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<publisher-name><![CDATA[El Colegio de Sonora]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Es mayor la eficiencia productiva en los procesos de trabajo transformados? Una consideración acerca de las consecuencias de la transformación del proceso de trabajo en las condiciones laborales]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The organization of production has undergone a rapid transformation for almost two decades, through changes in the work teams, the total-quality administrative techniques, and the just-in-time production. These changes have resulted in a better labor productivity, but also in negative effects on workers' lives. If positive consequences of the transformation of labor process with regard to productivity are more than compensated by the negative impact on working conditions, the labor process's change movement can be harmful to society as a whole.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>&iquest;Es mayor la eficiencia productiva en los procesos de trabajo transformados? Una consideraci&oacute;n acerca de las consecuencias de la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo en las condiciones laborales</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>David Fairris*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor del Departamento de Econom&iacute;a, Universidad de California&#45;Riverside, tel: 909 787&#45;5037, ext. 1578. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:dfairris@ucrac1.ucr.edu">dfairris@ucrac1.ucr.edu</a></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recibido en noviembre de 2000.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Revisado en marzo de 2001.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La organizaci&oacute;n de la producci&oacute;n ha venido sufriendo una r&aacute;pida transformaci&oacute;n desde hace casi dos d&eacute;cadas, con los cambios de los equipos de trabajo, las t&eacute;cnicas administrativas de calidad total y la producci&oacute;n justo a tiempo. Estas transformaciones han resultado en una mejora en la productividad en el trabajo, pero tambi&eacute;n en las repercusiones negativas sobre la vida de los trabajadores. Si las consecuencias positivas de la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo con respecto a la productividad est&aacute;n m&aacute;s que compensadas por las consecuencias negativas en las condiciones de trabajo, es posible que el movimiento de transformaci&oacute;n del proceso de trabajo sea nocivo para la sociedad como un todo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> organizaci&oacute;n de la producci&oacute;n, equipos de trabajo, t&eacute;cnicas administrativas, calidad total, producci&oacute;n justo a tiempo, productividad.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The organization of production has undergone a rapid transformation for almost two decades, through changes in the work teams, the total&#45;quality administrative techniques, and the just&#45;in&#45;time production. These changes have resulted in a better labor productivity, but also in negative effects on workers' lives. If positive consequences of the transformation of labor process with regard to productivity are more than compensated by the negative impact on working conditions, the labor process's change movement can be harmful to society as a whole.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Key words:</b> organization of production, work teams, administrative techniques, total quality, just&#45;in&#45;time production, productivity.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La organizaci&oacute;n de la producci&oacute;n ha venido sufriendo una r&aacute;pida transformaci&oacute;n desde hace casi dos d&eacute;cadas, tanto en las econom&iacute;as en desarrollo como en las desarrolladas. Los cambios representan un intento por parte de los empleadores de mejorar la productividad y la calidad del producto, a trav&eacute;s de flexibilizar cada vez m&aacute;s el uso de la fuerza de trabajo, y de una mayor participaci&oacute;n de los trabajadores en las decisiones respecto a la producci&oacute;n. La flexibilidad se refiere a la facilidad con que se puede contratar y despedir a los trabajadores, y para asignar diferentes tareas dentro de la producci&oacute;n. La participaci&oacute;n del trabajador implica incorporar sus ideas, con lo cual desplaza el peso de la responsabilidad a los trabajadores con respecto a la productividad y a la calidad del producto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los diversos cambios institucionales que han propiciado estas transformaciones incluyen: la capacitaci&oacute;n m&uacute;ltiple de los trabajadores y un uso mayor de la rotaci&oacute;n laboral; la libertad de la empresa para transferir, promover y despedir trabajadores; los c&iacute;rculos de calidad (comit&eacute;s de administraci&oacute;n laboral que se re&uacute;nen regularmente en horas de trabajo para plantear problemas surgidos en la producci&oacute;n, y para pensar en soluciones posibles); equipos de trabajo (en general compuestos por 10 o 15 trabajadores responsables de asuntos tales como el control de calidad, la reparaci&oacute;n de desperfectos y la asignaci&oacute;n de tareas a los trabajadores); t&eacute;cnicas administrativas de calidad total (reformas dirigidas por la empresa donde el nivel administrativo m&aacute;s elevado determina las prioridades de calidad, establece los sistemas y procedimientos a seguir, proporciona recursos para el entrenamiento de los trabajadores en las t&eacute;cnicas de control de calidad y, posteriormente, los hace responsables de la calidad y su mejoramiento continuo); y la producci&oacute;n justo a tiempo (la cual elimina la existencia de inventario, con el objeto de identificar y reparar &aacute;reas problem&aacute;ticas dentro de la producci&oacute;n).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque existe evidencia de que estas transformaciones en curso han resultado en una mejora en la productividad en el trabajo, persiste la preocupaci&oacute;n en cuanto a sus repercusiones negativas sobre la vida de los trabajadores. Garantizar a la empresa el derecho unilateral de asignar tareas a estos puede producir un reforzamiento de la productividad laboral, pero tambi&eacute;n impide que los trabajadores puedan obstaculizar transferencias y promociones arbitrarias por parte de la empresa, que es algo por lo que la mayor&iacute;a de los movimientos obreros del siglo XX han luchado duramente por conseguir. Los equipos de trabajo participantes y las t&eacute;cnicas administrativas de calidad total pueden permitir que los trabajadores planteen innovaciones interesantes con respecto a la producci&oacute;n, lo que da como resultado una mejora en la productividad y calidad del producto. Pero tambi&eacute;n propician que se traslade la responsabilidad de lograr las metas de producci&oacute;n y calidad desde la gerencia directamente hacia los trabajadores, lo que resulta en un mayor esfuerzo laboral y en mayor estr&eacute;s para ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, los cr&iacute;ticos de la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo han argumentado que el enfoque reciente acerca de la mayor participaci&oacute;n del trabajador en la producci&oacute;n es m&aacute;s ret&oacute;rica que real, y que los cambios organizacionales han reducido esencialmente la capacidad de los sindicatos de obtener ciertas recompensas para sus miembros (De la Garza, 1993; Parker y Slaughter, 1994). Otros cr&iacute;ticos han documentado las consecuencias de estas transformaciones indicando que derivan en el aumento del ritmo de trabajo en la producci&oacute;n, m&aacute;s estr&eacute;s, y en condiciones m&aacute;s inciertas en cuanto a salud y seguridad en el trabajo (T&aacute;mez <i>et al.</i>, 1996; Rinehart <i>et al.</i>, 1997).