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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Ex&#45;libris</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Del ADN a la Humanidad, homenaje a Francisco Jos&eacute; Ayala</b></i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rosa Isela V&aacute;zquez Liz&aacute;rraga</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Lucrecia Burges, (Coord.), M&eacute;xico, D. F.: Universitat de les Illes Balears; CEFPSVLT, 2000</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Unidad Profesional Interdisciplinaria de Biotecnolog&iacute;a del IPN.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">El hombre, en su arrogancia,    <br> 	se cree una gran obra divina.    <br> 	M&aacute;s humilde, yo creo, sea m&aacute;s justo    <br> 	considerarlo descendiente de los animales.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">CHARLES DARWIN</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n es considerada como la teor&iacute;a biol&oacute;gica de m&aacute;s amplio alcance, ya que a trav&eacute;s de los a&ntilde;os ha sido apoyada por las contribuciones de diversas disciplinas, entre ellas, la gen&eacute;tica, la ecolog&iacute;a, la biolog&iacute;a de poblaciones, la filosof&iacute;a de la biolog&iacute;a, la antropolog&iacute;a. Por tanto, hoy muy pocos estudiosos del tema dudan de que el mundo viviente sea resultado de la evoluci&oacute;n. Al respecto, en la colecci&oacute;n Eslabones en el Desarrollo de la Ciencia, del Centro de Estudios Filos&oacute;ficos, Pol&iacute;ticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, Lucrecia Burges public&oacute; <i>Del</i> <i>ADN</i> <i>a la Humanidad, homenaje a Francisco Jos&eacute; Ayala.</i> En esta obra aborda la evoluci&oacute;n desde diferentes puntos de vista, con la finalidad de destacar la trayectoria profesional del notable representante del evolucionismo biol&oacute;gico del siglo XX, tanto en el &aacute;mbito filos&oacute;fico como en el biol&oacute;gico. Cabe se&ntilde;alar que este libro es una recopilaci&oacute;n de las conferencias dictadas por especialistas en la materia en un evento dedicado al profesor Ayala, en la Universidad de las Islas Baleares, en 1998.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Francisco J. Ayala, disc&iacute;pulo del reconocido evolucionista Theodosius Dobzhanski y autor de la teor&iacute;a sint&eacute;tica, ha sido acreedor a innumerables distinciones acad&eacute;micas, entre las que vale la pena resaltar el premio Templeton, de 2010, y la Medalla Nacional de la Ciencia de Estados Unidos, de 2001; sin minimizar otros logros importantes, como sus m&aacute;s de quinientos art&iacute;culos y libros publicados y m&aacute;s de diez doctorados <i>honoris causa</i> (UC Irvine). Es importante enfatizar que la labor de Ayala ha revolucionado de manera sorprendente el estudio de la evoluci&oacute;n durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La trascendencia de la evoluci&oacute;n por selecci&oacute;n natural es tal que para comprender cualquier aspecto de la biolog&iacute;a primero debe entenderse en el contexto de la evoluci&oacute;n; o dicho en palabras de Dobzhanski: "nada tiene sentido en biolog&iacute;a excepto bajo el prisma de la evoluci&oacute;n" (p. 15). Antes bien, la selecci&oacute;n natural, en t&eacute;rminos gen&eacute;ticos, se entiende como "la reproducci&oacute;n diferencial de genes que favorecen la adaptaci&oacute;n al ambiente de sus portadores" (p. 2), y, a diferencia de la mutaci&oacute;n y la deriva gen&eacute;tica, que son tambi&eacute;n procesos fundamentales de la evoluci&oacute;n biol&oacute;gica (Barahona y Pi&ntilde;ero, 2009), la selecci&oacute;n natural no se trata de un proceso azaroso, sino de un proceso organizador y creativo, por medio del cual puede explicarse la adaptaci&oacute;n y la diversidad de los organismos (Darwin, 2010). Sin embargo, aun cuando la evoluci&oacute;n de la vida tenga una tendencia marcada hacia la formaci&oacute;n de sistemas cada vez m&aacute;s complejos, la conclusi&oacute;n m&aacute;s