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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Poblamiento y epidemias en el istmo de Tehuantepec siglo XIX]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Esquinas</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Poblamiento y epidemias en el istmo de Tehuantepec siglo XIX</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Leticia Reina*</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>INAH / CIESAS.</i></font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Introducci&oacute;n</i></b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gobiernos nacionales y organismos internacionales se han preocupado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX por controlar la natalidad en los pa&iacute;ses del Tercer Mundo debido a una supuesta sobrepoblaci&oacute;n. Parad&oacute;jicamente, durante el siglo XIX los gobernantes de las nuevas rep&uacute;blicas americanas vivieron obsesionados con incrementar la poblaci&oacute;n de estos lugares. &iquest;Qu&eacute; fue lo que dinamiz&oacute; el crecimiento poblacional en estas regiones del mundo y en especial en el Istmo de Tehuantepec?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al arrancar la vida del M&eacute;xico independiente, grandes extensiones de nuestro territorio se encontraban despobladas, y los gobiernos en turno trataron de resolverlo por medio de proyectos de colonizaci&oacute;n. La mayor&iacute;a de ellos no fueron exitosos, porque se instrumentaron en lugares no aptos para la agricultura; por lo tanto, estos sitios o no resultaban atractivos para la poblaci&oacute;n extranjera, porque eran des&eacute;rticos o insalubres y los colonos mor&iacute;an, o bien, en el mejor de los casos, despu&eacute;s de una breve estad&iacute;a los habitante abandonaban los campamentos. De tal suerte, grandes extensiones de la rep&uacute;blica mexicana permanecieron despobladas hasta casi el &uacute;ltimo cuarto de siglo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En realidad, el problema era la mala distribuci&oacute;n de la poblaci&oacute;n sobre el territorio, pero aun as&iacute; las regiones del pa&iacute;s con alta densidad demogr&aacute;fica tambi&eacute;n presentaban dificultades. El crecimiento de la poblaci&oacute;n era muy bajo porque estaba acompa&ntilde;ado de altas tasas de mortalidad, provocadas principalmente por las epidemias, las hambrunas, los desastres naturales, las rebeliones y las guerras intestinas y extranjeras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casi al finalizar el siglo pasado, cristaliz&oacute; el proyecto de los liberales mexicanos: programas de colonizaci&oacute;n, privatizaci&oacute;n de la tierra e inversi&oacute;n extranjera para la construcci&oacute;n de infraestructura y empresas. En el Istmo de Tehuantepec, la baja densidad demogr&aacute;fica y su situaci&oacute;n estrat&eacute;gica lo convirtieron en uno de los puntos de inter&eacute;s para llevar a cabo este tipo de programas: se deslindaron y adjudicaron terrenos bald&iacute;os para la construcci&oacute;n de dos ferrocarriles, se crearon empresas agr&iacute;colas y hubo apoyo para la inmigraci&oacute;n nacional y extranjera. Al iniciarse el siglo XX, hab&iacute;a un incremento considerable en las tasas anuales de crecimiento poblacional y un crecimiento econ&oacute;mico de la regi&oacute;n. Entonces, &iquest;qu&eacute; fue lo que determin&oacute; este incremento y la disminuci&oacute;n de la mortalidad durante el Porfiriato? Al tratar de responder esta pregunta, queremos contribuir con los estudios de demograf&iacute;a hist&oacute;rica que toman en cuenta otros factores de tipo econ&oacute;mico y social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La demograf&iacute;a hist&oacute;rica es relativamente nueva si la comparamos con otras especialidades de la historia, y r&aacute;pidamente ha entrado en una pol&eacute;mica constructiva que ha cuestionado planteamientos y modelos de an&aacute;lisis que van incluso m&aacute;s all&aacute; de lo que estrictamente ser&iacute;a el estudio de la poblaci&oacute;n. En este punto, los especialistas han debatido si la demograf&iacute;a es el motor de arrastre y la econom&iacute;a el vag&oacute;n arrastrado, o si la din&aacute;mica social est&aacute; determinada por el desarrollo econ&oacute;mico.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Entonces, en un estudio sobre la regi&oacute;n del Istmo de Tehuantepec a lo largo del siglo XIX, vamos a tratar de analizar las epidemias, los desastres naturales, las crisis de mortalidad y los efectos de los proyectos de desarrollo para caracterizar el tipo de poblamiento y el dinamismo econ&oacute;mico, con sus consecuentes contradicciones de desigualdad social, concentraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en ciertos puntos, propagaci&oacute;n de enfermedades, mayores riesgos de trabajo, hambre y pobreza.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Los estudios regionales y las fuentes</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio de la din&aacute;mica poblacional nos interesa desde la perspectiva del an&aacute;lisis regional. Por ello abriremos un par&eacute;ntesis para comentar algunas cuestiones relacionadas con la historia regional. En los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os ha habido un <i>boom</i> de estudios regionales; sin embargo, nos parece que muchos de ellos no son un producto de la reflexi&oacute;n y utilizaci&oacute;n de la metodolog&iacute;a o metodolog&iacute;as de la historia regional, sino del uso de una fuente documental local. Esta proliferaci&oacute;n de trabajos han investigado espacios muy peque&ntilde;os y tiempos muy cortos, am&eacute;n de la ausencia de relaciones con su entorno. De modo que muchos de ellos no constituyen piezas del rompecabezas de la historia de M&eacute;xico, sino que apenas son partes de esas piezas. En consecuencia, tenemos cientos de monograf&iacute;as que no permiten hacer una s&iacute;ntesis del devenir hist&oacute;rico.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tanto que a veces se ha confundido la historia regional con el estudio de un peque&ntilde;o espacio o con el uso de una fuente documental local, quisi&eacute;ramos plantear algunos elementos metodol&oacute;gicos para el estudio de una regi&oacute;n. Proponemos el regreso a la antigua idea de Marc Bloch o de Lucien Febvre de hacer historia social, entendida como la s&iacute;ntesis que integra los resultados de la historia demogr&aacute;fica, la econ&oacute;mica, la del poder y la de las mentalidades. Es decir, la historia total entendida como la historia de las sociedades en movimiento. De tal suerte que la regi&oacute;n se convierte en un <i>todo</i> concreto y espec&iacute;fico.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La investigaci&oacute;n de una regi&oacute;n permite salvar los problemas de las grandes teor&iacute;as y de los estudios que describen una localidad fuera de todo contexto. Es decir, resuelve el problema de lo general y de lo particular: en donde a veces lo general explica poco de lo regional, y lo particular no ayuda a analizar el conjunto de relaciones que se establecen con el exterior. Lo regional es un punto de contacto y de articulaci&oacute;n de lo nacional y los estudios de caso, pero con un <i>status</i> propio: se trata de explicar el conjunto de relaciones sociales propias (internas) y c&oacute;mo se transforman por la influencia y relaciones que mantienen con regiones circundantes, con el pa&iacute;s o con el mundo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La regi&oacute;n es una unidad de an&aacute;lisis con caracter&iacute;sticas estructurales propias, y delimitada por el conjunto de relaciones sociales que establecen sus grupos sociales en un espacio y en un periodo determinado. Por ello, los l&iacute;mites de una regi&oacute;n se extienden o se distienden en el espacio seg&uacute;n el fen&oacute;meno por analizar y el momento hist&oacute;rico que se estudie. La especificidad del conjunto de relaciones y articulaciones al interior de una regi&oacute;n la hace diferente de otras, pero a la vez se encuentra articulada con otros espacios regionales o nacionales. Luego entonces, es necesario subrayar que lo regional no s&oacute;lo es reflejo de lo nacional, sino que a veces aparecen procesos distintos y en ocasiones contradictorios. De tal suerte que el an&aacute;lisis nacional deber&aacute; rendir cuenta de la diversidad y heterogeneidad regional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con las fuentes documentales, quisi&eacute;ramos se&ntilde;alar que los archivos locales oficiales de Tehuantepec en el siglo XIX, fueron destruidos por la acci&oacute;n de diferentes rebeliones y conflictos sociales. Sin embargo, encontramos muy buena documentaci&oacute;n en el Archivo General del Estado de Oaxaca que no se hab&iacute;a utilizado con anterioridad para un an&aacute;lisis demogr&aacute;fico y epidemiol&oacute;gico de la regi&oacute;n. De ah&iacute; resulta importante intentar una primera explicaci&oacute;n sobre la din&aacute;mica poblacional del Istmo, a partir fundamentalmente de las siguientes fuentes documentales: memorias de gobierno, padrones, censos, prensa y papeles diversos del Archivo General del Gobierno del Estado de Oaxaca, adem&aacute;s de otros documentos obtenidos en archivos nacionales de M&eacute;xico y Estados Unidos de Norteam&eacute;rica. La calidad de las dos primeras merecen un comentario adicional. Las memorias e informes (anuales) de los gobernadores ante el Congreso Constitucional de Oaxaca son una fuente abundante de informaci&oacute;n tanto cuantitativa como cualitativa. El periodo de estudio fue de 1820 a 1910, del que rescatamos y consultamos 37 memorias, distribuidas a lo largo del siglo. Esta cifra representa el 41% de los a&ntilde;os de estudio, lo que parece ser una buena muestra para hacer series num&eacute;ricas. Asimismo, sorprende el orden, el detalle y la continuidad de los datos. Pudimos reconstruir a&ntilde;o por a&ntilde;o la poblaci&oacute;n total de los distritos de Juchit&aacute;n y Tehuantepec, as&iacute; como el n&uacute;mero de enfermos y muertos por epidemias y por otras causas. Para pr&oacute;ximas investigaciones ser&aacute; posible estudiar los &iacute;ndices de fecundidad y de mortalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los padrones generales y de capitaci&oacute;n constituyen la hojas de levantamiento de informaci&oacute;n para hacer los censos. Por lo tanto, contienen abundante informaci&oacute;n para la reconstrucci&oacute;n de familias. En nuestro caso, los utilizamos para estudiar la composici&oacute;n &eacute;tnica de la regi&oacute;n, la migraci&oacute;n nacional y extranjera, y los cambios en la estructura ocupacional. Estas fuentes podr&aacute;n ser cuestionadas en la exactitud cuantitativa, pero es innegable que si tomamos estas cifras como tendencias y como par&aacute;metros para compararlas con otras realidades, resultan ser herramientas de gran utilidad para el an&aacute;lisis cualitativo.