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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Contribuci&oacute;n especial</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Conceptos, teor&iacute;as y debates sobre la integraci&oacute;n regional</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Andr&eacute;s Malamud<sup>*</sup></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>*</sup> <i>Instituto de Ciencias Sociales, Universidad de Lisboa.</i> <a href="mailto:andres.malamud@eui.eu">andres.malamud@eui.eu</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA INTEGRACI&Oacute;N REGIONAL: CONCEPTOS Y TEOR&Iacute;AS<sup><a href="#notas">1</a></sup></b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Estado contempor&aacute;neo est&aacute; sujeto a dos tipos de tensiones: de fragmentaci&oacute;n y de integraci&oacute;n. Las primeras tienen causas fundamentalmente pol&iacute;ticas y se relacionan con el resurgimiento de los nacionalismos subestatales; las segundas reconocen motivaciones principalmente econ&oacute;micas vinculadas con el proceso de globalizaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Primero en Europa y luego en otras regiones del mundo, algunos Estados han elaborado una respuesta para hacer frente al cambio de escala generado por la creciente integraci&oacute;n de los mercados mundiales: la <i>integraci&oacute;n regional</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;sta puede entenderse como un intento de reconstruir las erosionadas fronteras nacionales a un nivel m&aacute;s elevado. Por lo tanto, cabe interpretarla como una maniobra proteccionista por parte de los Estados que no pueden garantizar por s&iacute; mismos sus intereses y objetivos, y procuran hacerlo en conjunto con otros. Ello recuerda el enfoque contractualista de la g&eacute;nesis estatal. Siguiendo esta l&iacute;nea de pensamiento, hay quienes argumentan que las regiones devendr&aacute;n nuevos Estados a la manera en que federaciones actuales, como Suiza y Estados Unidos, surgieron de la uni&oacute;n voluntaria de unidades pol&iacute;ticas preexistentes. Otros, en cambio, sostienen que los bloques regionales estar&aacute;n siempre subordinados a sus Estados miembros y no los substituir&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La integraci&oacute;n regional puede definirse como un proceso por el cual los Estados nacionales "se mezclan, confunden y fusionan voluntariamente con sus vecinos, de modo tal que pierden ciertos atributos f&aacute;cticos de la soberan&iacute;a, a la vez que adquieren nuevas t&eacute;cnicas para resolver conjuntamente sus conflictos" (Haas, 1971: 6). A esta definici&oacute;n cl&aacute;sica de Ernst Haas debe agregarse que</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">lo hacen creando instituciones comunes permanentes, capaces de tomar decisiones vinculantes para todos los miembros. Otros elementos &#150;el mayor flujo comercial, el fomento del contacto entre las elites, la facilitaci&oacute;n de los encuentros o comunicaciones de las personas a trav&eacute;s de las fronteras nacionales, la invenci&oacute;n de s&iacute;mbolos que representan una identidad com&uacute;n&#150; pueden tornar m&aacute;s probable la integraci&oacute;n &#91;pero no son su equivalente&#93; (Malamud y Schmitter, 2006: 17).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ende, la <i>integraci&oacute;n regional</i> &#150;a veces denominada <i>regionalismo</i>&#150; consiste en un proceso formalizado y conducido desde el Estado. En contraste, la <i>regionalizaci&oacute;n</i> &#150;o aumento de la <i>interdependencia</i> intrarregional&#150; es un proceso informal por el cual se incrementan los flujos de intercambio entre un conjunto de pa&iacute;ses territorialmente contiguos. Este proceso puede promover la integraci&oacute;n formal que, a su vez, puede retroalimentarlo, pero su motor principal no reside en el Estado, sino en el mercado y, secundariamente, en la sociedad civil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante distinguir el regionalismo supranacional del subnacional, definido como la cooperaci&oacute;n transnacional desarrollada entre entidades subestatales como provincias o comunidades aut&oacute;nomas. &Eacute;ste &uacute;ltimo se conoce como <i>microrregionalismo</i> y suele relacionarse con fen&oacute;menos sociales como las comunidades &eacute;tnicas, ling&uuml;&iacute;sticas o culturales que est&aacute;n separadas por fronteras estatales (como los catalanes espa&ntilde;oles y franceses o diversas tribus africanas) y con fen&oacute;menos pol&iacute;ticos como la paradiplomacia (las relaciones internacionales realizadas por gobiernos subestatales como provincias y municipios y, en algunos casos, por representantes de la sociedad civil). Cuando no se especifica el prefijo, el regionalismo es macro y se refiere al desarrollado entre Estados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La integraci&oacute;n econ&oacute;mica entre dos o m&aacute;s pa&iacute;ses admite cuatro etapas (Balassa, 1961). La primera es la <i>zona de libre comercio,</i> un &aacute;mbito territorial en el cual no existen aduanas nacionales; esto significa que los productos de cualquier pa&iacute;s miembro pueden entrar a otros sin pagar aranceles, como si fueran vendidos en cualquier lugar del pa&iacute;s de origen. La segunda etapa es la <i>uni&oacute;n aduanera</i> que establece un arancel que pagar&aacute;n por los productos provenientes de terceros pa&iacute;ses; ello implica que los Estados miembros forman una sola entidad en el &aacute;mbito del comercio internacional. La tercera etapa es el <i>mercado com&uacute;n</i>, uni&oacute;n aduanera a la que se agrega la libre movilidad de los factores productivos (capital y trabajo) a la existente movilidad de bienes y (eventualmente) servicios; tal avance requiere la adopci&oacute;n de una pol&iacute;tica comercial com&uacute;n y suele acarrear la coordinaci&oacute;n de pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas y la armonizaci&oacute;n de las legislaciones nacionales. Finalmente, la <i>uni&oacute;n econ&oacute;mica</i> consiste en la adopci&oacute;n de una moneda y pol&iacute;tica monetaria &uacute;nicas. A medida que el proceso avanza, la integraci&oacute;n econ&oacute;mica derrama sus efectos sobre la arena pol&iacute;tica. En particular, la movilidad de personas y la necesidad de armonizar pol&iacute;ticas internas y establecer instituciones comunes alimentan las controversias pol&iacute;ticas y generan la necesidad de tomar decisiones que exceden el &aacute;mbito t&eacute;cnico o econ&oacute;mico. Por ello, los procesos de integraci&oacute;n regional pueden compararse con los de unificaci&oacute;n estatal, aunque existe una distinci&oacute;n crucial: los primeros son siempre voluntarios, los segundos raras veces lo han sido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los procesos hist&oacute;ricos de construcci&oacute;n estatal (<i>state&#45;building</i> o <i>nation&#45;building</i>) han sido usualmente conducidos por l&iacute;deres que gobernaban una de las entidades pol&iacute;ticas que formar&iacute;an el nuevo Estado. El ministro Cavour &#150;bajo el reinado de V&iacute;ctor Manuel II en Italia&#150; y el canciller Bismarck &#150;en la corte de los Hohenzollern en Alemania&#150; constituyen paradigmas cl&aacute;sicos de este fen&oacute;meno. En cambio, en los procesos contempor&aacute;neos de integraci&oacute;n regional, el rol de los jefes de gobierno aparece opacado. As&iacute;, cuando se cita a los Padres Fundadores del caso m&aacute;s exitoso, la Uni&oacute;n Europea, se menciona a funcionarios como Jean Monnet, Robert Schuman o Jacques Delors, de los cuales s&oacute;lo Schuman ejerci&oacute; brevemente la conducci&oacute;n del gobierno nacional &#150;y no fue desde ese cargo que logr&oacute; sus mayores &eacute;xitos&#150;. La menor visibilidad de los jefes de gobierno se debe, en parte, a la naturaleza voluntaria de la integraci&oacute;n regional, que no deja lugar a la imposici&oacute;n de pautas y tiempos por parte de un Estado sobre los otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una caracter&iacute;stica significativa de la <i>integraci&oacute;n</i> es su posibilidad de desarrollarse de manera <i>negativa o positiva</i>. La integraci&oacute;n negativa hace referencia al desmantelamiento de restricciones a los intercambios transfronterizos y a la distorsi&oacute;n de la competencia, mientras que la integraci&oacute;n positiva implica pol&iacute;ticas comunes que moldeen las condiciones en que funcionan los mercados (Scharpf, 1996). Esta distinci&oacute;n es significativa porque la primera puede alcanzarse a trav&eacute;s de procedimientos intergubernamentales, pero la segunda requiere organizaciones o normas supranacionales. Teniendo en cuenta que la integraci&oacute;n negativa y positiva son generalmente secuenciales, la utilizaci&oacute;n de este criterio apoya el punto de vista que entiende el pasaje del intergubernamentalismo a la supranacionalidad como progresivo; sin embargo, progresivo no significa inevitable ni irreversible.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que respecta a las teor&iacute;as de la integraci&oacute;n, el <i>federalismo</i> (Burgess, 2000) es una de las m&aacute;s antiguas. Sin embargo, aunque algunos pensadores medievales e incluso los antiguos griegos dieron lugar a esta idea, el federalismo es un instrumento moderno. Kant, pero fundamentalmente los padres fundadores de los Estados Unidos, concibieron un modelo que result&oacute; exitoso y, por ello, fue admirado y emulado en otros lugares. Muchos de los constructores de Europa, incluyendo a Jean Monnet y Robert Schuman, adoptaron originalmente esta idea. Sin embargo, cuando en 1949 fall&oacute; en sostener al Consejo de Europa como embri&oacute;n de un continente integrado, muchos de ellos viraron hacia un enfoque incrementalista. La estrategia federalista admite dos maneras de avanzar en la integraci&oacute;n: a trav&eacute;s de la negociaci&oacute;n constitucional intergubernamental o por medio del llamado a una asamblea constituyente. Ambos caminos llevan al establecimiento de un Estado federal, y los dos est&aacute;n dirigidos desde arriba.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>funcionalismo</i>, en contraste con el federalismo, fue concebido en la noche final de la segunda guerra mundial como una alternativa a la pol&iacute;tica de salvaguarda de la paz mundial. Fue propuesto por David Mitrany como un sistema pragm&aacute;tico, tecnocr&aacute;tico y flexible para superar los problemas que tra&iacute;an aparejados el nacionalismo y las "unidades pol&iacute;ticas en competencia". El enfoque funcional, en cambio, podr&iacute;a "recubrir las divisiones pol&iacute;ticas con una amplia gama de actividades y agencias internacionales, en las que, y por las que, la vida e intereses de las naciones ser&iacute;an integrados gradualmente" (Mitrany, 1966). La propuesta de Mitrany se bas&oacute; emp&iacute;ricamente en la experiencia del <i>New Deal</i> estadunidense. &Eacute;l supuso que un tratamiento descentralizado de las cuestiones, &aacute;rea por &aacute;rea, y tema por tema, drenar&iacute;a la capacidad de los pa&iacute;ses mientras se creaban organismos no pol&iacute;ticos y cuerpos capaces de lidiar con las tareas administrativas. Mitrany desconfiaba profundamente de una autoridad central.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como apuntan Nelsen y Stubb, "el funcionalismo fall&oacute; como teor&iacute;a por varias razones, pero principalmente por una: no conten&iacute;a una teor&iacute;a de la pol&iacute;tica" (eds., 1994: 99). Cuando los problemas econ&oacute;micos probaron no ser manejables por t&eacute;cnicos expertos y la teor&iacute;a no pudo explicar por qu&eacute; se eleg&iacute;an ciertas opciones, un nuevo enfoque busc&oacute; comprender el desarrollo de la Comunidad Europea se&ntilde;alando las deficiencias del funcionalismo. Desde la Universidad de Berkeley, un grupo de especialistas guiados por Ernst Haas desarroll&oacute; la teor&iacute;a <i>neofuncionalista</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Haas llev&oacute; a cabo la mayor&iacute;a de su trabajo en los a&ntilde;os cincuenta y sesenta, cuando sostuvo la idea de que los cambios tecnol&oacute;gicos y cient&iacute;ficos producir&iacute;an incentivos y presiones para la innovaci&oacute;n institucional internacional. A su vez, esta innovaci&oacute;n llevar&iacute;a al "aprendizaje pol&iacute;tico" de las burocracias nacionales, de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos y las organizaciones internacionales. En suma, tanto el neofuncionalismo como el funcionalismo y otros enfoques pluralistas sostuvieron que "lo que importa m&aacute;s es el c&aacute;lculo utilitario por parte de los actores, y no el dram&aacute;tico o apasionado compromiso con un nuevo orden" (Haas, 1975: 12). La teor&iacute;a concibe a la integraci&oacute;n como un <i>proceso</i> abierto, caracterizado por el <i>spill&#45;over</i> de un &aacute;rea a otra. Aunque el punto final est&aacute; supuestamente abierto, "es claro que deber ser institucional" (Mutimer, 1994: 31).