<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1870-3569</journal-id>
<journal-title><![CDATA[CONfines de relaciones internacionales y ciencia política]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[CONfines relacion. internaci. ciencia política]]></abbrev-journal-title>
<issn>1870-3569</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, División de Humanidades y Ciencias Sociales]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1870-35692007000100010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El rey estaba desnudo: Análisis del discurso presidencial de Carlos Salinas de Gortari]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ruiz Valerio]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Fabián]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey Escuela de Graduados en Administración Pública y Política]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Monterrey Nuevo León]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>3</volume>
<numero>5</numero>
<fpage>117</fpage>
<lpage>120</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-35692007000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1870-35692007000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1870-35692007000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Ex libris</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El rey estaba desnudo: An&aacute;lisis del discurso presidencial de Carlos Salinas de Gortari</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Fabi&aacute;n Ruiz Valerio*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Concepci&oacute;n, L. (2006). <i>El discurso presidencial en M&eacute;xico. El sexenio de Carlos Salinas de Gortari.</i> M&eacute;xico: Miguel &Aacute;ngel de Porr&uacute;a, Universidad Aut&oacute;noma de Baja California.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Escuela de Graduados en Administraci&oacute;n P&uacute;blica y Pol&iacute;tica (EGAP), ITESM, Campus Monterrey.</i> <a href="mailto:jfrv@itesm.mx">jfrv@itesm.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra comentada centra su atenci&oacute;n sobre una de las figuras m&aacute;s influyentes, destacadas y cr&iacute;pticas de la pol&iacute;tica mexicana contempor&aacute;nea. Vilipendiado por unos y aclamado por otros. Siempre, en todos los casos, controvertido. Es que Carlos Salinas de Gortari represent&oacute; la culminaci&oacute;n de la hegemon&iacute;a pri&iacute;sta, con sus l&iacute;mites y sus potencialidades, con la capacidad para reformar a su antojo la econom&iacute;a mexicana, y su incapacidad (aunque no su inacci&oacute;n) para frenar una serie de cambios sociales y pol&iacute;ticos que comenzaron al inicio mismo de su sexenio, con la famosa ca&iacute;da del sistema (que a la larga tambi&eacute;n fue la de su propia legitimidad), y terminaron en 1994 con la firma del TLC, el levantamiento zapatista, la muerte del candidato pri&iacute;sta a la presidencia de la rep&uacute;blica y el estallido de la econom&iacute;a mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debo reconocer que la primera vez que le&iacute; la investigaci&oacute;n de Luis Enrique Concepci&oacute;n (su tesis de doctorado presentada en la Universidad Complutense de Madrid, en febrero de 2002), un hecho llam&oacute; profundamente mi atenci&oacute;n: su pregunta de investigaci&oacute;n acerca de si el discurso de Salinas de Gortari revel&oacute; la realidad pol&iacute;tica de forma adecuada y, en todo caso, si el suyo fue un discurso contradictorio. Digo, llam&oacute; mi atenci&oacute;n porque de inmediato me pregunt&eacute; qu&eacute; realidad, la de qui&eacute;n. En todo caso, la realidad contenida en los discursos no es m&aacute;s que una reconstrucci&oacute;n, m&aacute;s o menos abarcadora, realizada a la luz de categor&iacute;as y modelos pol&iacute;ticos, ideol&oacute;gicos y te&oacute;ricos que, en suma, reflejan en un punto las filias y fobias del propio emisor. Al mismo tiempo, la interrogante de si se transmiti&oacute; la realidad de un modo adecuado, nos hace preguntar seg&uacute;n qu&eacute; punto de vista, desde qu&eacute; postura pol&iacute;tica, ideol&oacute;gica o posici&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, entre aquella primera lectura y la aparici&oacute;n del libro que hoy comento, pasaron 6 a&ntilde;os. Durante 5 de ellos he vivido en M&eacute;xico y esta