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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Sembrando ambig&uuml;edad</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Luis Escalona</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Gemma Van der Haar, 2001. <i>Gaining Ground. Land Reform and the Constitution of Community in the Tojolabal Highlands of Chiapas, Mexico.</i></b></font> <font face="verdana" size="3"><b>Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Costa Rica Center for Latin American Studies (CLACS), Universidad de Utrech, Utrech, Holanda (Col. Thela Latin America Series), 287 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social&#45;Sureste, M&eacute;xico.</i> <a href="mailto:joseluisescalona@prodigy.net.mx">joseluisescalona@prodigy.net.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n20/a10im1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Gaining Ground. Land Reform and the Constitution of Community in the Tojolabal Highlands of Chiapas, Mexico,</i> de Gemma van der Haar, trata de las consecuencias que trajo la reforma agraria para la poblaci&oacute;n de las tierras altas tojolabales en lo referente a la constituci&oacute;n de las comunidades como entidades corporativas y como formas de organizaci&oacute;n y de gobierno local. Tres aspectos me parecen relevantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La historia agraria de las tierras altas tojolabales</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto hace un importante aporte a la historia agraria de esta regi&oacute;n de Chiapas. Geogr&aacute;ficamente, las tierras altas tojolabales podr&iacute;an considerarse como parte de Los Altos de Chiapas, pero la historia de las comunidades que la habitan las distingue de los pueblos del centro del estado. A diferencia de las poblaciones tzotziles y tzeltales del centro de Chiapas, los tojolabales habitaron propiedades rurales conocidas como fincas. A partir de un acercamiento a los documentos existentes en el Registro Agrario Nacional y en otros archivos locales, la autora nos ofrece una mirada detallada de los propietarios, la producci&oacute;n y las extensiones aproximadas de esas propiedades, en particular en el periodo del porfiriato y de la Revoluci&oacute;n mexicana. A partir de entrevistas reconstruye parte de las relaciones que se establec&iacute;an entre patrones, caporales, mayordomos, mozos y peones, en una jerarqu&iacute;a de tareas y responsabilidades. Tambi&eacute;n analiza el impacto de la reforma agraria cardenista y de las posteriores dotaciones, compras e invasiones de tierras en la zona, hasta las ocupaciones de los residuos de las fincas (sus casas y capillas) en 1994. Con una combinaci&oacute;n de an&aacute;lisis de informaci&oacute;n de archivo, entrevistas y estudio de caso (de la comunidad de Chibtik, municipio de Altamirano) la autora nos ofrece una perspectiva de la paulatina disoluci&oacute;n del r&eacute;gimen de finca y del surgimiento de las comunidades tojolabales.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n20/a10im2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las ideas de que la reforma no hab&iacute;a sido efectiva en Chiapas y que el zapatismo hab&iacute;a surgido en parte como una lucha contra las grandes concentraciones de tierra tuvieron extensa difusi&oacute;n despu&eacute;s de 1994. Sin embargo, s&iacute; hubo un reparto agrario y, parad&oacute;jicamente, la demanda de tierra fue m&aacute;s aguda en el este de Chiapas, donde el reparto de tierras fue mayor. Estas comunidades usaron la burocracia agraria para adquirir la tierra, pero esta instituci&oacute;n perdi&oacute; legitimidad cuando fue incapaz de satisfacer nuevas solicitudes, de resolver casos de dotaci&oacute;n incompleta o conflictos pendientes y cuando se involucr&oacute; en estrategias pol&iacute;ticas del gobierno estatal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto los campesinos del este de Chiapas recibieron el anuncio del fin de la reforma agraria en 1992; era la renuncia a la principal oferta del Estado mexicano hacia los campesinos. El mensaje fue que ellos no ten&iacute;an nada m&aacute;s que esperar del gobierno. Pero esta posici&oacute;n ten&iacute;a antecedentes. Las invasiones de tierras de las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas mostraban los l&iacute;mites del reparto agrario en Chiapas. Por un lado, dicha regi&oacute;n tiene un n&uacute;mero grande de casos de rezago agrario. Por otro, las poblaciones tomaron el proceso de redistribuci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de lo proyectado, especialmente despu&eacute;s de que se decretara el fin de la reforma agraria. As&iacute;, dice la autora, las invasiones en el contexto del zapatismo son el resultado de una reacci&oacute;n a los l&iacute;mites de la reforma agraria dirigida por el Estado y un desaf&iacute;o a la cancelaci&oacute;n de la reforma agraria en la d&eacute;cada de 1990 (y no expresi&oacute;n de un reparto incumplido).