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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Relevancia y complejidades del análisis de políticas públicas en educación]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Relevance and Complexities of the Analysis of Public Policies in Education]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Relevancia y complejidades del an&aacute;lisis de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en educaci&oacute;n</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Relevance and Complexities of the Analysis of Public Policies in Education</b>&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">Dos aspectos llevan a que el an&aacute;lisis de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, tema central de este n&uacute;mero, constituya un eje fundamental en la discusi&oacute;n dentro del campo de la investigaci&oacute;n educativa. Primero, porque toda pol&iacute;tica p&uacute;blica, definida como <i>"curso de acciones impl&iacute;citas y expl&iacute;citas surgido primordialmente desde el gobierno, pero recreado de manera constante por los diversos actores sociales y pol&iacute;ticos con el prop&oacute;sito de cumplir las finalidades que el Estado se va fijando"</i> como lo planteaba Flores&#45;Crespo (2008:16), busca transformar en cierta direcci&oacute;n considerada "deseable", las caracter&iacute;sticas de los actores, sus acciones o resultados en el &aacute;mbito que intenta resolver, en el pa&iacute;s en general o dentro de la poblaci&oacute;n a la que se dirige o plantea como objetivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Segundo, porque en los resultados de lo educativo se entretejen una multiplicidad de factores, no s&oacute;lo vinculados con cuestiones econ&oacute;micas o de posici&oacute;n dentro de la estructura social y laboral de un pa&iacute;s, sino que intervienen tambi&eacute;n factores familiares y culturales (Bourdieu, 1987). Como se&ntilde;alaba Jencks (1980), la escuela no crea las desigualdades sociales y por tanto no estar&iacute;a (&uacute;nicamente) en sus manos resolverlas, aunque s&iacute; convendr&iacute;a a&ntilde;adir, por eso el <i>&uacute;nicamente</i> entre par&eacute;ntesis, que la escuela puede contribuir en alguna medida a matizarlas o acentuarlas, al menos en t&eacute;rminos de la reproducci&oacute;n entre generaciones. Cuesti&oacute;n particularmente importante en pa&iacute;ses donde la desigualdad social es tan pronunciada y de ra&iacute;ces tan profundas como en el nuestro. Por ello, dif&iacute;cilmente puede atribuirse s&oacute;lo a la organizaci&oacute;n escolar o a los maestros el desempe&ntilde;o de los estudiantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedro Flores&#45;Crespo (2011), coordinador de la secci&oacute;n tem&aacute;tica del presente n&uacute;mero, hace un interesante y pertinente recorrido sobre el desarrollo del an&aacute;lisis de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en nuestro pa&iacute;s, mostrando aciertos y dificultades, concluyendo que se observa una gran diversidad en la consolidaci&oacute;n o avance del desarrollo de este campo de la investigaci&oacute;n educativa dependiendo: <i>a)</i> del nivel de educaci&oacute;n sobre el que los investigadores han analizado esta problem&aacute;tica; <i>b)</i> de la etapa de la formulaci&oacute;n de la pol&iacute;tica que se somete a an&aacute;lisis, siendo m&aacute;s frecuentes los que tienen fundamentaci&oacute;n emp&iacute;rica en el &aacute;mbito de la evaluaci&oacute;n &#151;por las valoraciones externas que ha propiciado la exigencia de rendici&oacute;n de cuentas&#151; que en los que buscan explicar la inclusi&oacute;n de un tema en la agenda<sup><a href="#notas">1</a></sup> o se concentran en la fase de dise&ntilde;o de los programas, mecanismos o en el an&aacute;lisis de los procesos y actores que intervienen en la implementaci&oacute;n; y c) del tipo de delimitaci&oacute;n conceptual que el investigador hace del campo. En muchas ocasiones se plantea m&aacute;s bien un an&aacute;lisis pol&iacute;tico del campo educativo (desafortunadamente limitando, principalmente, a la relaci&oacute;n entre el gobierno <i>y</i> el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educaci&oacute;n &#151;SNTE&#151; en el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n b&aacute;sica) en el sentido de la pol&iacute;tica con