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Territorio y poblamiento</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Istmo de Tehuantepec es el m&aacute;s boreal de los estrechamientos &iacute;stmicos de Am&eacute;rica. Esta regi&oacute;n sur de la rep&uacute;blica mexicana tiene dos grandes llanuras en el sur y el norte, formadas por el contacto de la Sierra Madre del Sur y la de Oaxaca y su conexi&oacute;n con la Sierra Atravesada, dejando un paso natural, de poca elevaci&oacute;n, entre el oc&eacute;ano Pac&iacute;fico y el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico;<sup><a href="#notas">4</a></sup> de ah&iacute; el ancestral inter&eacute;s, desde Hern&aacute;n Cort&eacute;s, por construir una v&iacute;a trans&iacute;stmica. De todo el estrecho &iacute;stmico, la porci&oacute;n norte corresponde al estado de Veracruz, y en los an&aacute;lisis regionales se le denomina Sur de Veracruz. La porci&oacute;n sur de este estrechamiento pertenece al estado de Oaxaca, y por antonomasia se le denomina Istmo de Tehuantepec. Esta &aacute;rea constituye el objeto de nuestro estudio, pues forma una regi&oacute;n en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos y culturales; la parte veracruzana se pobl&oacute; y se integr&oacute; comercialmente hasta la construcci&oacute;n del ferrocarril (ver mapa).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n1/a11i1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta regi&oacute;n era y sigue siendo fundamentalmente ind&iacute;gena. Al finalizar el siglo XVIII, la calidad &eacute;tnica era la siguiente: 79.2% de ind&iacute;genas, 8.3% de espa&ntilde;oles y 12.4% de mestizos.<sup><a href="#notas">5</a></sup> Este grupo mayoritario de ind&iacute;genas estaba conformado por diferentes grupos &eacute;tnicos, que fueron llegando en diferentes momentos a la regi&oacute;n, antes de la llegada de los espa&ntilde;oles. En los terrenos m&aacute;s f&eacute;rtiles, regados por el r&iacute;o Tehuantepec, se asentaron los zapotecas, quienes fueron el &uacute;ltimo grupo ind&iacute;gena en establecerse. Para ello combatieron con los aztecas para desalojarlos y replegaron a los huaves al litoral, quienes a su vez hab&iacute;an desplazado a los mixes hacia la sierra del norte y a los zoques hacia el este y noreste, a la selva de los Chimalapas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con la geopol&iacute;tica de la primera mitad del siglo pasado, Tehuantepec era el departamento m&aacute;s grande del estado de Oaxaca y administrativamente controlaba la cuarta parte del territorio. Estaba formado por los distritos de Juchit&aacute;n, Yautepec y Tehuantepec. Su poblaci&oacute;n apenas representaba el 12.5% de los habitantes de toda la entidad federativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Istmo de Tehuantepec era una de las regiones menos pobladas de la rep&uacute;blica mexicana, debido, entre otras cosas, a la insalubridad del clima y a la presencia constante de epidemias. Entre 1820 y 1880 estuvo casi despoblado. La tasa anual de crecimiento era del 0.5%, tan baja como la media de la rep&uacute;blica mexicana, pero adem&aacute;s su densidad demogr&aacute;fica tan s&oacute;lo era de 2.6 habitantes por km<sup>2</sup>, es decir, de casi la mitad de la densidad de poblaci&oacute;n que hab&iacute;a en el territorio nacional, que de por s&iacute; ya era bastante baja.<sup><a href="#notas">6</a></sup> En peores condiciones se encontraba el sur de Veracruz (o istmo veracruzano) pues al inicio del siglo, los cantones de Acayucan y Minatitl&aacute;n apenas contaban con 19 506 habitantes, el equivalente a menos de la mitad de los habitantes del departamento de Tehuantepec.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si comparamos el crecimiento natural de este periodo con el de la Colonia &#151;seg&uacute;n Aguirre Beltr&aacute;n o Borah&#151; las tasas de crecimiento son mayores que las que les antecedieron. Asimismo, al interior de la l&oacute;gica hist&oacute;rica del siglo XIX, las cifras constatan que la din&aacute;mica poblacional se aceler&oacute; y la estructura social se transform&oacute; al finalizar el siglo XIX.<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tasa anual de crecimiento de la poblaci&oacute;n no se increment&oacute; considerablemente en el M&eacute;xico decimon&oacute;nico, y s&oacute;lo fue superada por pa&iacute;ses como Argentina, Brasil y Estados Unidos de Norteam&eacute;rica, en donde sus condiciones internas atrajeron grandes contingentes de inmigrantes. De los pa&iacute;ses andinos, parece que s&oacute;lo Chile y Per&uacute; crecieron a tasas mayores que M&eacute;xico. Y, si lo comparamos con Europa, en t&eacute;rminos relativos Francia y Espa&ntilde;a crecieron s&oacute;lo una tercera parte de lo que M&eacute;xico.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pol&iacute;tica de poblamiento del gobierno federal durante el porfiriato, obtuvo frutos en el Istmo de Tehuantepec. La poblaci&oacute;n pas&oacute; de 52 631 habitantes en 1880, a 109 351 en el momento en que estall&oacute; la Revoluci&oacute;n. Es decir que en este periodo se duplic&oacute; la poblaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">9</a></sup> De haber sido una de las regiones con los ritmos m&aacute;s bajos de crecimiento, entre 1880 y 1910 su poblaci&oacute;n creci&oacute; a una tasa anual del 2.1%. Este porcentaje es alto si lo comparamos con el 1.3% del estado de Oaxaca y con el 1.8% de la rep&uacute;blica mexicana. Es decir, que la tasa anual de crecimiento del distrito de Juchit&aacute;n y de Tehuantepec durante el cambio de siglo, estuvo por arriba de la media de su estado y del pa&iacute;s.<sup><a href="#notas">10</a></sup> En la <i>Gr&aacute;fica de poblaci&oacute;n del Istmo de Tehuantepec 1820&#45;1904</i> se puede observar la tendencia de crecimiento de la poblaci&oacute;n a lo largo de todo el siglo pasado, en donde destaca el incremento tan fuerte que tuvo a partir de 1885.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n1/a11c1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La densidad de poblaci&oacute;n en cambio todav&iacute;a se mantuvo por debajo de la media nacional. Durante el Porfiriato, la densidad de poblaci&oacute;n del Istmo aument&oacute; de 2.6 a 5.4 h/km<sup>2</sup>, mientras que la media nacional pas&oacute; de 4.5 a 7.6 h/km<sup>2</sup>. Para el Istmo, el incremento representa el doble, pero sigui&oacute; siendo bajo debido al extenso territorio de esta regi&oacute;n sur del pa&iacute;s, con grandes &aacute;reas de bosque, y lo dif&iacute;cil que result&oacute; poblar las zonas pantanosas y extremadamente h&uacute;medas, con sus consecuentes enfermedades end&eacute;micas y epid&eacute;micas.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Planes de colonizaci&oacute;n</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los primeros gobiernos independientes plantearon la necesidad de colonizar las grandes extensiones deshabitadas del pa&iacute;s y explotar las tierras "improductivas". Para ello se emitieron algunas leyes de colonizaci&oacute;n, que intentaban estimular la colonizaci&oacute;n de M&eacute;xico con extranjeros.<sup><a href="#notas">11</a></sup> El 14 de octubre de 1823 se dict&oacute; un decreto para la creaci&oacute;n de la provincia del Istmo, la cual comprend&iacute;a tanto la porci&oacute;n veracruzana como la oaxaque&ntilde;a, y aunque no se llev&oacute; a efecto, es interesante mencionarla porque encierra tres de los principios que contuvieron la mayor&iacute;a de las siguientes disposiciones sobre bald&iacute;os y colonizaci&oacute;n: recompensa a los militares, sesiones a los colonos extranjeros y adjudicaciones de bald&iacute;os a los vecinos de los pueblos cercanos a ellos.<sup><a href="#notas">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde, el gobierno de Veracruz concesion&oacute; un cuadril&aacute;tero de 9 300 km<sup>2</sup>, a un franc&eacute;s de nombre Fran&ccedil;ois Giordan, para que trajera 500 familias a radicar y trabajar en el Istmo de Tehuantepec, en el plazo de tres a&ntilde;os. Las tierras concesionadas para la colonizaci&oacute;n europea estaban ubicadas en la frontera de los estados de Veracruz y Oaxaca. Al a&ntilde;o siguiente, Giordan form&oacute; <i>La Compagnie Europ&eacute;enne de l'Isthme de Tehuantepec</i> para colonizar la regi&oacute;n, crear una v&iacute;a comercial entre el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico y el oc&eacute;ano Pac&iacute;fico e incrementar el comercio entre Europa y Oriente.<sup><a href="#notas">13</a></sup> La compa&ntilde;&iacute;a francesa no logr&oacute; ninguno de estos objetivos. En cuanto a la migraci&oacute;n de familias francesas, &eacute;stas no se arraigaron porque no era nada f&aacute;cil sobrevivir a las inclemencias del tiempo y a las enfermedades tropicales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casi todos los gobiernos del M&eacute;xico independiente hab&iacute;an promovido programas de inmigraci&oacute;n, pero la gran mayor&iacute;a hab&iacute;an resultado un fracaso. Para entonces, hacia 1880, los profesionistas relacionados con los proyectos de colonizaci&oacute;n, intelectuales y gobernantes empezaron a admitir que el &eacute;xito de las empresas de colonizaci&oacute;n estaba directamente relacionado con otros problemas: que el europeo no aceptaba venir a M&eacute;xico como trabajador, porque si bien hab&iacute;a mucha tierra tropical, &eacute;sta era insalubre; que las pocas tierras f&eacute;rtiles que se encontraban incultas, estaban en manos de grandes terratenientes, y por tanto se ten&iacute;a que reglamentar la propiedad de la tierra; y por &uacute;ltimo, la necesidad de hacer obras de infraestructura para procurar el sistema de riego en &eacute;poca de sequ&iacute;as y el desag&uuml;e en zonas pantanosas durante las lluvias.