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<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma Metropolitana, a través de la Unidad Iztapalapa, la Unidad Azcapotzalco y la Unidad Xochimilco, División de Ciencias Sociales]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Poskeynesianos y regulacionistas: ¿Una alternativa a la crisis de la economía estándar?]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Post-Keynesian and régulation research programs have in common to have constructed an alternative to standard economics whose inability to account for the stylized facts observed since the 1970s, and even more in the current crisis, is clear. A first convergence has been about the modeling of the economic post-war growth as a particular form of cumulative causation theory. A second one relates to the analysis of speculative financial booms that have been recurring since the nineties. The relative rarity of these convergences can be explained firstly by the fact that regulation approach is referring more to a Marxist and Kaleckian than typically Keynesian tradition. Secondly, these two research programs rely upon to different epistemological stances: a grand and universal theory one hand, a series of historically and spatially located analyses on the other. The depth of the crisis in mainstream economics implicit epistemology, its founding concepts and methods opens a space for collaboration between post-Keynesians and regulationists. The article suggests four avenues for such a cooperation: recognition of the role of institutions, and not just of economic policy, in offsetting market failures, systematic review of the empirical relevance of the various classes of models and not only of their theoretical coherence, enrichment of typically Keynesian mechanisms in order to reflect the multiple interdependencies found in contemporary economies, and finally association to any long-term growth model of the various factors that may destabilize it, according to a process endometabolism, typical of a capitalist economy. The adverse evolution of academic institutions, both at the national and global level, is perhaps the main obstacle to the implementation of such an intellectually challenging research agenda.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Poskeynesianos y regulacionistas: &iquest;Una alternativa a la crisis de la econom&iacute;a est&aacute;ndar?<sup><a href="#notas">*</a></sup></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Robert Boyer</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Economista, desarrolla sus investigaciones en el Centro de Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica y sus Aplicaciones (Centre pour la Recherche &Eacute;conomique et ses Applications, CEPREMAP). Es profesor visitante durante el periodo 2010&#150;2011 del Wissenschaftskolleg zu en Berl&iacute;n. Correo electr&oacute;nico: </i><a href="mailto:robert.boyer@wiko_berlin.de">robert.boyer@wiko_berlin.de</a></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">*Fecha de recepci&oacute;n: 19/05/2011    <br>     Fecha de aceptaci&oacute;n: 01/08/2011</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RESUMEN</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dos programas de investigaci&oacute;n (el poskeynesiano y el regulacionista) coinciden en el hecho de proponer una alternativa a la econom&iacute;a est&aacute;ndar, cuya incapacidad para dar cuenta de los hechos fundamentales observados &#150;desde la d&eacute;cada de los setenta y en particular durante la crisis actual&#150; resulta evidente. Una posible convergencia se manifest&oacute;, por un lado, en la formalizaci&oacute;n del r&eacute;gimen econ&oacute;mico de la posguerra &#150;como una forma particular de crecimiento acumulado&#150;, y por el otro en el an&aacute;lisis de los impulsos especulativos que han tenido lugar sucesivamente desde la d&eacute;cada de los noventa. La relativa rareza de estas convergencias se explica, en primer lugar, por una referencia m&aacute;s kaleckiana y marxista que keynesiana, en el caso de los regulacionistas. En segundo lugar, por una postura epistemol&oacute;gica diferente: la gran teor&iacute;a con vocaci&oacute;n universal, por un lado, y el an&aacute;lisis situado hist&oacute;rica y espacialmente, por el otro. La profundidad de la crisis que atraviesa la econom&iacute;a est&aacute;ndar, en cuanto a su epistemolog&iacute;a impl&iacute;cita, sus conceptos fundadores y sus m&eacute;todos abre un espacio de colaboraci&oacute;n entre poskeynesianos y regulacionistas. El art&iacute;culo sugiere cuatro caminos para tal cooperaci&oacute;n: reconocimiento de la funci&oacute;n de las instituciones no s&oacute;lo en pol&iacute;tica econ&oacute;mica, sino para compensar las fallas del mercado; el an&aacute;lisis sistem&aacute;tico de la pertinencia de las diversas clases de modelos, y no exclusivamente de su coherencia te&oacute;rica; el enriquecimiento de los mecanismos t&iacute;picamente keynesianos, con el fin de dar cuenta de la multiplicidad de las interdependencias observadas en las econom&iacute;as contempor&aacute;neas; y, finalmente, la asociaci&oacute;n con cualquier r&eacute;gimen de crecimiento de largo plazo de los factores que lo pueden desestabilizar, de acuerdo con un proceso de <i>endometabolismo,</i> caracter&iacute;stico de una econom&iacute;a capitalista. La evoluci&oacute;n de las instituciones acad&eacute;micas, nacionales y mundiales, quiz&aacute; constituya el principal obst&aacute;culo para poner en marcha estas investigaciones.