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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Gabriel Angelotti Pasteur. 2010. <i>Chivas y Tuzos. &Iacute;conos de M&eacute;xico: identidades colectivas y capitalismo de compadres en el futbol nacional</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miguel Adolfo Ortiz Brizuela*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Zamora: El Colegio de Michoac&aacute;n, 2010.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Estudiante del doctorado en Ciencias Sociales. El Colegio de San Luis, A. C.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El futbol mexicano como condensador de identidades colectivas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gabriel Angelotti, doctor en Antropolog&iacute;a por El Colegio de Michoac&aacute;n, presenta, en la obra que aqu&iacute; se rese&ntilde;a, un acercamiento fino a las manifestaciones culturales que se producen y reproducen a trav&eacute;s del deporte. Es decir, abarca relaciones entre las pr&aacute;cticas deportivas y los campos pol&iacute;tico, social y econ&oacute;mico. Hace notar, bas&aacute;ndose en estudios como los de Norbert Elias o Eric Dunning, que el fen&oacute;meno deportivo no est&aacute; aislado de otros, como la modernidad o la econom&iacute;a neoliberal. Afirmaci&oacute;n que contrasta con las expuestas por algunos autores, como Jos&eacute; Luis Dom&iacute;nguez, que hacen ver dichas pr&aacute;cticas como aut&oacute;nomas y libres de contextos espaciotemporales. Se centra en el futbol <i>soccer</i>. Juego que ha sido observado desde la teor&iacute;a cr&iacute;tica del deporte como un producto de consumo, derivado exclusivo de la racionalizaci&oacute;n instrumental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para rebatir estas tesis, el autor elabora una investigaci&oacute;n hist&oacute;rica y etnogr&aacute;fica. As&iacute;, lo vincula al concepto <i>habitus</i>, que se hace notorio en la vida cotidiana de aquellos involucrados en el futbol; es decir, aficionados, jugadores, directivos y empresarios. Propone, sustent&aacute;ndose en autores como P&eacute;rez Monfort, que la promoci&oacute;n de dicho deporte y su consolidaci&oacute;n como forma de identificaci&oacute;n es el resultado de dos factores. Por un lado, de la utilizaci&oacute;n del futbol como un medio para lograr fines espec&iacute;ficos, no s&oacute;lo de mercado, y por otro, de relaciones sociales sustentadas en una memoria hist&oacute;rica (Angelotti, 2010:351).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por medio de un estudio de larga duraci&oacute;n enfocado en la cotidianidad, Angelotti presenta al futbol como medio para lograr distintos objetivos, por distintos actores sociales, en distintas etapas temporales y en espacios sociales espec&iacute;ficos. La investigaci&oacute;n se centra en M&eacute;xico, bajo la premisa de que en cada espacio social y en cada campo, en t&eacute;rminos de Bourdieu, se apropian pr&aacute;cticas importadas de formas variadas y particulares. Es decir, una de sus hip&oacute;tesis se ocupa de hacer notar la particularidad del ejercicio de dicho deporte en M&eacute;xico y de sus diferencias con el futbol de otros territorios. Ya sea por las regulaciones impuestas, por los valores simb&oacute;licos/funcionales que se le atribu&iacute;an o atribuyen, por condiciones espaciales particulares y por relaciones sociales espec&iacute;ficas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su estudio abarca desde los inicios decimon&oacute;nicos del futbol en M&eacute;xico hasta nuestros d&iacute;as. Originalmente, el futbol fue practicado en M&eacute;xico por inmigrantes europeos, principalmente ingleses, durante el &uacute;ltimo cuarto del siglo XIX, con fines de ostentaci&oacute;n y de diferenciaci&oacute;n social en t&eacute;rminos veblenianos. Era, seg&uacute;n la investigaci&oacute;n del autor, un juego de las elites para las mismas elites. No se dejaba participar, ni siquiera mediante la observaci&oacute;n, a otros que no fueran extranjeros. Aunque tambi&eacute;n fue practicado por mexicanos de las clases altas en a&ntilde;os posteriores. Como pr&aacute;ctica de las elites, se intent&oacute; mantener una distancia con "la plebe", raz&oacute;n por la que fueron construidos clubes sociales como acciones territoriales que hicieron herm&eacute;tica la pr&aacute;ctica del futbol y de otros deportes con esta valoraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de la