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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Historical Atlas of the United States</b></i></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Omar Olivares Sandoval*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Hayes, D. (2007), University of California Press, Berkeley, 280 p., ISBN 13: 978&#45;0&#45;520&#45;25036&#45;9.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el contexto de las publicaciones sobre mapas antiguos, este a&ntilde;o sobresale la aparici&oacute;n de un nuevo <i>Atlas Hist&oacute;rico de los Estados Unidos</i> llevado a cabo por Derek Hayes, profesor de la University of British Columbia en Vancouver. Hayes, que ha dedicado su vida acad&eacute;mica a la investigaci&oacute;n de la cartograf&iacute;a antigua (Hayes, 2001a, 2001b, 2001c, 2002 y 2003), nos entrega un nuevo libro saciado en el goce visual. El atlas contiene m&aacute;s de 500 mapas antiguos de los Estados Unidos, as&iacute; como im&aacute;genes que ilustran algunos momentos de la historia de este pa&iacute;s. La temporalidad elegida por Hayes es bastante extensa a pesar de que la mayor&iacute;a de los mapas mostrados provienen del siglo XIX, porque as&iacute; conviene a la historia de ese pa&iacute;s.<sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup> La selecci&oacute;n cartogr&aacute;fica comienza con los mapas de la Europa renacentista en los que se incluye por primera vez Am&eacute;rica en el imaginario europeo y que concluye con las im&aacute;genes satelitales producidas por la actual tecnolog&iacute;a estadounidense. El libro ha sido seccionado en diferentes temas habituales de la historia de los Estados Unidos a los que se ha dado un t&iacute;tulo particular como, por ejemplo: "Un d&iacute;a de infamia" para referir el bombardeo a Pearl Harbor o "Un nuevo tipo de caballero ingl&eacute;s" para hablar del proceso de colonizaci&oacute;n inglesa en este territorio (Hayes, 2007).<sup><a name="n2b"></a><a href="#n2a">2</a></sup> Estos temas est&aacute;n expuestos a trav&eacute;s de un texto que acompa&ntilde;a a varios mapas; de esta manera, los mapas ilustran esta historia y muestran un evento particular, o fueron producidos en el contexto hist&oacute;rico que se relata.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo m&aacute;s valioso del atlas de Hayes es, sin duda, su extensa recopilaci&oacute;n de mapas antiguos. Vale la pena detenernos en el comentario de algunos de estos mapas. Si toda recopilaci&oacute;n cartogr&aacute;fica postula un lugar de origen, en el caso de este atlas: ese origen es la inclusi&oacute;n de un nuevo ente geogr&aacute;fico en el imaginario europeo de la &eacute;poca. Ejemplo paradigm&aacute;tico es, sin duda, el mapa de Martin Waldseem&uuml;ller aparecido en su <i>Introducci&oacute;n a la Cosmograf&iacute;a y</i> <i>las cuatro navegaciones de Am&eacute;rico Vespucio</i> en 1507 (Waldseem&uuml;ller, 2007).<sup><a name="n3b"></a><a href="#n3a">3</a></sup> En esta obra, se reconoce por primera vez la nueva separaci&oacute;n de la tierra en cuatro partes, sustituyendo 'partes' por 'continentes', lo que hac&iacute;a posible la diferenciaci&oacute;n de estas tierras y el reconocimiento de su naturaleza &uacute;nica. Esto est&aacute; subordinado a un cambio antropol&oacute;gico fundamental: el que ahora el mundo se equiparaba al globo terr&aacute;queo y el oc&eacute;ano significaba una continuidad antes que una ruptura, en otras palabras, el hombre pas&oacute; de vivir en aquella c&aacute;rcel medieval a un mundo nuevo y por conquistar, un mundo que se iba haciendo m&aacute;s grande gracias a la t&eacute;cnica. As&iacute; fue como los procesos de resignificaci&oacute;n del concepto <i>mundo</i> permitieron hacer pensable ese ente inesperado que fue llamado Am&eacute;rica.