<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1665-899X</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de El Colegio de San Luis]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Revista Col. San Luis]]></abbrev-journal-title>
<issn>1665-899X</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de San Luis A.C.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1665-899X2014000200011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Héroes pioneros, padres y patrones: Construcción de la cultura política en los pueblos del Medio Balsas (Tierra Caliente de Michoacán y Guerrero)]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dolores Bautista]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,El Colegio de San Luis  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[San Luis Potosí ]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<volume>4</volume>
<numero>8</numero>
<fpage>263</fpage>
<lpage>272</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-899X2014000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1665-899X2014000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1665-899X2014000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Octavio A. Montes Vega. 2011.</b> <b><i>H&eacute;roes pioneros, padres y patrones. Construcci&oacute;n de la cultura pol&iacute;tica en los pueblos del Medio Balsas (Tierra Caliente de Michoac&aacute;n y Guerrero)</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Dolores Bautista<sup>*</sup></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Zamora: El Colegio de Michoac&aacute;n&#45;INAH.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*&#9;Estudiante del doctorado en Ciencias Sociales de El Colegio de San Luis.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jorgedod@gmail.com">jorgedod@gmail.com</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis de los espacios regionales fue durante mucho tiempo labor de la ciencia geogr&aacute;fica, en especial de su rama econ&oacute;mica y pol&iacute;tica. Gracias a ello, las diversas regiones de M&eacute;xico fueron descritas como delimitaciones del espacio geogr&aacute;fico conformadas de acuerdo con el car&aacute;cter dominante de alguno de sus rasgos f&iacute;sicos, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos. La delimitaci&oacute;n del espacio en esos t&eacute;rminos es determinista porque considera que la conformaci&oacute;n regional depende de la importancia de un determinado factor, como aquellos relacionados con las condiciones del medio f&iacute;sico en relaci&oacute;n con la disposici&oacute;n de los recursos naturales. Este tipo de delimitaciones sobre el espacio, desde hace un tiempo han sido puestas en discusi&oacute;n en el marco del debate contempor&aacute;neo de las ciencias sociales, y que en el caso del concepto de regi&oacute;n, lo ha enriquecido hasta presentarlo como una construcci&oacute;n social compleja y producida por la interacci&oacute;n de procesos de &iacute;ndole diversa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese sentido, la caracter&iacute;stica principal de la flexibilizaci&oacute;n del concepto de regi&oacute;n es el abandono del determinismo; por lo que antes de asumirlo como una simple consecuencia natural, econ&oacute;mica o pol&iacute;tica, es necesario tomar en cuenta la relevancia de la interacci&oacute;n de factores de orden cultural e hist&oacute;rico que explican la relaci&oacute;n del hombre con su entorno, ya sea para adaptarse a &eacute;l o transformarlo. En otros casos, el papel de la representaci&oacute;n social de una regi&oacute;n al derivar como imaginario, para el cient&iacute;fico social, plantea la necesidad de tomar en cuenta qui&eacute;n difunde o construye ese imaginario, tal como sucede con espacios regionales que son conocidos por simbolismos de tipo hegem&oacute;nico como la Huasteca, los Altos de Jalisco, El Baj&iacute;o, las Mixtecas, La Laguna, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este es el tema que el doctor Octavio Augusto Montes Vega, investigador del Centro de Estudios en Geograf&iacute;a Humana de El Colegio de Michoac&aacute;n, analiza en la construcci&oacute;n de la cultura pol&iacute;tica y el papel que una regi&oacute;n como la Tierra Caliente desempe&ntilde;a en el plano nacional. Por lo tanto, en primer lugar describe ese espacio desde la perspectiva de los programas de gobierno e iniciativas particulares que lo han construido para, en un segundo momento, hacer visibles a los personajes de carne y hueso que en aquella zona de la geograf&iacute;a mexicana han conformado una regi&oacute;n que se contrae o se expande seg&uacute;n sea