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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Cultura pol&iacute;tica y participaci&oacute;n electoral en M&eacute;xico</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Antonio Trejo S&aacute;nchez</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Castro Domingo, Pablo &#91;coord.&#93; (2005), <i>Cultura pol&iacute;tica, participaci&oacute;n y relaciones de poder,</i> El Colegio Mexiquense, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa, 358 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico</i>. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:atrejo@politicas.uaemex.mx">atrejo@politicas.uaemex.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta obra fue producto del Seminario "En lo que piensan los votantes", cuya realizaci&oacute;n tuvo lugar en El Colegio Mexiquense el 27 y 28 de mayo de 2004. Dicha convocatoria estaba basada en el inter&eacute;s por el repunte en la participaci&oacute;n de la sociedad mexicana en asuntos de car&aacute;cter p&uacute;blico y las distintas expectativas que abre la posibilidad de la alternancia pol&iacute;tica. Sin embargo, la incipiente democratizaci&oacute;n alcanzada no ha logrado desplazar antiguas relaciones como son la intermediaci&oacute;n, el clientelismo y el corporativismo; creando un profundo malestar para con la democracia que tenemos y una continua abstenci&oacute;n pol&iacute;tica desde la ciudadan&iacute;a, que amenaza y preocupa a las instituciones y actores que han tomado el encargo de conducir este proceso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Part&iacute;cipes de esta premisa, los convocados fueron puestos a cuestionarse sobre las motivaciones, valores y apuestas que llevan a los ciudadanos a elegir una u otra opci&oacute;n pol&iacute;tica, como una manera de desentra&ntilde;ar las cuestiones menos visibles y profundas de la vida pol&iacute;tica. Aunque se reconoce el &aacute;mbito electoral como momento privilegiado del an&aacute;lisis social, se considera que el marco electoral se encuentra configurado por una historia social, una cultura pol&iacute;tica y, sobre todo, una estructura de poder, que est&aacute;n determinando previamente las elecciones partidistas de los ciudadanos. El cambio pol&iacute;tico y la alternancia electoral son vistas, entonces, como producto complejo de la realidad social que conviene estudiar constantemente, desde enfoques que puedan enriquecer la mirada sobre la ciudadan&iacute;a, como es el caso de la antropolog&iacute;a social, la historia social y la sociolog&iacute;a pol&iacute;tica comparada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio del estado actual de la democracia mexicana abandona el triunfalismo de sus ide&oacute;logos y administradores; busca salvar el buen juicio en medio de la abundante empresa del marketing pol&iacute;tico y la predicci&oacute;n electoral, avizora saldos y ganancias en aquellos espacios en donde parece prevalecer el des&aacute;nimo y la ausencia de cambios pol&iacute;ticos visibles; no se contenta con seguir las huellas del animal pol&iacute;tico que interesa, aunque sea con lupa e instrumentos sofisticados, sino que busca cazar a su presa, como met&aacute;fora del buen cazador, oficio que debe mantener atento al investigador, como nos lo hizo recordar el desaparecido Roberto Varela, en una de sus &uacute;ltimas participaciones acad&eacute;micas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En palabras del coordinador de la obra, Pablo Castro Domingo, "en M&eacute;xico los procesos electorales se hallan condicionados por la tensi&oacute;n generada a partir del roce constante entre las pr&aacute;cticas autoritarias y el reciente surgimiento de una ciudadan&iacute;a en v&iacute;as de consolidaci&oacute;n". Paradoja constante que sobredetermina la "intransici&oacute;n" a la mexicana, espacio complejo de estados alterados de la realidad, en donde predomina todav&iacute;a la incertidumbre y la variabilidad, m&aacute;s propios del estado en que el nuevo r&eacute;gimen pol&iacute;tico no acaba de