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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La lucha de la Iglesia contra el comunismo: De León XIII al Segundo Concilio Vaticano]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>La lucha de la Iglesia contra el comunismo. De Le&oacute;n XIII al Segundo Concilio Vaticano</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Silvestre Manuel Hern&aacute;ndez*<a href="#nota"><sup>10</sup></a></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Joseph Ferraro,</b> <b>M&eacute;xico,</b> <b>UAM&#45;Iztapalapa, 2009, 156 pp.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto el quehacer pol&iacute;tico como el religioso parten de una concepci&oacute;n del <i>bien</i> o <i>deber</i> para la sociedad. Esta idea no se restringe al espacio p&uacute;blico y privado de la acci&oacute;n de los individuos, tambi&eacute;n concierne a la orientaci&oacute;n y construcci&oacute;n de la subjetividad. Este objetivo ha tomado distintos nombres en la cultura occidental, en una y otra disciplina, y se ha valido de &eacute;ste o aquel medio (material o simb&oacute;lico). Y, dentro de los <i>sistemas de control</i> forjados en la modernidad y los siglos posteriores que han hecho suyo tal principio, se puede hablar de capitalismo&#45;liberalismo/Iglesia cat&oacute;lica romana/socialismo&#45;comunismo. En este esquema, las "justificaciones" del hacer social de cada instancia dependen del inter&eacute;s ideol&oacute;gico, material, de los fines que se persigan y del poder que se detente y ejerza. Por ello, no es de extra&ntilde;ar que a partir del segundo tercio del siglo XX se hayan presentado discusiones y luchas entre los extremos y el centro del trinomio por el control y dominio de los estratos social, pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y cultural.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, a partir de los supuestos y referentes que del quehacer pol&iacute;tico se exaltan y arguyen en el imaginario colectivo, tanto en su aspecto te&oacute;rico como en el descriptivo, sostengo lo siguiente, fundado en la deducci&oacute;n que el acaecer hist&oacute;rico permite: la religi&oacute;n, en cuanto c&uacute;pula de poder dentro de un Estado, no s&oacute;lo ata&ntilde;e a la "interioridad del individuo", sino a la relaci&oacute;n del pensamiento con la realidad pr&aacute;ctica de la cual se puede obtener cierto beneficio. De acuerdo con ello, constituye un fen&oacute;meno que pasa por la conciencia y expresa una  representaci&oacute;n del mundo, es decir, manifiesta una directriz de las estructuras que norman la conducta del hombre. De hecho, si se quiere tener una <i>representaci&oacute;n cient&iacute;fica</i> de la religi&oacute;n, habr&aacute; de elaborarse un diagrama racional de la <i>representaci&oacute;n de la sociedad</i> en sus variantes primarias, pol&iacute;tica y econom&iacute;a, para ver de qu&eacute; forma influye en los lineamientos de comportamiento de los seres humanos en su esfera personal y colectiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el precedente entramado ideol&oacute;gico&#45;pol&iacute;tico&#45;econ&oacute;mico&#45;religioso, se inscribe el libro de Joseph Ferraro, <i>La lucha de la Iglesia contra el comunismo.</i><sup><a href="#nota">1</a></sup> En &eacute;l, el autor toma parte de las l&iacute;neas del primer p&aacute;rrafo del <i>Manifiesto del Partido Comunista,</i> de Carlos Marx y Federico Engels, para contextualizar sus hip&oacute;tesis. El discurso original sentencia: "Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes" (Marx, 1983: 51).<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ferraro subraya la fuerza de la Iglesia cat&oacute;lica representada por el Papa, pues, seg&uacute;n &eacute;l, en 1846 P&iacute;o IX, en su enc&iacute;clica <i>Quipluribus,</i> conden&oacute; a la doctrina comunista. Esta misma orientaci&oacute;n sigui&oacute; Le&oacute;n XIII, quien en 1891 calific&oacute; al socialismo de "un c&aacute;ncer que pretend&iacute;a destruir los fundamentos mismos de la sociedad moderna" (p. 12); P&iacute;o XI hizo lo propio en 1937, al afirmar que el fin del comunismo es destruir la religi&oacute;n y la civilizaci&oacute;n; por su parte, Juan XXIII traz&oacute; los lineamientos del Concilio Vaticano II (1962&#45;1965) (Wilde, 2007: 2&#45;4), y pronunci&oacute; el discurso inaugural, titulado "El principal objetivo del Concilio", el 11&nbsp;de octubre de 1962, con miras a la supervivencia de la Iglesia y la contenci&oacute;n del comunismo.