de los criterios de inclusi&oacute;n, exclusi&oacute;n y eliminaci&oacute;n establecidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se recab&oacute; la informaci&oacute;n seg&uacute;n la cedula de recolecci&oacute;n de datos y se llen&oacute; con de todos los sujetos en estudio con un a&ntilde;o de evoluci&oacute;n, tomando la informaci&oacute;n de los expedientes cl&iacute;nicos y mediante una entrevista v&iacute;a telef&oacute;nica (en caso de no obtener la informaci&oacute;n suficiente en el expediente), obteniendo la siguiente informaci&oacute;n: edad, g&eacute;nero, fecha de ingreso al Servicio de Ortopedia por fractura de cadera y si al a&ntilde;o de evoluci&oacute;n de sufrir la fractura de cadera el paciente estaba vivo o finado (en caso de haber fallecido, conocer la causa de la muerte: neumon&iacute;a, sepsis, arritmia, desequilibrio hidroelectrol&iacute;tico, insuficiencia card&iacute;aca y otros, adem&aacute;s de conocer el tiempo posterior a la fractura de cadera despu&eacute;s de haber fallecido). Se realiz&oacute; el mismo llenado de la c&eacute;dula de recolecci&oacute;n de datos a nuestro grupo control sin fractura de cadera para conocer la mortalidad de ambos grupos y sus causas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con los datos obtenidos, se busc&oacute; determinar si la hip&oacute;tesis del estudio es v&aacute;lida, as&iacute; como el objetivo general (determinar la asociaci&oacute;n entre la fractura de cadera y la mortalidad en los pacientes mayores de 65 a&ntilde;os) y los objetivos espec&iacute;ficos (demostrar que la fractura de cadera es un factor de riesgo que eleva la mortalidad en los pacientes mayores de 65 a&ntilde;os que en los pacientes que no presentan fractura de cadera, determinar la mortalidad en los pacientes mayores de 65 a&ntilde;os de edad con fractura de cadera y definir las principales causas de muerte en los pacientes mayores de 65 a&ntilde;os que tuvieron fractura de cadera). El an&aacute;lisis de dichas variables se realiz&oacute; con programas de an&aacute;lisis estad&iacute;stico SPSS versi&oacute;n 15.0, hoja de Excel, &chi;<sup>2</sup>, U de Mann-Whitney, raz&oacute;n de momios, las cuales se expresaron mediante gr&aacute;ficas y tablas para facilitar su comprensi&oacute;n visual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, se evalu&oacute; todo el estudio con los datos obtenidos a fin de definir la frecuencia de mortalidad, per&iacute;odo de tiempo e identificar cu&aacute;les fueron los factores en los que se puede realizar una prevenci&oacute;n con el prop&oacute;sito de mejorar las expectativas y la calidad de vida de nuestros pacientes con fractura de cadera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente estudio de serie de casos y controles qued&oacute; conformado as&iacute; por 50 pacientes ingresados al Servicio de Ortopedia con diagn&oacute;stico de fractura de cadera mayores de 65 a&ntilde;os de edad, no tomando en cuenta el g&eacute;nero ni el tipo de tratamiento establecido, durante el per&iacute;odo de Enero de 2010 a Diciembre de 2010 y como grupo control se estudi&oacute; a cincuenta pacientes ingresados al Servicio de Ortopedia en el mismo per&iacute;odo sin diagn&oacute;stico de fractura de cadera. Se realiz&oacute; un an&aacute;lisis descriptivo de las variables establecidas, frecuencias, proporciones, diferencias de proporciones, promedios, desviaciones est&aacute;ndar, raz&oacute;n de momios, intervalo de confianza y pruebas de significancia estad&iacute;stica (&chi;<sup>2</sup>) de acuerdo con el tipo de &eacute;stas, tanto para caracterizar a la poblaci&oacute;n de estudio como al grupo control relacionado con el &iacute;ndice de mortalidad de los pacientes con fractura de cadera, su principal causa de mortalidad y buscar la relaci&oacute;n con el g&eacute;nero, edad y tiempo de evoluci&oacute;n. Todos los datos demogr&aacute;ficos de la poblaci&oacute;n fueron presentados en forma de tablas y gr&aacute;ficas porcentuales, con lo cual se logr&oacute; conocer las principales caracter&iacute;sticas de los pacientes con fractura de cadera y sin fractura de cadera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La correlaci&oacute;n y significancia estad&iacute;stica para los par&aacute;metros estudiados se estableci&oacute; mediante la prueba de &chi;<sup>2</sup>, raz&oacute;n de momios, U de Mann-Whitney con ayuda del programa SPSS para Windows versi&oacute;n 15.0, estableciendo un nivel de significancia estad&iacute;stica con un valor de p = 0.05. Para la elaboraci&oacute;n de las gr&aacute;ficas, se utilizaron los programas SigmaPlot y la hoja de c&aacute;lculo de Excel Office 2007.