experiencia, con el conocimiento que trajo aparejada, cambi&oacute; radicalmente mi lectura de la investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el lector for&aacute;neo, quiz&aacute;s no resulte evidente el car&aacute;cter casi sacralizado que adquiri&oacute; el discurso presidencial dentro del r&eacute;gimen pri&iacute;sta, por lo menos hasta el sexenio de Luis Echeverr&iacute;a. Los presidentes que ejercieron el cargo entre los a&ntilde;os 1940 y 1968, como advierte el autor, administraban sus discursos de manera parsimoniosa, hablando s&oacute;lo en los aniversarios del partido, o en las grandes celebraciones nacionales. En los hechos cotidianos, las explicaciones proven&iacute;an de los dem&aacute;s funcionarios de la administraci&oacute;n, cuya tarea primordial no consist&iacute;a en informar sino en proteger a la figura presidencial. En esos a&ntilde;os, el r&eacute;gimen no s&oacute;lo logr&oacute; reivindicar con &eacute;xito el monopolio de la coacci&oacute;n, sino tambi&eacute;n el monopolio del discurso pol&iacute;tico. Ambos elementos, en realidad, no marchan por separado, puesto que el ejercicio de la coacci&oacute;n puede desarrollarse a trav&eacute;s de mecanismos f&iacute;sicos, econ&oacute;micos y tambi&eacute;n psicol&oacute;gicos. Si, tal como surge del pensamiento de Hobbes, "el orden pol&iacute;tico est&aacute; creado por su <i>f&iacute;at,</i> por su poder de crear las palabras, de definirlas, de imponerlas a sus s&uacute;bditos"<sup><a href="#nota">1</a></sup>, el orden creado por el r&eacute;gimen pri&iacute;sta fue pol&iacute;tico en el m&aacute;s estricto sentido de la expresi&oacute;n. Para crear este orden pol&iacute;tico, una de las herramientas fundamentales fue el discurso presidencial.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coincidiendo con lo anterior, se&ntilde;ala el autor que, El discurso de la Revoluci&oacute;n, se convierte en un acontecimiento de referencia permanente. Los gobiernos posrevolucionarios se consideran herederos de los valores revolucionarios, continuadores suyos y, dado que la Revoluci&oacute;n es un ideal permanente, aquellos se erigen en sus perpetuos guardianes (Concepci&oacute;n, L.; 2006: 553).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, tambi&eacute;n es cierto que estamos en la etapa del "desarrollo estabilizador", que brind&oacute; importantes resultados al pa&iacute;s y a sus ciudadanos (o a parte de ellos), por lo que la hegemon&iacute;a pri&iacute;sta tambi&eacute;n estaba respaldada por cierta eficacia y eficiencia en la gesti&oacute;n gubernamental, a pesar de algunos problemas estructurales que permanecieron irresolubles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como bien destaca Luis Enrique Concepci&oacute;n, hacia la segunda mitad de la d&eacute;cada de 1960 dicho monopolio se fue resquebrajando, cada vez con mayor evidencia. Es cierto que ya desde finales de los cincuenta la <i>pax pri&iacute;sta</i> comenzaba a dar signos de vulnerabilidad. Las protestas de maestros, m&eacute;dicos, ferrocarrileros, el fen&oacute;meno interesant&iacute;simo que fue el navismo potosino, dan cuenta acabada de ello. Pero son los hechos del a&ntilde;o 1968 fundamentalmente, asociados a un contexto signado por el endeudamiento excesivo, la ca&iacute;da de los precios internacionales del petr&oacute;leo, la inflaci&oacute;n y las consiguientes crisis econ&oacute;micas en que desembocaron estas cuestiones, las que fueron minando la eficacia discursiva del r&eacute;gimen. De tal forma, Daniel Cos&iacute;o Villegas, luego de se&ntilde;alar que "La Revoluci&oacute;n Mexicana realmente otorg&oacute; al pa&iacute;s, especialmente a sus dirigentes, una ideolog&iacute;a y un lenguaje; de modo que mientras no aparezcan nuevas ideas y expresiones, es m&aacute;s f&aacute;cil &#45;y acaso sea indispensable&#45; seguir gobernando con la ideolog&iacute;a y el lenguaje antiguos" <sup><a href="#nota">2</a></sup>, afirmaba que la Revoluci&oacute;n se encontraba en <i>"art&iacute;culo mortis"</i><sup><a href="#nota">3</a></sup> .