<sup><a href="#nota">3</a></sup> Tras la muerte de este pont&iacute;fice, ocurrida el 3 de junio de 1963, tom&oacute; su lugar Pablo VI, quien continu&oacute; las l&iacute;neas rectoras de su predecesor y las expuso en su enc&iacute;clica <i>Ecclesiam suam,</i> el 6 de agosto de 1964. En ella pidi&oacute; que la Iglesia tomara conciencia de s&iacute; y de su importancia "para la salvaci&oacute;n de la sociedad humana". En suma, los dos &uacute;ltimos discursos fueron relevantes por su anhelo de paz; pero, afirma Ferraro: "No era una paz neutral de los dos bloques ideol&oacute;gicos existentes en el mundo de sus d&iacute;as; la paz deseada, y para la cual trabajaba la Iglesia, era una paz orientada al rescate y a la reforma del capitalismo, y la eliminaci&oacute;n del comunismo" (p. 95).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al respecto, el Concilio se enfoc&oacute; en la necesidad de una <i>renovaci&oacute;n espiritual</i> por parte de los fieles, en la urgencia de que los laicos se dieran cuenta de sus obligaciones sociales, se preocuparan por los pobres, asumieran un compromiso pol&iacute;tico para cambiar las estructuras que hac&iacute;an injusta la vida, que difundieran la doctrina social de la Iglesia, pues la finalidad del Vaticano II era conseguir la paz y la justicia, lo que inclu&iacute;a cambios lit&uacute;rgicos y el movimiento ecum&eacute;nico. Pero todo esto, en el fondo, sostiene Ferraro, estuvo encaminado a contrarrestar los adelantos socialistas. Por esta raz&oacute;n la doctrina social cat&oacute;lica no condenaba al capitalismo, sino los abusos cometidos por la clase capitalista: "Se trataba de una doctrina de justicia social frente al comunismo en la que tanto el trabajo como el capital ten&iacute;an derecho a participar en los beneficios; de tal forma se manten&iacute;a intacta la existencia de las relaciones productivas capitalistas y se prove&iacute;a al capitalismo de una legitimaci&oacute;n &eacute;tica" (p. 13).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de seguir con la ex&eacute;gesis pontificia en contra del comunismo, de Le&oacute;n XIII, hasta la significaci&oacute;n del Concilio Vaticano II, como se plantea en la obra en estudio, quiero fijar la atenci&oacute;n en la g&eacute;nesis y el resultado del Concilio Vaticano I, para tener un <i>continuum</i> y cierta teleolog&iacute;a de la Iglesia cat&oacute;lica en los terrenos de la vida p&uacute;blica.<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de un Concilio Vaticano nace en P&iacute;o IX el 6 de diciembre de 1864, durante la asamblea de la congregaci&oacute;n de ritos. En esa ocasi&oacute;n el Papa interrumpi&oacute; los trabajos, hizo salir a los funcionarios y se qued&oacute; con los cardenales, ante quienes expuso:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Le estaba dando vueltas a una idea relativa al bien de toda la Iglesia y era la de convocar a un concilio universal para con este medio extraordinario acudir a las necesidades tambi&eacute;n extraordinarias del pueblo cristiano. &#91;Pues&#93; exist&iacute;a la convicci&oacute;n de que la boga de opiniones contrarias a la doctrina de la Santa Sede y la situaci&oacute;n de zozobra de la Iglesia hac&iacute;an necesario el empleo del medio m&aacute;s extremado, pues la condenaci&oacute;n de los errores contempor&aacute;neos por el Papa no era bastante (Ranke, 1988: 601).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los preparativos de este Concilio estuvieron las sesiones de marzo de 1865, mayo de 1866 y julio de 1867. Estas reuniones previas, desde el punto de vista del Estado, ten&iacute;an el supuesto de que "si se convoca a un concilio universal era con la intenci&oacute;n de consagrar de nuevo las doctrinas y los intereses del papado y de condenar las doctrinas contrarias, por muy extendidas que estuviesen" (Ranke, 1988: 603). Adem&aacute;s, a P&iacute;o IX le urg&iacute;a el Concilio por dos motivos: a) la presi&oacute;n del poder civil de anexar el "Estado de la Iglesia" (Roma) a la Unidad Nacional (a&ntilde;os despu&eacute;s se conocer&iacute;a como <i>Unificaci&oacute;n Italiana,</i> 1870), y b) el antagonismo con el rey de Italia, Francisco II (1836&#45;1894), rey de las Dos Sicilias. Finalmente, el 8 de diciembre de 1869 se inaugur&oacute; el Concilio Vaticano I en la bas&iacute;lica de San Pedro. Mas:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los prop&oacute;sitos del Papa, que s&oacute;lo pensaba en una consolidaci&oacute;n del poder m&aacute;ximo en el sentido tradicional, se enfrentaban a las ideas de toda una serie de obispos y tambi&eacute;n de laicos, espiritualmente interesados, que esperaban una transformaci&oacute;n del poder eclesi&aacute;stico en un sentido que correspondiera a las exigencias del siglo (Ranke, 1988: 605).