<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1607-050X</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Desacatos]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Desacatos]]></abbrev-journal-title>
<issn>1607-050X</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1607-050X2003000300007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Yucatán: actualidad del pasado]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Macías Richard]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carlos]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Quintana Roo  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Chetumal Quintana Roo]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<numero>13</numero>
<fpage>99</fpage>
<lpage>104</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1607-050X2003000300007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1607-050X2003000300007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1607-050X2003000300007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Saberes y razones</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>COMENTARIO</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Yucat&aacute;n: actualidad del pasado</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Mac&iacute;as Richard</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de Quintana Roo</i></font>.</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con el contenido de los art&iacute;culos que se presentan en la secci&oacute;n Saberes y Razones, el lector convendr&aacute; con nosotros en que los caracteriza una doble coincidencia. Por un lado, aunque enfocados a estudiar el pasado, los materiales incluidos guardan una gran afinidad con los temas actuales. Y, por otro, aunque su atenci&oacute;n se centra en la realidad social y cultural de Yucat&aacute;n, sus conceptos y conclusiones bien podr&iacute;an servir para comprender mejor aquellos procesos sociales afines, m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites geogr&aacute;ficos de la pen&iacute;nsula.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de propuestas de interpretaci&oacute;n que recogen los frutos de un trabajo prolongado en fuentes originales, nacionales y for&aacute;neas, elaboradas por cinco experimentados investigadores. Ellos est&aacute;n adscritos a diferentes instituciones y a trav&eacute;s de sus publicaciones han contribuido a enriquecer la bibliograf&iacute;a relativa al periodo colonial e independiente de la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n. Sin haber sido prop&oacute;sito expreso de <i>Desacatos</i> presentar un n&uacute;mero monotem&aacute;tico, es curioso apreciar c&oacute;mo los autores nos han presentado propuestas de interpretaci&oacute;n novedosas, unidas, complementarias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con objeto de mostrar hasta d&oacute;nde los temas hist&oacute;ricos tratados son parte de las preocupaciones contempor&aacute;neas, perm&iacute;tasenos ensayar &#151;antes de comentar cada uno de los trabajos&#151; lo que puede definirse como resumen m&iacute;nimo acerca del contenido de cada art&iacute;culo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gabriela Sol&iacute;s aborda en su trabajo los problemas asociados con la flexibilidad del trabajo en la poblaci&oacute;n maya, el ajuste en la tenencia de la tierra y el control de recursos entre los mayas, en un marcado contexto de estratificaci&oacute;n social. Robert W. Patch analiza la revaloraci&oacute;n de la causalidad cultural en la m&aacute;s significativa rebeli&oacute;n maya yucateca del siglo XIX. Arturo G&uuml;&eacute;mez Pineda eval&uacute;a cr&iacute;ticamente el impacto de las tentativas de privatizaci&oacute;n de tierras en el avance de la gran propiedad (siglo XIX). Paola Peniche Moreno estudia el proceso de migraci&oacute;n de sectores de la poblaci&oacute;n maya <i>(ch'ibales,</i> linajes) como v&iacute;a para reproducir las formas de organizaci&oacute;n social. Pedro Bracamonte y Sosa junto a Jes&uacute;s Lizama Quijano analizan el conjunto de <i>variables</i> que, parad&oacute;jicamente, han dado continuidad a la segregaci&oacute;n colonial y al integracionismo nacional (sobre la constante hist&oacute;rica de la marginaci&oacute;n social).