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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La Ciencia Pol&iacute;tica m&aacute;s viva que nunca</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Fernando Barrientos del Monte*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Cansino, C. (2008), <i>La muerte de la ciencia pol&iacute;tica. </i>Buenos Aires: Sudamericana.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Polit&oacute;logo. Candidato a Doctor en Ciencia Pol&iacute;tica por el Instituto Italiano di Scienze Umane/Universidad de Florencia.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:fbarrien@correo.unam.mx">fbarrien@correo.unam.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde sus primeros escritos publicados en la <i>Rivista Italiana di Scienza Politica </i>(1971) y en subsecuentes oportunidades, Giovanni Sartori (1984 y 2004) ha esgrimido diversas cr&iacute;ticas a los excesos del cuantitativismo en la politolog&iacute;a de corte anglosaj&oacute;n, sobre todo aquella que se desarrolla en Estados Unidos (eua). Frente al predominio de tal corriente, Sartori hace una recomendaci&oacute;n que se puede ampliar a cualquier estudioso de las Ciencias Sociales: "Pensar antes de contar". Sartori no se refiere al "contar" como la operaci&oacute;n de matem&aacute;tica elemental, sino a todas aquellas t&eacute;cnicas, principalmente estad&iacute;sticas (sobre todo correlaciones y regresiones) que tratan de buscar la llamada causalidad y las cuales "aumentan el n&uacute;mero de casos" para hacer inferencias descriptivas. De all&iacute; que Sartori (1984) haga una severa llamada de atenci&oacute;n: "aunque lo sepas medir, si no sabes primero qu&eacute; mides y por qu&eacute; lo mides, tu saber ser&aacute; insatisfactorio. Por ello pregunto: &iquest;cu&aacute;nto y de qu&eacute;?".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>La muerte de la ciencia pol&iacute;tica </i>(2008), C&eacute;sar Cansino retoma la cr&iacute;tica de Sartori y trata de ampliarla a pr&aacute;cticamente toda la Ciencia Pol&iacute;tica, bajo la idea central de que &eacute;sta se ha alejado de la Filosof&iacute;a y la Teor&iacute;a y en la b&uacute;squeda de cientificidad se ha perdido en el dato duro. Dividido en dos partes, cinco cap&iacute;tulos dedicados a "Los l&iacute;mites de la ciencia pol&iacute;tica", otros cinco dedicados a "La ciencia pol&iacute;tica m&aacute;s all&aacute; de sus l&iacute;mites", adem&aacute;s de un cap&iacute;tulo de conclusiones y un ep&iacute;logo, el libro de Cansino hace un recuento de la historia de la disciplina (una historia interna, seg&uacute;n el autor) y se&ntilde;ala lo que &eacute;l considera son los horizontes que deber&iacute;a retomar para revitalizarse.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los primeros cuatro cap&iacute;tulos, el autor recorre el desarrollo de la disciplina en los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os, centr&aacute;ndose en el (los) objeto(s) y los m&eacute;todos de la ciencia pol&iacute;tica, en espec&iacute;fico el estudio emp&iacute;rico de la pol&iacute;tica. Los temas y problem&aacute;ticas principales de estudio que identifica son: <i>1) lo pol&iacute;tico </i>que se refiere a las diversas configuraciones del poder; <i>2) la pol&iacute;tica </i>que tiene que ver con la acci&oacute;n colectiva e individual; <i>3) las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas </i>que tienen que ver con el dise&ntilde;o, implementaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de las acciones de gobierno; y 4) la <i>teor&iacute;a pol&iacute;tica. </i>Respecto de los m&eacute;todos, el autor coincide en que el m&eacute;todo comparado es superior sobre otros como el "estad&iacute;stico, experimental o hist&oacute;rico", y es por ello que la <i>cientificidad </i>de la ciencia pol&iacute;tica tiene una relaci&oacute;n directa con dicho m&eacute;todo, ya que permite establecer regularidades de los fen&oacute;menos estudiados. Las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n de la pol&iacute;tica comparada, por mucho la m&aacute;s din&aacute;mica de la disciplina, son <i>a) </i>las instituciones pol&iacute;ticas; <i>b) </i>los procesos pol&iacute;ticos; y <i>c) </i>los comportamientos pol&iacute;ticos. Las diversas corrientes dentro de la ciencia pol&iacute;tica, unas m&aacute;s cercanas a la filosof&iacute;a y la teor&iacute;a pol&iacute;tica, otras