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la recolecci&oacute;n de datos y an&aacute;lisis posteriores, los recursos del ISSSTE en lo referente a los costos del procedimiento realizado y propios del investigador, el investigador proporcion&oacute; todo material de papeler&iacute;a necesario para la realizaci&oacute;n del mismo (computadora, hojas de papel, l&aacute;pices, tinta, impresiones, etc&eacute;tera) y no hubo ning&uacute;n patrocinador.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al tratarse de un estudio observacional, longitudinal, retrospectivo, de acuerdo con el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigaci&oacute;n, el presente protocolo qued&oacute; dentro del contexto de la investigaci&oacute;n tipo I (sin riesgo), motivo por el cual no fue necesario la obtenci&oacute;n de consentimiento informado. Sin embargo, aun as&iacute; se cont&oacute; con la autorizaci&oacute;n por el Departamento de Ense&ntilde;anza e Investigaci&oacute;n para la revisi&oacute;n de expedientes m&eacute;dicos, declarando los investigadores apegarse &iacute;ntegramente a los principios de la Declaraci&oacute;n de Helsinki de la Asociaci&oacute;n M&eacute;dica Mundial de 1974 y sus posteriores modificaciones incluida la Se&uacute;l, Corea, 2008, as&iacute; como al reglamento ya citado, principalmente en lo concerniente a la confidencialidad y el uso de informaci&oacute;n contenida en los expedientes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">  <b>Resultados</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente estudio de casos y controles qued&oacute; conformado por 100 pacientes del Servicio de Ortopedia del Hospital Regional "Lic. Adolfo L&oacute;pez Mateos" en el per&iacute;odo de Enero de 2010 a Diciembre de 2010, siendo como grupo testigo 50 pacientes sin diagn&oacute;stico de fractura de cadera y 50 pacientes con diagn&oacute;stico de fractura de cadera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con el an&aacute;lisis demogr&aacute;fico, se cont&oacute; con 40 pacientes (80%) del g&eacute;nero femenino y 10 (20%) del g&eacute;nero masculino con diagn&oacute;stico de fractura de cadera; el grupo control fue de 35 pacientes (70%) del g&eacute;nero femenino y 15 (30%) del g&eacute;nero masculino (<a href="#a3f1" target="_self">Figura 1</a>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font></p>    <p><a name="a3f1"></a></p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="center"><img src="../img/revistas/aom/v28n6/a3f1.jpg"></p>    <p>&nbsp;</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los pacientes con fractura de cadera, el promedio de la edad oscilaba entre los 65-69 a&ntilde;os, siendo un total de 24 (48%), sigui&eacute;ndole la edad de 70-79 a&ntilde;os con 13 pacientes (26%) y en menor proporci&oacute;n, los mayores de 90 a&ntilde;os con 7 (14%) y 6 pacientes de 80-89 a&ntilde;os (12%). En cuanto a los pacientes sin fractura de cadera, la edad promedio oscil&oacute; entre los 70-79 a&ntilde;os en 25 pacientes (50%), sigui&eacute;ndole 14 pacientes entre los 80-89 a&ntilde;os (28%) y la minor&iacute;a se encontr&oacute; en los mayores a 90 a&ntilde;os, 5 (10%) (<a href="#a3f2" target="_self">Figura 2</a>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font></p>    <p><a name="a3f2"></a></p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="center"><img src="../img/revistas/aom/v28n6/a3f2.jpg"></p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font size="2" face="Verdana"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la