importante de la filosof&iacute;a contempor&aacute;nea sobre la direcci&oacute;n del proceso evolutivo es que &eacute;ste no va a ning&uacute;n lado. Entonces, Ra&uacute;l Guti&eacute;rrez, uno de los autores del primer cap&iacute;tulo del libro, se cuestiona: &iquest;c&oacute;mo se puede explicar la tendencia del proceso de evoluci&oacute;n hacia sistemas vivientes de cada vez mayor complejidad? (pp. 2&#45;3). La pregunta a&uacute;n no tiene una respuesta concisa, no obstante, se cuenta con material te&oacute;rico y pr&aacute;ctico suficiente para responderla. Como ejemplo espec&iacute;fico, Guti&eacute;rrez cita los trabajos m&aacute;s difundidos sobre el tema: las estructuras disipativas de Prigogine y los hiperciclos de Eigen, ambos fundamentados en el uso del no equilibrio termodin&aacute;mico por parte de la materia, para formar estructuras complejas a partir de otras m&aacute;s simples (p. 4).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo con las definiciones relevantes del libro, Jos&eacute; Luis Vera introduce el concepto de progreso biol&oacute;gico, mismo que Francisco J. Ayala define como el cambio sistem&aacute;tico de una caracter&iacute;stica, de modo que los elementos posteriores de la secuencia muestran una mejora en dicha caracter&iacute;stica con respecto al anterior. Entonces, la pregunta ahora es: "&iquest;puede clasificarse como 'progresivo' el proceso evolutivo humano?". Vera, con cierta independencia de los modelos de hominizaci&oacute;n, dice que se pueden establecer criterios a partir de los cuales s&iacute; podr&iacute;a clasificarse como progresivo; &eacute;stos son: 1) aumento de la capacidad de dispersi&oacute;n de la especie o humanizaci&oacute;n planetaria, que dependen de la capacidad de adquirir y procesar informaci&oacute;n del medio, elegir estrategias de dispersi&oacute;n, invadir nuevos territorios e incrementar el n&uacute;mero de individuos o de especies; 2) aumento de la capacidad de transformaci&oacute;n consciente de la naturaleza; 3) aumento de la complejidad de la organizaci&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Interesantemente, la teor&iacute;a darwinista del proceso evolutivo no se restringe &uacute;nicamente a las ciencias biol&oacute;gicas: puede aplicarse a otros campos, como el de las ciencias humanas y sociales. Para ilustrar la versatilidad de la teor&iacute;a, Jos&eacute; Luis Luj&aacute;n habla de la analog&iacute;a entre el evolucionismo biol&oacute;gico y el cambio tecnol&oacute;gico, y subraya que &eacute;sta posee algunas limitaciones en la pr&aacute;ctica, especialmente porque la variabilidad en la evoluci&oacute;n de los artefactos es intencional, es decir, que es producto de una selecci&oacute;n artificial y no de una selecci&oacute;n natural. Empero, puntualiza que, a pesar de las limitaciones que se han encontrado en el uso de esta analog&iacute;a, ha ayudado a entender el proceso del cambio tecnol&oacute;gico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otro cap&iacute;tulo relacionado con la teor&iacute;a darwinista, Jean Gayon hace una intervenci&oacute;n excelente, en la que eval&uacute;a la relaci&oacute;n entre la filosof&iacute;a nietzscheana y el darwinismo; analiza una serie de cr&iacute;ticas a los principios darwinianos, basados principalmente en la creencia de Nietzsche acerca del "error de Darwin", ya que &eacute;l consideraba que la evoluci&oacute;n no favorece al fuerte. Asimismo, hace una revisi&oacute;n de un grupo de textos dedicados a la selecci&oacute;n, t&eacute;rmino que Nietzsche usaba para referirse al eugenismo. Gayon concluye que los comentarios de Nietzsche siguen tres direcciones: la cr&iacute;tica violenta hacia los sistemas morales que favorecen la victoria del d&eacute;bil sobre el fuerte, dado que para Nietzsche el darwinismo es una concepci&oacute;n meramente plebeya; la justificaci&oacute;n expl&iacute;cita de la selecci&oacute;n consciente en las especies; y, finalmente, la cr&iacute;tica a los principios de Darwin de la lucha por la existencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo II, que corresponde a la biolog&iacute;a, el material se torna m&aacute;s t&eacute;cnico. En esta parte, Andr&eacute;s Moya nos explica la evoluci&oacute;n de los virus de ARN, los cuales resultan adecuados para contrastar las predicciones de la gen&eacute;tica de las poblaciones, debido a su sencillez gen&eacute;tica y a su enorme tasa de evoluci&oacute;n; en otras palabras, los virus de ARN son estructuras que presentan dos ventajas relevantes: una gran capacidad para generar grandes n&uacute;meros de individuos en poco tiempo y espacio, y un alto grado de individualidad gen&eacute;tica: "un virus de RNA puede conseguir en un a&ntilde;o los cambios que experimenta un organismo de DNA en un mill&oacute;n de a&ntilde;os" (p. 199). Por lo anterior, se reconocen tres aspectos a favor de la modelaci&oacute;n experimental con virus de ARN: la evidencia experimental de que los virus de ARN operan de manera darwiniana; la certeza de que la selecci&oacute;n tambi&eacute;n opera en organismos basados en el ARN; y que tanto la multiplicidad como la individualidad gen&eacute;tica son propiedades de &eacute;xito evolutivo aun en entidades alejadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros estudios de la biolog&iacute;a evolutiva est&aacute;n dirigidos a las poblaciones humanas: gracias al an&aacute;lisis del ADN mitocondrial, por ejemplo, se tienen pruebas sobre el origen africano del hombre. En el libro de Lucrecia Burges se presenta un trabajo de investigaci&oacute;n realizado por Misericordia Ramon, en el que analiza la gen&eacute;tica de la poblaci&oacute;n balear, con el objetivo de "establecer la diferenciaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n de Ibiza de la poblaci&oacute;n balear y su posible similitud con poblaciones africanas y de Oriente Medio" (p. 126), y de evaluar las diferencias entre los chuetas y el resto de la poblaci&oacute;n balear, para evidenciar su origen jud&iacute;o. Aqu&iacute;, lo que conviene enfatizar es que la posici&oacute;n privilegiada del archipi&eacute;lago balear en el Mediterr&aacute;neo es privilegiada para este tipo de estudios, pues se presume que ha sido poblado a lo largo del tiempo por gente de diversas culturas. Los resultados del an&aacute;lisis de gen&eacute;tica de las poblaciones, en este caso, se&ntilde;alan que "Ibiza presenta mayor afinidad gen&eacute;tica con Oriente Medio y Norte de &Aacute;frica que cualquier otra isla de Baleares" (p. 129), y que el origen de la poblaci&oacute;n humana de Ibiza es cartagin&eacute;s; mientras que la de los chuetas es jud&iacute;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunado a lo anterior, en la obra se describen otras investigaciones de casos muy espec&iacute;ficos de evoluci&oacute;n. Rub&eacute;n V. Rial, en particular, discute la evoluci&oacute;n del sue&ntilde;o y la vigilia, un estudio ambicioso que puede explicar por qu&eacute; dormimos, lo cual es una inc&oacute;gnita para la neurofisiolog&iacute;a. Lo que se conoce del sue&ntilde;o es que en mam&iacute;feros y aves tiene dos fases bien diferenciadas: el sue&ntilde;o de onda lenta (SWS, por sus siglas en ingl&eacute;s) y el sue&ntilde;o de movimientos oculares r&aacute;pidos (REM, por sus siglas en ingl&eacute;s). Seg&uacute;n Rial, esto puede deberse a que "el sue&ntilde;o de ambos grupos se ha desarrollado a partir de un antecesor com&uacute;n o; las caracter&iacute;sticas comunes del sue&ntilde;o de los mam&iacute;feros y aves se han desarrollado por alg&uacute;n mecanismo de convergencia adaptativa" (p. 60). Las consideraciones anteriores llevaron a algunos grupos de investigaci&oacute;n a estudiar el sue&ntilde;o en reptiles, pero los resultados fueron desesperanzadores: no se identificaron SWS ni REM, sino solo estados de reposo y actividad dependientes de la temperatura y el fotoperiodo luz/oscuridad. M&aacute;s adelante, Rub&eacute;n V. Rial concluye que la vigilia espinal de procordados, el reposo de poiquilotermos y el REM de mam&iacute;feros son estados hom&oacute;logos, y considera que los tres estados de vigilia encontrados en los