<sup><a href="#notas">14</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos a&ntilde;os despu&eacute;s, el proyecto de los liberales se empez&oacute; a convertir en una realidad: se lograron poblar muchas regiones deshabitadas del pa&iacute;s, se privatizaron grandes extensiones de tierra y se desarroll&oacute; la agricultura de exportaci&oacute;n. En 1883, la Secretar&iacute;a de Fomento, Colonizaci&oacute;n, Industria y Comercio realiz&oacute; un estudio exhaustivo del Istmo de Tehuantepec, al mando del ingeniero Alejandro Prieto, para determinar los lugares que ofrec&iacute;an las condiciones &oacute;ptimas para el establecimiento de colonias agr&iacute;colas. Este proyecto de colonizaci&oacute;n obedec&iacute;a a la pol&iacute;tica nacional de inmigraci&oacute;n, pero adem&aacute;s constitu&iacute;a una prioridad para el gobierno mexicano, por ser una regi&oacute;n estrat&eacute;gica y codiciada por los Estados Unidos e Inglaterra.<sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La comisi&oacute;n que realiz&oacute; el estudio del Istmo dictamin&oacute; que las dos causas m&aacute;s importantes del fracaso de los dos proyectos de colonizaci&oacute;n anteriores, hab&iacute;an sido las malas cosechas y el clima. Por lo tanto, propusieron la realizaci&oacute;n indispensable de obras de riego, porque las zonas m&aacute;s templadas eran las m&aacute;s factibles de ser pobladas, pero sus tierras perd&iacute;an muy r&aacute;pido la humedad. Por ello se propon&iacute;a dotarlas de riego para obtener otra cosecha durante la &eacute;poca de est&iacute;o. En el otro extremo se ten&iacute;an las tierras bajas con mucha humedad, pero imposibles de habitar por el calor insoportable y por los mosquitos que provocaban el paludismo, entre otras enfermedades. De tal suerte que se deber&iacute;an crear desag&uuml;es en las partes bajas o "evitar los terrenos con acci&oacute;n miasm&aacute;tica y alejados de lagos y pantanos".<sup><a href="#notas">16</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al impulso de las colonias agr&iacute;colas se deslindaron y adjudicaron muchas tierras en el Istmo, se hicieron algunos pozos para riego, se modernizaron algunas haciendas, se diversific&oacute; e intensific&oacute; el cultivo de algunos productos agr&iacute;colas, y se secaron algunos pantanos. Sin embargo, el proyecto de colonizaci&oacute;n en torno al desarrollo de la agricultura no fue tan importante, ni produjo tantos cambios como los que ocasion&oacute; la construcci&oacute;n del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este proyecto trans&iacute;stmico de inter&eacute;s comercial internacional tuvo un gran impacto sobre la regi&oacute;n. A partir de la construcci&oacute;n del ferrocarril, se registr&oacute; el mayor &iacute;ndice de expropiaci&oacute;n de terrenos habitados y cultivados tanto para el tendido de la l&iacute;nea, como de las estaciones; se fundaron nuevos poblados en torno a las estaciones del ferrocarril; se foment&oacute; la inmigraci&oacute;n tanto de trabajadores para abrir brechas y poner durmientes, como profesionistas y comerciantes; se incrementaron toda clase de servicios, y se dinamiz&oacute; el comercio.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Epidemias y desastres</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un factor m&aacute;s que explica el despoblamiento del Istmo de Tehuantepec, fue la presencia constante de epidemias y de diversas enfermedades end&eacute;micas, que durante todo el siglo XIX fueron la principal causa de mortalidad.<sup><a href="#notas">17</a></sup> De tiempo en tiempo y casi de manera constante, en el Istmo aparec&iacute;an epidemias como la viruela, el c&oacute;lera, la fiebre amarilla y el paludismo que causaron &iacute;ndices de morbi&#45;letalidad muy altos. Estas epidemias estuvieron acompa&ntilde;adas de hambrunas, desastres naturales como p&eacute;rdida de cosechas debido a inundaciones, sequ&iacute;as o plagas, y en las peores situaciones, coincidi&oacute; con conflictos pol&iacute;ticos, como fue el caso de 1833&#45;34, 1849&#45;50, 1853&#45;54 y 1879&#45;1885 (ver cuadro).</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n1/a11c2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las fechas mencionadas antes del cuadro constituyen coyunturas en las cuales se registraron tasas negativas de crecimiento, provocando lo que Vicente P&eacute;rez Moreda llama <i>crisis de mortalidad</i>. Es decir, el fen&oacute;meno demogr&aacute;fico que tiene un origen extraecon&oacute;mico y surge de manera totalmente accidental, pudiendo tratarse de una crisis de mortalidad epid&eacute;mica de tipo puro.<sup><a href="#notas">18</a></sup> &iquest;&Eacute;stas ser&iacute;an en s&iacute; mismas la causa del despoblamiento del Istmo hasta 1885? Trataremos de ver la frecuencia, la extensi&oacute;n y la intensidad de algunas epidemias, as&iacute; como su impacto por localidades o por grupo social de mayor riesgo; al tiempo que lo relacionaremos con otros factores de la &eacute;poca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>viruela</i> fue la epidemia que mayor n&uacute;mero de ocasiones se manifest&oacute; en todo el estado de Oaxaca, y en particular en el departamento de Tehuantepec, que casi siempre result&oacute; ser uno de los m&aacute;s afectados y registr&oacute; los mayores &iacute;ndices de morbilidad.<sup><a href="#notas">19</a></sup> La poblaci&oacute;n se va haciendo inmune al virus, pero en esta regi&oacute;n no fue posible a pesar de tener baja densidad de poblaci&oacute;n, debido al movimiento constante que provocaba el comercio intrarregional y con Veracruz, Guatemala y la ciudad de Oaxaca. Por ejemplo, en 1829 se present&oacute; en el Istmo con un saldo de 2 299 muertos, equivalente a un &iacute;ndice del 4.5 de letalidad.<sup><a href="#notas">20</a></sup> En Espa&ntilde;a un impacto leve de esta epidemia se ha calculado en 1% de los enfermos y los impactos fuertes del siglo XVIII son del 20 al 40%.<sup><a href="#notas">21</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta epidemia se present&oacute; en el Istmo de manera muy parecida en diferentes a&ntilde;os, porque no fue sino hasta la segunda mitad del siglo pasado cuando los m&eacute;dicos pudieron hacer un mejor manejo de las vacunas. De 1879&#45;1880 a 1880&#45;1881 la viruela atac&oacute; continuamente, al tiempo que, junto con otras enfermedades (paludismo, fiebre amarilla, diarrea, disenter&iacute;a, alferec&iacute;a y otras m&aacute;s) propias del clima tropical h&uacute;medo causaron una mortalidad del 4.3% y 4.9% respectivamente en los dos a&ntilde;os. De estos &iacute;ndices, la epidemia de viruela fue la m&aacute;s da&ntilde;ina para la poblaci&oacute;n, pues ella sola provoc&oacute; la mitad de las muertes (56.8% y 44.3% en cada a&ntilde;o).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otras causas por las cuales a las autoridades sanitarias les resultaba muy dif&iacute;cil erradicar la epidemia, fueron que hab&iacute;a una poblaci&oacute;n infantil mayoritaria y un gran porcentaje de inmigrantes, que no hab&iacute;an podido desarrollar inmunidad a este virus. Tan s&oacute;lo en la ciudad de Juchit&aacute;n, seg&uacute;n el padr&oacute;n de 1890, el 8.5% de la poblaci&oacute;n hab&iacute;a llegado ese a&ntilde;o. Asimismo, en la pir&aacute;mide de edades de la Gr&aacute;fica 2 se nota un descenso en el rango de 11&#45;15 a&ntilde;os. De tal suerte que fue la poblaci&oacute;n m&aacute;s afectada diez a&ntilde;os atr&aacute;s.<sup><a href="#notas">22</a></sup> En esta d&eacute;cada de los ochenta, Juchit&aacute;n fue el distrito del Istmo que tuvo el mayor impacto; registr&oacute; un &iacute;ndice del 3.05% de mortalidad (s&oacute;lo por viruela). &Eacute;sta fue una de las zonas de mayor crecimiento econ&oacute;mico, pues hab&iacute;a muchas tierras v&iacute;rgenes: lleg&oacute; mucha gente por la expansi&oacute;n de la ganader&iacute;a, se abrieron nuevas tierras al cultivo y se estaba construyendo el ferrocarril. Las enfermedades y muerte por epidemias estuvieron acompa&ntilde;adas por el hambre que provoc&oacute; el paso de la langosta, am&eacute;n de las revueltas provocadas por las demandas agrarias no resueltas y por los conflictos electorales.<sup><a href="#notas">23</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El c&oacute;lera fue una de las epidemias nuevas que vivi&oacute; la sociedad decimon&oacute;nica y en particular la istme&ntilde;a. Se present&oacute; con esta frecuencia: 1833&#45;1834, 1849&#45;1850, 1882&#45;1883, 1886&#45;1887, 1893 y en los tres primeros casos estuvo acompa&ntilde;ada de hambre y de guerra.<sup><a href="#notas">24</a></sup> En la primera ocasi&oacute;n coincidi&oacute; con la guerra civil que provocaron las reformas liberales de Valent&iacute;n G&oacute;mez Far&iacute;as. En el segundo caso la Guerra de Intervenci&oacute;n Norteamericana y en particular la rebeli&oacute;n de Tehuantepec de Che Gorio Melendre. Y en el tercer caso, los conflictos electorales locales, que llegaron a desencadenar una rebeli&oacute;n armada con base ind&iacute;gena y campesina.<sup><a href="#notas">25</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XIX y las primeras del presente, la vida de la sociedad y la producci&oacute;n agr&iacute;cola siguieron determinadas, al igual que antes, por las inclemencias del tiempo, por los trastornos naturales y por las enfermedades. La diferencia con respecto a periodos anteriores fue la intervenci&oacute;n del Estado, el inicio de los sistemas de salud p&uacute;blicos tales como la instalaci&oacute;n de lazaretos, cuarentenas para los enfermos, cordones sanitarios alrededor de poblaciones en estado epid&eacute;mico y manejo de vacunas y enfermos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre 1882 y 1883, la poblaci&oacute;n istme&ntilde;a fue asolada nuevamente por el c&oacute;lera.<sup><a href="#notas">26</a></sup> Como en la mayor&iacute;a de los casos de la historia decimon&oacute;nica, fueron unas tropas militares las portadoras del bacilo; llegaron al Istmo oaxaque&ntilde;o procedentes de Tonal&aacute;, Chiapas, y la epidemia se extendi&oacute; por todos los pueblos de los distritos de Juchit&aacute;n y Tehuantepec. Dado que no hab&iacute;a suficiente personal m&eacute;dico para asistir a la poblaci&oacute;n, y faltaban recursos por los conflictos pol&iacute;ticos de la regi&oacute;n, el gobierno orden&oacute; tender un cord&oacute;n sanitario en la l&iacute;nea lim&iacute;trofe con los distritos colindantes. En principio se trat&oacute; de evitar la propagaci&oacute;n del bacilo, que a veces tambi&eacute;n lo portaban los comerciantes de vino y mezcal, pero en el fondo, tambi&eacute;n pretendieron construir un muro de contenci&oacute;n social contra la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena que estaba participando en el conflicto electoral.