</font>	</p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n13/a7f1.jpg"></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Revisemos brevemente, pues, los planteamientos de cada autor.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su art&iacute;culo, Gabriela Sol&iacute;s se propone avanzar en una mejor comprensi&oacute;n acerca del grado de estratificaci&oacute;n de la sociedad maya colonial, no s&oacute;lo con base en testimonios que ri&ntilde;en con nociones est&aacute;ticas de igualitarismo social, sino ante todo basada en diversas experiencias de investigaci&oacute;n propia en las que emergen testimonios de dominio y sujeci&oacute;n en la organizaci&oacute;n corporativa de las rep&uacute;blicas de indios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta ahora se hab&iacute;a documentado la forma en que la cofrad&iacute;a en la sociedad maya colonial lleg&oacute; a fomentar, en forma combinada, la vida religiosa y la formaci&oacute;n de recursos econ&oacute;micos, en el marco corporativo que ofrec&iacute;an las rep&uacute;blicas de indios. Pero Sol&iacute;s va m&aacute;s all&aacute;. En su art&iacute;culo nos ofrece un examen de la estratificaci&oacute;n social, donde se analiza la red de relaciones tejidas alrededor de la tenencia de la tierra y la organizaci&oacute;n laboral de las haciendas asociadas a las cofrad&iacute;as ind&iacute;genas. Su trabajo se apoya en la informaci&oacute;n que provee la controversia sobre remates de las haciendas de cofrad&iacute;as ind&iacute;genas que se llev&oacute; a cabo en el &uacute;ltimo tercio del siglo XVIII.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para reforzar la certeza de formas consolidadas de estratificaci&oacute;n social en la sociedad maya colonial, es necesario desbrozar el camino de las explicaciones tradicionales, fundadas en la creencia del predominio casi absoluto de la propiedad comunal. Con ese prop&oacute;sito, Sol&iacute;s exhibe sus fuentes, elige algunas haciendas yucatecas representativas y las somete a discusi&oacute;n, para concluir</font> <font face="verdana" size="2">cuestionando la premisa de que la sociedad maya era "colectiva", "sin derecho a posesi&oacute;n individual". Del mismo modo en que la complejidad del concepto de <i>calpulli</i> en el M&eacute;xico antiguo escapa ya a una cerrada definici&oacute;n que implique la idea de "posesi&oacute;n comunal" de los recursos, el <i>cuchteel</i> yucateco &#151;unidad pol&iacute;tico territorial en que conflu&iacute;an varias familias extensas&#151; mostr&oacute; rasgos inequ&iacute;vocos de apropiaci&oacute;n patrimonial y privada de la tierra.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parece haber suficientes testimonios, a juzgar por las declaraciones de indios de 1782, para atribuir a la acci&oacute;n simult&aacute;nea de la colectividad y la dirigencia nativas la fundaci&oacute;n de las haciendas de cofrad&iacute;a, mismas que pueden ser consideradas como proyectos corporativos promovidos por la dirigencia ind&iacute;gena para afrontar las cargas que pesaban sobre los pueblos y para el socorro en &eacute;pocas de hambrunas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es sabido que, entre otros atributos, la cofrad&iacute;a de la sociedad maya colonial se legitim&oacute; en la medida que pudo estimular la vida religiosa de los pueblos ind&iacute;genas. No es casual que Sol&iacute;s distinga a las haciendas de cofrad&iacute;a como fundamento de las empresas corporativas de la sociedad maya colonial, ya que representaron el escenario mayor de trabajo, de vida ritual, de cohesi&oacute;n social. Pero sobre todo porque ofrecen una mirada privilegiada para evaluar el proceso que interesa a la autora muy especialmente, que es "el control del uso de la tierra" o, m&aacute;s precisamente, la tenencia de la tierra, como expresi&oacute;n fiel de estratificaci&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El escaso inter&eacute;s que mostraron las autoridades civiles y eclesi&aacute;sticas para comprender cabalmente el sistema de propiedad ind&iacute;gena de la tierra ha influido decisivamente, a decir de Gabriela Sol&iacute;s, en la propensi&oacute;n moderna a creer que la propiedad comunal era la modalidad predominante de tenencia de la tierra. En su prop&oacute;sito por encontrar una explicaci&oacute;n satisfactoria a la complejidad del sistema de tenencia de la tierra entre