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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Nueva mirada a la prehistoria</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Hilario Topete Lara</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Adovasio, J. M. <i>et al. </i>(2008), <i>El sexo invisible. Una nueva mirada a la historia de las mujeres, </i>M&eacute;xico: Lumen, 355 pp. ISBN 978&#150;970&#150;810&#150;442&#150;5</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia &#150; Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia. </i>E&#150;mail: <a href="mailto:topetelarah@yahoo.com">topetelarah@yahoo.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1975 M&eacute;xico fue sede de la Primera Conferencia Mundial Sobre la Mujer. Las mujeres produjeron un momento clim&aacute;tico en su lucha a la alza por conquistas pol&iacute;ticas, sociales, econ&oacute;micas y de todos tipos. Pero este evento, que para muchos fue simplemente un escaparate donde la clase pol&iacute;tica mexicana se mostraba, para muchas de las asistentes ser&iacute;a el s&iacute;mbolo de una serie de conquistas por la recuperaci&oacute;n de s&iacute; mismas &#151;en tanto g&eacute;nero&#151; en la historia y la sociedad. Silenciosamente hab&iacute;an ocurrido muchas cosas, a cu&aacute;l m&aacute;s de formidables cada una de ellas: el movimiento hippie de los a&ntilde;os sesenta hab&iacute;a ayudado a colocar "un ladrillo en la pared" en la lucha por la liberaci&oacute;n femenina "de la cintura para arriba", y no aquella que emprendieron los medios masivos de comunicaci&oacute;n para valorarlas "de la cintura para abajo" con la puesta en moda de la minifalda. S&oacute;lo por no extender m&aacute;s el comentario, agregar&eacute; que Claudie Broyelle hab&iacute;a dado a luz <i>La mitad del cielo, </i>una sociolog&iacute;a del movimiento social liberacionista de las chinas de Mao, quien hizo c&eacute;lebre en Occidente la idea de que las mujeres &#151;en la cultura china&#151; son la mitad del cielo, una divisa que impact&oacute; inicialmente, sobre todo, a los c&iacute;rculos juveniles universitarios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el tema que ocupa a <i>El sexo invisible...</i>:la recuperaci&oacute;n de la mitad del mundo que sostiene el cielo, en la historia y, especialmente, en la prehistoria, se abord&oacute; con lentitud dada la escasez de mujeres en el terreno de la arqueolog&iacute;a, paleontolog&iacute;a, antropolog&iacute;a f&iacute;sica, etc., por un lado; por otro, en la formaci&oacute;n de esas cient&iacute;ficas &#151;y sus colegas varones&#151; hab&iacute;a "entrenamiento masculinizado", empe&ntilde;ado en buscar la espectacularidad de las armas utilizadas en la caza, herramientas asociadas a los varones; de uno m&aacute;s, la animadversi&oacute;n de los hombres para rastrear "lo femenino" en los restos paleontol&oacute;gicos, fuese por desconocimiento o por su propia perspectiva de g&eacute;nero, maculada con atavismos y prejuicios que casi lindaban con un machismo maquillado de cientificidad, o fuese por la reticencia que el propio movimiento feminista "rabioso" e intransigente ocasion&oacute; entre tirios (as) y troyanos (as), quienes se negaron a colaborar en la construcci&oacute;n de la perspectiva de g&eacute;nero, y la gestaci&oacute;n de la historia silenciosa y silenciada del papel femenino en los or&iacute;genes de la humanidad que, repito, es lo que interesa en la obra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El sexo invisible... </i>es una obra original en la propuesta, aunque no en la l&iacute;nea de la recuperaci&oacute;n de las mujeres en la prehistoria. Y al escribir esto tengo en mente una larga cadena de obras en las que ese prop&oacute;sito se ha visto en algo satisfecho: <i>Dios naci&oacute; mujer, </i>de Pepe Rodr&iacute;guez; <i>Las biograf&iacute;as de Eva. La evoluci&oacute;n humana a trav&eacute;s de la hembra de la especie </i>y <i>La cadera de Eva. El protagonismo de la mujer en la evoluci&oacute;n de la especie humana, </i>de Jos&eacute; Enrique Campillo &Aacute;lvarez; <i>Descent of woman, </i>de Elaine Morgan; <i>El primer sexo, </i>de Helen Fisher; <i>El papel de la mujer en la evoluci&oacute;n humana </i>de Carolina Mart&iacute;nez Pulido; <i>Las siete hijas de Eva </i>de Bryan Sykes, y, entre otras, <i>Los senderos del Ed&eacute;n </i>de Stephen Oppenheimer. Pero, &iquest;en qu&eacute; radica su originalidad?