mam&iacute;feros son resultado del desarrollo del sistema nervioso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Beatriz Sabater dedica unas p&aacute;ginas a la evoluci&oacute;n de la simbiosis entre los &aacute;fidos y su bacteria endosimbi&oacute;tica <i>Buchnera aphidicola,</i> que ocurri&oacute; hace aproximadamente 750 millones de a&ntilde;os, despu&eacute;s de las asociaciones de las eucariotas con las mitocondrias y cloroplastos, mismas que tuvieron lugar hace mil millones de a&ntilde;os. En este caso, las evidencias fisiol&oacute;gicas, metab&oacute;licas y gen&eacute;ticas sugieren que la adaptaci&oacute;n de la <i>Buchnera</i> a la endosimbiosis consiste esencialmente en producir un exceso de tript&oacute;fano y de leucina para prove&eacute;rselos al &aacute;fido. Para finalizar con ejemplos de los estudios en el campo de la biolog&iacute;a evolutiva, cito la discusi&oacute;n de E. Petitpierre sobre la filogenia del g&eacute;nero Chrysolina y sus relaciones de parentesco con el g&eacute;nero Oreina, basada en an&aacute;lisis cromos&oacute;micos y de ADN mitocondrial. Gracias a los datos moleculares generados se conoce del trofismo ancestral de las Chrysolina sobre <i>Lamiaceae,</i> aunque la relaci&oacute;n de parentesco entre la Chrysolina y la Oreina a&uacute;n no es clara. Las investigaciones delatan que la colonizaci&oacute;n de las <i>Asteraceae</i> y de las <i>Apiceae</i> en las Oreina y en la Chrysolina fue independiente para cada g&eacute;nero y, en cuanto a los an&aacute;lisis filogen&eacute;ticos de las Chrysolina y sus plantas hospedadoras, suponen la convergencia de varios clados sobre ciertas <i>Lamiaceae.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como colof&oacute;n de la obra, el tercer cap&iacute;tulo ofrece una exquisita entrevista con Francisco J. Ayala, dirigida por Camilo J. Cela Conde. En este apartado, el entrevistado da a conocer su postura frente a diferentes tem&aacute;ticas que ata&ntilde;en a la evoluci&oacute;n. Ayala nos habla de la selecci&oacute;n funcional directa del valor adaptativo de la moral, expresando que las normas de la moralidad que sobreviven a lo largo de la evoluci&oacute;n cultural son s&oacute;lo aquellas que promueven y conservan el &eacute;xito del grupo; entonces, el comportamiento virtuoso no se fundamenta en los genes, sino en el respeto que tenemos por otros seres humanos. Algunos ejemplos cotidianos, como "los padres que cuidan de sus hijos", confunden y hacen pensar que la buena conducta se debe a una raz&oacute;n biol&oacute;gica, porque los hijos llevan el material gen&eacute;tico de los padres y tal vez por esto los padres cuiden de ellos, pero no es as&iacute;, se&ntilde;ala el profesor Ayala, esto tiene que ver con un comportamiento altruista y nada m&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, Francisco J. Ayala es cuestionado sobre la religi&oacute;n. Aqu&iacute;, cabe se&ntilde;alar que en varias ocasiones el profesor ha afirmado que la religi&oacute;n cristiana es compatible con la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n, porque a la ciencia solo le ata&ntilde;en las realidades materiales. Por tanto, no es problema de la ciencia si Dios existe o no (Marrod&aacute;n, 2010; L&oacute;pez, 2010). En la entrevista, dejando clara su postura, coment&oacute; que la religi&oacute;n "es uno de los valores m&aacute;s universales de la humanidad" (p. 245) y que considera necesario el di&aacute;logo fluido y continuo entre la ciencia y la religi&oacute;n, para el desarrollo de la primera. A final de la entrevista, Ayala habla del analfabetismo cient&iacute;fico de los ciudadanos americanos, y lo atribuye en gran parte a la percepci&oacute;n de religiosidad, que etiqueta a la ciencia de materialista y destructora de los valores religiosos, aun cuando la sociedad sea consciente de que el cincuenta por ciento del avance econ&oacute;mico de la naci&oacute;n se obtiene de los avances cient&iacute;ficos. Esta actitud esquizofr&eacute;nica es compartida por el resto del mundo, aunque, a decir verdad, es muy probable que en los