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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>De aut&oacute;nomos y atarantados</b></font></p>      <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Mart&iacute;n Gabriel Reyes P&eacute;rez*</font></b></p>      <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor&#45;Investigador del Centro de Estudios de G&eacute;nero, DEDUC&#45;CUCSH.</i> <a href="mailto:reyespmg@hotmail.com">reyespmg@hotmail.com</a></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Tar&aacute;ntula, instituci&oacute;n y hacer pensante por la autonom&iacute;a. Castoriadis en la trama latinoamericana entre la academia y la pol&iacute;tica</i> es un excelente libro que acota con total claridad, desde el t&iacute;tulo mismo, el territorio en el que se inscriben los cap&iacute;tulos que lo componen. Se trata de un texto que promueve una manera novedosa de incursionar en la obra escrita e institucional del fil&oacute;sofo griego Cornelius Castoriadis, y que es descrita con precisi&oacute;n en una de las frases del t&iacute;tulo: es un "hacer pensante por la autonom&iacute;a". En acuerdo con esto, constituye una de las concreciones de un amplio di&aacute;logo que se inici&oacute; en el a&ntilde;o 2009 con el prop&oacute;sito de fundar una "obra institucional" por la autonom&iacute;a entre los acad&eacute;micos y militantes de izquierda mexicanos.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisamente, el concepto de "obra institucional" articula de manera indisociable el hacer y el pensar, que a su vez dan vida y nutren a la autonom&iacute;a, entendida esta como acci&oacute;n deliberada y reflexiva mediante la cual un sujeto se da a s&iacute; mismo la ley que rige su existencia y una sociedad se reconoce como la fuente &uacute;nica de creaci&oacute;n de las instituciones que la definen. As&iacute;, los textos que se "tejen" en este libro pueden ser considerados <i>castoridianos, </i></font><font face="verdana" size="2">no tanto por el empleo de tales o cuales de las categor&iacute;as introducidas por este fil&oacute;sofo, sino porque constituyen en s&iacute; mismos modalidades del hacer pensante que caracteriz&oacute; la obra escrita e institucional de Castoriadis. La "obra institucional" alude tanto a los escritos como a los dispositivos institucionales que gener&oacute; Castoriadis, a su pensamiento y a su arraigo institucional, al hacer pensante y a la acci&oacute;n en el mundo, al cambio social y a su implicaci&oacute;n afectiva, corporal, subjetiva en la transformaci&oacute;n revolucionaria. Adem&aacute;s, el concepto de "obra institucional" resit&uacute;a el andamiaje y las finalidades de la investigaci&oacute;n social, imprimi&eacute;ndole una intencionalidad revolucionaria al trabajo del conocimiento, pues si bien el dispositivo de investigaci&oacute;n de suyo perturba la realidad al intervenir en ella, desde la &oacute;ptica de Castoriadis esa perturbaci&oacute;n se direcciona en el sentido de la transformaci&oacute;n revolucionaria, concretada en la creaci&oacute;n de la sociedad aut&oacute;noma en proyecto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El "hacer pensante" es otro de los nombres de la dimensi&oacute;n instituyente del imaginario radical, engarzado permanentemente en un enfrentamiento agon&iacute;stico con lo instituido, aspecto que tambi&eacute;n est&aacute; aludido en el t&iacute;tulo. Por ello, los autores de los distintos cap&iacute;tulos no se limitan a ofrecernos descripciones o explicaciones de las pr&aacute;cticas y movimientos sociales que bregan cotidianamente por la autonom&iacute;a, sino que diagnostican y elucidan el flujo del "magma imaginario" que adquiere formas siempre provisorias e inestables, como instituciones y significaciones sociales. La dial&oacute;gica que se instaura entre el imaginario creador e instituyente y las formas institucionales es considerada desde el &aacute;ngulo de la cr&iacute;tica, la resistencia y la creaci&oacute;n contrainstitucional en los &aacute;mbitos en los que los autores se implican, sea en el &aacute;gora o en la academia. Lo anterior permite entender que este libro no sea el muestrario de la erudici&oacute;n de los autores, sino un momento en una trayectoria reflexiva, as&iacute; como el &iacute;ndice del firme compromiso por una reflexi&oacute;n comprometida </font><font face="verdana" size="2">que se despliega en varios territorios y momentos tejidos, en cierto modo, al paso de una tar&aacute;ntula.