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de la evidencia que sugiere que los procesos de trabajo transformados son m&aacute;s productivos, la implicaci&oacute;n de estas cr&iacute;ticas es que la transformaci&oacute;n de dichos procesos tambi&eacute;n podr&iacute;a empeorar las condiciones laborales. Esto provoca que aquellas sociedades que actualmente est&aacute;n llevando a cabo innovaciones en el centro laboral deban responder preguntas dif&iacute;ciles. &iquest;Es verdaderamente negativa la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo en la vida laboral de los trabajadores? Si es as&iacute;, &iquest;es posible que las consecuencias positivas de la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo con respecto a la productividad sean m&aacute;s que compensadas por las consecuencias negativas en las condiciones laborales, provocando que el movimiento de transformaci&oacute;n de dicho proceso sea nocivo para la sociedad como un todo? &iquest;Existen medidas de pol&iacute;tica o cambios institucionales que pudieran adoptarse con objeto de corregir este deterioro en la calidad del entorno laboral del trabajador, permitiendo que el movimiento de transformaci&oacute;n del proceso de trabajo sea genuinamente beneficioso a nivel social?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este art&iacute;culo procurar&eacute; encontrar respuestas a estas preguntas. La primera secci&oacute;n establece un modelo simple de producci&oacute;n, donde se supone que los trabajadores se interesan en asuntos como la intensidad del esfuerzo laboral y el nivel de salud y seguridad en el trabajo. El modelo permite que se establezca una distinci&oacute;n entre "productividad" y lo que denominar&eacute; "eficiencia productiva", y muestra que esta &uacute;ltima es una medida mucho m&aacute;s significativa de las consecuencias del bienestar social en la producci&oacute;n. La segunda secci&oacute;n muestra hallazgos emp&iacute;ricos acerca de las consecuencias detectadas de la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo sobre las condiciones laborales, tanto en Estados Unidos como en M&eacute;xico. La secci&oacute;n final sugiere formas con las cuales pueden alterarse los esfuerzos actuales en la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo, con el objeto de mejorar la comprensi&oacute;n de los trabajadores en cuanto a sus condiciones laborales.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Productividad <i>versus</i> eficiencia productiva: un modelo revisado del proceso de producci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Los trabajadores se preocupan por las condiciones en que se desempe&ntilde;an? Aqu&iacute; suponemos que para ellos es de gran importancia la intensidad con que trabajan, su nivel de salud y seguridad, y hasta d&oacute;nde las decisiones de la empresa son justas y leg&iacute;timas. Incluso, una revisi&oacute;n superficial del proceso laboral contempor&aacute;neo, o de la historia de las luchas laborales, ya sea en el mundo en desarrollo o en el desarrollado, indica que esta suposici&oacute;n es claramente v&aacute;lida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los trabajadores se preocupan por asuntos como los accidentes industriales y los criterios arbitrarios de promoci&oacute;n por parte de la empresa, pero tambi&eacute;n se interesan por la productividad. La afirmaci&oacute;n de que &eacute;sta influye sobre el bienestar de una sociedad exige escasa justificaci&oacute;n; las comparaciones de la productividad laboral se utilizan, de rutina, como base &uacute;nica para comparar el bienestar tanto a trav&eacute;s de los pa&iacute;ses como a trav&eacute;s del tiempo en un solo pa&iacute;s. Los reforzamientos de la productividad son la fuente de incrementos en los niveles reales de consumo, situaci&oacute;n que pocos trabajadores estar&iacute;an dispuestos a rechazar, a menos, desde luego, que el aumento en el consumo causara un empeoramiento de las condiciones en otras &aacute;reas importantes de la vida.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los economistas cuentan con una sencilla herramienta conceptual para ilustrar la capacidad que tiene una sociedad de satisfacer los deseos y necesidades de sus miembros. Se le conoce como "la frontera de posibilidades de producci&oacute;n". Si los recursos productivos (por ejemplo, la tierra, el trabajo y el capital) a disposici&oacute;n de una sociedad se emplean en su totalidad y se fijan en magnitud, se puede disponer de m&aacute;s recursos productivos para la producci&oacute;n de algo que la sociedad valora, en la medida en que sus miembros est&eacute;n dispuestos a renunciar a algo que tambi&eacute;n consideran de valor. En los cursos de introducci&oacute;n a la econom&iacute;a, el concepto se presenta a menudo como la decisi&oacute;n entre producir armas o mantequilla, simplificaci&oacute;n que facilita la presentaci&oacute;n gr&aacute;fica al suponer que estos son los &uacute;nicos dos bienes de consumo que la sociedad desea. Siguiendo con la suposici&oacute;n de que los trabajadores se interesan por sus condiciones de trabajo, analicemos ahora el intercambio de bienes de consumo por condiciones laborales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comencemos por justificar la noci&oacute;n de un intercambio entre bienes de consumo y calidad de las condiciones de trabajo. Es relativamente sencillo ver por qu&eacute; existir&iacute;a un intercambio de armas por mantequilla, manteniendo constante los recursos productivos a disposici&oacute;n de la sociedad. Si estos se utilizan en su totalidad, al producir m&aacute;s mantequilla nos veremos forzados a transferir algo de tierra, trabajo y capital, de la producci&oacute;n de armas hacia la de mantequilla, disminuyendo as&iacute; la producci&oacute;n de armas. En algunos casos, es posible obtener una analog&iacute;a significativa para la "producci&oacute;n" de bienes como la seguridad industrial o un ambiente de trabajo agradable y placentero. Un reforzamiento de la seguridad industrial exige, por ejemplo, que debe producirse y colocarse acero en las puntas de los zapatos, o que deben fabricarse y a&ntilde;adirse artefactos de seguridad a la maquinaria peligrosa. En este caso, el hecho de "producir" mayor seguridad exige claramente que renunciemos, a su vez, a otros bienes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, &iquest;qu&eacute; sucede en el caso de un esfuerzo laboral reducido o en el hecho de ser muy cuidadoso para evitar accidentes en la producci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo reducen estos la disponibilidad de bienes de consumo? Desde luego, la respuesta es que estas actividades resultan en una tasa menor de producci&oacute;n directa. Un ritmo laboral m&aacute;s lento, cuyo resultado es un trabajador menos exhausto al final de la jornada, significa menor rendimiento. Ser muy cuidadoso para evitar accidentes puede requerir un ritmo laboral m&aacute;s lento, o que est&eacute;n presentes dos trabajadores cuando alguien trepa una escalera, lo que disminuye la energ&iacute;a humana disponible que podr&iacute;a dedicarse a la producci&oacute;n directa. Se pueden mencionar argumentos similares para muchas de las preocupaciones por las condiciones laborales de los trabajadores. Mejorar el ambiente laboral implica reducir el disfrute de bienes de consumo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya estamos en posici&oacute;n de ilustrar estas ideas con una gr&aacute;fica sencilla que compare el rendimiento agregado de bienes de consumo y el aporte agregado de buenas condiciones de trabajo. Puesto que mantendr&eacute; constante la cantidad de recursos productivos a lo largo del an&aacute;lisis y s&oacute;lo permitir&eacute; que var&iacute;e la organizaci&oacute;n de la producci&oacute;n, puedo reconfigurar el eje que representa el rendimiento de bienes de consumo para que mida la "productividad", esto es, el rendimiento agregado dividido entre los insumos agregados (este &uacute;ltimo, constante). El nombre del eje que representa la calidad de las condiciones laborales del trabajador es, sencillamente, "condiciones de trabajo". Podr&iacute;a pensarse que &eacute;sta es una medida agregada, al grado en que el ambiente laboral concuerda con las preocupaciones de los trabajadores, con respecto a asuntos como la limpieza, un paso laboral moderado, la salud y la seguridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> muestra tres diferentes fronteras de posibilidades de producci&oacute;n que corresponden a formas fundamentalmente diferentes de organizarla, y revelan tres niveles distintos de lo que denominar&eacute; "eficiencia productiva". Cada frontera ofrece la combinaci&oacute;n de productividad (por ejemplo, el rendimiento de los bienes de consumo dividido entre los insumos) y las condiciones de trabajo a disposici&oacute;n de la sociedad, manteniendo constante la cantidad de recursos productivos, la tecnolog&iacute;a y organizaci&oacute;n de la producci&oacute;n, y el conjunto de instituciones (derechos de propiedad, normas y aduanas) que afectan la producci&oacute;n. Una sociedad que opera sobre su frontera de posibilidades de producci&oacute;n es "productivamente eficiente". Una sociedad se vuelve as&iacute; al moverse hacia una frontera m&aacute;s elevada de posibilidades de producci&oacute;n, mediante algunas innovaciones organizacionales y tecnol&oacute;gicas en la producci&oacute;n.</font>	</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g1"></a><img src="/img/revistas/regsoc/v14n23/a2g1.jpg"></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">N&oacute;tese que cada curva de frontera tiene una inclinaci&oacute;n negativa: para obtener mejores condiciones de trabajo, la sociedad debe aceptar una menor productividad y <i>viceversa</i>. La frontera de posibilidades de producci&oacute;n m&aacute;s cercana al origen (la que contiene los puntos A y B) tiene el nivel m&aacute;s bajo de eficiencia productiva, mientras que aquellas que est&aacute;n m&aacute;s alejadas del origen poseen mayores niveles de eficiencia productiva, debido, por ejemplo, a m&eacute;todos superiores de organizar la producci&oacute;n. Es de destacarse que la frontera con mayores niveles de eficiencia productiva hace posible que la sociedad logre niveles m&aacute;s altos, tanto de productividad como de condiciones de trabajo. De hecho, esto es una condici&oacute;n suficiente y necesaria para la existencia de un mejoramiento en la eficiencia productiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Equipados con esta gr&aacute;fica simple, ya estamos en posici&oacute;n de ilustrar una idea importante. Comencemos suponiendo que previamente a la transformaci&oacute;n reciente del trabajo &#151;esto es, antes del desarrollo de una mayor flexibilidad laboral en la producci&oacute;n, y de los intentos por darle a los trabajadores una mayor participaci&oacute;n y responsabilidad&#151; est&aacute;bamos en el punto A de la gr&aacute;fica, con el correspondiente nivel de productividad P El punto est&aacute; en notar que el traslado a un mayor nivel de productividad &#151;P' en la gr&aacute;fica&#151; no indica necesariamente un mejoramiento en la eficiencia productiva. El aumento al nivel de productividad P' puede lograrse mediante un mejoramiento genuino en la eficiencia productiva (consistente con un traslado a los puntos C y D en la gr&aacute;fica), o aumentando la intensidad del esfuerzo laboral y comprometiendo la salud y la seguridad en el centro laboral (consistente con un traslado al punto B en la gr&aacute;fica). As&iacute; pues, constatar que los procesos de trabajo transformados exhiben niveles de productividad incrementados no nos dice nada respecto a si se ha fortalecido la eficiencia productiva o el bienestar social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es asombroso lo poco apreciado que es este simple pero sumamente importante hecho. Un sinn&uacute;mero de acad&eacute;micos han dedicado muchas investigaciones a estudiar la relaci&oacute;n entre el proceso de trabajo transformado y la productividad laboral. Identificar los diferentes impactos de los cambios en la organizaci&oacute;n de la producci&oacute;n sobre la productividad es un ejercicio emp&iacute;rico extremadamente complicado. Sin embargo, muchos de los an&aacute;lisis emp&iacute;ricos de la relaci&oacute;n entre el proceso de trabajo transformado (por ejemplo, la capacitaci&oacute;n m&uacute;ltiple de los trabajadores, los equipos de trabajo, los c&iacute;rculos de calidad, las t&eacute;cnicas administrativas de calidad total, y la producci&oacute;n justo a tiempo) y productividad laboral establecen una relaci&oacute;n positiva modesta. En el estudio de caso, quiz&aacute; m&aacute;s cuidadoso hasta la fecha, de Ichniowski <i>et al.</i> (1997), se revela que las plantas de acero que utilizan la participaci&oacute;n laboral a trav&eacute;s de comit&eacute;s y equipos conjuntos de comunicaci&oacute;n logran marginalmente niveles m&aacute;s elevados de productividad laboral que las plantas acereras sin participaci&oacute;n de los empleados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La exploraci&oacute;n emp&iacute;rica cuidadosa acerca del impacto de transformar el proceso de trabajo en cuanto a productividad laboral es un ejercicio invaluable. Sin embargo, muchos de estos estudios tienen un aire &#151;m&aacute;s expl&iacute;cito en unos que en otros&#151; y m&aacute;s en general en la literatura relevante, que sugiere que la evidencia de una relaci&oacute;n causal positiva tambi&eacute;n es evidencia de que el movimiento de transformaci&oacute;n del proceso de trabajo refuerza la eficiencia productiva y que, en general, es positivo para la sociedad. El problema con dicha noci&oacute;n, como nuestro simple an&aacute;lisis gr&aacute;fico lo hace tan claro, es que apela a una medida &#151;la productividad&#151; que es totalmente inadecuada para la tarea de juzgar, ya sea la eficiencia productiva o el bienestar social.<sup><a href="#Notas">1</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dados los hallazgos de estos estudios, la pregunta crucial es si el incremento de la productividad observada emana de un mejoramiento genuino de la eficiencia productiva, o de un deterioro de las condiciones de trabajo. N&oacute;tese que un incremento dado de la productividad puede ser resultado de una combinaci&oacute;n de ambas fuerzas. El movimiento desde el punto A hacia el punto E en la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>, por ejemplo, resulta en un incremento de la productividad (P a P"), lo cual se debe en parte (P a P') al deterioro de las condiciones de trabajo y, en parte, (P' a P") al mejoramiento genuino en la eficiencia productiva. En todo momento que hay un mejoramiento genuino de &eacute;sta; empero, es posible que mediante pol&iacute;ticas y cambios institucionales adecuados, se logre un nivel m&aacute;s alto de productividad sin consecuencias negativas para las condiciones de trabajo (el movimiento desde el punto E al punto C, por ejemplo).