consolidarse y el viejo no termina por desaparecer. El esfuerzo colectivo que presenta el libro pretende interpretar c&oacute;mo los actores sociales se comunican, perpet&uacute;an y desarrollan sus conocimientos y actitudes frente a la pol&iacute;tica, alejados del discurso de la normalidad democr&aacute;tica, m&aacute;s propicios para sociedades que ya envejecieron en sus sistemas representativos; pero tambi&eacute;n del aquel que negativamente desconoce los cambios alcanzados, porque perpet&uacute;a la consideraci&oacute;n de que s&oacute;lo se cambia para permanecer igual que antes. La mirada que hace coincidir a los participantes es aquella que se pretende transversal a los fen&oacute;menos que estudia porque le interesan los aspectos informales y horizontales de la vida pol&iacute;tica, la intermediaci&oacute;n entre sistemas institucionales y vida cotidiana de los actores; espacios locales y regionales, que mantiene su propia l&oacute;gica respecto a la realidad nacional y la preocupaci&oacute;n particular por el significado de los signos y s&iacute;mbolos para dar cuenta de una situaci&oacute;n social, a riesgo de reducir la polifon&iacute;a de voces participantes, una visi&oacute;n cada vez m&aacute;s descentrada de la ciudadan&iacute;a y las relaciones de poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, se entiende la convocatoria del seminario, cuyos productos se presentan en este libro; el aspecto electoral es importante pero no suficiente para entender la din&aacute;mica pol&iacute;tica en la sociedad. Las participaciones no se detuvieron &uacute;nicamente en las cuestiones planteadas inicialmente: "por qu&eacute; los actores votan por un partido pol&iacute;tico y no por otro, por qu&eacute; titubean entre una elecci&oacute;n y otra, o por qu&eacute; no votan". Fueron r&aacute;pidamente a plantearse algunas otras, como por qu&eacute; los partidos pol&iacute;ticos no estimulan la creaci&oacute;n de ciudadan&iacute;a, por qu&eacute; la presencia de la alternancia no garantiza sistemas democr&aacute;ticos y por qu&eacute; las pr&aacute;cticas clientelares pueden coexistir con la alternancia partidista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La integraci&oacute;n del libro consta de tres partes. En la primera, que se ordena bajo el subt&iacute;tulo "Cultura, simbolismo y teatralizaci&oacute;n del poder", se exponen cuatro trabajos que discuten te&oacute;ricamente la participaci&oacute;n, la cultura y las representaciones simb&oacute;licas de la pol&iacute;tica. Demuestran la utilidad de acudir a ellas cuando se pretende un conocimiento m&aacute;s exhaustivo de las relaciones de poder y la participaci&oacute;n pol&iacute;tica. En la segunda, que se denomina "Cultura pol&iacute;tica y ciudadan&iacute;a", se muestran cinco art&iacute;culos que exploran la relaci&oacute;n entre procesos identitarios, imaginarios y ciudadan&iacute;a, a manera de estudios de caso, en la ciudad de M&eacute;xico, Michoac&aacute;n y el Estado de M&eacute;xico, con uno que mira la ciudadan&iacute;a binacional que existe entre Estados Unidos y M&eacute;xico. La tercera, "Participaci&oacute;n electoral", se constituye de cuatro investigaciones que dan cuenta de la alternancia y la abstenci&oacute;n electoral, en donde el centro de inter&eacute;s se ci&ntilde;e a entender la l&oacute;gica inmanente de la participaci&oacute;n electoral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Cultura, simbolismo y teatralizaci&oacute;n del poder</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este apartado se postulan las estrategias de an&aacute;lisis y presupuestos te&oacute;ricos que guiar&iacute;an un enfoque antropol&oacute;gico en el estudio del poder. Adem&aacute;s de sumarse un trabajo que lo hace desde la perspectivita de los estudios culturales derivados de la historia social.