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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Especial</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Comentarios en torno a la presentaci&oacute;n de la revista <i>Intervenci&oacute;n</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Linda R. Manzanilla</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Antropol&oacute;gicas, UNAM, M&eacute;xico.</i> <a href="mailto:lmanza@servidor.unam.mx">lmanza@servidor.unam.mx</a>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy celebramos el surgimiento de un nuevo &oacute;rgano de divulgaci&oacute;n del conocimiento relativo a la conservaci&oacute;n, la restauraci&oacute;n y la museolog&iacute;a. La revista <i>Intervenci&oacute;n</i> llena un vac&iacute;o, permite la transmisi&oacute;n de nuevos conocimientos cient&iacute;ficos y t&eacute;cnicos en la materia, ofrece un espacio cr&iacute;tico de di&aacute;logo y discusi&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es, sin duda, motivo de regocijo el inicio de un esfuerzo acad&eacute;mico interdisciplinario que espero se consolide a trav&eacute;s del tiempo y permita que los expertos mexicanos en los temas de la conservaci&oacute;n, la restauraci&oacute;n y la museolog&iacute;a socialicen su quehacer a nivel internacional. Celebro asimismo que en el marco de la Escuela Nacional de Conservaci&oacute;n, Restauraci&oacute;n y Museograf&iacute;a del INAH, una escuela de estatura mundial, surja una iniciativa ambiciosa que confio se convierta en un &oacute;rgano de excelencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un punto que deseo resaltar, es la interesante propuesta estructural de la revista. Su dise&ntilde;o ofrece, como un prisma, m&uacute;ltiples facetas, escalas y niveles de an&aacute;lisis. Desde los m&aacute;s t&eacute;cnicos que se exponen en las secciones: "Informe" o "Reporte de campo", pasando por la secci&oacute;n "Investigaci&oacute;n" que ofrece procedimientos nuevos en materia de conservaci&oacute;n, hasta secciones sugerentes que invitan al debate y a la reflexi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En varios aspectos, la conservaci&oacute;n/restauraci&oacute;n sigue una serie de pasos l&oacute;gicos que Carolusa Gonz&aacute;lez Tirado aborda y que tienen semejanza con el quehacer arqueol&oacute;gico. Un primer aspecto consistir&iacute;a en conocer la historia y la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica e hist&oacute;rica del objeto o sitio, para posteriormente contextualizarlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, el conservador hace un diagn&oacute;stico de deterioros que podr&iacute;a equipararse a una prospecci&oacute;n de superficie en el caso de la arqueolog&iacute;a, y que sirve para planificar el estudio a profundidad del asentamiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer paso residir&iacute;a en la investigaci&oacute;n de los materiales, t&eacute;cnicas de manufactura, uso y funci&oacute;n del objeto, que en arqueolog&iacute;a tiene su paralelismo cuando se excavan extensivamente las estructuras arquitect&oacute;nicas; se analizan los materiales y t&eacute;cnicas constructivas; se estudian minuciosamente los pisos y sus &aacute;reas de actividad; se fechan los contextos y se establece la funci&oacute;n a la cual fueron destinados los espacios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto paso ata&ntilde;e a la interpretaci&oacute;n. En este punto es de vital importancia que &eacute;sta se base en datos obtenidos de manera sistem&aacute;tica, rigurosa y con un trasfondo cient&iacute;fico claro, con el fin de evitar, en lo posible, graves errores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la restauraci&oacute;n va m&aacute;s all&aacute;, cuando tiene que decidir si retira porciones a&ntilde;adidas a la obra u objeto en tiempos posteriores a su manufactura original, o si debe reintegrar partes faltantes, es decir, modificar el objeto. Es en este punto cuando se deben constatar, paso a paso, las acciones emprendidas y los criterios utilizados para ello.