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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El hombre que "hablaba difícil" ¿Quién era realmente Cervantes? Primer siglo y cuarto de ignorancia biográfica y tres siguientes de error histórico (1616-2010)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>C&eacute;sar Brandariz, <i>El hombre que "hablaba dif&iacute;cil" &iquest;Qui&eacute;n era realmente Cervantes? Primer siglo y cuarto de ignorancia biogr&aacute;fica y tres siguientes de error hist&oacute;rico (1616&#45;2010)</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alejandro Loeza</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Madrid, &Eacute;zaro, 2010, ISBN 978&#45;84937490&#45;6&#45;4, 288 pp.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Universidad de Navarra, Grupo de Investigaci&oacute;n Siglo de Oro (GRISO)</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la primera d&eacute;cada del siglo xxi, el inter&eacute;s por la vida y obra de Miguel de Cervantes Saavedra ha experimentado un marcado incremento, particularmente en lo que se refiere a su obra m&aacute;s conocida, <i>Don (Quijote de la Mancha,</i> cuya primera parte fuera publicada en 1605. Siguiendo esta l&iacute;nea, C&eacute;sar Brandariz presenta un trabajo que da continuidad a las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n presentadas en <i>Reconstruyendo a Cervantes</i> (1999) y <i>Cervantes Decodificado</i> (2005): indagar la vida del escritor, con base en su principal novela, y corregir los errores que, a su juicio, se han difundido entre la cr&iacute;tica secular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su ensayo, nuestro autor presenta, en cuatro cap&iacute;tulos y un ap&eacute;ndice, sus teor&iacute;as sobre los equ&iacute;vocos que han alimentado la ignorancia biogr&aacute;fica y los errores hist&oacute;ricos de la vida del manco de Lepanto. Su objetivo es claro: &lt;&lt;Esta publicaci&oacute;n pretende ayudar a &#91;...&#93; recuperar y ampliar los horizontes cervantinos incitando a los estudiosos a que busquen profundizar en las ya incuestionables ra&iacute;ces y cuna galaico sanabresa de Cervantes&gt;&gt;.<sup><a href="#nota">1</a></sup> En la "Introducci&oacute;n", Brandariz presenta una &eacute;gloga fechada en 1581, que atribuye a Cervantes, dedicada a ensalzar a Virgine Deipara quien, seg&uacute;n el autor, es una referencia clara a Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II, fallecida en 1568. El valor de dicho texto radica en el <i>yo po&eacute;tico</i> que enuncia pertenencia a Sanabria, con lo cual, dado un breve y poco conciso estudio grafol&oacute;gico (el ap&eacute;ndice trata el tema) concluye que el poema es de Cervantes. Una pr&aacute;ctica tabla nos advierte de las "revisiones" que hace sobre Cervantes y las razones de las que se vale para afirmar, b&aacute;sicamente, dos enmiendas a su biograf&iacute;a: que naci&oacute; en Sanabria (no en Alcal&aacute; de Henares) y que lo hace en 1549 (y no en 1547). Algunas otras teor&iacute;as asoman en este trabajo, aunque nunca las refiere espec&iacute;ficamente, aunque en cambio las insin&uacute;a a trav&eacute;s de preguntas que invitan a imaginar a un Cervantes jud&iacute;o, ocultista, relacionado con rituales, jugador, asociado con &aacute;rabes, etc. A pesar de lo interesante de su propuesta, los argumentos son, en el mejor de los casos, vagas referencias a la obra de Cervantes, que interpreta desde la actualidad, m&aacute;s que en relaci&oacute;n con el siglo XVII.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo, Brandariz menciona elementos que la cr&iacute;tica cervantista toma por buenas, como lo son su condici&oacute;n de hidalgo (que supon&iacute;a un nivel bajo en el escalaf&oacute;n nobiliario) y su formaci&oacute;n jesuita. No obstante, afirma que Cervantes era un mercader y comisionista profesional, cuando Mart&iacute;n de Riquer<sup><a href="#nota">2</a></sup> atribuye sus problemas con los n&uacute;meros a su estad&iacute;a en la c&aacute;rcel. La fuente m&aacute;s recurrente en el trabajo de Brandariz son los propios personajes de Cervantes a manera de <i>alter ego</i> de su autor, pues considera su origen una referencia autobiogr&aacute;fica, a la vez que se centra en tradiciones locales de Galicia. Cuando ha de referirse a otro lugar como la Mancha, Catalunya o Vizcaya, las reduce a met&aacute;foras del noroeste de la pen&iacute;nsula.