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> poskeynesianos, regulacionistas, modelos de crecimiento econ&oacute;mico y crisis econ&oacute;mica.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Clasificaci&oacute;n JEL:</b> E12, E13, E44, G28.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>ABSTRACT</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Post&#150;Keynesian and <i>r&eacute;gulation</i> research programs have in common to have constructed an alternative to standard economics whose inability to account for the stylized facts observed since the 1970s, and even more in the current crisis, is clear. A first convergence has been about the modeling of the economic post&#150;war growth as a particular form of cumulative causation theory. A second one relates to the analysis of speculative financial booms that have been recurring since the nineties. The relative rarity of these convergences can be explained firstly by the fact that regulation approach is referring more to a Marxist and Kaleckian than typically Keynesian tradition. Secondly, these two research programs rely upon to different epistemological stances: a grand and universal theory one hand, a series of historically and spatially located analyses on the other. The depth of the crisis in mainstream economics implicit epistemology, its founding concepts and methods opens a space for collaboration between post&#150;Keynesians and regulationists. The article suggests four avenues for such a cooperation: recognition of the role of institutions, and not just of economic policy, in offsetting market failures, systematic review of the empirical relevance of the various classes of models and not only of their theoretical coherence, enrichment of typically Keynesian mechanisms in order to reflect the multiple interdependencies found in contemporary economies, and finally association to any long&#150;term growth model of the various factors that may destabilize it, according to a process <i>endometabolism,</i> typical of a capitalist economy. The adverse evolution of academic institutions, both at the national and global level, is perhaps the main obstacle to the implementation of such an intellectually challenging research agenda.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Key words:</b> poskeynesian, regulation approach, economic growth models, economic crisis.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Classification JEL:</b> E12, E13, E44, G28.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N: UN ORIGEN COM&Uacute;N</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mediados de la d&eacute;cada de los setenta la brecha entre las predicciones del paradigma est&aacute;ndar y la evoluci&oacute;n macroecon&oacute;mica de los grandes pa&iacute;ses de la OCDE se hizo m&aacute;s amplia. Por ello, este momento resulta clave para ambos programas de investigaci&oacute;n: el poskeynesiano y el regulacionista. As&iacute;, los poskeynesianos pretenden proponer enfoques opcionales tanto al modelo neocl&aacute;sico de crecimiento como al empobrecimiento del mensaje keynesiano vinculado con la difusi&oacute;n del modelo IS/LM (Harcourt, 1987). Una nueva generaci&oacute;n relevar&aacute; los trabajos de Sidney Weintraub, Paul Davidson, Hyman Minsky, Jan Kregel y tambi&eacute;n, aunque en menor medida, de Joan Robinson, Nicolas Kalecki y Nicholas Kaldor (Asensio <i>etal.,</i> 2011).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta fecha tambi&eacute;n es el punto de partida de otro programa de investigaci&oacute;n: el an&aacute;lisis de la regulaci&oacute;n y de la crisis del capitalismo estadounidense (Aglietta, 1976) dio origen a una serie de trabajos que se prolongaron hasta los an&aacute;lisis de la gran crisis surgida en 2008 y sobre los cuales esta publicaci&oacute;n contin&uacute;a dando cuenta, siguiendo los pasos de la <i>Revue de la R&eacute;gulation.</i> Sin lugar a dudas, los fundadores de este enfoque conocen y utilizan los conceptos y las herramientas de los poskeynesianos, pero son inversamente pocos aquellos poskeynesianos que hacen referencia a la contribuci&oacute;n, en un sentido complementario, de los regulacionistas.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;De d&oacute;nde proviene esta relativa desvinculaci&oacute;n? &iquest;Acaso es inherente a los respectivos fundamentos de estos dos programas de investigaci&oacute;n? &iquest;Acaso la p&eacute;rdida de legitimidad y la falta de pertinencia de la teor&iacute;a macroecon&oacute;mica est&aacute;ndar frente a una crisis que se conoce como venida de fuera no abren una segunda oportunidad de acercamiento con miras a proponer una alternativa? &Eacute;ste es el hilo conductor del presente art&iacute;culo.