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</front><body><![CDATA[  	    <p align="left"><font size="4" face="verdana">Presentaci&oacute;n</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Entender la violencia</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Understanding Violence</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Elena Azaola</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social&#45;Distrito Federal, M&eacute;xico.</i> <a href="mailto:eazaola@ciesas.edu.mx">eazaola@ciesas.edu.mx</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto <i>Los vicios ordinarios</i> de la conocida polit&oacute;loga Judith Shklar explica que pocos fil&oacute;sofos se han dado a la tarea de estudiar a fondo la crueldad por lo que, para aproximarse a esta manifestaci&oacute;n extrema, que nos enfrenta con nuestra propia irracionalidad como ninguna otra conducta, es necesario acudir a escritores, poetas y dramaturgos de la antig&uuml;edad. Shklar encuentra que para Montaigne era preciso colocar a la crueldad en primer lugar entre los vicios ordinarios, pero nos advierte que si contemplamos &#151;especialmente durante un periodo prolongado&#151; la deshonestidad, la infidelidad y la crueldad, nos volveremos mis&aacute;ntropos, como le ocurri&oacute; al propio Montaigne. La misantrop&iacute;a, nos dice, tiene los efectos pol&iacute;ticos m&aacute;s corrosivos. Si uno coloca la crueldad primero, debe tener cuidado de controlar la propia misantrop&iacute;a, que puede convertirse en furia (Shklar, 1984).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, la crueldad como una de las formas de expresi&oacute;n de la violencia extrema constituye una especie de enigma, que al mismo tiempo que nos atrae nos horroriza. Intentamos comprenderla, las m&aacute;s de las veces en vano, quiz&aacute; con el prop&oacute;sito de someterla a control o evitarla si fuese posible. Ante la crueldad dif&iacute;cilmente podemos permanecer indiferentes. Se trata de una de las manifestaciones posibles del accionar humano que nos reta, nos interpela y que buscamos situar en un horizonte de inteligibilidad, en un universo de sentido, quiz&aacute; con la pretensi&oacute;n de que al entenderla podamos mantenerla a raya y someter aquello que nos repele, que nos duele y nos atemoriza...</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este n&uacute;mero de <i>Desacatos,</i> uno m&aacute;s que intenta aproximarse al fen&oacute;meno de la violencia desbordada en nuestro pa&iacute;s, no pretende resolver las m&uacute;ltiples interrogantes ni allanarnos el camino u ofrecernos una v&iacute;a r&aacute;pida para llegar a ese horizonte de inteligibilidad al que anhelamos acceder. Pretende, solamente, explorar determinados &aacute;ngulos desde los que nos parece que ciertas expresiones de la violencia pueden ser mejor entendidas. Aspira, asimismo, a participar de manera modesta en el debate que en los &uacute;ltimos tiempos ha ocupado, y en ocasiones obsesionado, a los especialistas en seguridad, que una y otra vez han intentado responder a la pregunta: &iquest;c&oacute;mo es posible que la violencia explotara de modo tan abrupto como lo ha hecho durante los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os en nuestro pa&iacute;s?<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal vez este debate no ha encontrado respuestas que generen consenso porque todav&iacute;a se encuentra demasiado impregnado o contaminado por los argumentos que esgrimen las distintas fuerzas pol&iacute;ticas. Y, como sabemos, los argumentos pol&iacute;ticamente motivados suelen tener una perspectiva m&aacute;s bien estrecha, si no es que deliberadamente sesgada. En contraste, si uno mira lo que se ha producido desde las ciencias sociales durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, se encuentran pocos estudios que hubieran elegido como objeto la violencia, sin embargo, una buena cantidad se top&oacute; con ella y aport&oacute; informaci&oacute;n valiosa. Desafortunadamente, esta informaci&oacute;n no ha sido sistematizada ni analizada a la luz de la situaci&oacute;n y de la descomposici&oacute;n brutal que ha tenido lugar en zonas cada vez m&aacute;s extensas de nuestro pa&iacute;s. Aunque sus aportes est&aacute;n todav&iacute;a por ser recuperados, es claro que estos estudios cuentan, por lo general, con una mirada hist&oacute;rica m&aacute;s profunda 3 y con un conocimiento m&aacute;s amplio y detallado de lo que ocurre a nivel local, en comparaci&oacute;n con aquellos que casi de manera exclusiva han centrado su atenci&oacute;n en las curvas de la violencia de la &uacute;ltima d&eacute;cada.