</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">PEs cierto que ya para entonces la Revoluci&oacute;n era el gran significante vac&iacute;o del r&eacute;gimen, puesto que adem&aacute;s de una serie de hechos hist&oacute;ricos, tambi&eacute;n concentraba la acumulaci&oacute;n de interpretaciones, s&iacute;mbolos, im&aacute;genes, mitos y evocaciones crecidos a su sombra. Sin embargo, dicho significante era lo suficientemente poderoso para legitimar a un r&eacute;gimen camale&oacute;nico que encontraba en la Revoluci&oacute;n "la soluci&oacute;n pertinente" para cada momento, tal como lo afirm&oacute; L&aacute;zaro C&aacute;rdenas, puesto que la misma "est&aacute; siempre en marcha", como se&ntilde;al&oacute; previamente el Jefe M&aacute;ximo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de 1970, con el inicio del sexenio de Luis Echeverr&iacute;a cambi&oacute; la pr&aacute;ctica discursiva presidencial. Frente a un Ejecutivo con su legitimidad acotada (no olvidemos que en las elecciones presidenciales de 1970 vot&oacute; menos del 40% del padr&oacute;n electoral) y sometido a severos cuestionamientos por los hechos de 1968, el nuevo presidente decidi&oacute; hacer frente a estos hechos y, la herramienta elegida, fue el discurso. Con Echeverr&iacute;a los presidentes abandonan la parsimonia en la administraci&oacute;n de sus mensajes y hacen gala de un protagonismo discursivo en los medios, que resulta notorio. La funci&oacute;n del discurso cambia, intentando corregir las falencias del r&eacute;gimen. De tal forma,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las carencias que se dan en la realidad, son corregidas por el discurso. As&iacute;, las demandas de la sociedad <i>son</i> minimizadas por el discurso y la eficacia del gobierno para resolver los problemas resulta exaltada. Como instrumento de gobernabilidad, el discurso presidencial es capaz de equilibrar las demandas, control&aacute;ndolas y respondiendo a ellas. Son dos los elementos caracter&iacute;sticos que permiten la gobernabilidad en el primer per&iacute;odo posrevolucionario: la <i>estabilidad pol&iacute;tica y el crecimiento econ&oacute;mico</i> (Concepci&oacute;n, L.; 2006: 554).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La brecha entre el r&eacute;gimen, su eficacia, su discurso y la situaci&oacute;n vital de colectivos cada vez mayores de mexicanas y mexicanos, se fue profundizando con los sexenios sucesivos de Echeverr&iacute;a &Aacute;lvarez, L&oacute;pez Portillo y De la Madrid Hurtado. Al mismo tiempo, como esta fue una historia a dos voces, la sociedad civil ganaba progresivamente mayores m&aacute;rgenes de autonom&iacute;a frente al r&eacute;gimen, lo cual qued&oacute; claramente evidenciado en los hechos que siguieron a los terremotos acaecidos en la Ciudad de M&eacute;xico en 1985 y, especialmente, en las elecciones presidenciales de 1988. De tal modo que para ese a&ntilde;o, 1988, lo que quedaba del r&eacute;gimen amparado en la Revoluci&oacute;n era severamente cuestionado por parte de la ciudadan&iacute;a, por la situaci&oacute;n pol&iacute;tica, social y econ&oacute;mica, e incluso, por algunos de los miembros m&aacute;s destacados del partido, quienes decidieron cruzar el Rubic&oacute;n para tomar distancias y expresar sus discrepancias con el partido y su dirigencia, exponiendo a&uacute;n m&aacute;s el deterioro generalizado. Lo parad&oacute;jico de la situaci&oacute;n es que el PRI no s&oacute;lo se mostr&oacute; incapaz de recomponer la situaci&oacute;n sino que, adem&aacute;s, le proporcion&oacute; a la Revoluci&oacute;n una figura capacitada y dispuesta a dispararle el tiro de gracia: Carlos Salinas de Gortari.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nuevo presidente intent&oacute; modernizar al pa&iacute;s en todos sus &aacute;mbitos. Debido a las transformaciones econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y sociales que se experimentaron en la vida nacional, el discurso tambi&eacute;n se modific&oacute;. Los paradigmas y los conceptos tradicionales fueron sustituidos por nuevas ideas y, progresivamente, los ciudadanos se familiarizaron con la problem&aacute;tica de la globalizaci&oacute;n, el mercado pol&iacute;tico, la competitividad, etc. En este sentido, el discurso de Salinas de Gortari se articul&oacute; con la problem&aacute;tica de la transformaci&oacute;n mundial, la integraci&oacute;n econ&oacute;mica, la reforma del Estado, el crecimiento, etc. Esto hizo que pasara a segundo plano la "palabrer&iacute;a" referida a la Revoluci&oacute;n Mexicana. De tal forma,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El discurso revolucionario se convierte en un discurso desgastado, vac&iacute;o de contenido. La implantaci&oacute;n del nuevo discurso se produce en la medida en que se transforma el modelo de desarrollo, la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, social y las instituciones. Con el lanzamiento del discurso se intenta iniciar la modernizaci&oacute;n de la vida del pa&iacute;s (Concepci&oacute;n, L; 2006: 558).