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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Crisis Economics. A Crash Course in the Future of Finance,</b></i> <b>Nouriel Roubini y Stephen Mihm</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b><i>Crisis Economics. A Crash Course in the Future of Finance,</i> Nouriel Roubini and Stephen Mihm</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Gerardo Reyes</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The Penguin Press, N.Y., 2010.</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Iberoamericana, Puebla.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nouriel Roubini es conocido en el &aacute;mbito acad&eacute;mico por haber advertido el colapso econ&oacute;mico de los Estados Unidos de 2008, mucho antes de que ocurriera. Es profesor del Stern School of Business de la Universidad de Nueva York y trabaj&oacute; de 1998 a 2000 como consejero en el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y en la Casa Blanca. Su libro titulado <i>Crisis Economics. A Crash Course in the Future of Finance</i> cobra importancia a la luz de los recientes acontecimientos en la materia, principalmente la crisis griega y la deuda p&uacute;blica norteamericana. El libro est&aacute; dividido en diez cap&iacute;tulos, conclusiones y un apartado dedicado a las perspectivas de la econom&iacute;a mundial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nouriel Roubini hace un excelente an&aacute;lisis de las caracter&iacute;sticas de las crisis econ&oacute;micas, afirmando que muestran una peculiar similitud a lo largo de la historia del capitalismo, pues se componen de t&iacute;picos ciclos auges&#45;ca&iacute;das <i>(boom and bust cycles).</i> Sin embargo, el comienzo de las burbujas especulativas se rodea de tal m&iacute;stica, que los involucrados olvidan el pasado pensando que en esta ocasi&oacute;n se tratar&aacute; de algo diferente, inusitado y fuera de serie. Por ejemplo, Nassim Nicholas Taleb public&oacute; en plena crisis un libro titulado <i>El cisne negro,</i> en donde se&ntilde;alaba que el reciente colapso financiero era un acontecimiento de tan peculiar naturaleza que hubiera sido imposible predecirlo, ya que esos fen&oacute;menos ocurren muy rara vez en la historia. A tales posturas, Roubini responde que las crisis son tan comunes como los <i>cisnes blancos,</i> ya que tan s&oacute;lo en el siglo XIX se registraron varias como las de 1819, 1828, 1837, 1866 y 1893, entre otras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la euforia que alimenta las burbujas especulativas es abrumadora. Inclusive busca apoyarse en fundamentos cient&iacute;ficos tal y como ocurri&oacute; por ejemplo a principios del siglo XX con la teor&iacute;a de la especulaci&oacute;n de Louis Bachelier. El matem&aacute;tico franc&eacute;s aseguraba que ning&uacute;n bien estaba sobrevaluado o subvaluado; que el mercado se guiaba por leyes que le permit&iacute;an su autorregulaci&oacute;n. Se trataba de la inteligencia de las multitudes reflejada en los precios de los activos. As&iacute;, si un bien cambiaba de precio de manera radical, se deb&iacute;a &uacute;nicamente a que los participantes del mercado contaban con informaci&oacute;n novedosa que les hac&iacute;a cambiar sus decisiones. Esta tesis fue fortalecida durante la posguerra en la Universidad de Chicago por el profesor Eugene Fama, quien se dio a la tarea de fundamentar el <i>laissez&#45;faire,</i> la racionalidad y la eficiencia de los mercados mediante modelos matem&aacute;ticos, postura que dio origen a la Escuela de Chicago.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, la recesi&oacute;n de 1929 abri&oacute; paso a una severa cr&iacute;tica a la capacidad del mercado para autorregularse. John Maynard Keynes defin&iacute;a las crisis como una insuficiencia de demanda que deb&iacute;a ser contrarrestada por el gasto p&uacute;blico, es decir, por la mano visible del Estado. As&iacute;, la intervenci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a y la regulaci&oacute;n de los mercados financieros fueron el legado del pensamiento keynesiano despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial y hasta los a&ntilde;os setenta. En esa d&eacute;cada, la estanflaci&oacute;n desprestigi&oacute; las tesis keynesianas, dando paso a la liberalizaci&oacute;n financiera que se consagr&oacute; con la revocaci&oacute;n del acta Glass Stealgall en 1999. Este documento fue promulgado en 1933 como reacci&oacute;n a las causas de la gran depresi&oacute;n y prohib&iacute;a estrictamente la fusi&oacute;n de la banca comercial con la banca de inversi&oacute;n en los Estados Unidos. Acto seguido, emergi&oacute; un proceso de fusiones y adquisiciones que facilit&oacute; operaciones financieras altamente apalancadas y riesgosas, hecho que a su vez sirvi&oacute; de plataforma a burbujas especulativas a lo largo de los noventa y de la primera d&eacute;cada del presente siglo. Roubini explica que con ello se form&oacute; un sistema bancario sombra <i>(shadow bank system).