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el proceso de <i>spill&#45;over</i> no ocurri&oacute; como se esperaba. Lo que en principio parec&iacute;a ser un proceso m&aacute;s complejo, deriv&oacute; luego en un fen&oacute;meno extremadamente condicional, resultando poco productivo para la comprensi&oacute;n de eventos generales. Como consecuencia, Haas comenz&oacute; a enfatizar el rol de las ideas y del "conocimiento consensual", aunque prestando mayor atenci&oacute;n a la relevancia de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos y sus objetivos (Waltz, 1991). El cambio de enfoque, desde una evoluci&oacute;n inevitable e incremental de la complejidad internacional, hacia un proceso menos determinado, llev&oacute; a la modificaci&oacute;n de algunos presupuestos previos. Por ende, el rol que los individuos pueden jugar en el ruedo internacional, y los contextos institucionales que pueden proveer incentivos o restricciones para sus acciones, deben ser clarificados como elementos clave de un desarrollo m&aacute;s general. El ejemplo para digm&aacute;tico de De Gaulle fue decisivo para la reformulaci&oacute;n te&oacute;rica de Haas (1975).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, el <i>interaccionismo comunicativo</i> (Deutsch, 1957) analiza la creaci&oacute;n de una comunidad de seguridad, en la que los conflictos militarizados entre sus miembros se tornen impensables. Sus supuestos requieren el desarrollo de identidades comunes entre los pueblos de las &aacute;reas integradas como antecedente de cualquier institucionalizaci&oacute;n formal. Para este enfoque, la relevancia de las instituciones regionales es menor que la densidad de los flujos de comunicaci&oacute;n e interacci&oacute;n transfronterizos, lo que incluye desde intercambios epistolares hasta casamientos mixtos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la actualidad, bajo el r&oacute;tulo de integraci&oacute;n regional se estudian dos fen&oacute;menos diferenciados: por un lado, la <i>integraci&oacute;n propiamente dicha</i> o <i>polity&#45;making</i> &#150;en cuanto proceso de formaci&oacute;n de nuevas comunidades pol&iacute;ticas&#150;; por el otro, la <i>gobernancia regional</i> o <i>policy&#45;making</i> &#150;los mecanismos a trav&eacute;s de los cuales se regulan esas nuevas comunidades&#150;. Las principales teor&iacute;as contempor&aacute;neas que pretenden explicar ambos fen&oacute;menos &#150;si bien con &eacute;nfasis en el primero&#150; son el intergubernamentalismo liberal (Moravcsik, 1998) y la gobernancia supranacional, descendiente renovado del neofuncionalismo (Sandholtz y Stone Sweet, eds., 1998; Schmitter, 2004). Ambos enfoques consideran a la sociedad como punto de partida de la integraci&oacute;n. Su argumento sostiene que el incremento de las transacciones transnacionales genera un aumento de interdependencia que, a la larga, conduce a los protagonistas del intercambio (principalmente empresarios y firmas) a solicitar a las autoridades nacionales o transnacionales que adapten regulaciones y pol&iacute;ticas a las nuevas necesidades generadas durante el proceso. Ambos enfoques, por lo tanto, comparten un concepto de integraci&oacute;n cuyo impulso se basa en la demanda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>intergubernamentalismo liberal</i> concibe la integraci&oacute;n regional como el resultado de la decisi&oacute;n soberana de un grupo de Estados vecinos.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Seg&uacute;n este enfoque, los Estados promueven la cooperaci&oacute;n internacional para satisfacer las demandas de sus actores nacionales relevantes. El resultado previsto es el fortalecimiento del poder estatal, que mantiene la opci&oacute;n de retirarse de la asociaci&oacute;n, y no su diluci&oacute;n en una entidad regional. Este enfoque define la interdependencia econ&oacute;mica como condici&oacute;n necesaria de la integraci&oacute;n. A medida que la liberalizaci&oacute;n comercial aumenta la magnitud del comercio exterior, especialmente a nivel intraindustrial, las demandas por una mayor integraci&oacute;n se incrementan. En este marco, las instituciones regionales son concebidas como mecanismos que facilitan la implementaci&oacute;n de acuerdos, antes que como actores aut&oacute;nomos o como arenas de acci&oacute;n colectiva. A pesar de la relevancia que este enfoque adjudica a los Estados nacionales, la decisi&oacute;n de compartir o delegar soberan&iacute;a es considerada inevitable si se pretende alcanzar y sostener mayores niveles de intercambio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su lado, la <i>gobernancia supranacional</i> concibe la integraci&oacute;n regional como un proceso que, una vez iniciado, genera una din&aacute;mica propia. Este enfoque enfatiza la importancia de los actores supranacionales, que son creados por la asociaci&oacute;n regional pero se tornan luego sus impulsores al fomentar ciertos mecanismos latentes de retroalimentaci&oacute;n. La gobernancia supranacional destaca la participaci&oacute;n de cuatro actores centrales en el avance de la integraci&oacute;n europea: los Estados nacionales, los empresarios transnacionales (<i>transnational transactors</i>), la Comisi&oacute;n Europea y la Corte de Justicia. Las dos &uacute;ltimas son instituciones supranacionales que no existen o no tienen peso en otros bloques regionales. Por lo tanto, fuera de la Uni&oacute;n Europea s&oacute;lo es esperable la interacci&oacute;n entre Estados nacionales y empresarios transnacionales. Adem&aacute;s, en el caso europeo, los actores involucrados demandan preferentemente reglas generales antes que decisiones puntuales, lo que ha generado una din&aacute;mica de construcci&oacute;n institucional &uacute;nica en su tipo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dos enfoques reci&eacute;n presentados se sustentan en evidencia recogida a partir de un caso, la Uni&oacute;n Europea. En otras regiones, sin embargo, los proyectos de integraci&oacute;n han surgido por la voluntad pol&iacute;tica de sus gobiernos nacionales y s&oacute;lo con posterioridad generaron alguna demanda social de mayor integraci&oacute;n (Malamud, 2003). Este trayecto es mejor interpretado por un abordaje de la integraci&oacute;n desde el lado de la oferta (Perales, 2003). Para ello, se ha desarrollado un esquema de an&aacute;lisis con base en la econom&iacute;a pol&iacute;tica que permite analizar comparativamente las distintas experiencias regionales. Mattli (1999) sugiere que son necesarios dos tipos de condiciones para que se desarrolle un proceso de integraci&oacute;n: factores de demanda y de oferta. El primer tipo hace referencia a la mencionada demanda de integraci&oacute;n por parte de actores transnacionales (incluyendo actores internos que act&uacute;an a ambos lados de las fronteras); el segundo tipo remite a la oferta de integraci&oacute;n que los Estados nacionales o las instituciones supranacionales pueden proveer mediante pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. A estas condiciones agregar&eacute; una tercera, que permite entender la supervivencia de la integraci&oacute;n en periodos de baja oferta y baja demanda simult&aacute;nea: la inercia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las <i>condiciones de demanda</i> para la integraci&oacute;n provienen de crecientes niveles de interdependencia regional. Cuando los actores transnacionales perciben que sus actividades transfronterizas enfrentan altos costos de transacci&oacute;n, demandan a las autoridades nacionales o supranacionales que los disminuyan a trav&eacute;s de la cooperaci&oacute;n, la coordinaci&oacute;n y, eventualmente, la integraci&oacute;n regional. Cabe reiterar que la cooperaci&oacute;n supone el cumplimiento voluntario del acuerdo por parte de sus firmantes, mientras que la integraci&oacute;n implica alg&uacute;n grado de transferencia o <i>pooling</i> de soberan&iacute;a y, por lo tanto, el entrelazamiento de sus competencias y recursos m&aacute;s all&aacute; de su voluntad. Por su parte, las <i>condiciones de oferta</i> remiten a la presencia de liderazgo. &Eacute;ste se entiende como la capacidad y voluntad de uno o m&aacute;s actores de pagar una parte desproporcionada de los costos requeridos por el emprendimiento regional (habitualmente se trata de Estados) o de proveer monitoreo, implementaci&oacute;n y coordinaci&oacute;n colectiva (usualmente, agentes supranacionales). Finalmente, las <i>condiciones inerciales</i> se encarnan en instituciones que congelan condiciones previas de demanda u oferta. De este modo, facilitan el cumplimento de los acuerdos, aun cuando ya no existen las circunstancias que llevaron a su establecimiento, creando efectos de continuidad hist&oacute;rica que pueden proteger el proceso de integraci&oacute;n en tiempos de condiciones desfavorables de oferta o demanda. Un aspecto potencialmente negativo consiste en que una institucionalizaci&oacute;n excesiva puede tornar los procedimientos regionales demasiado r&iacute;gidos y poco adaptables en caso de crisis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La integraci&oacute;n regional promueve la convergencia entre los Estados miembros, pero no es sin&oacute;nimo (Hurrell, 1995). La <i>integraci&oacute;n</i> es un proceso <i>top&#45;down</i> por el cual un grupo de Estados constituye una organizaci&oacute;n colectiva; en cambio, la <i>convergencia</i> es un proceso <i>bottom&#45;up,</i> por el cual las estructuras y procedimientos internos de un grupo de pa&iacute;ses tienden a homogeneizarse. La convergencia puede producirse de manera intencional, mediante pol&iacute;ticas de armonizaci&oacute;n legal y reglamentaria o de manera espont&aacute;nea mediante la adaptaci&oacute;n unilateral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que respecta a la gobernancia de la Uni&oacute;n Europea, tanto las competencias de los gobiernos nacionales y las instituciones europeas como la relaci&oacute;n entre estas &uacute;ltimas son difusas y ambiguas. Los ejecutivos nacionales cumplen un rol clave y la mayor parte del cabildeo se realiza a trav&eacute;s de ellos; pero tambi&eacute;n la Comisi&oacute;n y el Parlamento Europeo (y, en algunos casos, el Tribunal de Justicia) constituyen blancos selectos de la presi&oacute;n de gobiernos subnacionales y grupos sectoriales que buscan promover sus intereses por todos los canales disponibles, dando lugar a un proceso que ha sido denominado <i>gobernancia en m&uacute;ltiples niveles</i> (Hooghe y Marks, 2001).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras algunos autores afirman que la "europeizaci&oacute;n" implica la transferencia de poder estatal al nivel regional de gobierno (Wallace, 1999), otros sostienen que, por el contrario, bien podr&iacute;a reforzar los Estados nacionales (Milward, 1992). La mayor&iacute;a, sin embargo, concuerda en que ha tendido a sustraer temas de pol&iacute;tica interior del debate nacional, llev&aacute;ndolos al terreno del Poder Ejecutivo (Moravcsik, 1998; Risse&#45;Kappen, 1996).