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<journal-title><![CDATA[Revista mexicana de investigación educativa]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Un Aporte para el debate sobre el multiculturalismo y la interculturalidad]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Pedagógica Nacional Diversidad e Interculturalidad en Educación ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Un Aporte para el debate sobre el multiculturalismo y la interculturalidad</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a Guadalupe D&iacute;az Tepepa</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Dietz, Gunther (2012). <i>Multiculturlismo, interculturalidad y diversidad en educaci&oacute;n. Una aproximaci&oacute;n antropol&oacute;gica</i>, Ciudad de M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica (ISBN 978&#45;607&#45;16&#45;0948&#45;9)</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Investigadora en el &aacute;rea 2: Diversidad e Interculturalidad en Educaci&oacute;n, de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional. Carretera al Ajusco 25, col. H&eacute;roes de Padierna, 14200, Tlalpan, M&eacute;xico, DF.</i> CE: <a href="mailto:mgdiaz@upn.mx">mgdiaz@upn.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Texto recibido: 17 de febrero de 2014    <br> 	Aceptado: 30 de mayo de 2014</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Gunther Dietz nos ofrece una teor&iacute;a omnicomprensiva de la antropolog&iacute;a de la interculturalidad. De ah&iacute; sus agudas cr&iacute;ticas a los estudios particularistas y relativistas de corte etnogr&aacute;fico y de cu&ntilde;o principalmente norteamericano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de una obra con aportaciones muy importantes para las ciencias sociales y para los estudiosos del multiculturalismo y la educaci&oacute;n intercultural pero, sobre todo, para los que hemos cultivado una l&iacute;nea de investigaci&oacute;n etnogr&aacute;fica, ya que el libro nos permite reflexionar sobre nuestros enfoques, referentes, compromisos, destinatarios y usos de las etnograf&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gunther Dietz va bordando la teor&iacute;a a partir de ilustrarnos cr&iacute;ticamente sobre la g&eacute;nesis, el desarrollo, la institucionalizaci&oacute;n y la pedagogizaci&oacute;n del multiculturalismo y la interculturalidad; ya en sus conclusiones remarca que "el origen tanto del discurso como de la pr&aacute;ctica de la interculturalizaci&oacute;n escolar se haya en el multiculturalismo, aquel precario y siempre provisional conjunto discursivo que pretende integrar el amplio abanico de nuevos movimientos sociales contestatarios bajo un horizonte pol&iacute;tico societal com&uacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra est&aacute; estructurada en cuatro cap&iacute;tulos: los dos primeros dan cuenta de las perspectivas, debates en pugna y conceptos implicados para dar una explicaci&oacute;n del fen&oacute;meno del multiculturalismo, y los dos restantes nos ilustran sobre la propuesta te&oacute;rico conceptual y metodol&oacute;gica de nuestro autor sobre una antropolog&iacute;a de la inteculturalidad y una etnograf&iacute;a de la educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo uno, titulado "Multiculturalismo: &#191;movimiento o instituci&oacute;n?", el autor, partiendo del discurso que lo define como la reivindicaci&oacute;n del valor de la diferencia &eacute;tnica o cultural, as&iacute; como de la lucha por la pluralizaci&oacute;n de las sociedades de acogida de los grupos migrantes y de los movimientos reivindicatorios, hace una aguda revisi&oacute;n te&oacute;rico conceptual de los debates, enfoques y perspectivas en torno al multiculturalismo como movimiento social y su proceso de institucionalizaci&oacute;n social, pol&iacute;tico y acad&eacute;mico. Empleando como marco conceptual el an&aacute;lisis de los movimientos sociales desde dos corrientes te&oacute;ricas distintas: el paradigma anglosaj&oacute;n de la movilizaci&oacute;n de recursos y el desarrollado en Europa de los nuevos movimientos sociales, expone el principio que define al movimiento social como a "todo aquel acto colectivo que despliega, con cierta permanencia en el tiempo y en el espacio, una capacidad de acci&oacute;n que se basa en una identidad propia y en formas de organizaci&oacute;n muy flexibles y escasamente especializadas, con el objeto de impactar en el desarrollo de la sociedad contempor&aacute;nea y de sus instituciones".