may&uacute;scula,<sup><a href="#notas">2</a></sup> que el estudio propiamente de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, recorriendo el proceso o analizando alguna de las fases del mismo, que podr&iacute;amos considerar que abarca desde la emergencia del problema, diagn&oacute;stico, dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas, los programas y mecanismos para llevarlas a cabo, hasta la implementaci&oacute;n o evaluaci&oacute;n de las mismas. Este segundo enfoque implicar&iacute;a someter a observaci&oacute;n y an&aacute;lisis las distintas etapas, actores involucrados y contenidos de las medidas impulsadas por el gobierno, cuya ausencia explica por qu&eacute; Flores&#45;Crespo (2011) afirma que lo que ha prevalecido, sobre este tema, ha sido el ensayo cr&iacute;tico, en vez de estudios con fundamentaci&oacute;n emp&iacute;rica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de las tendencias hacia la descentralizaci&oacute;n y la apertura de un mayor espacio en la sociedad, la producci&oacute;n y los servicios a las fuerzas del mercado y la participaci&oacute;n de nuevos actores, en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses el gobierno ha tenido, y sigue teniendo, un papel relevante en el financiamiento y el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas que orienten la asignaci&oacute;n de los recursos indispensables para garantizar la educaci&oacute;n b&aacute;sica para toda la poblaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n en el otro extremo del sistema educativo y de desarrollo del conocimiento: la formaci&oacute;n de cuadros de alto nivel, donde la educaci&oacute;n superior, la producci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de conocimiento contribuyen a la soluci&oacute;n de problemas nacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El peso de los gobiernos en el desarrollo del pa&iacute;s est&aacute; relacionado con el grado de centralismo que prevalece en las instituciones y, como se&ntilde;alaban Ben David y Zloczower (1966), el estilo y tradiciones de una sociedad se reflejan en la evoluci&oacute;n y organizaci&oacute;n del sistema educativo y la universidad. A diferencia del grado de descentralizaci&oacute;n y competencia que caracteriza la emergencia y evoluci&oacute;n del Sistema de Educaci&oacute;n Norteamericano, principal referente o modelo a emular no s&oacute;lo en M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina, sino en muchos de los pa&iacute;ses desarrollados durante la segunda mitad del siglo XX, el gobierno tuvo y, no obstante la creciente participaci&oacute;n del sector privado en la oferta educativa, sigue teniendo un peso importante en la toma de decisiones en cuestiones educativas en todos los niveles del sistema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el estudio de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas no puede reducirse a analizar las acciones gubernamentales, describir o criticar las propuestas de transformaci&oacute;n contenidas en los programas o alabar las buenas intenciones que subyacen a los mismos. Pues aun en los sistemas sociales o educativos m&aacute;s centralizados y autoritarios, la pol&iacute;tica p&uacute;blica constituye s&oacute;lo el marco de referencia y los l&iacute;mites de acci&oacute;n compartidos por los sujetos que se relacionan entre s&iacute; para cumplir los objetivos de las organizaciones educativas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de la crisis, con la redefinici&oacute;n del papel del gobierno en la sociedad y la reducci&oacute;n como principal agente financiero del desarrollo econ&oacute;mico, la expansi&oacute;n de la cobertura y desarrollo del sistema educativo en el pa&iacute;s, las exigencias de rendici&oacute;n de cuentas sobre la asignaci&oacute;n de recursos p&uacute;blicos ejerce una gran presi&oacute;n sobre las autoridades escolares y gubernamentales, que tendr&aacute;n que incrementar su participaci&oacute;n como promotores y gestores de los recursos indispensables para el desarrollo institucional y el cumplimiento de los objetivos planteados. Ante las dificultades para atender la creciente demanda educativa de nivel superior en amplios sectores de la sociedad, otros actores han contribuido a resolver la demanda no atendida. Los padres de familia, los j&oacute;venes que no logran acceder a las instituciones p&uacute;blicas o privadas