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>I. EL SURGIMIENTO DE LOS ENFOQUES DE LA REGULACI&Oacute;N: M&Aacute;S MARXISTA Y APEGADA A LA HISTORIA QUE CARACTER&Iacute;STICAMENTE KEYNESIANA</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los momentos fundacionales son esenciales, pues es cuando se constituyen preguntas, m&eacute;todos y pr&aacute;cticas de investigaci&oacute;n que perdurar&aacute;n, m&aacute;s all&aacute; de los ajustes y redefiniciones ulteriores. Los enfoques de la regulaci&oacute;n, en efecto, siguen marcados por su origen. Los primeros trabajos provienen de macroeconomistas o ingenieros economistas que trabajaban para la administraci&oacute;n econ&oacute;mica, para retomar el t&eacute;rmino de aquella &eacute;poca, un tanto desvalorizado por el triunfo de la creencia en la superioridad intr&iacute;nseca de los mercados con respecto a un intervencionismo ilustrado. As&iacute;, Michel Aglietta intervino en la construcci&oacute;n de uno de los modelos macroecon&oacute;micos utilizados a principios de la d&eacute;cada de los setenta por el INSEE, FIFI, mientras que Bernard Billaudot y despu&eacute;s Robert Boyer y Jacques Mazier participaron en la elaboraci&oacute;n de dos generaciones de modelos en el seno de la Direcci&oacute;n de Previsi&oacute;n del Ministerio de Finanzas (Direction de la Pr&eacute;vision du Minist&egrave;re des Finances, DECA, STAR).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer caso, la apertura a la competencia internacional convierte la competitividad de la oferta en el factor determinante del crecimiento a mediano plazo, de modo que las pol&iacute;ticas keynesianas de gesti&oacute;n de la demanda pierden progresivamente su eficacia. De esta forma, se explica el progresivo pero continuo incremento del desempleo en Francia desde 1967. As&iacute;, se introduce el eje rector de las investigaciones ulteriores: &iquest;c&oacute;mo se transforman las estructuras del capitalismo y, por tanto, las eventuales regularidades macroecon&oacute;micas? El inter&eacute;s de Michel Aglietta se desplaza entonces de la situaci&oacute;n de la Francia contempor&aacute;nea al capitalismo estadounidense; la estanflaci&oacute;n y la crisis que se inici&oacute; en 1973 atestiguan la llegada al l&iacute;mite, en la d&eacute;cada de los setenta, de un r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n sin precedente: el fordismo.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una ruptura equivalente de las regularidades incorporadas a los modelos econom&eacute;tricos y de simulaci&oacute;n referentes a Francia es el punto de partida de las reflexiones de Bernard Billaudot, Robert Boyer y Jacques Mistral sobre los l&iacute;mites de una teor&iacute;a macroecon&oacute;mica ahist&oacute;rica (Boyer y Mistral, 1978). En estas circunstancias, la cr&iacute;tica se dirige, por supuesto, a la teor&iacute;a neocl&aacute;sica de la &eacute;poca y a la ilusi&oacute;n de una teor&iacute;a del equilibrio general (TEG) como fundamento cient&iacute;fico. Sin embargo, el blanco esencial es la teor&iacute;a marxista, o cuando menos su <i>vulgata,</i> que convierte la ley de la ca&iacute;da de la tasa de ganancia en el alfa y omega del an&aacute;lisis de la din&aacute;mica del capitalismo. Ahora bien, las investigaciones sobre los capitalismos, tanto estadounidense (Aglietta, 1976) como franc&eacute;s (Benassy <i>et al.,</i> 1978) dan lugar a una transformaci&oacute;n en la jerarqu&iacute;a de las formas institucionales. Esta transformaci&oacute;n es de tal magnitud que, hasta principios de la d&eacute;cada de los setenta, el compromiso salarial fordista y el poder&iacute;o de una moneda de cr&eacute;dito impulsan un r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n sin precedente, en el cual se mantiene una elevada y estable tasa de ganancia, pero a costa de la permanencia de la inflaci&oacute;n, incluso en los periodos de recesi&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de entonces, resulta importante dar cuenta de lo anterior a la luz de los modelos de dos secciones productivas, bienes de producci&oacute;n <i>versus</i> bienes de consumo, en la tradici&oacute;n de los esquemas de reproducci&oacute;n propuestos por Marx en <i>El capital.</i> Sin embargo, la elecci&oacute;n de los par&aacute;metros <i>ad hoc</i> se reemplaza por su justificaci&oacute;n a partir de las caracter&iacute;sticas efectivamente observadas gracias a los datos de contabilidad nacional y a los cuadros <i>input&#150;output</i> relativos a las dos secciones productivas y a la din&aacute;mica de los salarios (Bertrand, 1983).</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. PRIMERA CONVERGENCIA: LOS MODELOS DE CRECIMIENTO KALDORIANOS</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, un modelo de este tipo supone una fuerte inversi&oacute;n estad&iacute;stica, de modo que resultaba tentador convertir estos modelos en una formalizaci&oacute;n que operara en el plan agregado. Dicha formalizaci&oacute;n permite cotejar los datos macroecon&oacute;micos est&aacute;ndar con las teor&iacute;as alternativas (Boyer, 1988a y 1988b). En este contexto, se produce un encuentro con algunas de las investigaciones poskeynesianas: en efecto, la formalizaci&oacute;n del r&eacute;gimen de crecimiento fordiano se inscribe, como la especificaci&oacute;n de una forma particular de crecimiento acumulativo, en la tradici&oacute;n de los trabajos de Nicholas Kaldor (1985). Cabe destacar que para que un r&eacute;gimen de esta naturaleza exista y sea resistente se deben cumplir ciertas condiciones precisas: existencia de rendimientos crecientes a escala, indexaci&oacute;n moderada de los salarios reales a la productividad, poca apertura de la econom&iacute;a a la competencia mundial. A su vez, estas condiciones suponen una configuraci&oacute;n particular de las relaciones salariales, de la competencia y de la inserci&oacute;n internacional. Entonces, si las formas institucionales se disponen de manera diferente o evolucionan bajo el efecto del &eacute;xito del r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n correspondiente, la econom&iacute;a puede converger en otras configuraciones: un crecimiento alimentado por el continuo incremento de la competencia (Petit, 1998) y por el dinamismo de las exportaciones (Boyer y Petit, 1989). De este modo, llegamos a uno de los modelos clave de la influencia kaldoriana, en el cual el peso de la balanza comercial determina el ritmo de crecimiento y limita la posibilidad del pleno empleo (Thirlwall y McCombie, 1994).