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de esos territorios ha sido el conjunto de seminarios y talleres de discusi&oacute;n que dieron cuerpo a la C&aacute;tedra Internacional Cornelius Castoriadis (CICC), y en los que se promovi&oacute; un di&aacute;logo sobre la obra institucional por la autonom&iacute;a, di&aacute;logo que, ya lo dijimos, era tambi&eacute;n un hacer, una acci&oacute;n sobre el mundo, en el que se implicaron tanto activistas como acad&eacute;micos de M&eacute;xico, Am&eacute;rica Latina, Estados Unidos y Europa. Por cierto, el diagrama de flujo de la CICC se encuentra en la p&aacute;gina 79 de este libro y en su versi&oacute;n primera, con marcadores y papel, se asemejaba a una tar&aacute;ntula, o al menos as&iacute; le pareci&oacute; a Susan Street cuando despleg&oacute; su imaginaci&oacute;n radical en la ceremonia de clausura del "Primer Encuentro Internacional. La creaci&oacute;n humana", que tuvo lugar en la Casa de la Primera Imprenta de Am&eacute;rica, en M&eacute;xico, D. F., en octubre de 2011, siendo otro de los momentos de esta "obra institucional" y tambi&eacute;n otro de los pivotes del di&aacute;logo que vivifica a este libro, pues la primera versi&oacute;n de la mayor&iacute;a de los cap&iacute;tulos que lo constituyen se presentaron en esa ocasi&oacute;n y lugar. Como bien precisa Rafael Miranda, en el excelente pr&oacute;logo de este libro polif&oacute;nico, la alusi&oacute;n a la "tar&aacute;ntula" en esa ceremonia de clausura no s&oacute;lo se motivaba en la pregnancia visual, sino que era una manera afortunada de situar la complejidad que singulariza el pensamiento castoridiano, as&iacute; como la trama en red que se hab&iacute;a tejido minuciosamente tanto en la C&aacute;tedra como en ese encuentro. En esto reside, precisamente, la singularidad de la CICC y de este libro: inauguran una nueva manera de acercase a la obra escrita e institucional de Castoriadis, en la que no s&oacute;lo se trata de "hablar y escribir sobre la autonom&iacute;a, sino tambi&eacute;n &#91;de&#93; ponerla en pr&aacute;ctica" (p. 309); se trata de pensar la autonom&iacute;a y de hacerla pensando.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Han sido los coordinadores del libro quienes han hilado estos espacios dial&oacute;gicos y reflexivos, adem&aacute;s de formar parte, al igual que el conjunto de autores que aqu&iacute; se dan cita, de esa trama latinoamericana entre la academia y la pol&iacute;tica mencionada en el t&iacute;tulo. Ninguno de ellos es un "consumidor de ideas", ni escriben para lectores que as&iacute; podr&iacute;an ser caracterizados: son acad&eacute;micos y militantes implicados en el ejercicio creador de espacios multiformes de autonom&iacute;a. M&aacute;s a&uacute;n, puedo decir, bas&aacute;ndome en lo que se trasluce en los cap&iacute;tulos que escribieron y en lo que deduzco de aquellos a quienes tengo el honor de conocer en lo personal, se atienen estrictamente a los corolarios que derivan de esta frase de Roc&iacute;o Salcido: "&#91;...&#93; la posibilidad de apropiarse la herencia de este fil&oacute;sofo griego plantea una mediaci&oacute;n: que el sujeto se reconozca como expresi&oacute;n de formas emergentes de socialidad y participe en las prefiguraciones de formas nuevas de institucionalidad" (p. 190). Y es que el ejercicio de apropiaci&oacute;n de esta herencia no puede reducirse a un ejercicio de erudici&oacute;n o ex&eacute;gesis escol&aacute;stica, sino que exige una implicaci&oacute;n cr&iacute;tica y reflexiva, as&iacute; como un compromiso de cuerpo entero en una praxis inscrita en el sentido de la obra institucional por la autonom&iacute;a. No podr&iacute;a ser de otra manera, por lo dem&aacute;s, trat&aacute;ndose de un libro escrito en la estela del pensamiento de Castoriadis, fil&oacute;sofo, ciudadano y psicoanalista quien, en sus argumentos, pero sobre todo en su vida cotidiana, promovi&oacute; y dio cuerpo al lazo inextricable entre la psique y la sociedad, entre los afectos y las representaciones, entre el pensar y el hacer.