m&aacute;s prestigiosas, pero que tampoco tienen una oportunidad clara y con una promesa de ingresos que les permita una vida digna, no cejar&aacute;n hasta lograr espacios alternativos para continuar sus trayectorias escolares. As&iacute;, condiciones, expectativas y ausencia de alternativas, han promovido la expansi&oacute;n y diversificaci&oacute;n del sistema educativo, especialmente en los niveles medio superior, superior y el posgrado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La complejidad de factores que se asocian a la experiencia y el desempe&ntilde;o escolar, podr&iacute;a explicarnos por qu&eacute;, como dice C&aacute;rdenas (2011) en el trabajo sobre las escuelas de doble turno presentado en este n&uacute;mero, sin que sea &eacute;sta su pretensi&oacute;n, las intervenciones p&uacute;blicas pueden producir desigualdades en las oportunidades y resultados educativos. Esta cuesti&oacute;n resulta familiar en la tradici&oacute;n sociol&oacute;gica, pues desde Weber, se ha planteado la existencia de efectos no esperados e, incluso, indeseados como resultado de la acci&oacute;n social. Como ejemplos en nuestro campo pueden mencionarse la devaluaci&oacute;n de los certificados educativos, la segmentaci&oacute;n del sistema escolar derivada de la diferenciaci&oacute;n institucional y la federalizaci&oacute;n (descentralizaci&oacute;n territorial de la oferta educativa), la reproducci&oacute;n de la desigualdad social que se desprende del tipo de organizaci&oacute;n escolar que atiende las necesidades educativas en las zonas m&aacute;s aisladas del pa&iacute;s (las llamadas escuelas unitarias), o los efectos de las aspiraciones, recursos econ&oacute;micos o culturales de sus familias en la permanencia y desempe&ntilde;o de los estudiantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; que el an&aacute;lisis de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas implique el dise&ntilde;o de estrategias te&oacute;rico&#45;metodol&oacute;gicas que permitan valorar, de manera conjunta, la influencia de los distintos factores involucrados en los resultados educacionales, distinguiendo aquellos sobre los que la escuela tiene injerencia directa, de los que habr&iacute;a que resolver en otros terrenos, pero sin descartar sus implicaciones en el &aacute;mbito educativo. Por otro lado, es fundamental reconocer las tendencias u orientaciones que ya exist&iacute;an previamente y medir los efectos de otras medidas o programas que coexisten con la pol&iacute;tica espec&iacute;fica que se busca analizar. Dichas tendencias y orientaciones coexistentes, sus traslapes o contradicciones, pueden operar como refuerzo o como obst&aacute;culo para lograr los resultados esperados por una pol&iacute;tica dirigida a la transformaci&oacute;n de un aspecto concreto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como bien se&ntilde;ala De Vries (2000) es fundamental la cautela metodol&oacute;gica cuando se busca analizar los posibles efectos de los programas de pol&iacute;tica p&uacute;blica, pues por un lado no podr&iacute;a decirse que las pol&iacute;ticas educativas hayan provocado un solo impacto (en singular), no s&oacute;lo porque cada pol&iacute;tica individual estar&iacute;a dirigida a producir varios efectos, directos e indirectos, sino porque en la medida en que las distintas pol&iacute;ticas se mezclan o coexisten entre s&iacute; y con otros factores, es dif&iacute;cil afirmar que los cambios experimentados sean exclusivamente resultado de ellas y menos a&uacute;n de alguna en particular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; que el an&aacute;lisis de la capacidad de influencia de los actores en la definici&oacute;n de la agenda y el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas, as&iacute; como de los efectos y posibles consecuencias de las mismas, implique no s&oacute;lo la revisi&oacute;n de los objetivos que se plantean lograr los programas y mecanismos a trav&eacute;s de los cuales se ponen en pr&aacute;ctica, la descripci&oacute;n del grado de acuerdo que los distintos actores involucrados en el dise&ntilde;o de las mismas pudieran tener con los objetivos trazados, o de si los medios y mecanismos elegidos resultan l&oacute;gicamente consistentes entre s&iacute; y con los fines que persigue el programa en estudio sino que se requiere, adem&aacute;s, una descripci&oacute;n <i>y</i> an&aacute;lisis cuidadoso