<sup><a name="n4b"></a><a href="#n4a">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es sabido que la historia de los Estados Unidos es una historia de tensiones territoriales. Ello se puede ver en los mapas publicados por Hayes, pues, como se ha mencionado, en este atlas se ofrece una gran cantidad de mapas del siglo XIX en los que se corrobora la visi&oacute;n expansionista estadounidense y su implicaci&oacute;n territorial. As&iacute; pues, las im&aacute;genes de los mapas de este atlas constituyen un <i>corpus</i> esencial para comprender la din&aacute;mica de estas tensiones territoriales de los Estados Unidos. En primer lugar, se muestran los mapas de las primeras exploraciones &#150;y, posteriormente, colonias inglesas&#150; en Am&eacute;rica, como el famoso mapa del capit&aacute;n John Smith, realizado en 1611, en el que se muestra el actual territorio de Virginia junto con un par de dibujos de sus primeros habitantes. Los numerosos pueblos ind&iacute;genas que all&iacute; habitaban fueron paulatinamente expulsados de su lugar de origen y forzados a migrar hacia el oeste, de ello dan fe dos interesantes mapas realizados en el siglo XIX, el primero titulado <i>Map of the Indian Tribes of North America</i>, realizado por Albert Gallatin en 1836, en &eacute;l se muestra la distribuci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas hacia 1600 y se advierte la numerosa poblaci&oacute;n hacia el este en comparaci&oacute;n con el oeste; no as&iacute; en el mapa de John Wesley Powell de 1890, en el que, para esa fecha, se nota la diseminaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena hacia el este. Hayes nos indica las dos razones por las cuales tanto ingleses como franceses se dieron a la tarea de explorar el septentri&oacute;n americano: el oro y el supuesto paso hacia el Pac&iacute;fico. Las noticias de las riquezas encontradas por los espa&ntilde;oles en Am&eacute;rica motivaron a exploradores franceses e ingleses a cruzar el Atl&aacute;ntico en busca de este precioso mineral, y si &eacute;ste no se hallaba, pod&iacute;a ser robado de los nav&iacute;os espa&ntilde;oles. La informaci&oacute;n que pudieran tener los monarcas europeos sobre las riquezas del Nuevo Mundo era considerada secreto de estado, lo que dio lugar a una verdadera guerra cartogr&aacute;fica entre espa&ntilde;oles, franceses e ingleses; de esta manera, los franceses contrataron a un explorador italiano, Giovanni Verrazano, con el fin de hallar un paso hacia el norte de Am&eacute;rica que comunicara con Asia, el viaje de Verrazano dio como resultado el mapa, dibujado por su hermano Girolamo en 1529, que se muestra en este atlas. En &eacute;l puede verse un largo mar que comunica el Oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico con el Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico; lo que despu&eacute;s fue llamado: <i>mar de</i> <i>Verrazano</i>, el cual perdur&oacute; bastante tiempo en las im&aacute;genes cartogr&aacute;ficas de la &eacute;poca. As&iacute; lo demuestra el mapa de 1678 que Jean&#45;Baptiste Louis Franquelin dirige al entonces Secretario de Estado de la casa del Rey &#150;Luis XIV&#150; Jean&#45;Baptiste Colbert, en el cual se concibe a la bah&iacute;a de Hudson como el estrecho que comunica con un gran mar que cruza por todo el norte de Am&eacute;rica hacia el Pac&iacute;fico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las nuevas exploraciones echaron abajo esta idea, pronto, a trav&eacute;s de la exploraci&oacute;n de los r&iacute;os se hizo patente la gran barrera que separaba a los dos oc&eacute;anos: las Monta&ntilde;as Rocallosas. As&iacute; se muestra en el mapa de Joshua Fry y Peter Jefferson de 1751, en el que se hace hincapi&eacute; en la localizaci&oacute;n de los r&iacute;os que cruzan el muro de monta&ntilde;as que significaban las Rocallosas. S&oacute;lo hasta la segunda mitad del siglo XVIII, al mismo tiempo que la naci&oacute;n tomaba forma en lo pol&iacute;tico tambi&eacute;n se hac&iacute;a en lo territorial. De ello un ejemplo paradigm&aacute;tico en el atlas es el mapa de John Mitchell de 1755, que fue usado al concluir el tratado de Paris en 1783 &#150;el fin de la guerra de estadounidenses y brit&aacute;nicos&#150; para definir los l&iacute;mites pol&iacute;ticos del primer territorio llamado Estados Unidos. No fue sino hasta el siglo XIX, con la construcci&oacute;n de las l&iacute;neas de trenes transcontinentales con las que se pudo superar la barrera monta&ntilde;osa.