<sup><a href="#notas">27</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El c&oacute;nsul americano de Tehuantepec inform&oacute; al de Acapulco que el lugar m&aacute;s afectado hab&iacute;a sido la ciudad de Tehuantepec, en donde murieron 1 000 personas en cuatro semanas.<sup><a href="#notas">28</a></sup> En cambio, los reportes del gobierno del estado de Oaxaca hablan de 1 279 muertos en los dos distritos.<sup><a href="#notas">29</a></sup> Quiz&aacute; se trata de un subregistro porque el gobierno hab&iacute;a estado promoviendo la idea de que el Istmo era un lugar muy salubre y ten&iacute;a buenas condiciones para llevar colonos que fundaran nuevos asentamientos y construyeran la v&iacute;a trans&iacute;stmica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor&iacute;a de los poblados del Istmo oaxaque&ntilde;o se encontraban ubicados en los lugares menos calurosos, pero la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n estaba concentrada en las villas de Tehuantepec y Juchit&aacute;n, las cuales reun&iacute;an las condiciones para una mayor proliferaci&oacute;n de las epidemias, pues estaban ubicadas en la planicie y por tanto tienen un clima m&aacute;s caluroso, al tiempo que son insalubres por los pantanos y por los r&iacute;os que ah&iacute; se encuentran. Estas villas ten&iacute;an una estructura ocupacional muy diversificada, pero a su vez, esto provocaba mayor hacinamiento y diferenciaci&oacute;n social.<sup><a href="#notas">30</a></sup></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n1/a11c3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El distrito de Tehuantepec fue la porci&oacute;n del Istmo con mayor &iacute;ndice de muertes por c&oacute;lera, debido a que ah&iacute; se encontraban las mayores concentraciones de poblaci&oacute;n. &Eacute;sta era la zona de asentamientos m&aacute;s antiguos de la regi&oacute;n, y donde se ubicaba el mayor hacinamiento, aguas estancadas en las orillas de los poblados y acumulaci&oacute;n de desperdicios, creando las condiciones propicias para la proliferaci&oacute;n y contagio del <i>vibri&oacute;n col&eacute;rico.</i> De manera que este distrito tuvo un &iacute;ndice del 4.23% de mortalidad, casi tan alto como el de la Ciudad de M&eacute;xico que registr&oacute; un 5% en 1833.<sup><a href="#notas">31</a></sup> En cambio el distrito de Juchit&aacute;n s&oacute;lo tuvo un &iacute;ndice del 1.11%. Aqu&iacute; fue menor el contagio porque la mayor&iacute;a de los poblados ten&iacute;an un patr&oacute;n de asentamiento disperso; en parte porque eran pueblos de agricultores y en parte porque la zona empez&oacute; a desarrollarse y diversificarse econ&oacute;micamente apenas en la segunda mitad del siglo pasado.<sup><a href="#notas">32</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El registro desglosado por localidades es ilustrativo del impacto diferencial de la epidemia debido a las distintas condiciones de vida en cada poblado. La fuente se&ntilde;ala 19 sitios en el Istmo donde atac&oacute; la epidemia de c&oacute;lera. Entre &eacute;stos, los cuatro asentamientos de mayor mortalidad fueron: las dos ciudades m&aacute;s importantes de la regi&oacute;n, Tehuantepec y Juchit&aacute;n; el barrio de San Blas y el pueblo de San Dionisio del Mar. El mayor n&uacute;mero de muertos se dio en la ciudad de Tehuantepec, con un &iacute;ndice de mortalidad del 6.8%, el m&aacute;s alto de todo el estado de Oaxaca, y s&oacute;lo lo supera el 8% que registr&oacute; la misma epidemia en la ciudad de Oaxaca en 1833.<sup><a href="#notas">33</a></sup> Tehuantepec fue la ciudad m&aacute;s grande del Istmo, altamente estratificada, y la primera que tuvo una estructura ocupacional diversificada; ya desde 1845, en el Padr&oacute;n General, registraba 68 diferentes ocupaciones, donde m&aacute;s del 50% de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa se dedicaba a actividades no agr&iacute;colas y con una diferenciaci&oacute;n social muy marcada, pues hab&iacute;a desde comerciantes y ganaderos muy ricos, hasta jornaleros y artesanos muy pobres.<sup><a href="#notas">34</a></sup> Hoy se sabe que el c&oacute;lera es una enfermedad de indigentes y se desarrolla en condiciones insalubres, por eso el bacilo encontr&oacute; ah&iacute; condiciones favorables para su proliferaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parece que la poblaci&oacute;n de San Dionisio del Mar y de San Blas se encontraban en una situaci&oacute;n m&aacute;s adversa, pues sus &iacute;ndices de mortalidad fueron del 18% y del 9.2% respectivamente. El primero de ellos era un pueblo de ind&iacute;genas huaves dedicados casi en su totalidad a la pesca, pero con la construcci&oacute;n del puerto de Salina Cruz se fue convirtiendo en un lugar de servicios, y adem&aacute;s era el puerto de llegada de los trabajadores chinos, negros jamaiquinos y japoneses que desembarcaban en M&eacute;xico para trabajar en la construcci&oacute;n del ferrocarril. De manera que el hacinamiento y la insalubridad provocaron uno de los &iacute;ndices m&aacute;s altos de mortalidad en la historia del c&oacute;lera. Francia registr&oacute; un &iacute;ndice de mortalidad de 21.8% en la epidemia de c&oacute;lera de 1821.<sup><a href="#notas">35</a></sup> En el caso de San Blas, se trataba de un barrio ind&iacute;gena zapoteco pegado a la ciudad de Tehuantepec, lo cual le daba la caracter&iacute;stica de lo que hoy podr&iacute;amos llamar "ciudad perdida" o suburbio de poblaci&oacute;n marginal. De alguna manera, esto explica que ah&iacute; se diera el tercer registro m&aacute;s alto de la regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gobierno empez&oacute; a instrumentar los servicios de salud p&uacute;blica, aunque con poco &eacute;xito: nombr&oacute; una comisi&oacute;n, compuesta por los doctores Juan I. Vasconcelos y Constancio P. Idiaquez para que auxiliaran a los enfermos, pero el primero de los m&eacute;dicos muri&oacute;. Meses despu&eacute;s, en uno de los rebrotes de la epidemia, se estableci&oacute; un hospital bajo la direcci&oacute;n del doctor Patricio Santaella, quien tambi&eacute;n muri&oacute; al poco tiempo.<sup><a href="#notas">36</a></sup> En la &eacute;poca, los m&eacute;dicos y gobernantes se&ntilde;alaban en sus informes diversas causas fijas de insalubridad inherentes a la poblaci&oacute;n, tales como: las malas condiciones higi&eacute;nicas de los "moradores", la falta de ca&ntilde;os en las casas comunes y de desag&uuml;es para eliminar las "inmundicias" y aguas de lavar; tambi&eacute;n se&ntilde;alaban que los talabarteros curt&iacute;an las pieles en la margen derecha del r&iacute;o, en donde tambi&eacute;n se tiraban todo tipo de desperdicios del mercado, lo cual hac&iacute;a impura el agua que se ocupaba en las casas; y el secado de las pieles lo hac&iacute;an en las calles y la plaza p&uacute;blica. Asimismo, las autoridades indicaban de manera alarmante que los habitantes "tomaban mucho" (se emborrachaban) y que en sus fiestas tradicionales llamadas "velas" o "velorios" se hac&iacute;an vigilias prolongadas y que comet&iacute;an todo tipo de excesos, como si &eacute;sta fuera la causa de contagio del c&oacute;lera.<sup><a href="#notas">37</a></sup> De cualquier forma se empezaron a tomar en cuenta algunas medidas higi&eacute;nicas, pero muchas de ellas no se pudieron resolver a mediano plazo, y se volvieron a presentar otras dos epidemias en los a&ntilde;os que faltaban para concluir el siglo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La otra epidemia que azot&oacute; constantemente a la poblaci&oacute;n del Istmo fue la <i>fiebre amarilla,</i> tambi&eacute;n conocida como v&oacute;mito negro o tifo americano, y de la cual los m&eacute;dicos dec&iacute;an que atacaba "con todo su influjo maligno y sus mort&iacute;feros efectos".<sup><a href="#notas">38</a></sup> Lleg&oacute; del Golfo de M&eacute;xico y cundi&oacute; como epidemia, pero despu&eacute;s se instal&oacute; en forma end&eacute;mica hacia finales del siglo pasado, ya que la geograf&iacute;a y clima del Istmo de Tehuantepec re&uacute;ne todas las condiciones para la propagaci&oacute;n de la enfermedad.<sup><a href="#notas">39</a></sup> En Europa tambi&eacute;n se le llamaba fiebre amarilla urbana porque se dec&iacute;a que ten&iacute;a un instinto casero, debido a que proliferaba en los peque&ntilde;os charcos de lluvias que se hac&iacute;an en las calles mal trazadas de las villas o ciudades.<sup><a href="#notas">40</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La proliferaci&oacute;n de la fiebre amarilla en el Istmo se debi&oacute; a la intromisi&oacute;n del hombre en nuevos nichos ecol&oacute;gicos, porque se empezaron a abrir nuevas tierras para la agricultura, la ganader&iacute;a y la construcci&oacute;n del ferrocarril;<sup><a href="#notas">41</a></sup> adem&aacute;s, el virus iba encontrando gente reci&eacute;n llegada a la regi&oacute;n y que por lo tanto no hab&iacute;a formado anticuerpos contra el flavivirus.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los &iacute;ndices de morbilidad total y particulares fueron del 95%, es decir que en ese a&ntilde;o, casi el total de la poblaci&oacute;n enferm&oacute; de fiebre amarilla. En cambio el &iacute;ndice general de letalidad s&oacute;lo fue del 2.96%. Podemos pensar que para entonces se empez&oacute; a tener conocimiento sobre el manejo y control de la enfermedad. No obstante, en un desglose m&aacute;s fino de los datos que nos proporciona la <i>Memoria de Gobierno</i> de 1885, observamos que en los &iacute;ndices por sexo, los hombres (71%) constituyen el grupo de mayor riesgo frente a las mujeres (29%). Y en un an&aacute;lisis por estado civil, tenemos que los solteros muertos por fiebre amarilla son el grupo m&aacute;s numeroso y representan un 38%. Es decir que la mayor&iacute;a de muertos por esta epidemia fueron los j&oacute;venes trabajadores extranjeros.