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el art&iacute;culo de Roberto Varela: "Participaci&oacute;n y cultura pol&iacute;tica", se exponen los principios te&oacute;rico&#45;metodol&oacute;gicos de su trabajo en el estado de Morelos, basados en la teor&iacute;a energ&eacute;tica humana de Richard Adams. La participaci&oacute;n pol&iacute;tica es entendida y adquiere un significado para el analista "si y s&oacute;lo si se relaciona con las estructuras de poder de una determinada sociedad". La cultura pol&iacute;tica s&oacute;lo es entendible si previamente se analiza la estructura de poder a la cual est&aacute; referida. La participaci&oacute;n pol&iacute;tica es un fen&oacute;meno de estructura de poder y no de una supuesta cultura pol&iacute;tica. Con ello intenta responder a quienes desde la antropolog&iacute;a sobredeterminan el papel de la cultura, estableciendo una influencia unidireccional de la cultura sobre el comportamiento pol&iacute;tico, a lo que responde que la relaci&oacute;n entre cultura y comportamiento no es unidireccional, sino bidireccional. Sus estudios en comunidad del campesinado morelense le permiten demostrar que el comportamiento y la estructura de las relaciones sociales son dos aspectos de una realidad &uacute;nica; mientras que la cultura, en cambio, es una realidad diferente tanto del comportamiento como de las relaciones sociales. Concluye con una definici&oacute;n de cultura pol&iacute;tica: "el conjunto de signos y s&iacute;mbolos compartidos (transmiten conocimientos e informaci&oacute;n, portan valoraciones, suscitan sentimientos y emociones, expresan ilusiones y utop&iacute;as) que afectan y dan significado a las estructuras de poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el trabajo de Liz Hamui Sutton, "Los v&iacute;nculos entre cultura pol&iacute;tica e identidad colectiva", son considerados para entender los valores, las cosmovisiones, las ideolog&iacute;as, los intereses, las actitudes, los conocimientos, las habilidades y las representaciones de los actores a la hora de relacionarse con la pol&iacute;tica. Repasa algunas l&iacute;neas de trabajo generadas por los nuevos estudios culturales (norteamericanos y la escuela francesa), que han aportado un nuevo modo de abordar la reconstrucci&oacute;n de la historia nacional, al combinar las visiones generales del discurso hist&oacute;rico tradicional con el an&aacute;lisis sociol&oacute;gico y etnogr&aacute;fico regional, concreto, con datos cualitativos y cuantitativos, de los sectores involucrados en esos procesos. Establece una ruptura con la cultura pol&iacute;tica del nacionalismo revolucionario, a partir de la d&eacute;cada de 1980 en M&eacute;xico, que desempe&ntilde;&oacute; un papel importante al definir un conjunto de referencias b&aacute;sicas &#151;como la unidad nacional, el laicismo del Estado, la modernizaci&oacute;n econ&oacute;mica&#151;, con las cuales se cre&oacute; un lenguaje en torno al cual se construy&oacute; y se negoci&oacute; la vida p&uacute;blica nacional. Al surgir nuevas alternativas innovadoras, las nuevas lecturas del pasado, presente y futuro tardan en imponerse. Se necesitan al menos dos generaciones para que una idea nueva que aorta una respuesta fundada en los problemas de la sociedad penetre en las mentes en forma de un conjunto de representaciones de car&aacute;cter normativo y termine pareci&eacute;ndoles evidente a un grupo significativo de ciudadanos. La idea de democracia y sus representaciones estar&iacute;a as&iacute; esperando tomar su propia hegemon&iacute;a en la cultura pol&iacute;tica mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A decir de X&oacute;chitl Ballesteros P&eacute;rez y Alejandro Gonz&aacute;lez Villarruel, en "Elecciones y acciones. De la cultura pol&iacute;tica a la pol&iacute;tica cultural, dos nociones en operaci&oacute;n", acudir al concepto de cultura pol&iacute;tica puede hacernos entender de qu&eacute; extra&ntilde;as fuentes dimanan nuestras decisiones electorales. La cultura pol&iacute;tica se constituye de las expectativas, valoraciones, concepciones y utop&iacute;as referentes a la pol&iacute;tica aprendida y aprehendida, a partir de la socializaci&oacute;n en un espacio social espec&iacute;fico. Para objetivar la cultura pol&iacute;tica, se recurre al an&aacute;lisis de un proceso