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los trabajos se extendieron hasta el 18 de julio de 1870, cuando se aprob&oacute; la infalibilidad del Papa, con una votaci&oacute;n de 533 a favor y dos <i>non placet.</i> Esto signific&oacute; el reconocimiento de una autoridad apoyada en la acci&oacute;n divina, lo que contrastaba con los altercados pol&iacute;tico&#45;sociales del mundo de aquella &eacute;poca, necesitado de un gu&iacute;a, de un poder conciliador de los intereses nacionales, estatales y grupales.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con sustento en lo anterior, y de vuelta con la argumentaci&oacute;n de Joseph Ferraro, las "condenas" de la Iglesia hacia el comunismo inician con Le&oacute;n XIII, quien sube al trono de San Pedro en 1875. Una vez ah&iacute; se enfrenta al mundo del capitalismo, donde el trabajador necesita del capitalista, y &eacute;ste de alguien que venda su fuerza f&iacute;sica: el obrero. El rechazo hacia el comunismo se ubica en 1891, con la enc&iacute;clica <i>Rerum novarum</i> (define el concepto de justicia, coadyuva a la doctrina social de la Iglesia), donde Le&oacute;n XIII encara "el prurito revolucionario que agita a los pueblos" y arguye que "cuando los <i>socialistas,</i> soslayando por completo la providencia de los padres, hacen intervenir a los poderes p&uacute;blicos, obran contra la <i>justicia natural</i> y destruyen la organizaci&oacute;n familiar" (p. 19). Lo importante, hist&oacute;ricamente, y sin tomar partido de uno u otro lado, es ver c&oacute;mo se introduce el comunismo en la "conciencia epocal" y de qu&eacute; forma cambia la manera de hacer pol&iacute;tica y de ejercer la libertad de creencias de los sujetos,<sup><a href="#nota">6</a></sup> as&iacute; como las trabas u obst&aacute;culos que la instituci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s antigua de la modernidad, la Iglesia, pone para conservar sus privilegios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde un enfoque formal, la tesis de <i>La lucha de la Iglesia contra el comunismo</i> es que el Concilio Vaticano II realmente no fue un concilio religioso, sino un congreso pol&iacute;tico que dict&oacute; cambios en su estructura para impartir el credo con fines ideol&oacute;gicos: los de conservar y fortalecer la existencia del capitalismo durante una &eacute;poca en crisis.<sup><a href="#nota">7</a></sup> As&iacute;, la <i>renovaci&oacute;n espiritual</i> estuvo presente en el mensaje de apertura a todos los hombres <i>(Ad omnes homines),</i> de los padres conciliares, el 11 de septiembre de 1962; ah&iacute; Juan XXIII habl&oacute; de los compromisos con la paz, la justicia, la <i>renovaci&oacute;n espiritual</i> y la preocupaci&oacute;n por el estado de los pobres. Su discurso se orient&oacute; a hacer la doctrina social cat&oacute;lica m&aacute;s eficaz, m&aacute;s acorde con las necesidades y exigencias del sistema pol&iacute;tico predominante. En s&iacute;ntesis, los objetivos del Vaticano II pretextaban la fe y buena voluntad en su proceder, pero el inter&eacute;s encubierto era acrecentar su poder temporal, nada trascendente a lo econ&oacute;mico y pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El eje rector que sostiene la proposici&oacute;n del libro de Ferraro est&aacute; en el develamiento de la ra&iacute;z de las preocupaciones papales, ll&aacute;mense renovaci&oacute;n cristiana de la sociedad, difusi&oacute;n de la doctrina del bien com&uacute;n, jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica abocada a los pobres, apostolado laico, concordia entre los cat&oacute;licos, ecumenismo, libertad religiosa, unidad en la diversidad, desasosiego por la paz y la justicia, lucha contra el ate&iacute;smo o cambio lit&uacute;rgico. Ah&iacute;, afirma Ferraro, con el conocimiento cr&iacute;tico de fuentes directas, y a pesar del matiz humanitario y esperanzador que pudieran tener las consignas, subyacen en esencia objetivos pol&iacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La contraparte de la tesis e hip&oacute;tesis intuidas est&aacute; en la conclusi&oacute;n a la que llega el autor:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el cristiano debe ser evidente que la transformaci&oacute;n del orden temporal debe realizarse no para salvar al capitalismo durante una &eacute;poca de relativa crisis del sistema, sino para que los hombres y mujeres puedan relacionarse mejor con Dios. Dios en un fin, pero los te&oacute;logos del Concilio lo convirtieron en un medio; quer&iacute;an quedar bien con la sociedad burguesa para tenerla como aliada en contra del comunismo (p. 154).