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de la experiencia europea (y, como se ver&aacute; m&aacute;s abajo, la norteamericana), en Am&eacute;rica Latina y Asia, los procesos de integraci&oacute;n emprendidos se han caracterizado por la ausencia o debilidad de intereses transnacionales. En consecuencia, han sido los Estados nacionales los que han decidido los tiempos y formas de las estrategias de regionalizaci&oacute;n. Esta modalidad, que puede ser definida como integraci&oacute;n basada en la oferta, constituye la regla y no la excepci&oacute;n entre pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, la integraci&oacute;n regional se relaciona con el tama&ntilde;o de los Estados. &iquest;Qu&eacute; factores explican la supervivencia de microestados como M&oacute;naco o Andorra? &iquest;C&oacute;mo es posible que Luxemburgo sea tan viable y mucho m&aacute;s pr&oacute;spero que la India, cuando &eacute;sta tiene 1.270 veces la superficie del primero y 2.350 veces su poblaci&oacute;n? La respuesta que proponen Alberto Alesina y Enrico Spolaore (2003) vincula la escala del mercado y la capacidad de defensa con la homogeneidad de las preferencias. El argumento es que el tama&ntilde;o de un Estado es la consecuencia de dos fuerzas opuestas: el beneficio de la econom&iacute;a de escala (y de la seguridad militar) y el costo de la heterogeneidad de preferencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un Estado puede darse el lujo de ser peque&ntilde;o cuando su nivel de integraci&oacute;n en un mercado mayor, sea regional o global, le permite especializarse aumentando su eficiencia econ&oacute;mica, a la vez que lo protege de amenazas militares. Un Estado grande, en cambio, puede sostenerse sobre su mercado interno y garantizar su propia defensa, pero la mayor heterogeneidad de preferencias dificulta la toma de decisiones y puede, en &uacute;ltima instancia, amenazar la integridad estatal. La integraci&oacute;n regional es, entonces, un mecanismo que permite que algunas decisiones se mantengan al nivel de los Estados nacionales, donde las preferencias son m&aacute;s homog&eacute;neas, mientras las transacciones econ&oacute;micas y la defensa son transferidas al m&aacute;s eficiente nivel regional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BLOQUES REGIONALES EN CINCO CONTINENTES</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La unidad de Europa</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La unidad de Europa es una idea tan antigua como la propia conciencia europea (Bartolini, 2005). Desde Carlomagno en adelante, ha habido numerosos intentos de someter a los pueblos del continente bajo un solo gobierno. Antes de la segunda guerra mundial, todos los intentos fallaron en tanto fueron emprendidos como campa&ntilde;as de conquista y por medios militares. El tratado de Par&iacute;s, firmado por Alemania, Francia, Italia, Holanda, B&eacute;lgica y Luxemburgo en 1951, y que dio nacimiento a la Comunidad Europea del Carb&oacute;n y el Acero (CECA), constituy&oacute; el primer intento que ambicionaba un acuerdo superador de las soberan&iacute;as nacionales, al mismo tiempo que rechazaba la v&iacute;a armada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1957, por el Tratado de Roma, los mismos pa&iacute;ses establecieron la Comunidad Econ&oacute;mica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energ&iacute;a At&oacute;mica (Euratom), aspirando al desarrollo com&uacute;n en &aacute;reas m&aacute;s amplias siguiendo el mismo patr&oacute;n de cooperaci&oacute;n. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, el &oacute;rgano ejecutivo de la CECA se fusion&oacute; con sus equivalentes de dos instituciones m&aacute;s nuevas, dando lugar al embri&oacute;n completo de la futura Uni&oacute;n Europea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fueron razones econ&oacute;micas, pero tambi&eacute;n pol&iacute;ticas, las que promovieron la fundaci&oacute;n de las comunidades. Las primeras inclu&iacute;an la necesidad de cooperaci&oacute;n para afrontar la reconstrucci&oacute;n de Europa luego de la guerra, pero tambi&eacute;n la exigencia, por parte de Francia, de ganar acceso a los yacimientos alemanes de carb&oacute;n y acero. Las segundas, implicaban la prevenci&oacute;n de otra guerra mediante la integraci&oacute;n de Alemania en un juego de cooperaci&oacute;n con sus vecinos. La integraci&oacute;n entonces, m&aacute;s que una simple coordinaci&oacute;n, fue concebida como un medio para impedir tanto la repetici&oacute;n de la paz armada que precedi&oacute; a la primera guerra mundial como las tr&aacute;gicas condiciones que, producto del Tratado de Versalles, siguieron al fin de la guerra (Dedman, 1996; Nelsen y Stubb, eds., 1994). Alemania, en su turno, promovi&oacute; la opci&oacute;n de la cooperaci&oacute;n amistosa como instrumento relegitimador, con el objeto de evitar el aislamiento que los sentimientos de miedo o de venganza de sus vecinos pudieran ocasionarle.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras que la integraci&oacute;n, como un proceso de convergencia nacional federal o funcional, estaba en la mente de los Padres Fundadores de las comunidades europeas, la creaci&oacute;n de una entidad supranacional parec&iacute;a a muchos s&oacute;lo una idea fantasiosa. Al comienzo, las instituciones regionales fueron pensadas m&aacute;s como mecanismos de contenci&oacute;n nacional que de expansi&oacute;n internacional, ligando a los pa&iacute;ses europeos entre s&iacute;, gracias a la progresiva construcci&oacute;n de intereses comunes. El proceso de integraci&oacute;n se desarroll&oacute; paso a paso hasta los a&ntilde;os sesenta. Luego, como resultado del compromiso de De Gaulle con la soberan&iacute;a del Estado franc&eacute;s, el proceso detuvo su marcha y permaneci&oacute; casi bloqueado durante una d&eacute;cada. Posteriormente, luego de tres etapas de crecimiento que elevaron a doce a los pa&iacute;ses miembros, la integraci&oacute;n recobr&oacute; &iacute;mpetu desde la firma del Acta &Uacute;nica Europea en 1986.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras tanto, sucesos de alto impacto tuvieron lugar. Uno de los m&aacute;s destacables fue la primera elecci&oacute;n directa realizada para el Parlamento Europeo en 1979 que fortaleci&oacute; a una instituci&oacute;n supranacional pensada para legitimar el proyecto en su totalidad. El Parlamento se sum&oacute; a la Corte de Justicia, creada en 1952 y asistida desde 1989 por la Corte de Primera Instancia. La Comunidad Europea desarroll&oacute; entonces lo que se dio en llamar un gobierno de "geometr&iacute;a variable", presentando diferentes niveles de competencia y gobierno dependiendo del tema que se tratara. Este sistema multinivel se estableci&oacute; definitivamente por medio del Tratado de la Uni&oacute;n Europea (el Tratado de Maastricht) en 1992 y levemente ajustado, a posteriori, por los tratados de Amsterdam (1997) y Niza (2001).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy, la Uni&oacute;n Europea constituye el bloque regional m&aacute;s avanzado del mundo. Ha superado el estadio de mercado com&uacute;n y se consolida, si bien parcialmente, como uni&oacute;n econ&oacute;mica y monetaria, aspirando a transformarse en una uni&oacute;n pol&iacute;tica. Institucionalmente, ha desarrollado una compleja estructura de gobernancia en niveles m&uacute;ltiples, combinando supranacionalismo con intergubernamentalismo, unanimidad con regla de la mayor&iacute;a, y supremac&iacute;a de la ley comunitaria con el principio de subsidiariedad (Hix, 1994; Sandholtz y Stone Sweet, eds., 1998). Posee una poderosa Corte de Justicia que ha sido crucial para el avance de la integraci&oacute;n, un Parlamento cuyos miembros son directamente elegidos por los pueblos europeos y una Comisi&oacute;n Ejecutiva con importantes competencias y alta autonom&iacute;a. Estas tres instituciones son supranacionales, lo que significa que no responden a los gobiernos de los pa&iacute;ses miembros. Por el contrario, el Consejo Europeo y el Consejo de la Uni&oacute;n Europea son entes intergubernamentales, compuestos por integrantes de los Poderes Ejecutivos nacionales. Los cinco &oacute;rganos componen la c&uacute;pula de la estructura institucional de la Uni&oacute;n Europea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La complejidad de la construcci&oacute;n europea, sin embargo, excede a la Uni&oacute;n Europea. Su flexibilidad, as&iacute; como varios conceptos centrales a ella vinculados, tales como "m&uacute;ltiples velocidades" (tiempo), "geometr&iacute;a variable" (espacio) e "integraci&oacute;n a la carta" (materia), han sido bien documentados por Alexander Stubb (2002) y pueden observarse en el cuadro siguiente. En &eacute;ste se destaca que los pa&iacute;ses miembros de la Uni&oacute;n Europea no constituyen un grupo homog&eacute;neo, sino que progresivamente se van agrupando en diferentes acuerdos subregionales en los que no todos participan. As&iacute;, el Consejo de Europa agrupa a 46 de los 48 pa&iacute;ses que tienen al menos una porci&oacute;n de su territorio en el continente europeo m&aacute;s Chipre, excluyendo a Bielorrusia y Kosovo. Veintid&oacute;s pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea integran el espacio fronterizo de Schengen junto con Noruega, Islandia y un pu&ntilde;ado de microestados, pero cinco miembros est&aacute;n excluidos. Asimismo, s&oacute;lo quince pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea (y algunos Estados que no pertenecen a ella) tienen como moneda al euro. En cuanto a la defensa europea, est&aacute; garantizada por la Organizaci&oacute;n del Tratado del Atl&aacute;ntico Norte (OTAN), que except&uacute;a a varios pa&iacute;ses europeos "neutrales", pero incluye a otros externos a la Uni&oacute;n Europea (como Turqu&iacute;a y Albania) y a dos potencias extracontinentales como Estados Unidos y Canad&aacute;.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/namerica/v6n2/a8s1.jpg"></font></p>      <p align="left"><font face="verdana" size="2">Del otro lado del Oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico, varias subregiones de Am&eacute;rica Latina intentaron seguir el camino marcado por Europa. En ese continente, la integraci&oacute;n evolucion&oacute; en tres etapas, aunque s&oacute;lo la &uacute;ltima produjo resultados duraderos. Hacia el final de la d&eacute;cada de los cincuenta y principios de la de los sesenta, surgen la Asociaci&oacute;n Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC)<sup><a href="#notas">4</a></sup> y el Mercado Com&uacute;n Centroamericano (MCCA), cuyo &eacute;xito inicial pronto se convirti&oacute; en fracaso.<sup><a href="#notas">5</a></sup> La segunda etapa se abre a fines de los sesenta cuando se fundan la Comunidad Andina (Can) y la Comunidad del Caribe (Caricom), que corren la misma suerte que sus antecesoras. La tercera etapa comienza con las transiciones democr&aacute;ticas de la d&eacute;cada de los ochenta, cuando la regi&oacute;n asisti&oacute; con renovadas esperanzas al relanzamiento del MCCA &#150;ahora como Sistema de Integraci&oacute;n Centroamericana (Sica)&#150; y de la Can y a la creaci&oacute;n del Mercosur.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><b>La Comunidad Andina</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><font face="verdana" size="2">El Pacto Andino, precursor de la Can, se estableci&oacute; en 1969 en del marco de la ALALC. Sus objetivos fueron tanto mejorar las condiciones de participaci&oacute;n de los pa&iacute;ses menos desarrollados &#150;meta tambi&eacute;n promovida por los acuerdos de la ALALC&#150; como tender a una gradual conformaci&oacute;n de un mercado com&uacute;n de Am&eacute;rica Latina. Su tratado fundante, el Acuerdo de Cartagena, fue firmado por cinco pa&iacute;ses: Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Per&uacute;. Venezuela se sum&oacute; en 1973, pero Chile se retir&oacute; en 1976. El Grupo Andino constituy&oacute; un acuerdo surgido y dependiente del Tratado de Montevideo que no adquirir&iacute;a autonom&iacute;a jur&iacute;dica sino hasta 1983, cuando el Tratado de Creaci&oacute;n del Tribunal de Justicia del Acuerdo de Cartagena entr&oacute; en vigencia. El surgimiento del Pacto Andino fue una consecuencia directa del fracaso de la ALALC, y su esquema de integraci&oacute;n fue el m&aacute;s amplio hasta entonces realizado en el tercer mundo (Mace, 1988). Se caracteriz&oacute; por dos rasgos. En el plano econ&oacute;mico, se basaba en dos procesos paralelos: liberalizaci&oacute;n del comercio interregional y planificaci&oacute;n industrial intrarregional. En el plano pol&iacute;tico, cre&oacute; una estructura para la toma de decisiones que inclu&iacute;a dos instituciones principales, la Comisi&oacute;n y la Junta, cuyos sistemas de funcionamiento &#150;voto mayoritario en el primer caso y autoridad supranacional vinculante en el segundo&#150; fueron tan ambiciosos como excepcionales. Un elemento adicional fue un programa para el tratamiento especial de los pa&iacute;ses menos desarrollados (Bolivia y Ecuador).