electoral local, en el municipio de L&aacute;zaro C&aacute;rdenas, Quintana Roo en 1990. De este modo, pueden construir un concepto de cultura pol&iacute;tica desde un enfoque antropol&oacute;gico para considerar dos dimensiones: una macrosocial que describa los aspectos culturales de las relaciones de poder, y una microsocial en la cual se enfatiza la imagen que tienen los distintos actores sociales de la estructura y las relaciones de poder. Finalmente, en el entendido de que la cultura tambi&eacute;n comprende un proceso colectivo de producci&oacute;n de significados que moldea la experiencia social y que configura las relaciones sociales, acuden al estudio de un movimiento de agricultores en Colima, el occidente mexicano, para dar cuenta que los movimientos sociales ponen en marcha una pol&iacute;tica cultural, entendida como intervenci&oacute;n en la definici&oacute;n de significados, como el esfuerzo por resignificar las interpretaciones dominantes de lo pol&iacute;tico o para desafiar pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas establecidas. Con la pol&iacute;tica cultural, los autores recuperan las formas silenciosas como se construyen las luchas y movilizaciones de los actores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En continuidad con este reflexionar antropol&oacute;gico, el trabajo de Rodrigo D&iacute;az Cruz, "El persuasivo espect&aacute;culo del poder. Rituales pol&iacute;ticos y ritualizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica", busca reconocer el papel de las acciones simb&oacute;licas como una clase de poder, como dispositivos que instituyen los centros activos del orden social y que producen efectos en todo sistema de poder, o como elementos que pueden propiciar la evoluci&oacute;n de las estructuras de poder. En su esfuerzo recupera las nociones de ritual y ceremonia. Los rituales son transformatorios, es decir, est&aacute;n asociados a consagrar transiciones sociales; mientras que las ceremonias son confirmatorias, o sea, est&aacute;n vinculadas a focalizar estados sociales. Como tales, no constituyen m&aacute;scaras o revestimientos del poder, son en s&iacute; mismos una clase de poder y su consagraci&oacute;n que conviene atender. Los procesos pol&iacute;ticos est&aacute;n de continuo sometidos a rituales, a ceremonias definicionales y a ritualizaciones; por lo que la reflexi&oacute;n sobre la violencia pol&iacute;tica se constituye tambi&eacute;n en un hecho ritualizable y ceremonial que puede convertirse en un patr&oacute;n de conducta, que conduce y orienta la vida p&uacute;blica, no es un mero episodio que suceda entre periodos amplios de vida normal y pac&iacute;fica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Cultura pol&iacute;tica y ciudadan&iacute;a</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Salvador Maldonado Aranda, en "Descentrando la ciudadan&iacute;a. Clase, prestigio y jerarqu&iacute;a en la Tierra Caliente, Michoac&aacute;n", conviene discutir el tema de la ciudadan&iacute;a desde una perspectiva descentrada, debido al enfoque normativo y centrista que ha adquirido en el debate pol&iacute;tico nacional sobre la transici&oacute;n y la reforma del Estado. Y en respuesta al sesgo reduccionista que prevalece, que vac&iacute;a de contenido la categor&iacute;a, cuando se le reduce al &aacute;mbito estrecho de los derechos electorales. Este trabajo es un esfuerzo por documentar los sentidos en que se construye, impugna y resignifica la ciudadan&iacute;a, en un espacio regional donde los procesos pol&iacute;ticos est&aacute;n mediados por las din&aacute;micas de desigualdad y diferenciaci&oacute;n social asociadas a relaciones de clase, prestigio y jerarqu&iacute;a. Encuentra que para los habitantes de esta matria, la ciudadan&iacute;a se asocia a un problema de justicia y trato igualitario en relaci&oacute;n con el ejercicio arbitrario del poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el fin de reflexionar sobre "El voto de los mexicanos en el extranjero: ciudadan&iacute;a y pertenencia", Alejandra Casta&ntilde;eda G&oacute;mez del