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<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Reseña de La crisis financiera mundial: Perspectivas de México y América Latina, de Carlos Obregón]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma Metropolitana Departamento de Economía ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ 
	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Rese&ntilde;a de La crisis financiera mundial. Perspectivas de M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina, de Carlos Obreg&oacute;n*</b></font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Hern&aacute;ndez Guti&eacute;rrez y Alejandro Toledo Pati&ntilde;o</b></font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Obreg&oacute;n, Carlos (2011), <i>La crisis financiera mundial. Perspectivas de M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI, 303 p.</b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Fecha de recepci&oacute;n: 14/01/2013.    <br>
	Fecha de aprobaci&oacute;n: 02/07/2014.</font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/etp/n41/a8f.jpg"></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro se centra en el an&aacute;lisis y discusi&oacute;n de las causas y la propagaci&oacute;n de la crisis financiera que estall&oacute; en Estados Unidos en 2008. Tambi&eacute;n considera algunas de sus implicaciones para las econom&iacute;as latinoamericanas, incluida la de M&eacute;xico, aunque esta rese&ntilde;a se limita a la parte medular de la obra, relativa a los or&iacute;genes y secuencia de la crisis estadounidense y su transformaci&oacute;n en un fen&oacute;meno global.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de la mayor&iacute;a de los estudios sobre los factores que dieron lugar a dicha crisis, este trabajo de Carlos Obreg&oacute;n se distingue por sostener las siguientes tesis: a) el estallido se pod&iacute;a haber evitado con decisiones de pol&iacute;tica monetaria diferentes a las aplicadas por la Reserva Federal, en aquel entonces bajo el mando de Alan Green y, posteriormente, de Ben Shalom Bernanke; b) la crisis obedece al doble error de mantener demasiado tiempo (2001&#45;2004) tasas de inter&eacute;s bajas y luego (2004&#45;2006) elevarlas abruptamente; c) su propagaci&oacute;n, desde el marginal sector <i>subprime</i> hasta convertirse en una crisis bancaria, luego crediticia y finalmente hipotecaria, obedeci&oacute; a pol&iacute;ticas tard&iacute;as e inconsistentes por parte de las autoridades econ&oacute;micas de EU.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer cap&iacute;tulo est&aacute; dedicado a realizar, a la par, un repaso hist&oacute;rico y una s&iacute;ntesis te&oacute;rica sobre las crisis financieras. Para ello, se formula una tipolog&iacute;a que se cruza anal&iacute;ticamente con la planteada por Carmen Reinhart y Kenneth&#160; Rogoff (anexo 1), el cual sirve de marco para analizar el episodio de 2008 y delimitar tres errores de pol&iacute;tica econ&oacute;mica como causas fundamentales: "I. Las bajas tasas de inter&eacute;s de Green que dan origen a la expansi&oacute;n del mercado hipotecario subprime. II. La abrupta subida de tasas de inter&eacute;s de Green&#45;Bernanke que hace colapsar el mercado <i>subprime</i>. III. No intervenir oportunamente con la fuerza necesaria y dejar que se propagara la crisis bancaria producida por el subprime a una crisis de cr&eacute;dito que ser&iacute;a el verdadero detonador de la crisis financiera de 2008" (p. 27). El autor adelanta que existieron fallas de supervisi&oacute;n macroprudencial debido al mito de que los mercados se autorregulan, tal y como postulan los modelos de expectativas racionales de Robert Lucas (p. 33). Asimismo, se plantea que el no retirar oportunamente los activos t&oacute;xicos de los bancos, en lugar de capitalizarlos con la idea de no incurrir en riesgo moral (<i>moral hazard</i>), fue lo que permiti&oacute; que la crisis se propagara al sector bancario.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo segundo hace una exposici&oacute;n de las principales lecciones que pueden extraerse, en t&eacute;rminos generales, de las crisis financieras previas a la de 2008. La primera consiste en que "los arreglos institucionales son la clave para entender la contenci&oacute;n o propagaci&oacute;n de las crisis financieras" (p. 40). El sistema de comercio, el sistema monetario y el sistema financiero representan "el arreglo institucional en el que se originan y desenvuelven las crisis". Con base en ello, se distinguen tres grandes estructuras mundiales diacr&oacute;nicas: la del patr&oacute;n oro (siglo XIX&#45;Gran Depresi&oacute;n), la de Bretton Woods (1944&#45;1971) y la actual, de tipos de cambio flotantes y libres flujos de capital (pp. 41&#45;46). De acuerdo a dichos "arreglos institucionales", las crisis financieras pueden devenir, como ha ocurrido en el caso actual, en sist&eacute;micas. Otras lecciones de las crisis financieras que se resaltan, y que en su momento son tocadas m&aacute;s ampliamente, son: a) los mercados son din&aacute;micos (los agentes aprenden), b) la tecnolog&iacute;a facilita la propagaci&oacute;n de las crisis, c) no hay regulaci&oacute;n suficiente si el incentivo de precios no es apropiado y d) la definici&oacute;n de riesgo que priva en la teor&iacute;a econ&oacute;mica es inadecuada (pp. 54&#45;57).