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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La declaración de Jacinto Canek, 1761]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Testimonio</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La declaraci&oacute;n de Jacinto Canek, 1761</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el a&ntilde;o de 1761 la provincia de Yucat&aacute;n fue el escenario de una importante rebeli&oacute;n ind&iacute;gena, que aunque fue planificada con antelaci&oacute;n estall&oacute; con premura el d&iacute;a 19 de noviembre en el pueblo de Cisteil, visita del curato de Tixcacaltuyub. Este evento, conocido en la historia como la sublevaci&oacute;n de Jacinto Canek, marc&oacute; un cambio sustancial en el modelo de la resistencia de los mayas yucatecos frente al colonialismo espa&ntilde;ol, que hasta las primeras d&eacute;cadas del siglo XVIII privilegiaba la huida a los territorios libres del sur y del oriente peninsular, zona de emancipaci&oacute;n desde donde los rebeldes animaban intentos de sublevaci&oacute;n. Despu&eacute;s de la conquista de los itzaes del Pet&eacute;n en 1696, diversos cambios en la estructura socioecon&oacute;mica y pol&iacute;tica de la provincia influyeron directamente en el traslado de la confrontaci&oacute;n al &aacute;rea de los pueblos bajo campana. Entre los m&aacute;s determinantes se encuentran: el din&aacute;mico proceso de usurpaci&oacute;n de las tierras comunales y patrimoniales de los pueblos y de los linajes, el desarrollo de una econom&iacute;a fincada en las haciendas ganaderas y agr&iacute;colas de los espa&ntilde;oles con la consiguiente ampliaci&oacute;n del peonaje asalariado y la p&eacute;rdida paulatina del poder de los caciques y principales sobre la poblaci&oacute;n <i>macehual</i> que acompa&ntilde;&oacute; el deterioro de los pueblos como entidades corporativas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El principal l&iacute;der de la rebeli&oacute;n fue un ind&iacute;gena originario del barrio de Labor&iacute;os de San Francisco Campe</font><font face="verdana" size="2">chuelo de la villa y puerto de Campeche, quien despu&eacute;s de retornar de un viaje al Pet&eacute;n se proclam&oacute; rey nativo y escogi&oacute; el pueblo de Cisteil para hacerse coronar con el simb&oacute;lico nombre de Jos&eacute; Jacinto Uc de los Santos Canek Chichan Moctezuma, en el que, entre otras cosas, adopt&oacute; el linaje de los &uacute;ltimos reyes de los itzaes libres. La muerte de un comerciante espa&ntilde;ol por los rebeldes de Cisteil el citado 19 de noviembre precipit&oacute; los acontecimientos, pues al d&iacute;a siguiente un grupo de 15 milicianos de Sotuta que acudieron a la represi&oacute;n de los alzados fue atacado y la mayor&iacute;a de sus integrantes muertos, incluyendo el capit&aacute;n Tiburcio Cosgaya.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los d&iacute;as siguientes llegaron al pueblo rebelde diversos caciques y principales a otorgar la obediencia al nuevo rey llev&aacute;ndole regalos y acompa&ntilde;ados de grupos de hombres armados con escopetas, machetes y palos ahusados. El d&iacute;a 20 se celebr&oacute; la entronizaci&oacute;n del rey ind&iacute;gena en una concurrida ceremonia en la que se emple&oacute; la corona y manto de la imagen de la Virgen Mar&iacute;a. En una semana, entre 1 200 y 2 500 mayas se congregaron en Cisteil bajo las ordenes de Canek, quien aboli&oacute; los tributos y repartimientos y nombr&oacute; un gobierno de mayas libres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del otro lado de la frontera &eacute;tnica, los milicianos espa&ntilde;oles de pr&aacute;cticamente todos los partidos de la provincia establecieron un cerrado cerco sobre el pueblo rebelde con cerca de 3 000 hombres armados de