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente, la Iglesia se fue adaptando a la cultura moderna, principalmente en aquellos sectores que implicaban una ganancia. Como ejemplo se puede aludir a la inclusi&oacute;n de la autonom&iacute;a de lo terreno, la libertad de conciencia y de pensamiento, el esp&iacute;ritu democr&aacute;tico, la subjetividad del ser humano, el uso del di&aacute;logo para llegar al consenso y el respeto al pluralismo, dentro de los postulados del Concilio. Esto, m&aacute;s all&aacute; de idealizaciones, signific&oacute; el esfuerzo de la Iglesia por entender su <i>lugar</i> y <i>misi&oacute;n</i> en el mundo, pero, tambi&eacute;n, es el destello prolongado de una transformaci&oacute;n pertinente con los capitales en pugna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pontificado de Le&oacute;n XIII fue notorio por su acercamiento a la modernidad. Para &eacute;l, la doctrina social de la Iglesia no era contraria al capitalismo, sino que se opon&iacute;a a los abusos del "sistema". De ah&iacute; que se definiera la justicia de tal modo que las relaciones productivas capitalistas sigan operando y se consideren como parte del orden de Dios. En concordancia, la construcci&oacute;n de la paz deriva de tal noci&oacute;n, y, ya sea desde un punto de vista marxista o capitalista, la paz no es una categor&iacute;a neutra, sino algo moldeable de acuerdo con las convicciones o prejuicios partidistas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ferraro se&ntilde;ala que Le&oacute;n XIII conden&oacute; el socialismo, pero no el capitalismo; sin embargo, censur&oacute; la avaricia de los potentados particulares en cuanto causa de sufrimiento, pobreza y desesperaci&oacute;n en los proletarios. El autor enfatiza que su doctrina fue antisocialista y defensora de las relaciones productivas capitalistas, por tener &eacute;stas un origen divino. Adem&aacute;s:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Le&oacute;n XIII consider&oacute; que la Iglesia, en aquella &eacute;poca, ten&iacute;a como parte de su misi&oacute;n combatir el comunismo; vio la &iacute;ntima conexi&oacute;n entre la injusticia, la perturbaci&oacute;n del orden social y el crecimiento del socialismo, y propuso la pr&aacute;ctica de la justicia como medio para lograr la paz social y vencerlo (p. 24).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de P&iacute;o XI, el capitalismo no es condenable por s&iacute; mismo ni vicioso por naturaleza, sino violador del "recto orden" s&oacute;lo cuando abusa de los obreros y de la clase proletaria. Empero, considera la propiedad privada (bienes sociales de producci&oacute;n) como un derecho natural, seg&uacute;n la enc&iacute;clica <i>Quadragesimo anno,</i> de 1931.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras, en <i>Divini redemptoris,</i> de 1937, exhorta a los sacerdotes a ir al obrero, a los necesitados, como mandan las ense&ntilde;anzas de Jes&uacute;s, pero la enmienda no es humanitaria y desinteresada del todo. Ferraro se apoya en una sentencia de esa enc&iacute;clica y hace saber que tal actitud respondi&oacute; a que dicho sector social era el m&aacute;s expuesto a las maniobras de los agitadores que explotan la m&iacute;sera situaci&oacute;n de los menesterosos para encender en su alma la envidia contra los ricos y excitarlos a tomar por la fuerza lo que, seg&uacute;n ellos, la fortuna les ha negado injustamente. "Pero si el sacerdote no va al obrero y al necesitado para prevenirlo o para desenga&ntilde;arlo de todo prejuicio y de toda teor&iacute;a falsa, ese obrero y ese necesitado llegar&aacute;n a ser presa f&aacute;cil de los ap&oacute;stoles del comunismo" (p. 42).