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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Editorial</b></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La revista <i>Madera y Bosques</i> cumple 20 a&ntilde;os en este 2014, lo cual nos llena de gozo y un no muy disimulado orgullo. Durante este lapso de tiempo han sucedido innumerables hechos a nivel nacional y mundial que han cambiado el modo de ver y hacer las cosas por parte de la gente. A escala internacional, el hecho pol&iacute;tico&#45;militar m&aacute;s destacado ha sido sin duda el derribo de la Torres Gemelas (World Trade Center) en 2001, con las inconmensurables consecuencias que han provocado, y a&uacute;n siguen provocando. Los efectos de esa acci&oacute;n se siguen sintiendo en el tema de los viajes y las relaciones internacionales que han sufrido una gran tensi&oacute;n entre pa&iacute;ses de occidente y sus contrapartes del medio oriente y otras regiones. Lamentablemente, estas condiciones internacionales seguramente persistir&aacute;n y muy probablemente se agravar&aacute;n, antes de mejorarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tema del ambiente, los efectos del cambio global se han agudizado e intensificado en estas dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, a un ritmo nunca antes visto. A pesar de no ser un tema 100% aceptado, la gran mayor&iacute;a de los cient&iacute;ficos ambientales, y el p&uacute;blico en general, est&aacute;n de acuerdo en que la humanidad enfrenta situaciones que no se hab&iacute;an presentado durante toda la existencia humana, si bien, han sucedido y tal vez a mucha mayor escala en tiempos prehist&oacute;ricos. Lo que se acepta, casi sin discusi&oacute;n, es que la tasa de cambio de las condiciones globales que experimenta el clima y el ambiente en general, es de una velocidad no comparable a eventos del pasado. Los efectos de los cambios en los patrones de clima, de distribuci&oacute;n de la vegetaci&oacute;n y de la migraci&oacute;n de especias vegetales y animales se suceden y observan en periodos que se pueden medir en generaciones y en ocasiones en mucha menor escala de tiempo. La respuesta humana a estos cambios, en cambio, ha sido muy lenta y al parecer insuficiente. Las razones para este desfase entre los cambios registrados y las acciones de mitigaci&oacute;n son m&uacute;ltiples: en primer lugar, podemos afirmar que es por desconocimiento del problema. Es hasta hace pocos a&ntilde;os que se han emprendido estudios y acciones a escala internacional, ya que no global, pues no todos los pa&iacute;ses intervienen. Estas acciones, lideradas por el IPCC de la ONU, apuntan a que muchos de los cambios ya son irreversibles, si bien parte de los efectos a mayor plazo a&uacute;n podr&iacute;an mitigarse si se emprendieran acciones concertadas a escala mundial. Esto, desgraciadamente, est&aacute; lejos de recibir un consenso pues muchas naciones, organizaciones e individuos tienen prioridades distintas y el tema ambiental y sus consecuencias no est&aacute; en los primeros lugares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &aacute;mbito forestal mexicano, a principios de la d&eacute;cada de 2000 se cre&oacute; la Comisi&oacute;n Nacional Forestal (Conafor) con el ambicioso objetivo de encauzar las acciones en este sector hacia un mejor y mayor desarrollo de la industria forestal y de todas las actividades productivas y de conservaci&oacute;n ligadas a los bosques y las selvas, as&iacute; como de los bienes y servicios derivados de ellos. A pesar de haber conseguido logros importantes, la situaci&oacute;n del sector forestal mexicano no ha sufrido mejoras sustanciales que apunten a un desarrollo sustentable que garantice la permanencia del recurso forestal en condiciones aceptables y productivas para el pa&iacute;s. No es todav&iacute;a demasiado tarde para retomar y relanzar estos esfuerzos en una direcci&oacute;n ascendente, aunque el desaf&iacute;o es may&uacute;sculo. No toda la responsabilidad es de la Conafor, desde luego, y para mejorar las cosas se requiere el concurso de productores, industriales, acad&eacute;micos y, en general, de todos los usuarios y usufructuarios de este importante y valioso recurso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un contexto esencialmente acad&eacute;mico, el papel y compromiso de los medios de difusi&oacute;n de la ciencia han ido adquiriendo relevancia creciente. Las revistas latinoamericanas en general y mexicanas en particular, especializadas en el tema forestal, han ido cobrando cada vez mayor significaci&oacute;n y han logrado incrementar su presencia e impacto internacional. <i>Madera y Bosques</i> es una de esas revistas y en sus veinte a&ntilde;os de existencia se ha labrado un sitio de relevancia en el &aacute;mbito hispanoamericano o