la coyuntura sociopol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La adjetivaci&oacute;n de una tierra caliente tiene dos razones; la primera refiere las altas temperaturas que se presentan durante la mayor parte del a&ntilde;o en esa zona del pa&iacute;s, caracterizada por un paisaje marcado por la existencia de diversos valles intermontanos localizados a alturas que no superan los 500 metros sobre el nivel del mar y que acompa&ntilde;an el transcurso del r&iacute;o Balsas a su paso por la Sierra Madre Occidental en los territorios de los estados de Guerrero y Michoac&aacute;n. En segundo lugar, el adjetivo <i>caliente</i> alude los intricados y violentos procesos sociopol&iacute;ticos que, al delimitar el espacio regional, conformaron el imaginario de un espacio distante del centro pol&iacute;tico del pa&iacute;s y de sus respectivos centros pol&iacute;ticos estatales. Esta condici&oacute;n de relativo aislamiento, al igual que en otras regiones rurales, facilit&oacute; el surgimiento de cacicazgos tanto pol&iacute;ticos como econ&oacute;micos y, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, las condiciones para la expansi&oacute;n de actividades il&iacute;citas como el narcotr&aacute;fico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este tema es el principal aporte a la discusi&oacute;n regional por parte del investigador de El Colegio de Michoac&aacute;n, ya que al deconstruir la idea del espacio regional de Tierra Caliente ofrece al lector tres caminos para debatir su trabajo: el primero consiste en el estudio descriptivo de la regi&oacute;n como unidad de an&aacute;lisis en lo f&iacute;sico y lo social; el segundo, la definici&oacute;n de los actores sociales que producen la regi&oacute;n, que suman importantes redes de parentesco en este caso; el tercero, la definici&oacute;n del aporte te&oacute;rico sustentado en la idea de la regi&oacute;n como un campo social donde puede ser observada la consideraci&oacute;n antropol&oacute;gica de que el Estado y el poder se encuentran en una relaci&oacute;n rec&iacute;proca en la cual lo macro construye lo micro, pero tambi&eacute;n lo micro aporta a la conformaci&oacute;n del espacio nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de campo de esta investigaci&oacute;n, constituido por constantes estancias de observaci&oacute;n participante y la construcci&oacute;n de genealog&iacute;as, tipolog&iacute;as e historias de vida, ofrece la perspectiva que enmarca el debate entre el autor y los actores sociales, el que no siempre es arm&oacute;nico, pero que permite aproximarse a las representaciones sociales de lo que deber&iacute;a ser el espacio propio por parte de quienes, gracias a su posici&oacute;n econ&oacute;mica o pol&iacute;tica, tienen la capacidad de organizarlo.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos emp&iacute;ricos, la Tierra Caliente de Michoac&aacute;n y Guerrero era descrita como un lugar compuesto de pintorescos pueblecitos y villas en donde reinaba el calor, la aparente tranquilidad provinciana y en donde, a pesar del liberalismo imperante, a&uacute;n se hac&iacute;an fiestas religiosas y populares organizadas por las &eacute;lites locales, compuestas por "se&ntilde;ores distinguidos, bien vestidos, trabajadores instruidos y de trato elegante". En toda la regi&oacute;n exist&iacute;an ese tipo de arist&oacute;cratas, pero los m&aacute;s ricos a&uacute;n viv&iacute;an en Huetamo; sin embargo, Punganrabato (hoy Ciudad Altamirano) empezaba a concentrar capitales importantes que comenzaron a darle cierta independencia econ&oacute;mica a sus &eacute;lites (Montes, 2011:100)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; la Tierra Caliente representa en el imaginario nacional un espacio aislado del resto territorio nacional donde impera la ley del m&aacute;s fuerte. Sin embargo, en este libro, ese imaginario tambi&eacute;n es ampliamente discutido, ya que m&aacute;s bien se aproxima a c&oacute;mo ese imaginario ha sido construido gracias a los vac&iacute;os que el Estado mexicano ha dejado en varias zonas de su territorio nacional, as&iacute; como al papel de quienes al representarlo han utilizado los cargos p&uacute;blicos en favor de sus propios intereses. En especial se acerca al modo en que el Estado tambi&eacute;n es construido en el aislamiento de esos espacios regionales, tal como el t&iacute;tulo explica las tres partes que componen este libro.