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se&ntilde;ala que la visi&oacute;n europea del multiculturalismo encuentra en el &aacute;mbito filos&oacute;fico y epistemol&oacute;gico un aliado acad&eacute;mico: el giro posmoderno y posestructuralista que critica el esencialismo, el universalismo y la neutralidad gen&eacute;rica en torno al individuo, la sociedad y la historia, y que desde los a&ntilde;os ochenta, al institucionalizarse en el ambiente acad&eacute;mico y al reconocerlo como movimiento posmoderno, la pluralidad de identidades, g&eacute;neros y culturas conforma el parteaguas del multiculturalismo. En suma, en este cap&iacute;tulo se puede ver c&oacute;mo el multiculturalismo y su desarrollo en un periodo de cuatro d&eacute;cadas han impactado a la opini&oacute;n p&uacute;blica en el debate sobre las sociedades contempor&aacute;neas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 2, titulado "Del multiculturalismo a la interculturalidad", el autor analiza el impacto que su institucionalizaci&oacute;n ha dejado en la conformaci&oacute;n de nuevos enfoques disciplinarios y transdiciplinarios que estudian la interculturalidad y los aportes de la articulaci&oacute;n de las ciencias sociales y las humanidades para plantear una antropolog&iacute;a de la interculturalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe destacar en este cap&iacute;tulo y siguiendo el planteamiento del autor, que es en Estados Unidos donde el multiculturalismo surge y se desarrolla y que &#150;para afianzar su radio de acci&oacute;n e influencia y asegurar su permanencia como movimiento discrepante&#150; se instaura en la escuela p&uacute;blica y la universidad, que admiten la integraci&oacute;n del multiculturalismo a sus programas curriculares por dos razones principales: <i>a)</i> como una forma de diversificar, dinamizar y multiculturalizar la oferta educativa y ofrecer nuevos estudios interdiciplinarios, por ejemplo de &aacute;reas geogr&aacute;ficas, culturales y &eacute;tnicas y <i>b)</i> por la influencia de los movimientos feministas en las ciencias sociales y humanidades que facilitaron la institucionalizaci&oacute;n del primer multicuturalismo denominado "estudios &eacute;tnicos", esta acci&oacute;n fue propiciada por la pol&iacute;tica de "acci&oacute;n afirmativa".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como producto de esta acci&oacute;n afirmativa, contin&uacute;a el autor, se introducen nuevas metodolog&iacute;as y conceptos de corte epistemol&oacute;gico que incluyen la personalidad y posicionalidad del sujeto investigador. Ello favorece la producci&oacute;n de autoestudios monogr&aacute;ficos o comparativos de minor&iacute;as &eacute;tnicas realizados por representantes acad&eacute;micos de esas mismas comunidades &eacute;ticas, esta situaci&oacute;n, seg&uacute;n el autor, ser&aacute; la consecuencia palpable de la multiculturalizaci&oacute;n de facto, de la composici&oacute;n del profesorado y alumnado. Sin embargo, esta expansi&oacute;n cuantitativa de los estudios &eacute;ticos en las instituciones estadunidenses y brit&aacute;nicas trajo a su vez una paradoja: en lugar de lograr una multiculturalizaci&oacute;n transversal de las disciplinas acad&eacute;micas, se obtiene un nicho propio desde el cual teorizar acerca de las pol&iacute;ticas de identidad y diferencia, desplegando a menudo un absolutismo &eacute;tnico fuertemente particularista; es decir, esta marginalidad minoriza, individualiza y desmoviliza tanto al profesorado como al alumnado involucrado en los movimientos multiculturalistas. No obstante despert&oacute; en la opini&oacute;n p&uacute;blica una nueva sensibilidad cultural y &eacute;tnica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mismo cap&iacute;tulo, paralelamente al debate universitario, se dice que se produce una pedagogizaci&oacute;n del discurso y la pr&aacute;ctica multiculturalista en la escuela. Gunther Dietz explica que la puerta de entrada del multiculturalismo en las escuelas fue el problema del rendimiento y &eacute;xito escolar de los ni&ntilde;os provenientes de minor&iacute;as &eacute;tnicas, religiosas, culturales y que se asocia a un problema de pertenencia &eacute;tnica o a la condici&oacute;n de inmigrante (sin poner nunca en cuesti&oacute;n la univocidad de la escuela) y, por lo mismo, se propone una educaci&oacute;n compensatoria con un enfoque de integraci&oacute;n