Campo repasa las posturas y definiciones al respecto. Para evitar los lugares comunes y las consideraciones reducidas a lo legal, estima que se deben tomar en cuenta las pr&aacute;cticas culturales donde se reflejan luchas de poder, nociones de comunidad y de pertenencia, y donde se pone en juego el significado de naci&oacute;n. Los migrantes mexicanos viven inmersos en dos espacios legales, creando una coyuntura en la cual practican una cultura de la ciudadan&iacute;a; una ciudadan&iacute;a constituida y negociada mediante las pr&aacute;cticas socioculturales y concepciones de membres&iacute;a dada, ya sea en el nivel nacional, regional o local de los distintos actores sociales. La ciudadan&iacute;a migrante es construida desde la tensa e ineludible relaci&oacute;n con los Estados mexicano y norteamericano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la participaci&oacute;n de Pablo Castro Domingo, "Cultura pol&iacute;tica, comportamiento electoral y emergencia de la ciudadan&iacute;a", encontramos el an&aacute;lisis de la relaci&oacute;n entre cultura pol&iacute;tica y las conductas electorales en los municipios de Tenancingo de Degollado, Villa Guerrero y Zumpahuac&aacute;n, de 1990 a 2003, en el Estado de M&eacute;xico; tomando en cuenta que la cultura pol&iacute;tica es una matriz tanto consciente como inconsciente que da significado a las creencias y comportamiento pol&iacute;tico. Para mostrar que hay regiones que han empezado a desarrollar pr&aacute;cticas relativamente progresistas, que contrastan con otras que contin&uacute;an reproduciendo pr&aacute;cticas clientelares, paternalistas y patrimonialistas al margen del Estado de derecho. Los procesos electorales son un mecanismo de disparo para el surgimiento de actores sociales con la capacidad de asumir responsabilidades y exigir soluci&oacute;n a demandas concretas. Esas acciones ha reformulado la participaci&oacute;n pol&iacute;tica, siendo el clientelismo, la intermediaci&oacute;n y el patrimonialismo sustituidos gradualmente por pr&aacute;cticas m&aacute;s consensuadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el trabajo de H&eacute;ctor Tejera Gaona, "Cultura, pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas y comportamiento electoral en la Ciudad de M&eacute;xico", el autor piensa que la identidad ciudadana no se construye con base en derechos y obligaciones formales, sino a partir de las pr&aacute;cticas sociopol&iacute;ticas en el entorno local y cotidiano. En este contexto, las relaciones establecidas por partidos y gobierno con la ciudadan&iacute;a en la ciudad de M&eacute;xico han colaborado para conformar y reproducir una identidad ciudadana acotada y disminuida. La disociaci&oacute;n entre pol&iacute;ticas gubernamentales y demandas ciudadanas, y las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas con base en las cuales los partidos y gobernantes se disputan las adhesiones y simpat&iacute;as de la ciudadan&iacute;a, inciden en el comportamiento electoral de los ciudadanos en la ciudad de M&eacute;xico. Dicho comportamiento se caracteriza por la b&uacute;squeda de intermediarios eficaces con las instituciones gubernamentales, o de gobernantes que implanten pol&iacute;ticas de bienestar social. La cuesti&oacute;n estriba en la credibilidad de los candidatos y su cercan&iacute;a.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n con un trabajo etnogr&aacute;fico, Jos&eacute; Antonio Trejo S&aacute;nchez explora en "Identidades y cultura pol&iacute;tica desde lo juvenil: una exploraci&oacute;n etnogr&aacute;fica" que mediante la cultura pol&iacute;tica, los grupos e individuos ordenan, interpretan y se relacionan con el poder y las instituciones pol&iacute;ticas. Funciona como el trasfondo de las relaciones pol&iacute;ticas y el ambiente propio de la acci&oacute;n pol&iacute;tica. Al estudiar una microrregi&oacute;n, compuesta por tres municipios (Almoloya el R&iacute;o, Santiago Tianguistenco y San Mateo Texcalyacac, percibe que los j&oacute;venes no desaprueban el sistema de partidos y su representaci&oacute;n electoral. Sin