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera parte se denomina <i>H&eacute;roes pioneros</i>, donde se trata el tema de aquellos personajes que durante la segunda mitad del siglo XIX llevaron la modernidad a esa zona del pa&iacute;s. Fueron empresarios que gracias a las prerrogativas y facilidades ofrecidas por gobiernos como el de Porfirio D&iacute;az tuvieron facilidades para hacer negocios, muchos de ellos infructuosos a causa de las dificultades del medio f&iacute;sico, como refiere la intenci&oacute;n de hacer del r&iacute;o Balsas una ruta fluvial y el abandono desde el centro del pa&iacute;s de este objetivo a causa de dar apoyo a otros proyectos de modernizaci&oacute;n. Para el autor, estos vaivenes son el origen de un modo de hacer pol&iacute;tica territorial, en un momento en el que la modernidad liberal era puesta en entredicho por la temprana revoluci&oacute;n de 1910.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esos avatares son los que explican las estrategias de conversi&oacute;n de aquellos empresarios en h&eacute;roes, ya que ellos mismos fueron quienes permitieron la fluidez de la revoluci&oacute;n en su regi&oacute;n, con lo que lograron estructurar una posici&oacute;n desde la cual pudieron insertarse en los procesos de transformaci&oacute;n del Estado mexicano que se manifestaron en el periodo posrevolucionario, para al mismo tiempo mantener su posici&oacute;n de privilegio entre el derrumbe de un r&eacute;gimen y el nacimiento de uno nuevo. Esta secci&oacute;n est&aacute; conformada por dos cap&iacute;tulos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 1, "Liberalismo mexicano como idea conformadora de la regi&oacute;n", se encuentra el punto de partida de una extensa cronolog&iacute;a que describe al liberalismo como la ideolog&iacute;a que enmarc&oacute; la acci&oacute;n pol&iacute;tica del Estado durante la segunda mitad del siglo XIX. En este periodo se detalla la existencia de un M&eacute;xico decimon&oacute;nico metido de lleno en la modernidad, que con su halo de progreso y orden logr&oacute; modificar la fisonom&iacute;a de diversos espacios, sobre todo el de las ciudades. Pero as&iacute; como en ese periodo se crearon nuevos marcos de acci&oacute;n gubernamental, visibles en las obras de infraestructura, tambi&eacute;n es cierto que se fortalecieron las estructuras de desigualdad, ya que el beneficio de la modernidad se concentr&oacute; casi siempre en unas pocas manos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este aspecto la Tierra Caliente no fue la excepci&oacute;n, ya que si antes de la modernidad los caudillos fueron los principales beneficiarios del orden pol&iacute;tico, para esta &eacute;poca los caciques mestizos y empresarios extranjeros fueron quienes se convertir&iacute;an en beneficiarios de una nueva forma de organizaci&oacute;n de poder pol&iacute;tico ejercida desde las prefecturas. Adem&aacute;s, la implementaci&oacute;n de las leyes de desamortizaci&oacute;n les permiti&oacute; convertirse en latifundistas y empresarios, por lo que, ya desde esa posici&oacute;n y ya junto con el Estado, pusieron la mirada en el aprovechamiento de las aguas del r&iacute;o Balsas para modernizar la regi&oacute;n. La conjunci&oacute;n de esos factores posibilit&oacute; el surgimiento de una oligarqu&iacute;a regional que desde entonces y hasta la actualidad ha logrado mantenerse presente. Sin embargo, ese orden no pudo mantenerse por siempre, por lo que principios del siglo XX la modernidad del liberalismo mostraba su propia crisis, algo a lo que el conjunto de regiones no fue inmune.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso el cap&iacute;tulo 2, cuyo t&iacute;tulo es "Revuelta popular y reacomodo de las &eacute;lites", se aborda el tema de la articulaci&oacute;n de la regi&oacute;n al movimiento revolucionario y la transformaci&oacute;n de las &eacute;lites. Este periodo fue esencial para la conformaci&oacute;n de los h&eacute;roes que hoy representan las conmemoraciones hist&oacute;ricas, pero que en su momento fueron factores de transformaci&oacute;n del espacio local, del Estado y del reacomodo de las &eacute;lites. Esto lo ha descrito el autor desde el an&aacute;lisis de c&oacute;mo, al final del periodo armado de la Revoluci&oacute;n, estos h&eacute;roes, algunos provenientes de las antiguas &eacute;lites o los nuevos miembros de ella, buscaron un lugar en el plano de los diferentes escenarios de la pol&iacute;tica nacional para la conformaci&oacute;n del nuevo Estado mexicano. Desde su trinchera local, estos h&eacute;roes pudieron transformar el orden social y legitimar uno nuevo, obteniendo para s&iacute; un lugar dentro de la pol&iacute;tica y la hegemon&iacute;a local, gracias a la invenci&oacute;n de estrategias para evitar las afectaciones de la Reforma Agraria y con ello tambi&eacute;n crear al Estado desde sus