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre tanto, la <i>renovaci&oacute;n espiritual</i> era impostergable para hacer una doctrina social cat&oacute;lica "m&aacute;s justa", para que los ricos practicaran la equidad con sus obreros, para que &eacute;stos no se convirtieran en revolucionarios y para que los laicos tomaran su responsabilidad en el apostolado social. Sin embargo, bajo este papado se promulgaron cuatro documentos con matices que obstaculizaban el comunismo: el Decreto sobre el ecumenismo, el Decreto sobre las Iglesias orientales cat&oacute;licas, la Declaraci&oacute;n de las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, y la Constituci&oacute;n sobre la sagrada liturgia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sumado a esto, la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica impuls&oacute; una serie de cambios donde todos los hombres &#45;sobre todo los cristianos&#45; se unieran en un "escuadr&oacute;n en contra del enemigo com&uacute;n". Para ello, el Concilio recalc&oacute; la importancia de la diversidad dentro de la unidad prevaleciente en el seno de la Iglesia. Adem&aacute;s, propuso la posibilidad de la conservaci&oacute;n de ritos, costumbres, tradiciones espirituales, etc&eacute;tera, no s&oacute;lo de los protestantes y ortodoxos, sino de las religiones no cristianas al convertirse cualquiera de &eacute;stas a la fe cat&oacute;lica. Y, una vez satisfechas las posibles demandas, guiarlos en contra del comunismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esta raz&oacute;n, las modificaciones en la liturgia sobrepasaron la "practicidad del mensaje" y se perfilaron hacia la esfera sociopol&iacute;tica. El reformismo posconciliar intraeclesial no fue algo netamente religioso, sino una estratagema cargada de ideolog&iacute;a procapitalismo. Hechos desacreditados por Ferraro; as&iacute; como las posturas papales relativas al derecho de propiedad, la comunidad de bienes, la concepci&oacute;n de la libertad, la enajenaci&oacute;n del trabajo en unas cuantas manos y la organizaci&oacute;n familiar, pues le parecen puntos estrat&eacute;gicos del encausamiento de la subjetividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar, Ferraro hace suya la opini&oacute;n de Rub&eacute;n Dri respecto de que "con las enc&iacute;clicas sociales la iglesia cat&oacute;lica comienza la aceptaci&oacute;n del sistema capitalista, al que se hab&iacute;a opuesto desde posiciones feudalistas" (p. 141). Pero es m&aacute;s severo en su apreciaci&oacute;n, pues para &eacute;l no s&oacute;lo se da el consentimiento de este modelo pol&iacute;tico&#45;econ&oacute;mico, sino que las enc&iacute;clicas sociales se vuelven su justificaci&oacute;n &eacute;tica. Este proceso culmina en el Concilio Vaticano II, cuando la Iglesia "se pone al servicio" de ese sistema, en busca de un <i>aggiornamento</i> y una alianza, para salvarlo del comunismo en las convulsas d&eacute;cadas sesenta y setenta del siglo XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En sentido estricto, la significaci&oacute;n del Concilio Vaticano II estuvo en que la Iglesia se transform&oacute; en una defensora de los derechos humanos, se empe&ntilde;&oacute; en las cosas de este mundo e inici&oacute; un movimiento ecum&eacute;nico. Factores, entre otros, que no impiden a Ferraro reconocer lo positivo que ha surgido de tal obra, como la preocupaci&oacute;n por los pobres y la b&uacute;squeda de una sociedad m&aacute;s justa. Pero tambi&eacute;n remarca lo negativo, como el hecho de que los te&oacute;logos que se apoderaron del Concilio II: Yves Congar, Karl Rahner, Hans K&uuml;ng y Joseph Ratzinger, entre otros, hayan empleado la religi&oacute;n con fines contrarios a su esp&iacute;ritu: la volvieron un instrumento pol&iacute;tico para defender y servir a un orden socioecon&oacute;mico determinado, el capitalismo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre la argumentaci&oacute;n de Ferraro, me interesa exponer lo siguiente:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. No precisa en qu&eacute; hubiera beneficiado la no intervenci&oacute;n ideol&oacute;gica de la Iglesia en la pr&aacute;ctica del comunismo y en la conciencia del individuo respecto de la pertinencia o no de un cambio en el <i>status quo.