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1.</b> <b><i>Un primer encuentro entre poskeynesianos y regulacionistas</i></b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;ste es el primer encuentro con los poskeynesianos: la contribuci&oacute;n de los regulacionistas (<a href="#f1">figura 1</a>) radica en subrayar el <i>car&aacute;cter institucionalmente</i> situado de todo modelo macroecon&oacute;mico, en oposici&oacute;n a una teor&iacute;a macroecon&oacute;mica que se presentar&iacute;a como universal y atemporal. Este mensaje tuvo poco eco en el campo de los poskeynesianos, salvo raras excepciones (Setterfield, 2007). Adem&aacute;s, los regulacionistas, preocupados por las tendencias de largo plazo, no dejaron de indagar los mecanismos del crecimiento y su modificaci&oacute;n tras la extinci&oacute;n y la crisis del fordismo, mientras que los poskeynesianos concentraron sus esfuerzos en las discusiones sobre pol&iacute;tica econ&oacute;mica, es decir, sobre modelos de corto&#150;mediano plazo.</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f1"></a></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/etp/n35/a2f1.jpg"></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>III. SEGUNDA CONVERGENCIA: LA VIABILIDAD DE UN R&Eacute;GIMEN DE CRECIMIENTO DERIVADO DE LAS FINANZAS; EL MODELO MINSKIANO</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la d&eacute;cada de los setenta, los regulacionistas intentaron definir con qu&eacute; nuevo r&eacute;gimen de crecimiento y modo de regulaci&oacute;n podr&iacute;a converger la evoluci&oacute;n de las formas institucionales. &iquest;Con el retorno a una regulaci&oacute;n competitiva debido a la multiplicidad de estrategias de flexibilizaci&oacute;n de la relaci&oacute;n salarial? &iquest;Con la dominaci&oacute;n del imperativo de competitividad que se encuentra bajo el efecto de la continua reducci&oacute;n de las barreras al comercio internacional? Estas transformaciones s&iacute; influyeron pero no al grado de imponer su l&oacute;gica, ya que a partir de la d&eacute;cada de los ochenta la liberalizaci&oacute;n y la innovaci&oacute;n financiera impulsaron una transformaci&oacute;n m&aacute;s importante en la gesti&oacute;n de las empresas en nombre del valor accionario, ya fuera el ajuste al empleo, la gesti&oacute;n de la cobertura social &#150;muy particularmente de las jubilaciones&#150; y, finalmente, la conducta de la pol&iacute;tica monetaria. Esta conjunci&oacute;n de cambios estructurales permite mantener tasas de inflaci&oacute;n muy bajas, aun cuando la tasa de inter&eacute;s permanece en niveles muy moderados. El f&aacute;cil acceso al cr&eacute;dito origina, especialmente en Estados Unidos y en el Reino Unido, un nuevo periodo hist&oacute;rico en el que se suceden, primero, la burbuja Internet &#150;gracias al laxo financiamiento de las empresas emergentes basadas en Internet&#150;, y despu&eacute;s, cuando dicha burbuja estalla, la burbuja inmobiliaria que surge del relajamiento de las restricciones crediticias, incluso para aquellos estadounidenses cuyo ingreso se estanca y resulta insuficiente para garantizar el reembolso de su cr&eacute;dito hipotecario.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente, los regulacionistas diagnostican, desde finales de la d&eacute;cada de los noventa la constituci&oacute;n de un r&eacute;gimen de crecimiento motivado por la financiarizaci&oacute;n (Aglietta, 1998) que, desde Estados Unidos, difunde sus efectos sobre la cuasi totalidad de las dem&aacute;s econom&iacute;as. En este contexto, vuelve a tener sentido la interrogante de Hyman Minsky: "&iquest;Es posible que sobrevenga una crisis tan grave como la de 1929?". Sus disc&iacute;pulos y los regulacionistas coinciden y dan una respuesta positiva (Boyer, 2000; Aglietta y Reb&eacute;rioux, 2004). De este modo, al interior de la escuela de las convenciones se impulsaron los an&aacute;lisis de la <i>Teor&iacute;a general</i> basados en las consecuencias de la incertidumbre acerca del funcionamiento de los mercados financieros: el mercado burs&aacute;til, por ejemplo, lejos de converger con un m&iacute;tico "valor fundamental", utiliza el mecanismo de la alternancia entre las fases al alza y las fases a la baja (Orl&eacute;an, 1990). A partir del momento en que las finanzas imponen su l&oacute;gica a las dem&aacute;s formas institucionales y se incorporan al comportamiento y a las previsiones de los actores, los impulsos especulativos son los que ponen en marcha la econom&iacute;a. El estallido de la burbuja de las <i>subprimes</i> es entonces m&aacute;s que un ciclo financiero caracter&iacute;stico, ya que marca el desplome de un sistema financiero en el cual el riesgo radica en la titulizaci&oacute;n de agentes incapaces de evaluar su naturaleza y amplitud (Boyer, 2011b). Esta crisis financiera sist&eacute;mica significa tambi&eacute;n el final de un r&eacute;gimen de crecimiento en el cual el cr&eacute;dito se percibe como la soluci&oacute;n a los problemas relacionados con el estancamiento del ingreso medio real y la agudizaci&oacute;n de las desigualdades.