arcabuces y es</font><font face="verdana" size="2">copetas y el d&iacute;a 26 por la tarde un contingente de 500 milicianos al mando del capit&aacute;n Crist&oacute;bal Calder&oacute;n atac&oacute; las defensas de los alzados con la ayuda de tres descargas de un ca&ntilde;&oacute;n de campa&ntilde;a. A la derrota sigui&oacute; la huida y Canek, con un grupo de seguidores, busc&oacute; refugio en la sabana de Sibac, en donde fue capturado el d&iacute;a 30 del mismo mes y conducido a la c&aacute;rcel de la ciudad de M&eacute;rida. El rey nativo compareci&oacute; ante el gobernador Jos&eacute; Crespo y Honorato los d&iacute;as 8 y 9 de diciembre y el 11 le fue dictada la sentencia de muerte, que se ejecut&oacute; en la plaza p&uacute;blica de M&eacute;rida el d&iacute;a 14. Fue atenazado, se le quebraron los brazos y las piernas a golpes y despu&eacute;s de muerto se le mantuvo en el cadalso por tres horas para escarnio de su pueblo. Luego, en las afueras de la ciudad, se quem&oacute; su cuerpo y sus cenizas se dieron al viento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de la derrota sufrida, en la sublevaci&oacute;n de Jacinto Canek se hizo evidente y, sobre todo, se renov&oacute; un fuerte sustrato de la cosmovisi&oacute;n maya, especialmente la concepci&oacute;n c&iacute;clica del tiempo y de la historia que se puso de manifiesto por medio de las profec&iacute;as o vaticinios de la rueda de los <i>katunes</i> (13 periodos de 20 a&ntilde;os que se repiten ininterrumpidamente). As&iacute;, el l&iacute;der rebelde aseguraba &#151;como hab&iacute;a sucedido en rebeliones pasadas&#151; haber llegado el tiempo propicio para expulsar o exterminar a los espa&ntilde;oles. Pero en este movimiento radical de resistencia tambi&eacute;n aflor&oacute; y se reprodujo un antiqu&iacute;simo mito de origen mesoamericano: el regreso de un hombre&#45;dios, al que se puede identificar con Quetzatc&oacute;atl o Kukulk&aacute;n. Numerosos indicios demuestran que para los mayas que acudieron al llamado de los conjurados de </font><font face="verdana" size="2">Cisteil el proclamado rey nativo era una especie de deidad con poderes sobrenaturales para enfrentar a sus enemigos y su estrecho v&iacute;nculo con el h&eacute;roe cultural mesoamericano se hace evidente cuando el mismo Canek declar&oacute; haber llegado del oriente a redimir a su pueblo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/desacatos/n13/a12f1.jpg" target="_blank">Fernando Castro Pacheco, <i>Venta de indios</i>.</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Archivo General de Indias en Sevilla se conservan los autos criminales que el gobernador Crespo levant&oacute; en contra de los rebeldes mayas seguidores de Canek. Estos documentos se encuentran en el legajo 3050 del ramo Audiencia de M&eacute;xico y est&aacute;n organizados en dos partes. La primera lleva por encabezado: <i>A&ntilde;o de 1761, Testimonio de autos hechos sobre la sublevaci&oacute;n que hicieron varios pueblos de esta provincia en el de Cisteel, en el cual aclamaron por rey a Joseph Jacinto Uc de los Santos Canek indio natural del barrio de Campechuelo en el puerto de San Francisco de Campeche,</i> y cubre del 20 de noviembre al 16 de diciembre de 1761 con un total de 208 fojas. La</font> <font face="verdana" size="2">segunda parte se denomina: <i>Autos criminales seguidos de oficio de la real justicia sobre la sublevaci&oacute;n que los indios del pueblo de Kisteel y los dem&aacute;s que convocaron hicieron contra ambas majestades el d&iacute;a 19 de noviembre de 1761.