los mayas, Sol&iacute;s se acerca a los planteamientos de Alfonso Villa Rojas (quien hab&iacute;a empleado una tipolog&iacute;a fundada en seis formas de tenencia), de Ralph Roys, de Robert Patch y de Mattew Restall. Pero sobre todo a un trabajo propio anterior &#151;escrito en coautor&iacute;a con Pedro Bracamonte&#151;, el cual ofrece argumentos para recuperar la vigencia de </font><font face="verdana" size="2">tres formas de tenencia de la tierra en la sociedad maya colonial: las comunales, las corporativas y las privadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con una clasificaci&oacute;n inferida de varios documentos de archivo, por tierras comunales entiende las de pueblos, las bald&iacute;as y en general aquellas sin propietario, destinadas a la caza, la recolecci&oacute;n e incluso a la subsistencia de los <i>macehuales;</i> por corporativas define las milpas comunales para gastos del cabildo y del cacique, as&iacute; como las tierras vendidas, donadas y a pr&eacute;stamo de las cofrad&iacute;as; y por privadas entiende aquellas tierras en posesi&oacute;n de familias, linajes y las que "inequ&iacute;vocamente" ten&iacute;an un car&aacute;cter individual, sujetas a herencia, venta, arrendamiento y enajenaci&oacute;n, bajo la influencia de la costumbre pero tambi&eacute;n del derecho.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la forma de tenencia m&aacute;s arraigada entre los mayas, tanto en la vida colonial como presumiblemente en la fase previa a la conquista, es la de <i>ch'ibales</i> o tierra patrimonial, que en el an&aacute;lisis de Paola Peniche figura como la propiedad asociada a los hombres de un mismo patron&iacute;mico en el interior de un pueblo. As&iacute; que resulta de gran inter&eacute;s apreciar c&oacute;mo en las haciendas de cofrad&iacute;as ind&iacute;genas que estudia Sol&iacute;s aparece combinada la posesi&oacute;n comunal de la tierra, la tenencia particular y la propiedad patrimonial o de los <i>ch'ibales.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por el lado de la organizaci&oacute;n laboral, los estudios sobre el trabajo ind&iacute;gena en la sociedad colonial en Yucat&aacute;n han enfatizado tres modalidades: el esquema de tributaci&oacute;n asociado a la <i>encomienda,</i> el esquema del trabajo corporativo derivado del <i>repartimiento</i> (trabajo forzoso para la producci&oacute;n de bienes de intercambio, en especial mantas y cera) y el <i>servicio personal,</i> dirigido en esencia al servicio dom&eacute;stico de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de las haciendas de cofrad&iacute;a, Sol&iacute;s documenta la significativa confluencia de sistemas no s&oacute;lo distintos, sino tambi&eacute;n aparentemente opuestos: trabajo colectivo, asalariado, comisionados temporales del cabildo, servidores de iglesia y <i>luneros</i> (aquellos que aportaban un d&iacute;a de trabajo a cambio del usufructo de la tierra). Vistas as&iacute;, las empresas ind&iacute;genas hab&iacute;an resultado muy flexibles en el rengl&oacute;n de la organizaci&oacute;n del trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque estudian periodos y temas distintos, conviene apreciar los trabajos de Robert Patch y Arturo G&uuml;&eacute;mez como lecturas complementarias, en la medida en que am</font><font face="verdana" size="2">bos anticipan hip&oacute;tesis propias, as&iacute; sea tangencialmente, acerca de la naturaleza y de la motivaci&oacute;n de las rebeliones ind&iacute;genas en Yucat&aacute;n durante los siglos XVIII y XIX.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis de la rebeli&oacute;n encabezada por Jacinto Uc de los Santos (convertido en Can Ek Montezuma), permite a Robert Patch profundizar la l&iacute;nea de reinterpretaci&oacute;n de su libro <i>Maya and Spaniard in Yucat&aacute;n, 1648&#45;1812</i> (Stanford University Press, California, 1993). Al proporcionar novedosa informaci&oacute;n alrededor del pueblo donde se origin&oacute; la rebeli&oacute;n (Cisteil), Patch invita a revalorar &#151;como tambi&eacute;n lo hace el trabajo de Paola Peniche&#151; el papel de la migraci&oacute;n constante de pueblos enteros. As&iacute;, la movilidad geogr&aacute;fica de la poblaci&oacute;n en el Yucat&aacute;n colonial, m&aacute;s que ser vista como una expresi&oacute;n del "colapso de la civilizaci&oacute;n