Revoluci&oacute;n mexicana surgen cambios importantes en la valoraci&oacute;n simb&oacute;lica de algunos deportes. El futbol comienza a extenderse a todas las esferas sociales. As&iacute;, se pierde paulatinamente la connotaci&oacute;n del futbol como un deporte exclusivo de las elites. Esto sucede, en parte, por las acciones del gobierno posrevolucionario. Vasconcelos, al frente de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, acepta la inclusi&oacute;n de deportes extranjeros a los programas de las misiones educativas posrevolucionarias, a pesar de sus ideales nacionalistas y tradicionalistas, primordialmente porque fueron vistos como medios de difusi&oacute;n de valores culturales y como ejercicios para mejorar la salud. Funciones ligadas a ideales progresistas y de modernidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el periodo cardenista, los deportes, tanto los afiliados a la Confederaci&oacute;n Deportiva Mexicana (CODEME), encargada de la distribuci&oacute;n de reglas oficiales, como los ejercidos en instituciones particulares, se centralizan y se controlan por el Departamento Aut&oacute;nomo de Educaci&oacute;n F&iacute;sica. Se pretend&iacute;a con esta acci&oacute;n popularizar los deportes de forma organizacional con fines de aprendizaje vinculados al patriotismo. Fueron y son testimonio de estos objetivos los rituales c&iacute;vicos vinculados al deporte, institucionalizados desde este periodo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como nos muestra el autor, la pr&aacute;ctica del futbol por la elite comienza a desprestigiarse porque se populariza. Esto pone en evidencia que la elecci&oacute;n de ejercer o no alg&uacute;n deporte, por distintos actores sociales, va m&aacute;s all&aacute; de la mera naturaleza del juego. Apunta a que la diferenciaci&oacute;n entre "los que son como uno" y "los otros" tambi&eacute;n se da en actividades l&uacute;dicas. Angelotti evidencia que el deporte, incluidos su pr&aacute;ctica y disfrute, son experiencias influenciadas por factores extradeportivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de su profesionalizaci&oacute;n en 1943, en un periodo conocido como "periodo marr&oacute;n" (Angelotti, 2010:186), el futbol cobra sustancial importancia como deporte en M&eacute;xico. Se convierte en un espacio social que articula las problem&aacute;ticas vividas en contextos extradeportivos. Prueba de ello es el conflicto que analiza el autor entre jugadores y aficiones de equipos que representaban a los extranjeros en M&eacute;xico, como el Club Asturias, y los equipos en cuyas filas "militaban" nacidos en territorio nacional. La investigaci&oacute;n de Angelotti refiere algunas obras cinematogr&aacute;ficas de la &eacute;poca para hacer notorio dicho conflicto. Tambi&eacute;n hace menci&oacute;n del altercado de la quema del estadio del Club Asturias sucedido en 1939, durante un partido contra el Club Necaxa, equipo conformado por jugadores nacionales (2010:176). En esta etapa de la historia del futbol en M&eacute;xico ya era posible notar que los espectadores, aficionados a dicho deporte, y no s&oacute;lo los jugadores, compart&iacute;an un sentido de pertenencia, una identidad colectiva por selecci&oacute;n, a partir de la construcci&oacute;n de la otredad, personalizada en el rival y en sus aficionados. A manera de una "guerra simb&oacute;lica" (definida as&iacute; por el autor), el partido de futbol ya se extend&iacute;a a espacios sociales fuera del espacio concreto de su pr&aacute;ctica, es decir, fuera del terreno de juego.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta este periodo, el futbolista se beneficiaba del deporte por las facilidades que los directivos le otorgaban para conseguir un empleo, generalmente, fuera de los deportes. En ocasiones, se les pagaba por jugar algunos partidos, pero no de forma regular, no a manera de salario fijo. Una vez convertido el futbol en un deporte profesional, el futbolista comienza a recibir ingresos por jugar. Ya desde el periodo marr&oacute;n, el futbolista se cambiaba de equipo para tener mejores oportunidades econ&oacute;micas, pero es durante la nueva etapa de profesionalizaci&oacute;n que se convierte en un ejercicio regular. Dejando a los aficionados como los verdaderos portadores de los s&iacute;mbolos de su equipo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro an&aacute;lisis de fundamental importancia en la obra es el que se refiere a las olimpiadas celebradas en