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, al revisar la informaci&oacute;n que se maneja sobre la vida del autor de las <i>Novelas ejemplares,</i> si bien no discrepa con la fecha de su muerte, el 22 abril de 1616, s&iacute; advierte que la que se maneja para su nacimiento es resultado de un error de c&aacute;lculo, debido a la instauraci&oacute;n, en 1582, del calendario gregoriano. As&iacute;, con base en una publicaci&oacute;n de 1750 &#151;de la cual no ofrece m&aacute;s datos&#151;, de Gregorio Mayans i S&iacute;scar, se&ntilde;ala el a&ntilde;o de 1549 como el correcto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brandariz encuentra en numerosos pasajes de la obra de Cervantes elementos que refieren a su edad, como por ejemplo en el pr&oacute;logo a las <i>Novelas ejemplares,</i> cuando el escritor se&ntilde;ala: "mi edad no est&aacute; ya para burlarse con la otra vida que al cincuenta y cinco de los a&ntilde;os gano por nueve m&aacute;s y por la mano".<sup><a href="#nota">3</a></sup> La obra es publicada en 1613, y Brandariz cree que Cervantes la firma y publica en el mismo a&ntilde;o, cuando est&aacute; pertinentemente acotado por Harry Sieberde que la obra fue aprobada y censurada en el verano de 1612 por el doctor Cetina, fray Juan Bautista y Fray Diego de Hortigosa, con lo cual, Cervantes tendr&iacute;a los 64 a&ntilde;os que refiere. De ser as&iacute;, Mart&iacute;n Riquer<sup><a href="#nota">4</a></sup> estar&iacute;a en lo correcto al ubicar su nacimiento el 29 de septiembre de 1547. Lamentablemente Brandariz se hace eco de errores de este tipo, ya sea por desconocimiento de las largas y complejas din&aacute;micas de publicaci&oacute;n de la &eacute;poca, o tal vez a consecuencia de una lectura errada y anacr&oacute;nica de los t&eacute;rminos de la obra. A lo largo de este primer cap&iacute;tulo queda claro que son muchos los textos, testimonios y referencias que no terminan de encajar en la reconstrucci&oacute;n de la vida de Cervantes, adem&aacute;s de que sus argumentos ser&iacute;an poco fiables, en tanto se encuentran enteramente justificados en lecturas erradas de las obras de ficci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lecturas aventuradas como la que hace sobre la tartamudez de Cervantes, confesada en el mismo pr&oacute;logo de las <i>Novelas ejemplares,</i> las interpreta como una forma de habla propia de la regi&oacute;n de Galicia. No aporta datos concretos y se vale, para construir sus argumentos, de los vac&iacute;os circunstanciales sobre la vida de Cervantes, desoyendo a aquellos que ofrecen datos m&aacute;s certeros de la vida del alcalino. La &uacute;nica referencia clara y citada en el cuerpo del trabajo es a sus dos obras anteriores. Del resto, nada. M&aacute;s a&uacute;n, afirma que la descripci&oacute;n en el mencionado pr&oacute;logo, es un autorretrato, aunque el propio Cervantes afirma que corresponde a Juan de J&aacute;uregui. Errores de lectura lo llevan a hacer estas y muchas otras afirmaciones inexactas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el autor de <i>El hombre que "hablaba dif&iacute;cil"...</i>, todo gira en torno a la identidad y los or&iacute;genes conversos de la familia de Cervantes. Si bien, Brandariz no es el primero en sospechar sobre el origen del escritor, su propuesta incluye nuevas lecturas del tema. No obstante, otra vez encontramos datos inconclusos o acercamientos imprecisos, como cuando menciona la solicitud del cardenal Acquaviva para que Cervantes presente la ejecutoria de limpieza de sangre, como si sospechara que se trataba de un <i>cristiano nuevo,</i> pese a que la petici&oacute;n era parte de un tr&aacute;mite normativo. Tambi&eacute;n menciona la negativa de las autoridades a permitir que el escritor viajara a Am&eacute;rica, atribuy&eacute;ndolo a la misma causa; am&eacute;n de los anacronismos, presentes en casi todas las interpretaciones: desde considerar al Quijote un personaje anarquista, hasta llamar naturalista a su creador. Tambi&eacute;n menciona el hecho de que en Sanabria hay un pueblo con el nombre Cervantes, el cual se ha hecho constar es el lugar de origen de los Saavedra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Extensas e interesantes tablas dan cuenta de la relaci&oacute;n entre obra y vida de Cervantes. Otra, muestra an&aacute;lisis grafol&oacute;gicos de la mencionada <i>&Eacute;gloga,</i> que mantiene elementos de relativo valor estil&iacute;stico y que al menos vale la pena observar por su calidad, no siendo clara la relaci&oacute;n que pueda mantener con las particularidades biogr&aacute;ficas de Cervantes, ya que su formaci&oacute;n jesuita es m&aacute;s o menos la misma que la de todos los escritores de la &eacute;poca. Entre tablas, Brandariz hace un curioso y revelador llamado a las instancias culturales para apoyar en el estudio caligr&aacute;fico y paleogr&aacute;fico de la obra presentada. Hasta ac&aacute; el primer cap&iacute;tulo que ocupa poco m&aacute;s de la mitad del libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo apartado se centra en desarrollar los temas mencionados, particularmente la relaci&oacute;n de Cervantes con Galicia. El primer elemento refiere la menci&oacute;n de costumbres y creencias t&iacute;picas de la regi&oacute;n presentes en su obra: baste decir que lo mismo est&aacute;n dichas referencias como lo est&aacute;n las de Castilla, Andaluc&iacute;a, Catalunya, Vizcaya, etc. Citando con verdad (aunque de forma imprecisa) a D&aacute;maso Alonso y a Men&eacute;ndez Pidal, encuentra una inspiraci&oacute;n de lo galaico&#45;portugu&eacute;s en Cervantes. Sin embargo, lo anterior (que parece ser m&aacute;s influencia paradigm&aacute;tica) est&aacute; asociado a la literatura del siglo XVII y no exclusivamente a los textos cervantinos, ya que se trata de un marcador de prestigio. Otros elementos referentes ser&iacute;an la presencia de brujas, el diablo, el apellido sanabr&eacute;s, comparaciones f&iacute;sicas entre el pueblo Cervantes y la obra, la &iacute;nsula Barataria y su parecido con el mencionado lugar, citas de vocablos consultados en la Real Academia Espa&ntilde;ola (&iexcl;!) y la fauna y vegetaci&oacute;n. Tambi&eacute;n afirma que Dulcinea es en realidad, la representaci&oacute;n de una mujer a la que el propio Cervantes enamor&oacute; alg&uacute;n tiempo, aunque no aporta ning&uacute;n dato en concreto sobre esto.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los apellidos asociados a la zona sanabresa son fundamentales en la teor&iacute;a de Brandariz. Sin embargo las fuentes en las que se basa para evaluar la pertenencia de estos nombres de familia a las tierras de Galicia son, por lo menos, dudosas: saca datos de poblaci&oacute;n a partir del INE y de la gu&iacute;a telef&oacute;nica. No consulta los censos ni cr&oacute;nicas de la &eacute;poca. El cap&iacute;tulo contin&uacute;a con afirmaciones como la de que en Sanabria hab&iacute;a pastores (como si no los hubiera en ninguna otra parte de Espa&ntilde;a o bien, nada fuera comparable con las tierras de Galicia). Nos encontramos, tambi&eacute;n, con la escena de los duques como alegor&iacute;a de la fiesta en palacio y los mal referidos t&eacute;rminos, cuyos significados se obtienen partiendo de la Real Academia Espa&ntilde;ola pero nunca del <i>Tesoro de la lengua espa&ntilde;ola</i> de Sebasti&aacute;n de Covarrubias o del <i>Diccionario de Autoridades.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo Brandariz se compromete a demostrar que las descripciones de la Mancha en <i>Don Quijote,</i> no pertenecen al centro de la pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, sino a Sanabria y alrededores. El prop&oacute;sito es firme: probar que el t&eacute;rmino Mancha refiere a un problema de linaje y supuestas pr&aacute;cticas judaicas por parte del novelista. Mucho de lo que se intenta evidenciar se explica entendiendo que, si bien es verdad que las descripciones f&iacute;sicas, geogr&aacute;ficas y de fauna no corresponden por entero a la realidad de Castilla&#45;La Mancha, Cervantes escribi&oacute; una