</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo se discuten las principales explicaciones que se han formulado en torno a la crisis financiera. El autor pasa a revista los estudios de 18 destacadas instituciones y economistas de EU y Europa (anexo 2) identificando que las respuestas "m&aacute;s socorridas" son la presencia de agentes econ&oacute;micos mal intencionados, las fallas regulatorias y las bajas tasas de inter&eacute;s. Aparte de cuestionar la noci&oacute;n de que la crisis obedeci&oacute; a banqueros, inversores, dadores y tomadores de cr&eacute;dito irresponsables o mal intencionados, por insuficiente y de car&aacute;cter microecon&oacute;mico (pp. 72&#45;80), Obreg&oacute;n considera err&oacute;nea la idea de que las bajas tasas de inter&eacute;s de la Reserva Federal obedecieron a un exceso de ahorro mundial, "consecuencia de los incrementos de las reservas mundiales, sobre todo &#150;pero no &uacute;nicamente&#150; de los pa&iacute;ses subdesarrollados" (p. 85). As&iacute;, afirma: "Al ser la tasa real un fen&oacute;meno monetario, depende de la pol&iacute;tica monetaria &#91;y&#93; la pol&iacute;tica china y de otros pa&iacute;ses superavitarios no afecta la pol&iacute;tica monetaria norteamericana; esta &uacute;ltima es aut&oacute;noma &#91;...&#93;. No puede afectar la tasa real de inter&eacute;s norteamericana ni de otros pa&iacute;ses que tengan tasa de cambio flotante &#91;...&#93;. La tasa de fondos de la Reserva Federal no depende de la pol&iacute;tica china de ahorro ni de inversi&oacute;n de reservas" (pp.87&#45;88). De tal modo, la "tasa real de inter&eacute;s, tanto la de corto plazo (menos de un a&ntilde;o) como la de largo plazo (10 y 30 a&ntilde;os), es un fen&oacute;meno monetario y no est&aacute; determinada por las fuerzas de largo plazo del ahorro y la inversi&oacute;n" (p. 90).</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">China, contin&uacute;a, tampoco influye en el nivel del tipo de cambio del d&oacute;lar, ya que los billetes verdes que obtiene merced a su super&aacute;vit comercial no los vende en el mercado (con lo cual depreciar&iacute;a esa divisa) sino que los invierte en bonos estadounidenses (p. 88). La influencia de China en el boom de EU se dio por la v&iacute;a de los bajos salarios, los bajos costos y la baja inflaci&oacute;n que conllevaban los productos importados (pp. 88&#45;89) y es esta expectativa de inflaci&oacute;n disminuida la que lleva a Green a apoyar el auge econ&oacute;mico abatiendo las tasas de inter&eacute;s.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La baja en dichas tasas &#150;resume el autor al inicio del cuarto cap&iacute;tulo&#150; no fue la &uacute;nica responsable del <i>boom</i> hipotecario, sino que &eacute;ste obedeci&oacute; tambi&eacute;n al aumento de la riqueza del consumidor y al "alto ingreso permanente esperado como consecuencia de las expectativas positivas con respecto al futuro" (p. 100). En este cap&iacute;tulo, adem&aacute;s de profundizar en el an&aacute;lisis de los tres errores referidos, se identifican tres apogeos en la econom&iacute;a estadounidense antes de la crisis: el econ&oacute;mico, el hipotecario y el <i>subprime</i>, y se pondera la influencia que en cada uno tuvo la pol&iacute;tica de tasas de inter&eacute;s de la Reserva Federal, dentro de lo que destaca que durante el auge inmobiliario se form&oacute; un enorme diferencial entre las tasas de corto y de largo plazo. Para cada caso, el autor se&ntilde;ala las alternativas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Y respecto al abrupto incremento de las tasas de inter&eacute;s, resalta que las <i>subprime</i> eran variables, por lo que se crearon grandes fluctuaciones en las mensualidades de pago (p. 114).