</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">A pesar de que el Pacto Andino funcion&oacute; en forma satisfactoria durante sus primeros a&ntilde;os, la inclusi&oacute;n de Venezuela y el alejamiento de Chile generaron una serie de crisis. Dada la complejidad del esquema de integraci&oacute;n, estos eventos condujeron a una renegociaci&oacute;n de mecanismos elementales del proceso y, finalmente, al abandono del cronograma original (Mace, 1988). Aparte de la rigidez del acuerdo, el fracaso se debi&oacute; a otros motivos, entre ellos la inequitativa distribuci&oacute;n de costos y beneficios, la politizaci&oacute;n de cuestiones t&eacute;cnicas, el incumplimiento por parte de los miembros de la reglamentaci&oacute;n comunitaria (Vargas&#45;Hidalgo, 1979), una alta inestabilidad democr&aacute;tica y la falta de un liderazgo regional (Mattli, 1999). Mientras algunas causas eran b&aacute;sicamente nacionales, otras eran intr&iacute;nsecas al proceso integrador. Una de las recetas propuestas para superar las crisis consisti&oacute; en la construcci&oacute;n de instituciones comunes capaces de resolver los conflictos entre los pa&iacute;ses miembros. El resultado fue la creaci&oacute;n de la Corte de Justicia y el Parlamento Andino en 1979. Sin embargo, estas instituciones carec&iacute;an de peso real, lo cual puede explicarse, en t&eacute;rminos neofuncionalistas, por la precedencia de la forma sobre la funci&oacute;n. El proceso de integraci&oacute;n no ver&iacute;a la luz al final del t&uacute;nel hasta 1987, cuando se firm&oacute; el Protocolo de Quito para flexibilizar los mecanismos de trabajo del bloque.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">La renovada estructura institucional del Pacto Andino era m&aacute;s amplia y formalmente m&aacute;s profunda que la de cualquier otro bloque de Am&eacute;rica Latina, como, por cierto, hab&iacute;a sido desde su fundaci&oacute;n. No obstante, fue cuando todos los presidentes se encontraron en una reuni&oacute;n, en 1989, que la regi&oacute;n se embarc&oacute; en un firme proceso de profundizaci&oacute;n y apertura. El establecimiento del Consejo Presidencial Andino en 1990 reforzar&iacute;a la apuesta. El Consejo Presidencial est&aacute; compuesto por los presidentes de los Estados miembros y constituye el &oacute;rgano de mayor jerarqu&iacute;a dentro del Sistema Andino de Integraci&oacute;n (SAI). A su vez, el SAI es una serie de organismos e instituciones que coordina el proceso de integraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">En 1997, la Junta se convirti&oacute; en el Secretariado General de la Comunidad Andina, rebautizado cuerpo ejecutivo del bloque, mientras la Comisi&oacute;n mantuvo su rol como el principal &aacute;mbito legislativo. Actualmente, el principio legal de efecto directo y la supremac&iacute;a del derecho comunitario hacen de la Comunidad Andina la segunda regi&oacute;n en el mundo por su nivel formal de institucionalizaci&oacute;n, s&oacute;lo detr&aacute;s de la Uni&oacute;n Europea. Su implementaci&oacute;n pr&aacute;ctica y sus resultados econ&oacute;micos son, sin embargo, mucho menos impactantes. A pesar de funcionar como zona de libre comercio desde 1993 &#150;primero entre Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela y m&aacute;s tarde tambi&eacute;n con Per&uacute;&#150; y de tener un arancel externo com&uacute;n desde febrero de 1995, la caracter&iacute;stica de la regi&oacute;n no ha sido el desarrollo sino la revuelta social, la inestabilidad pol&iacute;tica y el fracaso econ&oacute;mico. Por a&ntilde;adidura, en 1995 se libr&oacute; una breve guerra entre Ecuador y Per&uacute;, fruto de disputas territoriales. El balance del proceso es ambiguo: a pesar de la alta institucionalizaci&oacute;n formal y del compromiso de establecer un mercado com&uacute;n para el a&ntilde;o 2005, los pa&iacute;ses andinos no lograron consolidar una zona de paz, estabilidad y crecimiento. Como resultado, algunos pa&iacute;ses optaron por negociar acuerdos complementarios con terceros pa&iacute;ses o regiones &#150;por ejemplo, en un inicio, Colombia y Venezuela lo hicieron con M&eacute;xico, y Bolivia y Per&uacute; con el Mercosur&#150;. M&aacute;s recientemente, sin embargo, Per&uacute; y Colombia firmaron tratados de libre comercio con Estados Unidos, lo que llev&oacute; a Venezuela a anunciar su retiro del bloque y su integraci&oacute;n en el Mercosur. En ese contexto, las instituciones regionales han resultado debilitadas y la interdependencia regional no s&oacute;lo ha detenido su expansi&oacute;n, sino que ha comenzado a retraerse.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><b>El Sistema de Integraci&oacute;n Centroamericana</b></font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">El MCCA se estableci&oacute; en 1960 por el Tratado de Managua, firmado por El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Costa Rica se uni&oacute; al bloque en 1963. Las razones que le dieron origen no fueron solamente econ&oacute;micas sino principalmente pol&iacute;ticas. Entre ellas, la amenaza presentada por la revoluci&oacute;n cubana fue significativa (Schmitter, 1972) y explica el gran apoyo inicial que brindaron los Estados Unidos.</font></p> 	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">Creado al mismo tiempo que la ALALC como parte de la primera ola de integraci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina, el MCCA lleg&oacute; m&aacute;s lejos y fue m&aacute;s sensible que la ALALC a las propuestas de industrializaci&oacute;n sustitutiva de importaciones propuesta por la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina (CEPAL) (Mace, 1988). Hacia el final de los sesenta, el MCCA era reconocido como "el intento de integraci&oacute;n regional m&aacute;s exitoso del mundo subdesarrollado" (Wynia, 1970: 319). Medido por el crecimiento del comercio dentro de sus respectivas &aacute;reas, los logros del MCCA superan ampliamente los de la ALALC. Sin embargo, no durar&iacute;a mucho: la llamada guerra del futbol (combatida en 1969 entre Honduras y El Salvador) asest&oacute; un duro golpe al proceso, cuyas dificultades hab&iacute;an comenzado, sin embargo, antes de la guerra.</font></p>      <p align="left"><font face="verdana" size="2">Inicialmente, el MCCA registr&oacute; un buen desempe&ntilde;o. Hacia 1965, por el grado y alcance de su integraci&oacute;n estuvo cerca de convertirse en una uni&oacute;n aduanera: la mayor parte de sus aranceles internos fueron eliminados y se estableci&oacute; un arancel externo com&uacute;n para la mayor&iacute;a de los art&iacute;culos (Mattli, 1999). Adem&aacute;s, se firmaron una serie de tratados complementarios y la estructura institucional del bloque fue adquiriendo una complejidad creciente. Este progreso se debi&oacute; b&aacute;sicamente a una gesti&oacute;n de tipo t&eacute;cnico, es decir, no politizada (Wynia, 1970) &#150;y a los bajos costos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de la integraci&oacute;n&#150;, ya que no amenazaba ning&uacute;n inter&eacute;s poderoso, y los gastos administrativos fueron pagados con recursos externos (Mattli, 1999; Nye, 1968). No obstante, la fragilidad real de los logros se hizo evidente cuando la tarea de mantener unida la estructura de integraci&oacute;n se convirti&oacute; en la principal actividad de los l&iacute;deres regionales despu&eacute;s del <i>boom</i> de los primeros a&ntilde;os. El resultado fue la ampliaci&oacute;n del espectro de tareas realizadas por un n&uacute;mero creciente de instituciones regionales, aunque sin un incremento paralelo en la autoridad de dichas instituciones, es decir, en el nivel vertical de toma de decisiones. Schmitter (1970) denomin&oacute; este mecanismo "<i>spill&#45;around"</i> para distinguirlo del <i>spill&#45;over</i><sup><a href="#notas">6</a></sup> con el que los neofuncionalistas describieron la integraci&oacute;n europea. El estancamiento del proceso durar&iacute;a dos d&eacute;cadas.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">A principios de los noventa, la pacificaci&oacute;n y democratizaci&oacute;n llevaron a la reactivaci&oacute;n del hasta entonces agonizante MCCA (Grugel, 1996; Mattli, 1999). Esta vez, sin embargo, Estados Unidos constituir&iacute;a una amenaza directa en lugar de un l&iacute;der, hegem&oacute;n o federador externo, dado que su participaci&oacute;n en el TLCAN perjudica la posici&oacute;n y los mercados del Mercado Com&uacute;n Centroamericano en favor de su asociaci&oacute;n con M&eacute;xico. Para peor, la configuraci&oacute;n institucional del grupo es tan enmara&ntilde;ada que torna compleja la coordinaci&oacute;n de pol&iacute;ticas y la toma de decisiones a nivel regional.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">En lo que concierne a la integraci&oacute;n, &eacute;sta es la regi&oacute;n m&aacute;s enredada del continente. El proceso de desarrollo institucional ha sido acumulativo y no centralizado, y reci&eacute;n en 1991 el Protocolo de Tegucigalpa &#150;que entr&oacute; en vigencia dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde&#150; incluy&oacute; a casi todos los organismos existentes bajo el paraguas del Sica. Ya en 1996, no obstante, la regi&oacute;n presentaba ocho niveles diferentes de participaci&oacute;n de los distintos pa&iacute;ses centroamericanos en variados esquemas de cooperaci&oacute;n e integraci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><font face="verdana" size="2">El hecho de que las instituciones centroamericanas no emergieran como un sistema coherente, sino que fueran construidas en sucesivos procesos de expansi&oacute;n y estancamiento, dej&oacute; la impronta de una red de entidades confusa y mayormente ineficiente que a&uacute;n perdura. Schmitter (1970) sostiene que semejante embrollo fue la caracter&iacute;stica de todo el proceso, no s&oacute;lo de sus instituciones. En sus palabras, "el proceso Centroamericano jam&aacute;s ha sido un movimiento arraigado en una satisfacci&oacute;n compartida, una identidad de prop&oacute;sito o un consenso acerca de los valores b&aacute;sicos. M&aacute;s bien, se ha desarrollado a partir de una serie de crisis relacionadas con desempe&ntilde;os dispares, descontentos peri&oacute;dicos y fines conflictivos" (Schmitter, 1970: 48). Ya en 1970, su pron&oacute;stico era que la integraci&oacute;n econ&oacute;mica en Centroam&eacute;rica probablemente sobrevivir&iacute;a a la llamada guerra del futbol, pero la integraci&oacute;n pol&iacute;tica no.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">Hacia el final de los ochenta no resultaba exagerado afirmar que hab&iacute;a sido incluso demasiado optimista. Sin embargo, apenas unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, Centroam&eacute;rica experimentar&iacute;a un firme avance hacia la democratizaci&oacute;n a nivel nacional y hacia el relanzamiento de la integraci&oacute;n a nivel regional. La concreci&oacute;n de la cumbre presidencial de 1986, seguida en 1987 por la firma de los acuerdos de Esquipulas, constituyeron hitos fundamentales en la resoluci&oacute;n de los conflictos violentos y la creaci&oacute;n de una zona de paz. Subsecuentemente, la institucionalizaci&oacute;n de las cumbres presidenciales a partir de 1991 fue, seg&uacute;n un informe de la CEPAL y el Banco Interamericano de Desarrollo (CEPAL&#45;BID, 1998: 35), "un factor clave en el renovado dinamismo del proceso de cooperaci&oacute;n e integraci&oacute;n en Centroam&eacute;rica, y ha... permitido lograr avances de significativa importancia para el desarrollo regional." La negociaci&oacute;n intergubernamental (S&aacute;nchez, 2003) ha brindado una importante contribuci&oacute;n al resurgimiento de la integraci&oacute;n en Am&eacute;rica Central. Sin embargo, todav&iacute;a se trata de un proceso altamente vulnerable a la influencia exterior, como lo demuestra el denuedo manifestado por los gobiernos centroamericanos para firmar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y la extrema dependencia presupuestaria de la Uni&oacute;n Europea.