M&eacute;xico, en 1968, que muestra como los deportes amateur se convirtieron, de forma progresiva, en un puente que reafirmar&iacute;a a M&eacute;xico como naci&oacute;n en el mundo, a pesar de los conflictos internos y de la sangre derramada. Angelotti apunta a que las olimpiadas fueron todo un acontecimiento cuyo arraigo se remonta a las participaciones en exposiciones universales y olimpiadas anteriores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La popularizaci&oacute;n del futbol trajo consigo su profesionalizaci&oacute;n y mercantilizaci&oacute;n. El estudio de Angelotti demuestra que las acciones emprendidas para ganar la asignaci&oacute;n de la Federaci&oacute;n Internacional de Futbol Asociaci&oacute;n (FIFA) sobre la gesti&oacute;n del Mundial de futbol de 1986 "impondr&iacute;a" un capitalismo de compadres o <i>crony capitalism</i>, t&eacute;rmino acu&ntilde;ado por John Freedman. Los gastos para la elaboraci&oacute;n del evento provendr&iacute;an del Estado, gastos impuestos por la misma FIFA para la creaci&oacute;n y adecuaci&oacute;n de infraestructura. Y los beneficios econ&oacute;micos ser&iacute;an para empresas privadas. En este caso, el Grupo Televisa se ver&iacute;a beneficiado con 75 por ciento de los ingresos obtenidos por la transmisi&oacute;n del evento a todo el mundo. Cabe se&ntilde;alar que el coordinador general del comit&eacute; formado para la realizaci&oacute;n de dicho evento fue Alejandro Burillo Azc&aacute;rraga, vicepresidente del mismo Grupo Televisa (Angelotti, 2010:194).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El capitalismo de compadres no cesar&iacute;a y se convertir&iacute;a, ya en el periodo neoliberal, en un factor clave para el &eacute;xito de algunos equipos miembros de la Federaci&oacute;n Mexicana de Futbol (FMF), tema que se abordar&aacute; en esta rese&ntilde;a al mostrar la investigaci&oacute;n realizada por Angelotti en dos casos de estudio, el Pachuca y el Guadalajara.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se agrega que en esta etapa de la investigaci&oacute;n de Angelotti se abarcan otras justas deportivas, y otros ejercicios, as&iacute; como un amplio compendio de datos sobre los antecedentes del deporte moderno, sobre su clasificaci&oacute;n y sus ra&iacute;ces. Datos de fundamental importancia para la comprensi&oacute;n profunda, contextualizada, del deporte como lo conocemos en nuestros d&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los estudios de caso y para la elaboraci&oacute;n de sus estudios etnogr&aacute;ficos, el autor elige dos equipos&#45;instituciones&#45;empresas. Uno por estar vinculado directamente a los or&iacute;genes del futbol mexicano y otro por ligarse a ideales nacionalistas que se remontan a la elecci&oacute;n posrevolucionaria de s&iacute;mbolos para unificar la identidad del pa&iacute;s. El Club Pachuca y el Club Deportivo Guadalajara. Los dos convertidos en empresas lucrativas y con estrategias de mercado sustentadas en "la historia oficial", que los hace significativos en el contexto del futbol mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Club Pachuca es de importancia para su investigaci&oacute;n por el espacio concreto que lo vio nacer como instituci&oacute;n. El estado de Hidalgo es considerado como la cuna del futbol en M&eacute;xico. En este contexto, es posible observar una especie de conflicto entre dos municipios para legitimarse como el lugar donde inici&oacute; la historia de este deporte en M&eacute;xico. Unos apuntan a la ciudad de Pachuca, capital del estado, y otros a la provincia de Real del Monte. El autor muestra que una de las acciones que se intentan implementar en dicha provincia, para estos fines, es la construcci&oacute;n de una estatua que conmemore y recuerde tal hecho. Como emblema de una identidad colectiva, la estatua se conforma por dos jugadores, uno mexicano y otro ingl&eacute;s. Elementos que contrastan con la descripci&oacute;n hist&oacute;rica del autor debido a que, como se ha mencionado, el futbol originalmente fue un ejercicio &uacute;nicamente de inmigrantes en el pa&iacute;s. Estas pr&aacute;cticas de reafirmaci&oacute;n de identidades manifiestan que el deporte va m&aacute;s all&aacute; de su mera pr&aacute;ctica, hasta convertirse en un condensador de colectividades, en un medio de difusi&oacute;n de emblemas unificadores de identidades colectivas (Angelotti, 2010:17).