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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El asilo político entre el Muro de Berlín y el 11 de Septiembre: una figura en crisis]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Nota cr&iacute;tica</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El asilo pol&iacute;tico entre el Muro de Berl&iacute;n y el 11 de Septiembre: una figura en crisis</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ra&uacute;l Trujillo Herrera *</b></font>*</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Universidad Carlos III de Madrid</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El asilo pol&iacute;tico en nuestros d&iacute;as: &iquest;un derecho en crisis?<a href="#Notas">*</a></b></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito de estas p&aacute;ginas es sugerir la conveniencia de una revisi&oacute;n del estatuto protector del asilo pol&iacute;tico, a&uacute;n anclado en su concepci&oacute;n tradicional de prerrogativa exclusiva estatal, o del refugio, atendiendo a la loable pero obsoleta Convenci&oacute;n de Ginebra de las Naciones Unidas. Para ello, se trata de identificar los diversos factores de &iacute;ndole jur&iacute;dico&#45;pol&iacute;tica que deber&iacute;an situarse en el origen de una aproximaci&oacute;n diferente a la cuesti&oacute;n, sobre una base de solidaridad regional&#45;internacional y un compromiso firme de respeto a los valores humanistas inherentes al tema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los &uacute;ltimos a&ntilde;os del siglo XX han presenciado importantes desplazamientos de poblaci&oacute;n a lo largo y ancho del planeta. Motivaciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, sociales o medioambientales obligan a ciudadanos de las m&aacute;s rec&oacute;nditas tierras a abandonar sus lugares de origen y emprender un viaje que implica desarraigo, incertidumbre y, las m&aacute;s de las veces, precariedad y &eacute;xito relativo. Este fen&oacute;meno no constituye <i>per se</i> algo novedoso en la historia de la humanidad. El momento hist&oacute;rico actual reviste, empero, el inter&eacute;s particular de presentar una naturaleza y dimensiones desconocidas anteriormente. as&iacute;, es ingente el n&uacute;mero de personas que de manera creciente han de tomar el camino de la emigraci&oacute;n forzosa, y se han multiplicado y diversificado los factores desencadenantes de estos desplazamientos, a lo que hay que agregar una actitud que ha pasado a ser generalmente poco hospitalaria de parte de los pa&iacute;ses del denominado "primer mundo" y un inevitable "reequilibrio" planetario en otras zonas menos aptas para constituirse en lugares de destino, con las consecuentes disfunciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De entre las poblaciones desplazadas, centraremos las siguientes reflexiones en los demandantes de asilo o refugio, categor&iacute;a de personas que responden a unos rasgos definitorios espec&iacute;ficos, aunque no siempre resulte tarea sencilla su distinci&oacute;n de otros colectivos atendiendo a las motivaciones. En el mundo que emerge tras el fin del per&iacute;odo conocido como Guerra Fr&iacute;a est&aacute;n teniendo lugar importantes mutaciones de &iacute;ndole econ&oacute;mica y pol&iacute;tica. Paralelamente, en los Estados europeos y en otros pa&iacute;ses industrializados se ha dado continuidad a las pol&iacute;ticas gubernamentales iniciadas en los primeros a&ntilde;os setenta tendientes a la restricci&oacute;n del n&uacute;mero de inmigrantes, aduciendo crisis econ&oacute;mica y altos &iacute;ndices de paro estructural. Existe una coincidencia entre los estudiosos en situar en 1973, con ocasi&oacute;n de la primera crisis del petr&oacute;leo, el punto de inflexi&oacute;n de una Europa de puertas abiertas a mano de obra procedente de pa&iacute;ses terceros a una Europa caracterizada por las crecientes cortapisas a la inmigraci&oacute;n (v&eacute;ase, entre otros, Martinello, 2003).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde principios de los a&ntilde;os setenta, en efecto, y a ra&iacute;z de la crisis econ&oacute;mica que se desencadena por el conflicto energ&eacute;tico, comienzan a cerrarse las puertas a la inmigraci&oacute;n econ&oacute;mica en los pa&iacute;ses occidentales, especialmente en Europa ("Europa fortaleza"). En el viejo continente, durante d&eacute;cadas receptor de grandes cantidades de mano de obra extranjera, factor decisivo en su reconstrucci&oacute;n y desarrollo econ&oacute;mico, empiezan a adoptarse pol&iacute;ticas restrictivas respecto de los inmigrantes econ&oacute;micos que tienen una clara finalidad disuasoria en los potenciales emigrantes del tercer mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las legislaciones sobre asilo pol&iacute;tico en muchos pa&iacute;ses europeos se han caracterizado hasta fechas recientes por su generosidad y apertura de esp&iacute;ritu. Sin embargo, la crisis econ&oacute;mica provoca una desviaci&oacute;n de personas hacia los procedimientos de asilo m&aacute;s favorables a sus intereses. Empieza a producirse lo que se califica de "abuso" o "fraude" del asilo, toda vez que aspiran a disfrutar de tal estatus quienes no est&aacute;n legitimados para ello, por ser las motivaciones econ&oacute;micas y no las pol&iacute;ticas, propias del derecho de asilo, las que los gu&iacute;an. Este fen&oacute;meno origina una exacerbaci&oacute;n de los &aacute;nimos de las opiniones p&uacute;blicas de los Estados de acogida, mal informadas sobre la realidad exacta del problema y alentadas por un discurso pol&iacute;tico irresponsable. La xenofobia y la intolerancia no tardan en aparecer, particularmente desde mediados de los a&ntilde;os ochenta.