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La comunidad como gobierno local</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto es el de las consecuencias que esta transformaci&oacute;n agraria tuvo para la poblaci&oacute;n local, m&aacute;s all&aacute; de la propiedad de la tierra. Al igual que en otras regiones de M&eacute;xico, el ejido fue transformado en una instituci&oacute;n con funciones no previstas en el modelo legal. Los arreglos para el reparto de tierra y de los recursos se hicieron aceptando los requisitos legales, pero bajo la influencia de elementos locales como el parentesco y la presencia de l&iacute;deres destacados en algunas poblaciones. As&iacute;, aun cuando el usufructo de la tierra se realiza a trav&eacute;s de parcelas trabajadas por familias, la administraci&oacute;n colectiva de la tierra dio origen a una serie de regulaciones acerca de la herencia de las parcelas y el trabajo familiar. Al mismo tiempo, la administraci&oacute;n de la tierra y de otros recursos (potreros, caminos, sistemas de agua) llev&oacute; a la creaci&oacute;n de instituciones de cooperaci&oacute;n y trabajo colectivo (asambleas, autoridades, listas de ejidatarios), lo que implic&oacute; tambi&eacute;n una serie de presiones y castigos para los que no cumplieran.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora sugiere que en estos arreglos operaba algo como un "principio de partes iguales", que implica que todos deben cooperar con dinero o trabajo en la misma proporci&oacute;n, mientras que cualquier evasi&oacute;n de esta obligaci&oacute;n conlleva una falta al principio de partes iguales. Este principio no implica que hubiera una equidad generalizada, puesto que hab&iacute;a diferencias importantes entre las familias y sus recursos (derivadas del desigual reparto original y de sucesivas adquisiciones de tierra por parte de algunas personas, as&iacute; como de la creciente diferencia entre ejidatarios con derechos y avecindados, personas sin derechos que s&oacute;lo obten&iacute;an tierra por medio de v&iacute;nculos de trabajo o de parentesco con alg&uacute;n "derechero"). El principio de partes iguales parece actuar m&aacute;s bien como una forma de regulaci&oacute;n de los esfuerzos y los beneficios en tareas comunes. La regulaci&oacute;n de herencia y arreglos matrimoniales o de trabajo colectivo y actividades religiosas se relaciona con la administraci&oacute;n corporativa de la tierra y hace que el ejido no opere s&oacute;lo como una instituci&oacute;n agraria, sino como una forma de "gobierno local de facto".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Van der Haar analiza el gobierno como pr&aacute;ctica m&aacute;s que a partir de sus definiciones legales; revisa c&oacute;mo, a nivel local, la reforma agraria cre&oacute; el campo social semiaut&oacute;nomo en el cual se produce la comunidad y las interacciones entre reglas e instituciones m&aacute;s all&aacute; de los modelos institucionales. La esencia de estos campos est&aacute; localizada en su capacidad de producir y afirmar reglas, en su afirmaci&oacute;n como estructuras de "gobierno" frente a otras, incluyendo al Estado; la lucha no se da por la autenticidad de sus reglas, sino por defender la legitimidad de su capacidad de gobierno. Sugiere que, a diferencia de la antropolog&iacute;a jur&iacute;dica que analiza s&oacute;lo la resoluci&oacute;n de conflictos, hay que ir m&aacute;s all&aacute; de las discusiones sobre las normas y centrar el an&aacute;lisis en las pr&aacute;cticas de gobierno <i>(governance):</i> la toma de decisiones, la organizaci&oacute;n de la autoridad, el ejercicio del control, la forma de definir los derechos sobre los recursos y de reforzar las regulaciones, la delimitaci&oacute;n de facto de las competencias jur&iacute;dicas, la capacidad de intervenir en casos concretos y el posicionamiento frente a otras instancias de control.