<sup><a name="n5b"></a><a href="#n5a">5</a></sup> Los mapas que muestra Hayes clarifican el tema de la relaci&oacute;n entre los ferrocarriles y las intenciones de dominaci&oacute;n del comercio en el Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico por parte de los Estados Unidos.<sup><a name="n6b"></a><a href="#n6a">6</a></sup> En el cap&iacute;tulo del atlas titulado "Guerra con M&eacute;xico",<sup><a name="n7b"></a><a href="#n7a">7</a></sup> se muestra un mapa, del cual desgraciadamente no nos indica su autor o a&ntilde;o, sin embargo, se puede leer su t&iacute;tulo: "Map of the territory acquired from Mexico by the Gadsden Treaty, 1854"; en este mapa se muestran los nuevos l&iacute;mites pol&iacute;ticos de los Estados Unidos despu&eacute;s de la compra de La Mesilla, y adem&aacute;s de ello se indica la ruta que deber&iacute;a seguir la l&iacute;nea de tren hacia el Pac&iacute;fico.<sup><a name="n8b"></a><a href="#n8a">8</a></sup> Ello indica que el Gadsden Purchase o Tratado de La Mesilla y la construcci&oacute;n de una l&iacute;nea ferroviaria hacia el Pac&iacute;fico fueron parte de una misma suma de intereses. Lo que por supuesto no se descarta ya que, en el actual territorio de Tucson, es donde las alturas de las Rocallosas decrecen. Todo ello es importante ya que la compra de La Mesilla represent&oacute; un punto cr&iacute;tico de la expansi&oacute;n hacia el Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico, adem&aacute;s de ello, debe hacerse hincapi&eacute; que para el d&iacute;a de hoy, m&aacute;s de un siglo despu&eacute;s, la <i>Southern Pacific</i> transporta alrededor del setenta por ciento de las mercanc&iacute;as estadounidenses hacia Asia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una posibilidad de interpretaci&oacute;n que ofrece este atlas, es que la dominaci&oacute;n territorial hacia el Pac&iacute;fico fue la prioridad de la pol&iacute;tica militar estadounidense durante todo el siglo XIX y buena parte del XX. &iquest;As&iacute; se ense&ntilde;a la historia y la geograf&iacute;a de los Estados Unidos en las escuelas? As&iacute; se ejemplifica en el atlas con el emblem&aacute;tico dibujo de un peri&oacute;dico de Filadelfia de 1898, en el que se compara la imagen del territorio de Estados Unidos de 1790, con un &aacute;guila viendo hacia el oeste, con la misma imagen del &aacute;guila posada sobre el territorio de 1898 viendo a todas las islas del Pac&iacute;fico, hasta las Filipinas (Hayes, 2007:226). En este contexto resaltan los mapas de la propuesta para la construcci&oacute;n de un ferrocarril en el istmo de Panam&aacute; de 1850 (<i>Ibid</i>.:229); as&iacute; como el mapa de 1914 titulado "El beso de los Oc&eacute;anos", publicado en conmemoraci&oacute;n de la apertura del canal de Panam&aacute;.<sup><a name="n9b"></a><a href="#n9a">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el atlas de Hayes son relevantes los mapas que ofrece como cierre de su compilaci&oacute;n. As&iacute; podemos ver varios mapas pertenecientes a la Guerra Fr&iacute;a, de los que sobresalen el famoso mapa que se le ense&ntilde;&oacute; a Kennedy durante el punto m&aacute;s cr&iacute;tico de las rivalidades entre los Estados Unidos y la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica: la puesta en escena de misiles nucleares en Cuba, este mapa indica el rango de destrucci&oacute;n de los misiles at&oacute;micos, en &eacute;l se le hace notar al presidente de los Estados Unidos la posibilidad de un desastre en casi la totalidad del territorio estadounidense. Asimismo, se muestra un mapa de Baltimore con nomenclatura en ruso, parte de los mapas sovi&eacute;ticos sobre los Estados Unidos que se llevaron a cabo en esta &eacute;poca. Por &uacute;ltimo, sobresalen las im&aacute;genes satelitales de los lugares &#150;el World Trade Center de Nueva York y las oficinas del Pent&aacute;gono&#150; en los que fueron estrellados tres aviones el 11 de septiembre de 2001, unos d&iacute;as despu&eacute;s de lo que marc&oacute; el inicio de una pol&iacute;tica estadounidense