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Primero, se trata de una obra colectiva, dos hombres (Jim M. Adovasio y Jake Page) y una mujer (Olga Soffer) que han sabido sortear primero las diferencias entre s&iacute;, que las hay respecto de sus posiciones te&oacute;ricas e interpretaciones, y en cuanto g&eacute;nero (aunque esto no tiene ninguna trascendencia en su libro). Pero, advirtamos, no se trata de un experimento cuya elevada calidad haya brotado del azar, pues ellos han producido previamente &#151;como lo evidencia la bibliograf&iacute;a&#151; otros materiales cient&iacute;ficos en coautor&iacute;a, sobre todo la profesora de antropolog&iacute;a de la Illinois University.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Segundo, el producto no proviene de miembros de una disciplina, sino de diversas; al menos, de la arqueolog&iacute;a y la antropolog&iacute;a, lo que torna m&aacute;s problem&aacute;tico el trabajo, y m&aacute;s proteico el producto. El lector se cerciora a cada paso de la riqueza de contenidos que se perfila en una copiosa bibliograf&iacute;a de apoyo y en los propios conocimientos que los expertos aportan desde sus propias investigaciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tercero, es iconoclasta y nada complaciente. El lector asiste en cada parte, en cada cap&iacute;tulo y subcap&iacute;tulo al despedazamiento de mitos, uno tras otro hasta perfilar, mediante un ejercicio creativo, inteligente, interpretativo, nuevos escenarios, nuevas formas de ser &#151;humano y femenino particularmente&#151; en un mundo complicado para los hom&iacute;nidos (y particularmente del <i>Homo sapiens) </i>en el paleol&iacute;tico. Pero el resultado, como en un collar, se va hilvanando con la aguja y el hilo que son las mujeres; las cuentas son las evidencias arqueol&oacute;gicas, paleontol&oacute;gicas, gen&eacute;ticas, anatomofisiol&oacute;gicas de la mujer y del hombre. El resultado es desalentador para cualquier lector machista; su orgullo puede morir por abrumamiento desde las primeras p&aacute;ginas. En cambio, para un lector proclive a la reivindicaci&oacute;n de las mujeres &#151;o profeminista al menos&#151; es muy gratificante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuarto, es exquisitamente propositivo. En ocasiones, como notar&aacute; el lector, forzadamente propositivo dada la insistencia por inclinar la balanza del lado de las mujeres. Debido a ello, no resultar&aacute; extra&ntilde;o encontrarlas en la vanguardia de la recolecci&oacute;n, de la caza con redes, de la pesca, de la domesticaci&oacute;n de plantas y de la agricultura. La misma historia pero ahora con las mujeres y, en much&iacute;simos &#151;por no decir que en todos&#151; de los procesos, a la vanguardia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quinto, es ameno, a momentos literario y did&aacute;ctico. Los autores, por ejemplo, proponen con frecuencia escenarios ficticios, recreados en el pasado para ilustrarnos la prehistoria, y retan al lector a buscar las inconsecuencias, los yerros de interpretaciones masculinizadas de los mismos; pero no se embelesan en la cr&iacute;tica in&uacute;til sino que reconfiguran los escenarios bajo una nueva y&#151;si se me permite&#151; feminizada perspectiva.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute; por todas sus virtudes el lector podr&aacute; perdonar los que a mi juicio constituyen "algunos negritos en el arroz (blanco)", como aquella extrapolaci&oacute;n en la que se defiende el papel de la colaboraci&oacute;n del macho <i>Homo </i>con la crianza y cuidados con su hembra en lo que O. Lovejoy llam&oacute; "sexo por alimentos" o el principio de la monogamia sobre la base de un macho que aporta carne a la hembra y obtiene de ella c&oacute;pulas, placer y la seguridad de que los hijos sean de &eacute;l; pues bien, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a saberlo si el proceso de concepci&oacute;n, embarazo y parto ha sido un misterio en todas las culturas hasta tiempos muy recientes?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute; pueda ser chocante el hecho de que a momentos proporciona argumentos que se antojan apresurados, como considerar, no sin cierta raz&oacute;n, que los primates tienen en mente tres problemas para subsistir: "alimento, sexo y reproducci&oacute;n". Digamos que s&iacute;, que toda especie para mantenerse requiere de poseer una estrategia reproductiva (con sexo o sin &eacute;l, agrego) y una manera de garantizarse alimentos; pero no lo es todo: se requiere de una estrategia adicional: de cuidados &#151;o la manera de prescindir de ellos&#151; para garantizar que los miembros de las siguientes generaciones puedan alcanzar una etapa reproductiva y cerrar el c&iacute;rculo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, resulta sorprendente que habi&eacute;ndose propuesto la reivindicaci&oacute;n de la mujer en la prehistoria, al tratar de explicarse la difusi&oacute;n tecnol&oacute;gica, hayan determinado que "lo que se extendi&oacute; &#91;en Europa&#93; fue la tecnolog&iacute;a, m&aacute;s que