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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Francisco de la Maza y Luis Ortiz Macedo, <i>Plano de la Ciudad de M&eacute;xico de Pedro de Arrieta, 1737</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Oscar Flores Flores</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, 2008, 243 pp.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, Centro de Ense&ntilde;anza para Extranjeros, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los principales problemas relacionados con el estudio del arte en la Nueva Espa&ntilde;a, y en particular de la primera mitad del siglo XVIII, es la falta de trabajos monogr&aacute;ficos que ofrezcan un panorama integral sobre los artistas de la &eacute;poca y sus creaciones, as&iacute; como de su relaci&oacute;n con los diversos aspectos del contexto hist&oacute;rico en el cual se desarrollaron. Esto, a pesar de que se ha logrado rescatar un importante n&uacute;mero de documentos y a que existen algunos estudios publicados, los cuales, parad&oacute;jicamente, m&aacute;s bien han servido para evidenciar el enorme desconocimiento que a&uacute;n persiste sobre muchas de las manifestaciones art&iacute;sticas ocurridas durante el periodo virreinal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien es cierto que diversos autores han hecho contribuciones relevantes en este campo, tambi&eacute;n es verdad que la labor de investigaci&oacute;n debe continuar para poder reconstruir e interpretar sobre bases m&aacute;s s&oacute;lidas la vida y obra de aquellos maestros que practicaron oficios vinculados con las artes, como la pintura, la escultura, la arquitectura, la plater&iacute;a, el ensamblado y la imprenta; las relaciones entre los art&iacute;fices de diversas profesiones, as&iacute; como tambi&eacute;n otros aspectos vinculados con el quehacer de su profesi&oacute;n, tales como su formaci&oacute;n pr&aacute;ctica y, especialmente, te&oacute;rica. La carencia de estas bases ha limitado significativamente la aproximaci&oacute;n a otro tipo de propuestas de car&aacute;cter m&aacute;s reflexivo que permitan tener una visi&oacute;n m&aacute;s completa sobre el arte del virreinato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los avances logrados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se encuentra el estudio que dio lugar a la publicaci&oacute;n del <i>Plano de la Ciudad de M&eacute;xico de Pedro de Arrieta, 1737</i>, una significativa aportaci&oacute;n de una obra hasta ahora in&eacute;dita del gran estudioso del arte barroco Francisco de la Maza, quien la dejara inconclusa a su muerte, ocurrida en 1972. Tomando en consideraci&oacute;n la importancia de dicho manuscrito, el Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas de la UNAM consider&oacute; pertinente rescatar y difundir la obra de uno de sus m&aacute;s insignes investigadores. Para la tarea se solicit&oacute; el apoyo de un reconocido especialista en el tema, el arquitecto Luis Ortiz Macedo, profesor de tiempo completo de la Facultad de arquitectura de la misma universidad y especialista en urbanismo novohispano, a quien Elisa Vargas Lugo confi&oacute; la documentaci&oacute;n original que le hab&iacute;a sido entregada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ortiz Macedo enriqueci&oacute; notablemente el manuscrito original, realizando numerosas adiciones provenientes de cr&oacute;nicas novohispanas, as&iacute; como de sus propias investigaciones en fondos documentales y bibliogr&aacute;ficos, complementados con informaci&oacute;n proporcionada por otros especialistas. En este sentido, y tratando de respetar la estructura general de la obra, tambi&eacute;n se incluyeron notas de Francisco Vidargas, otro estudioso del arte de este periodo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, en 2008, el <i>Plano de la Ciudad de M&eacute;xico de Pedro de Arrieta, 1737</i> se publica en una edici&oacute;n que incluye una presentaci&oacute;n general de Elisa Vargas Lugo, en la cual explica la primera parte del proceso de edici&oacute;n del texto, a la que me he referido l&iacute;neas arriba, as&iacute; como una breve relaci&oacute;n del contenido de la obra. A continuaci&oacute;n se incluye la introducci&oacute;n de Luis Ortiz Macedo, en la cual el acad&eacute;mico aborda distintos aspectos t&eacute;cnicos vinculados con la realizaci&oacute;n de los mapas durante los 300 a&ntilde;os de la dominaci&oacute;n espa&ntilde;ola, y 10 cap&iacute;tulos escritos por Francisco de la Maza en donde se describen las plazas, conventos de frailes, conventos de monjas, parroquias, hospitales, hospicios, acueductos y palenques, colegios, beaterios y recogimientos, capillas y templos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto al estudio introductorio, el