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><b>El Mercado Com&uacute;n del Sur</b></font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">El Mercosur es una asociaci&oacute;n regional que incluye a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Creado en 1991, es uno de los m&aacute;s notorios miembros de la tercera ola integracionista en las Am&eacute;ricas, contempor&aacute;neo del TLCAN, pero ubicado en el otro extremo del continente. En sus primeros siete a&ntilde;os, triplic&oacute; sus flujos de comercio intrarregional al mismo tiempo que aumentaba el comercio extrarregional. Adem&aacute;s, increment&oacute; fuertemente la inversi&oacute;n extranjera directa en sus pa&iacute;ses miembros y se convirti&oacute; en un actor relevante tanto para empresas como para gobiernos extranjeros.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">Nacido como consecuencia de la redemocratizaci&oacute;n y de la disoluci&oacute;n de viejas hip&oacute;tesis de conflicto entre Argentina y Brasil, el Mercosur se desarroll&oacute; luego con un perfil econ&oacute;mico m&aacute;s orientado hacia el exterior. El presidente argentino Ra&uacute;l Alfons&iacute;n y su par brasilero Jos&eacute; Sarney encabezaron el proyecto original de acercamiento imprimi&eacute;ndole su estampa pol&iacute;tica y personal. M&aacute;s tarde, el presidente argentino Menem y los brasileros Collor de Mello, Franco y Cardoso continuaron liderando el proceso y manteniendo un fuerte control presidencial sobre el mismo.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">Hacia 1995, el Mercosur evolucion&oacute; de ser una zona de libre comercio entre sus pa&iacute;ses miembros hasta convertirse en una uni&oacute;n aduanera, con el objetivo de largo plazo de transformarse en un mercado com&uacute;n. Su forma es diferente de la de muchos intentos previos o contempor&aacute;neos. Como ha observado Pe&ntilde;a (1998: 96), es "un caso de regionalismo abierto en el marco de la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio, &#91;...&#93; un proceso de integraci&oacute;n original que no sigue necesariamente una metodolog&iacute;a similar a la empleada en Europa".</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con buena parte de la literatura sobre integraci&oacute;n regional, basada principalmente en el caso europeo, la creaci&oacute;n de un mercado com&uacute;n, y m&aacute;s a&uacute;n, una uni&oacute;n econ&oacute;mica, implica tarde o temprano el establecimiento de instituciones regionales. &Eacute;stas deben lidiar con dos dilemas de acci&oacute;n colectiva: la toma de decisiones y la resoluci&oacute;n de disputas. Sin embargo, el Mercosur no ha construido ninguna estructura institucional significativa, sea supranacional o no. Toma sus decisiones a trav&eacute;s de mecanismos exclusivamente intergubernamentales, requiriendo unanimidad en todos los casos. El proceso decisorio se basa en tres organismos regionales integrados por funcionarios nacionales o por t&eacute;cnicos de nivel medio designados por cada pa&iacute;s: el Consejo del Mercado Com&uacute;n (CMC) &#150;integrado por los ministros de Relaciones Exteriores y de Econom&iacute;a de cada miembro&#150;, el Grupo Mercado Com&uacute;n (GMC) y la Comisi&oacute;n de Comercio. Un sistema de resoluci&oacute;n de disputas provee un mecanismo de arbitraje ad hoc que s&oacute;lo fue invocado diez veces en quince a&ntilde;os; a ello se suma un tribunal de apelaciones permanente, pero de utilizaci&oacute;n optativa, establecido en 2004 en Asunci&oacute;n. Algunos cuerpos consultivos, un parlamento, creado en 2006, y una peque&ntilde;a secretar&iacute;a t&eacute;cnica, ubicada en Montevideo, completan la estructura institucional. No existe efecto directo ni supremac&iacute;a del derecho comunitario. Estas caracter&iacute;sticas fueron intencionalmente dise&ntilde;adas con el objetivo de marcar una distinci&oacute;n entre la direcci&oacute;n pol&iacute;tica y la implementaci&oacute;n burocr&aacute;tica (Malamud, 2003). La direcci&oacute;n pol&iacute;tica se ver&iacute;a, en teor&iacute;a, asegurada por una cumbre anual de los presidentes. &Eacute;stas tienen lugar incluso dos veces por a&ntilde;o junto con las reuniones del CMC, convirti&eacute;ndose en la fuerza propulsora del proceso integrador. En el corto plazo, es m&aacute;s probable que el Mercosur retroceda a zona de libre comercio a que se convierta en una organizaci&oacute;n supranacional. No obstante, y por parad&oacute;jico que parezca, el enfoque del intergubernamentalismo liberal no alcanza para explicar este bloque intergubernamental, ya que los actores sociales de cada pa&iacute;s han permanecido ausentes durante el proceso y las principales negociaciones interestatales no han conducido ni a instituciones comunes ni a la delegaci&oacute;n de soberan&iacute;a. El &eacute;xito relativo obtenido por el bloque en sus primeros a&ntilde;os se debi&oacute; a una intensa din&aacute;mica interpresidencial, que se sostuvo sobre el dise&ntilde;o presidencialista de los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos del Cono Sur (Malamud, 2003; 2005a). Sin embargo, a partir de 1997 el dinamismo del Mercosur comenz&oacute; a declinar y la ausencia de instituciones evit&oacute; que los avances logrados se afianzaran. Por el contrario, el bloque sufre actualmente un proceso de degradaci&oacute;n operativa mal disimulado por el aumento de la ret&oacute;rica integracionista, en lo que ha sido llamado un caso de "disonancia cognitiva" (Malamud, 2005b).</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><b>El Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte</b></font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">El embri&oacute;n del TLCAN fue el acuerdo de comercio bilateral firmado entre Estados Unidos y Canad&aacute; en 1988. Primer tratado de esa naturaleza firmado por Estados Unidos, la incorporaci&oacute;n de M&eacute;xico en 1994 le agregar&iacute;a otro rasgo pionero: su car&aacute;cter norte&#45;sur, al incluir en un pie igualdad formal a pa&iacute;ses desarrollados y a pa&iacute;ses en desarrollo. El TLCAN "fue el resultado de una fuerte demanda de integraci&oacute;n por la creciente interdependencia econ&oacute;mica entre Estados Unidos y M&eacute;xico" (Gratius, ed., 2008: 20). Como consecuencia de su operaci&oacute;n, los flujos intrarregionales de comercio, inversiones y migraci&oacute;n siguieron creciendo significativamente en los a&ntilde;os posteriores a la firma del acuerdo. Ni el objetivo ni la naturaleza del TLCAN son pol&iacute;ticos &#150;menos sociales o culturales&#150;, sino econ&oacute;micos, aunque grupos internos de presi&oacute;n en Estados Unidos llevaron a la firma de dos acuerdos paralelos: uno en el &aacute;rea la boral y otro en la medioambiental. La consecuencia fue una mayor densidad institucional de la asociaci&oacute;n regional. Casi quince a&ntilde;os despu&eacute;s, el bloque est&aacute; consolidado y no est&aacute; cuestionado por ninguno de los socios (Gratius, ed., 2008: 21), aunque su funcionamiento se asemeja m&aacute;s a un par de acuerdos bilaterales con centro en Estados Unidos que a una relaci&oacute;n triangular.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">Si el inter&eacute;s principal de Estados Unidos se centraba en el beneficio econ&oacute;mico y la seguridad fronteriza, la motivaci&oacute;n de los otros dos socios consisti&oacute; en evitar el proteccionismo del vecino mayor. La decisi&oacute;n de los ejecutivos nacionales se vio as&iacute; cuestionada o impulsada por dos grupos de actores no estatales: por un lado, los sindicatos y organizaciones no gubernamentales nacionales (especialmente durante el proceso de ratificaci&oacute;n estadunidense); por el otro, la comunidad epist&eacute;mica transnacional promotora de los principios neoliberales (Warleigh&#45;Lack, 2008: 5). A pesar de que, a diferencia de los casos latinoamericanos, el funcionamiento del TLCAN se basa en reglas generales (<i>rule&#45;oriented</i>) y no en decisiones particulares (<i>power&#45;oriented</i>), su estructura institucional es exigua. Sus &oacute;rganos de autoridad tienen un perfil t&eacute;cnico, no existen agencias supranacionales y los funcionarios de las administraciones nacionales encargados de los asuntos regionales son escasos (Duina, 2006).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><font face="verdana" size="2">A pesar de su minimalismo institucional, el impacto del TLCAN sobre sus miembros ha sido importante. La consolidaci&oacute;n de los flujos econ&oacute;micos intrarregionales, sean comerciales o de inversiones, ha sido la consecuencia m&aacute;s evidente, pero estudios recientes muestran que tambi&eacute;n existe un "efecto pol&iacute;tico" de la integraci&oacute;n. Aspinwall (2006) muestra que un efecto similar a la europeanizaci&oacute;n ha tenido lugar, lo que ha significado un proceso de ajuste interno gatillado por la integraci&oacute;n regional. Este desarrollo confirma que, para entender los fen&oacute;menos regionales en toda su magnitud, es indispensable observar no s&oacute;lo el nivel regional, sino tambi&eacute;n el nacional.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Dominguez (2008) eval&uacute;a el impacto de la implementaci&oacute;n del TLCAN sobre los flujos de intercambio y su administraci&oacute;n o, en otras palabras, sobre la interdependencia (o regionalizaci&oacute;n) y la gobernancia regional. Su conclusi&oacute;n es que la firma del acuerdo ha provocado una densificaci&oacute;n de las transacciones y ha conferido a un creciente n&uacute;mero de pol&iacute;ticas una dimensi&oacute;n regional. La evoluci&oacute;n sufrida por la agenda regional desde el inicio del proceso torna viable que nuevos temas, como una uni&oacute;n aduanera selectiva y mayor cooperaci&oacute;n en cuestiones de seguridad, se instalen en el futuro como un componente m&aacute;s del proceso de integraci&oacute;n. Aunque esta proyecci&oacute;n no se confirme, el TLCAN ya ha producido, si no la construcci&oacute;n de un bloque supranacional, s&iacute; la convergencia ascendente de pol&iacute;ticas y expectativas regionales, sobre todo hacia los par&aacute;metros vigentes en Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><b>Los casos de &Aacute;frica y Asia</b></font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">A pesar del alto contenido simb&oacute;lico de los movimientos panafricanos, el continente situado al sur de Europa se encuentra regionalmente fragmentado en al menos cuatro partes. Los pa&iacute;ses &aacute;rabes del norte del Sahara integran la regi&oacute;n conocida como Medio Oriente y es hacia all&iacute; que dirigen sus expectativas pol&iacute;ticas, culturales y religiosas antes que hacia el resto del continente africano. En el Oriente, guerras y colapsos estatales que alcanzan su c&uacute;spide en el Cuerno de &Aacute;frica tornan irreal cualquier discurso sobre integraci&oacute;n regional: parafraseando a Robert Jackson (1990), cuasi Estados no dan lugar a una cuasi integraci&oacute;n. Las &aacute;reas de &Aacute;frica occidental y austral, en cambio, han creado organizaciones regionales que perduran en el tiempo, aunque su desempe&ntilde;o es asim&eacute;trico e irregular.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">La Comunidad Econ&oacute;mica de Estados de &Aacute;frica Occidental (Ecowas, por sus siglas en ingl&eacute;s) est&aacute; compuesta por quince Estados: Ben&iacute;n, Burkina Faso, Cabo Verde, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea Bissau, Mali, Liberia, N&iacute;ger, Nigeria, Senegal, Sierra Leona y Togo. Fue fundada en 1975 y posee instituciones formalmente iguales a las de la Uni&oacute;n Europea: una comisi&oacute;n, un parlamento y un tribunal de justicia. En la pr&aacute;ctica, sin embargo, est&aacute; dividida entre los pa&iacute;ses de lengua inglesa &#150;entre los que destaca la gigante Nigeria&#150; y los siete de lengua francesa, que junto con Guinea Bissau han constituido la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria del Oeste Africano (UEMOA, por sus siglas en franc&eacute;s). Esta agrupaci&oacute;n tiene una moneda &uacute;nica sostenida por una potencia externa, Francia, y es altamente vulnerable a conflictos internos y turbulencias econ&oacute;micas globales (S&ouml;derbaum, 2001).