</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El impacto de la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo en las condiciones laborales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; nos dice la evidencia emp&iacute;rica acerca de este asunto? Si el movimiento de transformaci&oacute;n ha resultado en un mejoramiento de las condiciones laborales para los trabajadores, entonces, combinado con los resultados emp&iacute;ricos de su impacto en la productividad, la evidencia que apoya la afirmaci&oacute;n de que los procesos de trabajo transformados son productivamente m&aacute;s eficientes que sus contrapartes no transformados ser&iacute;a abrumadora. Si se descubriera, en cambio, que los procesos de trabajo transformados empeoran las condiciones laborales, entonces debe cuestionarse tanto la afirmaci&oacute;n de eficiencia productiva superior como la posibilidad de un mejoramiento del bienestar social ampliado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desafortunadamente, el an&aacute;lisis cuidadoso de la relaci&oacute;n entre transformaci&oacute;n del proceso y las condiciones de trabajo no ha sido tan abundante como el del impacto de la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo sobre la productividad. M&aacute;s a&uacute;n, gran parte de la evidencia relativa al impacto de la transformaci&oacute;n de los procesos de trabajo en las condiciones laborales proviene de estudios de caso, y muchos se relacionan con la industria automotriz en particular. Aunque es obvia la necesidad de una investigaci&oacute;n m&aacute;s rigurosa en este rengl&oacute;n, la evidencia acumulada hasta el momento no genera gran optimismo respecto al derrotero de las condiciones de trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una serie de estudios de caso recientes &#151;realizados en f&aacute;bricas automotrices japonesas transplantadas, donde la transformaci&oacute;n del centro laboral sea posiblemente m&aacute;s extensa&#151; sugiere que la productividad es m&aacute;s elevada en los procesos de trabajo transformados, pero que al menos parte de este incremento en la productividad se deriva de un mayor ritmo y estr&eacute;s en el trabajo. Por ejemplo, Womack <i>et al.</i> (1991:2) notan que las plantas japonesas asentadas en la industria automotriz norteamericana pueden armar veh&iacute;culos en un promedio de 21.2 horas de trabajo, comparadas con las 25.1 horas de otras plantas automotrices de ese pa&iacute;s. Brown y Reich (1989:32) descubrieron que la productividad se increment&oacute; aproximadamente en un 50% cuando la planta automotriz GM&#45;Freemont se transform&oacute; en NUMMI, empresa conjunta de Toyota y GM en Freemont, California.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Varios estudios vinculan expl&iacute;citamente este incremento de la productividad a un esfuerzo m&aacute;s intenso y sostenido por parte de los trabajadores. Por ejemplo, Treece (1989:80) descubri&oacute; que los obreros de la planta NUMMI trabajaban 55 segundos de cada minuto, mientras que en la planta GM&#45;Linden comparable &#151;pero no transformada&#151; los obreros laboraban 45 segundos de cada minuto. La encuesta realizada por Babson (1993:13) a los obreros de la planta Mazda en Flat Rock, Michigan, revel&oacute; que tres cuartas partes de la fuerza laboral encuestada sent&iacute;a que su ritmo de trabajo era tan intenso que se lesionar&iacute;a o desgastar&iacute;a antes de jubilarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existen sugerentes evidencias similares para M&eacute;xico respecto al incremento en la productividad y el esfuerzo laboral como resultado de la transformaci&oacute;n en las plantas automotrices. Por ejemplo, Arteaga y Carrillo (1990:159) mostraron que la productividad laboral se increment&oacute; de 11 a 18.8 autom&oacute;viles por trabajador en Ford; de 6.6 a 15.5 autom&oacute;viles en General Motors y de 16.9 a 22 en la Nissan durante 1985, un a&ntilde;o de r&aacute;pida transformaci&oacute;n en la producci&oacute;n automotriz en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un an&aacute;lisis cuidadoso de esta transformaci&oacute;n en la planta de la VW en Puebla, a principios de la d&eacute;cada de los noventa (Ju&aacute;rez, 1994), permite una vinculaci&oacute;n expl&iacute;cita entre la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo, el incremento en la productividad y esfuerzo laboral. Ju&aacute;rez encontr&oacute; &#151;a trav&eacute;s de un an&aacute;lisis de estad&iacute;sticas productivas, entrevistas informales con los obreros y un profundo conocimiento del movimiento de transformaci&oacute;n del proceso de trabajo en la VW en Puebla&#151; que tanto la productividad como el esfuerzo laboral aumentaron inmediatamente despu&eacute;s de la transformaci&oacute;n de las relaciones en producci&oacute;n de esta planta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, existen diversos estudios que vinculan a los procesos de trabajo transformados con el deterioro de la salud y seguridad de los trabajadores durante la producci&oacute;n.<sup><a href="#Notas">2</a></sup> Este efecto parece deberse al aumento de la velocidad productiva, pero tambi&eacute;n a la presi&oacute;n ejercida sobre el trabajador para que mejore la calidad. Se ha subrayado el v&iacute;nculo entre racionalizaci&oacute;n de la producci&oacute;n, ritmo de trabajo, y salud y seguridad del lugar de trabajo en varios estudios de caso. Berggren <i>et al.</i> (1991) visitaron varias f&aacute;bricas automotrices japonesas transplantadas a Estados Unidos y encontraron que las quejas sobre salud y seguridad relativas al intenso ritmo de trabajo, tareas repetitivas y largas jornadas, eran cada vez mayores. En Mazda se presentaron muchos casos de lesiones repetidas por fatiga &#151;a las que la literatura de salud p&uacute;blica llama "des&oacute;rdenes traum&aacute;ticos acumulativos" (DTA)&#151; y un promedio de lesiones tres veces mayor que en otras plantas automotrices norteamericanas (1991:55).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio de caso de Rinehart <i>et al.</i> (1997) sobre la planta automotriz CAMI en Canad&aacute; &#151;una empresa asociada de GM y Suzuki que inici&oacute; su producci&oacute;n en 1989&#151; vincula la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo con un aumento en la intensidad del esfuerzo laboral (que incluye m&aacute;s horas laboradas y trabajo extenuante), y promedios de DTA cada vez mayores. Una encuesta aplicada a los trabajadores revel&oacute; que aproximadamente el 40 % sent&iacute;a que sus trabajos los expon&iacute;a "todo el tiempo o con mucha frecuencia" a tensiones repetidas (1997:70). En un lapso de dos a&ntilde;os &#151;de 1992 a 1994&#151; el n&uacute;mero de enfermedades relacionadas con el DTA aument&oacute; a m&aacute;s del doble, y se increment&oacute; cerca del 12% en todas las lesiones y enfermedades reportadas, a un 33% aproximadamente (1997:80).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, no existe una categor&iacute;a formal para los des&oacute;rdenes traum&aacute;ticos acumulativos en las estad&iacute;sticas de salud y seguridad compiladas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).<sup><a href="#Notas">3</a></sup> Sin embargo, un an&aacute;lisis cuidadoso de las lesiones en la industria automotriz en M&eacute;xico efectuado durante los ochenta (Tamez <i>et al.</i>, 1996) ofrece una evidencia significativa del aumento de los des&oacute;rdenes motores repetitivos durante el periodo de r&aacute;pida transformaci&oacute;n del proceso de trabajo en esta industria. Aunque la proporci&oacute;n general de lesiones en esta industria disminuy&oacute; durante los ochenta, los d&iacute;as perdidos por accidentes en el trabajo se increment&oacute; significativamente, y mucho m&aacute;s en la divisi&oacute;n de ensamblaje, donde los des&oacute;rdenes motores repetitivos tienen m&aacute;s probabilidad de ocurrir que en la divisi&oacute;n de repuestos automotrices.