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La hip&oacute;tesis de la inestabilidad financiera a la Minsky tiene entonces un destacado retorno, pues es una de las pocas problem&aacute;ticas &#150;junto con los modelos del acelerador financiero que introdujeron sus mecanismos en la econom&iacute;a est&aacute;ndar&#150; que vuelve inteligibles las consecuencias de la liberalizaci&oacute;n financiera. Por lo tanto, &eacute;sta es la segunda convergencia entre poskeynesianos y regulacionistas, al grado de sustentar formalizaciones originales que toman en cuenta el hecho de que son los hogares los que se transformaron en especuladores Ponzi, lo cual introduce una din&aacute;mica novedosa con respecto al modelo original, que trataba exclusivamente sobre la estrategia de las empresas (Charpe, 2009). Del mismo modo, cuando se integra la taxonom&iacute;a de las estrategias financieras (cobertura, especulaci&oacute;n, Ponzi), se observa que el crecimiento puede estar ya sea favorecido, ya sea hipotecado, seg&uacute;n la distribuci&oacute;n de las tres estrategias y el nivel de la tasa de inter&eacute;s fijado por el banco central (Nishi, 2011a). As&iacute;, como respuesta a la crisis iniciada en 2008, emergi&oacute; un programa de investigaci&oacute;n conjunto entre los poskeynesianos y los regulacionistas (v&eacute;ase <a href="#f2">figura 2</a>).</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f2"></a></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/etp/n35/a2f2.jpg"></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso, &iquest;cu&aacute;l es la aportaci&oacute;n de estos &uacute;ltimos? &Eacute;sta radica en el uso y la interpretaci&oacute;n de dichos modelos. En su permanente querella por la legitimidad, en contraposici&oacute;n con la macroeconom&iacute;a est&aacute;ndar, los poskeynesianos aseguran que sus modelos son "los buenos", gracias a su superioridad te&oacute;rica. En contraste, los regulacionistas insisten en <i>la variedad de reg&iacute;menes</i> cuando cambian los par&aacute;metros, que son reflejo del impacto de las formas institucionales particulares sobre las regularidades macroecon&oacute;micas. La coherencia te&oacute;rica es fundamental, pero la pertinencia de las hip&oacute;tesis no lo es menos: &iquest;qu&eacute; inter&eacute;s habr&iacute;a en razonar precisamente acerca de figuras falsas, a sabiendas de que cada intento terminar&iacute;a en un error? El enfoque de la regulaci&oacute;n llama a confrontar, de manera permanente, los datos obtenidos mediante la observaci&oacute;n e invita a cambiar algunas hip&oacute;tesis &#150;ya sean paralelas o t&eacute;cnicas, al interior de una misma teor&iacute;a&#150;en caso de que el modelo arroje conclusiones sistem&aacute;ticamente contradictorias con la observaci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>IV. UNA CITA FALLIDA: TIEMPO HIST&Oacute;RICO Y DIN&Aacute;MICA DEL CAPITALISMO EN LA L&Iacute;NEA DE JOAN ROBINSON Y MICKA&Euml;L KALECKI</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En vista del impacto de la crisis de la d&eacute;cada de los setenta sobre el curso de los trabajos poskeynesianos, habr&iacute;amos podido anticipar que el acento se desplaza de la defensa de la teor&iacute;a keynesiana <i>stricto sensu</i> hacia un an&aacute;lisis de la din&aacute;mica de la acumulaci&oacute;n, de sus obst&aacute;culos y de la transformaci&oacute;n de las instituciones del capitalismo, tanto a escala nacional como internacional. Por un lado, la visi&oacute;n de Micka&eacute;l Kalecki de la primac&iacute;a de la acumulaci&oacute;n y la imposibilidad de un pleno empleo duradero debido al poder otorgado a los asalariados se convert&iacute;a en una visi&oacute;n mucho m&aacute;s pertinente que la del mismo Keynes, muy marcada por las caracter&iacute;sticas de la crisis de la econom&iacute;a brit&aacute;nica a lo largo de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os treinta. Esto es lo que Joan Robinson destaca en el art&iacute;culo que le dedica en 1974. Por otro lado, de manera m&aacute;s general, la misma autora opone los enfoques en t&eacute;rminos de equilibrio, caracter&iacute;sticos de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica, a la comprensi&oacute;n de los procesos hist&oacute;ricos: "En cuanto admitimos que la incertidumbre de las previsiones es la que gu&iacute;a los comportamientos econ&oacute;micos, el equilibrio pierde su pertinencia y la historia ocupa su lugar" (Robinson, 1974, p. 1). Esta cr&iacute;tica se dirige a la teor&iacute;a walrasiana... lo cual no le impedir&aacute;, dos d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, invadir la macroeconom&iacute;a con los modelos del ciclo real de negocios (RBC, por sus siglas en ingl&eacute;s) y luego, con los modelos de equilibrio general din&aacute;micos y estoc&aacute;sticos (DSGE , por sus siglas en ingl&eacute;s)... &iexcl;hasta volver imposible y por tanto incomprensible la crisis de las <i>subprimes!