maya", debiera ser analizada como un fen&oacute;meno del proceso continuo de colonizaci&oacute;n de nuevas tierras; es decir, m&aacute;s que ampararse en la idea de cierta "dispersi&oacute;n maya", el autor plantea la necesidad de repensar a una sociedad en movimiento, en la que la fundaci&oacute;n de nuevos pueblos admite y estimula la recreaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas, sociales y culturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La fuente central de Patch est&aacute; constituida por los documentos del proceso jur&iacute;dico seguido a los participantes en la sublevaci&oacute;n de Jacinto Canek, en 1761. En la acumulaci&oacute;n documental de pruebas, se pinta al pueblo de Cisteil como un ejemplo de la colonizaci&oacute;n de nuevas tierras. Entre los 258 ind&iacute;genas que resultar&iacute;an sentenciados en Cisteil, s&oacute;lo una persona acept&oacute; ser natural del pueblo. El resto proven&iacute;a de las localidades vecinas de Tixcacaltuy&uacute; (48 personas), Tahdziu (27), Tiholop (23), Tahdzibich&eacute;n y Tixm&eacute;uac y otros lugares (160). El propio Jacinto Canek era oriundo de Campeche, y es curioso que haya sido el &uacute;nico con tal procedencia entre los habitantes de Cisteil.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de las declaraciones de los prisioneros, Patch puede reconstruir convincentemente algunos antecedentes de la sublevaci&oacute;n, as&iacute; como revisar aqu&eacute;llas que se han considerado sus causas significativas. A juzgar por las declaraciones, llama la atenci&oacute;n que la mayor&iacute;a de los sublevados hayan mostrado su creencia en que Jacinto Canek era el leg&iacute;timo rey, y no Carlos III de Espa&ntilde;a. De acuerdo con el autor, ".. .la sublevaci&oacute;n de 1761 fue m&aacute;s una afirmaci&oacute;n que un rechazo de la autoridad legal. Lo que estaba en disputa &#151;contin&uacute;a&#151; era qui&eacute;n representaba la </font><font face="verdana" size="2">autoridad legal". De modo que no es exacto que los mayas participantes en el movimiento se hayan resistido al principio de autoridad, sino que en realidad &#151;sugiere Patch&#151; reclamaban tal principio para ellos mismos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha insistido en que la r&aacute;pida expansi&oacute;n de las haciendas y el fomento de la propiedad privada a ra&iacute;z de las tendencias de colonizaci&oacute;n en Yucat&aacute;n durante la primera mitad del siglo XIX fue una de las causas fundamentales que dieron lugar a la guerra de castas a partir de 1847. Desde una &oacute;ptica revisionista, el art&iacute;culo de G&uuml;&eacute;mez, apoy&aacute;ndose incluso en los trabajos de Patch, se esfuerza por desvincular el factor agrario (la penetraci&oacute;n de la hacienda y la propiedad privada) de la propia guerra de castas. Pero sin duda resulta de alto inter&eacute;s redimensionar &#151;como lo hace Patch&#151; la sublevaci&oacute;n encabezada por Jacinto Canek. Queda claro que la rebeli&oacute;n encabezada por Canek en 1761 no era una reacci&oacute;n ante la ocupaci&oacute;n espa&ntilde;ola en territorio ind&iacute;gena. Tambi&eacute;n queda claro que dicha rebeli&oacute;n dif&iacute;cilmente pudo haber sido resultado de la explotaci&oacute;n colonial, porque &#151;como recuerda Patch&#151; tales "mecanismos coloniales de explotaci&oacute;n hab&iacute;an existido por siglos y probablemente no eran peores en 1761 que lo que hab&iacute;an sido antes".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sustrato de la sublevaci&oacute;n fue m&aacute;s de car&aacute;cter cultural que econ&oacute;mico. Al modo en que lo conceb&iacute;an los itzaes, los mayas de Yucat&aacute;n ten&iacute;an la certeza de que el tiempo no era una sucesi&oacute;n de episodios interminables, sino un conjunto determinado de ciclos, uno de los cuales era el representado por el r&eacute;gimen colonial. De que la derrota y la "asimilaci&oacute;n" de los conquistadores espa&ntilde;oles ser&iacute;a un hecho futuro, ineluctable, dan cuenta las expresiones de los protagonistas de la rebeli&oacute;n, quienes tradujeron el programa de Canek a ese respecto, "que las mujeres espa&ntilde;olas ser&iacute;an obligadas a casarse con los indios y que &eacute;l mismo tendr&iacute;a la primera oportunidad de elegir a su esposa". As&iacute; que