</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo quinto insiste en los errores de pol&iacute;tica econ&oacute;mica que originaron la crisis y enfatiza que se pod&iacute;a haber evitado. As&iacute;, el tercer error consisti&oacute; en la intervenci&oacute;n de la Reserva Federal en agosto de 2007, cuando asumi&oacute; que exist&iacute;a falta de liquidez y no una crisis crediticia: "el problema del cr&eacute;dito interbancario era que no se pod&iacute;a poner precio a los pr&eacute;stamos <i>subprime</i> porque se hab&iacute;an vuelto activos muy il&iacute;quidos &#91;<i>sic</i>&#93;, y adem&aacute;s algunos de estos pr&eacute;stamos estaban empaquetados con otros pr&eacute;stamos en <i>securities</i> nuevas, lo que entonces dificultaba ponerle precio a las nuevas securities tambi&eacute;n" (p. 152). Por tal raz&oacute;n, las inyecciones de liquidez no fueron suficientes para superar la crisis m&aacute;s all&aacute; del corto plazo. En este cap&iacute;tulo, un aspecto relevante es el tratamiento que se da a las innovaciones financieras, que aceleraron la propagaci&oacute;n de la crisis pero sin ser su causa, consider&aacute;ndose cinco las m&aacute;s relevantes: "1) el mercado de futuros y de derivados; 2) los fondos mutuos; 3) los <i>hedge funds</i>; 4) la securitizaci&oacute;n, y &#91;&#8230;&#93; 5) los CMO (<i>collaterized mortgage obligations</i>)" (p.160).</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La creencia en la autorregulaci&oacute;n de los mercados, fundada en los modelos de expectativas racionales de Lucas que han dominado la teor&iacute;a econ&oacute;mica de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, condujo &#150;antes y despu&eacute;s del estallido de la crisis <i>subprime</i>&#150; a que las autoridades subestimaran la regulaci&oacute;n sobre los agentes econ&oacute;micos y las propias innovaciones financieras. La crisis, en cambio, sugiere dirigir la vista a las teor&iacute;as de Keynes sobre la incertidumbre, la eficacia marginal del capital y la preferencia por la liquidez (p. 199). La visi&oacute;n keynesiana del riesgo no guarda relaci&oacute;n con la noci&oacute;n de riesgo probabil&iacute;stico ni de volatilidad hist&oacute;rica, como se miden en la actualidad los riesgos. La incertidumbre tiene que ver con un estado de confianza respecto al futuro, la incertidumbre influye en las decisiones de los agentes econ&oacute;micos y no puede ser reducida a una funci&oacute;n de probabilidades conocida. "Por eso cuando se presenta una crisis de cr&eacute;dito y da lugar a grandes volatilidades el mercado financiero se derrumba, porque los modelos de riesgo usados no contemplaban volatilidades tan lejanas de los rangos hist&oacute;ricos" (p. 203).</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es de se&ntilde;alar, por &uacute;ltimo, que Obreg&oacute;n estima que la &uacute;nica soluci&oacute;n posible para la econom&iacute;a de EU estriba en recuperar la fortaleza de la demanda agregada privada, en tanto que la &uacute;nica salida para la econom&iacute;a mundial es que se reestablezca un liderazgo global lo suficientemente integrado, como alguna vez lo fue el acuerdo de Bretton Woods, ya que "el problema del sistema actual es que se carece de un liderazgo mundial definido" (p. 233).</font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre los autores</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Hern&aacute;ndez Guti&eacute;rrez.</b> Licenciado en Econom&iacute;a por la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa (UAM&#45;I). Medalla al M&eacute;rito Universitario (2004) por la misma instituci&oacute;n. Asistente de investigaci&oacute;n en el Departamento de Econom&iacute;a de la UAM&#45;I, colabora en temas relacionados con las &aacute;reas de macroeconom&iacute;a, econom&iacute;a mexicana y econom&iacute;a internacional, as&iacute; como en un proyecto de investigaci&oacute;n sobre la calidad y usos del agua en el Distrito Federal.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Alejandro Toledo Pati&ntilde;o.</b> Profesor e investigador del Departamento de Econom&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa (UAM&#45;I). Licenciado en Econom&iacute;a y maestro en Estudios Sociales. Sobre temas de econom&iacute;a internacional, ha publicado "La crisis asi&aacute;tica: un drag&oacute;n de muchas cabezas" (<i>Denarius</i>, n&uacute;m. 1, 2000, UAM&#45;I), "Revaluaci&oacute;n de la crisis asi&aacute;tica. Espacio, ciclo y patr&oacute;n de desarrollo regional" (<i>Comercio Exterior</i>, vol. 51, n&uacute;m. 1, 2001, Banco Nacional de Comercio Exterior, en coautor&iacute;a con L. Dabat y M. A. Rivera R&iacute;os) y "The Eurocrisis and the mexican economy" (<i>Voices of Mexico</i>, n&uacute;m. 93, 2012, UNAM). Tambi&eacute;n es coautor (con A. Guzm&aacute;n) de "M&eacute;xico frente a China en el mercado estadounidense. Din&aacute;micas competitivas en el sector manufacturero", en J. L. Estrada (coord.), <i>China en el siglo XXI: econom&iacute;a, pol&iacute;tica y sociedad de una potencia emergente</i>, Porr&uacute;a/UAM, 2006.</font></p>
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