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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La radiograf&iacute;a de un ciclo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este n&uacute;mero cierra un ciclo anual m&aacute;s de la <i>Revista Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa</i> e inaugura una novedad que esperamos se convierta en tradici&oacute;n: presentar un informe de la gesti&oacute;n editorial durante el a&ntilde;o que acaba. Elsa Naccarella y Guadalupe Espinoza reunieron informaci&oacute;n acerca de los eventos principales de nuestra revista a lo largo de 2008 (en particular de los cambios en el Comit&eacute; y el Consejo Editoriales) y de todo lo que hay detr&aacute;s de las p&aacute;ginas impresas: los manuscritos recibidos, los resultados de la convocatoria para las secciones tem&aacute;ticas, el proceso de dictamen, los dictaminadores, los lectores, y la nacionalidad y la adscripci&oacute;n de los autores. Se trata de una especie de radiograf&iacute;a a partir de la cual cada quien pueda realizar un diagn&oacute;stico de esta publicaci&oacute;n, valorar el enorme esfuerzo que &eacute;sta representa y proponer medidas para su supervivencia y mejor&iacute;a. Esta radiograf&iacute;a va acompa&ntilde;ada por un enlistado de quienes nos apoyaron con la lectura y la evaluaci&oacute;n de los manuscritos, al que agrego una sola palabra con signos de admiraci&oacute;n: &iexcl;gracias!</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando le&iacute; el informe, algunos datos me impresionaron por su relevancia. A desemejanza de lo que sucede con otras publicaciones acad&eacute;micas, que muy a menudo tienen que andar a la caza de textos para publicar, nuestras arcas siempre est&aacute;n llenas de propuestas. S&oacute;lo 50% de &eacute;stas son aprobadas para su publicaci&oacute;n; pr&aacute;cticamente todas con sugerencias y correcciones. Esto indica que la RMIE se ha convertido en un medio, siempre necesario, para la supervisi&oacute;n entre pares de la investigaci&oacute;n educativa. Los dict&aacute;menes, sean negativos o positivos, constituyen una forma de contribuir al di&aacute;logo acad&eacute;mico y a la consolidaci&oacute;n de nuestro campo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aprobaci&oacute;n de los manuscritos es s&oacute;lo el inicio de un c&iacute;rculo que nunca se cerrar&iacute;a sin la existencia de un p&uacute;blico lector, dif&iacute;cil de conocer y del que no tenemos datos precisos. Si bien la versi&oacute;n impresa de la revista tira s&oacute;lo 1400 ejemplares, muchos de los cuales no circulan con la inmediatez y la magnitud &oacute;ptimas, la electr&oacute;nica es visitada y descargada por miles de personas en diversas latitudes, en particular del mundo de habla hispana. De acuerdo con el registro de Redalyc, a la que pertenecemos desde hace varios a&ntilde;os, durante los &uacute;ltimos doce meses, de septiembre de 2007 a agosto de 2008, hubo cerca de 350 mil descargas de la RMIE. Esto nos coloca en el primer sitio de las revistas especializadas en educaci&oacute;n (cuyo promedio de descargas en el mismo periodo fue de 57 mil 789) y muy por encima del promedio total de descargas a trav&eacute;s del portal mencionado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho de que alguien descargue un texto no garantiza que &eacute;ste sea le&iacute;do; su destino es tan incierto como el de los impresos que son adquiridos de manera directa o los que est&aacute;n resguardados en una biblioteca de uso p&uacute;blico. Aun as&iacute;, confiamos en la existencia de lectores y en el deseo de que nuestra revista est&eacute; cumpliendo el prop&oacute;sito que le dio origen, contribuir al conocimiento de la educaci&oacute;n y al debate sobre &eacute;sta, en particular en Am&eacute;rica Latina, mediante la difusi&oacute;n masiva de los resultados de la investigaci&oacute;n educativa. Esto no se limita (no debe limitarse) al n&uacute;mero de citas registradas por los &iacute;ndices; tampoco tiene por qu&eacute; ce&ntilde;irse a los medios convencionales de divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica. Si pensamos en t&eacute;rminos aparentemente novedosos pero presentes, al menos, desde el Siglo de las Luces, estamos contribuyendo a un movimiento de mayor alcance y que a veces olvidamos por necesidades inmediatas, como reportar el factor de impacto de nuestros productos o "pasar" los criterios, siempre veleidosos, de repercusi&oacute;n acad&eacute;mica en alguna de las evaluaciones a las que nos sometemos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la revisi&oacute;n del informe no s&oacute;lo despert&oacute; en m&iacute; sentimientos gratificantes: gener&oacute; tambi&eacute;n algunas preocupaciones que quiero compartir. La primera se relaciona con los "g&eacute;neros" de los textos publicados, en especial el escaso n&uacute;mero de ensayos y de aportes para la discusi&oacute;n que llegan a la Redacci&oacute;n. El ensayo, descrito por Alfonso Reyes como "el centauro en el paisaje de la literatura", es el g&eacute;nero m&aacute;s poderoso de las humanidades y de las ciencias sociales para debatir, comunicar e idear. Si bien ha ido a la baja en aras de los art&iacute;culos de investigaci&oacute;n y de otros textos acad&eacute;micos, su extinci&oacute;n representar&iacute;a una p&eacute;rdida incalculable. Y no s&oacute;lo porque cumple funciones &uacute;nicas, sino debido a que estimula el desarrollo del "estilo personal" de los autores y la creatividad de los posibles lectores, quienes son los beneficiados principales de lo primero.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Igualmente preocupante resulta la escasez de rese&ntilde;as, sobre todo de libros publicados en otros pa&iacute;ses e idiomas. En este sentido, hago un exhorto para que la secci&oacute;n dedicada a este tipo de textos sea revitalizada mediante contribuciones de especialistas y de estudiantes de posgrado, necesariamente al tanto de lo que se realiza en sus respectivas especialidades. Adem&aacute;s de ser un buen ejercicio cr&iacute;tico, rese&ntilde;ar implica ser un lector atento y sagaz. No en balde, algunos de los m&aacute;s grandes soci&oacute;logos y humanistas, algunos de ellos maestros excepcionales, son rese&ntilde;adores porfiados. George Steiner, uno de estos grandes, afirma que el cr&iacute;tico de ninguna manera sustituye al autor, o compite con &eacute;ste: s&oacute;lo contribuye a que el encuentro entre la p&aacute;gina escrita y la mirada del lector se produzca.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Susana Quintanilla, Directora</b></font></p>      ]]></body>
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