en los procesos de operaci&oacute;n de las posturas que tienen frente a ellas no s&oacute;lo de los actores involucrados en su implementaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n quienes forman parte de la poblaci&oacute;n objetivo, es decir, aquellos actores cuyas caracter&iacute;sticas o comportamientos se intentar&iacute;an transformar con dichas pol&iacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero en la aventura de entender c&oacute;mo dichas pol&iacute;ticas pueden o no lograr los resultados planteados, o si generan paralelamente otros efectos no esperados o incluso indeseables, enfrentamos dificultades tambi&eacute;n por otras razones. Te&oacute;ricamente el punto de partida del dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas debiera ser un diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n que se pretende transformar y, por ende, en el mismo subyacen y por tanto debieran recuperarse tanto la postura anal&iacute;tica desde la cual quienes intervienen en el dise&ntilde;o de los lineamientos y programas se plantearon el problema, como un conjunto de supuestos e informaci&oacute;n, cuya pertinencia, validez y confiabilidad debe someterse a an&aacute;lisis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Justamente en este punto enfrentamos uno de los problemas m&aacute;s complicados, pues carecemos de series hist&oacute;ricas sobre la informaci&oacute;n que requerir&iacute;amos conocer y sistematizar para establecer el an&aacute;lisis comparativo del antes y el despu&eacute;s del establecimiento de un conjunto de medidas. Esto vuelve complicado valorar los alcances o cambios provocados por pol&iacute;ticas p&uacute;blicas dirigidas a dimensiones espec&iacute;ficas de la realidad social. No somos pocos los que hemos discutido en distintas reuniones acad&eacute;micas o con miembros de las oficinas gubernamentales, incluso consta en trabajos publicados, que se requiere mejorar la informaci&oacute;n disponible en distintas fuentes oficiales sobre las cuestiones educativas. El an&aacute;lisis y la evaluaci&oacute;n del impacto de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, especialmente en nuestro pa&iacute;s donde hay serios problemas de informaci&oacute;n en muchos terrenos, requiere producir nueva informaci&oacute;n en paralelo, a trav&eacute;s de definir estrategias de observaci&oacute;n y medici&oacute;n de las cuestiones que, desde la perspectiva te&oacute;rica del investigador, resultan m&aacute;s relevantes. Diversos recursos para reconstruir retrospectivamente la situaci&oacute;n previa a las medidas que se analizan han sido experimentados, como alternativa a la falta de informaci&oacute;n comparable a trav&eacute;s del tiempo y deficiencias en el diagn&oacute;stico que acompa&ntilde;a la justificaci&oacute;n de las medidas planteadas. Sin embargo, la estrategia retrospectiva tambi&eacute;n tiene problemas y limitaciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la ausencia o deficiencias en la informaci&oacute;n de muchos de los aspectos que se supone anal&iacute;ticamente que est&aacute;n asociados con los resultados de los programas en curso, debido a la falta de continuidad, confiabilidad o sistematizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n disponible, implica serias dificultades para observar y medir los cambios derivados de modificaciones en la orientaci&oacute;n o incentivos e incluso para deslindar su influencia sobre algunas de las transformaciones que pueden apreciarse.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Esto vuelve realmente complicado aislar el grado en que dichas transformaciones pueden atribuirse a la implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas u otros factores, lo que dificulta a&uacute;n m&aacute;s la posibilidad de observar sus impactos y consecuencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relevancia de presentar un conjunto de an&aacute;lisis espec&iacute;ficos sobre programas y pol&iacute;ticas educativas en curso, tiene la intenci&oacute;n de promover la discusi&oacute;n entre los investigadores del campo sobre las perspectivas y avances en el an&aacute;lisis de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas hacia la educaci&oacute;n, que nos vayan acercando a una valoraci&oacute;n m&aacute;s adecuada de los alcances, l&iacute;mites y obst&aacute;culos de la intervenci&oacute;n gubernamental