<sup><a href="#notas">42</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde Coatzacoalcos y Salina Cruz sigui&oacute; llegando poblaci&oacute;n nueva. La mayor&iacute;a de ella viv&iacute;a en condiciones insalubres y de hacinamiento; sin embargo, las epidemias se comenzaron a erradicar de la regi&oacute;n, bajaron los &iacute;ndices de mortalidad y se desarrollaron los sistemas de salud p&uacute;blica. Esto permiti&oacute; el crecimiento de algunos asentamientos localizados en la planicie y a lo largo de la l&iacute;nea donde despu&eacute;s se construir&iacute;a el ferrocarril.<sup><a href="#notas">43</a></sup></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Medidas de salud p&uacute;blica</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo pasado ya se hab&iacute;an desarrollado buenos sistemas de salud p&uacute;blica a nivel mundial, y el Istmo no fue la excepci&oacute;n. El gobierno del estado de Oaxaca y la Secretaria de Comunicaciones y Obras P&uacute;blicas tuvieron mucho inter&eacute;s en sanear todo el Istmo, incluyendo la parte veracruzana, con el objeto de poblar la regi&oacute;n, pero tambi&eacute;n para proteger a los extranjeros y el capital que llegaron al sur para el desarrollo del proyecto trans&iacute;stmico. Se formaron lazaretos para poner a la gente enferma o reci&eacute;n llegada en cuarentena y Juntas de Sanidad que revisaban, tanto los barcos al llegar al puerto de Salina Cruz y / o Coatzacoalcos, como la venta de comestibles en el mercado. Otra preocupaci&oacute;n fue desecar los pantanos que estaban alrededor de las principales ciudades, como Juchit&aacute;n y Tehuantepec, entubar el agua y evitar que se arrojaran desechos a los r&iacute;os.<sup><a href="#notas">44</a></sup> Todo parece indicar que la instrumentaci&oacute;n de los sistemas de salud los concentraron en la ciudad de Tehuantepec y en la l&iacute;nea del ferrocarril, porque a partir de 1900 los mayores &iacute;ndices de muerte se empezaron a registrar en peque&ntilde;os poblados del distrito de Juchit&aacute;n.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n1/a11c4.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Evaluaci&oacute;n de las crisis de mortalidad</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Haciendo un balance de la frecuencia, la extensi&oacute;n geogr&aacute;fica y la intensidad de las crisis de mortalidad, notamos las siguientes cuestiones: la frecuencia de las epidemias en el siglo XIX se fue haciendo menos constante y de hecho casi se llegaron a erradicar al entrar la siguiente centuria, para convertirse en enfermedades end&eacute;micas en los lugares m&aacute;s apartados de los centros urbanos. La extensi&oacute;n geogr&aacute;fica de estas enfermedades nunca cubri&oacute; toda la regi&oacute;n del Istmo, y s&oacute;lo se dispers&oacute; a todos los poblados en los dos casos de pandemia de c&oacute;lera. Aun as&iacute;, los mayores &iacute;ndices de mortalidad se registraron en los centros urbanos. En relaci&oacute;n con la intensidad, podemos decir que s&oacute;lo hasta 1880 las epidemias provocaron tasas negativas de crecimiento. Despu&eacute;s de esta fecha la mortalidad "natural" o por todas las otras causas fue mayor que la producida por paludismo o fiebre amarilla, pero debemos subrayar que tambi&eacute;n se fueron reduciendo las tasas de mortalidad en el &uacute;ltimo cuarto del siglo. Aun en los casos coyunturales o de crisis catastr&oacute;fica como les llama P&eacute;rez Moreda, donde coincidieron las epidemias con las crisis de subsistencia (p&eacute;rdida de cosechas) y con las guerras, la poblaci&oacute;n encontr&oacute; de manera natural su equilibrio. De tal suerte que, a pesar de lo siniestro que pueda parecer el siglo XIX, se dio una tendencia constante al crecimiento poblacional. Las crisis de mortalidad de este periodo jam&aacute;s se podr&aacute;n comparar con los desastres que las mismas provocaron entre la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena durante el periodo colonial o a las acaecidas en la Europa medieval.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cambios demogr&aacute;ficos del Istmo de Tehuantepec &#151;y quiz&aacute; lo podemos generalizar a M&eacute;xico&#151;, se debieron a una confluencia de diferentes factores. Algunos que actuaron en contra del crecimiento poblacional, como las epidemias, las crisis agr&iacute;colas y las guerras, pero fueron compensados por los mecanismos naturales internos de las regiones: incremento de la natalidad, roturaci&oacute;n de nuevas tierras en el distrito de Juchit&aacute;n con su consecuente aumento en la productividad agr&iacute;cola y expansi&oacute;n de la agricultura. Otros factores fueron de orden externo, como los programas de colonizaci&oacute;n, las pol&iacute;ticas de salud p&uacute;blica, los proyectos de desarrollo y la migraci&oacute;n. Estos dos &uacute;ltimos fueron los determinantes para el crecimiento poblacional de la regi&oacute;n. A partir de la construcci&oacute;n del ferrocarril, se generaron cambios poblacionales sin precedente. En el &uacute;ltimo cuarto de siglo, la tasa anual de crecimiento en el Istmo de Tehuantepec fue del 2.1%, mientras que en la rep&uacute;blica mexicana fue de 1.8, considerando que el pa&iacute;s estaba en pleno crecimiento econ&oacute;mico. Como dato curioso, hay que recordar que al iniciar el siglo XIX, el Istmo veracruzano s&oacute;lo contaba con la tercera parte de la poblaci&oacute;n que hab&iacute;a en el Istmo oaxaque&ntilde;o, y al finalizar el periodo casi lleg&oacute; a tener la misma poblaci&oacute;n, con una tasa anual de crecimiento del 3%, comparable con la que hubo en el norte de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El crecimiento econ&oacute;mico y poblacional que se logr&oacute; en Istmo de Tehuantepec al finalizar el Porfiriato, fue la consecuencia de una pol&iacute;tica encaminada a borrar la herencia colonial de una sociedad dividida y heterog&eacute;nea. Se trat&oacute; de copiar el modelo de desarrollo de los pa&iacute;ses europeos, y se atendi&oacute; a las demandas econ&oacute;micas del mercado internacional, y sobre todo a las necesidades del pa&iacute;s del norte. La paradoja fue la profundizaci&oacute;n de las desigualdades y de las diferencias. El proyecto trans&iacute;stmico enriqueci&oacute; a las poblaciones por donde pas&oacute; el ferrocarril, especialmente las ciudades de Tehuantepec y Juchit&aacute;n en donde hubo cambios en la composici&oacute;n de los n&uacute;cleos familiares, y la estructura ocupacional se diversific&oacute; y se hizo muy compleja, con una organizaci&oacute;n de clases muy diferenciada, encabezada por una oligarqu&iacute;a de filiaci&oacute;n zapoteca. La afluencia de extranjeros aport&oacute; muchos elementos culturales que los zapotecas integraron a su vestido, a la comida y a la m&uacute;sica, pero no como imitaci&oacute;n, sino de manera reelaborada. Las transformaciones fueron profundas para algunas zonas porque el eje comercial que antiguamente corr&iacute;a de Tehuantepec hacia Guichicovi y se internaba a la Sierra o al puerto de Veracruz, cambi&oacute; hacia Tehuantepec, pasando por el "puerto" o parte m&aacute;s baja del Istmo para permitir el paso del ferrocarril. De tal suerte que se dinamiz&oacute; el comercio, pero se despoblaron y empobrecieron los poblados mixes, al tiempo que surgieron otros como Mat&iacute;as Romero y todos los puntos intermedios. En general hubo una polarizaci&oacute;n social y se profundizaron las diferencias econ&oacute;micas entre los grupos &eacute;tnicos que cohabitan en la regi&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Archivo General de la Naci&oacute;n (AGN), SCOP, Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, Exp. 2/107&#45;1, 19001901; <i>Diario Independiente y Noticioso.</i> Oaxaca, 21 de julio de 1901;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2634978&pid=S1607-050X199900010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> AGEO, Secretar&iacute;a de Gobierno, Memoria administrativa, Leg. 66,Exp. 10, Informe sobre salud p&uacute;blica en 1905; tambi&eacute;n v&eacute;anse las memorias de los gobernadores de Oaxaca correspondientes a la &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo pasado y primeros a&ntilde;os de este siglo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Censo de Revillagigedo de 1793.</i> AGN, Historia, 52.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Alba, Francisco, "Cambios demogr&aacute;ficos y el fin del porfiriato", en <i>El poblamiento de M&eacute;xico. Una visi&oacute;n hist&oacute;rico&#45;demogr&aacute;fica. M&eacute;xico en el siglo XIX.</i> T. III, M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n&#45;CONAPO&#45;Grupo Azabache, 1993. pp, 160&#45;162.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2634981&pid=S1607-050X199900010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la Pe&ntilde;a, Guillermo, (comp.), <i>Cambio regional, mercado de trabajo y vida obrera en Jalisco.</i> M&eacute;xico, Colegio de Jalisco, 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2634983&pid=S1607-050X199900010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Zavala, Lorenzo, <i>Ensayo hist&oacute;rico de las revoluciones de M&eacute;xico desde 1808 hasta 1830.</i> T. I, Par&iacute;s: Imprenta de P. Dupont y G. Laguionie, 1831. pp. 33 y 34.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2634985&pid=S1607-050X199900010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El censo de poblaci&oacute;n de 1910; Los datos de la rep&uacute;blica mexicana se tomaron de las <i>Estad&iacute;sticas, op. cit.,</i> t. I. p. 9.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Eco del Istmo.</i> Tehuantepec, 15 de octubre de 1893; <i>ibid.</i> 8 de noviembre de 1893; "Ferrocarril Nacional de Tehuantepec. Informe general de los trabajos de mantenimiento, reconstrucci&oacute;n y explotaci&oacute;n desde diciembre 16 de 1899 hasta 30 de junio de 1901" en <i>Anales de la Secretar&iacute;a de Comunicaciones y Obras P&uacute;blicas.</i> 2o. a&ntilde;o, 1er. trimestre, 1a. parte t&eacute;cnica, 2a. parte administrativa, M&eacute;xico, 1902. p. 100.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2634988&pid=S1607-050X199900010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Exposici&oacute;n que el Vice&#45;Gobernador en ejercicio del supremo poder ejecutivo del estado hizo en cumplimiento del art&iacute;culo 83 de la Constituci&oacute;n Particular del mismo, a la Cuarta Legislatura Constitucional al abrir sus primeras sesiones ordinarias el 2 de julio de 1831.