escolar. An&aacute;logamente, mientras que en el contexto europeo y estadunidense son las poblaciones migrantes y sus descendientes las que se convierten en problema, en los pa&iacute;ses latinoamericanos son las poblaciones abor&iacute;genes. Y los intentos para institucionalizar una pedagog&iacute;a id&oacute;nea para esos supuestos problemas, da lugar a una pedagogizaci&oacute;n del discurso y la pr&aacute;ctica multiculturalista. Los debates al respecto coinciden en: <i>a)</i> se carece de una definici&oacute;n com&uacute;n de lo que supone ser una educaci&oacute;n multi o intercultural; <i>b)</i> el debate se restringe al &aacute;mbito educativo escolar desvinculado del contexto social que es el que origina dichos debates; y <i>c)</i> en dicho debate se mezcla el nivel anal&iacute;tico con el normativo prescriptivo. Adem&aacute;s, todos los pa&iacute;ses que han adoptado estrategias educativas multiculturales o interculturales hacen uso de materiales y textos program&aacute;ticos y propositivos, pero son muy escasos los an&aacute;lisis emp&iacute;ricos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 3, de la segunda parte del libro, se propone "una antropolog&iacute;a de la interculturalidad", se&ntilde;ala el autor que se trata de un modelo antropol&oacute;gico que se basa en los conceptos de cultura y etnicidad para analizar los fen&oacute;menos contempor&aacute;neos de la interculturalizaci&oacute;n educativa y que s&oacute;lo a partir de una definici&oacute;n contrastiva y mutuamente enlazada de cultura y etnicidad ser&aacute; posible distinguir conceptual y emp&iacute;ricamente entre fen&oacute;menos interculturales e intraculturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para nuestro autor la revisi&oacute;n conceptual debe iniciar con la teorizaci&oacute;n entre la cultura y sus expresiones identitarias espec&iacute;ficas, sobre todo la etnicidad. Nos dice que el siglo XX logr&oacute; superar la noci&oacute;n est&aacute;tica de cultura y, gracias a ello, se super&oacute; la necesidad de identificar, clasificar y comparar elementos de una cultura y otra. As&iacute;, la antropolog&iacute;a contempor&aacute;nea se decanta por una concepci&oacute;n antisustancialista de la cultura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo y siguiendo a Hannerz (1966), el autor plantea que la cultura de un grupo no es otra cosa que una organizaci&oacute;n de la diversidad de la heterogeneidad intragrupal inherente a toda sociedad humana. Sin embargo, en ese grupo las diferencias no inhiben la identificaci&oacute;n. Bajo esta concepci&oacute;n, para nuestro autor, la idea e intenci&oacute;n de petrificar las diferencias culturales como si fuesen hechos primordiales queda puesta en cuestionamiento. Sin embargo, muestra que las diferencias intraculturales no son insuperables, ya que las redes y la permanente negociaci&oacute;n, bajo par&aacute;metros internos, permite que todos puedan reconocer una arena de negociaci&oacute;n y elementos coherentes con sus intereses en el largo plazo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor nos da una definici&oacute;n provisional de etnicidad como aquella forma de organizaci&oacute;n de grupos sociales cuyos mecanismos de delimitaci&oacute;n &#150;frente a otros grupos con los que se mantiene alg&uacute;n tipo de interacci&oacute;n&#150; son definidos por sus miembros a partir de rasgos considerados distintivos de las culturas que interact&uacute;an y que suelen presentar con un lenguaje biologizante, por ejemplo recurriendo a la terminolog&iacute;a de parentesco y ascendencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dice que esta definici&oacute;n renuncia deliberadamente a distinguir entre "rasgos culturales" y "rasgos fenot&iacute;picos", biol&oacute;gicos. Sin embargo, estando de acuerdo con otros autores, la etnicidad combina un aspecto organizativo con aspectos sem&aacute;nticos&#45;simb&oacute;licos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros puntos relevantes en el planteamiento son la superaci&oacute;n del primordialismo &eacute;tnico y la aportaci&oacute;n del constructivismo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La identidad s&oacute;lo surge en situaciones de contacto o interacci&oacute;n con otros grupos, nunca como una caracter&iacute;stica propia del grupo. Algunos autores, adscritos al formalismo, derivan que el parentesco genera etnicidad, sin embargo para nuestro autor all&iacute; existe una