novela y no un tratado, ni carta geogr&aacute;fica de la regi&oacute;n. En uno de los ejemplos tomados de la segunda parte de la novela, Cervantes menciona la Cueva de Montesinos. La gruta real es m&aacute;s profunda que lo que se expresa en la narraci&oacute;n, y se encuentra a unos seis kil&oacute;metros de Ossa de Montiel, y no a 11 como afirma la obra. Brandariz argumenta interpreta estas imprecisiones geogr&aacute;ficas como evidencia para sus argumentos, y <i>encuentra</i> lugares en Sanabria que son, en el mejor de los casos, parecidos. El cap&iacute;tulo cierra con el planteamiento de que la "Mancha" a la que hace menci&oacute;n Cervantes, se trata de la mancha de sangre, por ser cristiano nuevo. As&iacute; concluye el cap&iacute;tulo, con una teor&iacute;a se construye a partir de su lectura de la novela, algunas erratas y la anulaci&oacute;n de la licencia po&eacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo apartado, titulado "Errores hist&oacute;ricos", recoge los datos que en su d&iacute;a ofreci&oacute; Gregorio Mayans en el siglo XVIII sobre la biograf&iacute;a de Cervantes, y tambi&eacute;n menciona al ingl&eacute;s Lord John Carteret como antecesor y promotor de la indagaci&oacute;n biogr&aacute;fica. Para demostrar que la fecha de nacimiento del autor es 1549 se apoya principalmente en pasajes de <i>Viaje del Parnaso</i> (1614), aunque no es clara si la interpretaci&oacute;n la encuentra en Mayans o es propia. La inscripci&oacute;n de bautismo que menciona el nacimiento de Cervantes en Alcal&aacute; de Henares en 1547 es reducida a un error y parte de una "conspiraci&oacute;n" para ocultar los verdaderos or&iacute;genes del escritor. Las enmiendas y problemas textuales de la mencionada inscripci&oacute;n, supone para Brandariz un elemento absoluto, haciendo de un error un argumento. El cap&iacute;tulo cierra con la invitaci&oacute;n a ver el documental <i>Enigma Cervantes</i> y resume su argumento. Tambi&eacute;n menciona su libro <i>Cervantes decodificado,</i> como pilar de sus teor&iacute;as y la de otros, mucho m&aacute;s radicales. Las &uacute;ltimas l&iacute;neas las utiliza para invitar a una discusi&oacute;n basada en hechos y en la l&oacute;gica de la investigaci&oacute;n, sin plantear teor&iacute;as sustentadas en conjeturas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Brandariz se hace eco de errores y ambig&uuml;edades en la obra de Cervantes para dotarlos de un significado contrario a la biograf&iacute;a del manco de Lepanto. A lo largo de casi 300 p&aacute;ginas repite una y otra vez citas, estudios (sin nombres ni autores), teor&iacute;as y datos geogr&aacute;ficos que pretenden establecer que Cervantes naci&oacute; en Sanabria en 1549, y de un "ocultismo" ligado al autor. La duda que propone Brandariz es razonable, pero el m&eacute;todo y las aseveraciones tan gratuitas carecen de fundamentos y no ayudan a comprender mejor los cap&iacute;tulos m&aacute;s ambiguos de la vida de Cervantes. Lo que al final propone no es revisar ni considerar la vida del autor de <i>Don Quijote,</i> sino directamente atacar los datos (falsos o no) con interpretaciones arbitrarias de la obra y bas&aacute;ndose en errores como argumento a sus teor&iacute;as. La cr&iacute;tica especializada bien podr&aacute; refutar muchas de los supuestos que plantea este libro con sencillas revisiones. La importancia de aclarar estos puntos que trata Brandariz es evitar que teor&iacute;as ocultistas florezcan a costa de la obra de Miguel de Cervantes Saavedra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> C&eacute;sar Brandariz, <i>El hombre que "hablaba dif&iacute;cil"...,</i> p. 18.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> En Miguel de Cervantes, <i>Don Quijote de la Mancha,</i> p. LVII. Tomado de la edici&oacute;n de F. Rico. Madrid, Alfaguara, 2005.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Miguel de Cervantes, <i>Novelas ejemplares,</i> Edici&oacute;n de Harry Sieber. Madrid, C&aacute;tedra. 2007.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Mart&iacute;n Riquer, <i>op. cit.,</i> XIV.</font></p>     ]]></body>
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