<sup><a href="#Notas">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El "abuso" devendr&aacute; m&aacute;s tarde "crisis", cuando el ingente n&uacute;mero de personas que optan al asilo, el fin de la Guerra Fr&iacute;a y la aparici&oacute;nde nuevas preocupaciones pondr&aacute;n al l&iacute;mite de su existencia el asilo en su concepci&oacute;n tradicional. Las leyes de asilo en Europa se reforman en un sentido restrictivo, con interpretaciones m&aacute;s estrictas de la definici&oacute;n de refugiado y aplicaci&oacute;n de procedimientos de tramitaci&oacute;n m&aacute;s rigurosos, en un claro intento de limitar el acceso de los extranjeros a los canales del asilo. La concatenaci&oacute;n de estos factores de origen y l&oacute;gicas diferentes ha tenido indudablemente una notable incidencia en la figura del asilo pol&iacute;tico en su estatus jur&iacute;dico. Es razonable que su concepci&oacute;n como "crisis" sea lugar com&uacute;n entre la doctrina y en las instituciones especializadas (arboleda y Hoy, 1993:73&#45;74; Wihtol de Wenden, 1990:73; Noiriel, 1991:324; Goodwin&#45;Gill, 1995:8; ACNUR, 1994:31).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciertamente, argumentos a favor de esta tesis no faltan. Por un lado, los pa&iacute;ses ricos, que no acogen sino a una peque&ntilde;a cantidad del n&uacute;mero total de refugiados a escala mundial, experimentan grandes dificultades para atender a todos los peticionarios que tocan sus puertas (v&eacute;ase en el <a href="#c1">cuadro 1</a> una panor&aacute;mica comparativa entre diversos pa&iacute;ses europeos en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas). Las medidas adoptadas para disminuir el n&uacute;mero de inmigrantes, por entenderse que se ha agotado la capacidad de acogida en t&eacute;rminos laborales, ha propiciado que muchos de &eacute;stos se acojan a los procedimientos de asilo pol&iacute;tico (de arraigada tradici&oacute;n en la cultura pol&iacute;tica liberal europea) con la esperanza de poder entrar en esos pa&iacute;ses sin estar legitimados en sentido estricto a optar por tal v&iacute;a, desencadenando y "justificando", a su vez, la instauraci&oacute;n de medidas cada vez m&aacute;s restrictivas a escala nacional y europea. Por otro lado, los numerosos conflictos b&eacute;licos que se han producido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os (muchos de ellos guerras civiles), el auge de los nacionalismos excluyentes y la traum&aacute;tica transici&oacute;n de los pa&iacute;ses de Europa central y oriental hacia econom&iacute;as de mercado han propiciado en poco tiempo la aparici&oacute;n de desplazamientos masivos que demandan soluciones improrrogables. En esta situaci&oacute;n, el trato diferenciado que tradicionalmente se ha dispensado, por un lado, a los que huyen por motivaciones pol&iacute;ticas y, por otro, a los que lo hacen por necesidad econ&oacute;mica se hace pr&aacute;cticamente imposible por la confusi&oacute;n en cuanto al origen.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c1"></a></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/migra/v2n4/a7c1.jpg"></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante la manifiesta insuficiencia del r&eacute;gimen jur&iacute;dico internacional en la materia y la no m&aacute;s apta legislaci&oacute;n nacional, han aparecido multitud de situaciones novedosas desde el punto de vista de los refugiados (refugiados "de facto", refugiados "en &oacute;rbita", etc&eacute;tera). Los mecanismos tradicionales europeos de asilo e inmigraci&oacute;n se han visto desbordados por ineficaces ante lo que constituye un nuevo escenario geopol&iacute;tico, y resultan inadecuados para afrontar la cuesti&oacute;n de los solicitantes de asilo con la necesaria perspectiva humanista y de respeto a los derechos humanos que ha de presidir su enfoque atendiendo a los valores proclamados como propios.