</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">El &Aacute;frica austral, a su vez, est&aacute; organizada alrededor de un conjunto de asociaciones bajo la presencia dominante de Sud&aacute;frica. Luego de a&ntilde;os de guerras abiertas o encubiertas, hoy la regi&oacute;n constituye una comunidad de seguridad o, en t&eacute;rminos de Barry Buzan, un complejo de seguridad regional (Od&eacute;n, 2001: 91). La Comunidad para el Desarrollo del &Aacute;frica Austral (SADC, por sus siglas en ingl&eacute;s) fue funda da embrionariamente en 1980 y consolidada en 1992. Agrupa a quince pa&iacute;ses: Angola, Botsuana, la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, Lesoto, Madagascar, Malawi, Mauricio, Mozambique, Namibia, Seychelles, Sud&aacute;frica, Suazilandia, Tanzania, Zambia y Zimbabue. Cinco de ellos, liderados y administrados por Sud&aacute;frica, componen la Uni&oacute;n Aduanera del &Aacute;frica Austral (SACU, por sus siglas en ingl&eacute;s): adem&aacute;s de la potencia hegem&oacute;nica, Lesoto, Suazilandia, Namibia y Botsuana. Los tres primeros forman adem&aacute;s una uni&oacute;n monetaria.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">A diferencia del &Aacute;frica austral y a semejanza de la occidental, en el gigantesco continente asi&aacute;tico no parecen haberse consolidado las comunidades de seguridad. Si en Occidente la guerra fr&iacute;a acab&oacute; con la disoluci&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, en Asia el sistema de Estados westfaliano contin&uacute;a vigente y los dilemas de seguridad tambi&eacute;n. Las rivalidades hist&oacute;ricas, ya sea entre chinos &eacute;tnicos o japoneses en el Este o entre hind&uacute;es y musulmanes en el Sur y el Oeste, estructuran las pol&iacute;ticas externas de Estados que, a diferencia de gran parte de &Aacute;frica, gozan no s&oacute;lo de reconocimiento internacional sino tambi&eacute;n de legitimidad interna y altas capacidades infraestructurales. Si la extrema debilidad estatal torna dif&iacute;cil la integraci&oacute;n regional en &Aacute;frica, la extrema fortaleza estatal la vuelve igualmente complicada en Asia.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">A pesar de que el "sudeste asi&aacute;tico" es un concepto de creaci&oacute;n reciente (&Ouml;jendal, 2001), el caso m&aacute;s mentado de regionalismo en este continente lo constituye la Asociaci&oacute;n de Naciones del Sudeste Asi&aacute;tico (ASEAN). Fundada en 1967 por cinco pa&iacute;ses, hoy est&aacute; integrada por diez: Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Vietnam. El bloque se localiza territorialmente entre China, el subcontinente indio y dos grandes oc&eacute;anos, el Pac&iacute;fico y el &Iacute;ndico. Su objetivo original era acelerar el crecimiento econ&oacute;mico y fomentar la paz y seguridad regionales, aunque gradualmente se fueron agregando prop&oacute;sitos econ&oacute;micos. A mediados de la d&eacute;cada de los noventa, las turbulencias financieras internacionales llevaron al bloque a implementar medidas para una mayor integraci&oacute;n econ&oacute;mica en previsi&oacute;n de choques externos, y a aproximarse a los tres grandes del este asi&aacute;tico: China, Jap&oacute;n y Corea.<sup><a href="#notas">7</a></sup> La di&aacute;spora proveniente del primero de ellos constituye un eje que vertebra transversalmente la actividad econ&oacute;mica regional y, al mismo tiempo, el gobierno chino lidera la reacci&oacute;n contra la dominaci&oacute;n externa. Jap&oacute;n, por su parte, funciona como centro de la estructura productiva regional, lo que, sumado a los legados del pasado, ha generado un cierto nivel de resentimiento. En cualquier caso, un elemento destacado de la ASEAN es su reluctancia a seguir modelos occidentales de integraci&oacute;n y gobernancia regional &#150;y tambi&eacute;n interna, ya que las presiones democratizadoras occidentales act&uacute;an como un galvanizador interno&#150;. El bloque se conduce a partir de estrechos contactos interpersonales entre los l&iacute;deres nacionales, que se han negado a institucionalizar la cooperaci&oacute;n. En cambio, han desarrollado el mecanismo que dio en llamarse "<i>ASEAN way</i>" (juego de palabras con "la v&iacute;a asi&aacute;tica"). Las caracter&iacute;sticas principales de la asociaci&oacute;n son la no interferencia, la informalidad, una m&iacute;nima institucionalizaci&oacute;n, la consulta y la b&uacute;squeda del consenso, la exclusi&oacute;n de la fuerza y el rechazo de la confrontaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES COMPARATIVAS</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><font face="verdana" size="2">Como afirma Sbragia (2008: 32&#45;33), el estudio del regionalismo comparado "est&aacute; mal definido. Los acad&eacute;micos suelen usar el t&eacute;rmino libremente para referirse al an&aacute;lisis de cualquier proyecto regional que involucre alguna forma de cooperaci&oacute;n pol&iacute;tica o econ&oacute;mica fuera de la Uni&oacute;n Europea, est&eacute;n o no interesados en tratarlo comparativamente". Se distinguen, sin embargo, dos corrientes principales: los enfoques te&oacute;ricos de la integraci&oacute;n, que provienen del estudio del caso europeo (Rosamond, 2000; Wiener y Diez, eds., 2004) y pretenden generar hip&oacute;tesis contrastables, sea desde las relaciones internacionales, la pol&iacute;tica comparada, la administraci&oacute;n p&uacute;blica o &#150;m&aacute;s limitadamente&#150; el derecho constitucional; y los enfoques holistas, encarnados en el llamado Nuevo Regionalismo y derivados de la econom&iacute;a pol&iacute;tica internacional, el an&aacute;lisis los sistemas mundiales y la historia econ&oacute;mica (Hettne, Inotai y Sunkel, eds., 1999; S&ouml;derbaum y Shaw, eds., 2003). Ambas corrientes se han desarrollado de espaldas entre s&iacute; y el di&aacute;logo entre ambas es pr&aacute;cticamente nulo, aunque &uacute;ltimamente se han realizado algunos esfuerzos para producir un encuentro (Warleigh y Rosamond, 2006).</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">El principal inconveniente que encuentran las teor&iacute;as de la integraci&oacute;n derivadas del caso europeo es el problema de n = 1: existiendo un &uacute;nico caso, la comparaci&oacute;n es imposible y la generalizaci&oacute;n f&uacute;til. Por su parte, la mayor limitaci&oacute;n del Nuevo Regionalismo es su nebulosidad conceptual ya que, al incluir como objetos equivalentes y comparables a todos los fen&oacute;menos que se definan libremente como "regionales", torna sus postulados indeterminados y su teorizaci&oacute;n est&eacute;ril.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">Como se indic&oacute; al inicio, el proceso de integraci&oacute;n regional puede compararse con el de construcci&oacute;n estatal. En el gr&aacute;fico siguiente se puede observar una tipolog&iacute;a de comunidades pol&iacute;ticas estructurada a partir de dos variables: el <i>locus</i> o sustrato de la entidad, que puede ser interno o internacional, y el estatus o estado, que puede ser estable o transicional. En la casilla superior derecha se encuentra el t&iacute;pico Estado nacional: su principio de organizaci&oacute;n interna se basa en la jerarqu&iacute;a, en cuya cima se ejerce el monopolio de la violencia. En la casilla superior izquierda se sit&uacute;a el orden internacional: el principio organizador es la anarqu&iacute;a, que puede derivar en cooperaci&oacute;n o conflicto pero no en monopolio sin cambiar de naturaleza. En la casilla inferior derecha se ubican los procesos de construcci&oacute;n nacional: ellos se desarrollan mediante la anexi&oacute;n de territorios por parte de un centro monopolizador de manera generalmente compulsiva, aunque excepcionalmente se han dado casos contractuales. La &uacute;ltima casilla, inferior izquierda, engloba a los fen&oacute;menos de integraci&oacute;n regional: &eacute;stos se caracterizan por substituir a la anarqu&iacute;a en las relaciones interestatales por la fusi&oacute;n parcial de soberan&iacute;as, realizada de forma voluntaria. Cabe reiterar que la cooperaci&oacute;n internacional no corresponde a este casillero sino al de arriba, ya que no hay transici&oacute;n hacia una nueva forma de gobernancia sino mantenimiento del orden interestatal basado en la anarqu&iacute;a.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/namerica/v6n2/a8s2.jpg"></font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">La integraci&oacute;n regional es, entonces, una etapa de transici&oacute;n entre una situaci&oacute;n conocida (el orden westfaliano de Estados naci&oacute;n) y otra en construcci&oacute;n. A diferencia del proceso de construcci&oacute;n estatal,<sup><a href="#notas">8</a></sup> sin embargo, la integraci&oacute;n regional tiene origen voluntario y su estadio final es indeterminado. Sus manifestaciones concretas asumen formas muy diversas. Por ejemplo, SACU (en &Aacute;frica Austral) es una uni&oacute;n aduanera y UEMOA (en &Aacute;frica Occidental) una uni&oacute;n monetaria, pero la primera est&aacute; liderada por un hegem&oacute;n interno (Sud&aacute;frica) y la segunda por un federador externo (Francia). En ambos casos, las relaciones entre sus miembros son radiales y asim&eacute;tricas. Por su parte, el TLCAN presenta caracter&iacute;sticas crecientes de regionalizaci&oacute;n (aumento de flujos intrarregionales) y convergencia (adaptaci&oacute;n nacional a los patrones regionales), aunque sin la delegaci&oacute;n de soberan&iacute;a que caracteriza los casos antes mencionados o identifica a la Uni&oacute;n Europea. Mientras en Am&eacute;rica Latina predominan los intentos de regionalismo sin que ello impacte en los indicadores de regionalizaci&oacute;n, en Am&eacute;rica del Norte sucede lo contrario &#150;y en la Uni&oacute;n Europea, ambas cosas. En el sudeste asi&aacute;tico predominan las manifestaciones informales de cooperaci&oacute;n, orientadas a objetivos econ&oacute;micos y de seguridad pero con base en elementos culturales e identitarios; en Europa, en cambio, la integraci&oacute;n est&aacute; altamente formalizada y se basa en criterios pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de tendencia universalista; y en Am&eacute;rica Latina la historia, lengua y tradiciones comunes no han sido suficientes para sustentar un proceso efectivo de integraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">Los niveles de institucionalizaci&oacute;n de los bloques regionales son notablemente heterog&eacute;neos. En la Uni&oacute;n Europea, por ejemplo, el parlamento y los tribunales de justicia comunes han cumplido una funci&oacute;n relevante en el proceso de integraci&oacute;n. En Am&eacute;rica Latina, por contraste, los tribunales existen en algunos bloques pero no en otros, mientras que los parlamentos regionales son omnipresentes e irrelevantes en todos ellos (Malamud y De Sousa, 2007). En la ASEAN y el TLCAN, con un enfoque quiz&aacute;s m&aacute;s realista, estas instituciones no han sido creadas.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">Casos como el de Chile y Suiza muestran que no todos los pa&iacute;ses consideran conveniente la integraci&oacute;n regional, mientras que casos como el mexicano revelan que la regionalizaci&oacute;n no siempre es evitable. La producci&oacute;n de bienes p&uacute;blicos regionales puede justificar la cooperaci&oacute;n y hasta la integraci&oacute;n, pero tambi&eacute;n el <i>free&#45;riding</i>. Y algunos pa&iacute;ses pueden evaluar que los costos de "atarse a la regi&oacute;n" superan los beneficios. Para alcanzar una mayor escala y complementariedad econ&oacute;mica la vecindad geogr&aacute;fica puede ser una condici&oacute;n innecesaria: en algunos casos, el ingreso en organizaciones internacionales o la integraci&oacute;n directa al mercado mundial aparecen como m&aacute;s ventajosos que acotarse a los pa&iacute;ses contiguos.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">No s&oacute;lo el desarrollo institucional y el grado de interdependencia var&iacute;an enormemente de una regi&oacute;n a otra, sino tambi&eacute;n el nivel de participaci&oacute;n de la sociedad civil. Hochstetler (2007) argumenta que los movimientos sociales responden a dos dimensiones de oportunidad pol&iacute;tica para decidir si y c&oacute;mo buscar influencia en un bloque regional: una es el grado de apertura o acceso (<i>input side</i>), la otra la capacidad para generar e implementar decisiones (<i>output side</i>). En casos como el Mercosur, en que las competencias de los &oacute;rganos regionales dependen de los gobiernos nacionales, no debe esperarse que una mayor apertura genere mayor participaci&oacute;n. En el caso del TLCAN la situaci&oacute;n es la inversa: pese al car&aacute;cter t&eacute;cnico y cupular del bloque, su capacidad para tomar decisiones que impacten sobre la realidad torna a sus agencias blancos m&aacute;s apetecibles de la acci&oacute;n colectiva y de la participaci&oacute;n de la sociedad civil.