</i> Oaxaca, Imprenta del Supremo Gobierno del Estado, 1831.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fenner Frank y O. White, David, <i>Virolog&iacute;a m&eacute;dica.</i> M&eacute;xico, Ediciones Cient&iacute;ficas, La Prensa M&eacute;dica Mexicana, 1981. pp. 300&#45;305.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2634991&pid=S1607-050X199900010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frobisher, Martin, <i>Microbiolog&iacute;a y patolog&iacute;a para enfermeras.</i> M&eacute;xico, Nueva Editorial Interamericana, 1962. pp. 339&#45;344 y 475&#45;476.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2634993&pid=S1607-050X199900010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ginzburg, Cario, <i>El queso y los gusanos: el cosmos, seg&uacute;n un molinero del siglo XVI.</i> Barcelona, Muchnik editores, 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2634995&pid=S1607-050X199900010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Giordan, Fran&ccedil;ois, (concessionnaire et colon), <i>Description et Colonisation de L'Isthme de Tehuantepec, pr&eacute;c&eacute;d&eacute;es d'une Notice Historique.</i> Par&iacute;s, Au Si&eacute;ge de la Soci&eacute;t&eacute;, Rue Nve. des Mathurins, 1838. pp. 44&#45;52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2634997&pid=S1607-050X199900010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Navarro, Mois&eacute;s, "Cortejo y desaire", en Cos&iacute;o Villegas, <i>op. cit.,</i> 1974. pp. 153&#45;161.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez y Gonz&aacute;lez, Luis, <i>Pueblo en vilo: Microhistoria de San Jos&eacute; de Gracia.</i> M&eacute;xico, COLMEX, 1979.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635000&pid=S1607-050X199900010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Navarro, Mois&eacute;s, "M&eacute;xico, Pa&iacute;s de inmigraci&oacute;n", en Daniel Cos&iacute;o Villegas (coord.), <i>Historia moderna de M&eacute;xico. El Porfiriato. Vida social.</i> M&eacute;xico, Hermes, 1973. pp. 134&#45;153.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635002&pid=S1607-050X199900010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Navarro, Mois&eacute;s, "La pol&iacute;tica colonizadora del Porfiriato", en <i>Estudios Hist&oacute;ricos Americanos.</i> M&eacute;xico, COLMEX, 1953, pp. 183&#45;239.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635004&pid=S1607-050X199900010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;rquez Morf&iacute;n, Lourdes, <i>La desigualdad ante la muerte: epidemias, poblaci&oacute;n y sociedad en la ciudad de M&eacute;xico (1800&#45;1850).</i> M&eacute;xico, Siglo XXI, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635006&pid=S1607-050X199900010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;rquez, Lourdes y Leticia Reina, "El c&oacute;lera en Oaxaca en el siglo XIX", en Jes&uacute;s Kumate, Jaime Sep&uacute;lveda y Gonz&aacute;lo Guti&eacute;rrez (comps.), <i>El c&oacute;lera. Epidemias, endemias y pandemias.</i> M&eacute;xico, Interamericana&#45;McGraw&#45;Hill, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635008&pid=S1607-050X199900010001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;rquez, Lourdes, <i>La desigualdad ante la muerte en la Ciudad de M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico, Siglo XXI, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635010&pid=S1607-050X199900010001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;rquez, Lourdes y Leticia Reina, "El c&oacute;lera en Oaxaca en el siglo XIX", en J. Kumate y J. Sep&uacute;lveda (comps.), <i>El c&oacute;lera. Epidemias, endemias y pandemias.</i> M&eacute;xico, Interamericana&#45;McGraw Hill, 1993. pp. 53&#45;82.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635012&pid=S1607-050X199900010001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Meixueiro Soto, Francisco, <i>Breve estudio de las Leyes de Colonizaci&oacute;n en M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico, UNAM, Facultad de Derecho, 1957 (tesis de Licenciatura). pp. 26&#45;27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635014&pid=S1607-050X199900010001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Memoria que el Gobernador del Estado de Oaxaca present&oacute; en la apertura de las sesiones Ordinarias del Segundo Congreso Constitucional del mismo, verificado el 2 de julio de 1835.</i> Oaxaca, Imprenta del Gobierno, 1835.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>National Archives,</i> Letter Book, Tehuantepec, Carta del c&oacute;nsul americano en Tehuantepec, al c&oacute;nsul americano en Acapulco, diciembre de 1883.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;rez Moreda, Vicente, <i>Las crisis de mortalidad en la Espa&ntilde;a interior. Siglos XVI&#45;XIX.</i> Madrid, Siglo XXI, 1980. pp. 1&#45;11.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635018&pid=S1607-050X199900010001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Prieto, Alejandro, <i>Proyectos sobre colonizaci&oacute;n del Istmo de Tehuantepec.</i> M&eacute;xico, Imprenta de Ignacio Cumplido, 1884, pp. 1&#45;9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635020&pid=S1607-050X199900010001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reina, Leticia, "Historia regional y desarrollo regional", en Carlos Barros y Carlos Aguirre Rojas, <i>Historia a debate.</i> Santiago de Compostela, 1996. pp. 229&#45;235.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635022&pid=S1607-050X199900010001100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;</i>, "Historia regional e historia nacional", en <i>Historias.</i> M&eacute;xico, DEH&#45;INAH, n&uacute;m. 29, octubre 1992&#45;marzo, 1993. pp. 131&#45;139.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635024&pid=S1607-050X199900010001100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;</i>, "Juchit&aacute;n, 1880&#45;1885: La defensa de los recursos naturales y las pugnas electorales", en <i>Guchachi'reza, iguana rajada,</i> n&uacute;m. 27. Oaxaca, Casa de la Cultura, diciembre de 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635026&pid=S1607-050X199900010001100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;</i>, "Los albores de la modernidad: el ferrocarril de Tehuantepec", en <i>Anuario VIII.</i> Veracruz, Centro de Investigaciones Hist&oacute;ricas, IIH, Universidad de Veracruz, 1992. pp. 9&#45;22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635028&pid=S1607-050X199900010001100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reyes Heroles, Jes&uacute;s, <i>El liberalismo mexicano, Los or&iacute;genes.</i> T. I, M&eacute;xico, UNAM, 1957. p. 128.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635030&pid=S1607-050X199900010001100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Robert McCaa, "El poblamiento del M&eacute;xico decimon&oacute;nico: escrutinio cr&iacute;tico de un siglo censurado", en <i>El poblamiento de M&eacute;xico. Una visi&oacute;n hist&oacute;rico&#45;demogr&aacute;fica. M&eacute;xico en el siglo XIX.</i> M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n&#45;CONAPO, Grupo Azabache, 1993. pp. 93 y 94.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635032&pid=S1607-050X199900010001100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Silva Herzog, Jes&uacute;s, <i>El agrarismo mexicano y la  reforma agraria.</i> M&eacute;xico, FCE, 1964. pp. 45&#45;49.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635034&pid=S1607-050X199900010001100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tamayo, Jorge, L. <i>Geograf&iacute;a de Oaxaca,</i> M&eacute;xico, El Nacional, 1981. pp. 18&#45;20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2635036&pid=S1607-050X199900010001100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Pol&eacute;mica y comentarios de Jordi Nadal sobre la demograf&iacute;a hist&oacute;rica en el pr&oacute;logo al libro de Vicente P&eacute;rez Moreda, <i>Las crisis de mortalidad en la Espa&ntilde;a interior. Siglos XYI&#45;XIX.</i> Madrid, Siglo XXI, 1980, pp. 1&#45;11.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Existen diferentes propuestas metodol&oacute;gicas para hacer historia regional, desde los primeros planteamientos de Luis Gonz&aacute;lez y Gonz&aacute;lez hasta los de Carlo Ginzburg, pasando por Carlos Mart&iacute;nez Asaad y llegando a las reflexiones antropol&oacute;gicas de Guillermo de la Pe&ntilde;a. V&eacute;ase: Leticia Reina, "Historia regional e historia nacional", en <i>Historias.</i> M&eacute;xico, DEH / INAH, n&uacute;m. 29, octubre 1992&#45;marzo 1993, pp.131&#45;139; Leticia Reina, "Historia regional y desarrollo regional", en Carlos Barros y Carlos Aguirre Rojas, <i>Historia a debate.</i> Santiago de Compostela, 1996, pp. 229&#45;235; Carlo Ginzburg, <i>El queso y los gusanos: el cosmos, seg&uacute;n un molinero del siglo XVI.</i> Barcelona, Muchnik editores, 1986; Luis Gonz&aacute;lez y Gonz&aacute;lez, <i>Pueblo en vilo: Microhistoria de San Jos&eacute; de Gracia.</i> M&eacute;xico, C&Uuml;LMEX, 1979; Guillermo de la Pe&ntilde;a, (comp.), <i>Cambio regional, mercado de trabajo y vida obrera en Jalisco.</i> M&eacute;xico, Colegio de Jalisco, 1986.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Pablo Serrano dice que "la definici&oacute;n de regi&oacute;n involucra otro principio metodol&oacute;gico que todo regionalista debe poseer, como punto de partida y como constante del an&aacute;lisis, y que se refiere a la concepci&oacute;n de la regi&oacute;n como un <i>todo</i> concreto y espec&iacute;fico (no s&oacute;lo en cuanto al escenario espacial, sino en cuanto a los fen&oacute;menos que se analizan o estudian)". Pablo Serrano, <i>op. cit.,</i> p. 9.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Jorge L. Tamayo, <i>Geograf&iacute;a de Oaxaca.</i> M&eacute;xico, Editorial El Nacional, 1981. p&aacute;gs. 18&#45;20. La Sierra Atravesada no es muy elevada, ya que su altura media es de 650 m y en el puerto de Chivela es de 244 m.