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si no fuera por los antecedentes que tenemos en cuanto a la repercusi&oacute;n de estos des&oacute;rdenes repetitivos en la p&eacute;rdida de d&iacute;as laborales en Estados Unidos, es probable que esta evidencia no nos permitiera sospechar la existencia de promedios cada vez mayores de DTA en la producci&oacute;n de autom&oacute;viles en M&eacute;xico. Sin embargo, la evidencia de Estados Unidos muestra que los DTA son una causa importante del aumento de la proporci&oacute;n de d&iacute;as laborales perdidos. De hecho, estos des&oacute;rdenes provocaron las ausencias laborales m&aacute;s extensas a principios de los a&ntilde;os noventa, entre los sucesos y exposiciones relativos a la salud y seguridad en Estados Unidos (U.S. Department of Labor, 1992:3&#45;5). Aunque lejos de ser definitivo, el incremento de d&iacute;as laborales perdidos en las estad&iacute;sticas de la producci&oacute;n automotriz mexicana (y en particular, en su ensamblaje) indica un empeoramiento de las tasas de DTA en esa industria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque estos estudios ofrecen una evidencia esclarecedora con respecto a la relaci&oacute;n entre los procesos de trabajo transformados y las condiciones de trabajo, los hallazgos de estudio de caso en una &uacute;nica industria dif&iacute;cilmente constituyen el tipo de evidencia necesaria para implicar, de manera m&aacute;s general, al movimiento de transformaci&oacute;n del proceso de trabajo con un empeoramiento general de las condiciones laborales de los trabajadores. Es necesario ampliar las investigaciones para incluir otros tipos de condiciones de trabajo, as&iacute; como expandir las industrias bajo estudio. Por el momento, concentr&aacute;ndose solamente en la relaci&oacute;n entre transformaci&oacute;n del proceso de trabajo y salud y seguridad (restringiendo el enfoque a los DTA en particular), se detecta claramente una generalizaci&oacute;n de los hallazgos de estudios de caso para una variedad m&aacute;s amplia de industrias transformadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los Estados Unidos, este movimiento de transformaci&oacute;n se origin&oacute; a finales de los setenta y principio de los ochenta, en parte, como un intento de resolver los persistentes problemas productivos que hab&iacute;an surgido casi una d&eacute;cada antes y, en parte, como una respuesta a la competencia creciente de importaciones por parte de Jap&oacute;n y otros lugares. Una encuesta realizada en 1992 en establecimientos fabriles, con por lo menos 50 trabajadores, mostr&oacute;, por ejemplo, que aproximadamente la mitad de las plantas estudiadas se hab&iacute;an comprometido en experimentos con c&iacute;rculos de calidad, equipos de trabajo o t&eacute;cnicas empresariales de calidad total (Osterman, 1994:177). Por lo tanto, hubo un aumento considerable del grado de experimentaci&oacute;n con los procesos de trabajo transformados en los Estados Unidos, en un lapso muy corto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los des&oacute;rdenes traum&aacute;ticos acumulativos &#151;como son el s&iacute;ndrome de t&uacute;nel del carpo, originado por presi&oacute;n, vibraci&oacute;n o movimiento repetitivo&#151; han tenido un aumento igualmente dram&aacute;tico en el mismo periodo aproximado de tiempo. Como puede observarse en la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>, la proporci&oacute;n de estos des&oacute;rdenes (DTA) por cada 10,000 trabajadores se increment&oacute; de 3.6 a 32 entre 1982 y 1997, esto es, una tasa promedio de crecimiento anual del 52.6%. Durante el mismo periodo, los DTA aumentaron de 21.4 al 64.4% en todos los nuevos casos de enfermedad en el trabajo. Y como se mencion&oacute; con anterioridad, a principio de la d&eacute;cada de los noventa, las enfermedades asociadas con los DTA ocasionaron las ausencias laborales m&aacute;s prolongadas, entre los principales sucesos y exposiciones relativos a la salud y seguridad (U.S. Department of Labor, 1992:3&#45;5).<sup><a href="#Notas">4</a></sup></font>	</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g2"></a><img src="/img/revistas/regsoc/v14n23/a2g2.jpg"></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario realizar un recuento cuidadoso del grado de transformaci&oacute;n del proceso de trabajo en M&eacute;xico, an&aacute;logo al estudio de Osterman con respecto a las industrias norteamericanas. Empero, algunos observadores de la historia y trayectoria de esta transformaci&oacute;n en M&eacute;xico indican que el movimiento surgi&oacute; de manera bastante parecida, pero un poco despu&eacute;s de aqu&eacute;l en los Estados Unidos, y se difundi&oacute; con la misma rapidez aunque probablemente con menos amplitud, a trav&eacute;s del panorama industrial mexicano (por ejemplo, De la Garza, 1998). Los primeros ensayos con equipos de trabajo, c&iacute;rculos de calidad, t&eacute;cnicas administrativas de calidad total, y la producci&oacute;n justo a tiempo se asocian con las plantas armadoras de autom&oacute;viles &#151;de capital norteamericano&#151; que se trasladaron al norte de M&eacute;xico en los a&ntilde;os ochenta. Estos experimentos se extendieron a otras plantas automotrices y, posteriormente, a otras industrias. Asimismo, la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo lleg&oacute; a ser una fuerza particularmente importante en las industrias recientemente privatizadas de M&eacute;xico &#151;por ejemplo, Telmex (v&eacute;ase S&aacute;nchez Daza, 1998)&#151; como parte de un esfuerzo para mejorar la productividad laboral en este sector.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se mencion&oacute; anteriormente, las estad&iacute;sticas de salud y seguridad en M&eacute;xico no comprenden una categor&iacute;a separada que capture la magnitud de los des&oacute;rdenes motores repetitivos. Sin embargo, los expertos en salud y seguridad reconocen que estos tipos de lesiones existen en M&eacute;xico, y se registran en estad&iacute;sticas oficiales, seguramente bajo la categor&iacute;a de lesiones mayores, denominada "torceduras y esguinces." En virtud de que otros tipos de lesiones tambi&eacute;n se incluyen en esta categor&iacute;a, resulta dif&iacute;cil llegar a cualquier conclusi&oacute;n s&oacute;lida concerniente a los DTA, mediante un an&aacute;lisis de la trayectoria de "torceduras y esguinces" durante el periodo crucial de transformaci&oacute;n del proceso de trabajo en la d&eacute;cada de los ochenta y principios de los noventa. Sin embargo, esta trayectoria es reveladora, particularmente su comparaci&oacute;n con las estad&iacute;sticas generales de seguridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la <a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a> se muestran los promedios de "torceduras y esguinces", y lesiones en general, en M&eacute;xico durante el periodo de 1985&#45;1994 (INEGI, 1999:241&#45;243). Aunque la tendencia en las "torceduras y esguinces" es ligeramente ascendente, cuando se compara con la fuerte tendencia descendente en las lesiones en general (una ca&iacute;da de m&aacute;s del 20%), se puede sospechar que haya algo especial en esta categor&iacute;a de lesiones. Ciertamente, la de "torceduras y esguinces" ocupa el primer lugar entre las cuatro categor&iacute;as de lesiones (entre doce) que muestran una tendencia ascendente durante este periodo. En raz&oacute;n de nuestros hallazgos sobre el aumento de los DTA en Estados Unidos durante este periodo, no es descabellado especular que estos son una parte de la fuerza motriz que respalda la tendencia ascendente en el promedio de "torceduras y esguinces" en M&eacute;xico. Asimismo, si pudi&eacute;ramos separar las lesiones relativas a los DTA de aqu&eacute;llas que conforman la categor&iacute;a mencionada, y que probablemente estaban declinando junto con otros tipos de lesiones durante este periodo, podr&iacute;amos descubrir que el promedio de DTA aumenta con bastante rapidez.</font>	</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g3" id="g3"></a><img src="/img/revistas/regsoc/v14n23/a2g3.jpg"></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho de que los promedios DTA aumentaran durante el periodo de r&aacute;pida transformaci&oacute;n del proceso de trabajo en los Estados Unidos y en M&eacute;xico es s&oacute;lo una evidencia sugerente de las consecuencias de esta transformaci&oacute;n sobre las condiciones de trabajo. La evidencia ser&iacute;a mucho m&aacute;s s&oacute;lida si pudi&eacute;ramos establecer una relaci&oacute;n directa entre el surgimiento y la expansi&oacute;n del movimiento de transformaci&oacute;n, y el aumento de los DTA. En una serie de exploraciones emp&iacute;ricas recientes (Fairris, 1998; Fairrisy Brenner, 2001; Brenner, Fairrisy Ruser, 2000), se ha descubierto una firme relaci&oacute;n estad&iacute;stica entre los DTA y los procesos de trabajo transformados en los Estados Unidos. Los hallazgos sugieren que dos aspectos de los centros transformados &#151;los c&iacute;rculos de calidad y la producci&oacute;n justo a tiempo&#151; son particularmente problem&aacute;ticos en el empeoramiento de los DTA.