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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Acotaciones en torno al genocidio</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Dora Elvira Garc&iacute;a*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Frank, C. y Kurt J. (2010), <i>Historia y sociolog&iacute;a del genocidio. An&aacute;lisis y estudio de casos,</i> Buenos Aires: EDUNTREF&#45;Prometeo Libros.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Doctora en filosof&iacute;a por la UNAM. Actualmente es Profesora de tiempo completo del Doctorado en Estudios Human&iacute;sticos del Instituto Tecnol&oacute;gico de Estudios Superiores Monterrey campus Ciudad de M&eacute;xico, M&eacute;xico. Correo electr&oacute;nico:</i> <a href="mailto:dora.garcia@itesm.mx">dora.garcia@itesm.mx</a>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Nuestro estudio del genocidio nos ha    <br> 	obligado, en varias ocasiones,    <br> 	a enfrentarnos a la brutalidad de la mayor&iacute;a    <br> 	de las sociedades humanas    <br> 	del pasado y al cambiante valor    <br></i><i>asignado a la vida humana.</i></font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Frank Chalk y Kurt Jonassohn</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De cara a la portada del libro sobre la historia y la sociolog&iacute;a del genocidio, acerca del cual a continuaci&oacute;n hablaremos, da cuenta de algunos de los elementos que tienen que ver con la problematizaci&oacute;n del contenido del texto y que se vinculan con el tema del genocidio, las guerras y las acciones de violencia, con sus obligados matices. La imagen del cuadro <i>Guernica</i> de Picasso, insertado como una peque&ntilde;a franja horizontal a la mitad de la portada, da una idea de los derroteros problematizados sobre los que este libro diserta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto de Frank Chalk y Kurt Jonassohn tiene varias vertientes de enorme riqueza por m&uacute;ltiples razones. Entre ellas encontramos la amplitud de explicaciones, siempre apuntaladas con un c&uacute;mulo de ejemplos sucedidos en la historia mundial, adem&aacute;s de problematizar de manera cr&iacute;tica los ejemplos y matizar los diversos casos de genocidio. Asimismo, tal matiz apunta hacia la especificaci&oacute;n de aquellos fen&oacute;menos que parecen ser genocidios y que no lo son. De ese modo, lo afortunado del texto se evidencia por el desbrozamiento que se hace en torno a los fen&oacute;menos, y en relaci&oacute;n a los casos que han aparecido a lo largo de la historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La conformaci&oacute;n del texto en tres partes nodales explica el problema de qu&eacute; es el genocidio. Todas ellas evidencian el c&uacute;mulo de informaci&oacute;n de que los autores han hecho acopio durante a&ntilde;os, y que expresan clara y ordenadamente. La primera parte aborda el marco conceptual del tema genocidio, en donde se desbroza el concepto de &eacute;ste de manera puntual, y en el cual se hace un repaso bibliogr&aacute;fico y se buscan definiciones y tipolog&iacute;as. Asimismo, los autores indagan sobre los m&eacute;todos de investigaci&oacute;n que han de ser utilizados para no caer en equivocaciones. Como anexo de esta primera parte se introduce la Convenci&oacute;n para la prevenci&oacute;n y la sanci&oacute;n del delito de genocidio de la Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas (ONU) del 9 de diciembre de 1948, que se confronta con lo presentado en las tipificaciones que hacen los autores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda parte se aboca al estudio de casos de genocidio a lo largo de la historia, y a lo ancho del mundo de manera muy amplia. Los ejemplos son abundantes y aluden a casos seleccionados de matanzas masivas, para en la tercera parte mostrar una bibliograf&iacute;a organizada alfab&eacute;ticamente por tema, lo que deriva en una gu&iacute;a clara de los caminos que los investigadores y los lectores pueden tomar. Es una bibliograf&iacute;a que da a los investigadores una gu&iacute;a de fuentes primarias y secundarias que facilitan la investigaci&oacute;n profesional en estos temas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relevancia de un texto como <i>Historia y sociolog&iacute;a del genocidio. An&aacute;lisis y estudio de casos</i> es enorme dado el abuso en el que se ha ca&iacute;do en todas partes sobre el uso del concepto de genocidio, considerando que adem&aacute;s, generalmente, tales usos tienen una carga pol&iacute;tica. Chalk y Jonassohn afirman que "cuando esto ocurre, el uso pol&eacute;mico de un t&eacute;rmino puede eclipsar su significado original y aumentar la dificultad de lograr una comunicaci&oacute;n eficaz" (p. 23).