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;, la conservaci&oacute;n y la restauraci&oacute;n yacen en la confluencia de arte, historia, ciencia y t&eacute;cnica. Requieren de conocimientos, destrezas, habilidad y tambi&eacute;n, de asumir una responsabilidad frente a la historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La contextualizaci&oacute;n del objeto y obra ofrece un &aacute;mbito rico que agrega informaci&oacute;n a la ya obtenida, al analizarlo en cuanto a sus materias primas, t&eacute;cnicas de manufactura y decoraci&oacute;n. Las asociaciones contextuales del objeto permiten articularlo con otros que aportan informaci&oacute;n funcional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pondr&eacute; un ejemplo: un vaso tr&iacute;pode de cer&aacute;mica tiene contenidos funcionales distintos dependiendo del &aacute;rea de actividad en el que fue hallado. Si se encuentra en el taller del alfarero que lo produce y decora, aparecer&aacute; asociado a pigmentos, arcillas e instrumental del artesano, y no tendr&aacute; residuos de utilizaci&oacute;n en su interior. Probablemente se relaciona a un espacio de almacenamiento de productos terminados.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un contenido funcional muy distinto se presentar&aacute; si se encuentra el mismo vaso tr&iacute;pode como ofrenda de un entierro humano, y en el cual seguramente se hallar&aacute;n trazas macrosc&oacute;picas o microsc&oacute;picas del contenido. Estar&aacute; entonces relacionado no s&oacute;lo a restos &oacute;seos humanos, sino que su ubicaci&oacute;n, asociaci&oacute;n con otras ofrendas y decoraci&oacute;n, nos revelar&aacute;n el escenario simb&oacute;lico del &aacute;mbito funerario de la civilizaci&oacute;n estudiada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro contenido funcional diverso es el caso del mismo vaso tr&iacute;pode "matado" en un ritual de terminaci&oacute;n. En este caso la manera de golpear el vaso, sea estrell&aacute;ndolo contra el piso o pared, o bien golpe&aacute;ndolo con una piedra; puede ser identificada al hacer un registro minucioso de tipo espacial de los diversos fragmentos del vaso tr&iacute;pode.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ocasiones, hemos afrontado juntos, restaurador y arque&oacute;logo, la decisi&oacute;n de dejar visible la oquedad del acto ritual de "matar" simb&oacute;licamente una pieza cer&aacute;mica, ya que el hueco provee informaci&oacute;n que la vasija completa no transmite. As&iacute;, en ciertos casos teotihuacanos que hemos trabajado conjuntamente en la Escuela Nacional de Conservaci&oacute;n, Restauraci&oacute;n y Museograf&iacute;a del INAH se ha dispuesto un acr&iacute;lico transparente en el hueco, con el fin de permitir la visi&oacute;n del espacio y no poner en riesgo la estabilidad de la pieza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, la contextualizaci&oacute;n del objeto permite asumir un esfuerzo de conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n diferenciado seg&uacute;n el caso. Asimismo, supongo que los agentes de deterioro cambiar&aacute;n dependiendo de si &eacute;ste se encuentra en un almac&eacute;n, un entierro o un ritual de terminaci&oacute;n. Es as&iacute; que un trabajo articulado entre arque&oacute;logo y restaurador permitir&aacute; abrir un abanico de opciones m&aacute;s amplio en cuanto a las acciones tomadas sobre el objeto u obra.