m&aacute;s inclinadas hacia el cuantitativismo y el empirismo, forman aquello que Almond llam&oacute; "mesas separadas" que nutren la ciencia pol&iacute;tica. Seg&uacute;n Cansino, en la pr&aacute;ctica son los sectores cuantitativos, empiristas o racionalistas los que m&aacute;s se han desarrollado y casi han cancelado la comunicaci&oacute;n entre los diferentes sectores de la disciplina. A partir de estas observaciones, Cansino hace un resumen de dos de los enfoques m&aacute;s conocidos en la ciencia pol&iacute;tica: el an&aacute;lisis econ&oacute;mico y el an&aacute;lisis sist&eacute;mico. Para el autor, la teor&iacute;a de la elecci&oacute;n racional constituye "una suerte de extremizaci&oacute;n o radicalizaci&oacute;n del modelo de democracia elaborado por Schumpeter" y en esta tentativa sus propuestas "devienen en axiomas y con ello se descontextualizan" (p. 54). Por estas y otras razones, el an&aacute;lisis econ&oacute;mico de la democracia, heredera directa de las ideas schumpeterianas, es una suerte de colonizaci&oacute;n de la ciencia pol&iacute;tica a lo que el autor cuestiona si esto es admisible con tal de avanzar en rigor y cientificidad. Despu&eacute;s el autor repasa el an&aacute;lisis sist&eacute;mico iniciado con los trabajos de Parsons y que se convirti&oacute; en la base de la propuesta te&oacute;rica de Easton, quiz&aacute; la &uacute;nica teor&iacute;a politol&oacute;gica con la ambici&oacute;n de desarrollar una teor&iacute;a general de la pol&iacute;tica. Para Cansino, la propuesta mas sofisticada de las teor&iacute;as sist&eacute;micas es aquella elaborada por Niklas Luhmann, que puede considerarse un enfoque realista dirigida al estudio de las sociedades complejas, que no obstante su pretensi&oacute;n de ser una teor&iacute;a descriptiva de la sociedad "termina siendo una en&eacute;sima versi&oacute;n normativa de la misma". En el cuarto cap&iacute;tulo analiza la perspectiva de la "calidad de la democracia", como enfoque que, seg&uacute;n el autor, est&aacute; orientado a registrar, debatir y analizar la afirmaci&oacute;n de la democracia en cualquier pa&iacute;s <i>midi&eacute;ndola </i>en el tiempo. Repasa las diversas conceptualizaciones que confluyen en los cinco criterios para medir una <i>democracia de calidad: a) </i>gobierno de la ley; <i>b) </i>transparencia y rendici&oacute;n de cuentas; <i>c) </i>reciprocidad y capacidad de respuesta de quienes detentan el poder en relaci&oacute;n a las demandas de la ciudadan&iacute;a; <i>d) </i>respeto pleno de los derechos; y <i>e) </i>resoluci&oacute;n de problemas de desigualdad y justicia. Seg&uacute;n Cansino, esta perspectiva es la vanguardia del an&aacute;lisis politol&oacute;gico emp&iacute;rico al mismo tiempo que es el ejemplo claro de los l&iacute;mites de la ciencia pol&iacute;tica contempor&aacute;nea porque es la afirmaci&oacute;n de una perspectiva dominante de democracia que no ve m&aacute;s all&aacute; del Estado y "el nuevo papel de la sociedad civil". Entonces, es as&iacute; que para el autor, parafraseando a Sartori, la ciencia pol&iacute;tica "perdi&oacute; el rumbo, hoy camina con pies de barro", est&aacute; herida de muerte porque es v&iacute;ctima de sus excesos empiristas y cientificistas que la han alejado de la macropol&iacute;tica y no pueden tender puentes con la filosof&iacute;a prescriptiva. La perspectiva de la "calidad de la democracia", seg&uacute;n el autor, es s&oacute;lo un ejemplo de su ocaso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor dedica la segunda parte del libro a discutir el tema de la sociedad civil y la disputa te&oacute;rica que ha generado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, con ello trata de prefigurar un "enfoque alternativo para el estudio de la pol&iacute;tica". Confronta las teor&iacute;as liberal y social&#150;liberal que se ocupan del renacimiento de la sociedad civil. De ambas posturas, Cansino concluye, entre otras cosas, que la sociedad civil se diferencia del Estado y que por tanto el proceso democr&aacute;tico no puede circunscribirse s&oacute;lo a las instituciones, sino tambi&eacute;n a la misma sociedad. As&iacute;, el renacimiento te&oacute;rico sobre la idea de sociedad civil tiene implicaciones para repensar la pol&iacute;tica y es un desaf&iacute;o para la ciencia pol&iacute;tica emp&iacute;rica"tradicionalmente renuente a considerar la cuesti&oacute;n social como el verdadero