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; lo demuestran, tambi&eacute;n, las etnograf&iacute;as elaboradas por Angelotti en partidos de futbol del Club Pachuca. Se observa como los aficionados, seguidores del club, mantienen vivos los emblemas del equipo. Adem&aacute;s, el autor da cuenta de c&oacute;mo se construye una identidad colectiva, o forma de identificaci&oacute;n, a partir de la observaci&oacute;n de dicho deporte por los aficionados y no tanto por su pr&aacute;ctica. Generalmente, existe un conflicto con "los otros", los aficionados de otros equipos. Incluso existen apelativos para quienes van a los estadios a presenciar un partido de futbol y no cuentan con una identidad propia o vinculada al club local; a &eacute;stos se les dice "villamelones". Aunque radiquen en Pachuca, &eacute;stos asisten a los estadios portando las playeras de equipos rivales. La investigaci&oacute;n etnogr&aacute;fica del autor muestra que quienes conforman las porras o las barras del club los conocen, saben sus nombres y los identifican.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La "identidad regional oficial", que antes sustentaba sus emblemas en la miner&iacute;a, ahora lo hace en el futbol, raz&oacute;n por la que &#151;Angelotti comenta&#151; el futbol en Pachuca es de relevancia para los aficionados locales y para los pachuque&ntilde;os que no tienen un gusto por este deporte. Como muestra de lo anterior, se puede mencionar el escudo del equipo, que tiene en su centro el reloj decimon&oacute;nico construido en el centro hist&oacute;rico de la ciudad. Otro elemento importante es la mascota del equipo, un tuzo, animal que se relaciona, a manera de met&aacute;fora, con la miner&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El club deportivo, convertido en empresa, ha sabido explotar el valor simb&oacute;lico que la localidad le ha otorgado al futbol. Su slogan "El equipo de todos los mexicanos" (Angelotti, 2010:369) vincula directamente la historia oficial del futbol nacional con sus fines lucrativos. En el Club Pachuca tambi&eacute;n es posible observar el capitalismo de compadres, ya referido. La investigaci&oacute;n muestra c&oacute;mo se privatiz&oacute; el club y c&oacute;mo, mediante el intercambio de favores entre gobierno y empresa, se han podido legitimar ambos, en sus respectivas &aacute;reas. Ejemplo claro son las campa&ntilde;as publicitarias del partido hegem&oacute;nico en la localidad, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en las que es posible observar a ni&ntilde;os portando la playera del club deportivo. A su vez, la empresa se beneficia del gobierno al utilizar el estadio Hidalgo, que pertenece a este &uacute;ltimo y que se le presta al club sin cobrar por los servicios derivados de su uso y mantenimiento. Cabe comentar que los ingresos recaudados por la venta de boletos para asistir a los partidos son para el beneficio exclusivo de la empresa.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro fen&oacute;meno importante es el de las llamadas barras, conjunto de aficionados que son financiados, en el caso del Club Pachuca, por la empresa&#45;club para animar los partidos. En contraste con las "porras" mexicanas, que tienen un sistema totalmente distinto para apoyar a su equipo, las barras mantienen una relaci&oacute;n m&aacute;s cercana a las formas o usos de aficiones de Centro y Sudam&eacute;rica. El fen&oacute;meno de las barras se extendi&oacute; a otros clubes nacionales, pero mantienen una diferencia con la del Club Pachuca, ya que sus miembros pagan su propio financiamiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de los integrantes de barras del Club Deportivo Guadalajara resulta notorio que han podido formar aut&eacute;nticas redes sociales a lo largo y ancho de todo el pa&iacute;s para apoyar a su equipo. Esto evidencia la condici&oacute;n de dicho club como referente de un nacionalismo inculcado y asido en la memoria hist&oacute;rica de sus aficionados desde antes de que la instituci&oacute;n cambiara su raz&oacute;n social, de asociaci&oacute;n civil a sociedad an&oacute;nima. Las Chivas, apelativo con el que se conoce a este club de futbol, se han convertido en un equipo referente de M&eacute;xico, dentro y fuera del territorio nacional. As&iacute; lo demuestra Angelotti al hacer referencia a otro club de la misma empresa, el Chivas USA, que juega en una liga estadounidense con sede en Los &Aacute;ngeles, California, y que es el favorito de muchos mexicanos, "legales" e "ilegales", que radican en Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las