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El t&eacute;rmino genocidio fue acu&ntilde;ado por Raphael Lemkin durante la Segunda Guerra Mundial, quien lo defini&oacute; como la aniquilaci&oacute;n coordinada y planificada de un grupo de determinada nacionalidad, religi&oacute;n o raza mediante diversas acciones, cuyo objetivo consist&iacute;a en socavar los cimientos fundamentales para la supervivencia del grupo. La definici&oacute;n ubicaba al genocidio como un conjunto de diferentes actos de persecuci&oacute;n o destrucci&oacute;n, en la que se inclu&iacute;an ataques a las instituciones pol&iacute;ticas y sociales, a la cultura, al idioma y al nacionalismo. Los actos no letales en esas persecuciones minaban la libertad, la dignidad y la seguridad de los miembros del grupo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lemkin desarroll&oacute; una tipolog&iacute;a del concepto de genocidio de la que fue pionero. El primer tipo de genocidio lo relaciona con las guerras de exterminio de la Antig&uuml;edad y Edad Media, que constitu&iacute;an la destrucci&oacute;n total de grupos o naciones enteros. El segundo tipo de genocidio, surgido en la Modernidad, se caracteriz&oacute; por la destrucci&oacute;n de una cultura sin la intenci&oacute;n de destruir a sus miembros. El tercer tipo se constituye por el genocidio tipo nazi, que combin&oacute; formas de genocidio antiguas y modernas en donde de manera diferente algunos grupos eran seleccionados para ser aniquilados inmediatamente, mientras que a otros se les asignaba un proceso de aniquilaci&oacute;n genocida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias a las instancias realizadas por Lemkin frente a la ONU, se analiz&oacute; por primera vez la cuesti&oacute;n de la prevenci&oacute;n y la sanci&oacute;n del genocidio. As&iacute;, la Asamblea General resolvi&oacute; que "el genocidio es la negaci&oacute;n del derecho a la existencia a grupos humanos enteros". Esa negaci&oacute;n del derecho a la existencia conmueve la conciencia humana, causa grandes p&eacute;rdidas a la humanidad, a partir de las contribuciones culturales y de otros tipos que representan esos grupos humanos, y es contraria a la ley moral y al esp&iacute;ritu de las Naciones Unidas. Para los autores del libro en cuesti&oacute;n, la antigua resoluci&oacute;n de la ONU restring&iacute;a considerablemente la definici&oacute;n de genocidio de Lemkin al quitarle importancia al etnocidio como uno de sus componentes, ampli&aacute;ndola al incorporar una nueva categor&iacute;a de v&iacute;ctimas, a saber, grupos pol&iacute;ticos y otros (p. 31).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chalk y Jonassohn se&ntilde;alan que la obra de los acad&eacute;micos que ellos resumen, en un an&aacute;lisis de la literatura en torno a esta cuesti&oacute;n, refuerza su opini&oacute;n sobre la importancia de los genocidios cometidos con el fin de materializar una creencia, una ideolog&iacute;a o una teor&iacute;a. Es fundamental generar una definici&oacute;n rigurosa para el an&aacute;lisis acad&eacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La definici&oacute;n que ha sido m&aacute;s ampliamente aceptada es la de la Convenci&oacute;n de las Naciones Unidas de mediados del siglo XX, en la que se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuaci&oacute;n, cometidos con la intenci&oacute;n de destruir, total o parcialmente a un grupo nacional, &eacute;tnico, racial o religioso, como tal: <i>a)</i> matanza de miembros del grupo; <i>b)</i> lesi&oacute;n grave a la integridad f&iacute;sica o mental de los miembros del grupo; <i>c)</i> sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucci&oacute;n