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El derecho de asilo, en efecto, est&aacute; sometido actualmente a un importante replanteamiento conceptual y se discuten su esencia y los l&iacute;mites de su protecci&oacute;n jur&iacute;dica. Sin embargo, estimamos que este instrumento jur&iacute;dico nunca ha dejado de estar en crisis. En primer lugar, el hecho constitutivo de una situaci&oacute;n merecedora eventualmente de asilo es el desequilibrio o crisis que se produce cuando una persona o grupo de personas deja de contar con la protecci&oacute;n de quien est&aacute; investido para ello, alumbr&aacute;ndose una situaci&oacute;n irregular que la acogida en un nuevo pa&iacute;s pretende solucionar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aparte de esta acepci&oacute;n de crisis como elemento o factor desencadenante o propiciador de una situaci&oacute;n de asilo, existe lo que podr&iacute;amos denominar "crisis conceptual" permanente de esta figura, toda vez que en ning&uacute;n momento de su existencia ha contado con un contenido un&iacute;voco, aceptado universalmente. Antes al contrario, tanto el comportamiento susceptible de protecci&oacute;n como los posibles sujetos pasivos o beneficiarios y el sujeto activo o titular de la capacidad de conferir la protecci&oacute;n inherente al mismo han variado a lo largo del tiempo en diferentes sentidos. El asilo constituye una noci&oacute;n en constante redefinici&oacute;n,y no pod&iacute;a ser de otra manera, pues no hay instituci&oacute;n social o sistema legal inmune al cambio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La problem&aacute;tica de los refugiados se ha agravado con el nuevo escenario internacional. Entre los par&aacute;metros de aparici&oacute;n o consolidaci&oacute;n con el final de la Guerra Fr&iacute;a, encontramos transformaciones econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y sociales de car&aacute;cter estructural, as&iacute; como una disparidad creciente entre pa&iacute;ses ricos y pobres; proliferaci&oacute;n de conflictos internos de corte nacionalista; toma de conciencia internacional del necesario respeto por la ecolog&iacute;a; globalizaci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n, de la informaci&oacute;n y de los transportes; mundializaci&oacute;n de los mercados financieros, o preocupaci&oacute;n a escala planetaria por la seguridad a partir de los ataques terroristas a Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001. La concatenaci&oacute;n de estos factores est&aacute; incidiendo muy negativamente en el tema del refugio. El fen&oacute;meno de los refugiados se ha masificado hasta cotas desconocidas desde la &uacute;ltima posguerra mundial, desbordando claramente las capacidades de acogida de las sociedades de recepci&oacute;n. Los sistemas de concesi&oacute;n de asilo se han endurecido en los pa&iacute;ses occidentales, pero ello no ha sido &oacute;bice para que un volumen creciente de necesitados persistan en sus intentos de arribar a un lugar seguro. La soluci&oacute;n desborda clara y manifiestamente el marco de los Estados&#45;naci&oacute;n, y se requieren nuevas respuestas. Las sociedades acomodadas de occidente, en este desorden mundial, s&oacute;lo han sabido adoptar estrategias reactivas, cuyos resultados han sido manifiestamente insatisfactorios. El derecho de asilo est&aacute; nuevamente en crisis; pero lo est&aacute;, en contra de su acepci&oacute;n m&aacute;s extendida, no por permitir que entren nuevas personas, sino como consecuencia de la crisis de solidaridad que aqueja a las sociedades m&aacute;s ricas, que padecen amnesia hist&oacute;rica en relaci&oacute;n con sus propios pasados menos pr&oacute;speros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Orden internacional y asilo pol&iacute;tico: claves para una revisi&oacute;n conceptual</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El orden mundial actualmente en gestaci&oacute;n no est&aacute; resultando escenario propicio para los desplazamientos humanos. La globalizaci&oacute;n como proceso favorecedor de una toma de conciencia universal de una misma realidad se revela contradictoria cuando propicia el intercambio y movilidad de mercanc&iacute;as, servicios y capitales, pero las sociedades permanecen infranqueables respecto de las personas como mano de obra (inmigraci&oacute;n) o como refugiados o demandantes de asilo. La situaci&oacute;n de los refugiados y demandantes de asilo es en este per&iacute;odo m&aacute;s dif&iacute;cil que en &eacute;pocas anteriores, tanto por sus dimensiones, sin parang&oacute;n con otros momentos hist&oacute;ricos, como por la reacci&oacute;n de las sociedades de acogida, muy restrictiva ante la sensaci&oacute;n generalizada de agotamiento de las capacidades de recepci&oacute;n. Los diversos factores de &iacute;ndole econ&oacute;mica, pol&iacute;tica o social que aparecen con el fin de la Guerra Fr&iacute;a, ya indicados, inciden muy negativamente en esta realidad humana, y deterioran a&uacute;n m&aacute;s, si cabe, su inherente fragilidad, lo que constituye un problema sin soluci&oacute;n satisfactoria y de car&aacute;cter permanente. En las pr&oacute;ximas l&iacute;neas describimos las principales tendencias detectadas tanto en la generaci&oacute;n como en la protecci&oacute;n de los refugiados y demandantes de asilo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el fin