alguna conclusi&oacute;n significativa que podr&iacute;a extraerse de tal expresi&oacute;n podr&iacute;a tener que ver con el concepto c&iacute;clico del tiempo y con la premisa anteriormente citada de "asimilaci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Canek tom&oacute; su nombre de los reyes itzaes, peregrin&oacute; por su provincia como un cham&aacute;n, cur&oacute; a los enfermos, se proclam&oacute; rey, asumi&oacute; las funciones oficiales del gobierno espa&ntilde;ol, consagr&oacute; nuevos sacerdotes y, por todo ello,</font> <font face="verdana" size="2">no tard&oacute; en desafiar al gobierno espa&ntilde;ol. Como era de esperarse, el enfrentamiento militar result&oacute; sumamente adverso para los rebeldes de la provincia concentrados en Cisteil: m&aacute;s de 550 muertos (entre los cuales cerca de 500 pertenecieron al grupo ind&iacute;gena); adem&aacute;s, 115 mayas fueron sentenciados a recibir 200 azotes, seis rebeldes m&aacute;s a recibir tambi&eacute;n 200 azotes y ocho a&ntilde;os de trabajo forzoso en los astilleros de La Habana y, finalmente, otros seis recibir&iacute;an 100 azotes y seis a&ntilde;os de exilio en el conf&iacute;n suroriental de Bacalar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Patch, como para Jean Meyer al referirse al coraz&oacute;n de los movimientos campesinos mexicanos de los siglos XIX y XX, la rebeli&oacute;n de Canek debe inscribirse en la misma l&iacute;nea de otro gran levantamiento (la guerra de castas) en la b&uacute;squeda de procurar el control de sus propias aspiraciones y, ante todo, de su propia religi&oacute;n. Patch concluye que la rebeli&oacute;n de Canek debiera verse como un presagio. "En el siglo XX los mayas nuevamente procuran el control de su propia religi&oacute;n y tienen un &eacute;xito considerable en su intento. Porque al desertar del catolicismo a favor del cristianismo evang&eacute;lico (que los cat&oacute;licos llaman 'sectas'), los conversos, que ahora se cuentan por miles, han ganado lo que se les neg&oacute; en el pasado: la autonom&iacute;a religiosa."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de G&uuml;&eacute;mez Pineda ofrece argumentos alternativos para revisar y repensar las bases historiogr&aacute;ficas decimon&oacute;nicas y modernas que han hecho descansar en la privatizaci&oacute;n territorial la causa principal de la guerra de castas o sublevaci&oacute;n ind&iacute;gena iniciada en 1847.Ya antes, en el libro <i>Liberalismo en tierras del caminante</i> (El Colegio de Michoac&aacute;n, 1994), G&uuml;&eacute;mez Pineda hab&iacute;a presentado un an&aacute;lisis acerca del camino azaroso que debi&oacute; recorrer la aplicaci&oacute;n de los postulados liberales en materia agraria en una sociedad con notable presencia de comunidades ind&iacute;genas, como era la yucateca de principios del siglo XIX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es conocida la escasa penetraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola en la estructura productiva colonial de la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n, entre otras causas, debido a la ausencia de metales preciosos (no encontraron oro ni plata, y mucho menos &aacute;gata o cuarzos) y a la incompatibilidad del suelo peninsular con los cultivos asociados a la alimentaci&oacute;n b&aacute;sica de los hispanos (nunca lograron aclimatar el trigo).</font>	</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/desacatos/n13/a7f2.jpg" target="_blank">Celebraci&oacute;n a la Virgen de Asunci&oacute;n. M&uacute;sicos acompa&ntilde;an a los toreros a la corrida. Pueblo de Xoc&eacute;n / Christian Rasmussen.</a></font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Luego de la revisi&oacute;n de la agitada vida pol&iacute;tica de Yucat&aacute;n durante la primera mitad del siglo XIX, la pregunta central de G&uuml;&eacute;mez gira en torno al verdadero efecto del marco normativo defendido por los liberales que, con matices sucesivos, influyeron en la pen&iacute;nsula entre 1812 y 1847, para propiciar que los grupos sociales adquirieran y trabajaran nuevas tierras. La amplia promoci&oacute;n de las ideas y pr&aacute;cticas de colonizaci&oacute;n liberales en su segunda oleada, hasta la d&eacute;cada de 1840, se reflej&oacute; en el apogeo de la iniciativa individual para denunciar tierras bald&iacute;as, como parte de un programa de colonizaci&oacute;n territorial. Se considera que cerca de 460 leguas en la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n, equivalentes a casi 7% de la superficie total, fueron denunciadas como enajenables hasta 1847.