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Revisi&oacute;n del corporativismo</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tercer elemento es el de las consecuencias de la reforma agraria en las relaciones entre las instituciones gubernamentales y las poblaciones rurales de esta regi&oacute;n. En el caso tojolabal se puede hablar de comunidades producidas por la reforma agraria, no como comunidades reconstruidas, sino como formaciones nuevas. Pero no produjo s&oacute;lo comunidades, sino comunidades corporadas, en el sentido de Wolf (membres&iacute;a restringida, control corporado de la tierra, prescripci&oacute;n de derechos, deberes y conductas de sus miembros, as&iacute; como representaci&oacute;n colectiva). Sin embargo, a diferencia de las entidades claramente delimitadas de Wolf, las fronteras son m&aacute;s fluidas y permeables, con una redefinici&oacute;n permanente de exclusi&oacute;n y membres&iacute;a como parte del mantenimiento de las mismas. &Eacute;stas no son s&oacute;lo discursivas; implican discontinuidades institucionales relacionadas con el acceso a recursos vitales y a derechos y deberes; la adhesi&oacute;n a ciertas reglas, el acceso a recursos y la identificaci&oacute;n est&aacute;n fuertemente vinculados. La identidad entonces est&aacute; relacionada con el gobierno y la jurisdicci&oacute;n. En ese sentido, el proceso de formaci&oacute;n del Estado produce localidad (Aitken, 1999).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al actuar sobre la titulaci&oacute;n de tierras, los arreglos espaciales y las formas de organizaci&oacute;n y asociaci&oacute;n, el Estado tambi&eacute;n influy&oacute; en la constituci&oacute;n de la comunidad. Pero, a diferencia de otras regiones, la aceptaci&oacute;n de la reforma agraria no puede explicarse s&oacute;lo por imposici&oacute;n o coerci&oacute;n; el hecho de que los tojolabales hayan estado inmersos en las fincas por varias generaciones tambi&eacute;n influy&oacute; en ello, lo mismo que el vac&iacute;o que surgi&oacute; despu&eacute;s de desmanteladas las fincas. Las bases colectivistas del modelo ejidal generaron tambi&eacute;n una forma de gobierno local, reforzada por la intervenci&oacute;n limitada de la burocracia agraria una vez establecidos los ejidos y la extensi&oacute;n de la autoridad ejidal m&aacute;s all&aacute; de los asuntos agrarios. Por medio de esta distribuci&oacute;n de tierras, el Estado incrust&oacute; los derechos agrarios en un sistema codificado (el ejido) y dio un marco de organizaci&oacute;n y representaci&oacute;n pol&iacute;tica interna, pero al mismo tiempo provey&oacute; los t&eacute;rminos para la resistencia a la intervenci&oacute;n estatal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este an&aacute;lisis muestra los l&iacute;mites de los estudios de la reforma agraria como un instrumento de cooptaci&oacute;n pol&iacute;tica por parte de los gobiernos de la Revoluci&oacute;n mexicana, y al ejido como un aparato de dominaci&oacute;n del Estado. Por el contrario; al parecer la reforma agraria no ha operado como un instrumento de cooptaci&oacute;n, aun cuando en alg&uacute;n momento haya sido manipulada con ese fin. Por ejemplo, en la d&eacute;cada de 1980, organizaciones como la Central Independiente de Obreros Agr&iacute;colas y Campesinos (CIOAC) empezaron a promover la invasi&oacute;n de tierras ante el fracaso de los procedimientos de dotaci&oacute;n y ampliaci&oacute;n. Una de las respuestas fue indemnizar a propietarios y repartir tierras entre campesinos de centrales ligadas al Partido de la Revoluci&oacute;n Institucional (PRI). Sin embargo, esto no devino en un control estatal sobre el procedimiento ni en la cooptaci&oacute;n de los campesinos. La autora propone un an&aacute;lisis alternativo: ver a la reforma agraria como un mecanismo para sembrar ambig&uuml;edad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto en los aspectos jur&iacute;dicos como en los procedimientos y las diversas instancias que intervienen lo que parece predominar es la ambig&uuml;edad. El procedimiento burocr&aacute;tico era largo e implicaba distintos niveles de gobierno. Adem&aacute;s, los propietarios "compraban tiempo" al dividir sus tierras para hacerlas no afectables, o al tratar de negociar las que estar&iacute;an sujetas a expropiaci&oacute;n. Igualmente estaban los conflictos que se desataban entre comunidades por