los inventores", lo cual resulta novedoso, pero discutible. Esto, afirmado sea, porque seg&uacute;n la etnograf&iacute;a sobre cazadores y recolectoras, y la propia l&iacute;nea de argumentaci&oacute;n, lo que pudo ocurrir &#151;y espero no haber interpretado mal sus hip&oacute;tesis&#151; es que los procesos de segmentaci&oacute;n de la banda supon&iacute;an una cierta simetr&iacute;a en el "proceso mei&oacute;tico" del grupo, y con ello se garantizaba la continuidad de la t&eacute;cnica, la tecnolog&iacute;a y la carga gen&eacute;tica. Por otro lado, los intercambios entre bandas, fuesen de hombres o de mujeres, resultar&iacute;an ventajosas si las mujeres &#151;en el supuesto de intercambio de hembras&#151; hubieran desarrollado o al menos dominado las t&eacute;cnicas y la tecnolog&iacute;a l&iacute;tica y de tejidos. La cadena de sorpresas agregar&iacute;a al hecho de que no se haya considerado que la sociabilidad tiene un soporte "natural": el gregarismo, y que se atribuya mayor peso al lenguaje en la cooperaci&oacute;n, en la conservaci&oacute;n del grupo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal vez tambi&eacute;n resulte inc&oacute;modo (al lector) y hasta cierto punto contradictorio (entre los autores) que, habi&eacute;ndose propuesto Adovasio, Page y Soffer derrumbar la hip&oacute;tesis del cazador, y del estereotipo del hombre cazador, al recuperar en el cap&iacute;tulo VI las tesis de Bryan Sykes para describir a las siete hijas de Eva, no se hayan podido librar del prejuicio del macho cazador y lo hayan reproducido literalmente; la raz&oacute;n: falta de ejercicio de cr&iacute;tica de la fuente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora, es una verdad incontrovertible que los antrop&oacute;logos no sabemos manejar muy bien el tiempo al momento de exponer acontecimientos, y eso quiz&aacute; pueda explicarnos por qu&eacute; en el cap&iacute;tulo VIII nos proporcionan un escenario donde hace 26 000 a&ntilde;os se realizaban trabajos de arcilla y de telar, cuando Dolni Vestonice, en su hallazgo de referencia, evidencia cordeler&iacute;a, no uso del telar. Pero tal vez el m&aacute;s notorio descuido con el tiempo no se debe a los autores, sino a la traductora (o al responsable de la edici&oacute;n en espa&ntilde;ol), al considerar que los anzuelos aparecieron "hace unos 600 a&ntilde;os", una cifra que por cierto aparece reiterada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, dentro de las abundantes tesis y el copioso arsenal de datos, los yerros y las imprecisiones no se pudieron evitar en su totalidad. El lector podr&aacute; acudir al encuentro sorpresivo con el argumento de que en el Valle de Tehuacan se cultivaba trigo hace 5000 a&ntilde;os, y que no se distancie entre agricultura y cultivo hortense. O, para finalizar, que no se haya distanciado entre la unidad productiva que era el <i>calpulli </i>y una aldea de granjeros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a todo ello &#151;y habr&iacute;a que agregar que precisamente por ello&#151;, <i>El sexo invisible...</i>est&aacute; llamado a ser una lectura imprescindible para arque&oacute;logos, prehistoriadores, etnohistoriadores, etn&oacute;logos, antrop&oacute;logos, sex&oacute;logos y profeministas, entre otros. Sin embargo, agregar&iacute;a, retomando las ideas de amenidad y didactismo de que hace gala la obra, que su lectura puede ser acometida por cualquier g&eacute;nero de lector y, ya sea de los unos o de los otros, es seguro que ninguno resultar&aacute; decepcionado al llegar al punto final.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor </b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Hilario Topete Lara. </b>Maestro en Historia/Etnohistoria y Dr. en Antropolog&iacute;a. L&iacute;neas de investigaci&oacute;n: magonismo, organizaci&oacute;n social para el ceremonial, gobiernos locales y organizaci&oacute;n social comunitaria. Publicaciones m&aacute;s recientes: "T&uacute;neles del instinto", en <i>Ciencia Ergo Sum, </i>revista cient&iacute;fica multidisciplinaria de la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico (UAEM), noviembre&#150;febrero (2009); "Hominizaci&oacute;n, humanizaci&oacute;n, cultura", en <i>Contribuciones desde Coatepec, </i>revista de la Facultad de Humanidades y del Centro de Investigaci&oacute;n en Ciencias Sociales y Humanidades de la UAEM, julio&#150;diciembre (2008); "Derecho positivo mexicano, sistemas jur&iacute;dicos comunitarios: apuntes para una reflexi&oacute;n sobre su permanente desencuentro", en Araujo, Hilda &#91;ed.&#93;, Los Andes y las poblaciones altoandinas en la agenda de la <i>regionali&oacute;n y la descentralizaci&oacute;n,</i>Lima (2007).</font></p>      ]]></body>
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