</i> Es decir, la existencia de instituciones financieras que parecen bancos, act&uacute;an como bancos, otorgan cr&eacute;ditos y se endeudan como bancos, pero no est&aacute;n sujetos a la regulaci&oacute;n bancaria vigente. Endeudarse a corto e invertir a largo plazo los hizo cada vez m&aacute;s vulnerables. La burbuja especulativa, animada por el auge en el mercado hipotecario, posibilit&oacute; la bursatilizaci&oacute;n de una deuda creciente hasta que en 2007 se present&oacute; lo que Roubini denomina el momento de <i>Minsky</i> o repliegue de los mercados. Destaca la corresponsabilidad que tuvieron las llamadas calificadoras en la debacle econ&oacute;mica mundial. Las acusa de corrupci&oacute;n, pues tal es como si un profesor vendiera a sus estudiantes el examen para asegurarles el pase, las calificadoras asesoraban a diversas instituciones financieras para otorgarles la AAA a cambio de jugosas ganancias. Asimismo, dedica una parte importante del an&aacute;lisis al llamado riesgo moral <i>(moral hazard),</i> es decir, a la consecuencia derivada del rescate financiero de instituciones consideradas como demasiado grandes (too <i>big to fail)</i> para permitir su quiebra o desaparici&oacute;n. Rescatarlos con dinero p&uacute;blico se tradujo en una clara socializaci&oacute;n de las p&eacute;rdidas a favor de quienes provocaron la desgracia financiera con su avaricia desmedida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concluye que este siglo estar&aacute; permeado por la persistencia de recurrentes crisis econ&oacute;micas, lo cual ameritar&aacute; el estudio especializado de las mismas <i>(crisis economics).</i> Insiste en que el <i>fundamentalismo de mercado</i> propici&oacute; la crisis mundial de 2008, pero que tanto los <i>bancos sombra</i> como el sistema de est&iacute;mulos de los <i>brokers</i> con sus multimillonarios bonos, jugaron un papel preponderante. Asimismo, la Reserva Federal de los Estados Unidos bajo el liderazgo de Allan Greenspan, anim&oacute; la especulaci&oacute;n v&iacute;a expansi&oacute;n monetaria despu&eacute;s del 11 de septiembre manteniendo la tasa en 1% anual por demasiado tiempo. Con tasas de inter&eacute;s hist&oacute;ricamente bajas se propici&oacute; el apalancamiento y la extensi&oacute;n del cr&eacute;dito de manera discrecional e irresponsable, sin que las autoridades regulatorias interfirieran toda vez que se pensaba se suscrib&iacute;an en la din&aacute;mica del <i>laissez&#45;faire.</i> La avaricia aliment&oacute; la burbuja especulativa hasta el final y atrajo a muchos defraudadores y charlatanes que acallaban las voces de quienes, como el mismo Roubini, advert&iacute;an la tormenta. Por ello el autor propone una mayor regulaci&oacute;n y la reinvenci&oacute;n de autoridades reguladoras y organismos financieros internacionales, principalmente el Fondo Monetario Internacional (FMI). En este tenor, el autor enfatiza que se debe dar m&aacute;s espacio a los G&#45;20 en la toma de decisiones del organismo, aspecto que con la renuncia de Dominique Strauss Kahn en la primera mitad de 2011, se pens&oacute; se tomar&iacute;a en cuenta al considerar a un candidato externo (Agust&iacute;n Carstens). No obstante, la esperanza se perdi&oacute; con el nombramiento de la francesa Christine Lagarde como nueva directora del FMI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &uacute;ltimo apartado, Roubini afirma que la econom&iacute;a de los EEUU tomar&iacute;a la forma de U, es decir, un aletargamiento econ&oacute;mico duradero antes de una firme recuperaci&oacute;n. Ahora sabemos que &eacute;sta se acerca m&aacute;s a una W o lo que los economistas anglosajones denominan <i>"doble dip recession".</i> En virtud de que la crisis fue propiciada por un endeudamiento y apalancamiento excesivos, ser&aacute; muy dif&iacute;cil que la demanda se recupere en el corto plazo sin ayuda del gobierno. Pero continuar la pol&iacute;tica de gasto a expensas de un mayor endeudamiento p&uacute;blico, s&oacute;lo conducir&aacute; a un callej&oacute;n sin salida. Tomando en consideraci&oacute;n la ya excesiva deuda p&uacute;blica en el hemisferio occidental, Roubini vaticina el colapso del d&oacute;lar y del euro a partir de los problemas estructurales que presentan sus econom&iacute;as. La pregunta en el horizonte ser&aacute; entonces, cu&aacute;ndo comenzar&aacute;n estos pa&iacute;ses con la impresi&oacute;n discrecional de billetes para deshacerse de sus deudas con inflaci&oacute;n y c&oacute;mo reaccionar&aacute;n los acreedores ante ello, en especial, China.</font></p>      ]]></body>
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