</i></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desafortunadamente son pocos los poskeynesianos que tomaron en serio la inclusi&oacute;n de la historia en la teor&iacute;a macroecon&oacute;mica. Ciertamente, la controversia sobre la medici&oacute;n del capital demostr&oacute; que las funciones de producci&oacute;n estimadas con base en datos hist&oacute;ricos, lejos de provenir de limitaciones tecnol&oacute;gicas, no hac&iacute;an m&aacute;s que expresar las interacciones entre acumulaci&oacute;n, cambio t&eacute;cnico y crecimiento. Sin embargo, habr&iacute;a sido fundamental reflexionar sobre los cambios institucionales posteriores a la segunda Guerra Mundial, que alejan a las econom&iacute;as brit&aacute;nica y estadounidense de la configuraci&oacute;n de la entre&#150;guerra: uso pleno de la moneda de cr&eacute;dito, institucionalizaci&oacute;n de los derechos de los asalariados y el inicio de una fuerte socializaci&oacute;n de la inversi&oacute;n y la circunscripci&oacute;n de las finanzas en el nivel nacional e internacional. No obstante, en el seno mismo de la problem&aacute;tica de la <i>Teor&iacute;a general,</i> estas instituciones y formas de organizaci&oacute;n van a desempe&ntilde;ar una funci&oacute;n determinante en la disminuci&oacute;n de la incertidumbre a la que se enfrentan tanto empresarios como inversionistas. A pesar de que los agentes, abandonados a su suerte, van a generar expectativas que conduzcan a una inestabilidad intr&iacute;nseca de los mercados financieros, la mediaci&oacute;n entre instituciones y pol&iacute;ticas puede ayudar a canalizar estas fuerzas desestabilizadoras (Shackle, 1974). &Eacute;ste es el fundamento de la renovaci&oacute;n de las teor&iacute;as institucionalistas modernas (Escuela de las Convenciones, 1989; North, 1990; Aoki, 2002): convenciones, organizaciones e instituciones canalizan las expectativas y participan en la coordinaci&oacute;n econ&oacute;mica en la misma medida que los mercados cuyas fallas pueden contrarrestar. En retrospectiva, es una l&aacute;stima que los poskeynesianos no hayan echado mano de esta dial&eacute;ctica entre incertidumbre e instituciones, ya que probablemente as&iacute; habr&iacute;an podido cortar de ra&iacute;z la contrarrevoluci&oacute;n de las previsiones racionales. Al argumentar, con justa raz&oacute;n, que si las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y las reglas del juego cambian los agentes econ&oacute;micos adaptan su comportamiento, Robert Lucas (1983) en realidad estaba reintroduciendo una macroeconom&iacute;a prekeynesiana, basada en el uso abusivo de la teor&iacute;a walrasiana, puesto que se construy&oacute; sobre una econom&iacute;a de un solo agente representativo que optimiza su comportamiento en un horizonte intertemporal.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, en sus &uacute;ltimos trabajos, Joan Robinson tambi&eacute;n subray&oacute; otra historicidad de las econom&iacute;as capitalistas: en cuanto los te&oacute;ricos terminaron de entender los mecanismos y condiciones de un r&eacute;gimen de crecimiento, este &uacute;ltimo entr&oacute; en crisis y los oblig&oacute; a poner nuevamente en marcha sus esfuerzos para comprender las econom&iacute;as contempor&aacute;neas. No se trata m&aacute;s que del eje rector de las investigaciones regulacionistas: no existe un r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n dotado de estabilidad estructural a largo plazo, pues las crisis, de gravedad desigual, son la expresi&oacute;n misma de la l&oacute;gica de este modo de producci&oacute;n: el capitalismo. As&iacute;, no s&oacute;lo podemos concebir y observar diversos reg&iacute;menes de este tipo en un momento dado, sino que adem&aacute;s cada uno de ellos es portador de crisis c&iacute;clicas y, sobre todo, de grandes crisis espec&iacute;ficas.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Numerosos poskeynesianos se ven tentados a considerar que la posibilidad de formalizar estos procesos hist&oacute;ricos est&aacute; fuera de todo alcance. Algunos regulacionistas fueron m&aacute;s audaces y propusieron formalizaciones que explicaban, dentro del mismo marco anal&iacute;tico y sin hacer referencia a un choque ex&oacute;geno en particular, las fluctuaciones regulares a lo largo de una trayectoria de crecimiento y, luego, una violenta sacudida de la econom&iacute;a que la llevar&iacute;a a cambiar el curso de su trayectoria (Lordon, 1997b). Esta discontinuidad es acorde con las observaciones hist&oacute;ricas de las grandes crisis: la crisis de 1929, la que empez&oacute; en 1973 y luego la gran sorpresa que result&oacute; &#150;para los partidarios de la macroeconom&iacute;a est&aacute;ndar&#150; el colapso del sistema financiero estadounidense en septiembre de 2008. No obstante, una parte del gremio sigue argumentando una serie de perturbaciones venidas de afuera: un brutal af&aacute;n de lucro y p&eacute;rdida de moralidad en Wall Street, una ca&iacute;da de la productividad en el mercado inmobiliario y una ola de irracionalidades por parte de los prestamistas. La primac&iacute;a de la hip&oacute;tesis de la eficiencia de los mercados y de su estabilidad intr&iacute;nseca condujo a la macroeconom&iacute;a contempor&aacute;nea a un <i>impasse.