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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El maquinista y el guardagujas</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de un editor y, espec&iacute;ficamente, el del editor de una publicaci&oacute;n acad&eacute;mica, puede comprenderse al menos de dos maneras distintas. Puede en primer lugar ser concebido como un agente pasivo que trabaja sobre todo para los autores y para el gremio. En ese caso el editor est&aacute; al servicio de la ciencia y deber&aacute; fungir como un mero guardagujas que da paso a que los trabajos calificados por los pares tengan un escaparate que les permita ser conocidos, comprendidos, juzgados, criticados y, en el mejor de los casos, comentados. El editor, adem&aacute;s, modula las ideas y trabajos que no resultaron dignos a ojos del gremio para que puedan ser mejorados por el autor y alcancen un nivel superior seg&uacute;n lo que los pares han dicho. La revista es, as&iacute;, el punto de encuentro, lo m&aacute;s neutro posible, entre integrantes de una comunidad cient&iacute;fica que busca la mayor calidad en su tarea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El editor, sin embargo, puede tambi&eacute;n entenderse como un agente activo, que motiva y propone una discusi&oacute;n. Es una idea de Gabriel Zaid (<i>Dinero para la cultura,</i> M&eacute;xico: Debate, 2013) la de que el editor organiza y dispone una conversaci&oacute;n sobre la mesa. Desde ese punto de vista el editor no es solamente el guardagujas, sino el maquinista que lleva contenidos y los reparte a las zonas a las que estos contenidos quieren llegar, y ser&aacute; ya asunto del receptor si quiere hacerse o no cargo de los contenidos, es decir, ser&aacute; el lector quien juzgue si la conversaci&oacute;n que se le propuso fue una conversaci&oacute;n pertinente o interesante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El editor acad&eacute;mico, desde este segundo punto de vista, tiene menos campo de acci&oacute;n que el editor que trabaja para una revista cultural sin fines cient&iacute;ficos, pues el criterio del editor acad&eacute;micos no tiene por qu&eacute; ser el m&aacute;s confiable, y ha de ceder una buena parte de su juicio al gremio de expertos para garantizar que, en la medida de lo posible, la publicaci&oacute;n sea una publicaci&oacute;n seria y digna de confianza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo este &uacute;ltimo principio, el de la cesi&oacute;n del juicio, se han institucionalizado los mecanismos de revisi&oacute;n ciega por pares y se han establecido consejos editoriales y acad&eacute;micos que tienen una pretensi&oacute;n m&aacute;s cient&iacute;fica que literaria. Cabe preguntarse, empero, &iquest;qu&eacute; juicio es el que cede el editor al gremio acad&eacute;mico en cuesti&oacute;n, en el caso de las revistas de investigaci&oacute;n? Respuesta: el juicio sobre la pertinencia de una publicaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde hace algunos a&ntilde;os la ciencia y con ella la revistas acad&eacute;micas, han sido tomadas como rehenes por algunas empresas (baste mencionar a Thomson Reuters o editoriales como Springer) que administran el conocimiento cient&iacute;fico. <i>Algunas</i> pr&aacute;cticas y criterios de <i>algunos</i> gremios acad&eacute;micos, que sin duda pueden ser saludables para <i>esos</i> gremios y para <i>esas</i> disciplinas, se han impuesto al mundo entero y a todas las disciplinas como la norma y criterio &uacute;nico de calidad y cientificidad. Esta normativizaci&oacute;n ha terminado por traicionar en muchos casos los fines para los cuales fue concebida, exhibiendo una gran tonter&iacute;a mundial, "porque es propio del hombre instruido buscar la exactitud en cada materia en la medida en que la admite la naturaleza del asunto; evidentemente, tan absurdo ser&iacute;a aceptar que un matem&aacute;tico empleara la persuasi&oacute;n como exigir de un ret&oacute;rico demostraciones" (Arist&oacute;teles, <i>EN</i>: 1094b20). Haciendo caso omiso de