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">Contra lo que planteaba el discurso acad&eacute;mico predominante a fines de los noventa, el mundo no parece encaminado a organizarse en &#150;y gobernarse por medio de&#150; grandes bloques regionales. Las organizaciones interestatales basadas en la contig&uuml;idad territorial no se tornar&aacute;n irrelevantes, pero su escasa consolidaci&oacute;n y amplia heterogeneidad sugieren que no reemplazar&aacute;n a los Estados naci&oacute;n en el futuro pr&oacute;ximo. En cambio, es concebible un escenario en el que grandes Estados y megaciudades constituyan redes globales (NIC, 2004), aproximando a los n&uacute;cleos de las regiones entre s&iacute; y separ&aacute;ndolos virtualmente de sus periferias geogr&aacute;ficas. En cualquier caso, el futuro de la integraci&oacute;n depender&aacute; de la consolidaci&oacute;n previa de sus unidades constitutivas, los Estados naci&oacute;n. Donde &eacute;stos decidan compartir su soberan&iacute;a, como actualmente en Europa, las organizaciones regionales podr&aacute;n tornarse actores globales; donde decidan no hacerlo, como en el este asi&aacute;tico, la pol&iacute;tica westfaliana prevalecer&aacute;. En las zonas del mundo en que abundan los estados fallidos o colapsados, como el &Aacute;frica subsahariana, Medio Oriente y algunas partes de Am&eacute;rica Latina y el Caribe, la integraci&oacute;n regional ser&aacute; simplemente un discurso para ocultar la realidad o encubrir a sus responsables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alesina, Alberto y Enrico Spolaore. 2003. <i>The Size of Nations</i>, Cambridge, Massachusetts, MIT Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437133&pid=S1870-3550201100020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aspinwall, Mark. 2006. "NAFTA&#45;ization: Regionalization and Domestic Political Adjustment in the North American Economic Area", presentada en el 2006 ECPR Joint Sessions of Workshops, Nicosia, Chipre, 25&#45;30 de abril.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437135&pid=S1870-3550201100020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Balassa, Bela. 1961. <i>The Theory of Economic Integration</i>, Westport, Conn., Greenwood Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437137&pid=S1870-3550201100020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bartolini, Stefano. 2005. <i>Restructuring Europe. Centre Formation, System Building and Political Structuring between the Nation State and the EU</i>, Oxford, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437139&pid=S1870-3550201100020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bergstein, Fred. 1997. "Open Regionalism", <i>The World Economy,</i> vol. 20, no. 5, pp. 545&#45;565.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437141&pid=S1870-3550201100020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Burgess, Michael. 2000. <i>Federalism and European Union: The Building of Europe, 1950&#45;2000</i>, Nueva York, Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437143&pid=S1870-3550201100020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina (CEPAL)/ Banco Interamericano de Desarrollo (BID). 1998. <i>La integraci&oacute;n centroamericana y la institucionalidad regional</i>, M&eacute;xico, CEPAL, BID.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437145&pid=S1870-3550201100020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dedman, Martin J. 1996. <i>The Origins and Development of the European Union 1945&#45;95</i>, Londres, Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437147&pid=S1870-3550201100020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Deutsch, Karl. 1957. <i>Political Community and the North Atlantic Area: International Organization in the Light of Historical Experience</i>, Princeton, Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437149&pid=S1870-3550201100020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dominguez, Roberto. 2008. "Regionalism in the Western Hemisphere: The Case of NAFTA ", presentado en el <i>Second Global International Studies Conference&#150;WISC</i>, Ljubljana, Eslovenia, 23&#45;26 de julio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437151&pid=S1870-3550201100020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Duina, Francesco. 2006. <i>The Social Construction of Free Trade. The European Union, NAFTA and Mercosur</i>, Princeton, Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437153&pid=S1870-3550201100020000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gratius, Susane, ed. 2008. <i>Mercosur y NAFTA. Instituciones y mecanismos de decisi&oacute;n en procesos de integraci&oacute;n asim&eacute;tricos</i>, Madrid, Iberoamericana / Vervuert.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437155&pid=S1870-3550201100020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Grugel, Jean. 1996. "Latin America and the Remaking of the Americas", en Andrew Gamble y Anthony Payne, eds., <i>Regionalism and World Order</i>, Londres, Macmillan Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437157&pid=S1870-3550201100020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Haas, Ernst B. 1967. "<i>The Uniting of Europe</i> and the Uniting of Latin America", <i>Journal of CommonMarket Studies</i>, vol. 5, no. 4, pp. 315&#45;343.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437159&pid=S1870-3550201100020000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1971. "The Study of Regional Integration: Reflections on the Joy and Anguish of Pretheorizing", en Leon N. Lindberg y Stuart A. Scheingold, eds., <i>RegionalIntegration: Theory and Research</i>, Cambridge, Mass., Harvard University Press, pp. 3&#45;44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437161&pid=S1870-3550201100020000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1975. <i>The Obsolescence of Regional Integration Theory</i>, Berkeley, University of California.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437163&pid=S1870-3550201100020000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hettne, Bjorn, Andras Inotai y Osvaldo Sunkel, eds. 1999. <i>Globalism and the new regionalism</i>, Houndmills, Basingstoke, Macmillan / St. Martin's Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437165&pid=S1870-3550201100020000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hix, Simon. 1994. "The Study of the European Community: The Challenge to Comparative Politics", <i>West European Politics</i>, vol. 17, no. 1, pp. 1&#45;30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437167&pid=S1870-3550201100020000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hochstetler, Kathryn. 2007. "Multi&#45;Level Governance and Social Movements in Mercosur", presentado en la <i>2007 Annual Convention of the American Political Science Association</i>, Chicago, Illinois, 30 de agosto&#45;2 de septiembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437169&pid=S1870-3550201100020000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hooghe, Liesbet y Gary Marks. 2001. <i>Multi&#45;Level Governance and European Integration</i>, Boulder, Rowman and Littlefield.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437171&pid=S1870-3550201100020000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hurrell, Andrew. 1995. "Regionalism in Theoretical Perspective", en Louise Fawcett y Andrew Hurrell, eds., <i>Regionalism in World Politics. Regional Organization and International Order</i>, Oxford, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437173&pid=S1870-3550201100020000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jackson, Robert H. 1990. <i>Quasi&#45;States: Sovereignty, International Relations and the Third World</i>, Cambridge, Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437175&pid=S1870-3550201100020000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kant, Immanuel. 1985. <i>La paz perpetua</i>, Madrid, Tecnos &#91;1795&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437177&pid=S1870-3550201100020000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kim, Sunhyuk y Philippe C. Schmitter. 2005. "The Experience of European Integration and Potential for Northeast Asia integration", <i>Asian Perspective</i>, vol. 29, no. 2, pp. 5&#45;39.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437179&pid=S1870-3550201100020000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mace, Gordon. 1988. "Regional Integration in Latin America: a Long and Winding Road", <i>International Journal</i>, vol. 43, no. 3, pp. 404&#45;27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437181&pid=S1870-3550201100020000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Malamud, Andr&eacute;s. 2003. "Presidentialism and Mercosur: A Hidden Cause for a Successful Experience", en Finn Laursen, ed., <i>Comparative Regional Integration: Theoretical Perspectives</i>, Aldershot, Ashgate, pp. 53&#45;73.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437183&pid=S1870-3550201100020000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2005a. "Presidential Diplomacy and the Institutional Underpinnings of Mercosur. An Empirical Examination", <i>Latin American Research Review</i>, vol. 40, no. 1, pp. 138&#45;164.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437185&pid=S1870-3550201100020000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2005b. "Mercosur Turns 15: Between Rising Rhetoric and Declining Achievement", <i>Cambridge Review of International Affairs,</i> vol. 18, no. 3, pp. 421&#45;436.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437187&pid=S1870-3550201100020000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2007. "Estado", en Luis Aznar y Miguel de Luca, eds., <i>Pol&iacute;tica. Cuestiones y problemas,</i> 2&ordf; ed., Buenos Aires, Emec&eacute;, pp. 83&#45;112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437189&pid=S1870-3550201100020000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Malamud, Andr&eacute;s y Philippe C. Schmitter. 2006. "La experiencia de integraci&oacute;n europea y el potencial de integraci&oacute;n del Mercosur", <i>Desarrollo Econ&oacute;mico. Revista de Ciencias Sociales,</i> 181, pp. 3&#45;31.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437191&pid=S1870-3550201100020000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Malamud, Andr&eacute;s y Lu&iacute;s de Sousa. 2007. "Regional Parliaments in Europe and Latin America: Between Empowerment and Irrelevance", en Andrea Ribeiro Hoffmann y Anna van der Vleuten, eds., <i>Closing or Widening the Gap? Legitimacy and Democracy in Regional International Organizations</i>, Aldershot, Ashgate.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437193&pid=S1870-3550201100020000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mattli, Walter. 1999. <i>The Logic of Regional Integration. Europe and Beyond</i>, Cambridge, Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437195&pid=S1870-3550201100020000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Milward, Alan. 1992. <i>The European Rescue of the Nation&#45;State</i>, Berkeley, University of California Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437197&pid=S1870-3550201100020000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mitrany, David. 1966. <i>A Working Peace System: An Argument for the Functional Development of International Organization</i>, Londres, Royal Institute of International Affairs &#91;1943&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437199&pid=S1870-3550201100020000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moravcsik, Andrew. 1998. <i>The Choice for Europe. Social Purpose and State Power from Messina to Maastricht</i>, Ithaca, Nueva York, Cornell University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437201&pid=S1870-3550201100020000800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mutimer, David. 