arquitecto Ortiz Macedo aborda el aspecto t&eacute;cnico de la realizaci&oacute;n de los mapas, un tema fundamental pero poco o casi nada tratado en la historiograf&iacute;a del arte virreinal; en este sentido, su an&aacute;lisis adquiere gran relevancia pues brinda al estudioso una nueva e imprescindible herramienta para poder entender el proceso creativo de la cartograf&iacute;a novohispana. En este apartado tambi&eacute;n incluye una brev&iacute;sima revisi&oacute;n hist&oacute;rica sobre diversos aspectos pol&iacute;ticos, sociales e ideol&oacute;gicos vinculados a esta labor, explicando sus caracter&iacute;sticas formales, a partir del desarrollo de la ciencia y la t&eacute;cnica, y su aplicaci&oacute;n en la manufactura de estos documentos gr&aacute;ficos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra tambi&eacute;n contiene una semblanza con datos biogr&aacute;ficos de los arquitectos que firmaron el mapa, un posfascio y una bibliograf&iacute;a elaborada por el investigador, de tal forma que a la erudici&oacute;n de lo escrito por don Francisco de la Maza se a&ntilde;ade informaci&oacute;n y fuentes contempor&aacute;neas que, adem&aacute;s, se ven enriquecidas por un gran n&uacute;mero de im&aacute;genes antiguas y modernas, entre fotograf&iacute;as, litograf&iacute;as, pinturas y dibujos realizados por el propio Ortiz Macedo. A todo ello se debe a&ntilde;adir un impecable dise&ntilde;o de Fabiola Wong Guti&eacute;rrez, que a&ntilde;ade a este libro un gran atractivo a nivel editorial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomando en consideraci&oacute;n la &eacute;poca en la que De la Maza escribi&oacute; su texto, y a partir del an&aacute;lisis del plano de la ciudad de M&eacute;xico realizado en 1737 por parte de los arquitectos m&aacute;s renombrados de la &eacute;poca, podemos afirmar que su manuscrito es un estudio detallado de los edificios m&aacute;s importantes de la capital novohispana de aquel entonces. Las descripciones, realizadas en un estilo formal, incluyen algunas consideraciones estil&iacute;sticas al igual que una semblanza hist&oacute;rica de cada construcci&oacute;n, agregando noticias relacionadas con las calles y plazas, las fundaciones civiles y religiosas que las edificaron o utilizaron, los patronos que financiaron las obras de construcci&oacute;n y los artistas que participaron en la f&aacute;brica y decoraci&oacute;n de los templos y conventos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, De la Maza tambi&eacute;n nos proporciona una visi&oacute;n general de la vida cotidiana, el funcionamiento de las diversas instituciones y algunas leyendas en torno a los edificios o sus moradores, de tal forma que a lo largo de las p&aacute;ginas el especialista encontrar&aacute; una nueva fuente de consulta para sus investigaciones, y el lector no especializado tendr&aacute; un acercamiento al M&eacute;xico virreinal a partir del estudio de uno de sus componentes m&aacute;s significativos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe se&ntilde;alar que pese a algunas imprecisiones generales y la inexactitud de algunas noticias biogr&aacute;ficas de los arquitectos ah&iacute; referidos, esta obra viene a sumarse a la historiograf&iacute;a del arte virreinal y seguramente se convertir&aacute; en un referente obligado para los estudios del urbanismo novohispano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente con el objetivo de aportar otras noticias para comprender la importancia de dicho mapa, quiero se&ntilde;alar que con base en las investigaciones y relectura de la documentaci&oacute;n concerniente a su elaboraci&oacute;n, que he realizado para la preparaci&oacute;n de mi tesis doctoral titulada "el arquitecto Jos&eacute; Eduardo de Herrera (<i>ca</i>. 1690&#45;1758). Una reflexi&oacute;n sobre la arquitectura novohispana de su tiempo", considero que el antecedente directo para que el grupo de especialistas decidiera elaborar el mapa en cuesti&oacute;n en aquella &eacute;poca se encuentra reflejado en una serie de preocupaciones gremiales de car&aacute;cter pr&aacute;ctico, plasmadas en un documento fechado el 21 de febrero de 1733, cuando se reunieron ante el escribano p&uacute;blico Felipe Mu&ntilde;oz de Castro, los maestros Pedro de Arrieta, Antonio &Aacute;lvarez, Miguel Jos&eacute; Ribera, Miguel Custodio Dur&aacute;n, Nicol&aacute;s de Mesa, Manuel &Aacute;lvarez y Jos&eacute; Eduardo de Herrera, para dejar protocolizada ante notario su preocupaci&oacute;n, respecto a</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; que por cuanto deseosos del mayor lustre del dicho Gremio, y bien p&uacute;blico deseo de esta Nobil&iacute;sima Ciudad, considerando los da&ntilde;os, perjuicios y menoscabos que puedan acaecer en este Arte que es de tanto peligro, si los que lo ejercitan no son aptos para &eacute;l, falt&aacute;ndoles la fidelidad que se requiere y precisa suficiencia, en las tasaciones que se les encargan, como en los gastos de las obras que muchas veces corre y pasa por sus manos, lo cual mediante y procurando, como est&aacute;n obligados a no ser c&oacute;mplices de ning&uacute;n modo, de que por su causa y omisi&oacute;n se origine a la Ciudad da&ntilde;o alguno, sino que todo se haga en justicia y raz&oacute;n &#91;...