falacia porque no se distingue entre parentesco biol&oacute;gico y parentesco social. En lugar de postular la ra&iacute;z biol&oacute;gica, har&iacute;a falta indagar sobre la presencia de procesos de "creaci&oacute;n de ascendencia" (Adams, 1994), donde el parentesco biol&oacute;gico se diluye y cobra relevancia uno crecientemente mitol&oacute;gico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre la aportaci&oacute;n del constructivismo, nuestro autor dice que s&oacute;lo un enfoque constructivista, que distingue constantemente entre los niveles de an&aacute;lisis <i>emic</i> y <i>etic</i>, permite constatar estas congruencias culturales tanto en linajes como en naciones enteras. El grupo &eacute;tnico tanto como la naci&oacute;n son artefactos culturales, comunidades imaginadas, en buena medida, apoyadas por la invenci&oacute;n de las tradiciones que, como dir&iacute;a Hobsbawm (1992:1), implican una continuidad en el pasado. Cinco interesantes apartados integran este cap&iacute;tulo, donde adem&aacute;s el autor examina las fuentes de las actuales turbulencias identitarias que padece el Estado naci&oacute;n, y sostiene que la combinaci&oacute;n de tres procesos distintos (creciente integraci&oacute;n supranacional, re&#45;aparici&oacute;n de identidades subnacionales y establecimiento de redes y comunidades transnacionales) en cada contexto nacional y regional es la generadora de respuestas espec&iacute;ficas por parte del proyecto dominante de una "pol&iacute;tica de identidad".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 4, titulado "Hacia una etnograf&iacute;a de la educaci&oacute;n intercultural", el punto de partida del autor es la denuncia del desequilibrio imperante en el debate pol&iacute;tico, acad&eacute;mico y pedag&oacute;gico en torno a la educaci&oacute;n intercultural o multicultural. En el primer punto de este cap&iacute;tulo nos dice que tal desequilibrio parece ser una caracter&iacute;stica intr&iacute;nseca de todos los sistemas educativos y se debe a que, por un lado, proliferan modelos, propuestas y programas destinados a hacer frente a los desaf&iacute;os y problemas generados por la "supuestamente nueva diversidad cultural en el aula" y, por otro, a una llamativa escasez de estudios emp&iacute;ricos acerca de los procesos y las relaciones interculturales, tal y como actualmente transcurren en el &aacute;mbito educativo escolar y extraescolar. Se trata de un abismo existente entre lo normativo&#45;prescriptivo y lo descriptivo&#45;emp&iacute;rico. Ante un panorama regiamente fundamentado, el autor plantea que la etnograf&iacute;a puede contribuir a superar dicho abismo analizando la dial&eacute;ctica relaci&oacute;n constatable entre los discursos de lo pedag&oacute;gico&#45;instrumental y la praxis educativa cotidiana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero no se trata de cualquier tipo de etnograf&iacute;a, sino aquella que contribuya a una antropolog&iacute;a de la interculturalidad, que es la propuesta te&oacute;rico&#45;metodol&oacute;gica que el autor desarrolla magistralmente en este cap&iacute;tulo, con base en un marco metodol&oacute;gico elaborado y puesto en pr&aacute;ctica en anteriores estudios etnogr&aacute;ficos que son la fuente para, de ah&iacute;, identificar los elementos necesarios de un modelo conceptual met&oacute;dico que pueda integrar las dimensiones sint&aacute;cticas, sem&aacute;nticas y pragm&aacute;ticas que articulan la relaci&oacute;n dial&eacute;ctica entre discursos &eacute;tnicos y pr&aacute;cticas culturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, en este cap&iacute;tulo, el autor analiza la polarizaci&oacute;n de la discusi&oacute;n en torno a las bases del quehacer antropol&oacute;gico que se da desde 1986 y ubica, por un lado, una etnograf&iacute;a experimental y autorreferencial de cu&ntilde;o supuestamente posmoderno y, por otro, una antropolog&iacute;a militante que pretende liberar o por lo menos fortalecer &#150;empoderar&#150; a los grupos que estudia, dicho an&aacute;lisis es para situar adecuadamente su posici&oacute;n etnogr&aacute;fica en el contexto de una antropolog&iacute;a de la interculturalidad entre ambos polos opuestos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de describir anal&iacute;ticamente las posturas de esta crisis de identidad de las antropolog&iacute;as y su correspondiente trabajo de campo, destaca que mientras que la etnograf&iacute;a posmoderna s&oacute;lo cultiva