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siendo un proceso de cobertura nacional (experimentado de Sonora a Yucat&aacute;n), numerosos autores han buscado calibrar el real impacto social que habr&iacute;a de causar esta activa promoci&oacute;n liberal en las diferentes regiones, en pro de la apertura de terrenos, del poblamiento y del est&iacute;mulo al mercado agr&iacute;cola. En el caso yucateco, Howard F. Cline y el propio Patch han aportado interpretaciones influyentes en esa direcci&oacute;n. Es conveniente apuntar que </font><font face="verdana" size="2">G&uuml;&eacute;mez Pineda presenta en su art&iacute;culo una serie de preguntas e inferencias que, desde nuestro punto de vista, apuntan en la direcci&oacute;n correcta para comprender las limitaciones y los efectos palpables del proyecto liberal.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Fueron realmente ocupadas las tierras sujetas de denuncio? El mismo G&uuml;&eacute;mez Pineda responde que no. Primero, porque no todos los denuncios pudieron convertirse, andando el tiempo, en adjudicaciones; y segundo, porque a&uacute;n habiendo sido adjudicadas las tierras, tal paso no garantizaba por s&iacute; mismo la ocupaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por extensi&oacute;n, la respuesta del autor &#151;acompa&ntilde;ada de un conjunto de informaci&oacute;n cuantitativa&#151; implicar&iacute;a cuestionar varios supuestos sobre los que se ha tratado de explicar el origen de la resistencia armada de los mayas del oriente yucateco, iniciada en 1847. Tambi&eacute;n implicar&iacute;a cuestionar, por ejemplo, el supuesto de que durante la d&eacute;cada de 1840 se hubiera fomentado el avance decisivo de la gran propiedad en Yucat&aacute;n y de que &eacute;ste hubiera "significado la base del auge que las haciendas henequeneras comenzaron a tener durante la segunda mitad del siglo XIX". Y, finalmente, implicar&iacute;a cuestionar el supuesto de que la pol&iacute;tica liberal se hubiera propuesto impulsar </font><font face="verdana" size="2">la industria azucarera o, bien, que el beneficio de &eacute;sta hubiera figurado como un objetivo particular de la ley de colonizaci&oacute;n. A&uacute;n m&aacute;s: debido a que tal impulso no represent&oacute; un objetivo particular, menos podr&iacute;a suponerse que hubiera sido uno de sus mayores resultados. No podr&iacute;a tom&aacute;rsele, en suma, como una de las causas principales de la guerra de castas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Pedro Bracamonte y Jes&uacute;s Lizama representa un ejercicio de an&aacute;lisis de largo plazo sobre los conceptos asociados a la marginaci&oacute;n social, como son la identidad, la educaci&oacute;n, la lengua, la vida comunitaria y la cultura. El texto est&aacute; redactado en dos tiempos; uno recorre con precisi&oacute;n conceptual la genealog&iacute;a de la marginaci&oacute;n desde la colonizaci&oacute;n espa&ntilde;ola &#151;ligada siempre a la naturaleza &eacute;tnica&#151;; y otro, centrado en la vida contempor&aacute;nea, se esmera en presentar los perfiles concretos de la pobreza y la segregaci&oacute;n, con respaldo emp&iacute;rico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La revisi&oacute;n del proceso en que las instituciones coloniales espa&ntilde;olas se implantan en la vida social y cultural de los mayas resulta muy &uacute;til para comprender las condiciones que ofrecer&iacute;an sustentabilidad a la estructura social, productiva y pol&iacute;tica en toda la pen&iacute;nsula. Los 16 se&ntilde;or&iacute;os o peque&ntilde;os Estados (<i>cuchcabales</i>) en que permanec&iacute;a dividido el territorio en la fase temprana de colonizaci&oacute;n, ser&iacute;an reorganizados en alrededor de 240 rep&uacute;blicas ind&iacute;genas, en cuyas cabeceras ser&iacute;a adaptado el modelo castellano de organizaci&oacute;n pol&iacute;tico administrativa (el cabildo), donde los mayas pudieron mantener relativa capacidad de gesti&oacute;n de sus recursos territoriales (en cuanto a producci&oacute;n y trabajo).