Arist&oacute;teles, quien por cierto fue fil&oacute;sofo y bi&oacute;logo, se pide a los fil&oacute;sofos y a los antrop&oacute;logos que escriban y que publiquen bajo los mismos criterios que los zootecnistas, los bot&aacute;nicos y los astr&oacute;nomos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La filosof&iacute;a, como disciplina acad&eacute;mica e institucionalizada, puede ser considerada como una de las m&aacute;s perjudicadas por estas tendencias globales, pues ellas han provocado que surjan al interior de la filosof&iacute;a pr&aacute;cticas que poco tienen que ver con lo filos&oacute;fico, terminando incluso en publicaciones cuyo inter&eacute;s es meramente el de aumentar los puntos para el ascenso en el escalaf&oacute;n burocr&aacute;tico de la carrera del susodicho.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su propia naturaleza y si quiere ser genuina, la filosof&iacute;a ha de renunciar a todo boato y pompa, y ha de asirse y aferrarse a actitudes como el silencio, la paciencia y la humildad durante mucho tiempo. S&oacute;lo entonces y s&oacute;lo si la gracia cede, puede acontecer el <i>insight</i> propio de la filosof&iacute;a, que adem&aacute;s deber&aacute; ser nuevamente trabajado y asimilado con la misma humildad y paciencia para que rinda fruto. Pero tambi&eacute;n es verdad que como disciplina cient&iacute;fica y como conformadora de cuerpos acad&eacute;micos y facultades universitarias, ella tiene de hecho algo importante que decir, aunque sea desde el fondo de un barril.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El decir de la filosof&iacute;a, entonces, no es igual que el decir del bi&oacute;logo, del psic&oacute;logo o del f&iacute;sico. El decir de la filosof&iacute;a es un decir que requiere otro tipo de criterios y de c&aacute;nones para ser considerado valioso, criterios que adem&aacute;s no tienen nada que ver con el n&uacute;mero de citas, ni con la lengua utilizada, ni con bases de datos, ni con cuartiles, ni con la actualidad de las referencias bibliogr&aacute;ficas utilizadas. El decir de la filosof&iacute;a es un decir cuyo valor se califica exclusivamente por su proximidad con la verdad, y si bien nadie puede asegurar ser due&ntilde;o de ella, es cierto que la comunidad y la historia pueden m&aacute;s o menos garantizar, o al menos guiar a quien habla, para que lo que se diga salga de la categor&iacute;a de la sandez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde este punto de vista, el trabajo de un editor de filosof&iacute;a no ha de ser solamente el de un simple guardagujas que recibe los trenes ya cargados y que obedece las &oacute;rdenes de una estaci&oacute;n central &#45;en este caso el gremio&#45;, para dar luz o arrojar a la oscuridad el trabajo de un investigador. Sin negar esta autoridad que el gremio tiene, el editor de filosof&iacute;a tiene tambi&eacute;n la misi&oacute;n de ser, adem&aacute;s, como ha querido recordar Zaid, un conversador que propone una conversaci&oacute;n y que ofrece un espacio y una luz a voces que pueden tener algo interesante que decir; es el cargador y el maquinista, que llena y conduce los trenes para llevar los bienes a quienes puedan querer beneficiarse de ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mundo de las publicaciones es, en ese sentido, el foro com&uacute;n, el &aacute;gora de la comunidad, el punto de encuentro en el que mirarnos las caras, en el que ver y escuchar lo que hacemos y lo que pensamos, en &uacute;ltima instancia, lo que somos. No se trata &uacute;nicamente de publicar a quien ha aportado luces nuevas sobre un problema antiqu&iacute;simo y que pasar&aacute; por ello a la posteridad, sino de ofrecer al mundo lo que hacen quienes habitan en &eacute;l, y me refiero tanto al peque&ntilde;o mundo que constituye la comunidad de fil&oacute;sofos como al mundo en general, que en muchos casos puede nutrirse saludablemente de lo que la filosof&iacute;a pueda decir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>Revista de filosof&iacute;a Open Insight</i> ha intentado, desde