del mundo bipolar caracter&iacute;stico de la Guerra Fr&iacute;a, se ha producido una exacerbaci&oacute;n de los nacionalismos "excluyentes", otrora solapados o incluso desaparecidos y ahora virulentamente reverdecidos, que est&aacute;n en el origen de los conflictos b&eacute;licos abiertos en este per&iacute;odo hist&oacute;rico, producidos mayoritariamente en el interior de los Estados. Estos conflictos locales producen desplazamientos de personas, que, no obstante, permanecen con frecuencia en el interior de sus pa&iacute;ses en busca de un lugar seguro ante la agresi&oacute;n de etnias o facciones rivales. Estas personas requieren de protecci&oacute;n internacional, aunque no son refugiados en el sentido cl&aacute;sico, pues no reciben la protecci&oacute;n de la Convenci&oacute;n de Ginebra al no salir de su pa&iacute;s. Un problema aqu&iacute; planteado y a&uacute;n sin soluci&oacute;n es la responsabilidad, en t&eacute;rminos de asistencia humanitaria y protecci&oacute;n, hacia estos numerosos colectivos. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha asumido, con enormes dificultades (nula colaboraci&oacute;n de los gobiernos ante la protecci&oacute;n de colectivos considerados subversivos, falta de medios, etc&eacute;tera), la protecci&oacute;n de un amplio porcentaje de estas poblaciones.<sup><a href="#Notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, los desplazados forzosos por las situaciones de violencia y persecuci&oacute;n, en lo que es nota com&uacute;n en todos los colectivos humanos compelidos a migrar cualquiera que sea su motivaci&oacute;n, ven en los pa&iacute;ses occidentales los mejores lugares de destino, lo que se ve favorecido por la mundializaci&oacute;n "psicol&oacute;gica" propiciada por la mejora y r&aacute;pida expansi&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n y transporte. De igual forma, una "idealizaci&oacute;n" de lugares que, aunque remotos, se presentan como paradigmas de bienestar y felicidad hace optar a estas poblaciones, en su huida, por destinos casi siempre lejanos, culturalmente muy diversos, donde la integraci&oacute;n social es dif&iacute;cil, y las perspectivas ideadas no se corresponden en absoluto con la realidad que encuentran. El desarraigo que originan estas condiciones es a&uacute;n mayor que el producido en situaciones de refugio en pa&iacute;ses de la misma regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La miseria generalizada que se constata creciente y alarmantemente en el tercer mundo desencadena una doble din&aacute;mica negativa: por un lado, origina que un mayor n&uacute;mero de personas se vean obligadas a salir de sus pa&iacute;ses (incluyendo personal cualificado necesario en los mismos) y, por otro, es el caldo de cultivo para la inestabilidad social y pol&iacute;tica, cuyas c&iacute;clicas explosiones son un factor generador de refugiados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los conflictos internos de corte &eacute;tnico o nacionalista, frecuentes en el actual escenario internacional, los desplazamientos humanos necesitados de protecci&oacute;n no son s&oacute;lo una consecuencia de conflictos b&eacute;licos de mayor o menor duraci&oacute;n, sino objetivo espec&iacute;fico y prioritario de una estrategia conducente a lograr una supuesta consolidaci&oacute;n de la identidad nacional en Estados j&oacute;venes por medio de la expulsi&oacute;n de grupos considerados no coincidentes. Aparece as&iacute; un nuevo modelo de demandante de asilo o refugio, caracterizado por la naturaleza masiva de los desplazamientos de poblaci&oacute;n y por la r&aacute;pida formaci&oacute;n de grupos que requieren protecci&oacute;n internacional. El concepto de persecuci&oacute;n pol&iacute;tica, de esta manera, se diluye, atendiendo al criterio establecido en los textos internacionales, para ampliarse a una persecuci&oacute;n de contornos mayores, motivada por la simple pertenencia de las personas a una etnia o religi&oacute;n. La afluencia masiva de personas en demanda de protecci&oacute;n internacional en occidente es una realidad objetiva que ha habido que afrontar en diversos episodios, como en el caso de la antigua Yugoslavia. Pero junto a esta circunstancia se ha dado, desde los primeros a&ntilde;os de la posguerra fr&iacute;a, una imagen distorsionada de la realidad de los refugiados, en virtud de la cual habr&iacute;a que esperar en los Estados de Europa y en otros pa&iacute;ses desarrollados una suerte de invasi&oacute;n descontrolada, de consecuencias nefastas para las sociedades de acogida, de gentes venidas de los pa&iacute;ses del tercer mundo. Este espectro de la invasi&oacute;n se ha revelado inexacto particularmente en el caso de Europa del Este, pero ha sido utilizado como argumento ante las opiniones p&uacute;blicas como justificante de pol&iacute;ticas m&aacute;s restrictivas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es incuestionable que, en general, la acogida dispensada a estos refugiados no ha sido muy favorable, y ello