</i> En ella se contiene una copia de los documentos incluidos en la parte anterior as&iacute; como otros que culminan el 18 de febrero de 1762, que suman 348 fojas. He seleccionado como "Testimonio" para este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> la declaraci&oacute;n del rey ind&iacute;gena, ya que se trata de un documento de primer orden para acercarnos a uno de los episodios m&aacute;s famosos pero menos comprendidos de la historia ind&iacute;gena del Yucat&aacute;n colonial. Debo advertir que en la transcripci&oacute;n fue modernizada la graf&iacute;a y que se actualizaron los nombres de los pueblos tal y como ahora se usan.</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">Pedro Bracamonte y Sosa</font>.</p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>AGI, M&eacute;xico 3050, Declaraci&oacute;n del rey Joseph Jacinto Uc de los Santos Canek,</b></font> <b><font face="verdana" size="2">M&eacute;rida a 8 y 9 de diciembre de 1761, ff. 542r&#45;549r, 180r&#45;187r</font></b><font face="verdana" size="2"><b>.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Declaraci&oacute;n de Joseph Jacinto Uc de los Santos Canek rey.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la ciudad de M&eacute;rida a ocho de diciembre de mil setecientos sesenta y uno los se&ntilde;ores gobernador y capit&aacute;n general y su teniente en prosecuci&oacute;n de esta causa se constituyeron en la real c&aacute;rcel p&uacute;blica de esta ciudad, hicieron comparecer a un hombre de quien presente yo el escribano mayor de gobierno mediante lengua de dicho int&eacute;rprete, recibieron juramento que hizo por Dios nuestro se&ntilde;or y una santa cruz en forma de derecho, so cargo de &eacute;l prometi&oacute; decir verdad en lo que supiere, al cual se le hicieron las preguntas siguientes:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Preguntado c&oacute;mo se llama, de d&oacute;nde es natural y vecino, qu&eacute; edad, estado y oficio tiene, dijo: llamarse Joseph Jacinto Uc de los Santos Canek, natural del barrio Campechuelo de los labor&iacute;os, que no es vecino de pueblo alguno porque se ha andado vagamundando y que es de edad de treinta a&ntilde;os y que es viudo, que el oficio que ten&iacute;a era el de mayordomo del se&ntilde;or Jes&uacute;s Nazareno. Y responde.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Preguntado qui&eacute;n le prendi&oacute;, de cuya orden, en d&oacute;nde, cu&aacute;ndo y porqu&eacute; causa, dijo: que lo prendieron los espa&ntilde;oles yendo para Tiholop, que no sabe de cuya orden, que no se acuerda qu&eacute; d&iacute;a pero se acuerda que ha nueve d&iacute;as, seg&uacute;n dicha cuenta fue el d&iacute;a treinta del pasado mes de noviembre. Que la causa de su prisi&oacute;n es porque habi&eacute;ndose salido de Chikindzonot, por unos azotes que le dieron por paseador, lleg&oacute; el d&iacute;a tres o cuatro de noviembre al pueblo de Cisteil habiendo pasado antes un domingo por Tiholop en donde habl&oacute; al cacique don Andr&eacute;s Ku y al escribano y dem&aacute;s justicias a quienes dijo que ven&iacute;a del Oriente rey Jacinto de los Santos </font><font face="verdana" size="2">Uc Canek que iba a coronarse al pueblo de Cisteil por rey de toda la provincia porque ya se hab&iacute;a llegado el d&iacute;a de que muriesen todos los espa&ntilde;oles y que as&iacute; estuviesen prontos con todos los indios para cuando se les pidiese. Que le respondi&oacute; dicho cacique que se fuese y que se coronase y que le regal&oacute; una camisa y calz&oacute;n. Que luego que lleg&oacute; a Cisteil pidi&oacute; tres libras de cera para hacer una novena a Nuestra Se&ntilde;ora, que despu&eacute;s indujo a los indios para que lo coronasen rey porque &eacute;l lo era leg&iacute;timo, que hab&iacute;a venido del Oriente, que lo trajo un barco ingl&eacute;s y que luego que lo echaron en tierra se volvi&oacute; con el mismo nombre que lleva dicho. Que con efecto los indios lo aclamaron por rey de esta provincia y mand&oacute; publicar, de palabra, con el teniente de dicho Cisteil que matasen todos