horizonte de sentido de lo pol&iacute;tico" (p. 160). Para el autor, ninguno de los esquemas "dominantes" te&oacute;ricos en el mundo intelectual (democracia elitista vs. participativa, liberalismo vs. comunitarismo, entre otras) ni los esquemas de la democracia liberal, ni mucho menos los an&aacute;lisis institucionalistas o aquellos que pretenden medir la calidad de la democracia son adecuados para pensar la pol&iacute;tica contempor&aacute;nea; por ello, argumenta que es la corriente de pensamiento que postula la desestatizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica y que concibe a la democracia como un dispositivo simb&oacute;lico, "una creaci&oacute;n hist&oacute;rica de la colectividad consciente de s&iacute; misma", la que puede revitalizar el pensamiento pol&iacute;tico. Para Cansino, incluso las diversas concepciones de la democracia que se han posicionado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os (deliberativa, sustentable, radical, entre otras) son insuficientes. De all&iacute; que su propuesta, la cual desarrolla en el cap&iacute;tulo noveno, es retomar las ideas pol&iacute;ticas y volver a los cl&aacute;sicos, como en su momento lo hicieron Arendt o Schmitt. Pero incluso, las (nuevas y viejas) teor&iacute;as deben ser examinadas, no s&oacute;lo en t&eacute;rminos de su potencial explicativo, sino tambi&eacute;n de su coherencia interna y/o en referencia a otras teor&iacute;as afines (p. 247). Para ello, Cansino sugiere la <i>Metapol&iacute;tica </i>como un enfoque que va m&aacute;s all&aacute; de aserciones emp&iacute;ricas y normativas que son en s&iacute; limitadas e inhiben el desarrollo de la ciencia pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Cansino, <i>Metapol&iacute;tica </i>tiene diversos significados dependiendo de los autores que la han desarrollado: <i>a) </i>como <i>pospol&iacute;tica </i>(Marramao y Zolo), es un dispositivo de an&aacute;lisis que "debe dirigirse a datos oblicuos o &aacute;reas que se presentan como remotas o exc&eacute;ntricas respecto de las nomenclaturas tradicionales" (p. 248); <i>b) </i>como <i>metaf&iacute;sica </i>(Reidel y Cortina), busca limpiar a la propia teor&iacute;a pol&iacute;tica de todas aquellas elaboraciones demasiado metaf&iacute;sicas, que tan distantes de la realidad emp&iacute;rica, terminan siendo in&uacute;tiles para cualquier prop&oacute;sito de comprender mejor lo pol&iacute;tico; <i>c) </i>como <i>macroteor&iacute;a </i>(Skinner), es la reconsideraci&oacute;n de las grandes y profundas preguntas de las Ciencias Sociales &#151;a lo que Cansino acertadamente se&ntilde;ala que en realidad no sucedi&oacute; as&iacute;&#151;; <i>d) </i>como <i>debate p&uacute;blico </i>(Arendt y Castoriadis), significa construir la pol&iacute;tica como espacio p&uacute;blico, porque es discurso y acci&oacute;n; y finalmente <i>e) </i>como <i>metateor&iacute;a </i>(Miller, Weinstein y Weinstein) buscarresaltar el estudio de la teor&iacute;a pol&iacute;tica como una disciplina particular, considerando la gran diversidad de tradiciones te&oacute;ricas y perspectivas de estudio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cansino concluye que la ciencia pol&iacute;tica, para re vitalizarse, necesita ir m&aacute;s all&aacute; de la multidisciplinariedad (acci&oacute;n de aportar a una disciplina los saberes de otras), y de la interdisciplinariedad (trasladar los m&eacute;todos de una disciplina a otra), y adoptar la transdisciplinariedad, que es un nivel superior de complementariedad con las otras disciplinas de las ciencias sociales, porque permite la interacci&oacute;n de discursos en t&eacute;rminos de l&oacute;gicas cient&iacute;ficas y entre la diversidad de lenguajes y escrituras. Por ello, la ciencia pol&iacute;tica no s&oacute;lo debe acercarse de nuevo a la filosof&iacute;a pol&iacute;tica, sino tambi&eacute;n aprovechar el potencial de la literatura para entender lo pol&iacute;tico. En el "ep&iacute;logo", Cansino revisa sucintamente la producci&oacute;n intelectual en los campos de la filosof&iacute;a y la ciencia pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina apoy&aacute;ndose en el conocido esquema de G. A. Almond (1990) de las "mesas separadas". Ordenando as&iacute;, en dos dimensiones, una ideol&oacute;gica (izquierda y derecha) y otra metodol&oacute;gica (suave y dura), el pensamiento pol&iacute;tico latinoamericano de los &uacute;ltimos veinticinco