f&iacute;sica, total o parcial; <i>d)</i> medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; <i>e)</i> traslado por fuerza de ni&ntilde;os del grupo a otro grupo. Los autores apuntan que lo terrible de los hechos que describ&iacute;a, en conjunci&oacute;n con el repudio hacia quienes perpetraron esos actos, le dieron una fuerte carga negativa al t&eacute;rmino, y la asociaci&oacute;n entre genocidio y una ideolog&iacute;a en particular le a&ntilde;adi&oacute; significado pol&iacute;tico. Esto hizo que se utilizara en contextos m&aacute;s amplios y en referencia a acciones repudiadas a&uacute;n cuando &eacute;stos no buscaran muertes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es cierto que, como afirman los autores, el abuso en el uso del t&eacute;rmino genocidio se ha vinculado con casi cualquier cosa, desde "la planificaci&oacute;n familiar, el aborto, la investigaci&oacute;n m&eacute;dica, normativas escolares relacionadas con el idioma y la creaci&oacute;n de reservas ind&iacute;genas" (p. 24). Esto hace que el concepto se vac&iacute;e de contenido cognitivo, y que transmita &uacute;nicamente el repudio del autor. De ah&iacute; que la necesidad de precisar el uso del t&eacute;rmino para considerar casos en los que existen "formas unilaterales de matanza" excluyendo los dem&aacute;s casos. Por ello, Chalk y Jonassohn, adem&aacute;s de proporcionar ciertas definiciones de genocidio, realizan una tipolog&iacute;a propuesta en los textos acad&eacute;micos y aportan una tipolog&iacute;a propia. Su modo de proceder es mediante el estudio de casos comparativos e hist&oacute;ricos, para identificar "en qu&eacute; situaciones y condiciones sociales es probable que ocurra un genocidio" (p.24), y la relevancia de esto tiene que ver con la prevenci&oacute;n de futuros genocidios.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La adopci&oacute;n de la Convenci&oacute;n contra el Genocidio emanada de la ONU parece que no ha servido para evitar los genocidios. Habr&iacute;a que tener un sistema de advertencia temprana para prevenir ese fen&oacute;meno, y para la creaci&oacute;n del sistema de alarma correspondiente se deber&iacute;a de contar con varios indicadores de confiabilidad razonable. Por ello, los casos que eligieron Frank Chalk y Kurt Jonassohn buscan destacar las condiciones y situaciones sociales en las que resultar&iacute;a probable o improbable que suceda un genocidio. Por ello su fuerte apoyo en los relatos de car&aacute;cter hist&oacute;rico que apuntalan sus tesis. Ellos se&ntilde;alan que "nuestro estudio de la historia del genocidio, y su olvido, nos ha llevado a la conclusi&oacute;n de que, hasta hace muy poco tiempo, los acad&eacute;micos participaron de un proceso de negaci&oacute;n autoimpuesta y penetrante. Fueron muchos los factores que entraron en juego en este proceso de negaci&oacute;n colectiva" (p. 29). En la historia, los que escribieron fueron los vencedores, y a&uacute;n en los casos de exterminios en masa, los vencidos aceptaron su suerte como resultado natural de la derrota. Contin&uacute;an se&ntilde;alando que la negaci&oacute;n de las matanzas de personas de otras razas, de otras religiones y nacionalidades en principio no afectaba a nadie. Sin embargo, fue necesaria la existencia de las atrocidades del siglo XX para revertir el proceso de negaci&oacute;n colectiva. Despu&eacute;s de la Gran Guerra, periodistas e historiadores levantaron la voz de los vencidos y de los gobernados, quienes narraron su versi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores de <i>Historia y sociolog&iacute;a del genocidio. An&aacute;lisis y estudio de casos</i> pretenden limitar su &aacute;rea de estudio a casos extremos. Por ello es que procuran usar m&aacute;s el t&eacute;rmino etnocidio para los casos en los que un grupo desaparece sin que haya un asesinato en masa. La exterminaci&oacute;n de una cultura, un idioma, una religi&oacute;n y otros casos similares, son fen&oacute;menos anal&iacute;ticamente distintos de la exterminaci&oacute;n f&iacute;sica de un grupo (p. 48). Es por ello que Chalk y Jonassohn eval&uacute;an el hecho de acu&ntilde;ar un nuevo t&eacute;rmino, aunque finalmente rechazaron esa idea porque no encontraron una