latinoamericano. Al igual que todas las revistas cient&iacute;ficas, se enfrenta cada vez m&aacute;s a un escrutinio detallado de la calidad y pertinencia de su contenido, lo que se magnifica por su inclusi&oacute;n en &iacute;ndices y portales nacionales e internacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para este n&uacute;mero especial del 20 aniversario, hemos invitado a los autores de los art&iacute;culos que mayor impacto han tenido, medido en el n&uacute;mero de citas y en la valoraci&oacute;n general que han alcanzado en el medio cient&iacute;fico. Por razones log&iacute;sticas y de organizaci&oacute;n interna de la producci&oacute;n editorial de la revista, hemos dividido este n&uacute;mero en dos partes. La primera que presentamos ahora, incluye dos art&iacute;culos muy relacionados entre s&iacute;. El primero tiene el t&iacute;tulo en espa&ntilde;ol "Desaf&iacute;os de la conservaci&oacute;n del mangle en el Antropoceno" por Lugo, Medina y McGinley y el segundo titulado "Manglares: ecosistema centinela frente al cambio clim&aacute;tico, Golfo de M&eacute;xico" por Y&aacute;&ntilde;ez&#45;Arancibia, J. W. Day, Twilley y R. H. Day. Ambos abordan el tema de los manglares y por esa raz&oacute;n se agruparon en esta primera parte del n&uacute;mero especial. El primer ensayo aborda los problemas de conservaci&oacute;n que enfrentan los manglares en el Antropoceno. En &eacute;l, los autores repasan las leyes, pol&iacute;ticas, acuerdos internacionales y las acciones locales que se ocupan de la conservaci&oacute;n de los bosques de mangle en el Neotr&oacute;pico y se relacionan con el Antropoceno. El ensayo incluye comentarios sobre los acontecimientos recientes en ecolog&iacute;a de manglares y en ecofisiolog&iacute;a que aclaran c&oacute;mo los manglares podr&iacute;an responder a los cambios de temperatura y precipitaci&oacute;n, el aumento del nivel del mar y otras perturbaciones naturales y antropog&eacute;nicas. Los manglares en esta &eacute;poca enfrentar&aacute;n cambios en su composici&oacute;n, dado el actual movimiento de especies de manglares a trav&eacute;s de barreras continentales como resultado de la actividad humana. Estas tendencias conducir&aacute;n a nuevas formaciones de manglares y en algunos casos ampliar&aacute;n la presencia de los manglares en todo el mundo. La soluci&oacute;n a la persistencia de manglares no es aislarlos de la gente, sino regular las interacciones entre los manglares y los seres humanos. Se tendr&aacute; que ampliar el alcance del an&aacute;lisis ecol&oacute;gico de los ecosistemas de manglar para incluir las fuerzas sociales convergentes en los manglares a trav&eacute;s de un enfoque anal&iacute;tico que se ha denominado Ecolog&iacute;a Social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo art&iacute;culo se&ntilde;ala que frente al desaf&iacute;o que enfrentan los sistemas econ&oacute;micos, sociales y ecol&oacute;gicos de la zona costera, se presentan evidencias de estructura funcional del sistema ecol&oacute;gico de manglar: Los autores revisitan la hip&oacute;tesis que ellos plantearon hace varios a&ntilde;os: "los manglares como h&aacute;bitat forestado cr&iacute;tico de la zona costera presentan respuestas de acomodaci&oacute;n frente a la variabilidad ambiental que induce el cambio global, desarrollando un papel estructural y funcional clave en la estabilidad de la l&iacute;nea de costa, la persistencia de h&aacute;bitats y biodiversidad, el metabolismo del ecosistema, reduciendo riesgos e incertidumbre para el desarrollo sustentable del uso de sus recursos". Evidencias recientes indican que los manglares en el Golfo de M&eacute;xico responden a esta hip&oacute;tesis y muestran un patr&oacute;n ampliado y consistente de distribuci&oacute;n, colonizando todo el Golfo hacia el norte, incluyendo la costa Atl&aacute;ntica de la Pen&iacute;nsula de Florida, ante la oportunidad de la "tropicalizaci&oacute;n global del Golfo de M&eacute;xico". M&aacute;s a&uacute;n, actualmente las cuatro especies de manglar del Golfo de M&eacute;xico ya se encuentran distribuidas en el estado de Texas. Los autores concluyen que el ecosistema de manglar es un "ecosistema&#45;centinela" frente al impacto del cambio clim&aacute;tico en el Golfo de M&eacute;xico. Estamos seguros que ambos art&iacute;culos y los dem&aacute;s que aparecer&aacute;n a principios de 2015 y que en su conjunto conforman este N&uacute;mero Especial ser&aacute;n muy bien recibidos por la comunidad cient&iacute;fica internacional y contribuir&aacute;n en gran medida a llenar algunos de los vac&iacute;os de conocimiento que se tienen en la actualidad.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Raymundo D&aacute;valos Sotelo</b><br />Editor</font></p>      ]]></body>
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