edad por g&eacute;nero en los pacientes con fractura de cadera, se encontr&oacute; que en los pacientes femeninos la mayor n&uacute;mero de poblaci&oacute;n se encontr&oacute; en un rango de edad de 80-89 a&ntilde;os (50%), en menor frecuencia se encontr&oacute; el rango de edad de 70-79 a&ntilde;os (25%), mayores de 90 (15%) y de 65-69 a&ntilde;os (10%). En los pacientes sin fractura de cadera del g&eacute;nero femenino se encontr&oacute; un mayor n&uacute;mero de poblaci&oacute;n en la edad de 70-79 a&ntilde;os (54.28%), sigui&eacute;ndole aqu&eacute;llos de 80-89 a&ntilde;os (20%), los de 65-69 a&ntilde;os (17.14%) y los mayores de 90 a&ntilde;os con tan solo 8.57% (<a href="#a3f3" target="_self">Figura 3</a>). En el g&eacute;nero masculino, la edad que m&aacute;s prevaleci&oacute; en los pacientes con fractura de cadera fue de 70-79 a&ntilde;os (40%), seguido por los de 80-89 a&ntilde;os (40%), 65-69 a&ntilde;os (10%) y mayores de 90 a&ntilde;os con 10%; en los pacientes sin fractura de cadera en el g&eacute;nero masculino, la edad que m&aacute;s prevaleci&oacute; en nuestro estudio fue la de 80-89 a&ntilde;os (46.66%), despu&eacute;s se encontraron los de 70-79 a&ntilde;os (40%), mayores de 90 a&ntilde;os (13.33%); de 65-69 a&ntilde;os no hubo ning&uacute;n paciente (<a href="#a3f4" target="_self">Figura 4</a>). Analizando la comparaci&oacute;n de edad entre grupos de estudio, se encontr&oacute; que el promedio de edad de los pacientes con fractura de cadera fue de 78.56 a&ntilde;os con una desviaci&oacute;n est&aacute;ndar de 8.15. En el grupo sin fractura de cadera, el promedio de edad fue de 80.78 con una desviaci&oacute;n est&aacute;ndar de 8.4, siendo el valor de p de 0.18 no encontr&aacute;ndose significativa (<a href="#a3t1" target="_self">Tabla 1</a>). La comparaci&oacute;n de edad entre los grupos de casos y controles "p" obtenida mediante la prueba U de Mann Whitney se encontr&oacute; que en los casos el promedio de 80.78 con una desviaci&oacute;n est&aacute;ndar de 8.42 y en los controles el promedio fue de 78.56 con una desviaci&oacute;n est&aacute;ndar de 8.15, encontr&aacute;ndose un valor de p no significativo 0.183 (<a href="#a3t2" target="_self">Tabla 2</a>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="a3f3"></a></p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="center"><img src="../img/revistas/aom/v28n6/a3f3.jpg"></p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font size="2" face="Verdana"> </font></p>    <p><a name="a3f4"></a></p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="center"><img src="../img/revistas/aom/v28n6/a3f4.jpg"></p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font size="2" face="Verdana"> </font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="a3t1"></a></p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="center"><img src="../img/revistas/aom/v28n6/a3t1.jpg"></p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font size="2" face="Verdana"> </font></p>    <p><a name="a3t2"></a></p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="center"><img src="../img/revistas/aom/v28n6/a3t2.jpg"></p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font size="2" face="Verdana"></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las principales causas de mortalidad en nuestro estudio en los pacientes con fractura de cadera se encontr&oacute; que en 7 la sepsis (35%) fue la principal causa, seguida en 3 por la neumon&iacute;a, 3 por arritmia card&iacute;aca y 3 por infarto agudo al miocardio con un 15%; otras causas fue el desequilibrio hidroelectrol&iacute;tico y la enfermedad vascular cerebral con 2 pacientes (10%) (<a href="#a3f5" target="_self">Figura 5</a>). En nuestro grupo control se vio que la principal causa de mortalidad fue el infarto agudo al miocardio en 3 pacientes (50%), la enfermedad vascular cerebral en 2 (33%) y neumon&iacute;a en un paciente (17%) (<a href="#a3f6" target="_self">Figura 6</a>). La relaci&oacute;n de estas causas de mortalidad con respecto al rango de edad se encontr&oacute; que la mayor mortalidad se encuentra