embargo, las esperanzas puestas en el cambio pol&iacute;tico no han sido retribuidas por el andar democr&aacute;tico de estos a&ntilde;os. Pareciera como si en realidad quienes tuvieran que ponerse al d&iacute;a fueran los partidos y los pol&iacute;ticos de profesi&oacute;n, porque para esta generaci&oacute;n la cuesti&oacute;n sigue siendo la misma: "para esto ha venido el cambio". Esta percepci&oacute;n un tanto desencantada sobre lo pol&iacute;tico no deja de inhibir la participaci&oacute;n ni la credibilidad en las elecciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Participaci&oacute;n electoral</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su texto, "Senderos para la transformaci&oacute;n democr&aacute;tica. Alternancia electoral y cambios administrativos: dos casos de estudio en gobiernos locales en M&eacute;xico", Cecilia Cadena Hinostroza estudia las posibilidades democr&aacute;ticas que abren las reformas administrativas en dos estados: Quer&eacute;taro y Estado de M&eacute;xico. Al estimar que la instrumentaci&oacute;n de capacidades institucionales y administrativas que acompa&ntilde;en a los cambios pol&iacute;ticos es un elemento indispensable en la construcci&oacute;n del orden democr&aacute;tico. En el primer caso, los obst&aacute;culos para ello provienen de la presencia de la corrupci&oacute;n, que a pesar del cambio de partido pol&iacute;tico en la administraci&oacute;n estatal, &eacute;sta no ha podido transformar vicios de anteriores gobiernos por falta de pericia y experiencia pol&iacute;tica. En el segundo, los obst&aacute;culos a una transformaci&oacute;n administrativa provienen de los mandos medios de la propia burocracia, quienes no han asumido las nuevas tareas que les corresponde realizar. Con todo ello, la conclusi&oacute;n de este trabajo es que la administraci&oacute;n p&uacute;blica es un requisito suficiente, aunque no indispensable, de la reforma pol&iacute;tica democr&aacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su art&iacute;culo, Jorge Alonso S&aacute;nchez investiga las "Razones para votar y no votar entre universitarios tapat&iacute;os". Entre los votantes con estudios universitarios se observan razones un tanto diferentes al resto del electorado en el estado de Jalisco. Por ejemplo, su proclividad a votar en 73% como expresi&oacute;n de un sentimiento de responsabilidad. Las razones de fondo para acudir a votar est&aacute;n por encima de los avatares de los partidos y la pol&iacute;tica en un amplio sector. Son votantes duros, pero no necesariamente inclinados por un partido en particular. Aunque el autor ha desentra&ntilde;ado el aumento en el desafecto hacia el voto debido al descr&eacute;dito de los partidos, sus candidatos y sus campa&ntilde;as vac&iacute;as fincadas en un costoso marketing. No obstante, se ha configurado ya una disposici&oacute;n hacia una cultura democr&aacute;tica ilustrada, y es posible percibir un espacio social acotado en el que el acto de votar sigue teniendo diversidades, pero con una ra&iacute;z cada vez m&aacute;s honda en el reconocimiento de lo democr&aacute;tico. Por lo que nuestro autor ve en esta minor&iacute;a consciente un activo valioso para el futuro de la democracia mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "M&eacute;xico: participaci&oacute;n electoral, comicios concurrentes y desarrollo estatal", el soci&oacute;logo Jos&eacute; Antonio Crespo Mendoza se propone explicar y comprender el nuevo abstencionismo en las elecciones mexicanas. La preocupaci&oacute;n se inserta en una serie de paradojas se&ntilde;aladas, en la que se destaca la mejor&iacute;a en la credibilidad y transparencia del sistema electoral, junto a una costosa organizaci&oacute;n de las elecciones y financiamiento de los partidos pol&iacute;ticos, que no se traduce en un aliento a la participaci&oacute;n ciudadana. La exploraci&oacute;n de las m&uacute;ltiples causalidades llevan al autor a ponderar tres variables asociadas con la abstenci&oacute;n: 1) el car&aacute;cter intermedio de los comicios frente a las elecciones presidenciales; 