pa&iacute;ses del Tercer Mundo tambi&eacute;n se ignore que el progreso econ&oacute;mico est&aacute; tan fuertemente ligado a los aportes cient&iacute;ficos. Asimismo, Francisco J. Ayala &#45;como lo hace en otras entrevistas&#45;se une al eterno lamento de la comunidad cient&iacute;fica por no ser considerada una prioridad para la agenda nacional, y dice que el progreso econ&oacute;mico del pa&iacute;s sin la inversi&oacute;n decidida en ciencia b&aacute;sica es posible, pero solo para el corto plazo (Dom&iacute;nguez, 2013). Sin embargo, cierra enfatizando que no espera que el bienestar del pa&iacute;s sea m&aacute;s importante que las razones pol&iacute;ticas ante las elecciones, porque eso nunca suceder&aacute;, pero que s&iacute; guarda la esperanza de que el bienestar nacional sea lo segundo m&aacute;s importante, porque de esa manera se invertir&aacute; m&aacute;s en la ciencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es as&iacute; como concluyen las 253 p&aacute;ginas que constituyen este trabajo que logra destacar la obra de Francisco J. Ayala sobre una teor&iacute;a que no puede ser entendida si no se la observa desde las diferentes &oacute;pticas desde las que ha sido estudiada. En todos estos estudios, el profesor orgullosamente ha formado parte. En t&eacute;rminos concretos, Lucrecia Burges cumple con el objetivo de brindar al lector una perspectiva amplia sobre la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n, a pesar de que la integraci&oacute;n de los textos de los autores no fue la mejor, porque, aun cuando todos hablan de la evoluci&oacute;n, parecen muy alejados unos de otros.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barahona, A., y Pi&ntilde;ero, D. (2009). <i>Gen&eacute;tica: la continuidad de la vida.</i> M&eacute;xico, D. F.: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4353397&pid=S1665-2673201300020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Darwin, C. (2010). <i>El origen de las especies.</i> M&eacute;xico, D. F.: Grupo Editorial Tomo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4353399&pid=S1665-2673201300020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dom&iacute;nguez, N. (2013). Francisco J. Ayala: "Incluso los pol&iacute;ticos m&aacute;s reaccionarios saben que la ciencia es rentable". <i>Mentes, el rinc&oacute;n de la ciencia y la cultura</i> (5 de junio). Recuperado el 27 de agosto de 2013, de: <a href="http://es.noticias.yahoo.com/francisco-j-ayala-incluso-los-polticos-m-075651109.html" target="_blank">http://es.noticias.yahoo.com/francisco&#45;j&#45;ayala&#45;incluso&#45;los&#45;polticos&#45;m&#45;075651109.html</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&oacute;pez, J. (2010). Francisco J. Ayala. <i>El cultural</i> (27 de julio). Recuperado el 30 de agosto de 2013, de: <a href="http://www.elcultural.es/version_papel/CIENCIA/27520/Francisco_J_Ayala" target="_blank">http://www.elcultural.es/version_papel/CIENCIA/27520/Francisco_J_Ayala</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marrod&aacute;n, J. (2010). Entrevista a Francisco Jos&eacute; Ayala. <i>Revista de teolog&iacute;a</i> (25 de enero). Recuperado el 25 de agosto de 2013, de: <a href="http://www.temesdavui.org/es/online/panorama/entrevista_a_francisco_jose_ayala" target="_blank">http://www.temesdavui.org/es/online/panorama/entrevista_a_francisco_jose_ayala</a></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pope, S. J. (2007). <i>Human evolution and Christian ethics.</i> Cambridge, RU: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4353404&pid=S1665-2673201300020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">UC Irvine. (2013). Francisco J. Ayala. <i>Faculty Profile System.</i> Recuperado el 20 de agosto de 2013, de: <a href="http://www.faculty.uci.edu/profile.cfm?faculty_id=2134" target="_blank">www.faculty.uci.edu/profile.cfm?faculty_id=2134</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4353406&pid=S1665-2673201300020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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