propias localidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la segunda parte del libro, nombrada <i>Padres</i> y conformada por dos cap&iacute;tulos, el tema principal que se trata es el de una &eacute;poca en la que el Estado tuvo gran participaci&oacute;n en la regi&oacute;n para generar una nueva modernidad. La existencia de un Estado patriarcal en la grandiosa figura de L&aacute;zaro C&aacute;rdenas, quien como presidente de la Rep&uacute;blica o secretario de la Comisi&oacute;n del Balsas, alent&oacute; la construcci&oacute;n de obras, fundamentalmente hidr&aacute;ulicas y de comunicaci&oacute;n, para modernizar diversas regiones del pa&iacute;s que, como la Tierra Caliente, se encontraban al margen del modelo econ&oacute;mico con que se condujo el Estado paternalista hasta principios de los a&ntilde;os ochenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 3, "Familia, parentesco y pol&iacute;tica en Tierra Caliente", el lector podr&aacute; asistir a un viaje al pasado que inicia en el presente, ya que desde el estudio descriptivo de las familias de la &eacute;lite local que domina la pol&iacute;tica de los municipios terracalentenses, el autor plantea que la capacidad de esas familias para conservar y ejercer el poder se relaciona con la utilizaci&oacute;n de redes de parentesco que les permitieron mantener el estatus a pesar de los cambios pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos. En este cap&iacute;tulo el an&aacute;lisis antropol&oacute;gico se hace presente al mostrar a los actores dentro de sus v&iacute;nculos familiares, por ejemplo, en la importancia de ser "pariente" de alguien que ejerza cierto poder, ya sea econ&oacute;mico o pol&iacute;tico, para conformar lealtades que permitan el acceso a otras arenas de beneficio. As&iacute;, pol&iacute;tica y familia en la Tierra Caliente denotan alianza y ritualidad del parentesco que sirven para afianzar los lazos sangu&iacute;neos o pol&iacute;ticos, pero sobre todo para distinguir a una facci&oacute;n como producto de la uni&oacute;n de familia y pol&iacute;tica, y que pueden ser observadas en su actuaci&oacute;n durante los periodos de disputa del ejercicio del poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 4, "La generaci&oacute;n de los padres. R&eacute;gimen pol&iacute;tico posrevolucionario en la Tierra Caliente", el autor describe la din&aacute;mica de integraci&oacute;n de los espacios regionales al Estado y c&oacute;mo &eacute;ste se recrea en ellas. En esta parte del texto la Revoluci&oacute;n Mexicana es presentada como la consolidaci&oacute;n de un proceso de disputa social que dar&iacute;a un nuevo rostro al Estado mexicano. As&iacute;, el liberalismo de la segunda mitad del siglo XIX fue una &eacute;poca en la que el Estado moderniz&oacute; al pa&iacute;s gracias a la apertura a los capitales extranjeros y el fomento de la iniciativa privada, pero que gener&oacute; gran desigualdad social entre los beneficiarios de esa modernizaci&oacute;n y los que quedaron al margen de ella, por lo que la Revoluci&oacute;n fue un sacudimiento del orden social que destruy&oacute; el r&eacute;gimen que la sosten&iacute;a, pero que no termin&oacute; con la base econ&oacute;mica que lo sustentaba.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante la destrucci&oacute;n del anterior r&eacute;gimen hab&iacute;a ante s&iacute; la tarea de reconstrucci&oacute;n del Estado, labor que fue realizada por las facciones triunfantes de la lucha revolucionaria. En ese contexto, el autor sugiere que los espacios regionales se integraron al Estado casi siempre por la audacia de los h&eacute;roes, es decir, los l&iacute;deres revolucionarios, para convertirse en los principales entusiastas de la construcci&oacute;n del nuevo Estado mexicano. Por eso a la par que las facciones se desarmaban para integrarse a procesos de institucionalizaci&oacute;n, entonces el Estado los legitimaba como Padres, es decir, como representantes de un paternalismo con el que el Estado subordin&oacute; a esos espacios en beneficio del imaginario de bienestar de la naci&oacute;n, tal como lo presenta Montes Vega en la historia descriptiva de la conformaci&oacute;n de los grupos pol&iacute;ticos de Huetamo y Ciudad Altamirano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante m&aacute;s de seis d&eacute;cadas, el nacionalismo revolucionario y paternalista fue el marco de la acci&oacute;n institucional del Estado mexicano. Durante ese tiempo, el Estado fue un padre que impuls&oacute; una idea de desarrollo que permitir&iacute;a sacar del atraso a varias regiones del pa&iacute;s. Pero al mismo tiempo que esto comenz&oacute; a propagarse como un paradigma de acci&oacute;n social y pol&iacute;tica se estaba construyendo la futura debacle de un modelo de desarrollo que nunca logr&oacute; acabarse.