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien los distintos autores del libro hacen uso cr&iacute;tico de diversas categor&iacute;as de Castoriadis, el "encargo" inicial que dio lugar a esta red compleja deja su sello en sus argumentos, de manera que el concepto de autonom&iacute;a termina siendo el hilo conductor que subtiende la mayor&iacute;a de los textos. Ateni&eacute;ndose de manera coherente a la radicalidad reflexiva del pensamiento castoridiano, el prop&oacute;sito inicial </font><font face="verdana" size="2">de dar a conocer la obra institucional y escrita del fil&oacute;sofo griego tom&oacute; forma en la creaci&oacute;n de un dispositivo institucional &#45;es decir, una obra institucional en s&iacute; misma&#45;, tejido como una trama compleja de hilos y lienzos. Es por eso que no encontraremos en los distintos cap&iacute;tulos una presentaci&oacute;n sistem&aacute;tica de la obra de Castoriadis, pero s&iacute; un tejido flexible hecho de entrecruzamientos con otros autores, la exploraci&oacute;n de algunos conceptos, as&iacute; como una urdimbre de acuerdos y desacuerdos con este singular fil&oacute;sofo&#45;ciudadano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta red sutil de significaciones est&aacute; dibujada con precisi&oacute;n en el pr&oacute;logo, donde Rafael Miranda hace un retrato conciso de cada cap&iacute;tulo, subraya con minucia las conexiones entre las distintas argumentaciones, se&ntilde;ala el di&aacute;logo que los autores entablan con el fil&oacute;sofo griego y pondera las tensiones a las que es sometida la obra institucional y escrita de Castoriadis cuando lo que se ambiciona es</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; precipitar las nociones principales de ese autor a categor&iacute;as intermedias que nos permitan intervenir, por momentos, en el sentido de una obra institucional por la autonom&iacute;a, en y a contracorriente, del magma de significaciones imaginarias sociales en el que estamos inmersos (p. 16).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo y esto, en la estructura en red de este libro destacan los hilos vertebrales de las tres "profesiones imposibles" delimitadas por Sigmund Freud, y que Castoriadis considera como las pr&aacute;cticas merced de las cuales los sujetos y las sociedades se transforman en el sentido de la autonom&iacute;a radical, pr&aacute;cticas que a su vez se corresponden con distintos territorios de lo p&uacute;blico&#45;privado: "la educaci&oacute;n&#45;formaci&oacute;n y el psicoan&aacute;lisis que se ejercen en el espacio de lo privado p&uacute;blico; el &aacute;gora y la pol&iacute;tica, que se ejercen en el espacio propiamente pol&iacute;tico; y la eclesia" (p. 18).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario destacar que no podr&aacute; encontrarse en <i>Tar&aacute;ntula...</i> el santo y se&ntilde;a de un "&#45;ismo" que recurra al </font><font face="verdana" size="2">apelativo de Castoriadis, pues los autores no conforman una grupalidad que trace la frontera entre el adentro y el afuera, entre los que son castoridianos y los que no lo son, a la manera de esos psicoanalistas que se enfrentan en luchas merovingias con el prop&oacute;sito de determinar cu&aacute;l es la interpretaci&oacute;n fiel de la palabra de Lacan, para luego instaurar con petulancia las jerarqu&iacute;as inamovibles entre los seguidores, los disc&iacute;pulos y los herejes. Tanto los autores como el libro en su conjunto se encuentran a distancia de eso que Miranda llama "falacia del sujeto" y que articula en el siguiente aforismo: "yo estoy/soy el bien, t&uacute; no eres yo, por tanto t&uacute; no est&aacute;s/eres el bien, tus dioses no son verdaderos" (p. 74). De hecho, nada ser&iacute;a m&aacute;s contrario al hacer pensante de Castoriadis que la pretensi&oacute;n de convertirlo en una obra cerrada y sistem&aacute;tica, o en un corpus que sostiene y brinda consistencia a la identidad de los adeptos, pues el permanente ejercicio de reflexividad e imaginaci&oacute;n creadora en el cual consiste y que promueve, delega, en el campo social, la tarea de probar los ejercicios de elucidaci&oacute;n que se direccionan hacia la autonom&iacute;a en proyecto, por lo que no est&aacute; constituido en la fidelidad y el apego a principios doctrinarios.