en el grupo de edad de 80-89 a&ntilde;os de edad con 11 casos; la siguiente edad que m&aacute;s mortalidad present&oacute; fue de 70-79 a&ntilde;os de edad, sigui&eacute;ndole los mayores de 90 a&ntilde;os y por &uacute;ltimo los pacientes de 65-69 a&ntilde;os. En nuestro grupo control los pacientes con mayor mortalidad fueron los mayores de 90 a&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font></p>    <p><a name="a3f5"></a></p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="center"><img src="../img/revistas/aom/v28n6/a3f5.jpg"></p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font size="2" face="Verdana"> </font></p>    <p><a name="a3f6"></a></p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="center"><img src="../img/revistas/aom/v28n6/a3f6.jpg"></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>    <p><font size="2" face="Verdana"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mortalidad con respecto al tiempo de evoluci&oacute;n observ&oacute; un mayor &iacute;ndice de mortalidad dentro de los primeros seis meses siendo 10 (50%) y al a&ntilde;o de evoluci&oacute;n, con 6 casos (30%) y de 7 a 11 meses con 4 casos (20%) (<a href="#a3f7" target="_self">Figura 7</a>). En nuestro grupo control, el mayor n&uacute;mero de casos de mortalidad se present&oacute; al a&ntilde;o de evoluci&oacute;n, con 3 casos (50%), sigui&eacute;ndole de 7 a 11 meses con 2 (33%) y menos de 6 meses con un solo caso (16%) (<a href="#a3f8" target="_self">Figura 8</a>). Con los datos previamente expresados, se tuvo como resultados que, los pacientes con 0-6 meses de evoluci&oacute;n ten&iacute;an una raz&oacute;n de momios de 5.00, intervalo de confianza de 0.49-50.83% y un valor de p de 0.14, por lo que el rango de 0-6 meses fue el per&iacute;odo de tiempo cr&iacute;tico para los pacientes con fractura de cadera en donde se evidenci&oacute; un mayor &iacute;ndice de mortalidad (<a href="#a3t3" target="_self">Tabla 3</a>). La asociaci&oacute;n entre la fractura de cadera y mortalidad por grupos de edad evidenci&oacute; que en los pacientes mayores de 90 a&ntilde;os de edad ten&iacute;an una raz&oacute;n de momios de 0.2 con intervalo de confianza de 0.03-1.30 con un valor de p de 0.07, siguiendo como edad donde se presenta mayor &iacute;ndice de mortalidad es de 80-89 a&ntilde;os con una raz&oacute;n de momios de 4.43 e intervalo de confianza de 0.60-32.77 con un valor de "p" de 0.12 (<a href="#a3t4" target="_self">Tabla 4</a>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font></p>    <p><a name="a3f7"></a></p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="center"><img src="../img/revistas/aom/v28n6/a3f7.jpg"></p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font size="2" face="Verdana"> </font></p>    <p><a name="a3f8"></a></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>    <p align="center"><img src="../img/revistas/aom/v28n6/a3f8.jpg"></p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font size="2" face="Verdana"> </font></p>    <p><a name="a3t3"></a></p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="center"><img src="../img/revistas/aom/v28n6/a3t3.jpg"></p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font size="2" face="Verdana"> </font></p>    <p><a name="a3t4"></a></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>    <p align="center"><img src="../img/revistas/aom/v28n6/a3t4.jpg"></p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font size="2" face="Verdana"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La asociaci&oacute;n entre la fractura de cadera, g&eacute;nero y mortalidad mostr&oacute; que la fractura de cadera se asocia con incremento en la mortalidad, con una raz&oacute;n de momios de 4.88, con un intervalo de confianza de 1.75-13.6 y un valor de p significativo de 0.001. De la asociaci&oacute;n entre fractura de cadera y sexo femenino se obtuvo un valor de raz&oacute;n de momios de 1.51 con un intervalo de confianza de 0.61-3.74 y un valor de p de 0.361. La asociaci&oacute;n entre fractura de cadera y sexo masculino tiene una raz&oacute;n de momios de 