la reflexividad del autor&#45;antrop&oacute;logo y de su posible audiencia acad&eacute;mica, la etnograf&iacute;a de la liberaci&oacute;n &uacute;nicamente se dedica a generar actores sociales autorreflexivos que desemboquen en movimientos sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a las paradojas, limitaciones y contradicciones de este tipo de etnograf&iacute;as plantea una etnograf&iacute;a doblemente reflexiva que evitar&aacute; las falacias reduccionistas de la experimental y de la militante que expone muy detalladamente en gran parte de este cap&iacute;tulo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el autor, la reflexividad es una de las aportaciones m&aacute;s importantes de la etnograf&iacute;a al campo de la educaci&oacute;n intercultural. Junto con Giddens (1991:20) entiende por reflexividad "el uso regularizado de conocimientos sobre las circunstancias de la vida social como elemento constitutivo de su organizaci&oacute;n y transformaci&oacute;n", con base en este concepto su posicionamiento expl&iacute;cito ante el sujeto a estudiar parte de dos procesos reflexivos distintos: <i>a)</i> el actor social que constantemente reflexiona acerca de su quehacer cotidiano y <i>b)</i> la actividad metacotidiana del investigador social, que interact&uacute;an en una doble hermen&eacute;utica, que deriva del proceso doble de traducci&oacute;n o comprensi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Destaca el autor que en el caso del estudio del multiculturalismo y sus pol&iacute;ticas educativas esta autorreflexividad del actor social y educativo tiene que ser asumida y enfrentada por una antropolog&iacute;a comprometida. Sin embargo, como dicho compromiso con el actor estudiado no implica la identificaci&oacute;n plena con sus objetivos, la tarea de una doble hermen&eacute;utica supone el estudio del actor hacia los usos que &eacute;ste hace del conocimiento antropol&oacute;gico. La resultante <i>praxis</i> etnogr&aacute;fica propuesta aqu&iacute; no se limita ni a la introspecci&oacute;n estetizante ni a la externalizaci&oacute;n movilizante. Mediante la negociaci&oacute;n rec&iacute;proca de intereses acad&eacute;micos y pol&iacute;ticos es posible generar una "novedosa mixtura de teor&iacute;a y pr&aacute;ctica" que se traduce en una metodolog&iacute;a tr&iacute;adica que consta de fases de investigaci&oacute;n emp&iacute;rica, de teorizaci&oacute;n acad&eacute;mica y de transferencia a la <i>praxis</i> pol&iacute;tica y educativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tal transferencia &#150;contin&uacute;a argumentando Dietz&#150; no se reduce al acto de ciencientizaci&oacute;n, sino que constituye un intercambio entre el conocimiento generado en el orden primero (expertos de su propio mundo de vida) con el conocimiento antropol&oacute;gico generado en el orden segundo por el experto acad&eacute;mico. La posible contradicci&oacute;n que surge del intercambio de ambas perspectivas ha de ser integrada por el etn&oacute;grafo en el mismo proceso de investigaci&oacute;n, que oscilar&aacute; dial&eacute;cticamente entre identificaci&oacute;n y distanciamiento, entre fases de compromiso pleno y fases de reflexi&oacute;n anal&iacute;tica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relaci&oacute;n intersubjetiva y dial&eacute;ctica que as&iacute; surge entre el sujeto investigador y el actor sujeto investigado genera un continuo y rec&iacute;proco acto de cr&iacute;tica y autocr&iacute;tica entre ambas partes. As&iacute; entendida la investigaci&oacute;n acerca de la realidad social es, a la vez su cr&iacute;tica, con lo cual la misma relaci&oacute;n etnogr&aacute;fica se convierte en <i>praxis</i> pol&iacute;tica. Tambi&eacute;n nos dice que una cr&iacute;tica de alguna creencia social falsa es una intervenci&oacute;n pr&aacute;ctica en la sociedad, un fen&oacute;meno pol&iacute;tico en el sentido amplio de la expresi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el desarrollo de este cap&iacute;tulo contin&uacute;a el autor especificando mucho m&aacute;s a fondo esta postura investigativa, abordando tem&aacute;ticas como: la articulaci&oacute;n de actores y estructuras sociales que prefiguran las pr&aacute;cticas culturales espec&iacute;ficas pero que, a su vez, ser&aacute;n activamente reproducidas, modificadas y adaptadas por estos mismos actores en funci&oacute;n de intereses identidades y contextos espec&iacute;ficos. Siguiendo a Bourdieu, utiliza el