&#93;.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo asentado en este documento pone de manifiesto las principales preocupaciones de los arquitectos, que as&iacute; retomaban ideas semejantes que circulaban por toda Europa desde a&ntilde;os atr&aacute;s, y que probablemente llegaron al mundo hisp&aacute;nico con la instauraci&oacute;n de la dinast&iacute;a borb&oacute;nica al iniciar el siglo XVIII.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, el referente directo al mapa motivo de este estudio es el documento conocido como <i>Ordenanzas del Gremio de Arquitectura</i>, realizado en 1733 por el mismo grupo de maestros y que fue una propuesta de reforma a los preceptos del siglo XVI. En el punto 14 de las nuevas ordenanzas, se hace referencia expl&iacute;cita a que</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; Por cuanto se ofrecen diversos aval&uacute;os de sitios y casas, los maestros que lo sean y en adelante lo fueren, <i>tengan un mapa de esta ciudad por lo que en ella pueda ofrecerse, en el que se contenga los sitios, lugares y territorios de ella</i>, para que ofreci&eacute;ndosele alguna de dichas diligencias las puedan ejecutar y cerciorarse por el de los precios regulados y dados por la polic&iacute;a, pues en cada sitio y calle se contienen los precios de cada vara de tierra &#91;...&#93;.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se&ntilde;alamiento que evidencia la gran importancia que tuvo &#151;y tiene&#151; el mapa no s&oacute;lo por su valor art&iacute;stico, sino por su significaci&oacute;n hist&oacute;rica, toda vez que resulta un excelente documento gr&aacute;fico producto de una &eacute;poca durante la cual los artistas del Virreinato luchaban por reivindicar su labor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s a&uacute;n, este af&aacute;n de los maestros por normar una disciplina tambi&eacute;n ten&iacute;a un sentido eminentemente pr&aacute;ctico, pues adem&aacute;s de ser un referente visual de la traza urbana de la capital novohispana, servir&iacute;a como un "documento oficial" que deber&iacute;a ser considerado por los alarifes en las "vistas de ojos", aval&uacute;os y reconocimientos que continuamente les eran solicitados.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto, para 1737, el acuerdo para la realizaci&oacute;n del mapa fue firmado por Pedro de Arrieta, Miguel Custodio Dur&aacute;n, Miguel Jos&eacute; de Rivera, Jos&eacute; Eduardo de Herrera, Manuel &Aacute;lvarez y Francisco Baldean. En la cartela que lo acompa&ntilde;a asienta:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...han determinado dichos Maestros (por punto de ordenanzas, de las que tienen presentadas, y pedidas confirmaci&oacute;n, <i>se haga un Mapa original y perfecta superficial</i>.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Contando lo que la duda... del cual sacar&aacute;n Copia para que cada uno de los examinados tenga, sin que pueda variar, disminuir, ni alterar sus precios; no permitiendo que otro que no lo tenga saque copia alguna. Pena de la que previene nuestra Ordenanza, y lo firmamos en M&eacute;xico a 15 de julio de 1737.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos meses despu&eacute;s, el 14 de septiembre de 1737, los maestros arquitectos firmar&iacute;an el acta notarial comprometi&eacute;ndose a la ejecuci&oacute;n de dicha tarea</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir, un dato interesante en esta historia proviene del testamento del arquitecto Miguel Jos&eacute; de Rivera, en el que se lista &#151;como parte de sus bienes&#151; un considerable n&uacute;mero de cuadros entre los que se destaca "...un lienzo con el mapa de M&eacute;xico", y si pensamos que se trata de uno de los maestros que firmaron el mapa y cuyo nombre aparece en el documento que confirma su realizaci&oacute;n ese mismo a&ntilde;o, puede suponerse que el lienzo mencionado en el testamento sea una de las copias entregadas a los arquitectos que firmaron el mapa de la Ciudad, el cual se resguarda en el Museo nacional de Historia, en el Castillo de Chapultepec.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Las cursivas que se colocan en ambas referencias documentales son m&iacute;as.</font></p>      ]]></body>
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