<sup><a href="#Notas">5</a></sup> Los m&eacute;todos de los c&iacute;rculos de calidad y de la producci&oacute;n justo a tiempo est&aacute;n positiva y estad&iacute;sticamente asociados de manera significativa con los promedios de DTA, en una amplia variedad de establecimientos fabriles. Adem&aacute;s, su impacto cuantitativo sobre los promedios DTA es de consideraci&oacute;n, sumando hasta el 50% de la tasa promedio de DTA en una muestra de establecimientos fabriles m&aacute;s grandes (Brenner, Fairris y Ruser, 2000).</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Son los procesos de trabajo transformados m&aacute;s eficientes a nivel productivo?</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evidencia emp&iacute;rica que vincula los procesos de trabajo transformados con los deteriorados niveles de salud y seguridad, con la intensidad laboral incrementada y con un mayor estr&eacute;s en el lugar de trabajo sugiere que al menos parte del aumento en la productividad asociada con esta transformaci&oacute;n, puede deberse a un deterioro de las condiciones de trabajo. Se necesita m&aacute;s informaci&oacute;n acerca del paquete total de condiciones laborales que conciernen al trabajador, antes de que podamos afirmar de manera convincente que el paquete agregado de condiciones laborales se ha deteriorado, y que parte del impacto productivo de esta transformaci&oacute;n se debe a un empeoramiento del ambiente laboral.<sup><a href="#Notas">6</a></sup> Las mejoras en otros tipos de condiciones de trabajo &#151;por ejemplo, en las &aacute;reas de limpieza o, la cantidad de fuerza f&iacute;sica requerida para el desempe&ntilde;o del trabajo&#151; podr&iacute;an m&aacute;s que compensar el empeoramiento de otras condiciones laborales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez que podamos afirmar, con alguna certeza, que el paquete completo de las condiciones de trabajo en los procesos de trabajo transformados es inferior a aquellas que exist&iacute;an antes del surgimiento del movimiento de transformaci&oacute;n del centro laboral, podremos comenzar a enfrentar la pregunta m&aacute;s importante suscitada por el an&aacute;lisis te&oacute;rico expuesto anteriormente. Si de hecho este paquete ha declinado, al mismo tiempo que la productividad ha aumentado, &iquest;significar&aacute; que el aumento de la productividad es totalmente responsable por el deterioro de las condiciones de trabajo? Esto es, &iquest;estamos en la misma frontera posible de producci&oacute;n que antes, habi&eacute;ndose movido, como sucedi&oacute;, desde el punto A al punto B en la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>? O, por el contrario, &iquest;existir&aacute; evidencia de un reforzamiento de la eficiencia productiva, donde nos hemos movido hacia una frontera de posibilidad de producci&oacute;n superior, pero con una calidad deteriorada de las condiciones de trabajo?<sup><a href="#Notas">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si no existe evidencia alguna del reforzamiento de la eficiencia productiva como consecuencia de este movimiento transformador, basado en principios fundamentales de justicia distributiva y eficiencia social, debe instituirse alg&uacute;n tipo de medidas pol&iacute;ticas para mejorar las condiciones de trabajo. Si se descubre que parte del incremento productivo observado en los procesos de trabajo transformados se debe a un reforzamiento genuino en la eficiencia productiva, entonces, con pol&iacute;ticas adecuadas pueden mejorarse tanto la productividad como la calidad de las condiciones de trabajo. Medidas de pol&iacute;tica y cambios institucionales adecuados pueden asegurar que se compartan, equitativamente &#151;entre los diversos participantes de la producci&oacute;n&#151; los beneficios de los nuevos reg&iacute;menes en procesos de trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; tipos de medidas pol&iacute;ticas o cambios institucionales podr&iacute;an lograr una redistribuci&oacute;n de las recompensas de la producci&oacute;n, como resultado del mejoramiento de las condiciones laborales? Enfocar&eacute; esta discusi&oacute;n principalmente a la mejor&iacute;a de la salud y la seguridad, en virtud de que es en esta &aacute;rea donde contamos con evidencia de sus consecuencias negativas para los trabajadores. Las pol&iacute;ticas y los cambios institucionales convencionales que vienen con m&aacute;s rapidez a la mente son: reglamentos gubernamentales perfeccionados y un aumento de la capacidad de influencia de los sindicatos en las condiciones de producci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reglamentaci&oacute;n gubernamental de salud y seguridad del proceso de trabajo es com&uacute;n en muchos pa&iacute;ses desarrollados y en v&iacute;as de desarrollo. Por lo general, los organismos reguladores fijan est&aacute;ndares y despu&eacute;s los hacen cumplir con la ayuda de inspecciones oculares <i>in situ</i> y multas a los transgresores. Sin embargo, a menudo los reglamentos del mercado laboral se hacen cumplir de manera fortuita; generalmente se aplican a las grandes empresas extranjeras o nacionales solamente. De hecho, es evidente que los gobiernos de la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses en desarrollo no pueden asegurar el acatamiento de los reglamentos establecidos. En Jamaica, por ejemplo, cerca del 45% de todas las empresas hacen caso omiso de los reglamentos gubernamentales relativos a la salud, a la seguridad, y a los salarios m&iacute;nimos. Casi el mismo porcentaje de empresas en Argelia descartan dichos reglamentos, mientras que en Nigeria m&aacute;s del 90% de las empresas no los cumplen (Banco Mundial, 1995). Por lo tanto, deben buscarse nuevas formas de reglamentaci&oacute;n y cumplimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los movimientos laborales centralizados que con &eacute;xito han sustra&iacute;do sus salarios de la competencia han asegurado as&iacute; incrementos salariales para sus agremiados sindicales. Pero enfrentan enormes dificultades para garantizar, simult&aacute;neamente, la autonom&iacute;a para negociar y reglamentar condiciones de trabajo a nivel de planta. Esto ha sido hist&oacute;ricamente cierto en el caso de los Estados Unidos (Fairris, 1997) y en el de M&eacute;xico (Middlebrook, 1995). Hasta el punto en que los sindicatos, que se tornan h&aacute;biles para negociar las reglamentaciones a nivel de planta &#151;por ejemplo, prescribiendo medidas de salud y seguridad&#151; perder&aacute;n probablemente algo de su capacidad de actuar colectivamente e influir sobre los salarios en plantas e industrias. Si las metas conjuntas de salarios y condiciones de trabajo mejoradas son deseables, y si se considera a los sindicatos como un mecanismo adecuado para alcanzarlas, entonces un mecanismo de voz m&aacute;s descentralizado del trabajador a nivel de planta aparece como necesario para influir sobre las condiciones laborales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los consejos de f&aacute;brica representan una forma descentralizada de la voz del trabajador, digna de la atenci&oacute;n de los dise&ntilde;adores de pol&iacute;ticas que desean mejorar la salud y seguridad del lugar de trabajo. Muy importantes en las relaciones industriales alemanas de hoy, estos consejos son organizaciones democr&aacute;ticas de trabajadores que operan a nivel de planta y que est&aacute;n comisionados por el Estado para empresas de cierto tama&ntilde;o, donde &eacute;ste les otorga derechos estatutarios de participaci&oacute;n. Por ejemplo, a los consejos de f&aacute;brica alemanes se les garantiza el derecho de consultar con la administraci&oacute;n acerca de una amplia gama de cuestiones del centro laboral (excluyendo los salarios) y derechos de codeterminaci&oacute;n sobre una gama m&aacute;s limitada de asuntos (como son la salud y la seguridad).