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta es la situaci&oacute;n que enmarca, explica y justifica las interrogantes de Luis Enrique Concepci&oacute;n. Darle una explicaci&oacute;n a estas preguntas (y tambi&eacute;n una respuesta), le demanda al autor casi 600 p&aacute;ginas de an&aacute;lisis concienzudo, riguroso, s&oacute;lidamente documentado (podemos decir sin exagerar que la prueba documental que exhibe el trabajo resulta apabullante), y s&iacute;, tambi&eacute;n impiadoso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como destaca Lorenzo Meyer en el Pr&oacute;logo de la obra, la investigaci&oacute;n de Concepci&oacute;n Montiel no descalifica nunca al objeto de su an&aacute;lisis, sino que expone de manera implacable la "contradicci&oacute;n fundamental entre un esquema de ideas y la verdadera naturaleza de la acci&oacute;n pol&iacute;tica del salinismo". De tal forma, lo que deb&iacute;a ser seg&uacute;n los propios dichos del presidente, un gobierno aperturista, orientado a restablecer y, en algunos casos a crear el bienestar de mexicanas y mexicanos, inspirado por las ideas bienhechoras del liberalismo social (idea creada en el siglo XIX, pero retomada por Salinas y transformada en aut&eacute;ntico oximor&oacute;n del r&eacute;gimen), se convirti&oacute; en una receta que, m&aacute;s all&aacute; de su impacto transformador, ni democratiz&oacute; al pa&iacute;s ni prosper&oacute; a la ciudadan&iacute;a. S&oacute;lo benefici&oacute; a pocos a costa del padecimiento generalizado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su sexto informe de gobierno, Salinas se&ntilde;alaba, "en materia econ&oacute;mica, el reto que asum&iacute; al iniciar mi mandato fue claro: reducir la inflaci&oacute;n, y recuperar el crecimiento sobre bases perdurables, para crear empresas y elevar el nivel de vida de la mayor&iacute;a. Hoy, al realizar un balance y sin dejar de reconocer lo que falta por hacer, podemos sentirnos alentados por la solidez de nuestros logros." &iquest;Imagina el lector el sentido y la oportunidad de estas expresiones de auto&#45;elogio a meses de una crisis que habr&iacute;a de despojar a ingente cantidad de mexicanos de sus empleos, de los bienes duramente adquiridos con base en el esfuerzo y el trabajo de a&ntilde;os, y de la esperanza de disfrutar de un futuro mejor para ellos y para sus hijos?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de estos hechos, Luis Enrique expone las ideas que centran su investigaci&oacute;n. Esto es, que el discurso salinista fue un discurso:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; In&eacute;dito en la realidad pol&iacute;tica mexicana,</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Articulado, en tanto que sus partes se encuentran concatenadas,</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Homog&eacute;neo en funci&oacute;n de sus objetivos,</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Moderno, ya que intenta captar los cambios del momento en el que surge,</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Congruente, con las acciones pol&iacute;ticas implementadas por el gobierno,</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Legitimador, en la medida que dio sustento a las transformaciones ocurridas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Sin embargo, estas caracter&iacute;sticas no lo salvaron de ser un discurso profundamente contradictorio entre sus prop&oacute;sitos y sus resultados.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al decir del autor, durante este sexenio se constata la consolidaci&oacute;n de un M&eacute;xico moderno y otro marginal. La modernizaci&oacute;n propuesta desde la presidencia, presenta grandes deficiencias y costos sociales. Lo mismo ocurre en el ejercicio de los poderes p&uacute;blicos: el Legislativo seguir&aacute; actuando como caja de resonancia de la voluntad presidencial y como "un instrumento envilecido del ejercicio del poder por parte de los grupos gobernantes".