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/inter/v1n2/a2f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto debatible es sin duda el de la limpieza de los objetos. Carolusa Gonz&aacute;lez Tirado llama la atenci&oacute;n acerca de la doble cara de la p&aacute;tina: una capa protectora <i>versus</i> un proceso continuo de deterioro. Tres posibilidades se abren al paso: la primera ser&iacute;a dejar los objetos sin limpiar, lo cual conlleva el riesgo de que la pieza se deteriore irremediablemente; la segunda ser&iacute;a limpiarla totalmente, creando as&iacute; una contradicci&oacute;n y discordancia hist&oacute;rica; y la tercera ser&iacute;a la limpieza selectiva. En este &uacute;ltimo caso, tendr&iacute;an que explicitarse los criterios que fueron asumidos para eliminar ciertos rastros de deterioro y dejar otros. Si bien los c&aacute;nones prescriben que se deben eliminar suciedades y productos de alteraci&oacute;n que desfiguren la apariencia del objeto, dejando as&iacute; &uacute;nicamente la p&aacute;tina; hay trazas producto del uso o funci&oacute;n a la cual fue destinado el objeto que pueden ser confundidos con suciedad, perdiendo as&iacute; informaci&oacute;n sobre el contenido de recipientes, por ejemplo. Por tanto, es importante asumir una estrategia anal&iacute;tica de tipo cient&iacute;fico para a&ntilde;adir al diagn&oacute;stico de los agentes de deterioro, la informaci&oacute;n sobre otras trazas visibles que son parte de la historia funcional del objeto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como Gonz&aacute;lez Tirado se&ntilde;ala, una restauraci&oacute;n inadecuada causa p&eacute;rdida de informaci&oacute;n, y esta situaci&oacute;n es paralela a una excavaci&oacute;n inadecuada y sin el registro pertinente. Como se&ntilde;al&oacute; el arque&oacute;logo Mortimer Wheeler, la excavaci&oacute;n es como leer un manuscrito &uacute;nico del cual arrancamos las p&aacute;ginas y las destruimos. Si no registramos conveniente y exhaustivamente lo que vamos hallando, perderemos irremediablemente datos &uacute;nicos.</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aspecto pol&eacute;mico es sin    duda el que el restaurador deba asumirse como artista&#45;int&eacute;rprete.    &iquest;C&oacute;mo acotar los pensamientos subjetivos sobre la obra u objeto,    y someterlo a una bater&iacute;a de acciones l&oacute;gicas de intervenci&oacute;n?.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La r&eacute;plica de Salvador Mu&ntilde;oz Vi&ntilde;as a la premisa: "El restaurador como artista&#45;int&eacute;rprete" menciona que la restauraci&oacute;n depende en buena medida de juicios que no son cient&iacute;ficos, que no son objetivables. Sin embargo, precisamente debido a la gran responsabilidad que conllevan pensamientos subjetivos aplicados sobre obras con contenido hist&oacute;rico, objetos que son &uacute;nicos, es necesario establecer criterios claros y acotar el &aacute;mbito subjetivo. No basta con el principio &eacute;tico de la reversibilidad que permitir&iacute;a desarticular lo armado err&oacute;neamente, o eliminar lo perjudicial a la obra. La premisa del restaurador como recreador debe estar acotada con criterios claros, acciones sucesivas y organizadas en protocolos que tengan el consenso de la mayor&iacute;a de los restauradores. Subrayo la noci&oacute;n de que las intervenciones sobre las obras u objetos del pasado requieren de decisiones colectivas, no individuales; de un acercamiento interdisciplinario para ver el objeto desde diversas &oacute;pticas; de un trabajo en equipo, m&aacute;s que de un esfuerzo individual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin querer abonar a una pol&eacute;mica interminable, s&oacute;lo dir&eacute; que la frase: "el restaurador no deber&iacute;a imponer su gusto art&iacute;stico, o su noci&oacute;n est&eacute;tica personal, sino la que resultar&aacute; m&aacute;s satisfactoria para m&aacute;s personas y durante m&aacute;s tiempo", es una idea dif&iacute;cil de ponderar. Las obras del pasado est&aacute;n destinadas a ser patrimonio de la humanidad y a perdurar en el futuro. &iquest;Qu&eacute; par&aacute;metros est&eacute;ticos son compartidos por muchas culturas y pueblos? El &aacute;mbito est&eacute;tico del restaurador y del p&uacute;blico que admirar&aacute; la obra o el objeto son problemas espinosos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Valerie Magar basa su r&eacute;plica en la responsabilidad del conservador/restaurador