de "guerra contra el terrorismo" en los pa&iacute;ses &aacute;rabes, lo que hoy es objeto de la atenci&oacute;n mundial. El atlas concluye con la famosa imagen del planeta Tierra fotografiado desde la Luna. Una hermosa imagen que seg&uacute;n el autor: <i>pone la vida humana en perspectiva como</i> <i>ninguna otra imagen</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conclusi&oacute;n, el atlas de Derek Hayes ofrece una riqueza de im&aacute;genes cartogr&aacute;ficas pocas veces lograda en recopilaciones, sin embargo, habr&iacute;a que exigir lo mismo en la profundidad de sus textos, pues en ellos se atisba la preocupaci&oacute;n de la versi&oacute;n patri&oacute;tica de la historia estadounidense; aun m&aacute;s, los mapas que recopila Hayes terminan por constituir un correlato de los textos en el atlas, antes de ser ellos mismos el principal objeto de atenci&oacute;n. De esta manera, el trasfondo del relato hist&oacute;rico est&aacute; dado por el tema de la expansi&oacute;n de los Estados Unidos y su construcci&oacute;n como naci&oacute;n. Parece que a pesar de la calidad visual del atlas y de su extensa exposici&oacute;n de mapas antiguos, se desde&ntilde;an las maneras contempor&aacute;neas de an&aacute;lisis del documento cartogr&aacute;fico; puede decirse, como hip&oacute;tesis: que la reproducci&oacute;n de la historia tradicional estadounidense (patri&oacute;tica, individualista, nacionalista) se extiende hasta los trabajos de corte acad&eacute;mico. La metodolog&iacute;a que utiliza Hayes para el estudio del mapa como documento hist&oacute;rico se considera caduca y se acerca a la vieja tradici&oacute;n se&ntilde;alada por W. Gordon East, que en su libro <i>The Geogra</i><i>phy behind History</i>, afirma que el documento cartogr&aacute;fico debe tratarse como una fuente de informaci&oacute;n del pasado (postura fincada en premisas cuantitativistas) en oposici&oacute;n al an&aacute;lisis de este mismo como una obra de arte o como indicador del progreso t&eacute;cnico (Gordon, 1999). Hoy en d&iacute;a se ha propuesto considerar todo tipo de documento hist&oacute;rico (asimismo el mapa antiguo) como objetos ret&oacute;ricos, no en el sentido de persuasi&oacute;n sino en el hecho de que son objetos comunicativos, inscritos en la praxis social. Los estudios semi&oacute;ticos y hermen&eacute;uticos modernos sobre el mapa antiguo nos han llevado a pensar a &eacute;ste como un texto; en tanto tal, todo mapa est&aacute; sujeto a la problem&aacute;tica de la <i>interpretaci&oacute;n</i>.<sup><a name="n10b"></a><a href="#n10a">10</a></sup> As&iacute; pues, dejando de lado la visi&oacute;n que de estos mapas se propone en el atlas, que sustituye la reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre el quehacer geogr&aacute;fico y sobre la condici&oacute;n del mapa como documento hist&oacute;rico por un encantamiento visual producido por tal "bosque" de im&aacute;genes, lo interesante es la posibilidad de que todos estos documentos sean interpretados por una mirada nueva y ajena que relate la <i>otra</i> historia de los Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>NOTAS</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a> He contado en el atlas 31 mapas que provienen del siglo XVI europeo; 44 del siglo XVII; 150 del siglo XVIII; 229 del siglo XIX; 64 del siglo XX, y cinco del siglo XXI. Alrededor del 72% de los mapas del atlas est&aacute;n fechados entre 1750 y 1900, periodo de mayor tensi&oacute;n territorial que fue lo &uacute;nico que los Estados Unidos ofreci&oacute; a sus vecinos, tanto al norte como al sur.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a> "A day of infamy" y "A new kind of Englishman", respectivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3</a> Este mismo a&ntilde;o celebramos la publicaci&oacute;n de la <i>Cosmographiae Introductio</i> de Martin Waldseem&uuml;ller traducida al espa&ntilde;ol por Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n4a"></a><a href="#n4b">4</a> Sobre este tema existe bastante bibliograf&iacute;a, dos ejemplos importantes son O'Gorman, 2004 y Rancles, 1990.