en la transformaci&oacute;n del sistema educativo. Resulta importante construir estrategias compartidas y pertinentes para estudiar el tema. Compartir estrategias de observaci&oacute;n permitir&iacute;a producir informaci&oacute;n comparativa que abone a subsanar, en el mediano plazo, algunos de los problemas de sistematizaci&oacute;n y confiabilidad de la informaci&oacute;n de que actualmente disponemos. Con ello podr&iacute;amos contribuir tanto a la definici&oacute;n de nuevas pol&iacute;ticas o la reorientaci&oacute;n de las existentes, como a una mejor implementaci&oacute;n, seguimiento y evaluaci&oacute;n de las posibles consecuencias de las mismas. Asunto que resulta fundamental para anticipar y corregir el rumbo a tiempo, con la intenci&oacute;n de que el sistema educativo nacional y sus principales actores, instituciones, profesores y estudiantes se fortalezcan y est&eacute;n en condiciones de cumplir eficazmente con su papel en la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tiene mucha raz&oacute;n Cabrero (2000) cuando afirma que no s&oacute;lo el modelo econ&oacute;mico, sino la cultura pol&iacute;tica y las pautas de interacci&oacute;n de los actores y las posturas de &eacute;stos sobre el respeto o no de los marcos normativos vigentes, constituyen un aspecto fundamental para entender la din&aacute;mica desde el diagn&oacute;stico, hasta la implementaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. La ausencia de diagn&oacute;sticos s&oacute;lidos e informaci&oacute;n confiable sobre la situaci&oacute;n a transformar, que no s&oacute;lo consideren si la relaci&oacute;n entre los medios y los fines resulta consistente o se centre en el an&aacute;lisis de costos beneficios en abstracto, sino que comprenda e incluya dimensiones como los intereses, las tradiciones y pautas culturales de los diversos actores que participan en las distintas fases <i>y</i> la falta de seguimiento peri&oacute;dico de logros <i>y</i> dificultades, llevan a la imposibilidad de prever o corregir los efectos no esperados. Por tanto, profundizar en el an&aacute;lisis de la definici&oacute;n, aplicaci&oacute;n, evaluaci&oacute;n <i>y</i> continua retroalimentaci&oacute;n a trav&eacute;s del seguimiento de los programas espec&iacute;ficos que se desprenden de las orientaciones <i>y</i> objetivos planteados en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas deber&iacute;a ser una de las tareas que, como comunidad de investigadores dedicada al estudio del fen&oacute;meno educativo, deber&iacute;amos considerar nuestra responsabilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Roc&iacute;o Grediaga Kuri, Directora</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ben David, J. y Zloczower (1966). "Universidades y sistemas acad&eacute;micos en las Sociedades modernas", en Halsey, A. H.; Raymond Aron; M.Trowy y R. Dahrendorf <i>La universidad en transformaci&oacute;n,</i> Barcelona: Seix&#45;Barral (versi&oacute;n espa&ntilde;ol de su art&iacute;culo del mismo nombre en <i>European Journal of Sociology,</i> num. 3, pp. 45&#45;84).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8640101&pid=S1405-6666201100030000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Boudon, Raymond (1974). <i>La desigualdad de oportunidades educativas,</i> Barcelona: Laia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8640103&pid=S1405-6666201100030000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, Pierre, (1987). "Los tres estados del capital cultural", <i>Sociol&oacute;gica,</i> (UAM&#45; A, M&eacute;xico), vol 2, n&uacute;m. 5, pp. 11&#45;17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8640105&pid=S1405-6666201100030000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabrero Mendoza, Enrique (2000). "Usos y costumbres en la hechura de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en M&eacute;xico. L&iacute;mites de las <i>policy sciences</i> en contextos cultural y pol&iacute;ticamente diferentes", <i>Gesti&oacute;n y Pol&iacute;tica P&uacute;blica</i> (CIDE, M&eacute;xico), vol. IX, num. 2, pp. 180&#45;229.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8640107&pid=S1405-6666201100030000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&aacute;rdenas Denham, Sergio (2011). "Escuelas de doble turno en M&eacute;xico. Una estimaci&oacute;n de diferencias asociadas con su implementaci&oacute;n", <i>Revista Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa,</i> vol. XVI, num. 50, pp. 801&#45;827.