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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Capit&aacute;n Ulises</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Emilio Rivaud Delgado*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Alberto Savinio, <i>Capit&aacute;n Ulises. </i>M&eacute;xico: Sexto Piso, 2005, 128 pp</b>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Estudios en ciencias de la comunicaci&oacute;n por la UNAM, y escritor. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:solorivaud@yahoo.com.mx">solorivaud@yahoo.com.mx</a>.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El capit&aacute;n Ulises no encuentra reposo. Condenado durante diez largos a&ntilde;os a navegar por mares extra&ntilde;os, sorteando los obst&aacute;culos de ninfas y hechiceras, encuentra gracias a su astucia el camino a &Iacute;taca, la &iacute;nsula donde &eacute;l es rey y se&ntilde;or. Tales son los hechos que lo hacen meritorio del distintivo de h&eacute;roe. Pese a estar atrapado en una obra donde tiene el papel estelar, Ulises se sabe tan s&oacute;lo un hombre que se encontr&oacute; en un mal lugar en un mal momento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alberto Savinio (1891&#150;1952), se encuentra con este Ulises real: un <i>"gran infeliz", </i>un " <i>virtuoso </i>a la fuerza"; que se embarca en un &uacute;ltimo viaje que, sabe de antemano, es siempre el pen&uacute;ltimo. Atrapado en su propia leyenda y consciente de la futilidad de tal empresa &#151;la leyenda no tiene otro destino que repetirse hasta el infinito&#151;, Ulises desea s&oacute;lo paz y soledad. Tal es el h&eacute;roe que Savinio descubre debajo de las capas de m&aacute;rmol que cubren su busto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Capit&aacute;n Ulises </i>es necesariamente una obra de teatro. Para el autor, el teatro es una <i>aventura multicolor, </i>m&aacute;s v&iacute;vida que la vida misma, en la cual "el <i>hombre actor </i>asciende a una biolog&iacute;a superior" y "asume el mando supremo de s&iacute; mismo". Ulises, nos dice Savinio, "entendi&oacute; enseguida que le hab&iacute;a encontrado el &uacute;nico medio que pudiese solucionar su drama" (Savinio 2005: 13).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra recorre algunos de los pasajes de la <i>Odisea: </i>la estancia en las islas de Circe y Calipso, la llegada a la isla de los feacios, el arribo final a &Iacute;taca. M&aacute;s espec&iacute;ficamente, Savinio escribe sobre las partidas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de una estancia de un a&ntilde;o en los aposentos de Circe, donde Ulises y su tripulaci&oacute;n han sido agasajados por la hechicera y su corte de bellas iniciadas, el capit&aacute;n, impulsado por los resortes que le impelen a seguir su viaje, ordena a su leal cuartelero Eur&iacute;loco que apreste la nave para zarpar. Aparece entonces Circe, decidida a impedir que Ulises, gracias a quien se convirti&oacute; "en mujer", parta. Eur&iacute;loco permanece cerca, susurrando al o&iacute;do de su capit&aacute;n que no se deje convencer por las malas artes de la mujer. No tenemos motivos para dudar de que las palabras de amor de la hechicera son sinceras y fueron correspondidas. Pero el espect&aacute;culo debe continuar. La vida del capit&aacute;n "est&aacute; toda aprisionada, encerrada" en el &uacute;nico anhelo de llegar a casa, con su mujer y con su hijo. Atrapado entre los deseos de una mujer y los llamados a la disciplina de su oficial m&aacute;s cercano, Ulises parte.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tampoco le es f&aacute;cil dejar la isla de Calipso. Ella le recuerda los cuidados que le propin&oacute;, los besos de "madre y hermana". Ulises, enfurecido, le espeta un "&iexcl;Iguales, todas iguales!" Pen&eacute;lope, Circe, Calipso son la misma mujer (seg&uacute;n el texto de la obra, son f&iacute;sicamente id&eacute;nticas), el mismo objeto del deseo que aleja a Ulises de lo que realmente quiere: "la paz, la soledad".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo pronto, el capit&aacute;n es ya consciente de que est&aacute; siendo manipulado. En la isla de los Feacios, el rey Alcinoo ofrece a Ulises un barco para que pueda partir cuando lo desee a su destino final. Ulises toma la oferta y pide partir de inmediato, sali&eacute;ndose del gui&oacute;n que le impone pasar la noche en el palacio. Alcinoo no sabe qu&eacute; responder, s&oacute;lo la intervenci&oacute;n sedante de Minerva permite que Ulises siga lo que est&aacute; escrito.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llega finalmente el h&eacute;roe a &Iacute;taca. Asesina, un rev&oacute;lver en cada mano, a los pretendientes de Pen&eacute;lope y se encuentra frente a la puerta de su hacienda, a unos pasos de su mujer, su hijo, su destino. Entonces su coraz&oacute;n flaquea. En Pen&eacute;lope no alcanza a reconocer el anhelo que le ha empujado hasta ah&iacute;; s&oacute;lo escucha voces que lo sumen en la confusi&oacute;n. Pero este Ulises delirante, ba&ntilde;ado en sangre, alcanza un momento de lucidez: "Tu verdadera casa, tu solitario y espl&eacute;ndido palacio, tiene un nombre: &iexcl;Fin!" Minerva apresta una nave para que el capit&aacute;n, de nuevo, parta en su pen&uacute;ltimo viaje.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El destino fatal de la errancia lo ha alcanzado de nuevo, pero esta vez lo rechaza: "Vestido de civil", sale del escenario y se encuentra con el Espectador, que no logra entender qu&eacute; ha sucedido. Ulises ha descubierto que el destino s&oacute;lo existe "aqu&iacute;, con nosotros, entre el chaleco y la camisa". En su faceta de hombre com&uacute;n, invita al Espectador (es personaje esencial en la obra) a cenar, para que despu&eacute;s cada quien siga su camino. Minerva, detr&aacute;s del tel&oacute;n, lo llama a gritos pero &eacute;l, por vez primera, no la escucha. Al dejar el escenario, Ulises abandona tambi&eacute;n su drama. Deja a los personajes que s&oacute;lo esperan que diga su l&iacute;nea para seguir con el gui&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al ofrecerle a Ulises &#151;un personaje, en sentido estricto&#151; la oportunidad de actuar, Savinio le ofrece la voluntad y le permite romper "las anclas que le ten&iacute;an atracado a la orilla maldita". Por primera vez, Ulises es due&ntilde;o de "su" historia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Capit&aacute;n Ulises </i>es una obra que admite m&uacute;ltiples lecturas. Plantea, por una parte, una reflexi&oacute;n profunda sobre el teatro como experiencia vital a ambos lados del tel&oacute;n. No escapa, desde luego, a los grandes temas de la modernidad: la soledad del individuo, la imposibilidad de la libertad, la futilidad de la existencia. Es tambi&eacute;n &#151;y esto no es cosa menor&#151; una lectura divertida, llena de sentido del humor y parlamentos memorables. Si&eacute;ntase usted invitado a leerla.</font></p>      ]]></body>
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