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como resultado del escenario planteado, signado por el d&eacute;ficit social, la carencia econ&oacute;mica, la modernizaci&oacute;n incompleta, la falta de competitividad de los peque&ntilde;os empresarios dentro de una econom&iacute;a abierta y, especialmente, ante la incertidumbre pol&iacute;tica, resulta imprescindible llevar a cabo una nueva reforma pol&iacute;tica. Para ello se utiliza como bandera al liberalismo social, el que no es m&aacute;s que una estrategia discursiva utilizada por el gobierno contra sus oponentes: los refractarios al cambio (que defienden el statu quo y los antiguos privilegios), as&iacute; como los cr&iacute;ticos del sistema y del modelo neoliberal. Como concluye Luis Enrique Concepci&oacute;n,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El liberalismo social no es m&aacute;s que <i>neoliberalismo</i> disfrazado, el cual se basa en la eficiencia del mercado, mientras que, por otra parte, no genera autom&aacute;ticamente los beneficios sociales ni la equidad prometida (Concepci&oacute;n, L.; 2006: 564).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de insistir en la competitividad interna, el neoliberalismo practicado en M&eacute;xico gener&oacute; monopolios, oligopolios, competencia desleal y desigualdades manifiestas. En lo referido a la privatizaci&oacute;n de la econom&iacute;a p&uacute;blica, el sector paraestatal cobij&oacute; a m&aacute;s de mil entidades, aumentando de forma indiscriminada y provocando un nivel de d&eacute;ficit fiscal que en 1982 lleg&oacute; a casi 17% del PIB. Esto condujo a la necesidad de redimensionar el sector paraestatal a trav&eacute;s de una pol&iacute;tica de privatizaci&oacute;n de empresas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los hechos mencionados, llevan a que Concepci&oacute;n Montiel concluya que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el contexto descrito, resulta natural que Carlos Salinas de Gortari quiera distanciarse del neoliberalismo. Intenta diferenciarse, por lo menos discursivamente, de un modelo estructuralmente injusto que s&oacute;lo beneficia a unos cuantos, mientras la mayor&iacute;a queda excluida de los servicios sociales m&iacute;nimos. Esto es lo que hace Salinas al no reconocer su pol&iacute;tica neoliberal. Para ello inventa, tambi&eacute;n discursivamente, al liberalismo social. En sus propios t&eacute;rminos, este &uacute;ltimo implica una contradicci&oacute;n may&uacute;scula, ya que el liberalismo apuesta por el individualismo y no por la dimensi&oacute;n social. La contradicci&oacute;n en el plano ideol&oacute;gico tambi&eacute;n se da en el sincretismo que intenta realizar entre el liberalismo social y la ideolog&iacute;a de la Revoluci&oacute;n Mexicana, afirmando que el liberalismo social es la "reforma de la Revoluci&oacute;n" (Concepci&oacute;n, L.; 2006: 566).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta conclusi&oacute;n no deja de ser llamativa si se la contrasta con los niveles de popularidad y adhesi&oacute;n que obtuvo el presidente en los momentos dorados de su sexenio. A la larga, y en vistas de los resultados obtenidos, queda claro que el "estadista" aclamado por buena parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica, la clase pol&iacute;tica y la propia academia<sup><a href="#nota">4</a></sup>, igualaba a aquel rey que se paseaba desnudo creyendo vestir lujosos ropajes, hasta que un ni&ntilde;o, inocente, se atrevi&oacute; a manifestar lo que era p&uacute;blico y notorio: la desnudez regia. S&oacute;lo que en nuestro caso no s&oacute;lo el rey, sino que parte de las &eacute;lites del pa&iacute;s cre&iacute;an en lo espl&eacute;ndido de sus ropajes y pocos se atrev&iacute;an a desafiarlo, mientras que cada vez se advert&iacute;a con mayor crudeza la contradicci&oacute;n entre los dichos y los hechos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para llevar a cabo su an&aacute;lisis, el autor recurre a elementos tomados de los estudios en semi&oacute;tica de Greimas, al que complementa con aportaciones de la ling&uuml;&iacute;stica, la sociolog&iacute;a y la teor&iacute;a pol&iacute;tica. El contexto anal&iacute;tico propuesto es complejo, denso en muchas partes de la obra, pero oportuno para llevarnos a un fin claramente delimitado: el an&aacute;lisis de los elementos que configuran el discurso pol&iacute;tico en M&eacute;xico, especialmente durante el sexenio de Salinas de Gortari.