0.65, intervalo de confianza de 0.26-1.62 y un valor de p de 0.361. Se encontr&oacute; que el g&eacute;nero femenino fue la m&aacute;s susceptible a la mortalidad ya que fue nuestro mayor n&uacute;mero de poblaci&oacute;n 40 pacientes (40%) (<a href="#a3t5" target="_self">Tabla 5</a>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font></p>    <p><a name="a3t5"></a></p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="center"><img src="../img/revistas/aom/v28n6/a3t5.jpg"></p>    <p>&nbsp;</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">  <b>Discusi&oacute;n y conclusiones</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posterior a la revisi&oacute;n y an&aacute;lisis de resultados, se concluy&oacute; que la fractura de cadera s&iacute; tiene una asociaci&oacute;n importante en la mortalidad del paciente mayor de 65 a&ntilde;os de edad, encontr&aacute;ndose una p significativa de 0.001. Con respecto a la literatura revisada, se confirma la asociaci&oacute;n y el aumento en el &iacute;ndice de mortalidad en aquellas personas adultas mayores que sufren fractura de cadera.<sup>16,17,18</sup> En cuanto al g&eacute;nero, se encontr&oacute; una relaci&oacute;n de la fractura de cadera y su mortalidad con el sexo femenino, teniendo el sexo femenino una raz&oacute;n de momios de 5.16 con un valor de p de 0.005 (<a href="#a3t6" target="_self">Tabla 6</a>), encontr&aacute;ndose significativa. En nuestro estudio, a diferencia de lo que encontramos en la literatura que menciona que el mayor n&uacute;mero de mortalidad se encuentra en el g&eacute;nero masculino, concluimos que la poblaci&oacute;n del HRLALM es principalmente del g&eacute;nero femenino y que por factores como cambios hormonales, obesidad y disminuci&oacute;n de la actividad f&iacute;sica disminuye la calidad &oacute;sea, volvi&eacute;ndose m&aacute;s susceptible de sufrir fractura de cadera y aumentando su riesgo de mortalidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font></p>    <p><a name="a3t6"></a></p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="center"><img src="../img/revistas/aom/v28n6/a3t6.jpg"></p>    <p>&nbsp;</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El rango de edad en donde nuestra poblaci&oacute;n se encuentra m&aacute;s susceptible a sufrir fractura de cadera fue entre los 80 y 89 a&ntilde;os de edad, presentando un valor de p para la fractura de cadera de 0.12 no encontr&aacute;ndose significativa; sin embargo, se concluye que aquellos pacientes que presentan fractura de cadera a mayor edad incrementar&aacute;n la mortalidad, teniendo la poblaci&oacute;n mayor de 90 a&ntilde;os un valor de p de 0.07, entendi&eacute;ndose que, a causa de las comorbilidades previas, la baja reserva fisiol&oacute;gica los vuelve una poblaci&oacute;n m&aacute;s susceptible, por lo que la evaluaci&oacute;n del paciente con fractura de cadera siempre deber&aacute; ser en conjunto con el m&eacute;dico internista o geriatra.<sup>17,18,19</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El per&iacute;odo de tiempo que se describe en la literatura donde hay mayor &iacute;ndice de mortalidad es al a&ntilde;o de evoluci&oacute;n; en nuestro estudio, observamos que en los pacientes con fractura de cadera se present&oacute; el mayor &iacute;ndice de mortalidad dentro de los primeros seis meses (50%) siendo la principal causa de muerte la sepsis, por lo que se concluye que dentro de los primeros seis meses se considera una etapa cr&iacute;tica para el paciente con fractura de cadera y es el per&iacute;odo de tiempo donde m&aacute;s complicaciones pueden presentar tanto respiratorias, insuficiencia card&iacute;aca y en nuestro caso, infecciones de herida quir&uacute;rgica.