sus inicios, cumplir con ambas tareas. Por un lado, ha querido contribuir con el avance de la filosof&iacute;a a trav&eacute;s de la publicaci&oacute;n de trabajos que cumplan con los requisitos m&aacute;s o menos universales de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en nuestra &aacute;rea. Por ello ha apostado desde el principio por la evaluaci&oacute;n por pares y por los est&aacute;ndares que se esperan de una revista acad&eacute;mica, pues con ellos se gana, efectivamente, objetividad y realismo. Fruto de este trabajo, la Comisi&oacute;n Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a, CONACYT ha incluido a nuestra revista desde marzo pasado en su &Iacute;ndice de Revistas Mexicanas de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica y Tecnol&oacute;gica. Pero, al mismo tiempo, <i>Open Insight</i> ha buscado tambi&eacute;n proponer desde s&iacute; misma y desde la instituci&oacute;n que la anima, el Centro de Investigaci&oacute;n Social Avanzada, CISAV, para no cercenar su tarea de conversadora, textos, entrevistas y traducciones que puedan contribuir al fomento y difusi&oacute;n de la cultura filos&oacute;fica, sobre todo cuando se tiene en mente que es precisamente a la filosof&iacute;a a quien toca ser el acicate para que pensemos las preguntas verdaderamente importantes sobre la vida, la libertad, el bien y el mal, la muerte y el tiempo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este n&uacute;mero, que es el d&eacute;cimo &#45;y desde Pit&aacute;goras el n&uacute;mero 10 simboliza el cumplimiento de un ciclo y de una proporci&oacute;n&#45;, hemos incluido algunos textos que intentan contribuir en el cumplimiento de la tarea l&iacute;neas arriba delineada. En la secci&oacute;n <i>Dial&oacute;gica</i> hemos incluido un di&aacute;logo alrededor de un texto de Octavio Paz que se pregunta por la dimensi&oacute;n filos&oacute;fica del lenguaje y de la poes&iacute;a as&iacute; como por el quehacer del poeta en el mundo moderno, un mundo fracturado y a la vez prometedor. La secci&oacute;n de <i>Estudios</i> est&aacute; compuesta por trabajos de divers&iacute;sima &iacute;ndole, que van desde la aplicaci&oacute;n del principio moral del mal menor a un problema concret&iacute;simo de la realidad mexicana que es el problema del narcotr&aacute;fico, hasta trabajos que se ocupan de la filosof&iacute;a jud&iacute;a, de la neurofenomenolog&iacute;a y de la pregunta filos&oacute;fica por el car&aacute;cter animal del ser humano. <i>Hapax leg&oacute;mena</i> est&aacute; en esta ocasi&oacute;n nutrida por dos bell&iacute;simos textos. El primero, escrito en lat&iacute;n &#45;con lo que queremos reverenciar y rendir un peque&ntilde;ito homenaje a una tradici&oacute;n filos&oacute;fica bastante olvidada, la del Medioevo&#45;, es un an&aacute;lisis l&oacute;gico del argumento de Jean Paul Sartre en contra de la existencia de Dios. El segundo es un ensayo breve del fil&oacute;sofo canadiense Charles Taylor, hasta ahora in&eacute;dito en espa&ntilde;ol, sobre el car&aacute;cter parad&oacute;jico de la idea de "raz&oacute;n" en la Ilustraci&oacute;n europea moderna. Las <i>Rese&ntilde;as,</i> por su parte, nos retratan cuatro libros cuyos temas son heterog&eacute;neos: Borges lector de Whitman y de Nietzsche, el problema del mal en Leibniz, la <i>epoj&eacute;</i> en la fenomenolog&iacute;a de Husserl y la cuesti&oacute;n bio&eacute;tica sobre el estatuto ontol&oacute;gico del embri&oacute;n humano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dejamos, ahora, que sea el lector quien juzgue si las tareas aqu&iacute; enunciadas son cumplidas y si la filosof&iacute;a que proponemos como tema es verdaderamente digna de una conversaci&oacute;n.</font></p>      	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Diego Ignacio Rosales Meana    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Centro de Investigaci&oacute;n Social Avanzada    <br> 	Quer&eacute;taro, M&eacute;xico    <br> 	Verano de 2015</font></p>      ]]></body>
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