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> <i>Censo de Revillagigedo de 1793,</i> AGN, Historia, 52. Los porcentajes enunciados arriba corresponden a las siguientes cifras: 22 026 ind&iacute;genas, 2 316 espa&ntilde;oles y 3 438 mestizos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Para 1820, la poblaci&oacute;n de la rep&uacute;blica mexicana era de 6 204 000 habitantes, la del estado de Oaxaca era de 417 361 y la del departamento de Tehuantepec era de 52 210. Con estos datos y los de 1880 se pudieron calcular las tasas de crecimiento y la densidad demogr&aacute;fica. Hasta 1857, el departamento de Tehuantepec estaba formado por los distritos de Juchit&aacute;n, Tehuantepec y Yautepec. A partir de esta fecha, el &uacute;ltimo distrito dej&oacute; de formar parte del departamento de Tehuantepec, y las cifras aparecen desagregadas. Sin embargo, las sumamos y continuamos incluyendo a Yautepec para hacer una serie con cifras equiparables. Esta situaci&oacute;n se presenta tanto en el Cuadro 1, como en la Gr&aacute;fica 1.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Francisco de Alba, "Cambios demogr&aacute;ficos y el fin del Porfiriato", en <i>El poblamiento de M&eacute;xico. Una visi&oacute;n hist&eacute;rico&#45;demogr&aacute;fica. M&eacute;xico en el siglo XIX.</i> T. III, M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n&#45;CONAPO&#45;Grupo Azabache, 1993, pp, 160&#45;162.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Robert McCaa, "El poblamiento del M&eacute;xico decimon&oacute;nico: escrutinio cr&iacute;tico de un siglo censurado", en <i>El poblamiento de M&eacute;xico. Una visi&oacute;n hist&oacute;rico&#45;demogr&aacute;fica. M&eacute;xico en el siglo XIX.</i> M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n&#45;CONAPO&#45;Grupo Azabache, 1993. pp. 93 y 94.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Para el an&aacute;lisis de la poblaci&oacute;n de 1880, en el Istmo de Tehuantepec se manejan dos cifras distintas. En la primera parte del trabajo la cifra es de 74 800 habitantes, porque se le agreg&oacute; la poblaci&oacute;n de Yautepec a partir de 1861. Esto tuvo por objeto homogeneizar y hacer comparable la informaci&oacute;n de la primera mitad del siglo pasado con los a&ntilde;os siguientes en los que Yautepec dej&oacute; de pertenecer a Tehuantepec. En la segunda parte del trabajo se maneja la cifra de 52 594 porque a partir de 1861 ya contamos con informaci&oacute;n desagregada por distritos. De tal suerte que s&oacute;lo tuvimos que sumar la de Juchit&aacute;n y la Tehuantepec. <i>Memoria...1880, op. cit.; Divisi&oacute;n territorial de los Estados Unidos Mexicanos correspondiente al censo de 1910. Estado de Oaxaca.</i> M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Agricultura y Fomento, 1918; <i>Estad&iacute;sticas....,</i> 1985, <i>op. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Las cifras del Istmo y de Oaxaca se tomaron de la <i>Cuarta memoria...</i> , <i>op. cit.,</i> 1880; y El censo de poblaci&oacute;n de 1910; Los datos de la rep&uacute;blica mexicana se tomaron de las <i>Estad&iacute;stica, op. cit.,</i> t. I. p. 9.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Lorenzo de Zavala, <i>Ensayo hist&oacute;rico de las revoluciones de M&eacute;xico desde 1808 hasta 1830.</i> T. I, Par&iacute;s; Imprenta de P. Dupont y G. Laguionie, 1831. p. 33 y 34; Jes&uacute;s Reyes Heroles, <i>El liberalismo mexicano, Los or&iacute;genes.</i> T. I, M&eacute;xico, UNAM, 1957. p. 128; Jes&uacute;s Silva Herzog, <i>El agrarismo mexicano y la reforma agraria.</i> M&eacute;xico, FCE, 1964, pp. 45&#45;49.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Francisco Meixueiro Soto, <i>Breve estudio de las Leyes de Colonizaci&oacute;n en M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico, &Uuml;NAM, Facultad de Derecho, 1957 (tesis de Licenciatura). pp. 26&#45;27.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Fran&ccedil;ois Giordan (concessionnaire et colon), <i>Description et Colonisation de L'Isthme de Tehuantepec, pr&eacute;c&eacute;d&eacute;es d'une Notice Historique.</i> Paris, Au Si&eacute;ge de la Soci&eacute;t&eacute;, Rue Nve. des Mathurins, 1838, pp. 44&#45;52.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Mois&eacute;s Gonz&aacute;lez Navarro, "La pol&iacute;tica colonizadora del Porfiriato", en <i>Estudios Hist&oacute;ricos Americanos.</i> M&eacute;xico, C&Uuml;LMEX, 1953. pp. 183&#45;239; Mois&eacute;s Gonz&aacute;lez Navarro, "M&eacute;xico, pa&iacute;s de inmigraci&oacute;n", en Daniel Cos&iacute;o Villegas (coord.), <i>Historia moderna de M&eacute;xico. El Porfiriato. Vida social.</i> M&eacute;xico, Hermes, 1973. pp. 134&#45;153; Mois&eacute;s Gonz&aacute;lez Navarro, "Cortejo y desaire", en Cos&iacute;o Villegas, <i>op. cit.,</i> 1974. pp. 153&#45;161; Varias noticias del peri&oacute;dico: <i>La Libertad,</i> 4 de junio de 1879; <i>ibid.</i> 17 de junio de 1879; <i>ibid.</i> 6 de agosto de 1879; <i>ibid.</i> 13 de febrero de 1880; <i>ibid.</i> 12 de diciembre de 1883.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Alejandro Prieto, <i>Proyectos sobre colonizaci&oacute;n del Istmo de Tehuantepec.</i> M&eacute;xico, Imprenta de Ignacio Cumplido, 1884. pp. 1&#45;9. Dicho ingeniero era tambi&eacute;n el jefe del Ferrocarril Nacional Interoce&aacute;nico del Istmo y miembro de la Sociedad Mexicana de Geograf&iacute;a y Estad&iacute;stica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Prieto, <i>op. cit.,</i> 19&#45;21.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Un balance historiogr&aacute;fico sobre este tema se puede consultar en Lourdes M&aacute;rquez Morf&iacute;n, <i>La desigualdad ante la muerte: epidemias, poblaci&oacute;n y sociedad en la ciudad de M&eacute;xico (1800&#45;1850).</i> M&eacute;xico, Siglo XXI, 1994. Para un estudio sobre el c&oacute;lera en Oaxaca se puede consultar Lourdes M&aacute;rquez y Leticia Reina, "El c&oacute;lera en Oaxaca en el siglo XIX", en Jes&uacute;s Kumate, Jaime Sep&uacute;lveda y Gonz&aacute;lo Guti&eacute;rrez (comps.), <i>El c&oacute;lera. Epidemias, endemias y pandemias.</i> M&eacute;xico, Interamericana&#45;McGraw&#45;Hill, 1993.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Para mayores detalles sobre las diferencias entre la escuela espa&ntilde;ola y la francesa, y el matiz que existe entre los conceptos de <i>crisis de mortalidad</i> y <i>mortalidad de crisis,</i> se puede consultar Vicente P&eacute;rez Moreda, <i>op. cit.,</i> p. 58.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> La viruela fue el primero de los grandes azotes de la humanidad para el que hubo medidas preventivas, como la vacunaci&oacute;n con virus de viruela bovina (vaccinia) introducida por Edward Jenner en 1789; pero todav&iacute;a tardaron unas siete d&eacute;cadas para preservar la vacuna. &Eacute;sta es una enfermedad causada por un <i>poxvirus,</i> que provoca lesiones en la piel hasta formar un exantema generalizado. En los primeros estadios de la enfermedad, cuando la erupci&oacute;n focal aparece, la infecci&oacute;n se transmite por la boca y la nariz; m&aacute;s tarde, las lesiones de la piel adquieren importancia. Contrariamente a la creencia popular, la viuela no es muy infecciosa (comparada con la influenza, el sarampi&oacute;n o la varicela, por ejemplo); pero el virus es lo suficientemente resistente como para persistir en estado infeccioso en las costras o en la ropa de cama del enfermo, por periodos prolongados. La recuperaci&oacute;n de la viruela confiere inmunidad para toda la vida. La inmunidad posterior a la vacunaci&oacute;n es menos prolongada, de ah&iacute; la necesidad de las cuarentenas para los viajeros procedentes de zonas end&eacute;micas. Frank Fenner y David O. White, <i>Virolog&iacute;a m&eacute;dica.</i> M&eacute;xico, Ediciones Cient&iacute;ficas, La Prensa M&eacute;dica Mexicana, 1981. pp. 300&#45;305.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> <i>Exposici&oacute;n que el Vice&#45;Gobernador en ejercicio del supremo poder ejecutivo del estado hizo en cumplimiento del art&iacute;culo 83 de la Constituci&oacute;n Particular del mismo, a la Cuarta Legislatura Constitucional al abrir sus primeras sesiones ordinarias el 2 de julio de 1831.</i> Oaxaca, Imprenta del Supremo Gobierno del Estado, 1831.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Vicente P&eacute;rez Moreda, <i>op. cit.,</i> p. 73.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> AGEU, Fondo Padrones, Padr&oacute;n General de la ciudad</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">de Juchit&aacute;n, 1890.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> <i>Memoria que el C. Ram&oacute;n Cajiga, Gobernador constitucional del Estado, presenta al Segundo Congreso de Oaxaca a la Honorable Legislatura, 1879.</i> Imprenta de G. M., Oaxaca, 1879; <i>Cuarta memoria presentada por el Poder Ejecutivo del Estado Libre y Soberano de Oaxaca al Legislativo del mismo, en cumplimiento del art. 61, fracci&oacute;n X de la Constituci&oacute;n Particular sobre todos los ramos de la administraci&oacute;n p&uacute;blica,</i> Oaxaca, Imprenta del estado, septiembre, 1880.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> Los muertos de las guerras eran un foco de infecci&oacute;n y los soldados los portadores del bacilo. Por otra parte, se habla del hambre y la sequ&iacute;a. Seguramente se trata de la escasez de alimentos originada por una sequ&iacute;a en la cosecha del a&ntilde;o anterior, ya que el vibri&oacute;n col&eacute;rico vive y se desarrolla en ambientes h&uacute;medos. Es m&aacute;s, la epidemia se agudiza en &eacute;poca de lluvias. M<i>emoria que el Gobernador del Estado de Oaxaca present&oacute; en la apertura de las sesiones Ordinarias del Segundo Congreso Constitucional del mismo, verificado el 2 de julio de 1835.</i> Oaxaca, Imprenta del Gobierno, 1835; Lourdes M&aacute;rquez y Leticia Reina, "El c&oacute;lera en Oaxaca en el siglo XIX", en J. Kumate y J. Sep&uacute;lveda (comps.), <i>El c&oacute;lera. Epidemias, endemias y pandemias,</i> M&eacute;xico, Interamericana&#45;McGraw&#45;Hill, 1993. pp. 53&#45;82; Lourdes M&aacute;rquez, <i>La desigualdad ante la muerte en la Ciudad de M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico, Siglo XXI, 1994.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> Leticia Reina, "Juchit&aacute;n, 1880&#45;1885: La defensa de los recursos naturales y las pugnas electorales", en <i>Guchachi'reza, iguana rajada,</i> n&uacute;m. 27. Oaxaca, Casa de la Cultura, diciembre de 1988.