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera parte del libro, cuyo nombre es <i>Patrones</i> y que abarca tres cap&iacute;tulos, est&aacute; elaborada con un enfoque que se dirige al impacto espec&iacute;fico del neoliberalismo en las pr&aacute;cticas sociopol&iacute;ticas de la Tierra Caliente. Al tomar el neoliberalismo como un proceso econ&oacute;mico que no s&oacute;lo proviene del exterior, sino que es impulsado por sus representantes locales, la idea de una nueva modernidad que lo acompa&ntilde;a ha permitido el resurgimiento de antiguas &eacute;lites y, como en otros tiempos, la recreaci&oacute;n del Estado desde el espacio local.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso en el cap&iacute;tulo 5, "Antecedentes y consecuencias de la crisis nacional desde el espejo regional", el autor aborda las facetas del m&aacute;s grande h&eacute;roe michoacano, el general L&aacute;zaro C&aacute;rdenas, hombre que logr&oacute; trascender su espacio regional para convertirse en h&eacute;roe nacional. Como presidente de la Rep&uacute;blica y posteriormente como jefe de la Comisi&oacute;n del Balsas, este hombre logr&oacute; atraer infinidad de proyectos e inversiones del Estado para aprovechar los recursos hidr&aacute;ulicos del r&iacute;o Balsas con el objetivo principal, como en otras &eacute;pocas, de modernizar y llevar el progreso a la regi&oacute;n de la Tierra Caliente. Como en este caso emblem&aacute;tico, en algunas ocasiones los h&eacute;roes se convirtieron en padres y gestores del paternalismo del Estado. En suma, esta parte del libro ilustra la forma en que el orden y la construcci&oacute;n del poder regional alcanzaron su apogeo hacia los a&ntilde;os sesenta, gracias a las inversiones e infraestructuras que permitieron la modernizaci&oacute;n del agro con cultivos como el ajonjol&iacute; y el mel&oacute;n, pero donde al mismo tiempo se prefiguraba ya el declive de ese modelo de desarrollo, porque simplemente el Estado dejar&iacute;a de ser padre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 6, "Crisis y transformaciones del orden regional", el lector podr&aacute; encontrar el significado del sentido simb&oacute;lico de la muerte de los padres y, por ende, el inicio de una nueva &eacute;poca en la que el Estado ya no ser&iacute;a el gestor del desarrollo, ya que para ese momento esta tarea hab&iacute;a quedado en manos del mercado. As&iacute;, a la muerte de L&aacute;zaro C&aacute;rdenas, la Comisi&oacute;n del Balsas jam&aacute;s volver&iacute;a a ser el eje de desarrollo regional; junto con ello, la muerte de los padres locales y la crisis de los precios de los cultivos a los que se les apost&oacute; el desarrollo de la regi&oacute;n trajeron un nuevo periodo de debacle econ&oacute;mica en la Tierra Caliente. Esto demuestra que las regiones no son espacios aislados, ya que son susceptibles de transformaci&oacute;n a causa de los cambios externos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, as&iacute; como este per&iacute;odo hab&iacute;a transformado el Estado, tambi&eacute;n se hab&iacute;a constituido como la oportunidad para que las &eacute;lites recuperaran o accedieran a espacios que en &eacute;pocas anteriores les hab&iacute;an sido vetados. Esto se relaciona en parte con que, adem&aacute;s del contexto de crisis econ&oacute;mica, estaba en puerta un proceso de modernizaci&oacute;n pol&iacute;tica al que los representantes de las &eacute;lites se incorporaron para disputar el ejercicio del poder pol&iacute;tico. Todo ello dej&oacute; al descubierto que si bien algunas regiones fueron modernizadas en lo econ&oacute;mico, sus estructuras pol&iacute;ticas permanecieron intocadas gracias al mantenimiento de redes clientelares y de parentesco que no fueron alteradas con la din&aacute;mica de una econom&iacute;a en proceso de apertura, que con la muerte de los padres dio paso a los patrones.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al llegar al antiguo pante&oacute;n de Huetamo, conocido por todos los habitantes del pueblo como "el Cuinique", se puede observar una antigua inscripci&oacute;n en la puerta principal que resume la forma de pensar de muchos de los prefectos y bur&oacute;cratas terracalentenses porfiristas: "Pobre humanidad que triste es tu destino, es un falaz espejismo tu esperanza y una fosa tu destino". Esta frase ha sido conservada y "repintada" por los subsiguientes presidentes municipales hasta la actualidad. La muerte y las diferentes maneras de morir se han convertido en hechos significativos o s&iacute;mbolos culturales regionales que utilizan las personas con objeto de representar la transformaci&oacute;n del orden (2011:267).