a&ntilde;os. La <i>derecha dura </i>son los polit&oacute;logos adscriptos plenamente a los enfoques empiristas y funcionalistas provenientes de la ciencia pol&iacute;tica desarrollada sobre todo en eua, los transit&oacute;logos sobre todo, como O'Donnell, Garret&oacute;n, Cavarozzi, entre otros (incluso Cansino se autoinserta en esta dimensi&oacute;n en la &eacute;poca de sus primeros trabajos). En la <i>derecha suave </i>estar&iacute;an los intelectuales afines a la teor&iacute;a liberal de finales del siglo XX, como Paz y Krauze en M&eacute;xico, Vargas Llosa en Per&uacute;, y Merquior, Lafer, Gomes y Mange en Brasil. En la <i>izquierda dura </i>se encontrar&iacute;an los intelectuales "culturalistas", como Garc&iacute;a Canclini, Mart&iacute;n&#150;Barvero, entre otros; y los "soci&oacute;logos" como Serme&ntilde;o, Zapata y Zemelman. En la <i>izquierda suave, </i>estar&iacute;an aquellos que se han aferrado al marxismo y que en realidad han tenido poco &eacute;xito por la inconsistencia de sus discursos y porque los hechos han superado su dogma; en este grupo se encontrar&iacute;an Gonz&aacute;lez Casanova, Bor&oacute;n, Torres y Rivas, entre otros. Finalmente, suma dos enfoques que "no admiten clasificaciones exactas", pero que son igualmente influyentes para pensar el presente latinoamericano: los <i>posmodernos, </i>aquellos que son proclives a adoptar esquemas europeos (Baudrillard, Lyotard, Vattimo, etc&eacute;tera) para explicar la realidad latinoamericana, como Lanz y Follari; y los <i>desarrollistas, </i>que como su nombre lo indica, "basan sus reflexiones de la regi&oacute;n en la noci&oacute;n de desarrollo", como Kaplan, Weffort, Hirschmann y otros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario cerrar esta rese&ntilde;a se&ntilde;alando al menos algunos puntos criticables del libro de Cansino que desafortunadamente disminuyen la calidad de su discusi&oacute;n sobre un argumento extremadamente relevante. Primero, que la teor&iacute;a sist&eacute;mica de Easton &#151;que trata en el cap&iacute;tulo tercero&#151; es independiente de aquella de Luhmann, quien al desarrollarla a trav&eacute;s de diversos trabajos, se alej&oacute; totalmente de los presupuestos de Parsons; es decir, son dos teor&iacute;as que se desarrollaron aut&oacute;nomamente, la teor&iacute;a de Easton poco tiene que ver con la teor&iacute;a de Luhmann, epistemol&oacute;gicamente comparten ciertos presupuestos, pero suponer, como lo hace el autor, que una es la heredera de la otra es un argumento forzado que, de ser cierto, requiere un estudio mas profundo. Segundo, Cansino centra su cr&iacute;tica hacia la "Calidad de la Democracia" como baluarte del empirismo politol&oacute;gico; pero aqu&iacute; quiz&aacute; se debe recordar que dicha perspectiva no es por mucho la vanguardia del estudio de la pol&iacute;tica, pero sobre todo all&iacute; no se encuentran los excesos del empirismo. &Eacute;stos est&aacute;n en &aacute;reas muy espec&iacute;ficas como el estudio de los partidos pol&iacute;ticos y las elecciones, as&iacute; como los an&aacute;lisis sobre la relaci&oacute;n entre democracia y desarrollo econ&oacute;mico; &aacute;reas en las cuales parece ser que ya no basta la estad&iacute;stica descriptiva, sino que, gracias al desarrollo de avanzados programas estad&iacute;sticos, varios polit&oacute;logos llegan a utilizar hasta el exceso dichos programas haciendo correlaciones y regresiones que muchas veces no tienen sentido, afirman nimiedades o inflan sus explicaciones. Tercero, un punto que es discutible, si bien el autor analiza atinadamente las diversas perspectivas de la <i>Metapol&iacute;tica, </i>tambi&eacute;n es cierto que las mismas muestran que no existe una conceptualizaci&oacute;n consistente de lo que se debe entender por ella, y de all&iacute; la poca fuerza que tiene a&uacute;n para ser verdaderamente una alternativa para pensar la ciencia pol&iacute;tica, o de forma espec&iacute;fica, para salir de los dilemas actuales en la disciplina. Pero quiz&aacute; el punto m&aacute;s criticable es el argumento que el autor utiliza para sustentar "la muerte de la ciencia pol&iacute;tica": la cr&iacute;tica de Sartori a los excesos del cuantitativismo poco tiene que ver con los argumentos de Cansino <i>contra </i>la ciencia pol&iacute;tica. Como se se&ntilde;ala al inicio de este texto, Sartori no critica la "calidad de la democracia" o un tema en