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8640109&pid=S1405-6666201100030000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Vries, Wietse (2000). "La evaluaci&oacute;n en M&eacute;xico: una d&eacute;cada de avances y paradojas", <i>Pensamiento Universitario,</i> Tercera &Eacute;poca 90, CESU&#45;UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8640111&pid=S1405-6666201100030000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Flores&#45;Crespo, Pedro (2008). <i>An&aacute;lisis de pol&iacute;tica p&uacute;blica en educaci&oacute;n: l&iacute;nea de investigaci&oacute;n.</i> Documento de investigaci&oacute;n 5, M&eacute;xico: INIDE&#45; UIA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8640113&pid=S1405-6666201100030000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Flores&#45;Crespo, Pedro (2011). "An&aacute;lisis de pol&iacute;tica educativa. Un nuevo impulso <i>Revista Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa,</i> vol. XVI, n&uacute;m. 50, pp. 687&#45;698</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8640115&pid=S1405-6666201100030000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jenks, Cristopher (1980). "La escuela no es responsable de las desigualdades sociales y no las cambia", en Alain Gras (Comp.) <i>Sociolog&iacute;a de la Educaci&oacute;n,</i> Madrid: Narcea.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8640116&pid=S1405-6666201100030000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a> <b>Notas</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> No obstante, este resulta un tema relevante, pues cualquiera que haya sido el origen de la inclusi&oacute;n de un elemento o problema educativo en la agenda p&uacute;blica, influir&aacute; en el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas espec&iacute;ficas que se plantean para atenderlo. Por ello es relevante describir y analizar el proceso que llev&oacute; a que un problema se discuta p&uacute;blicamente, pues la interacci&oacute;n de los distintos actores que intervienen en que se haga visible socialmente un tema o problema orientar&aacute; la delimitaci&oacute;n y el diagn&oacute;stico que se hace del mismo.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Dado que desafortunadamente no tenemos en espa&ntilde;ol t&eacute;rminos distintos para designarlo, a diferencia del idioma ingl&eacute;s: <i>Politicls and policy/ies.</i></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Por ejemplo, hoy existen m&aacute;s plazas de tiempo completo dentro del sistema de educaci&oacute;n superior, principalmente en el sector p&uacute;blico, ha habido un cambio en los niveles de escolarizaci&oacute;n de la planta acad&eacute;mica activa. Sin embargo, dicho cambio no se inici&oacute; con la aparici&oacute;n de los apoyos de los programas de Superaci&oacute;n del Personal Acad&eacute;mico (supera) o el de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP). Al analizar a la planta <i>acad&eacute;mica</i> seg&uacute;n las fechas de estudio y obtenci&oacute;n de los grados que actualmente tienen, puede apreciarse una tendencia ascendente que hab&iacute;a venido gest&aacute;ndose desde antes de la existencia expl&iacute;cita de programas de apoyo en este sentido. Pero los ritmos de dicha transformaci&oacute;n s&iacute; se acentuaron a partir de la <i>d&eacute;cada</i> de los noventa en que aparecieron SUPERA y PROMEP. &iquest;C&oacute;mo descontamos la tendencia previa de la aceleraci&oacute;n de la misma, puede atribuirse a estas pol&iacute;ticas? Pero, podr&iacute;amos tambi&eacute;n preguntarnos, qu&eacute; influy&oacute; m&aacute;s para que los profesores se volcaran hacia la realizaci&oacute;n de posgrado en mayor medida, la disponibilidad de apoyos para la formaci&oacute;n de los profesores en activo o el incentivo indirecto de las recompensas asociadas a la pertenencia al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) o los par&aacute;metros de acceso a las becas y est&iacute;mulos institucionales. &iquest;En qu&eacute; forma se combinaron y c&oacute;mo podemos descontar la parte de la transformaci&oacute;n que corresponde a la influencia de las distintas comunidades disciplinarias, que ya exist&iacute;an previamente?</font></p>      ]]></body><back>
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