frente a las intervenciones. Los ejemplos que cita son esclarecedores: las reconstrucciones de pintura y arquitectura en la capital de los minoicos; o bien, la escasa atenci&oacute;n que se ha dado a la esencia pol&iacute;croma de las esculturas marm&oacute;reas de Grecia y Roma; o bien, la forma y dimensiones de la Pir&aacute;mide del Sol despu&eacute;s de las intervenciones de Leopoldo Batres a principios del siglo XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Valerie Magar llama la atenci&oacute;n sobre los temas de percepci&oacute;n y presentaci&oacute;n: juicio cr&iacute;tico, formaci&oacute;n y capacitaci&oacute;n de conservadores, y ampliaci&oacute;n de grupos de inter&eacute;s. Y en la formaci&oacute;n de j&oacute;venes propone que el juicio cr&iacute;tico sea el n&uacute;cleo alrededor del cual graviten la destreza; los conocimientos de t&eacute;cnicas, materiales, evoluci&oacute;n y envejecimiento de materiales; la sensibilidad hacia el contexto hist&oacute;rico, art&iacute;stico y social de la obra; y la &eacute;tica de la conservaci&oacute;n. Un punto interesante que Magar invoca es la interacci&oacute;n del p&uacute;blico con el restaurador, durante el proceso mismo de intervenci&oacute;n del edificio, el objeto o la obra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la secci&oacute;n "Ensayo", Luis Gerardo Morales aborda el tema de los museos de historia, y c&oacute;mo se comunica la escritura de la historia de manera diversa, a trav&eacute;s de la escenificaci&oacute;n visual, desde el discurso de pasados pre&#45;hisp&aacute;nicos que convergen en un glorioso &aacute;mbito mexica, petrificado en monolitos gigantescos que llenan la sala azteca del Museo de Antropolog&iacute;a, situada en el centro y fondo, opuesto al ingreso; hasta la &eacute;pica de los museos de historia y su vinculaci&oacute;n con el &aacute;mbito escolar. Escenario de la transmisi&oacute;n popular de la historia, no s&oacute;lo de fechas, actores y acontecimientos, sino la reproducci&oacute;n de ritos conmemorativos, que yacen en la base de la identidad nacional. As&iacute;, causas, evidencias, explicaciones y formas de representaci&oacute;n est&aacute;n hiladas, pero rara vez proveen de visiones cr&iacute;ticas y alternativas de interpretaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Michael Schiffer hablaba de transformaciones culturales del contexto arqueol&oacute;gico, como la "recuperaci&oacute;n", el "reciclaje" y el "reuso"; en la primera de estas transformaciones culturales, los objetos arqueol&oacute;gicos o, para nuestro caso, hist&oacute;ricos, transitan de un tiempo de uso en la sociedad que los produjo a otro tiempo en que una nueva los observa y admira, por ejemplo, en los museos. Esta descontextualizaci&oacute;n requiere de una traducci&oacute;n interpretativa.</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la secci&oacute;n "Di&aacute;logos",    Ana Gardu&ntilde;o Ortega pone sobre la mesa al objeto: los t&iacute;teres de    Rosete Aranda, y a su restaurador: Sergio Montero, un &iacute;cono de la materia    en M&eacute;xico, as&iacute; como un creador de mu&ntilde;ecos y escenarios.    &iquest;Qui&eacute;n mejor que &eacute;l?.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como "Investigaci&oacute;n" se presenta el trabajo de Jannen Contreras Vargas, una plataforma cr&iacute;tica del uso de la tiourea para la limpieza de bienes culturales en plata. Al desgajar rutinas que los varios restauradores reprodujeron muchas veces, Jannen Contreras llama la atenci&oacute;n sobre el deterioro por microfisuras que produjo el empleo de la tiourea en ciertas obras, la deposici&oacute;n de sulfuros; la alteraci&oacute;n de la apariencia por la disoluci&oacute;n de la plata, del mercurio, del cobre e incluso del oro, produciendo as&iacute; da&ntilde;os irreversibles, am&eacute;n del efecto que el proceso puede ocasionar sobre el ser humano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La voz de los estudiantes y profesores tambi&eacute;n est&aacute; presente en esta revista, a trav&eacute;s de una evaluaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas de campo y la ponderaci&oacute;n de los alcances de la especialidad en conservaci&oacute;n de fotograf&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como dije en un inicio, la revista <i>Intervenci&oacute;n</i> sugiere un prisma de facetas distintas, de perspectivas cr&iacute;ticas as&iacute; como de planteamientos novedosos, donde voces diversas tienen un nuevo foro, que espero conserve el sello de excelencia.