los predios. Adem&aacute;s, los procedimientos de intermediaci&oacute;n y asesor&iacute;a que incluyeron paulatinamente a organizaciones campesinas, Iglesias y partidos pol&iacute;ticos hicieron que el reparto agrario se "politizara" de manera paulatina. As&iacute;, como instrumento pol&iacute;tico, la distribuci&oacute;n de tierras es muy compleja, porque la propia burocracia agraria es una maquinaria opaca, implantada de maneras diversas y con din&aacute;micas muy descentralizadas, y porque sus resultados pol&iacute;ticos son imprevisibles pues dependen de las agendas de distintos actores y rivales pol&iacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, en el Chiapas oriental la poblaci&oacute;n tuvo autonom&iacute;a frente a los mecanismos de control e intermediaci&oacute;n pol&iacute;tica. Hubo reparto agrario, los ejidos debieron ajustarse a los marcos legales y dependieron de intermediarios de la Confederaci&oacute;n Nacional Campesina (CNC). Pero una vez establecidos los ejidos, la burocracia fue un actor lejano y su intervenci&oacute;n estuvo limitada a la resoluci&oacute;n de conflictos por tierra. Hasta entonces el voto en bloque por el PRI fue com&uacute;n, pero no est&aacute; claro c&oacute;mo operaban las estructuras de control pol&iacute;tico. La organizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n no se inici&oacute;, al parecer, sino hasta la d&eacute;cada de 1970, pero no fue el PRI sino organizaciones pol&iacute;ticas opositoras y la Iglesia las que la iniciaron. Cuando el Estado lleg&oacute; encontr&oacute; estructuras organizativas con las que tuvo que competir. El incremento de la presencia del gobierno se dio en un ambiente ya politizado y las identidades pol&iacute;ticas surgieron independientemente o en oposici&oacute;n al Estado. La represi&oacute;n selectiva en la d&eacute;cada de 1980 polariz&oacute; las posiciones existentes y contribuy&oacute; a darle al Estado una imagen de fuerza controversial que generaba divisiones. Su legitimidad era fr&aacute;gil y contingente. Sin embargo, a trav&eacute;s de la reforma agraria se construyeron interfaces entre la estructura de gobierno y la poblaci&oacute;n, cre&aacute;ndose condiciones para un gran rango de intermediarios (empleados, propietarios, abogados, comisariados ejidales y l&iacute;deres campesinos).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n20/a10im3.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Experiencias de anomal&iacute;a y ambig&uuml;edad han dado una mala reputaci&oacute;n a los empleados, acusados de corrupci&oacute;n y abuso. Los casos revisados sugieren que los conflictos entre comunidades fueron agravados por la intervenci&oacute;n de la burocracia agraria, pues los funcionarios no hicieron lo que estaba en sus manos para prevenirlos y en algunos casos los extremaron. Pero su papel no puede ser entendido como parte de un plan maestro de "divide y vencer&aacute;s". Los conflictos son impulsados m&aacute;s bien por inter&eacute;s personal; pero tambi&eacute;n son resultado de informaci&oacute;n incompleta o de falta de claridad acerca del problema. Los casos de conflicto respecto de la propiedad de la tierra y los l&iacute;mites entre ejidos no parecen ser el resultado de una manipulaci&oacute;n pol&iacute;tica orquestada, sino de las limitaciones de los procedimientos burocr&aacute;ticos, as&iacute; como de las posiciones de las partes involucradas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reforma agraria produjo tambi&eacute;n un imaginario pol&iacute;tico. A diferencia de la m&aacute;quina generadora de esperanza <i>(hope&#45;generating machine)</i> que propone Nuijten (2003), Van der Haar sugiere que en Chiapas la imagen del Estado es la de una m&aacute;quina generadora de miedo <i>(fear&#45;generating machine):</i> fuerza poderosa pero potencialmente da&ntilde;ina y frecuentemente desfavorable, que compite con otras maquinarias generadoras de esperanza. La carencia de hegemon&iacute;a del Estado es caracter&iacute;stica de Chiapas oriental, donde la di&oacute;cesis y las organizaciones campesinas forman importantes estructuras pol&iacute;ticas rivales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mito corporativo se descubre al ver el &eacute;xito que ha tenido la reforma agraria en crear ejidos y su debilidad como forma de control de la poblaci&oacute;n. Para entender esto es necesario abandonar las perspectivas centradas en el