los cochinos que hubiesen en todo el pueblo, porque los cochinos eran alma de espa&ntilde;oles y que matasen a los que viniesen al pueblo. Y que el jueves diez y nueve de noviembre, por la ma&ntilde;ana, lleg&oacute; a las casas reales un tratante a quien fue el confesante y le dijo que si no sab&iacute;a que aquellas casas reales no eran suyas y por qu&eacute; hab&iacute;a venido a ellas. Y que habi&eacute;ndole respondido que si se chanceaba, que aquellas casas reales eran para los espa&ntilde;oles, que &eacute;l no ven&iacute;a a hacer mal a nadie, que s&oacute;lo ven&iacute;a a cobrar sus memoritas, a lo que le respondi&oacute; el confesante &#151;ahora ver&aacute;s c&oacute;mo te mato. Y pidiendo una escopeta le dispar&oacute; y no habi&eacute;ndole dado fuego le dio dicha escopeta a otro indio alguacil dici&eacute;ndole &#151;mata </font><font face="verdana" size="2">a este espa&ntilde;ol, y que dicho indio lo mat&oacute;, que desde all&iacute; empez&oacute; a gritar diciendo &#151;ya veis c&oacute;mo mato a los espa&ntilde;oles.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/desacatos/n13/a12f2.jpg" target="_blank">Fernando Castro Pacheco, <i>El henequ&eacute;n</i>.</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y junt&aacute;ndose todos los indios del pueblo se fueron a casa del fiscal donde estaba de hu&eacute;sped el confesante, que de all&iacute; todos juntos se fueron a la iglesia y sacaron del altar a Nuestra Se&ntilde;ora y se&ntilde;or San Joseph y los condujeron a la casa del fiscal en donde el confesante se sent&oacute; en una silla y le quit&oacute; la corona de Nuestra Se&ntilde;ora y se coron&oacute; con ella y asimismo quit&oacute; el manto a Nuestra Se&ntilde;ora y se lo puso al hombro. Y que entonces todos los indios de Cisteil le dieron obediencia aclam&aacute;ndole por rey de la provincia, y tambi&eacute;n mand&oacute; recoger todos los recibos de tributos y los rompi&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Que despu&eacute;s mand&oacute; bajar cuatro calabazas de Castilla y las hizo en dulce, que se comieron y que habiendo fregado la olla, aquella aguaza la ech&oacute; en el c&aacute;liz y les dijo a sus vasallos que con aquella hab&iacute;a de ungir a los indios que muriesen para que resucitasen. Y que el viernes veinte por la ma&ntilde;ana llevaron a Nuestra Se&ntilde;ora y se&ntilde;or San Joseph al convento y los pusieron en el cuarto donde dorm&iacute;an los padres y que &eacute;l se qued&oacute; viviendo en dicho convento que declar&oacute; por su palacio. Que tambi&eacute;n dijo a los indios que Nuestra Se&ntilde;ora era esposa del se&ntilde;or San Joseph y que tambi&eacute;n era su mujer por ser rey de la tierra. Y responde.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Preguntado a cu&aacute;ntos pueblos de esta provincia escribi&oacute; pidi&eacute;ndoles ayuda para matar a los espa&ntilde;oles, diga los nombres de los caciques y si admitieron, dijo: que los pueblos que convoc&oacute; fueron los de Tahdzi&uacute;, Tiholop, Ichmul, Tinum, Tixm&eacute;uac, Tahdzibilch&eacute;n, Chacsink&iacute;n, Huntulchac y Nenel&aacute;, que no todos los caciques concurrieron pero que s&iacute; indios de todos, que el de Tiholop tiene dicho su nombre, a excepci&oacute;n de los caciques de Tahdzi&uacute; y de los m&aacute;s que concurrieron y no supo sus nombres. Y responde.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Preguntado qu&eacute; tiempo habr&aacute; que intent&oacute; declararse por rey de esta provincia y cu&aacute;l era el d&iacute;a que ten&iacute;a se&ntilde;alado para matar a todos los espa&ntilde;oles, dijo: que no ha m&aacute;s de un mes que determin&oacute; coronarse por rey de toda la provincia, pero que no hab&iacute;a determinado el d&iacute;a que hab&iacute;a de matar a todos los espa&ntilde;oles. Y responde.