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nota del Editor</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El jueves 5 de agosto de 2010, en la Escuela Nacional de Conservaci&oacute;n, Restauraci&oacute;n y Museograf&iacute;a, se llev&oacute; a cabo la presentaci&oacute;n de <i>Intervenci&oacute;n.</i> Revista Internacional de Conservaci&oacute;n, Restauraci&oacute;n y Museolog&iacute;a. Los discursos sobre la publicaci&oacute;n peri&oacute;dica estuvieron a cargo de Miguel &Aacute;ngel Echegaray, Secretario T&eacute;cnico del Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia; Liliana Giorguli, Directora de la ENCRyM; y, de Isabel Medina, editora del n&uacute;mero inaugural de la revista. Para comentar este primer n&uacute;mero de <i>Intervenci&oacute;n</i> se invit&oacute; a Linda Rosa Manzanilla Naim, investigadora del Instituto de Investigaciones Antropol&oacute;gicas de la UNAM y a H&eacute;ctor Rivero Borrell, director del Museo Franz Mayer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como un apreciable gesto de amabilidad, la doctora Manzanilla ha permitido la publicaci&oacute;n de sus comentarios en este segundo n&uacute;mero de <i>Intervenci&oacute;n.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este texto cumple con distintas funciones. Es una interesante rese&ntilde;a del contenido del primer n&uacute;mero de la revista, y refleja el j&uacute;bilo experimentado al ver materializado un esfuerzo acad&eacute;mico. Por otra parte, contribuye a ampliar la discusi&oacute;n presentada en la secci&oacute;n Debate, del n&uacute;mero inaugural de <i>Intervenci&oacute;n.</i> En este sentido consideramos que los comentarios expresados por Linda Rosa Manzanilla enriquecen el intercambio de opiniones, al ofrecer una visi&oacute;n diferente desde el punto de vista de la arqueolog&iacute;a, con un valor a&ntilde;adido por el hecho de provenir de una investigadora acostumbrada a trabajar de manera interdisciplinaria con restauradores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin propon&eacute;rselo, Linda Rosa Manzanilla presenta una tercera r&eacute;plica al Debate planteado en el n&uacute;mero uno de <i>Intervenci&oacute;n,</i> de una manera espont&aacute;nea y fresca. En &eacute;sta surgen comentarios que definen la manera en la que otros profesionistas conciben la labor del restaurador. A manera de ejemplo, baste mencionar aquella parte en la que Manzanilla acertadamente se&ntilde;ala que la restauraci&oacute;n requiere asumir una responsabilidad frente a la historia. Algunas frases en el comentario de Manzanilla denotan que han quedado atr&aacute;s los tiempos en los que el restaurador era considerado como un t&eacute;cnico, un operario que se limitaba a ejecutar las indicaciones del arque&oacute;logo; se ha superado tambi&eacute;n la etapa en la que el restaurador dogm&aacute;tico, celoso y orgulloso de sus saberes, tomaba decisiones basadas en la condici&oacute;n material del objeto, sin consultar con otros especialistas. Es un halago a la profesi&oacute;n, y s&iacute;ntoma de su madurez, el hecho que alguien de la talla de Manzanilla, quien recientemente fue distinguida con un doctorado <i>honoris causa</i> por la UNAM, se&ntilde;ale el trabajo conjunto del restaurador y arque&oacute;logo en la toma de decisiones acerca del patrimonio cultural. A lo largo del texto podemos apreciar una comparaci&oacute;n entre la epistemolog&iacute;a de la arqueolog&iacute;a y la de la restauraci&oacute;n, se&ntilde;alando similitudes y discrepancias, con la intenci&oacute;n de resaltar que ambas operan al mismo nivel en cuanto a sus fundamentos y m&eacute;todos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para aquellos lectores de este segundo n&uacute;mero de <i>Intervenci&oacute;n</i> que no han tenido oportunidad de leer el n&uacute;mero inaugural, sirva este texto como rese&ntilde;a de sus principales secciones. Para quienes han le&iacute;do el "Debate" presentado en el n&uacute;mero anterior, ofrecemos un tercer punto de vista.