concepto de <i>habitus</i> para plantear la articulaci&oacute;n de estructura estructurante, y para complemetar la perspectiva del actor recurre a Giddens para se&ntilde;alar c&oacute;mo los actores situados que aplican reglas y recursos en la diversidad de contextos de acci&oacute;n son producidos y reproducidos en una interacci&oacute;n, dado que agentes y estructuras representan una dualidad. As&iacute;, para el &aacute;mbito de la interculturalidad la dualidad de estructuras y su expresi&oacute;n en acciones contribuyen a precisar la relaci&oacute;n entre etnicidad y nacionalismo, y cultura e interculturalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra tem&aacute;tica que desarrolla en este cap&iacute;tulo tiene que ver con la distribuci&oacute;n desigual de capitales, apoy&aacute;ndose en Bourdieu, recupera    <br> 	la noci&oacute;n de movilizaci&oacute;n de recursos ampliando el sentido economicista con la inclusi&oacute;n de otros recursos para plantear una tipolog&iacute;a tripartita de capitales: capital econ&oacute;mico, social y cultural (recursos educativos que en determinadas circunstancias tambi&eacute;n son convertibles en capital econ&oacute;mico). La distribuci&oacute;n desigual de los tres tipos de capitales genera posiciones sociales sistem&aacute;ticamente diferentes y los individuos que ocupan una posici&oacute;n id&eacute;ntica en el espacio social generan un habitus distintivo, propio que, por un lado, como estructura estructurada refleja su acceso a determinados recursos de la sociedad y, por otro, como estructura estructurante, condiciona las posibilidades de reproducci&oacute;n o transformaci&oacute;n de su posici&oacute;n. Y es, antes que nada, el capital cultural el que incorporado al individuo, nutre su <i>habitus</i> distintivo y constituye una propiedad transformada en parte integral de la persona, en <i>habitus</i>, "el haber se ha convertido en ser"</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos dice que el estudio de los procesos educativos en contextos multiculturales tendr&aacute; que elucidar emp&iacute;ricamente esta relaci&oacute;n entre las pr&aacute;cticas culturales habitualizadas y los usos estrat&eacute;gicos que de un determinado capital cultural hace un grupo particular en un espacio social dado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concluyo diciendo que este libro es una obra de consulta que nos orienta para profundizar en alguno de los diversos temas implicados en el debate sobre el multiculturalismo y la interculturalidad, es un libro que no s&oacute;lo se lee una vez, requiere varias lecturas y permite reflexionar selectivamente en alguno de los t&oacute;picos que m&aacute;s nos interesen. Los invito a estudiarlo, a discutir con &eacute;l y a disfrutar de su lectura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adams, R. N. (1989). <i>Internal and external ethnicities: With special reference to Central America</i>, Austin University of Texas at Austin&#45;ILAS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8678372&pid=S1405-6666201400030001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Giddens, A. (1991). <i>Modernity and self&#45;identity: Self and society in the late modern age</i>, Polity, Cambridge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8678374&pid=S1405-6666201400030001600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Giddens, A. (1995). <i>La constituci&oacute;n de la sociedad: bases para la teor&iacute;a de la estructuraci&oacute;n</i>, Amorrortu, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8678376&pid=S1405-6666201400030001600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hannerz, U. (1996). <i>Transnational connections: Culture, people, places</i>, Londres/Nueva York: Routlege.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8678378&pid=S1405-6666201400030001600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hobsbawm, E. J. (1991). <i>Nations and Nationalism since 1780: Programme, Myth, Reality</i>, Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8678380&pid=S1405-6666201400030001600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hobsbawm, E. J. (1992). "Introduction: Inventing traditions", en E. J. Hobsbawm y T. Ranger (eds.), <i>The invention of tradition</i>, Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8678382&pid=S1405-6666201400030001600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
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