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se&ntilde;al&eacute; anteriormente, la obra no s&oacute;lo se encuentra notablemente documentada, sino que tambi&eacute;n es un texto rico por las ideas que lo gu&iacute;an. En primer lugar, Luis Enrique Concepci&oacute;n analiza los discursos que animaron el pasado (en cierto sentido, con ramificaciones sobre el presente) del Revolucionario Institucional. No se limita a se&ntilde;alar hitos y citas, sino que tambi&eacute;n los engarza, relaciona e interpreta. De forma tal que el autor tiene una historia para contar, argumentos para demostrar, y cuenta con abundante evidencia para sostenerse en uno y otro sentido.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde luego, un texto ambicioso y complejo como el que comento genera interrogantes profundas en los lectores. Casi tantos como los que provoc&oacute; en la prensa, la academia y la opini&oacute;n p&uacute;blica un sexenio complejo, din&aacute;mico, diferente, en el que se abrieron varios de los derroteros que habr&iacute;a de seguir el pa&iacute;s con posterioridad, los que nos siguen ocupando y preocupando hasta la actualidad.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Sartori, G. (1992). <i>La pol&iacute;tica. L&oacute;gica y m&eacute;todo en las ciencias sociales,</i> Ciudad de M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, pp. 210.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2175863&pid=S1870-3569200700010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Cos&iacute;o, D., (1978). "La Revoluci&oacute;n Mexicana, entonces y ahora", en Ross, Stanley (Ed.), <i>&iquest;Ha muerto la Revoluci&oacute;n Mexicana?,</i> Ciudad de M&eacute;xico: Premia, p. 125.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2175865&pid=S1870-3569200700010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Cos&iacute;o, D., (1947). "La crisis en M&eacute;xico", en <i>Cuadernos Americanos,</i> Volumen XXXII, marzo &#45; abril, pp. 29&#45;51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2175867&pid=S1870-3569200700010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> En una encuesta realizada por la firma Investment Harris patrocinada por la Industria de la C&aacute;mara de Radio y Televisi&oacute;n, el 23 de noviembre de 1994, 2 d&iacute;as antes de que Salinas dejara el cargo, el 82% de los consultados consideraba que se hab&iacute;an observado cambios en el pa&iacute;s durante el sexenio; el 74% pensaba que el pa&iacute;s estaba mejor en 1994 que cuando Salinas tom&oacute; el cargo en 1988; el 78% pensaba que dicho cambio fue positivo, y el 72% estaba de acuerdo con la forma de gobernar de Salinas de Gortari. Citado por Luis Enrique Concepci&oacute;n (2006: 455).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Fabi&aacute;n Ru&iacute;z Valerio.</b> Es profesor de la Maestr&iacute;a de An&aacute;lisis Pol&iacute;tico y Medios de Informaci&oacute;n de la ECAP, cuyo claustro integra desde el a&ntilde;o 2003. Tambi&eacute;n es investigador a cargo del &aacute;rea de Instituciones Pol&iacute;ticas de la Red de Investigaciones Pol&iacute;ticas &#45;REDIP&#45; del centro de An&aacute;lisis y Evaluaci&oacute;n de las Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas &#45;CAEP&#45;. Ha sido profesor de la Universidad Complutense de Madrid y profesor investigador de la Universidad del Salvador en Buenos Aires, Argentina.</font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sartori]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La política. Lógica y método en las ciencias sociales]]></source>
<year>1992</year>
<page-range>210</page-range><publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cosío]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Revolución Mexicana, entonces y ahora]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Ross]]></surname>
<given-names><![CDATA[Stanley]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[¿Ha muerto la Revolución Mexicana?]]></source>
<year>1978</year>
<page-range>125</page-range><publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Premia]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<source><![CDATA[Cuadernos Americanos]]></source>
<year></year>
<volume>XXXII</volume>
<page-range>29-51</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