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior nos permite calibrar la importancia de la "obra institucional" (pensar&#45;hacer) para las ciencias sociales pues, tal y como lo afirma en el cap&iacute;tulo respectivo Cristophe Premat, la sociedad aut&oacute;noma en proyecto tiene como corolario &#45;mejor a&uacute;n, como condici&oacute;n ineludible&#45; la articulaci&oacute;n o combinaci&oacute;n de disciplinas que tradicionalmente han sido separadas en compartimentos estancos: la filosof&iacute;a, las ciencias sociales, el psicoan&aacute;lisis; esfuerzo de articulaci&oacute;n que tiene en Castoriadis al m&aacute;s logrado de sus representantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto vale para los m&eacute;todos de ense&ntilde;anza y de construcci&oacute;n del conocimiento en la medida en que la autonom&iacute;a, como significaci&oacute;n imaginaria social, conlleva el cuestiona</font><font face="verdana" size="2">miento permanente de las modalidades esclerotizadas de lo instituido. En mayor o menor medida, y con menor o mayor fortuna, los autores de este libro participan de este ingente esfuerzo por la articulaci&oacute;n inter&#45; y transdisciplinaria. De hecho, Rafael Miranda me brind&oacute; una muestra m&aacute;s de su conocimiento meticuloso del psicoan&aacute;lisis al contestarme la pregunta que le formul&eacute;, con ocasi&oacute;n de la presentaci&oacute;n de este libro en las instalaciones del CIESAS&#45;Occidente, en octubre del 2014, acerca de la genealog&iacute;a y los alcances de la met&aacute;fora de la tar&aacute;ntula y el tarantismo, con una frase en extremo divertida: "lo que yo hice fue una novela familiar", aludiendo con ello al conocido texto de Freud que lleva como t&iacute;tulo <i>La novela familiar del neur&oacute;tico</i> (texto publicado en 1909, en el que el creador del psicoan&aacute;lisis da cuenta de las v&iacute;as y estadios mediante los cuales el ni&ntilde;o se enajena de los padres). A contrapelo de este l&uacute;cido (y l&uacute;dico) comentario, y de las precisiones de Rafael Miranda en el pr&oacute;logo, considero que, al utilizar la met&aacute;fora e imagen de la "tar&aacute;ntula", los coordinadores del libro problematizan el abordaje dicot&oacute;mico de la dial&eacute;ctica que media entre autonom&iacute;a y heteronom&iacute;a y, como corolario, replantean la crispaci&oacute;n del supuesto enfrentamiento entre Cornelius Castoriadis y Jacques Lacan en torno a los alcances del psicoan&aacute;lisis.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aclaro que en modo alguno pretendo llevar a cabo una hermen&eacute;utica de las intenciones de los coordinadores, o alguna modalidad de "lectura sintomal", tal y como fue promovida por Althusser; parto simplemente de la materialidad de lo dicho y lo escrito para subrayar que el despliegue del imaginario creador no coincide necesariamente con la intencionalidad consciente. Por otro lado &#45;y ateni&eacute;ndome a los corolarios del bello cuento de Edgar Allan Poe, "La carta robada", al que Lacan recurre, entre otras cosas, para cuestionar la anticuada noci&oacute;n de "psicolog&iacute;a de las profundidades"&#45;, sostengo que los coordinadores de este libro mantienen "escondidas", o en estado "latente", las </font><font face="verdana" size="2">implicaciones significativas de la "tar&aacute;ntula" precisamente al relevar su significante e imagen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es sabido, mientras Castoriadis plantea que el psicoan&aacute;lisis abona decididamente a la andadura de la autonom&iacute;a radical, la postura de Lacan podr&iacute;a condensarse en la conocida frase que se encuentra en <i>Escritos 1:</i> "La heteronom&iacute;a radical que el descubrimiento de Freud pone al descubierto como hiancia en el hombre no puede ya recubrirse sin hacer de todo lo que se use para ese fin una deshonestidad de fondo" (Lacan, 1993, p. 504).