</i> Pues, m&aacute;s all&aacute; de las dos citas de Carlos Marx: "Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo" y "la religi&oacute;n es el opio de la sociedad"; no hay un desglose b&aacute;sico de los fundamentos te&oacute;ricos del comunismo vinculados al contexto que se vive en cada periodo pontificio y social, ni entra en detalle sobre la posibilidad de llevarlo a escena en sociedades distintas a los reg&iacute;menes burocr&aacute;tico&#45;demag&oacute;gico&#45;represores de pa&iacute;ses de la Europa del Este o de Am&eacute;rica Latina, mencionados en el texto m&aacute;s de forma relacional que a partir de un estudio puntual de la tesis concebida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido al uso reiterado en este libro del t&eacute;rmino ideolog&iacute;a, pero en ning&uacute;n lugar definido, conviene puntualizar su acepci&oacute;n marxista; es decir, Ferraro lo utiliza desde la intencionalidad de las acciones y discursos cuya tarea es normar el comportamiento de los sujetos. As&iacute;, la cr&iacute;tica del autor tiene que ver con la dependencia de las creencias religiosas, filos&oacute;ficas, pol&iacute;ticas y morales hacia las relaciones de producci&oacute;n y trabajo, consustanciales a cualquier etapa econ&oacute;mica de la historia.<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. El individualismo, criticado en varios sentidos, es necesario para el desarrollo del capitalismo, pues en &eacute;l se da la idea de "libertad de elecci&oacute;n", aunque en el fondo s&oacute;lo crea los mecanismos e instancias para controlar las acciones humanas y propiciar los espacios donde el sujeto "puede elegir", ejercer su libertad, de acuerdo con los intereses velados de tal sistema. La Iglesia, en la directriz proyectada por Ferraro, ser&iacute;a su aliado, en el aspecto de divulgar una moralidad conformista y prometedora de una recompensa o "cambio" de la "naturaleza del hombre" en otro &aacute;mbito de la existencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El comunismo, desde luego, se opone a esto, haciendo ver a las personas su condici&oacute;n existenciaria material, independiente de formulaciones post m&oacute;rtem. Su fundamento es la re&#45;evoluci&oacute;n del sujeto en su entorno, construido y transformable a partir de una toma de conciencia de su <i>estar&#45;en&#45;el&#45;mundo</i> y de una acci&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, tanto en la doctrina de la Iglesia, a trav&eacute;s de los papas y sus enc&iacute;clicas, como en el capitalismo y el comunismo, se encuentran concepciones de "reconciliaci&oacute;n", "paz", "armon&iacute;a", "bienestar y fines compartidos". Lo importante, en cuanto al an&aacute;lisis discursivo que sustenta dichos t&eacute;rminos, es develar los intereses ocultos desde los cuales se enuncian, y la finalidad que cada instancia organizativa comporta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. El autor no se ocupa de la relaci&oacute;n entre el discurso y la pr&aacute;ctica, tan propio del comunismo. No ejemplifica ni aborda las consecuencias reales habidas al "frenar" el comunismo y apoyar al capitalismo por parte de la Iglesia; al menos como "hip&oacute;tesis", pues los hechos mostraron lo contrario a la perorata comunista.<sup><a href="#nota">9</a></sup> Su enfoque se queda en una interpretaci&oacute;n sesgada, reflejo m&aacute;s de su inclinaci&oacute;n pol&iacute;tica que de la proposici&oacute;n de tesis arraigadas en otros niveles del quehacer sociol&oacute;gico y pol&iacute;tico, desde los cuales se puede criticar los excesos y desv&iacute;os doctrinales de la Iglesia cat&oacute;lica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este tenor, hay una interrogante sustancial que se le escapa a Joseph Ferraro en <i>La lucha de la Iglesia contra el comunismo:</i> &iquest;cu&aacute;l es la experiencia humana que est&aacute; en juego, tanto en las consignas de la Iglesia como en los preceptos cardinales del comunismo? Desde luego, esto trasciende la descripci&oacute;n que gu&iacute;a el libro, pero, en esencia, hubiera dado un <i>valor</i> extra al mero recuento "hist&oacute;rico&#45;binarista": posturas papales <i>vs.</i> defensa del comunismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Althusser, Louis 1990 <i>Ideolog&iacute;a y aparatos ideol&oacute;gicos de Estado,</i> M&eacute;xico, Ediciones Quinto Sol.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6123980&pid=S1870-2333201000020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ferraro, Joseph 1992 <i>Teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n: &iquest;revolucionaria o reformista?,</i> M&eacute;xico, UAM&#45;Iztapalapa/Ediciones Quinto Sol.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6123982&pid=S1870-2333201000020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2000 <i>Religi&oacute;n y pol&iacute;tica,</i> M&eacute;xico, UAM&#45;Iztapalapa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6123984&pid=S1870-2333201000020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Furet, Fran&ccedil;ois 1995 <i>El pasado de una ilusi&oacute;n. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX,</i> M&eacute;xico, FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6123986&pid=S1870-2333201000020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mardones, Jos&eacute; Mar&iacute;a 2005 "Sociolog&iacute;a del hecho religioso", en Manuel Fraij&oacute;, ed., <i>Filosof&iacute;a de la religi&oacute;n. Estudios y textos,</i> Madrid, Trotta, pp. 133&#45;155.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6123988&pid=S1870-2333201000020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marx, Carlos y Federico Engels 1983 <i>Manifiesto del Partido Comunista,</i> M&eacute;xico, Editores Mexicanos Unidos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6123990&pid=S1870-2333201000020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ranke, Leopold von 1988 <i>Historia de los papas,</i> M&eacute;xico, FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6123992&pid=S1870-2333201000020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wilde, Melissa J. 2007 <i>Vatican II. A sociological analysis of religious change,</i> Nueva Jersey, Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6123994&pid=S1870-2333201000020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> En este trabajo se extienden y reafirman ideas ya planteadas en <i>Teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n,</i> obra de este mismo autor. Concretamente en los cap&iacute;tulos 5. "La importancia ideol&oacute;gica del Vaticano II: las finalidades temporales del Concilio"; 6. "La orientaci&oacute;n pol&iacute;tica de los cambios religiosos del Vaticano II"; 7. "La significaci&oacute;n del Vaticano II seg&uacute;n los te&oacute;logos de la liberaci&oacute;n" (Ferraro, 1992: 39&#45;62). Asimismo, parte de estas nociones son vertidas en "El mensaje socio&#45;econ&oacute;mico de Juan Pablo II para Am&eacute;rica Latina" (Ferraro, 2000: 133&#45;136).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> La par&aacute;frasis se encuentra en el "Prefacio" de la obra de Ferraro que se rese&ntilde;a (p. 11).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> La exposici&oacute;n de Ferraro, aun sin que &eacute;l lo se&ntilde;ale, tiene de trasfondo el comunismo de ra&iacute;z marxista&#45;leninista. No se olvide que Vladimir Ilich Lenin le imprimi&oacute; al marxismo un car&aacute;cter moral. Sin embargo, el protagonismo del te&oacute;rico ruso no s&oacute;lo se constre&ntilde;&iacute;a al gobierno, la econom&iacute;a, la ciencia, la literatura y las artes, sino a todo lo que tuviera que ver con "el progreso humano", seg&uacute;n sus dogmas. De esto se deriv&oacute; la intolerancia hacia otras ideas y el fanatismo de sus principios. Pero lo propio de este binomio fue suponer que el comunismo ten&iacute;a la convicci&oacute;n de que la sociedad capitalista, y sus instituciones pol&iacute;ticas liberales, eran por naturaleza inestables y conten&iacute;an la semilla de su propia disoluci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> T&eacute;ngase en cuenta que la religi&oacute;n, en este caso la cat&oacute;lico&#45;romana representada por el Papa, as&iacute; como el comunismo, buscar&aacute;n un <i>sentido</i> al hacer inmediato del hombre, despu&eacute;s del desencantamiento del mundo en las primeras d&eacute;cadas del siglo XX y tras las secuelas de la segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el <i>sentido,</i> en una y otra esfera, oculta intereses materiales e ideol&oacute;gicos, traslucidos en discursos y acciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Jos&eacute; Mar&iacute;a Mardones, al comentar las apreciaciones del hecho religioso en el siglo XIX, resalta los juicios marxistas: "La religi&oacute;n conduce a una visi&oacute;n distorsionada de la realidad y, lo que es peor, a una vida poco racional y humana &#91;...