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n5a"></a><a href="#n5b">5</a> Despu&eacute;s de numerosas propuestas que se formularon alrededor de 1850, s&oacute;lo hasta 1862 el Congreso de los Estados Unidos aprob&oacute; la construcci&oacute;n del ferrocarril "transcontinental", en la <i>Pacific Railroad</i> <i>Act</i>, y finalmente para 1869, la <i>Union Pacific&#45;Central</i> <i>Pacific Railroad</i> estaba terminada. Esta fue la primera l&iacute;nea de costa a costa que atravesaba las Monta&ntilde;as Rocallosas (<i>vid</i>. "The Pacific Railroad Act, 1862", en J. Veenendaal, 2003:141). Para la <i>Southern Pacific</i> el tiempo de construcci&oacute;n fue a&uacute;n m&aacute;s largo. Desde las primeras conexiones, como la de Texas y Nueva Orle&aacute;ns en 1860, su conexi&oacute;n tard&oacute; poco m&aacute;s de veinte a&ntilde;os con el Pac&iacute;fico, hasta que antes de 1875 la conexi&oacute;n de El Paso&#45;San Antonio conect&oacute; finalmente las costas desde Nuevo Orle&aacute;ns hasta Los &Aacute;ngeles. Es cierto que la <i>Southern Pacific</i>, la l&iacute;nea que desde un punto de vista l&oacute;gico pudo haber sido construida primero (ya que era, en el aspecto topogr&aacute;fico, el camino m&aacute;s adecuado para cruzar las Rocallosas) fue terminada muchos a&ntilde;os despu&eacute;s que la <i>Union Pacific</i>. A&uacute;n falta una explicaci&oacute;n, que puede buscarse en el estudio de las problem&aacute;ticas pol&iacute;tica y financiera a las que se subordin&oacute; el tendido de l&iacute;neas ferroviarias, tal investigaci&oacute;n sigue pendiente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n6a"></a><a href="#n6b">6</a> Se sabe que la intenci&oacute;n de construir ferrocarriles inter&#45;oce&aacute;nicos se relacionaba con la pretensi&oacute;n estadounidense de controlar el comercio del Pac&iacute;fico y los mercados asi&aacute;ticos:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The Rocky Mountain range which separates us from each other, seems to be a geographical and commercial division of the whole world; the Mississippi basin going to the Atlantic slope, and with it to Europe, for markets and exchanges, while the Pacific slope must exchange with and find markets in China, all Asia, and the islands of the Pacific. This seems to be an arrangement or decree of nature; and can man change all this?" &#91;La barrera de las Monta&ntilde;as Rocallosas, que nos separa los unos de los otros, parece ser una divisi&oacute;n geogr&aacute;fica y comercial para el mundo entero; la cuenca del Misisip&iacute; va hacia el Atl&aacute;ntico y con ello mercados e intercambios van hacia Europa, mientras que la costa del Pac&iacute;fico debe intercambiar y hallar mercados en China, en toda Asia y en las islas del Pac&iacute;fico. Esto parece ser una disposici&oacute;n o decreto de la naturaleza; &iquest;y puede cambiar el hombre todo esto?&#93;. ("Pacific Rail&#45;Road" &#91;<i>The United States Democratic Review</i>, volumen 27, ejemplar 150, Dic. 1850, p. 537 &#91;<a href="http://www.loc.gov" target="_blank">www.loc.gov</a>, 6&#45;ago&#45;2007&#93;).</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n7a"></a><a href="#n7b">7</a> "War with Mexico", pp. 160&#45;169.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n8a"></a><a href="#n8b">8</a> En el mapa dice: "Southern Route for the Pacific Rail Road", p. 169.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n9a"></a><a href="#n9b">9</a> "The kiss of the Oceans".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n10a"></a><a href="#n10b">10</a> Recordemos la dura cr&iacute;tica que se ha hecho desde mediados del siglo XX a la creencia de que el fundamento del conocimiento en las ciencias sociales (m&aacute;s a&uacute;n en la geograf&iacute;a, por ser &eacute;sta una ciencia que se le pide ser exacta) es de orden epistemol&oacute;gico, es decir, se centra en el problema de la <i>verificaci&oacute;n emp&iacute;rica</i> de tal o cual representaci&oacute;n, a diferencia de la obra y actividad art&iacute;stica que hallar&iacute;a su autenticidad en el problema de la <i>trascendentalidad</i>. Divisi&oacute;n equ&iacute;voca, puesto que la postura idealista se ha visto menguada por la imposibilidad de hallar un fundamento racional de la actividad cognitiva, y la postura objetivista se ha mostrado que se sustenta en la creencia de que la mente puede tener representaciones internas exactas respecto a realidades externas cambiantes, lo que en todo caso constituye una met&aacute;fora de la cualidad casi&#45;visual de la mente humana (<i>vid.