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Linda Rosa Manzanilla Naim</b>    es una renombrada y reconocida arque&oacute;loga, egipt&oacute;loga, investigadora    y acad&eacute;mica mexicana, con una rica y extensa trayectoria acad&eacute;mica    y profesional. Egresada de la ENAH de la licenciatura de Arqueolog&iacute;a    y de la maestr&iacute;a en Ciencias Antropol&oacute;gicas y doctora en Egiptolog&iacute;a    por la Universidad de Par&iacute;s IV (Sorbonne). Investigadora del INAH y del    Instituto de Investigaciones Antropol&oacute;gicas de la UNAM, la doctora, Manzanilla    Naim ha sido profesora de la ENAH, del IIA&#45;UNAM y, recientemente, de la    Universidad de Stanford, en California. Resultado de su trabajo como investigadora    y directora de diversas iniciativas de investigaci&oacute;n arqueol&oacute;gica    con un enfoque interdisciplinario en diversas regiones de Mesoam&eacute;rica,    Egipto, Mesopotamia y la regi&oacute;n Andina, la doctora Manzanilla cuenta    con una prolija producci&oacute;n acad&eacute;mica: es autora o editora de 19    libros, 145 art&iacute;culos y cap&iacute;tulos y 54 informes t&eacute;cnicos.    Forma parte de 12 sociedades cient&iacute;ficas y fungido como directivo y miembro    de importantes organizaciones, comit&eacute;s y consejos cient&iacute;ficos    nacionales e internacionales, particularmente en el &aacute;mbito de la antropolog&iacute;a.    Su carrera editorial es extensa: coedit&oacute; la revista <i>Latin American    Antiquity,</i> de la Society for American Archaeology y ha pertenecido a los    comit&eacute;s editoriales de las revistas: <i>Ancient Mesoamerica</i> (EUA),    <i>Latin American Antiquity</i> (EUA), <i>Journal of Archaeological Research</i>    (EUA), <i>Quaternary Research</i> (EUA&#45;Pa&iacute;ses Bajos), <i>Trabajos    de Prehistoria</i> (Espa&ntilde;a), <i>Revista Arqueolog&iacute;a</i> (Argentina),    <i>Anales de Antropolog&iacute;a, Revista Cuicuilco, Bolet&iacute;n de la Academia    de la Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica, Cuadernos de Arquitectura Mesoamericana,    Revista Mexicana de Estudios Antropol&oacute;gicos, Revista Tiempo y Regi&oacute;n,    Arqueolog&iacute;a Mexicana, Estudios de Asia y &Aacute;frica, Revista Universidad    de M&eacute;xico,</i> y de las series y enciclopedias: <i>Atlas Nacional de    M&eacute;xico, The Archaeology of Ancient Mesoamerica, Fundamental Issues in    Archaeology, Oxford Encyclopedia of Mesoamerican Cultures.</i> Es investigadora    nivel III del SNI, ha recibido diversas distinciones nacionales e internacionales.    Ha sido galardonada con el premio de la Academia de la Investigaci&oacute;n    Cient&iacute;fica en 1990, el Premio Alfonso Caso del INAH en 1993 a la mejor    investigaci&oacute;n en Arqueolog&iacute;a, y el Presidential Award de la Society    for American Archaeology (1999), en 2003 fue electa como miembro de la National    Academy of Sciences de Estados Unidos, y recibi&oacute; el Premio Universidad    Nacional en Investigaci&oacute;n en Ciencias Sociales y la distinci&oacute;n    "La Mujer del A&ntilde;o". Es miembro extranjero de la American Philosophical    Society (2006). Desde abril del 2007 es miembro de El Colegio Nacional, y de    los "300 L&iacute;deres de M&eacute;xico". En abril de 2010 fue nombrada <i>Doctora    Honoris Causa</i> por la UNAM.</font></p>      ]]></body>
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