&#93; porque proporciona, en su visi&oacute;n tergiversada, ideol&oacute;gica, de la realidad, un consuelo vano, que sirve para mantener la organizaci&oacute;n social, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica explotadora y opresora". Por ello, debe ser combatida mediante la cr&iacute;tica racional para desenmascararla en cuanto a ideolog&iacute;a; es necesario desvelar sus condiciones sociopol&iacute;ticas y econ&oacute;micas sobre las que se sustenta. "Porque la religi&oacute;n no vive de las proyecciones de la conciencia en un m&aacute;s all&aacute; ahist&oacute;rico, sino de la refracci&oacute;n de la sociedad concreta, de su proceso vital" (Mardones, 2005: 135). Empero, Marx propugna por la transformaci&oacute;n de las condiciones sociales para superar esa circunstancia, pues la religi&oacute;n depende de las condiciones del mundo econ&oacute;mico&#45;social existente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Recu&eacute;rdese que en el comunismo la personalidad humana est&aacute; subordinada a la sociedad. Por su parte, los engranajes sociales est&aacute;n subsumidos a las relaciones de producci&oacute;n y de trabajo que posibilitan las expresiones del individuo: pol&iacute;tica, econom&iacute;a, religi&oacute;n, moral, etc&eacute;tera. En este tenor, la lucha de clases ser&aacute; permanente mientras se viva en un sistema capitalista; de &eacute;ste se deber&aacute; dar el paso hacia el comunismo, donde no habr&aacute; detentadores del capital ni clases sociales, seg&uacute;n se postulaba.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> De forma prospectiva, para la Iglesia, la amenaza comunista no s&oacute;lo era una realidad para Europa y Asia, sino tambi&eacute;n para Am&eacute;rica Latina. Por ello, no se puede interpretar lo hecho por el Concilio y la Iglesia en Latinoam&eacute;rica en un vac&iacute;o hist&oacute;rico. Tanto la obra del Vaticano II como la de Medell&iacute;n, Puebla y, en apariencia, la de varios te&oacute;logos de la liberaci&oacute;n se dirige en contra de la penetraci&oacute;n comunista en el mundo y, por tanto, se trata de teolog&iacute;as pol&iacute;ticas, es decir, ideol&oacute;gicas, y de una doctrina reformista que busca la consolidaci&oacute;n del capitalismo en el &aacute;rea. V&eacute;ase Ferraro, 1992: 10&#45;15, 57&#45;71; 2009: 145.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> En la d&eacute;cada de los setenta del siglo pasado, Louis Althusser dio su propia versi&oacute;n, aseverando que: "la ideolog&iacute;a religiosa se dirige precisamente a los individuos para transformarlos en sujetos". Los interpela desde su autoridad para despojarlos de su libertad y dejarles la aceptaci&oacute;n de su sojuzgamiento, pues: "el individuo es interpelado como sujeto (libre) para que se someta libremente a las &oacute;rdenes del Sujeto, por lo tanto para que acepte libremente su sujeci&oacute;n, por lo tanto para que 'cumpla solo' los gestos y actos de sujeci&oacute;n. No hay sujetos sino por y para su sujeci&oacute;n". Esto es necesario, de acuerdo con Althusser, para que la reproducci&oacute;n de las relaciones de producci&oacute;n sea asegurada cada d&iacute;a en la "conciencia", en el comportamiento de los individuos que ocupan los distintos espacios de la sociedad. V&eacute;ase Althusser, 1990: 73&#45;79.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Utilizo esta sustantivaci&oacute;n convencido de que hay una diferencia innegable entre la historia objetiva y la idealizaci&oacute;n o mitificaci&oacute;n de un proyecto pol&iacute;tico: el comunismo, que, en sus entra&ntilde;as, llev&oacute; la dosis que "cancelar&iacute;a una ilusi&oacute;n". As&iacute;, entre el devenir socialista y capitalista, la privaci&oacute;n de Dios y el arrinconamiento en el t&uacute;nel del destino, las esperanzas individuales y colectivas no rebasaron el horizonte de la decepci&oacute;n, y el ser humano se transmut&oacute; en la tangente del "sentido de la historia". El desencanto hacia el quehacer pol&iacute;tico se agigant&oacute;: "el fin del comunismo le hace regresar &#91;al hombre&#93;, por el contrario, al interior de la antinomia fundamental de la democracia burguesa. La idea de <i>otra</i> sociedad se ha vuelto algo imposible de pensar y, por lo dem&aacute;s, nadie ofrece sobre este tema, en el mundo de hoy, ni siquiera el esbozo de un concepto nuevo. De modo que henos aqu&iacute;, condenados a vivir en el mundo en que vivimos" (Furet, 1995: 570&#45;571).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup>* Investigador en Ciencias Sociales y Humanidades, UAM&#45;I. Publicaciones en el &aacute;rea de filosof&iacute;a, literatura, sociolog&iacute;a y teor&iacute;a literaria en revistas nacionales de investigaci&oacute;n especializada; as&iacute; como en Cuadernos sobre Vico, Universidad de Sevilla, Espa&ntilde;a; Revista de Filosof&iacute;a, Universidad del Zulia, Maracaibo, Venezuela; Bajo Palabra. Revista de Filosof&iacute;a, Universidad Aut&oacute;noma de Madrid, Espa&ntilde;a. E&#45;mail: <a href="mailto:silmanhermor@hotmail.com">silmanhermor@hotmail.com</a></font></p>      ]]></body><back>
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