alternativa adecuada y "porque la aceptaci&oacute;n del t&eacute;rmino genocidio es ya generalizada" (p. 48). De ah&iacute; que adopten la definici&oacute;n que dice que "el genocidio es una forma de matanza masiva unilateral mediante la cual un Estado u otra autoridad buscan destruir a un grupo, tal como &eacute;ste y sus miembros han sido definidos por el genocida" (p. 48). Una anotaci&oacute;n relevante, que sirve de gu&iacute;a, se establece con la afirmaci&oacute;n en torno a matanzas que se hicieron en las grandes guerras, pero que &#151;y esto es preciso insistirlo&#151; no fueron producto de las guerras como tales. Es el caso de los armenios en la Primera Guerra, y de los gitanos y jud&iacute;os en la Segunda; de igual manera que cuando incluyen a las v&iacute;ctimas asir&iacute;as, mongoles y romanas en Cartago no tienen que ver con bajas de guerra, sino con matanzas de las poblaciones enteras a&uacute;n "despu&eacute;s de la guerra que ya hab&iacute;a sido decidida previamente" (p. 49).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde ah&iacute;, la definici&oacute;n propuesta por Chalk y Jonassohn excluye del genocidio a las v&iacute;ctimas civiles del bombardeo a&eacute;reo en estados beligerantes. Esto porque los ciudadanos est&aacute;n en los espacios que constituyen los escenarios de operaciones de la guerra y los civiles son considerados como combatientes. Por ello, nuestros autores no consideran ciertos eventos hist&oacute;ricos como genocidios, tal es el caso de Hiroshima y Nagasaki, y en ese sentido coinciden con Telford Taylor cuando se&ntilde;ala que estas ciudades as&iacute; como Hamburgo, Dresden, Berl&iacute;n o Londres, no fueron genocidios desde el significado de la Convenci&oacute;n porque &eacute;sta limita el genocidio "a actos.... perpetrados con la intenci&oacute;n de destruir....a un <i>grupo</i> nacional, &eacute;tnico, racial o religioso, como tal". Esas ciudades fueron bombardeadas porque eran bastiones enemigos, y no porque sus habitantes hubieran sido alemanes, ingleses o japoneses. Chalk y Jonassohn se&ntilde;alan la necesidad de definir el concepto <i>grupo</i> y su uso, dado que ha cambiado a lo largo de la historia, con significados diferentes antes del surgimiento del nacionalismo. Por ello es que los autores facilitan una definici&oacute;n de <i>grupo</i> que se refiere a "un grupo de personas que haya sido identificado como blanco por el genocida" (p. 51), y su definici&oacute;n deja abierta la naturaleza del grupo de v&iacute;ctimas. Con esto, se incluyen grupos que quedaron excluidos de la Convenci&oacute;n de la ONU, y grupos que tal convenci&oacute;n no hab&iacute;a considerado como posibles grupos de v&iacute;ctimas: los discapacitados, los dementes, los homosexuales o las brujas demon&iacute;acas, los "destructores" y "enemigos" del pueblo (p. 51). Ahora bien, los genocidios son llevados a cabo siempre por un Estado o por otra autoridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores reconocen que su definici&oacute;n de genocidio es deliberadamente restrictiva para con ello facilitar el an&aacute;lisis. Chalk y Jonassohn acu&ntilde;an el t&eacute;rmino de "masacre genocida", que se aplica a los casos que tienen una combinaci&oacute;n de genocidio y etnocidio, en los que "no hay la intenci&oacute;n de matar a todo el grupo de v&iacute;ctimas, pero se busca su desaparici&oacute;n", as&iacute; se mata a una parte del grupo de v&iacute;ctimas para aterrorizar al resto. Con ello se le impele a abandonar su identidad y/o su postura de resistencia frente al genocida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante apuntar que el concepto de genocidio tiene una carga mental y moral para los autores del libro <i>&#151;Historia y sociolog&iacute;a del genocidio. An&aacute;lisis y estudio de casos</i>&#151;<i>,</i> y por su reciente aparici&oacute;n en el marco hist&oacute;rico genera muchos cuestionamientos en torno a la aplicabilidad del t&eacute;rmino en otros momentos de la historia. Se&ntilde;alan que no habr&iacute;a problema si coinciden con la definici&oacute;n, y si se parte del supuesto de que las pruebas son confiables, independientemente de cu&aacute;ndo ocurrieron. Lo que presenta un problema m&aacute;s