</i> Rorty, 1980). Si estas posturas se han agotado, nos es imposible pensar el mapa antiguo como una suerte de objeto que produce informaci&oacute;n acerca del pasado, o como una prueba de autenticidad humana (la obra de arte), o como un objeto que da fe del progreso t&eacute;cnico. Debido a esta cr&iacute;tica, los linderos de las ciencias cognitivas y los del arte se han difuminado. As&iacute; resulta obsoleta esta clasificaci&oacute;n tripartita asumida por Hayes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gordon East, W. (1999), <i>The Geography behind History:</i> <i>how physical environment affects historical events</i>, W. W. Norton &amp; Company, New York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4679523&pid=S0188-4611200700030001500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hayes, D. (2001a), <i>First crossing: Alexander Mackenzie,</i> <i>his expedition across North America, and the opening of</i> <i>the continent</i>, Sasquatch Books, Seattle.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4679525&pid=S0188-4611200700030001500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hayes, D. (2001b), <i>Historical Atlas of the North</i> <i>Pacific Ocean: maps of discovery and scientific explora</i><i>tion</i>, North Pacific Marine Science Organization, Sasquatch Books, Seattle.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4679527&pid=S0188-4611200700030001500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hayes, D. (2001c), <i>Historical Atlas of the Pacific North</i><i>west: maps of exploration and discovery</i>, Sasquatch Books, Seattle.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4679529&pid=S0188-4611200700030001500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hayes, D. (2002), <i>Historical Atlas of Canada: Canada's</i> <i>history illustrated with original maps</i>, Douglas &amp; McIntyre, Vancouver.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4679531&pid=S0188-4611200700030001500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hayes, D. (2003), <i>Historical Atlas of the Arctic</i>, Douglas &amp; McIntyre, Vancouver.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4679533&pid=S0188-4611200700030001500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">O'Gorman, E. (2004), <i>La invenci&oacute;n de Am&eacute;rica</i>, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4679535&pid=S0188-4611200700030001500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rancles, W. G. L. (1990), <i>De la tierra plana al globo te</i><i>rrestre. Una r&aacute;pida mutaci&oacute;n epistemol&oacute;gica</i>, <i>1480&#45;1520</i>, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4679537&pid=S0188-4611200700030001500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rorty, R. (1980), <i>The philosophy and the mirror of nature</i>, Blackwell, Oxford.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4679539&pid=S0188-4611200700030001500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Veenendaal, A. (2003), <i>American Railroads in the</i> <i>Ninteteenth Century</i>, Greenwood Press, Wesport, Connecticut, p. 141.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4679541&pid=S0188-4611200700030001500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Waldseem&uuml;ller, M. (2007), <i>Introducci&oacute;n a la Cosmo</i><i>graf&iacute;a y las cuatro navegaciones de Am&eacute;rico Vespucio</i>, Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas, UNAM, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4679543&pid=S0188-4611200700030001500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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