<sup>20</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La principal causa de mortalidad en nuestra poblaci&oacute;n fue la sepsis a diferencia de la literatura, en donde se describe como las principales causas de mortalidad la neumon&iacute;a, insuficiencia card&iacute;aca. Se concluye que en nuestra poblaci&oacute;n esta causa de mortalidad se puede deber a diferentes causas, teniendo como principal sospecha la infecci&oacute;n de v&iacute;as urinarias, mala t&eacute;cnica de asepsia durante procedimiento quir&uacute;rgico, mal manejo de los tejidos blandos, demencia y poca red de apoyo familiar, la cual ocasiona que se incremente el riesgo de infecci&oacute;n en un inicio de la herida quir&uacute;rgica y posteriormente una infecci&oacute;n m&aacute;s grave que produzca septicemia, tiempos prolongados de hospitalizaci&oacute;n y como desenlace la muerte.<sup>19</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la comparaci&oacute;n de la mortalidad y las principales causas de muerte entre la poblaci&oacute;n con fractura de cadera y sin fractura de cadera, se concluye que los pacientes con fractura de cadera quienes tienes comorbilidades previas o el tiempo de espera para tratamiento quir&uacute;rgico es prolongado o si sufren infecciones intrahospitalarias principalmente infecci&oacute;n de v&iacute;as urinarias o neumon&iacute;a, todos estos factores incrementaran su riesgo de mortalidad. En tanto que en los pacientes que no sufren fractura de cadera la mortalidad es mayor en pacientes mayores de los 90 a&ntilde;os y relacionados con enfermedades cr&oacute;nico-degenerativas.<sup>21</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.	Vestergaard P, Rejnmark L: Increased mortality in patients with a hip fracture-effect of pre-morbid conditions and postfracture complication. <i>Osteoporos Int</i>. 2007; 18: 1583-93.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149135&pid=S2306-4102201400060000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.	Brauer CA, Coca-Perraillon M, Cutler DM, Rosen AB: Incidence and mortality of hip fractures in the United States. <i>JAMA</i>. 2009; 302(14): 1573-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149137&pid=S2306-4102201400060000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.	Dzupa V, Barton&iacute;cek J, Sk&aacute;la-Rosenbaum J, Pr&iacute;kazsk&yacute; V: Mortality in patients with proximal femoral fractures during the first year after the injury. <i>Acta Chir Orthop Traumatol Cech</i>. 2002; 69(1): 39-44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149139&pid=S2306-4102201400060000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4.	Kopp L, Edelmann K, Obruba P, Proch&aacute;zka B, Blst&aacute;kov&aacute; K, Dzupa V: Mortality risk factors in the elderly with proximal femoral fracture treated surgically. <i>Acta Chir Orthop Traumatol Cech</i>. 2009; 76(1): 41-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149141&pid=S2306-4102201400060000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.	Moran CG, Wenn RT, Sikand M, Taylor AM: Early mortality after hip fracture is delay before surgery important? <i>J Bone Joint Surg Am</i>. 2005; 87A(3): 483-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149143&pid=S2306-4102201400060000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6.	Rocher JJW, Wenn RT: Effect of comorbidities and postoperative complication on mortality after hip fracture in elderly people: prospective observational cohort study. <i>BMJ</i>. 2005; 10(116): 1-5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149145&pid=S2306-4102201400060000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">7.	S&ouml;derqvist A, Miedel R, Ponzer S, Tidermark J: The influence of cognitive function on outcome after a hip fracture. <i>J Bone Joint Surg Am</i>. 2006; 88A(10): 2115-23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149147&pid=S2306-4102201400060000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">8.	Heikkinen T, Partanen J, Ristiniemi J, Jalovaara P: Evaluation of 238 consecutive patients with extended data set of the Standardised Audit for Hip Fractures in Europe (SAHFE). <i>Disabil Rehabil</i>. 2005; 27(18-19): 1107-15.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149149&pid=S2306-4102201400060000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">9.	Donegan DJ, Gay AN, Baldwin K, Morales EE, Esterhai JL Jr, Mehta S: Use of medical comorbidities to predict complication after hip fracture surgery in the elderly. <i>J Bone Joint Surg Am</i>. 