Estado y entender los diversos conflictos que ha significado su intervenci&oacute;n en el reparto agrario, es decir, abordarlo desde la perspectiva que incluya la dotaci&oacute;n condicionada desde arriba y la apropiaci&oacute;n desde abajo. La dominaci&oacute;n aparece entonces no como una cualidad abstracta del sistema pol&iacute;tico, sino como un resultado que requiere de un continuo reforzamiento. M&aacute;s que asumir que el control se da, es necesario preguntar en qu&eacute; circunstancias y de qu&eacute; forma se produce. En general, el reparto agrario como forma de control estatal en esta regi&oacute;n dif&iacute;cilmente ha sido exitoso. Por eso mismo la reforma agraria puede ser vista como parte del proceso de formaci&oacute;n del Estado (Joseph y Nugent, 1994). El gobierno y la dominaci&oacute;n deben ser entendidos como procesos de legitimaci&oacute;n y lucha en marcha, partes de un complejo cambio pol&iacute;tico permanente e hist&oacute;ricamente contingente.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n20/a10im4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la regi&oacute;n tojolabal lo que predomin&oacute; fue la aceptaci&oacute;n y el acomodo a la reforma agraria (a diferencia del caso que estudiaron Nugent y Alonso en Namiquipa, Chihuahua, 1994). Pero &eacute;sta no puede ser equiparada con el establecimiento efectivo del control estatal. M&aacute;s que asumir que la reforma agraria asegura la aceptaci&oacute;n de los campesinos, debemos entenderla como generadora de combinaciones de aceptaci&oacute;n y resistencia. Una combinaci&oacute;n de an&aacute;lisis de la formaci&oacute;n del Estado y de las pr&aacute;cticas de gobierno local permitir&aacute;n enfrentar la paradoja planteada por la imposici&oacute;n del ejido como instituci&oacute;n del Estado que se vuelve en su contra. Este libro analiza c&oacute;mo la legislaci&oacute;n agraria y los modelos institucionales se convirtieron en un punto de referencia para los pueblos tojolabales, pero no para reproducirlos simplemente, sino que devinieron en marcos de referencia y en pr&aacute;cticas de organizaci&oacute;n resignificadas en el proceso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aitken, Rob, 1999, <i>Localizing Politics. Cardenismo, the Mexican State and Local Politics in Contemporary Michoac&aacute;n,</i> Research School CNWS, Leiden University, Leiden.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2675385&pid=S1607-050X200600010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Joseph, Gilbert y Daniel Nugent, 1994, <i>Everyday Forms of State Formation. Revolution and the Negotiation of Rule in Mexico,</i> Duke University Press, Durham.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2675387&pid=S1607-050X200600010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nugent, Daniel y Ana Mar&iacute;a Alonso, 1994, "Multiple Selective Traditions in Agrarian Reform and Agrarian Struggle: Popular Cultura and State Formation in the Ejido of Namiquipa, Chihuahua", en Gilbert Joseph y Daniel Nugent, <i>Everyday Forms of State Formation. Revolution and the Negotiation of Rule in Mexico,</i> Duke University Press, Durham.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2675389&pid=S1607-050X200600010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuijten, Monique, 2003, <i>Power, Community and the State. The Political Anthropology of Organization in Mexico,</i> Pluto Press, Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2675391&pid=S1607-050X200600010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Luis Escalona Victoria.</b> Doctor en antropolog&iacute;a social por la Universidad de Manchester, Inglaterra; maestro en antropolog&iacute;a social por el Colegio de Michoac&aacute;n y licenciado en sociolog&iacute;a por la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Azcapotzalco. Entre sus publicaciones est&aacute; el libro <i>Et&uacute;cuaro: la reconstrucci&oacute;n de la comunidad. Campo social, producci&oacute;n cultural y Estado</i> (1998). Desde 2004 es investigador docente del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social&#45;Sureste, dentro de la l&iacute;nea de antropolog&iacute;a e historia de la religi&oacute;n. Actualmente trabaja en un proyecto sobre diversificaci&oacute;n religiosa en la regi&oacute;n tojolabal, en el sureste de Chiapas.</font></p>      ]]></body><back>
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