</i></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;sta es la circunstancia ideal para una conjunci&oacute;n de las investigaciones poskeynesianas y regulacionistas en torno de la construcci&oacute;n de modelos que formalicen estos procesos end&oacute;genos de desestabilizaci&oacute;n de una configuraci&oacute;n institucional (<a href="#f3">figura 3</a>). En efecto, se puede observar la inclusi&oacute;n de los cambios estructurales en algunos trabajos poskeynesianos, pero &eacute;sta se asocia con la b&uacute;squeda de senderos de crecimiento estables a largo plazo que garanticen el pleno empleo (Pasinetti, 1981). Ahora bien, Kalecki y Goodwin coinciden en que esto contradice la l&oacute;gica y los motivos que implica un r&eacute;gimen capitalista. Por consiguiente, resulta factible hacer una hibridaci&oacute;n de estos dos programas de investigaci&oacute;n. Su atractivo deber&iacute;a reforzarse con las ense&ntilde;anzas de la crisis iniciada en 2008 (Setterfield, 2011):</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f3"></a></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/etp/n35/a2f3.jpg"></font></p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; En los capitalismos dominados por las finanzas, un crecimiento fuerte y estable seguido de un brutal colapso, antes de que demostraran ser necesarias las intervenciones p&uacute;blicas masivas.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Una incertidumbre radical en cuanto a las reformas que permiten reducir un desempleo que se ha vuelto estructural.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Una fuerte diferenciaci&oacute;n de las trayectorias nacionales.</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces, las teor&iacute;as deben tomar en cuenta la irreversibilidad y la no ergodicidad de los sistemas econ&oacute;micos, y los poskeynesianos forman parte activa de esta reevaluaci&oacute;n (Asensio y Lang, 2010).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1.</b> <b><i>Una cita pendiente, pero un campo de investigaci&oacute;n futuro</i></b></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>V. DIFERENCIAS DE ENFOQUE: &iquest;INCOMPATIBILIDAD O POSIBLE COMPLEMENTARIEDAD?</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la luz de esta breve retrospectiva, &iquest;c&oacute;mo explicar el reducido n&uacute;mero de encuentros entre poskeynesianos y regulacionistas, siendo que comparten un mismo objetivo: construir un marco anal&iacute;tico que d&eacute; cuenta de las evoluciones observadas desde la d&eacute;cada de los setenta, es decir, la gran cantidad de anomal&iacute;as de la econom&iacute;a est&aacute;ndar que se alej&oacute; de la revoluci&oacute;n keynesiana? El resultado se contrasta en el <a href="#c1">cuadro 1</a>.</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c1"></a></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/etp/n35/a2c1.jpg"></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1.</b> <b><i>Postulados epistemol&oacute;gicos: Una convergencia notoria</i></b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema es decisivo, ya que los vicios de los modelos tipo RBC y DSGE pusieron de manifiesto la fragilidad epistemol&oacute;gica de esta corriente que utiliza y abusa de la facilidad del "como si" para imponer un modelo normativo exento de toda refutaci&oacute;n. En efecto, calibrar los par&aacute;metros y reducir la din&aacute;mica econ&oacute;mica a choques ex&oacute;genos lo liberan del criterio popperiano de falsabilidad (o refutabilidad) que, al t&eacute;rmino de la segunda Guerra Mundial convert&iacute;a, te&oacute;ricamente, el an&aacute;lisis econ&oacute;mico en la ciencia social m&aacute;s avanzada.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera generaci&oacute;n de autores poskeynesianos le produce al observador externo la impresi&oacute;n de que para ellos la publicaci&oacute;n de la <i>Teor&iacute;a general</i> es el momento de la ruptura epistemol&oacute;gica. Ahora bien, este texto dista de presentar un paradigma &uacute;nico, tal como lo demuestra la diversidad de modelos que se derivaron de &eacute;l: la reintegraci&oacute;n en la s&iacute;ntesis del esquema IS/LM, la econom&iacute;a del desequilibrio de Clower a Benassy, la irreductibilidad de la incertidumbre a la Schakle, el modelo de la inestabilidad financiera posterior a Minsky, la teor&iacute;a de la econom&iacute;a monetaria de producci&oacute;n, sin dejar de lado su prolongaci&oacute;n en materia del crecimiento (Harrod, Domar y Kaldor), as&iacute; como una posible convergencia con Kalecki y el acento en la din&aacute;mica de la acumulaci&oacute;n impulsado por Joan Robinson. En consecuencia, los sucesores de Keynes no pudieron oponer el equivalente de los modelos RBC y dsge a la invasi&oacute;n de la macroeconom&iacute;a por parte de la teor&iacute;a walrasiana, sobre todo porque esos modelos se presentaban como una "generalizaci&oacute;n" del modelo IS/LM. Seg&uacute;n otra interpretaci&oacute;n, estos modelos pertenecen m&aacute;s bien al mismo paradigma en el sentido de Thomas Kuhn (1962), pero los keynesianos no supieron, o no pudieron convencer a los pol&iacute;ticos, quienes por lo contrario sucumbieron primero al encanto del monetarismo y luego al de la nueva teor&iacute;a cl&aacute;sica. La tarea consistir&iacute;a entonces en reafirmar la pertinencia del enfoque keynesiano. Esta tesis recupera vigor despu&eacute;s de septiembre de 2008: &iquest;acaso no todos los gobiernos volvieron a ser keynesianos, en el sentido de que reconocen la necesidad de una herramienta presupuestaria &#150;o cuando menos de los estabilizadores autom&aacute;ticos&#150; para contener los riesgos de depresi&oacute;n?