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La recuperaci&oacute;n de los aportes que &eacute;stos y otros estudios han hecho para entender mejor la violencia en nuestro pa&iacute;s es una tarea todav&iacute;a por realizar y que, desafortunadamente, cae fuera de los l&iacute;mites tanto de esta presentaci&oacute;n como de los que se han trazado los trabajos que incluye este volumen, cuyo contenido resumo a continuaci&oacute;n.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La secci&oacute;n principal de la revista contiene tres trabajos. Me referir&eacute; brevemente a ellos en orden de aparici&oacute;n sin intentar calificarlos &#151;ya lo han hecho nuestros dictaminadores, en algunos casos con bastante rudeza&#151;. Nos reservamos para la opini&oacute;n que nuestros textos merezcan por parte de los lectores. Un primer art&iacute;culo, del que soy autora, desarrolla tres argumentos para explicar los niveles de violencia que padecemos hoy en el pa&iacute;s. El primero se refiere a la presencia de formas de violencia que han existido desde tiempo atr&aacute;s, que no se relacionan directamente con las actividades de grupos delictivos y que han sido toleradas &#151;incluso ignoradas&#151; y cuyos efectos acumulados a lo largo del tiempo han contribuido al actual escalamiento de la violencia. A estas formas de violencia las denomino las "violencias de siempre". El segundo argumento apunta al debilitamiento y la descomposici&oacute;n, que tampoco han recibido una respuesta apropiada por parte de las instituciones de seguridad y procuraci&oacute;n de justicia, que cuentan con una escasa capacidad para investigar los delitos y procesar a los responsables, lo que ha tra&iacute;do como consecuencia un incremento de la impunidad, que a su vez ha propiciado un crecimiento exponencial de la criminalidad en general y de la violencia en particular. A esta forma de violencia la llamo la "violencia de hoy". El tercer argumento se dirige hacia las pol&iacute;ticas sociales y econ&oacute;micas insuficientes que no han logrado reducir las desigualdades y promover la inclusi&oacute;n de amplios sectores de la poblaci&oacute;n. A esta forma de violencia la denomino "violencia estructural" y planteo que, a pesar de haber sido normalizada, no deja de tener efectos que se manifiestan en los actuales niveles de violencia exacerbada en nuestro pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo texto, de Rossana Reguillo, intenta descifrar el lenguaje, la gram&aacute;tica de la violencia y desmenuzarla de manera similar a la que se emplea para destazar los cuerpos. Encuentra que tanto para los delincuentes como para los agentes del Estado parece necesario inscribir las huellas de su poder sobre los cuerpos ya muertos, aunque tambi&eacute;n podr&iacute;amos agregar a los de los detenidos o los desaparecidos. Reguillo se pregunta por las reglas, las pautas, los usos y los dispositivos de los hechos violentos. Establece que no es posible pensar y entender las violencias que derivan del narcotr&aacute;fico al margen de las condiciones estructurales de la sociedad, donde cabe situar el proceso que denomina de "desafiliaci&oacute;n acelerada" que ha tenido lugar entre los j&oacute;venes. La autora desmenuza el signo de las violencias que se inscriben en el capitalismo tard&iacute;o. Igualmente, y de manera inquietante, hace notar el desgaste que se observa en los s&iacute;mbolos del orden instituido.</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n40/a1img1.jpg" target="_blank">Un polic&iacute;a estatal vigila a uno de los supuestos sicarios detenidos despu&eacute;s de un enfrentamiento en Navolato, Sinaloa, 2011.</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, el trabajo de Carlos Silva Forn&eacute;, Catalina P&eacute;rez Correa y Rodrigo Guti&eacute;rrez Rivas aboga por la necesidad de conocer los resultados del uso y el abuso de la fuerza por parte de las fuerzas federales &#151;Polic&iacute;a Federal, Ej&eacute;rcito y Marina&#151; en los enfrentamientos contra presuntos miembros de la delincuencia organizada. A trav&eacute;s del an&aacute;lisis meticuloso de la informaci&oacute;n emp&iacute;rica disponible, los autores construyen un &iacute;ndice de letalidad que da cuenta de la proporci&oacute;n de muertos y heridos que han resultado de los enfrentamientos de presuntos delincuentes con cada una de las instituciones federales mencionadas. Discuten los resultados de sus hallazgos a la luz de los est&aacute;ndares relativos a la prevenci&oacute;n de las ejecuciones extrajudiciales, arbitrarias o sumarias. El trabajo aporta elementos a considerar en el indispensable debate en torno a la autorizaci&oacute;n, o no, de la participaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito y la Marina en tareas de seguridad p&uacute;blica y, de ser el caso, acerca de cu&aacute;les deben ser los l&iacute;mites que deben regir su actuaci&oacute;n. Asimismo, colocan sobre la mesa la necesidad de contar con informaci&oacute;n confiable sobre el resultado del uso y el abuso de la fuerza por parte del Estado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A los trabajos anteriores, que ofrecen un conjunto diverso de miradas y aproximaciones al tema de la violencia, se suma el balance y el comentario de Marcelo Bergman, que agrega y enriquece la discusi&oacute;n con sus propios puntos de vista respecto de los factores que, en su opini&oacute;n, han contribuido a exacerbar la violencia en nuestro pa&iacute;s. Subraya la necesidad de ir m&aacute;s all&aacute; de la actual coyuntura delictiva y de las pol&iacute;ticas que intentan contenerla, para profundizar en las variables estructurales que subyacen a la violencia. Plantea que la epidemia delictiva no irrumpi&oacute;, como a menudo se pretende hacer creer, de manera intempestiva, sino que se fue gestando a fuerza de "esconder los problemas bajo el tapete". Bergman analiza las tendencias delictivas de los &uacute;ltimos 80 a&ntilde;os para sostener que hay que mirar m&aacute;s all&aacute; de la coyuntura actual, al tiempo que esboza algunas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n que habr&aacute; que explorar para entender mejor de qu&eacute; est&aacute; hecha la violencia en nuestro pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, nos pareci&oacute; que un n&uacute;mero dedicado al an&aacute;lisis de la violencia deber&iacute;a aprovechar la secci&oacute;n "Testimonios" para dar voz a la expresi&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s articulada que ha hecho visibles los profundos da&ntilde;os ocasionados por la violencia a las personas, las familias y las comunidades y ha hecho un llamado consistente para detenerlos. Incluimos la trayectoria del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, as&iacute; como una entrevista a sus dos l&iacute;deres m&aacute;s destacados: Javier Sicilia y Emilio &Aacute;lvarez Icaza.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esperamos que este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> haya cumplido con el objetivo de proporcionar elementos que nos permitan ampliar y profundizar nuestra mirada sobre los preocupantes niveles de violencia que vive nuestro pa&iacute;s. Lo hemos hecho con la convicci&oacute;n de que las ciencias sociales disponen de herramientas espec&iacute;ficas que deben ser puestas al servicio de las tareas m&aacute;s urgentes que tiene frente a s&iacute; el pa&iacute;s. Pero nuestras herramientas no deben servir s&oacute;lo para desmenuzar la violencia o para comprender mejor los factores que han contribuido a exacerbarla, sino que tambi&eacute;n debemos utilizarlas para trazar el camino que habr&aacute; que recorrer para sanar y reparar las heridas, para participar en la reconstrucci&oacute;n de las comunidades m&aacute;s afectadas donde anhelamos que la vida pueda transcurrir con menos miedo, menos sobresaltos y menos dolor. De otro modo, corremos el riesgo de quedar atrapados, como nos advirtiera Judith Shklar, en nuestra propia misantrop&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Shklar, Judith N., 1984, <i>Ordinary Vices,</i> Harvard University Press, Cambridge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2729286&pid=S1607-050X201200030000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> En estos debates han participado de manera destacada, entre otros, Fernando Escalante, Eduardo Guerrero, Joaqu&iacute;n Villalobos y Alejandro Hope, cuyos textos pueden consultarse en los n&uacute;meros de la revista <i>Nexos</i> de 2008 a la fecha.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Sin pretender hacer un listado exhaustivo pueden mencionarse los estudios realizados desde disciplinas diversas por Luis Astorga, Carlos Flores, Arturo Alvarado, Mario Arroyo, Roberto Castro, Juan Manuel Valenzuela, Ren&eacute; Jim&eacute;nez, Marcelo Bergman, Nelson Arteaga, Juan Cajas, Eduardo Men&eacute;ndez, A&iacute;da Hern&aacute;ndez, Clara Jusidman, Xochitl Leyva, Luciana Ramos, Guadalupe Rodr&iacute;guez, Edna Jaime, Luc&iacute;a Melgar, Julia Monarrez, Guilherme Borges, Francisco Pamplona, Rossana Reguillo, Witold Jacorzynski, Patricia Ravelo, Sergio Zerme&ntilde;o, Cristina Zubillaga y un largo etc&eacute;tera que se disculpa por las no deliberadas omisiones.</font></p>      ]]></body><back>
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