1994. "Theories of Political Integration", en Hans J. Michelmann y Panayotis Soldatos, eds., <i>European Integration: Theories and Approaches</i>, Lanham, Maryland, University Press of America.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437203&pid=S1870-3550201100020000800036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nelsen, Brent F. y Alexander C&#45;G. Stubb, eds. 1994. <i>The European Union. Readings on the Theory and Practice of European Integration</i>, Boulder, Lynne Rienner.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437205&pid=S1870-3550201100020000800037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">National Intelligence Council (NIC). 2004. <i>Mapping the Global Future: Report Of The National Intelligence Council's 2020 Project</i>, en <a href="http://www.foia.cia.gov/2020/2020.pdf" target="_blank">http://www.foia.cia.gov/2020/2020.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437207&pid=S1870-3550201100020000800038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nye, Joseph N. 1968. <i>International Regionalism</i>, Boston, Little, Brown.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437209&pid=S1870-3550201100020000800039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Od&eacute;n, Bertil. 2001. "Regionalization in Southern Africa: The Role of the Dominant", en Michael Schulz, Fredrik S&ouml;derbaum y Joakim &Ouml;jendal, eds., <i>Regionalization in a Globalizing World. A Comparative Perspective on Forms, Actors and Processes</i>, Nueva York, Zed Books.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437211&pid=S1870-3550201100020000800040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Ouml;jendal, Joakim. 2001. "South East Asia at a Constant Crossroads: An Ambiguous New Region?", en Michael Schulz, Fredrik S&ouml;derbaum y Joakim &Ouml;jendal, eds., <i>Regionalization in a Globalizing World. A Comparative Perspective on Forms, Actors and Processes</i>, Nueva York, Zed Books.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437213&pid=S1870-3550201100020000800041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pe&ntilde;a, F&eacute;lix. 1998. "El desarrollo institucional del Mercosur", en AAVV, <i>Comunidad andina y Mercosur. Desaf&iacute;os pendientes de la integraci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina</i>, Bogot&aacute;, Ministerio de RREE / Corporaci&oacute;n Andina de Fomento, pp. 95&#45;114.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437215&pid=S1870-3550201100020000800042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Perales, Jos&eacute; Ra&uacute;l. 2003. "A Supply&#45;side Theory of International Economic Institutions for the Mercosur", en Finn Laursen, ed., <i>Comparative Regional Integration: TheoreticalPerspectives</i>, Aldershot, Ashgate.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437217&pid=S1870-3550201100020000800043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Risse&#45;Kappen, Thomas. 1996. "Exploring the Nature of the Beast: International Relations Theory and Comparative Policy Analysis Meet the European Union", <i>Journal of CommonMarket Studies</i>, vol. 34, no. 1, pp. 53&#45;80.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437219&pid=S1870-3550201100020000800044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rosamond, Ben. 2000. <i>Theories of European Integration</i>, Basingstoke, Macmillan / St Martin's Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437221&pid=S1870-3550201100020000800045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&aacute;nchez, Rafael. 2003. "Rebuilding the Central American Bloc in the 1990s: An Intergovernmentalist Approach to Integration", en Finn Laursen, ed., <i>Comparative RegionalIntegration: Theoretical Perspectives</i>, Londres, Ashgate.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437223&pid=S1870-3550201100020000800046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sandholtz, Wayne y Alec Stone Sweet, eds. 1998. <i>European Integration and Supranational Governance</i>, Oxford, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437225&pid=S1870-3550201100020000800047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sbragia, Alberta. 2008. "Review Article: Comparative Regionalism: What Might It Be?", <i>Journal of Common Market Studies,</i> vol. 46 (s1), pp. 29&#45;49.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437227&pid=S1870-3550201100020000800048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scharpf, Fritz W. 1996. "Negative and Positive Integration in the Political Economy of European Welfare States", en Gary Marks, Fritz W. Scharpf, Philippe C. Schmitter y Wolfgang Streeck, eds., <i>Governance in the European Union</i>, Londres, Sage.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437229&pid=S1870-3550201100020000800049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schmitter, Philippe C. 1970. "Central American Integration: Spill&#45;Over, Spill&#45;Around or Encapsulation?", <i>Journal of Common Market Studies,</i> vol. 9, no. 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437231&pid=S1870-3550201100020000800050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1972. <i>Autonomy or Dependence as Regional Integration Outcomes: Central America</i>, Institute of International Studies, University of California, Berkeley (Research Series 17).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437233&pid=S1870-3550201100020000800051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2004. "Neo&#45;neofunctionalism", en Antje Wiener y Thomas Diez, eds., <i>EuropeanIntegration Theory</i>, Oxford, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437235&pid=S1870-3550201100020000800052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&ouml;derbaum, Fredrik. 2001. "Turbulent Regionalization in West Africa", en Michael Schulz, Fredrik S&ouml;derbaum y Joakim &Ouml;jendal, eds., <i>Regionalization in a Globalizing World. A Comparative Perspective on Forms, Actors and Processes</i>, Nueva York, Zed Books.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437237&pid=S1870-3550201100020000800053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&ouml;derbaum, Fredrik y Timothy Shaw, eds. 2003. <i>Theories of New Regionalism: A Palgrave Reader</i>, Basingstoke, Palgrave Macmillan.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437239&pid=S1870-3550201100020000800054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stubb, Alexander. 2002. <i>Negotiating Flexibility in the European Union. Amsterdam, Nice and Beyond</i>, Nueva York, Palgrave.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437241&pid=S1870-3550201100020000800055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vargas&#45;Hidalgo, Rafael. 1979. "The Crisis of the Andean Pact: Lessons for Integration Among Developing Countries", <i>Journal of Common Market Studies</i>, vol. 17, no. 3, pp. 213&#45;226.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437243&pid=S1870-3550201100020000800056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wallace, William. 1999. "The Sharing of Sovereignty: The European Paradox", <i>Political Studies,</i> vol. 47, no. 3, pp. 503&#45;521.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437245&pid=S1870-3550201100020000800057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Waltz, Kenneth. 1991. "Foreword", en Emanuel Adler and Beverly Crawford, eds., <i>Progress in Postwar International Relations</i>, Nueva York, Columbia University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437247&pid=S1870-3550201100020000800058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Warleigh, Alex y Ben Rosamond. 2006. "Theorising Regional Integration Comparatively: An Introduction", presentado en <i>2006 ECPR Joint Sessions of Workshops,</i> Nicosia, Chipre, 25&#45;30 de abril.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437249&pid=S1870-3550201100020000800059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Warleigh&#45;Lack, Alex. 2008. "Studying Regions Comparatively: Evidence from NAFTA", presentado en el <i>III Garnet Annual Conference</i>, Bordeaux, 17&#45;20 de septiembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437251&pid=S1870-3550201100020000800060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wiener, Antje y Thomas Diez, eds. 2004. <i>European Integration Theory</i>, Oxford, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437253&pid=S1870-3550201100020000800061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wionczek, Miguel S. 1970. "The Rise and the Decline of Latin American Economic Integration", <i>Journal of Common Market Studies</i>, vol. 9, no. 1, pp. 49&#45;66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437255&pid=S1870-3550201100020000800062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wynia, Gary W. 1970. "Central American Integration: The Paradox of Success", <i>International Organization</i>, vol. 24, no. 2, pp. 319&#45;334.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5437257&pid=S1870-3550201100020000800063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Presentado en el V Congreso Latinoamericano de Ciencia Pol&iacute;tica (Alacip), Buenos Aires, 28 al 30 de julio de 2010.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Est&aacute; secci&oacute;n contiene fragmentos de Malamud (2007).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>La globalizaci&oacute;n puede definirse como el proceso de convergencia de la mayor parte de las comunidades pol&iacute;ticas del planeta hacia un sistema com&uacute;n de regulaciones, libre intercambio de productos, capitales, ideas y eventualmente personas, y una l&oacute;gica econ&oacute;mica y de organizaci&oacute;n del comercio que tiende a asumir una escala mundial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> El adjetivo "liberal" se refiere a que son los intereses econ&oacute;micos de los actores sociales internos y no los intereses pol&iacute;tico&#45;estrat&eacute;gicos de los Estados los que alimentan la demanda de integraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> La ALALC pretend&iacute;a constituirse en una zona de libre comercio que abarcara Am&eacute;rica del Sur y M&eacute;xico. Las asimetr&iacute;as entre los socios y el proteccionismo econ&oacute;mico, entre otras causas (Wionczek, 1970: 64) contribuyeron a un r&aacute;pido agotamiento del proyecto. En 1980 la suceder&iacute;a la Asociaci&oacute;n Latinoamericana de Integraci&oacute;n (ALADI).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Dado que los partidos pol&iacute;ticos y los parlamentos no eran considerados centrales en el proceso pol&iacute;tico de los pa&iacute;ses latinoamericanos como para cumplir la funci&oacute;n que desempe&ntilde;aron sus pares europeos (Haas, 1967: 338&#45;339), se alent&oacute; a los tecn&oacute;cratas a ocupar su lugar en los procesos de integraci&oacute;n. El fracaso de los tecn&oacute;cratas latinoamericanos llev&oacute; al estancamiento o retroceso de esos procesos hasta fines de la d&eacute;cada de los ochenta, cuando los l&iacute;deres pol&iacute;ticos decidieron asumir ese rol.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> El t&eacute;rmino <i>spill&#45;over</i> implica un "derrame" o efecto cascada de un &aacute;rea funcional a otra(s). Es decir que, dada la integraci&oacute;n en un sector econ&oacute;mico (por ejemplo el carb&oacute;n y el acero en el caso europeo), con el tiempo devendr&aacute; necesaria la integraci&oacute;n de sectores adyacentes, impulsando as&iacute; una integraci&oacute;n progresiva. El t&eacute;rmino <i>spill&#45;around</i>, en cambio, indica un proceso de "inundaci&oacute;n", una ampliaci&oacute;n que no responde a criterios funcionales y por lo tanto no produce retroalimentaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Conforme muestran Kim y Schmitter (2005), entre estos tres pa&iacute;ses no ha habido integraci&oacute;n regional ni es esperable que la haya en el corto plazo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Con algunas excepciones, como es el caso de las federaciones de uni&oacute;n voluntaria simbolizado por Estados Unidos.</font></p>      ]]></body><back>
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