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien es cierto que predominaron tres modalidades de aportaci&oacute;n del trabajo ind&iacute;gena bajo el sistema colonial (la tributaci&oacute;n, los servicios personales y los repartimientos), los autores de este art&iacute;culo insisten &#151;como tambi&eacute;n lo hacen Gabriela Sol&iacute;s y Paola Peniche&#151; en no desestimar el r&eacute;gimen de tenencia de la tierra al interior de las rep&uacute;blicas de indios, donde son claramente distinguibles las tierras comunales y las privadas, y dentro de &eacute;stas las que corresponden a los <i>ch'ibales</i> o linajes (extensamente analizados en el art&iacute;culo de Peniche) y a los individuos. Es en ese tejido social donde tratan de penetrar con persistencia algunas instituciones eclesi&aacute;sticas (en especial, las encabezadas por los franciscanos) para im</font><font face="verdana" size="2">plantar espacios permanentes de reproducci&oacute;n cultural, basados en la educaci&oacute;n y la religiosidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es probable que uno de los elementos de mayor relevancia en el paisaje sociopol&iacute;tico heredado por los mayas coloniales, de acuerdo con el art&iacute;culo de Paola Peniche, hayan sido los <i>ch'ibales.</i> Estos linajes ten&iacute;an una presencia pol&iacute;tica, representativa, vital, en cada rep&uacute;blica de indios, misma que empez&oacute; a ser diluida probablemente por el fraccionamiento de las tierras de los <i>ch'ibales</i> dominantes. Por ello el trabajo de Peniche, que trata de los grupos de filiaci&oacute;n y de la movilidad poblacional en el siglo XVIII resulta muy ilustrativo: la migraci&oacute;n a las estancias ganaderas pudo brindar la oportunidad a los segmentos de linaje para recomponer sus m&eacute;todos de subsistencia, sus formas de organizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero en el largo plazo, la tendencia al integracionismo de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena &#151;como la conciben Bracamonte y Lizama&#151; mostrar&iacute;a al menos dos esferas diferenciadas: el plano cultural y el plano econ&oacute;mico. En el plano cultural, la progresiva imposici&oacute;n de la vida ritual y religiosa, la proscripci&oacute;n t&aacute;cita del uso de la lengua ind&iacute;gena en los espacios de reproducci&oacute;n cultural (el ideal de castellanizaci&oacute;n) y la instrucci&oacute;n de los menores, fueron procesos lentos que abonaron acentuadamente la tendencia integracionista. En esa misma direcci&oacute;n, aunque con contenidos normativos y econ&oacute;micos, el proceso de construcci&oacute;n del Estado&#45;naci&oacute;n, el crecimiento de la agricultura comercial, la desaparici&oacute;n de los juzgados de indios, la pol&iacute;tica de enajenaci&oacute;n de tierras bald&iacute;as, la desamortizaci&oacute;n de las corporaciones civiles, llegaron a estimular el fomento de una ciudadan&iacute;a inspirada en las ciudades y, por extensi&oacute;n, en plataformas de exclusi&oacute;n ind&iacute;gena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cambios que la estructura social en Yucat&aacute;n experiment&oacute; con la ruptura del orden colonial y el advenimiento del Estado&#45;naci&oacute;n fueron numerosos. Pero los autores nos recuerdan que en esencia no han logrado revertir a&uacute;n la pol&iacute;tica gubernamental hacia la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena. Y es que a lo largo de la historia de la poblaci&oacute;n maya yucateca, de acuerdo con los autores, las dos pol&iacute;ticas gubernamentales que se han aplicado, en apariencia opuestas (la segregaci&oacute;n colonial y el integracionismo nacional), han surtido el mismo efecto: perpet&uacute;an la subordinaci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Mac&iacute;as Richard.</b> Soci&oacute;logo e historiador. Doctor en historia por El Colegio de M&eacute;xico (1995). Profesor&#45;investigador en la Universidad de Quintana Roo desde 1992. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias. Entre sus publicaciones destacan los libros <i>Plutarco El&iacute;as Calles. Vida y temperamento</i> (1995) y <i>Nueva frontera mexicana. Milicia, burocracia y ocupaci&oacute;n territorial en Quintana Roo</i> (1997). Es director fundador de la <i>Revista Mexicana del Caribe.</i></font></p>      ]]></body>
</article>