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recientemente, se ha suscitado un inter&eacute;s cada vez mayor por un sistema estatutario de derechos de condiciones laborales, que se ha hecho valer por la presencia obligatoria de los consejos de f&aacute;brica, como una v&iacute;a de conformar la reglamentaci&oacute;n gubernamental del lugar de trabajo (por ejemplo, Rogers y Streeck,1995).Si est&aacute;n adecuadamente dotados de la capacidad para ejercer la responsabilidad de hacer cumplir los est&aacute;ndares de seguridad del gobierno, los consejos de f&aacute;brica pueden actuar como una forma eficiente de cumplimiento, ciertamente superior a la visita ocasional del inspector gubernamental de seguridad. M&aacute;s a&uacute;n, cuando se les otorgan fuertes derechos de participaci&oacute;n, con atribuciones para determinar los resultados del proceso de trabajo (por ejemplo, el derecho a detener cualquier producci&oacute;n peligrosa), entonces los est&aacute;ndares gubernamentales pueden establecerse en t&eacute;rminos amplios, permitiendo que las negociaciones descentralizadas resuelvan los asuntos espec&iacute;ficos. Este tipo de flexibilidad tiene muchas ventajas, dado que las preferencias en cuanto a las condiciones laborales de los trabajadores var&iacute;an tanto como el costo que invierten sus empleadores en satisfacerlas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reto que enfrentan las sociedades que est&aacute;n llevando a cabo la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo es reorganizar el proceso de producci&oacute;n de manera que resulte en un mejoramiento genuino, no s&oacute;lo de la productividad sino tambi&eacute;n de la eficiencia productiva, y, adem&aacute;s, verificar que se comparta este reforzamiento de la eficiencia, de acuerdo con criterios razonables de justicia distributiva por parte de todos los participantes en la producci&oacute;n. Hasta la fecha, quienes proponen esta transformaci&oacute;n no han ofrecido evidencia alguna que muestre que ha habido un reforzamiento genuino en la eficiencia productiva como resultado de estos avances en la producci&oacute;n. M&aacute;s a&uacute;n, si dicha evidencia lo surgiera eventual mente, existe apoyo emp&iacute;rico para sostener que las recompensas derivadas de este mejoramiento en la eficiencia no se est&aacute;n distribuyendo de manera justa entre empleadores y trabajadores. El incremento en la productividad que se ha logrado en los procesos de trabajo transformados parece ser resultado, por lo menos en parte, del deterioro de las condiciones laborales de los trabajadores.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arteaga, A. y J. Carrillo (1990), "Autom&oacute;vil. Hacia la flexibilidad productiva", <i>El Cotidiano</i>, 21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369140&pid=S1870-3925200200010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Babson, Steve (1993), "Lean or Mean: The MIT Model of Lean Production at Mazda", <i>Labor Studies Journal</i>, vol. 3, p. 24.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369142&pid=S1870-3925200200010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Berggren, Christian; Torsten Bjorkman y Ernst Hollander (1991), <i>Are They Unbeatable? Report from a Field Trip to Study Transplants, the Japanese Owned Auto Plants in North America</i>, Estocolmo, Royal Institute of Technology.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369144&pid=S1870-3925200200010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brenner, Mark; David Fairris y John Ruser (2000), "Flexible Work Practices and Occupational Safety and Health: Exploring the Relationship Between Cumulative Trauma Disorders and Workplace Transformation", Amherst, Universidad de Massachusetts, mimeografiado.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369146&pid=S1870-3925200200010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brown, Claire y Michael Reich (1989), "When Does Union&#45;Management Cooperation Work? A Look at NUMMI and GM&#45;Van Nuys", <i>California Management Review</i>, invierno, vol. 31, pp.26&#45;44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369148&pid=S1870-3925200200010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la Garza, Enrique (1993), <i>Reestructuraci&oacute;n productiva y respuesta sindical en M&eacute;xico</i>, M&eacute;xico, UNAM y UAM Iztapalapa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369150&pid=S1870-3925200200010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1998), <i>La formaci&oacute;n socioecon&oacute;mica neoliberal</i>, M&eacute;xico, UAM Iztapalapa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369152&pid=S1870-3925200200010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fairris, David (1997), <i>Shopfloor Matters: Labor&#45;Management Relations in Twentieth Century American Manufacturing</i>, Londres, Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369154&pid=S1870-3925200200010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1998), "Lean Production and Workplace Health and Safety", en Steve Babson y Huberto Ju&aacute;rez N&uacute;&ntilde;ez (eds.), <i>Enfrentando el cambio: obreros del autom&oacute;vil y producci&oacute;n esbelta en Am&eacute;rica del Norte</i>, Puebla, Benem&eacute;rita Universidad Aut&oacute;noma de Puebla.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369156&pid=S1870-3925200200010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; y Mark D. Brenner (2001), "Workplace Transformation and the Rise in Cumulative Trauma Disorders: Is There a Connection?", <i>Journal of Labor Research</i>, vol. 22, no. 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369158&pid=S1870-3925200200010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Freeman, Richard B. y Joel Rogers (1999), <i>What Workers Want</i>, Ithaca, Cornell University Press and the Russell Sage Foundation.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369160&pid=S1870-3925200200010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ichniowski, Casey; Kathryn Shaw y Giovanna Prennushi (1997), "The Effects of Human Resource Management Practices on Productivity: A Study of Steel Finishing Lines", <i>American Economic Review</i>, vol. 87, no. 3, pp. 291&#45;313.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369162&pid=S1870-3925200200010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, Geograf&iacute;a e Inform&aacute;tica (1999), <i>Anuario estad&iacute;stico de los Estados Unidos Mexicanos 1998</i>, M&eacute;xico, INEGI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369164&pid=S1870-3925200200010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ju&aacute;rez N&uacute;&ntilde;ez, Huberto (1994), "Productividad en la industria automotriz: el caso de VW de M&eacute;xico", <i>El Cotidiano</i>, septiembre&#45;octubre, pp. 65&#45;76.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Landsbergis, P. A.; J. Cahill y P. Schnall (1998), "New Systems of Work Organization: Impacts on Job Characteristics and Health", en H. Ju&aacute;rez N&uacute;&ntilde;ez y S. Babson (eds.), <i>Enfrentando el cambio: obreros del autom&oacute;vil y producci&oacute;n esbelta en Am&eacute;rica del Norte</i>, Puebla, Benem&eacute;rita Universidad Aut&oacute;noma de Puebla, pp. 429&#45;440.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369167&pid=S1870-3925200200010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Middlebrook, Kevin J. (1995), <i>The Paradox of Revolution: Labor, The State, and Authoritarianism in Mexico</i>, Baltimore, The John Hopkins University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369169&pid=S1870-3925200200010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Osterman, Paul (1994), "How Common is Workplace Transformation and How Can We Explain Who Adopts It?", <i>Industrial and Labor Relations Review</i>, vol. 47, no. 2, pp. 175&#45;188.