serio es la carga moral que acompa&ntilde;a el t&eacute;rmino. Los autores afirman que debido a los planteamientos del liberalismo occidental &#151;desarrollado de la forma en que apareci&oacute; desde el Iluminismo y que se plante&oacute; el relativismo moral de los estudios hist&oacute;ricos y comparativos&#151; es que hoy d&iacute;a se d&eacute; por sentado que todos estamos en oposici&oacute;n al genocidio sin importar ni cu&aacute;ndo ni c&oacute;mo ocurri&oacute;. Es preciso &#151;como dec&iacute;amos desde el inicio&#151; hacer consideraciones espec&iacute;ficas y matizar los conceptos. El problema de la generalizaci&oacute;n del concepto de genocidio y su desdibujamiento &#151;a decir de los autores&#151;, no nos permite conocer c&oacute;mo percib&iacute;an esta situaci&oacute;n las personas de la &eacute;poca en que sucedieron los hechos. Hubo quienes &#151;los perdedores, por ejemplo&#151; lo comprend&iacute;an como castigo o como destino, y los ganadores &#151;por su parte&#151; como algo justo. A finales de la Edad Media &#151;por ejemplo&#151; situaciones similares empezaron a verse como "algo contrario a los valores y atributos de una sociedad plenamente humana" (p. 53). Tal contradicci&oacute;n ha generado una negaci&oacute;n colectiva del predominio de acontecimientos genocidas, de manera tal que, o no se mencionan en los reportes hist&oacute;ricos o se ocultan mediante conceptos vagos. La perspectiva de las v&iacute;ctimas suele ser fatalista, por ello en la era del postholocausto suele insistirse m&aacute;s en la equidad y en los derechos humanos, cuestiones dif&iacute;cilmente comprensibles en las cosmovisiones antiguas. La consideraci&oacute;n de la desigualdad, tanto en los dominadores como en las v&iacute;ctimas, ha jugado un papel importante porque hist&oacute;ricamente se daban por sentadas ciertas desigualdades. Por eso, para llevar a cabo un genocidio, el genocida realiza previamente una campa&ntilde;a en la que se reduce a las v&iacute;ctimas como "insignificantes", como "los otros" causantes de los males. Aun habiendo denigrado y deshumanizado a esos grupos de v&iacute;ctimas se precisa adem&aacute;s de una fuerte coerci&oacute;n y control centralizados por una autoridad y una organizaci&oacute;n "cuasi&#45;burocr&aacute;tica" y planeada. Por ello, para llevar a cabo tales acciones genocidas es preciso reclutar a criminales e individuos en situaciones mentales patol&oacute;gicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tipolog&iacute;a del genocidio que proponen Chalk y Jonassohn clasifica a los genocidios seg&uacute;n su m&oacute;vil, seg&uacute;n los motivos de: <i>a)</i> eliminar una amenaza real o potencial; <i>b)</i> difundir el terror entre enemigos reales o potenciales; <i>c)</i> adquirir riqueza econ&oacute;mica; <i>d)</i> implementar una creencia, teor&iacute;a o ideolog&iacute;a. Adem&aacute;s, proponen ejemplos de esos motivos y tipos de genocidios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los casos reales &#151;afirman los especialistas&#151; intervienen m&aacute;s de una de tales motivaciones, y los aspectos en los que se basan son los siguientes: seg&uacute;n el tipo de sociedad, seg&uacute;n el tipo de genocida, seg&uacute;n los tipos de grupos, seg&uacute;n los tipos de acusaci&oacute;n y seg&uacute;n tipos de resultados para la sociedad genocida. Todos estos elementos son factores que influyen, y es probable que ocasionen diversos tipos de genocidios; desde ah&iacute; ser&aacute; posible su prevenci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los detalles espec&iacute;ficos los encontramos puestos de manera expl&iacute;cita en las explicaciones dadas en el libro que contiene m&uacute;ltiples ejemplos y aclaraciones muy pertinentes. El grueso del libro se centra en el estudio hist&oacute;rico de los casos seleccionados de matanzas masivas, que van desde la Antig&uuml;edad hasta el siglo XX. En los casos representativos se trabajan diversas aristas y diversos procesos que se ubican en las cuatro tipolog&iacute;as propuestas de genocidio, para terminar con un ofrecimiento de bibliograf&iacute;a abundante y completa.</font></p>      ]]></body>
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