2010; 92: 807-13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149151&pid=S2306-4102201400060000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">10.	Navarrete F, Baixauli E: Fracturas de cadera con tratamiento conservador estudio epidemiol&oacute;gico. <i>Rev Ort Traum</i>. 2001; 45: 222.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149153&pid=S2306-4102201400060000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">11.	Ma RS, Zhang Y, Huang X, Zhu D, Gu GS, Yang GT, et al: Causes of death after hip fracture in senile patients. <i>Chin J Traumatol</i>. 2012; 15(1): 42-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149155&pid=S2306-4102201400060000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">12.	Garc&iacute;a S, Plaza R: Fracturas de cadera en las personas mayores de 65 a&ntilde;os diagn&oacute;stico y tratamiento. <i>JANO</i>. 2005; 49(1574): 2-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149157&pid=S2306-4102201400060000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">13.	Meyer HE, Tuerdal A: Factors associated with mortality after hip fracture. <i>Osteop Int</i>. 2000; 11: 228-32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149159&pid=S2306-4102201400060000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">14.	Nikkel LE, Fox EJ, Black KP, Davis C, Andersen L, Hollenbeak CS: Impact of comorbidities on hospitalization cost following hip fracture. <i>J Bone Joint Surg Am</i>. 2012; 94(4): 9-17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149161&pid=S2306-4102201400060000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">15.	Fors&eacute;n L, Sogaard AJ, Meyer HE, Edna T, Kopjar B: Survival after hip fracture: short-and long-term excess mortality according to age and gender. <i>Osteoporos Int</i>. 1999; 10: 73-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149163&pid=S2306-4102201400060000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">16.	Ozt&uuml;rk I, Toker S, Ert&uuml;rer E, Aksoy B, Se&ccedil;kin F: Analysis of risk factors affecting mortality in elderly patients (aged over 65 years) operated on for hip fractures. <i>Acta Orthop Traumatol Turc</i>. 2008; 42(1): 16-21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149165&pid=S2306-4102201400060000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">17.	Onnetti J, Couturier P: Proximal femoral fractures in patients over 75 year's vital and functional prognosis of a cohort of 78 patients followed during 2.5 years. <i>Rev Chir Orthopaedic</i>. 1997; 83(7): 636-44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149167&pid=S2306-4102201400060000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">18.	Vidal IO, Moreira-Filho DC: Hip fracture in the elderly: dose courting time from fracture to surgery or from hospital admission to surgery matter when studying in-hospital mortality? <i>Osteoporos Int</i>. 2009; 20: 723-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149169&pid=S2306-4102201400060000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">19.	Navarrete FE, Fenollosa B: Fracturas de cadera en ancianos. Factores de riesgo de mortalidad al a&ntilde;o en pacientes no intervenidos. <i>Trauma</i>. 2010; 21(4): 219-23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149171&pid=S2306-4102201400060000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">20.	Maggi S, Siviero P: A multicenter survey on profile of care for hip fracture: predictors of mortality and disability. <i>Osteoporos Int</i>. 2010; 21: 223-31.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149173&pid=S2306-4102201400060000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">21.	Beloosesky Y, Hershkovitz A, Guz A, Golan H, Salai M, Weiss A: Clinical characteristics and long-term mortality of occult hip fracture elderly patients" <i>Injury</i>. 2010; 41: 343-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=149175&pid=S2306-4102201400060000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font></p>    ]]></body>
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