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el cap&iacute;tulo final, titulado "Regionalismo y tecnocracia en tiempos violentos", el autor presenta un panorama de transformaci&oacute;n de las regiones mexicanas que no es encabezado ya por el paternalismo del Estado, sino por el impacto de las fuerzas del libre mercado. Esta parte del an&aacute;lisis es interesante porque si bien la globalizaci&oacute;n hab&iacute;a sido hasta hace poco sin&oacute;nimo de homogeneizaci&oacute;n, en este libro queda clara la sugerencia de que cada regi&oacute;n experimenta procesos de acomodamiento diferentes ante el tiempo hist&oacute;rico. En el caso de la Tierra Caliente, esto signific&oacute; la reconfiguraci&oacute;n de un espacio acorde con la funci&oacute;n de un mercado proveedor de cultivos de exportaci&oacute;n, como el mel&oacute;n, en detrimento de la agricultura que asegurar&iacute;a la independencia alimentaria del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los beneficiarios de este esquema son aquellos padres que supieron convertirse en patrones y canalizaron sus iniciativas al desarrollo de proyectos que, como el se&ntilde;alado, les aseguraron buenos dividendos econ&oacute;micos. Pero no s&oacute;lo ah&iacute; qued&oacute; tal transformaci&oacute;n, sino que ante la ausencia de la regulaci&oacute;n del Estado, en una regi&oacute;n hist&oacute;rica y culturalmente catalogada como violenta, los lucros legales se entremezclan con el narcotr&aacute;fico y todo un conjunto de actividades il&iacute;citas que han marcado el inicio del siglo XXI en M&eacute;xico. De ese modo, los conflictos han conformado una cultura pol&iacute;tica en la que los problemas se complejizan, y aunque &eacute;stos parezcan sectoriales, en realidad forman parte de un entramado en el que los conflictos est&aacute;n entremezclados con aspectos de car&aacute;cter empresarial, narcotr&aacute;fico y la consabida pobreza de gran parte de la poblaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para finalizar, hay que decir que el lector podr&aacute; encontrar en este libro una descripci&oacute;n de los procesos de transici&oacute;n que refieren los periodos de larga duraci&oacute;n, que en este caso abarcan poco m&aacute;s de un siglo, durante el cual los cr&iacute;ticos del liberalismo decimon&oacute;nico y excluyente se convirtieron en h&eacute;roes de sus espacios regionales. Es probable que en esta lectura se encuentren argumentos para afirmar que durante tal periodo esos personajes supieron leer los cambios del tiempo que estaban viviendo y adaptarse a ellos, por lo que pudieron conservar sus privilegios. Los m&aacute;s arriesgados fue un conjunto de pioneros que se insertaron en los procesos de conformaci&oacute;n del Estado. Con el tiempo, esos h&eacute;roes se convirtieron en padres de alcances diversos: algunos locales, regionales o nacionales, como fue el caso de L&aacute;zaro C&aacute;rdenas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tales hombres fueron, en la sugerencia del autor, forjadores de la iniciativa del Estado en sus regiones. Todos ellos conformaron o fueron parte de redes de parentesco que posibilitaron su ascenso, su fortaleza y la trascendencia de sus espacios locales a las arenas de la pol&iacute;tica nacional, para en muchas ocasiones desde ah&iacute; conservar los privilegios y adquirir otros nuevos. En la muerte de los padres podemos hallar que no hay muerte eterna de las clases sociales, ya que en ese momento las &eacute;lites resurgieron para aprovechar los beneficios de la apertura de los mercados a fin de reconstituir un poder, si acaso alguna vez lo hab&iacute;an perdido, para transformarse en los patrones, es decir, en la &eacute;lite convertida en empresarios agroindustriales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta ocasi&oacute;n la conservaci&oacute;n de las redes de parentesco sirvi&oacute; para obtener beneficios econ&oacute;micos a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de empresas constituidas de manera legal o il&iacute;cita, y en algunos casos combinando ambas formas, ya sea como narcotraficantes, narcoempresarios, lavadores de dinero, narcopol&iacute;ticos o delincuentes organizados, marcando con ello los efectos de una nueva &eacute;poca denominada <i>neoliberalismo</i> en el espacio regional de la Tierra Caliente de Michoac&aacute;n y Guerrero, y probablemente de otras regiones m&aacute;s.</font></p>      ]]></body>
</article>