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> M&aacute;rquez, <i>op. cit.,</i> 1994; M&aacute;rquez y Reina, <i>op. cit.,</i> p. 54. El c&oacute;lera es una enfermedad reconocida como producto de las desigualdades sociales, problema de indigentes, pues a &eacute;stos ataca con mayor dureza, debido a las precarias condiciones en que viven. De ser end&eacute;mico en Asia, se convirti&oacute; en un problema mundial de salud cuando se extendi&oacute; por vez primera en Europa, el a&ntilde;o de 1817. <i>Memoria que present&oacute; el C. Gral. Mariano Jim&eacute;nez, Gobernador Constitucional del Estado al H. Congreso del mismo, el 17 de septiembre de 1883, en cumplimiento de lo prevenido en la fracci&oacute;n X del art&iacute;culo 61 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del Estado.</i> Oaxaca, Imprenta del Estado, 1884.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> Reina, <i>op. cit.,</i> 1988; <i>Memoria... 1883., op. cit.,</i> 1883.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> <i>National Archives,</i> Letter Book, Tehuantepec, Carta del c&oacute;nsul americano en Tehuantepec al c&oacute;nsul americano en Acapulco, diciembre de 1883.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> <i>Memoria... 1883, op. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> Archivo General del Estado de Oaxaca (AGEO), <i>Padr&oacute;n General del Departamento Tehuantepec, op. cit. Padr&oacute;n de Capitaci&oacute;n de Juchit&aacute;n, 1845, op. cit.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> Lourdes M&aacute;rquez Morf&iacute;n, <i>op. cit.,</i> 1994, p. 273.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> Leticia Reina, "Los albores de la modernidad: el ferrocarril de Tehuantepec", en <i>Anuario VIII.</i> Veracruz, Centro de Investigaciones Hist&oacute;ricas, IIH, Universidad de Veracruz, 1992, pp. 9&#45;22.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> Lourdes M&aacute;rquez Morf&iacute;n y Leticia Reina, <i>op. cit.,</i> p. 57.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup> Archivo General del Estado de Oaxaca, Fondo Padrones, Padr&oacute;n General de la ciudad de Tehuantepec, 1844.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup> AGEO, Fondo Padrones, Padr&oacute;n General del pueblo de San Dionisio del Mar, 1890; Padr&oacute;n general del barrio de San Blas, 1890; <i>Memoria...</i> , <i>op. cit.,</i> 1883; M&aacute;rquez, <i>op. cit.,</i> 1994, p. 273.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup> <i>Memoria constitucional presentada por el Ejecutivo del Estado Libre y Soberano de Oaxaca al H. Congreso del mismo el 17 de septiembre de 1882, sobre todos los ramos de la administraci&oacute;n p&uacute;blica.</i> Oaxaca, Imprenta del Estado, 1883; <i>Memoria que present&oacute; el C. Gral. Mariano Jim&eacute;nez, Gobernador Constitucional del Estado al H. Congreso del mismo, el 17 de septiembre de 1883, en cumplimiento de lo prevenido en la fracci&oacute;n X del art&iacute;culo 61 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del Estado.</i> Oaxaca, Imprenta del Estado, 1884.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup> <i>Memoria constitucional presentada por el Ejecutivo del Estado Libre y Soberano de Oaxaca al H. Congreso del mismo el 17 de septiembre de 1882, sobre todos los ramos de la administraci&oacute;n p&uacute;blica.</i> Oaxaca, Imprenta del Estado de Oaxaca, 1883. <i>Memoria que present&oacute; el C. Gral. Mariano Jim&eacute;nez, Gobernador Constitucional del Estado al H. Congreso del mismo, el 17 de septiembre de 1883, en cumplimiento de lo prevenido en la fracci&oacute;n X del art&iacute;culo 61 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del Estado.</i> Oaxaca, Imprenta del Estado de Oaxaca, 1884.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup> La fiebre amarilla es una enfermedad febril aguda de las regiones tropicales, transmitida por la picadura de la hembra del mosquito <i>Aedes aegypti.</i> Lo produce un virus, del g&eacute;nero <i>flavivirus,</i> el cual circula en la sangre y despu&eacute;s del quinto d&iacute;a, se encuentra principalmente en las v&iacute;sceras, provocando cambios patol&oacute;gicos en el h&iacute;gado, ri&ntilde;ones y vasos sangu&iacute;neos. El da&ntilde;o de estos &oacute;rganos se traduce en ictericia, albuminuria y hemorragia gastrointestinal, de ah&iacute; el nombre com&uacute;n de "v&oacute;mito negro". La enfermedad ha sido temida por siglos. Los brotes devastadores diezmaron a las tropas de la marina inglesa ancladas en la costa del oeste de &Aacute;frica, y a los franceses encargados de la construcci&oacute;n del Canal de Panam&aacute;. pp. 339&#45;344. Martin Frobisher <i>et al., Microbiolog&iacute;a y patolog&iacute;a para enfermeras.</i> M&eacute;xico, Nueva Editorial Interamericana, 1962. pp. 339&#45;344 y 475&#45;476.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup> Las condiciones para su desarrollo son: una baja latitud, una elevada temperatura media, tierras porosas donde hay una vegetaci&oacute;n abundante y una fauna rica, un aire cargado de humedad, condiciones sociales degradadas, y cierto grado de desarrollo del "tifo americano"; pero sobre todo, no puede encontrarse terreno m&aacute;s f&eacute;rtil para su propagaci&oacute;n que las costas y las embocaduras de los r&iacute;os que re&uacute;nen las condiciones anteriores. <i>Memoria que present&oacute; el C. General de Divisi&oacute;n Luis Mier y Ter&aacute;n, Gobernador Constitucional del Estado al H. Congreso del mismo, el 17 de septiembre de 1885 en cumplimiento de lo prevenido en la fracci&oacute;n X del art&iacute;culo 61 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del Estado.</i> Oaxaca, Imprenta del Estado, 1887.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup> Vicente P&eacute;rez Moreda, <i>op. cit.,</i> p. 77.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>41</sup> AGEU, Fondo Conflictos y Adjudicaciones, Expedientes correspondientes al deslinde y adjudicaci&oacute;n de tierras de los distritos de Tehuantepec y Juchit&aacute;n; Archivo General de la Naci&oacute;n, Fondo Ferrocarriles, Fondo Secretar&iacute;a de Obras P&uacute;blicas, Secci&oacute;n Ferrocarril de Tehuantepec; la cita de los expedientes espec&iacute;ficos se pueden consultar en: Leticia Reina, "Las dos caras de la modernidad", en <i>Guchachi'reza, iguana rajada.</i> Oaxaca, Casa de la Cultura de Juchit&aacute;n, n&uacute;m. 34, julio&#45;agosto 1992.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42</sup> <i>Memoria administrativa que el Ejecutivo del Estado presenta al Congreso del mismo hoy 17 de septiembre de 1886,</i> Oaxaca (manuscrito), 1886.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>43</sup> <i>Memoria que present&oacute; el C. General de Divisi&oacute;n Luis Mier y Ter&aacute;n, Gobernador Constitucional del Estado al H. Congreso del mismo, el 17 de septiembre de 1885 en cumplimiento de lo prevenido en la fracci&oacute;n X del art&iacute;culo 61 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del Estado.</i> Oaxaca, Imprenta del Estado, 1887; <i>Memoria Administrativa presentada por el C. Gral. Mart&iacute;n Gonz&aacute;lez Gobernador Constitucional del Estado de Oaxaca, a la XX Legislatura del mismo, en cumplimiento de lo prevenido en la fracci&oacute;n X del art&iacute;culo 61 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica Local el 17 de septiembre de 1899.</i> Oaxaca, Impresi&oacute;n Oficial, 1899; "Ferrocarril...1902, <i>op. cit.</i> p. 100; <i>Memoria administrativa presentada por el C. Gral. Mart&iacute;n Gonz&aacute;lez Gobernador Constitucional del Estado de Oaxaca, a la XX Legislatura del mismo, en cumplimiento de lo prevenido en la fracci&oacute;n X del art&iacute;culo 61 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica Local el 17 de septiembre de 1900.</i> Oaxaca, Impresi&oacute;n Oficial, 1900; <i>Memoria administrativa presentada por el C. Lic. Miguel Bola&ntilde;os Cacho, Gobernador Interino Constitucional del Estado de Oaxaca, a la XXI Legislatura del mismo en cumplimiento de lo prevenido en la fracci&oacute;n X del art&iacute;culo 61 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica Local, el 17 de septiembre de 1902.</i> Oaxaca, Imprenta del Estado, 1902; <i>Memoria administrativa presentada por el C. Lic. Emilio Pimentel Gobernador Constitucional del Estado de Oaxaca a la XXII Legislatura del mismo, el 17 de septiembre de 1903,</i> Oaxaca, Imprenta del Estado, 1903; <i>Memoria administrativa presentada por el C. Lic. Emilio Pimentel, Gobernador Constitucional del Estado de Oaxaca, a la Legislatura del mismo el 17 de septiembre de 1904.</i> Oaxaca, Imprenta del Estado, 1904; <i>Memoria administrativa presentada por el C. Lic. Emilio Pimentel Gobernador Constitucional del Estado de Oaxaca, a la XXIII Legislatura del mismo el 17 de septiembre de 1905.</i> Oaxaca, 1905; <i>Mensaje le&iacute;do por el C. Lic. Emilio Pimentel Gobernador Constitucional del Estado, ante la XXIII Legislatura del mismo, en su segundo periodo de sesiones ordinarias el 16 de septiembre de 1906,</i> Oaxaca, Tipograf&iacute;a del Estado, 1906; M<i>emoria administrativa presentada por el C. Lic. Emilio Pimentel, Gobernador Constitucional del Estado de Oaxaca a la XXIII Legislatura del mismo, el 17 de septiembre de 1907.</i> Oaxaca, Imprenta del Estado, 1907; "Fiebre amarilla en Tehuantepec", <i>Oaxaca,</i> domingo 21 de julio de 1901; <i>Diario Independiente y noticioso,</i> Oaxaca, 21 de julio de 1901.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>44</sup> Los &iacute;ndices de mortalidad se calcularon con los datos de defunciones que contiene la <i>Memoria...1883, op. cit.; El Eco del Istmo.</i> Tehuantepec, 15 de octubre de 1893, <i>ibid.</i> 8 de noviembre de 1893; "Ferrocarril Nacional de Tehuantepec. Informe general de los trabajos de mantenimiento, reconstrucci&oacute;n y explotaci&oacute;n desde diciembre 16 de 1899 hasta 30 de junio de 1901" en <i>Anales de la Secretar&iacute;a de Comunicaciones y Obras P&uacute;blicas.</i> 2o. a&ntilde;o, 1er. trimestre, 1a. parte t&eacute;cnica, 2a. parte administrativa, M&eacute;xico, 1902, p. 100; AGN, SCOP, Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, Exp. 2/107&#45;1, 1900&#45;1901; <i>Diario Independiente y Noticioso.</i> Oaxaca, 21 de julio de 1901; AGEO, Secretar&iacute;a de Gobierno, Memoria administrativa, Leg. 66, Exp. 10, Informe sobre salud</font></p>      ]]></body><back>
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<source><![CDATA[El poblamiento de México. Una visión histórico-demográfica. México en el siglo XIX]]></source>
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