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369171&pid=S1870-3925200200010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2000),"Work Reorganization in an Era of Restructuring: Trends in Diffusion and Effects on Employee Welfare", <i>Industrial and Labor Relations Review</i>, vol. 53, no. 2, pp. 179&#45;196.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369173&pid=S1870-3925200200010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parker, Mike y Jane Slaughter (1994), <i>Working Smart: A Union Guide to Participation Programs and Reengineering</i>, Detroit, Labor Notes.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rinehart, James; Christopher Huxley y David Robertson (1997), <i>Just Another Car Factory?: Lean Production and Its Discontents</i>, Ithaca, ILR Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369176&pid=S1870-3925200200010000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rogers, Joel y Wolfgang Streeck (1995), <i>Works Councils</i>, Chicago, University of Chicago Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369178&pid=S1870-3925200200010000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&aacute;nchez Daza, Germ&aacute;n (1998), "Flexibilidad y productividad laboral en Tel&eacute;fonos de M&eacute;xico", en Francisco Zapata (comp.), <i>&iquest;Flexibles y productivos? Estudios sobre la flexibilidad laboral en M&eacute;xico</i>, M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369180&pid=S1870-3925200200010000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">T&aacute;mez, Silvia G.; Lilia Castillo M.; Nancy Molina A. y Claudia Bodek S. (1996), "La industria automotriz en los ochenta: menos accidentes pero m&aacute;s graves", <i>El Cotidiano</i>, noviembre&#45;diciembre, pp. 76&#45;82.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Treece, J.B. (1989), "Shaking up Detroit", <i>Business Week</i>, agosto 14.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">U.S. Department of Labor (1992), "Occupational Injuries and Illnesses in the US by Industry, 1990", <i>Bureau of Labor Statistics Bulletin</i>, no. 2397, Washington, D. C., GPO.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369184&pid=S1870-3925200200010000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Womack, James; Daniel Jones y Daniel Roos (1991), <i>The Machine that Changed the World</i>, Nueva York, Rawson/Macmillan.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369186&pid=S1870-3925200200010000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">World Bank (1995), <i>World Development Report 1995: Workers in an Integrating World</i>, Nueva York, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6369188&pid=S1870-3925200200010000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="Notas" id="Notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este proyecto se realiz&oacute; durante el tiempo en que estuve como investigador visitante en el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Es importante dejar en claro que hasta ahora no hemos comentado nada respecto al bienestar social. Con el objeto de aventurarnos en ese terreno, debemos presentar la valoraci&oacute;n relativa de la sociedad acerca de los bienes de consumo y las condiciones de trabajo. Sin embargo, podemos afirmar que, en general, un mejoramiento de la eficiencia productiva posibilita el bienestar social. M&aacute;s a&uacute;n, si el punto A en la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> fuera un optimum social, entonces se considerar&iacute;a, de manera general, que un movimiento hacia el punto B representa una disminuci&oacute;n del bienestar en la sociedad. Por lo tanto, se supone que la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo incrementa la productividad, pero tambi&eacute;n la intensidad del esfuerzo laboral, y reduce la salud y la seguridad en el centro laboral. Si los costos netos para los trabajadores exceden las ganancias para los empleadores y consumidores a partir de esta situaci&oacute;n, no puede afirmarse que el incremento en la productividad mejore el bienestar en ninguna de las nociones aceptadas convencionalmente de ese t&eacute;rmino, esto es, en el sentido de Pareto o Kaldor&#45;Hicks.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Ver Landsbergis <i>et al.</i> (1998) para un tratamiento general sobre el impacto de la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo sobre la salud y seguridad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Esta informaci&oacute;n fue reunida durante una conversaci&oacute;n con C&eacute;sar Hern&aacute;ndez Garc&iacute;a, Jefe del &Aacute;rea de Inform&aacute;tica M&eacute;dica del IMSS.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Cabe destacar que los DTA se est&aacute;n convirtiendo en un inter&eacute;s ocupacional y de seguridad importantes en el lugar de trabajo norteamericano; afectan a un porcentaje mucho m&aacute;s reducido de la fuerza laboral que las lesiones. Por ejemplo, en 1997 el promedio de los DTA era todav&iacute;a una d&eacute;cima parte menor que el de otras lesiones en el lugar de trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Los c&iacute;rculos de calidad pueden amenazar la solidaridad laboral, socavando as&iacute; la capacidad de los trabajadores para impedir los aceleramientos. Tambi&eacute;n se fomenta en los trabajadores que se sientan responsables por el mejoramiento de la productividad y por la calidad del producto, lo cual puede inclinarlos a laborar demasiado r&aacute;pido con riesgo de lesionarse o enfermarse. La producci&oacute;n justo a tiempo elimina las existencias de reserva, por lo tanto, incrementa de esa manera la velocidad de la producci&oacute;n al impedir que los trabajadores adelanten trabajo o "amontonen", con el objeto de crear periodos de descanso temporales en la producci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Resultados de la encuesta de Freeman y Rogers (1999) sugieren que en los Estado Unidos la satisfacci&oacute;n de los trabajadores es mayor en los lugares donde el proceso de trabajo ha sido transformado. Sin embargo, en su encuesta omitieron preguntarles acerca del impacto de la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo sobre condiciones laborales como las de salud y seguridad. Es importante notar que Osterman (2000) no encuentra evidencia de que los salarios aumentan en los lugares con procesos de trabajos transformados. Por lo tanto, no hay recompensa salarial por cualquier deterioro que haya podido ocurrir en las condiciones laborales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Claro est&aacute; que el pr&oacute;ximo paso ser&iacute;a utilizar esta informaci&oacute;n para hacer algunos juicios sobre las repercusiones en el bienestar de la sociedad, con respecto al movimiento de transformaci&oacute;n del proceso de trabajo. Casi no hemos comentado este asunto en el presente art&iacute;culo, excepto para indicar que la evidencia de un reforzamiento genuino en la eficiencia productiva proporciona la base para un incremento en el bienestar social. En este caso, con el empleo de ciertas medidas pol&iacute;ticas, es posible alcanzar un mejoramiento en la productividad y las condiciones de trabajo, un movimiento con el cual pocas personas estar&iacute;an en desacuerdo. En ausencia de estas medidas, sin embargo, uno tendr&iacute;a que sostener que el deterioro de las condiciones de trabajo est&aacute;n de alguna manera m&aacute;s que compensadas por aumentos salariales o beneficios para otros miembros de la sociedad, como son los empleadores o los consumidores.</font></p>      ]]></body><back>
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