obedece a diversos motivos. En primer lugar, y como ya se apunt&oacute;, es cierto que la econom&iacute;a de Europa no goza de los antiguos &iacute;ndices de desarrollo y que la perspectiva de la llegada masiva de extranjeros no es muy bien vista por las poblaciones locales, que creen en peligro sus cotas de bienestar y desarrollo social. Otro motivo es la desaparici&oacute;n del componente pol&iacute;tico que primaba en el examen de las demandas de asilo durante la Guerra Fr&iacute;a. Ha perdido "rentabilidad pol&iacute;tica" la concesi&oacute;n de asilo a los ciudadanos provenientes del bloque comunista, y se tiende a considerar a todos los pa&iacute;ses de Europa central y oriental como imposibles generadores de demandantes de asilo, como "pa&iacute;ses seguros", por el simple hecho de ser formalmente democr&aacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tercer motivo que explica el cambio de actitud es la sensaci&oacute;n generalizada de agotamiento del sistema de concesi&oacute;n de asilo, fruto de la concurrencia de diversos factores. Por un lado, cerrada o aminorada la opci&oacute;n de la inmigraci&oacute;n econ&oacute;mica, muchas personas han optado por aspirar a la protecci&oacute;n resultante del estatuto de asilado como v&iacute;a <i>a priori</i> m&aacute;s abierta para entrar en un pa&iacute;s, por lo que se han multiplicado exponencialmente las solicitudes de asilo (en Alemania, sobre todo), muchas de las cuales carecen por completo de toda legitimidad. De esta manera, con frecuencia hay una confusi&oacute;n conceptual entre <i>refugiados</i> e <i>inmigrantes,</i> que origina la utilizaci&oacute;n indebida de los procedimientos de concesi&oacute;n de asilo y que carece por completo de fundamento, adem&aacute;s de servir de soporte a la adopci&oacute;n de pol&iacute;ticas restrictivas respecto de unos y otros, no s&oacute;lo insolidarias, sino dise&ntilde;adas a partir de un diagn&oacute;stico inexacto de la realidad. La tendencia "equiparadora", que se registra en diverso grado en todos los pa&iacute;ses occidentales, constituye una grave manipulaci&oacute;n conceptual (de aparente rentabilidad pol&iacute;tica moment&aacute;nea, al canalizar el descontento social por el desempleo), que se revela particularmente irresponsable al presentar p&uacute;blicamente a estos colectivos homog&eacute;neamente bajo una presunci&oacute;n de culpabilidad ("abuso" ser&iacute;a igual a "indocumentado" o "clandestino" o "tramposo"). Esta culpabilizaci&oacute;n aprior&iacute;stica ha resultado, por su simplicidad, de f&aacute;cil aceptaci&oacute;n entre la opini&oacute;n p&uacute;blica. Se trata de un injusto estigma, de dif&iacute;cil erradicaci&oacute;n, que ha permitido a los gobernantes europeos primar el enfoque policial sobre el humanitario en esta cuesti&oacute;n, y es un prejuicio negativo en el seno de la sociedad y que es fuente de actitudes intolerantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Participa de esta misma inexacta y perversa concepci&oacute;n la irresponsable presentaci&oacute;n a la opini&oacute;n p&uacute;blica de la llegada de extranjeros como un factor generador de inseguridad p&uacute;blica. Es indudable que la situaci&oacute;n de precariedad en que se obliga a vivir a los demandantes de asilo mientras se resuelven sus peticiones, junto con las rid&iacute;culas cuotas gubernamentales para permitir la entrada legal de los inmigrantes econ&oacute;micos, empuja a muchas de estas personas a la delincuencia. Sin embargo, toda generalizaci&oacute;n es inexacta y, por lo tanto, injusta. Estimamos que un enfoque supranacional, regional, puede permitir, por medio de un sistema de reparto de cargas, una mayor y mejor acogida de extranjeros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un segundo elemento que incide en el mismo sentido es la manifiesta inadecuaci&oacute;n de los sistemas de protecci&oacute;n tradicionales a la nueva situaci&oacute;n. Tanto la Convenci&oacute;n de Ginebra, en el plano internacional,<sup><a href="#Notas">3</a></sup> como las leyes de asilo europeas, a escala nacional, se han mostrado ineficaces para hacer frente al nuevo modelo de demandante de asilo o refugio, tal como lo hemos descrito. Como fruto de esta inadecuaci&oacute;n, todas las leyes sobre asilo de los Estados de la Uni&oacute;n Europea se han reformado en la d&eacute;cada de los noventa, eso s&iacute;, en un sentido restrictivo. De igual forma, en estos mismos pa&iacute;ses han proliferado nuevos estatutos de protecci&oacute;n, con diverso nivel de prestaciones por parte del Estado para afrontar el nuevo reto de la afluencia masiva de refugiados. Estos estatutos reflejan, en general, un menor grado de compromiso de los Estados de acogida, lo que se traduce en un mayor grado de precariedad para las personas que solicitan protecci&oacute;n. Igualmente, es en esta d&eacute;cada cuando se inician las primeras medidas firmes tendientes a lograr en un marco supranacional, en la Uni&oacute;n Europea, un enfoque coordinado