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien ser&iacute;a perfectamente demostrable que el planteamiento de Lacan, en apariencia extremo, tiene su genealog&iacute;a en la cr&iacute;tica &aacute;cida a los postulados de corte ideol&oacute;gico de la llamada "psicolog&iacute;a del yo", seg&uacute;n los cuales ser&iacute;a posible delimitar la existencia de un segmento del "yo" aut&oacute;nomo y libre de conflictos e, incluso, que esta cr&iacute;tica coincide en lo esencial con la que se implica en la "falacia del sujeto", a la que ya me refer&iacute;, dejar&eacute; esto de lado para, en cambio, subrayar las implicaciones, en lo que respecta a la dial&eacute;ctica autonom&iacute;a/heteronom&iacute;a, de la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica y sociocultural llevada a cabo por Ernesto de Martino en 1959 y que present&oacute; dos a&ntilde;os despu&eacute;s en su libro <i>La terra del rimorso</i> (la versi&oacute;n en espa&ntilde;ol de <i>La tierra del remordimiento</i> apareci&oacute; en 1994, en Barcelona, gracias a Ediciones Bellaterra), en el cual aborda el tarantismo en la regi&oacute;n de Apulia, particularmente en el Salento (el "tac&oacute;n" de la "bota" it&aacute;lica). Antes debo subrayar que el entusiasmo de los coordinadores de <i>Tar&aacute;ntula.</i> contrasta con la g&eacute;lida referencia de Nietzsche al tarantismo en <i>As&iacute; hablaba Zaratustra,</i> en el que atribuye a estos singulares bichos el poder de inocular en los hombres el esp&iacute;ritu de venganza, veneno que provoca las apelaciones convulsas a una justicia que se alimenta, sin embargo, del mero resentimiento, esa moral de esclavos que singulariza al cristianismo: Zaratustra afirma con </font><font face="verdana" size="2">vehemencia que jam&aacute;s ser&aacute; picado por la tar&aacute;ntula, pues el baile dionisiaco nada tiene que ver con la tarantela.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Situ&aacute;ndonos al ras del diccionario, habr&iacute;a que partir del hecho de que la condici&oacute;n de "atarantado o atarantada" </font><font face="verdana" size="2">propia de los que han sido picados por la tar&aacute;ntula&#45; es contraria a la que caracteriza al sujeto reflexivo y deliberante, si consideramos que algunas de sus significaciones son "inquieto y bullicioso, que no para ni sosiega", "aturdido o espantado", o bien "loco, de poco juicio" (el diccionario de sin&oacute;nimos nos ofrece: atropellado, aturullado, aturdido, distra&iacute;do, azorado, confuso, desconcertado). Esto se confirma si enfocamos el cuadro cl&iacute;nico del tarantismo apuliano que, en la mayor&iacute;a de los casos analizados por De Martino (1994), "siempre imitaban, m&aacute;s o menos burdamente, el s&iacute;ndrome t&oacute;xico real" (p. 53) llamado <i>latrodectismo,</i> el cual es provocado por la picadura de ara&ntilde;as del g&eacute;nero <i>latrodectus,</i> al que pertenece la "viuda negra":</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ca&iacute;da al suelo, la sensaci&oacute;n de postraci&oacute;n, la angustia, el estado de agitaci&oacute;n psicomotora con obnubilaci&oacute;n sensorial, la dificultad para mantenerse en pie, el dolor de est&oacute;mago, las nauseas y el v&oacute;mito, las parestesias, los dolores musculares y la exaltaci&oacute;n del apetito ven&eacute;reo (De Martino, 1994, p. 52).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el hilo vertebral de la investigaci&oacute;n liderada por De Martino es la historia de las religiones, el equipo interdisciplinario a su cargo contaba con especialistas en los campos de la psiquiatr&iacute;a, la psicolog&iacute;a, la etnomusicolog&iacute;a y la antropolog&iacute;a cultural, de manera que pudo establecer "la autonom&iacute;a simb&oacute;lica del tarantismo" (De Martino, 1994, p. 53), entre otras cosas porque pocos atarantados hab&iacute;an padecido realmente <i>latrodectismo</i> (luego entonces no se trataba de casos reales de envenenamiento o psicosis). Puesto que los atarantados atribu&iacute;an la causaci&oacute;n de sus s&iacute;ntomas, as&iacute; como las crisis anuales que los aquejaban, a la </font><font face="verdana" size="2">mordedura de la tar&aacute;ntula, la que es pr&aacute;cticamente inocua para los seres humanos, esta mordedura constituye una met&aacute;fora indiscutible, no s&oacute;lo de la "alteridad radical", sino de la heteronom&iacute;a que postra y convulsiona al atarantado. La faceta religiosa del tarantismo &#45;que a mi juicio es otra concreci&oacute;n de la heteronom&iacute;a&#45; se manifestaba con claridad en la procesi&oacute;n, a fines del mes de junio, a la iglesia de san Pablo en la ciudad de Galatina, ap&oacute;stol que brindaba su auxilio para exorcizar la personalidad de la tar&aacute;ntula, inoculada tambi&eacute;n con su mordedura.