estrategias de mercado refuerzan el aspecto del Guadalajara como "&iacute;cono nacional": el hecho de que sus jugadores sean todos mexicanos o, m&aacute;s significativo a&uacute;n, que hayan nacido todos en el territorio nacional, as&iacute; como la pr&aacute;ctica de entonar el Himno Nacional Mexicano, al inicio de cada partido que juega el club de local, por un cantante vestido de charro son elementos extradeportivos que se interrelacionan con la "historia oficial" del pa&iacute;s y que se condensan en valoraciones semi&oacute;ticas o formas de identificaci&oacute;n vinculadas al deporte. &Eacute;stas se manifiestan en las ac&eacute;rrimas rivalidades que se han gestado entre los aficionados de las Chivas y los hinchas de otros equipos, como las que mantienen con los del Atlas, en lo regional, y con los del Club Am&eacute;rica, en lo nacional. Las disputas se sostienen m&aacute;s en el terreno simb&oacute;lico que en el l&uacute;dico. Es decir, m&aacute;s que una competencia entre deportistas es una disputa por la victoria entre "el equipo del pueblo" (Chivas) y el equipo de la "aristocracia" (Atlas), entre "el equipo de M&eacute;xico" (Chivas) y "el equipo de los extranjeros" (Am&eacute;rica).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como pudo fundamentar con amplitud el autor de esta obra, los aficionados son quienes se interesan m&aacute;s por lo que ocurre en este deporte. M&aacute;s que los empresarios, due&ntilde;os de los clubes, que buscan el lucro, y m&aacute;s que los jugadores, que regularmente cambian de equipo debido a mejores ofertas econ&oacute;micas. Por eso, esta forma de identificaci&oacute;n, que se fundamenta en los significados de los equipos y en sus s&iacute;mbolos, es "protegida" y "conservada" por quienes apoyan activamente a un equipo de futbol.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El arraigo que se tiene hacia un club define, en parte, una identidad colectiva. Pero &eacute;sta se reafirma a la par con la defensa de sus emblemas, y en los deseos de fracaso, proclamados abiertamente, hacia los que apoyan equipos considerados como "los otros". Tanto es as&iacute; que, como explica Angelotti, los aficionados se vanaglorian de la derrota de sus rivales, aunque hayan sido vencidos por otros equipos y en otras ligas en las que el equipo de su preferencia no compite. Al respecto, cabe se&ntilde;alar un punto relacionado con las diferencias entre el futbol en M&eacute;xico y el practicado en otros pa&iacute;ses, como en el caso de Inglaterra. Por ejemplo, cuando un equipo londinense se enfrenta a otro, no brit&aacute;nico o no londinense, los aficionados de otros equipos de la misma regi&oacute;n se unen para apoyar al equipo local. Seg&uacute;n el autor, en M&eacute;xico esto no sucede; los aficionados de equipos que juegan en territorio nacional tienden a apoyar al equipo extranjero para que pierda el equipo que es considerado como la alteridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir, habr&aacute; que recomendar ampliamente el libro de Angelotti, pues, m&aacute;s all&aacute; de una antropolog&iacute;a del deporte, es un estudio antropol&oacute;gico centrado en la vida cotidiana; es decir, en las relaciones sociales que crean y recrean significados. Tambi&eacute;n es importante resaltar c&oacute;mo se hace visible en esta obra que los conflictos o dramas experimentados en la cotidianidad, a su vez, impactan en pr&aacute;cticas rituales y l&uacute;dicas, pr&aacute;cticas que, como se hizo notar en la obra que es motivo de esta rese&ntilde;a, no se encuentran del todo separadas; no se puede distinguir una frontera clara entre lo l&uacute;dico y lo ritual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En defensa del autor y en contra de las suspicacias levantadas al respecto de la importancia de elaborar estudios de este tipo de temas, se pueden recordar los estudios de Norbert Elias, Fernand Braudel o Thorstein Veblen, que apuntaron hacia un estudio interdisciplinario de la cotidianidad. En las investigaciones de estos autores no se duda en hacer referencia a los m&aacute;s m&iacute;nimos detalles, al uso y desarrollo de los medios de transporte, de los cosm&eacute;ticos, o al consumo, uso y apropiaci&oacute;n de productos de uso cotidiano, pues este campo de estudio es esencial para la comprensi&oacute;n de relaciones sociales, de conflictos e intereses.</font></p>      ]]></body>
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