de las respectivas pol&iacute;ticas de asilo, y se explora la posibilidad, que muy pronto se plasmar&aacute; en medidas concretas, de armonizar ciertos aspectos procedimentales y sustantivos de las pol&iacute;ticas europeas en la materia. Esta opci&oacute;n no s&oacute;lo es consecuencia de la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica que tiene el proceso de integraci&oacute;n europea, sino que refleja claramente la necesidad de abordar a escala supranacional este tipo de asuntos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A consecuencia de todos estos factores (crisis econ&oacute;mica, despolitizaci&oacute;n del asunto de los refugiados, sistemas de protecci&oacute;n inadecuados ante el modelo de demandante de asilo), se ha extendido &#151;como ya hemos indicado&#151; el convencimiento entre los legisladores occidentales de que esta figura se encuentra en crisis. En virtud de este razonamiento, las sociedades de Occidente habr&iacute;an superado ampliamente su capacidad de acogida, y el "fraude" sistem&aacute;tico de los procedimientos de asilo cometido por quienes no son merecedores de tal estatuto supondr&iacute;a, no s&oacute;lo una amenaza para quien s&iacute; est&aacute; legitimado para ello (de menor importancia en tal diagn&oacute;stico, pues en las leyes reformadas se establecen verdaderos sistemas de presunci&oacute;n de culpabilidad), sino, lo que ser&iacute;a peor, una "amenaza" seria para los sistemas pol&iacute;tico&#45;sociales establecidos. El sistema de protecci&oacute;n del asilo &#150;seg&uacute;n esa opini&oacute;n&#150; estar&iacute;a en crisis fundamentalmente a resultas del abuso del mismo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta generalizada convicci&oacute;n ha llevado a los pa&iacute;ses occidentales a reformar sus leyes de asilo, introduciendo procedimientos y adoptando medidas que permitan dilucidar con exactitud qui&eacute;n est&aacute; y qui&eacute;n no est&aacute; legitimado para solicitar la protecci&oacute;n del asilo, y a descargar o aliviar los masificados procedimientos, entre los que cabe citar los procedimientos previos de admisi&oacute;n a tr&aacute;mite, la exigencia de visado, la sanci&oacute;n a compa&ntilde;&iacute;as de transporte, etc&eacute;tera. La pr&aacute;ctica demuestra que el endurecimiento de las medidas no es la soluci&oacute;n. Ciertamente, cabe inferir determinados efectos disuasorios en potenciales "interesados" en venir al Occidente opulento, pero en modo alguno impide que quien ve su vida, integridad f&iacute;sica o supervivencia amenazadas en su lugar de origen intente llegar a un lugar de expectativas vitales m&aacute;s dignas. Por lo general, el efecto que se consigue es precarizar la situaci&oacute;n de estas personas, alargando los per&iacute;odos de espera o arroj&aacute;ndolos sobre los caminos de otro posible destino. M&aacute;s preocupante es otra consecuencia de la manifiesta inadecuaci&oacute;n de los sistemas de asilo para hacer frente al nuevo modelo de demandantes de asilo o refugio: el rebrote de actitudes racistas o xen&oacute;fobas propiciadas por pol&iacute;ticos que, irresponsablemente, canalizan el descontento popular hacia tesis de exclusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este an&aacute;lisis se ver&iacute;a incompleto si no se tuviera presente un elemento configurador de agenda pol&iacute;tica actual en todo el planeta: esto es, la preocupaci&oacute;n universal por la seguridad, se&ntilde;aladamente desde el 11 de septiembre de 2001 (v&eacute;ase, entre otros, Guild, 2003; Brouwer, 2002; Blake, 2002). La tendencia que observamos en la escena internacional ofrece factores de adicional preocupaci&oacute;n, atendiendo a las pol&iacute;ticas gubernamentales que tienen a la lucha contra la inseguridad como principal eje. La leg&iacute;tima preocupaci&oacute;n por la seguridad colectiva est&aacute;, sin embargo, "justificando" respuestas legislativas en el &aacute;mbito de los desplazamientos humanos, incidiendo de manera particularmente censurable en el caso de los extranjeros que pretenden solicitar asilo en Occidente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El diagn&oacute;stico que se encuentra en el origen de las reformas en curso en distintos pa&iacute;ses europeos &#151;especialmente en el Reino Unido&#151; sit&uacute;a al extranjero como "presunto" agente del mal y justifica la detenci&oacute;n sin suficientes garant&iacute;as o excluye la simple posibilidad de presentar una solicitud de asilo cuando se considere que supone "una amenaza a la seguridad nacional". En este contexto, el trabajo en favor de los solicitantes de protecci&oacute;n internacional se hace m&aacute;s dif&iacute;cil y, por ello, quiz&aacute; m&aacute;s necesario. Es de desear que el trabajo jur&iacute;dico emprendido en desarrollo del Tratado de Amsterdam de la Uni&oacute;n Europea, en v&iacute;as de concretarse en un verdadero sistema com&uacute;n sobre el asilo &#151;asentado sobre m&iacute;nimos comunes&#151;, concluya sin replanteamientos sustantivos motivados por el nuevo escenario pol&iacute;tico. El derecho europeo no deber&iacute;a traicionar su legado de respeto de los derechos humanos. Como bien dice la ex alta comisionada para los derechos humanos Mary Robinson, "los edificios destruidos el 11&#45;S pueden ser reemplazados, pero si los pilares del sistema internacional son afectados o destruidos no ser&aacute; f&aacute;cil restaurarlos" <i>(El Mundo,</i> 19 de marzo de 2002).