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ritual curativo del tarantismo consist&iacute;a en un exorcismo basado en los colores, en la danza y en la m&uacute;sica &#45;de cuyas notas y compases surgi&oacute; la danza de la tarantela&#45;, mientras que la eficacia simb&oacute;lica de la cura le permit&iacute;a al atarantado procesar conflictos existenciales reprimidos, al menos hasta el momento en que era "mordido" de nuevo por la tar&aacute;ntula. Siendo una "pr&aacute;ctica que trama sentido &#45;representaci&oacute;n, intenci&oacute;n y afecto&#45; y crea sentido nuevo" (p. 13), Rafael Miranda considera que la l&oacute;gica del tarantismo es convergente con el proceso de autoalteraci&oacute;n social en el &aacute;mbito del inconsciente, entendido como alteridad, es decir, como "el otro que nos habita". Esta es una de las razones que justifica equiparar el ritual del tarantismo con las tres profesiones imposibles que aspiran a crear autonom&iacute;a, si bien la pregunta que es pertinente plantear aqu&iacute; es: &iquest;qu&eacute; resultaba del ritual curativo del tarantismo?, o bien: &iquest;en qu&eacute; se transformaba el atarantado al ser exorcizado? Los datos que recogi&oacute; De Martino en su investigaci&oacute;n permiten, a mi juicio, arribar a la siguiente respuesta: este exorcismo no culminaba en mayores cotas de reflexividad y autonom&iacute;a, sino en un apaciguamiento provisorio del remordimiento, hasta que una nueva mordedura exig&iacute;a el recurso a una nueva curaci&oacute;n. Y es que los conflictos, traumas y frustraciones que estaban en la base de los fen&oacute;menos psicosom&aacute;ticos propios de la crisis del atarantamiento s&oacute;lo acced&iacute;an a la </font><font face="verdana" size="2">conciencia con la mediaci&oacute;n del s&iacute;mbolo de la tar&aacute;ntula, y gracias al ritual se modelaban culturalmente, se enlazaban a otros s&iacute;mbolos, se transmutaban en m&uacute;sica, danza y colores, pero, en lo esencial, permanec&iacute;an opacos y en su condici&oacute;n de "alteridad radical".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho en otros t&eacute;rminos, la represi&oacute;n, en el sentido psicoanal&iacute;tico, no se levantaba, raz&oacute;n por la cual el atarantado no recordaba, rememoraba o reflexionaba sobre los conflictos que lo aquejaban. Vamos, ni siquiera consideraba que lo que subyac&iacute;a a su atarantamiento eran conflictos y frustraciones, pues para &eacute;l todo lo que le ocurr&iacute;a hab&iacute;a sido provocado por el remordimiento de la tar&aacute;ntula.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto &uacute;ltimo me sugiere que, al privilegiar la imagen y el significante de la tar&aacute;ntula (y del tarantismo), los coordinadores de este magn&iacute;fico libro abren otras avenidas para replantear los alcances de la autonom&iacute;a radical. Una de esas avenidas me lleva a pensar que el advenimiento de un sujeto reflexivo y deliberante tendr&iacute;a como condici&oacute;n el establecimiento de una pausa entre una mordedura y otra, un desacoplamiento parcial y provisorio de la alteridad radical (por tanto, de la heteronom&iacute;a), lo que abrir&iacute;a las esclusas de la imaginaci&oacute;n creadora para as&iacute; desbordar l&uacute;cidamente el marco de lo instituido. De ser as&iacute;, la autonom&iacute;a radical podr&iacute;a formularse de esta manera: no ser tan tonto como para atarantarse tanto, merced de lo cual podr&iacute;amos decir, tomando distancia del talante de Nietzsche, que la danza de la autonom&iacute;a no es otra que la tarantela.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Martino, E. (1994). <i>La tierra del remordimiento.</i> Barcelona: Ediciones Bellaterra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3351212&pid=S1665-0565201600010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lacan, J. (1993). <i>Escritos 1.</i> M&eacute;xico: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3351214&pid=S1665-0565201600010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nota</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rafael Miranda Redondo, Dolores Camacho Velazquez y Jorge Alonso (coords.) (2014). <i>Tar&aacute;ntula, instituci&oacute;n y hacer pensante por la autonom&iacute;a. Castoriadis en la trama latinoamericana entre la academia y la pol&iacute;tica.</i> M&eacute;xico: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social.</font></p>      ]]></body><back>
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