2) la concurrencia de elecciones estatales para gobernador, y 3) el nivel de desarrollo socioecon&oacute;mico de las distintas entidades federativas. Se concluye que quiz&aacute;s enfrentemos una suerte de "decepci&oacute;n democr&aacute;tica", caracter&iacute;stica en los primeros a&ntilde;os despu&eacute;s de lograda la primera elecci&oacute;n plenamente democr&aacute;tica. Tambi&eacute;n, que una vez que ha sido rebasado el control pol&iacute;tico del PRI y la eficacia de su maquinaria para la movilizaci&oacute;n electoral y la manipulaci&oacute;n del voto, la relaci&oacute;n entre desarrollo social y participaci&oacute;n electoral se ha vuelta nula o francamente reducida. Recomienda que para alentar la participaci&oacute;n electoral podr&iacute;a pensarse en redise&ntilde;ar el calendario electoral, de modo que las elecciones para elegir gobernador en todas las entidades se hicieran coincidir con los comicios federales intermedios o presidenciales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente tenemos el art&iacute;culo de Jorge Garc&iacute;a Monta&ntilde;o, titulado "Presente y futuro de los electores y la democracia en M&eacute;xico", sustentado en la idea, seg&uacute;n la cual, de que la hegemon&iacute;a de la norma democr&aacute;tica no es f&aacute;cil y va m&aacute;s all&aacute; de lo puramente electoral, que busca sustituir la cultura autoritaria por una democr&aacute;tica y en dise&ntilde;ar un r&eacute;gimen pol&iacute;tico&#45;electoral con un amplio consenso y aceptaci&oacute;n. El an&aacute;lisis del abstencionismo se convierte en una dura prueba a tales finalidades. Lo que permite pensar en "un piso que se puede definir como de incompetencia ciudadana electoral; es decir, aquello que hace referencia a la falta de informaci&oacute;n, habilidades y an&aacute;lisis de la poblaci&oacute;n para participar de forma consciente y constante en la democracia". Lo cual se expresa en una teor&iacute;a de la "tijera abierta", donde las instituciones pol&iacute;ticas electorales evolucionan hacia un mayor estado de desarrollo, mientras que la cultura pol&iacute;tica promedio de la poblaci&oacute;n no lo hace al mismo ritmo y en ciertos momentos ni siquiera en la misma direcci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta empresa colectiva, respaldada no s&oacute;lo por las instituciones presentes en la edici&oacute;n, permiti&oacute; consolidar la participaci&oacute;n del cuerpo acad&eacute;mico de Antropolog&iacute;a Simb&oacute;lica Poder perteneciente al Departamento de Antropolog&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa, con la idea de que la dimensi&oacute;n simb&oacute;lica de la cultura es uno de los objetivos privilegiados de la antropolog&iacute;a, con lo que este gremio renueva su preocupaci&oacute;n por las cuestiones del poder y la democracia; y tambi&eacute;n ofrecer un homenaje p&oacute;stumo a quien le dio un fuerte impulso a la antropolog&iacute;a pol&iacute;tica en M&eacute;xico, Roberto Varela Vel&aacute;squez, quien en dicho encuentro demostr&oacute; lo que una buena reflexi&oacute;n antropol&oacute;gica puede hacer cuando le acompa&ntilde;a la estancia en campo por periodos prolongados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Antonio Trejo S&aacute;nchez.</b> Candidato a maestro en antropolog&iacute;a social por la Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia. Profesor de tiempo completo de la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico. Sus m&aacute;s recientes publicaciones son: "Identidades y cultura pol&iacute;tica desde lo juvenil: una exploraci&oacute;n etnogr&aacute;fica", en <i>Cultura pol&iacute;tica, participaci&oacute;n y relaciones de poder,</i> Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a, El Colegio Mexiquense, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa (2005); "Sociolog&iacute;a de la juventud. Breve estado de la cuesti&oacute;n", en <i>Espacios P&uacute;blicos,</i> Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico (2005).</font></p>      ]]></body>
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