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A nuestro juicio, es cierto que el sistema de concesi&oacute;n de asilo o refugio est&aacute; en crisis, pero, a diferencia del diagn&oacute;stico gubernamental m&aacute;s extendido, estimamos que esta crisis refleja tan s&oacute;lo la tensi&oacute;n l&oacute;gica que existe por contar con unos sistemas manifiestamente inadecuados, resultado de una concepci&oacute;n unilateral estato&#45;c&eacute;ntrica fundada en el principio de soberan&iacute;a, no aptos para hacer frente al reto actual de los refugiados. Del mismo modo, las cifras, si bien importantes, han de ser necesariamente contextualizadas y relativizadas a la luz de la situaci&oacute;n de los refugiados en el &aacute;mbito internacional, en el que Europa se ubica con un porcentaje de acogida no superior al 10 por ciento del volumen global, una cifra peque&ntilde;a en comparaci&oacute;n con la que presenta &Aacute;frica, de lejos el principal origen/destino de poblaci&oacute;n desplazada/refugiada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La superaci&oacute;n del marco nacional como enfoque de la cuesti&oacute;n permitir&iacute;a conjugar eficacia (en el sentido de equilibrio entre la atenci&oacute;n al extranjero y la leg&iacute;tima pretensi&oacute;n de mantener los logros sociales alcanzados en el interior) con solidaridad. No parece aceptable que los valores humanos considerados como inherentes a nuestra civilizaci&oacute;n sean esgrimidos &uacute;nicamente con respecto a quien comparte una nacionalidad, en contra de la naturaleza universal que se propugna para los mismos. Una estrategia regional de &iacute;ndole internacional, supranacional, permitir&iacute;a hacer frente m&aacute;s eficazmente al problema. Por medio de un enfoque com&uacute;n supranacional, se encontrar&iacute;a inclusive respuesta m&aacute;s satisfactoria a los intereses propiamente nacionales. El principio de soberan&iacute;a nacional, lejos de servir as&iacute; a ret&oacute;ricas miopes, se redefinir&iacute;a en consonancia con los intereses y valores propios. Sin embargo, a excepci&oacute;n de los todav&iacute;a t&iacute;midos intentos en el marco de la Uni&oacute;n Europea, la necesaria redefinici&oacute;n de la protecci&oacute;n internacional de los demandantes de asilo y refugio sigue conduci&eacute;ndose principalmente por par&aacute;metros nacionales. Existe y existir&aacute; crisis del asilo mientras los sistemas de protecci&oacute;n no respondan eficazmente a la realidad a la que se dirigen y mientras las estrategias occidentales se dise&ntilde;en &uacute;nicamente a modo de reacci&oacute;n ante un problema planteado, sin actuar sobre el origen de los problemas: la situaci&oacute;n de miseria econ&oacute;mica y pol&iacute;tica en buena parte del planeta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente, el nuevo orden mundial ha tra&iacute;do, en lo que a los refugiados se refiere, un problema permanente, un nuevo modelo de demandante de protecci&oacute;n internacional, la constataci&oacute;n de la inadaptaci&oacute;n de los sistemas tradicionales a la realidad a la que se dirigen, y una respuesta legislativarestrictiva, con las reformas de las leyes nacionales en ese sentido y la aparici&oacute;n de nuevos estatutos protectores de menor grado de compromiso. El resultado es la precarizaci&oacute;n del estatuto protector de estas personas y la consolidaci&oacute;n de actitudes intolerantes</font>.</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="lefft"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), <i>La situaci&oacute;n de los refugiados en el mundo 1993. El desaf&iacute;o de la protecci&oacute;n,</i> ACNUR, Madrid, Alianza Editorial, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5295877&pid=S1665-8906200400020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#45;</i>, <i>La situaci&oacute;n de los refugiados en el mundo 1997&#45;1998. Un programa humanitario,</i> ACNUR, Barcelona, Icaria, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5295879&pid=S1665-8906200400020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arboleda, Eduardo, e I. Hoy, "The Convention Refugee Definition in the West: Disharmony of Interpretation and Application", <i>International Journal of Refugee Law,</i> vol. 5, n&uacute;m. 1, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5295881&pid=S1665-8906200400020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Blake, Nicholas, "Exclusion from Refugee Protection: Serious Non Political Crimes after 9/11", <i>European Journal of Migration and Law,</i> vol. 4, n&uacute;m. 4, enero de 2002, pp. 425&#45;447.