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Preguntado de qu&eacute; brujer&iacute;a se vali&oacute; para enga&ntilde;ar a los indios que le obedecieron por rey, a qui&eacute;n nombr&oacute; por sucesor de la corona y qu&eacute; otros empleos reparti&oacute; a los caciques convocados y a los principales de Cisteil y qu&eacute; profeta nombr&oacute;, diga los nombres sin faltar a la verdad, dijo: que no se vali&oacute; de brujer&iacute;a alguna porque no lo usa y que no nombr&oacute; sucesor alguno ni tampoco reparti&oacute; oficios a los caciques que convoc&oacute; ni menos a los indios principales, que no nombr&oacute; tales profetas. Y responde.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Preguntado a qu&eacute; hora dio muerte al capit&aacute;n don Tiburcio Cosgalla el viernes veinte de noviembre y a los dem&aacute;s espa&ntilde;oles que le acompa&ntilde;aban, qu&eacute; n&uacute;mero de indios le acompa&ntilde;&oacute; a esta maldad y qu&eacute; hicieron con dicho capit&aacute;n y dem&aacute;s compa&ntilde;eros que les dieron muerte, dijo: que no asisti&oacute; a la muerte del capit&aacute;n, que quien le dio a este y a los dem&aacute;s fueron los indios de Cisteil que eran como cincuenta, que no supo lo que hicieron de dicho capit&aacute;n ni de sus compa&ntilde;eros, que quien podr&aacute; dar raz&oacute;n de todo es el teniente de Cisteil que es un indio tuerto que se halla aqu&iacute; preso entre ellos, que como entre cinco o seis de la tarde hicieron la muerte, que el no haberse hallado en esta funci&oacute;n fue porque hab&iacute;a ido a su posada a comer y a buscar su ropa para volver al convento. Y responde.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y por ser ya tarde se suspendi&oacute; esta confesi&oacute;n para proseguirla ma&ntilde;ana. Y la firm&oacute; su se&ntilde;or&iacute;a, merced e int&eacute;rprete.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Crespo, licenciado Maldonado, Pedro Cervera int&eacute;rprete general. Don Joseph Domingo Pardio escribano mayor de gobernaci&oacute;n y guerra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Prosigue.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la ciudad de M&eacute;rida a nueve de diciembre de mil setecientos sesenta y uno, dichos se&ntilde;ores gobernador y capit&aacute;n general y su teniente, para proseguir la confesi&oacute;n que antecede, se constituyeron en la real c&aacute;rcel presente yo el escribano mayor de gobierno, hicieron comparecer al dicho Joseph Jacinto Uc de los Santos Canek de quien mediante lengua de dicho int&eacute;rprete recibieron juramento que hizo por Dios nuestro se&ntilde;or y una cruz en forma de derecho, en cuya virtud se le hicieron las preguntas siguientes:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Preguntado qu&eacute; porci&oacute;n de p&oacute;lvora y balas ten&iacute;a en Cisteil para matar a los espa&ntilde;oles, qu&eacute; n&uacute;mero de indios ten&iacute;a para dar la batalla que dio, a cu&aacute;ntos tiros reparti&oacute; a cada fusilero y cu&aacute;ntos ten&iacute;a de &eacute;stos y qu&eacute; otras armas manejaban dichos indios, dijo: que no ten&iacute;a p&oacute;lvora ni plomo alguno y que no ten&iacute;a m&aacute;s que cincuenta indios, que no hab&iacute;an m&aacute;s que veinte y cinco fusiles y que las dem&aacute;s armas eran palos ahusados. Y responde.