espec&iacute;fico, su argumento se centra en las metodolog&iacute;as actuales en la ciencia pol&iacute;tica, que poco se detienen en pensar en la formaci&oacute;n de conceptos y presupuestos anal&iacute;ticos, que son precisamente lo que relaciona el an&aacute;lisis emp&iacute;rico con la teor&iacute;a y por lo tanto con la filosof&iacute;a. La cr&iacute;tica al cuantitativismo y la camisa de fuerza de la metodolog&iacute;a politol&oacute;gica contempor&aacute;nea tiene muchos seguidores en eua, y ello se puede ver en el excelente libro coordinado por Kristen R. Monroe (2005) <i>Perestroika! The Raucous Rebellion </i>in <i>Political Science, </i>donde se recorre el debate metodol&oacute;gico al interior de la ciencia pol&iacute;tica y se proponen alternativas sin perder la cientificidad. La cr&iacute;tica adquiri&oacute; un tono m&aacute;s incisivo con el famoso correo electr&oacute;nico del a&ntilde;o 2000 firmado por "Perestroika", un an&oacute;nimo quien dirige sus bater&iacute;as exactamente hacia la misma &aacute;rea que Sartori ha criticado, la <i>American Political Science </i>Review (apsr) de la <i>American Political Science Association: </i>"&iquest;Por qu&eacute; todos los art&iacute;culos de la apsr tienen la misma metodolog&iacute;a &#151;estad&iacute;stica o de teor&iacute;a de juegos&#151; en relaci&oacute;n con un "simb&oacute;lico" art&iacute;culo de teor&iacute;a pol&iacute;tica?... &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la historia pol&iacute;tica, la historia internacional, la sociolog&iacute;a pol&iacute;tica, la metodolog&iacute;a interpretativa, el constructivismo, los estudios de &aacute;rea, la teor&iacute;a cr&iacute;tica y porque no, el posmodernismo?". El argumento central de los autores que escriben y reflexionan a partir del famoso correo electr&oacute;nico en el libro de Monroe es que la ciencia pol&iacute;tica contempor&aacute;nea, sobre todo aquella que se publica en las revistas norteamericanas, no puede darse aires de estar cient&iacute;ficamente por encima de otras formas de ver la pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero estos puntos discutibles no le restan m&eacute;ritos al libro de Cansino, que no s&oacute;lo introduce varios argumentos para repensar la disciplina m&aacute;s all&aacute; del contexto de Am&eacute;rica Latina, sino que adem&aacute;s muestra que una cr&iacute;tica hacia la actual ciencia pol&iacute;tica deja ver al mismo tiempo, que a&uacute;n con sus debilidades y excesos, est&aacute; m&aacute;s viva que nunca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>FUENTES CONSULTADAS</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Almond, G. A. (1990), "Separate tables: Schools and Sects in Political Science", en <i>A discipline divided. Schools and sects in Political Science. </i>London: Sage, pp. 13&#150;31. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=850085&pid=S1870-0063200900020001500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cansino, C. (2008), <i>La muerte de la ciencia pol&iacute;tica. </i>Buenos Aires: Sudamericana.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=850086&pid=S1870-0063200900020001500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Monroe, K. (coordinador) (2005), <i>Perestroika! The Raoucus Rebbelion in Political Science. </i>New Have: Yale University Press. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=850087&pid=S1870-0063200900020001500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sartori, G. (1971), "La politica comparata: premesse e problemi", en <i>Rivista Italiana di Scienza Politica, </i>I (1), Bologna: Societa Editrice II Mulino, pp. 7&#150;66. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=850088&pid=S1870-0063200900020001500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (1984), "Dove va la scienza politica", en L. Graziano, <i>La scienza politica in Italia. </i>Milano: Angeli, pp. 98&#150;114.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=850089&pid=S1870-0063200900020001500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2004), "Where is Political Science Going?", en <i>PS: Political Science and Politics, </i>24 (4), Cambridge: American Political Science Association, pp. 785&#150;786.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=850090&pid=S1870-0063200900020001500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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