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5295883&pid=S1665-8906200400020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brouwer, Evelien, "Immigration, Asylum and Terrorism: A Changing Dynamic Legal and Practical Developments in the EU in Response to the Terrorist Attacks of 11.09", <i>European Journal of Migration and Law,</i> vol. 4, n&uacute;m. 4, enero de 2002, pp. 399&#45;424.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5295885&pid=S1665-8906200400020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Goodwin&#45;Gill, Guy S., "Asylum: The Law and Politics of Change", <i>International Journal of Refugee Law,</i> vol. 7, n&uacute;m. 1, 1995, pp 1&#45;18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5295887&pid=S1665-8906200400020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guild, Elspeth, "International Terrorism and EU Immigration, Asylum and Borders Policy: The Unexpected Victims of 11 September 2001", <i>European Foreign Affairs Review,</i> n&uacute;m. 8, 2003, pp. 331&#45;346.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5295889&pid=S1665-8906200400020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Iranzo, Juan (dir.), <i>La Inmigraci&oacute;n en Europa. Expectativas y Recelos,</i> n&uacute;m. 4, Madrid, Instituto de Estudios Econ&oacute;micos, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5295891&pid=S1665-8906200400020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Martinello, Marco, <i>La Europa de las migraciones. Por una pol&iacute;tica proactiva de la inmigraci&oacute;n,</i> Barcelona, Bellaterra, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5295893&pid=S1665-8906200400020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Noiriel, G&eacute;rard, <i>La tyrannie du national, le droit d'asile en Europe 17931993,</i> Par&iacute;s, Calmann&#45;L&egrave;vy, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5295895&pid=S1665-8906200400020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ogata, Sadako, "R&eacute;fugi&eacute;s et demandeurs d'asile: un d&eacute;fi lanc&eacute; &agrave; la politique europ&eacute;enne d'immigration", en <i>Vers une politique europ&eacute;enne de l'immigration,</i> Bruselas, The Philip Morris Institute for Public Policy Research, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5295897&pid=S1665-8906200400020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Teitgen&#45;Colly, Catherine, "Le droit d'asile: la fin des illusions", <i>Actualit&eacute; jur&iacute;dique de Droit administratif,</i> n&uacute;m. 2, Par&iacute;s, 1994, p. 97.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5295899&pid=S1665-8906200400020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wihtol de Wenden, Catherine, "R&eacute;fugi&eacute; politique: une notion en crise?", <i>Esprit,</i> mayo de 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5295901&pid=S1665-8906200400020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="lefft"><font face="verdana" size="2"><b><a name="Notas"></a>Notas</b></font></p>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Estas notas forman parte de un trabajo de investigaci&oacute;n acad&eacute;mica sobre el derecho de asilo y la Uni&oacute;n Europea en la Universidad Complutense de Madrid.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Sobre este particular ha trabajado Teitgen&#45;Colly (1994:97), en cuya opini&oacute;n se habr&iacute;a puesto en marcha una pol&iacute;tica disuasoria caracterizada por la restricci&oacute;n de los derechos humanos, en la que el reconocimiento de la condici&oacute;n de refugiado ser&iacute;a cada vez m&aacute;s cicatero. V&eacute;ase tambi&eacute;n Ogata, 1993.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> El ACNUR es responsable en la actualidad de la protecci&oacute;n de unos 22 millones de personas en todo el mundo, de los que apenas la mitad son refugiados en el sentido convencional del t&eacute;rmino. Sin embargo, se estiman en unos 50 millones las v&iacute;ctimas de desplazamientos forzosos por diferentes motivos, y siempre teniendo en cuenta la pr&aacute;ctica imposibilidad de contar con cifras exactas: unos 20 millones de personas, desplazados internos de los que el ACNUR no es responsable, aparte de los refugiados palestinos &#151;asistidos por el organismo de obras P&uacute;blicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano oriente&#151; y de los millones que se encuentran en los Balcanes, el C&aacute;ucaso, Asia Central, y otras partes de la antigua Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica (ACNUR, 1997:1&#45;5, 304).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> M&eacute;xico se adhiri&oacute; en junio de 2000 a la Convenci&oacute;n sobre el Estatuto de los Refugiados (Ginebra, 28 de julio de 1951) y a su protocolo (Nueva York, 16 de diciembre de 1966).</font></p>      ]]></body><back>
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