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Preguntado c&oacute;mo dice no se hall&oacute; en la muerte del capit&aacute;n ni supo lo que hicieron de &eacute;l ni de sus compa&ntilde;eros ni que no ten&iacute;a p&oacute;lvora ni balas y que no ten&iacute;a m&aacute;s que cincuenta indios cuando la batalla &#151;el d&iacute;a veinte y seis de noviembre&#151; contra la majestad cat&oacute;lica, ni m&aacute;s escopetas que veinte y cinco, cuando consta en estos autos que &eacute;l mat&oacute; al capit&aacute;n con los dem&aacute;s indios, que los mand&oacute; echar en una sahcabera, le mand&oacute; cortar las manos y las colg&oacute; al culo por rabo, apropi&aacute;ndose para s&iacute; todas las alhajas, dinero, oro y armas, y que el d&iacute;a de la batalla repar</font><font face="verdana" size="2">ti&oacute; a cuatro tiros de p&oacute;lvora y balas a doscientos fusileros y que dicho d&iacute;a ten&iacute;a mil y doscientos indios, diga la verdad, no falte a la religi&oacute;n del juramento, dijo: que no sabe lo que contiene la pregunta. Y responde.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Preguntado c&oacute;mo dice que no ha convocado m&aacute;s que los pueblos y dos ranchos que lleva citados cuando consta por declaraci&oacute;n de Francisco Puc que tambi&eacute;n hab&iacute;a mandado a citar a los pueblos de Teabo, Man&iacute;, a sus caciques, a los reformados de Maxcan&uacute;, Yothol&iacute;n, a los mayorales de las estancias de Uxmal y Xocneceh, que esto mismo &#151;en careo que se le hizo con dicho Francisco Puc&#151; se lo mantuvo en su cara y lo convenci&oacute;, que asimismo el confesante dijo en Cisteil &#151;en la puerta de la iglesia leyendo un papel de apuntes&#151; que estaba esperando a los pueblos de Tixcacaltuy&uacute;, Tahdzibilch&eacute;n, Ichmul, Sab&aacute;n, Uaymax, Chunhuhub, Polyuc, Tela, Ekpetz, Tepich, Chikindzonot, Tekax, Yotholin, Bolonch&eacute;n y a los caciques reformados de Maxcan&uacute; con todo su pueblo, que todos los referidos aceptaron la convocatoria, que tambi&eacute;n dijo el confesante que el cacique del barrio de San Crist&oacute;bal de esta ciudad hab&iacute;a admitido la conjuraci&oacute;n ofreciendo que ir&iacute;a al real de Cisteil y que caso que no lo ejecutara as&iacute; se juntar&iacute;an aqu&iacute; con &eacute;l los rebelados, dijo: que todos los pueblos que se han mentado en la pregunta los ha convocado, unos &eacute;l por s&iacute; personalmente y otros por cartas, y que todos admitieron la conjuraci&oacute;n y que a los caciques de los barrios de esta ciudad ni a los escribanos ni maestros de capilla de ellos ni al de Santa Catarina no ha escrito ni convoc&aacute;ndolos ahora ni en tiempo alguno. Y que dicha convocaci&oacute;n habr&aacute; seis meses que la comenz&oacute; y que para mediada la seca, como quien dice por la cuaresma, entraron en esta ciudad y que asimismo cit&oacute; a Peto, quien aunque no concurri&oacute; pero consinti&oacute; y que no sabe de otros pueblos. Que quien podr&aacute; dar raz&oacute;n de todo es el teniente de Cistel a quien tiene citado y que no sabe m&aacute;s de lo que se contiene en la pregunta. Y responde.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Preguntado c&oacute;mo con poco temor de Dios nuestro se&ntilde;or y del rey ha cometido un delito tan grave, si sabe la pena que merece por semejante maldad, dijo: que no sabe, que lo que sabe es que ha pagado sus tributos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y habi&eacute;ndosele hecho otras preguntas y repreguntas tocantes a esta causa, dijo: que no sabe m&aacute;s que lo que tiene declarado y que es la verdad so cargo de su juramento en que se afirm&oacute; y ratific&oacute;. No supo firmar, hici&eacute;ronlo su se&ntilde;or&iacute;a, merced y dicho int&eacute;rprete.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Crespo, licenciado Maldonado, Pedro Cervera int&eacute;rprete general. Don Joseph Domingo Pardio escribano mayor de gobernaci&oacute;n y guerra.</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/desacatos/n13/a12f3.jpg">Fernando Castro Pacheco, <i>El Mayab eterno</i> (<i>cosmogon&iacute;a maya</i>).</a></font></p>      ]]></body>
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