</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, la segunda generaci&oacute;n de poskeynesianos parece haber relativizado la concepci&oacute;n de Kuhn; tanta fue la influencia del cintur&oacute;n protector de las hip&oacute;tesis adjuntas para incitar a la mayor&iacute;a de los macroeconomistas a conservar el paradigma walrasiano, enmendado &uacute;nicamente por las hip&oacute;tesis <i>ad hoc:</i> como siempre, la rigidez de los salarios, un comportamiento un tanto irracional de los consumidores y tambi&eacute;n cada vez m&aacute;s por parte de las finanzas, sin renunciar a la hip&oacute;tesis de la eficiencia (Boyer, 2010). En este contexto, el realismo cr&iacute;tico provee una representaci&oacute;n m&aacute;s exacta del trabajo de los economistas (Lawson, 2003). <i>Realismo</i> porque algunas propiedades econ&oacute;micas existen, independientemente de la forma en que trata de explicarlas el an&aacute;lisis. <i>Cr&iacute;tico</i> porque pertenece al debate de buscar cu&aacute;les de sus caracter&iacute;sticas son pertinentes para una &eacute;poca y para una sociedad determinada. Los poskeynesianos, al menos algunos de ellos, parecen abandonar la pretensi&oacute;n de un conocimiento irrefutable de las propiedades intr&iacute;nsecas de un modelo econ&oacute;mico (Asensio y Lang, 2010).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, la nueva generaci&oacute;n de regulacionistas confluye hacia una concepci&oacute;n an&aacute;loga en materia de epistemolog&iacute;a econ&oacute;mica, a partir de una posici&oacute;n inicial marcada por un tipo de positivismo. En efecto, el acento de los primeros trabajos sobre las pruebas econom&eacute;tricas que muestran la alta probabilidad de ruptura del r&eacute;gimen de crecimiento fordista incitaba a cierto optimismo en cuanto a la posibilidad de elaborar una teor&iacute;a m&aacute;s respetuosa de la informaci&oacute;n obtenida de la observaci&oacute;n. No s&oacute;lo las pruebas estad&iacute;sticas deb&iacute;an ser utilizadas para delimitar el grado de viabilidad del concepto de fordismo, sino que pod&iacute;an ser utilizadas para refutar la macroeconom&iacute;a dominante de la &eacute;poca, y m&aacute;s a&uacute;n las pretensiones de la teor&iacute;a walrasiana de sustituir a la de Keynes.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tres d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, es necesario reconocer que la nueva ortodoxia resisti&oacute; la gran cantidad de "anomal&iacute;as" que aparecieron al momento de su aplicaci&oacute;n: par&aacute;metros inveros&iacute;miles provenientes de la calibraci&oacute;n de los modelos, falsa exogeneidad de los choques de productividad que dan origen a los ciclos, errores sistem&aacute;ticos entre las predicciones de estos modelos y las observaciones que culminan con la incapacidad de anticipar la crisis iniciada en 2008.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este <i>aggiornamento</i> en materia epistemol&oacute;gica tuvo lugar, sobre todo, cuando el programa de investigaci&oacute;n regulacionista se preocup&oacute; por introducir lo pol&iacute;tico en el marco conceptual inicial. Un enfoque normativo &#150;basado en la cientificidad de los modos de regulaci&oacute;n alternativos que entr&oacute; en crisis en la d&eacute;cada de los setenta&#150; apareci&oacute; r&aacute;pidamente, desprovisto de sentido, puesto que no hac&iacute;a sino repetir, agrav&aacute;ndola, la ilusi&oacute;n de los keynesianos en cuanto a su necesaria victoria en materia de pol&iacute;tica econ&oacute;mica, &iexcl;dada la superioridad de su paradigma! Parec&iacute;a mucho m&aacute;s realista y productivo subrayar "el car&aacute;cter construido de la comprensi&oacute;n cient&iacute;fica, la inconmensurabilidad de las l&oacute;gicas que sostienen el discurso te&oacute;rico y el discurso pol&iacute;tico (...). La comprensi&oacute;n de lo existente, es decir, su formalizaci&oacute;n racional, es el fin &uacute;ltimo de la actividad cient&iacute;fica (...). Esto supone una fractura definitiva entre el momento de la comprensi&oacute;n te&oacute;rica de lo real (posible solamente <i>ex post)</i> y el momento de la acci&oacute;n pol&iacute;tica" (Palombarini, 1999, p. 97).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente, este punto de encuentro es una buena noticia en lo referente a la posibilidad de construir colaboraciones, pero entonces se presentan otras dificultades en un nivel distinto.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2.</b> <b><i>&iquest;Dar cuenta de los procesos hist&oacute;ricos o buscar una nueva</i></b> <b>Teor&iacute;a general?</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En materia de estrategias de investigaci&oacute;n, parece que los poskeynesianos se enfocan mucho en la construcci&oacute;n te&oacute;rica, cuya coherencia y poder deber&iacute;an esclarecer de manera pertinente los problemas macroecon&oacute;micos contempor&aacute;neos. Desde hace dos d&eacute;cadas, la estrategia de los regulacionistas ha consistido en acumular estudios hist&oacute;ricos de larga duraci&oacute;n y comparaciones internacionales, con el fin de ampliar la gama de reg&iacute;menes econ&oacute;micos, mucho m&aacute;s all&aacute; de la oposici&oacute;n entre regulaci&oacute;n competitiva/regulaci&oacute;n administrada, o entre acumulaci&oacute;n extensiva e intensiva. Los conceptos b&aacute;sicos se revisan a la luz de estos resultados, se introducen nuevamente, y la lista de los factores y mecanismos que contribuyen a la coherencia de una forma de desarrollo no cesa de alargarse y la taxonom&iacute;a de las arquitecturas institucionales, de extenderse. Por poner tan s&oacute;lo un ejemplo: desde 1978, la din&aacute;mica de la econom&iacute;a china obliga a reexaminar seriamente la posibilidad de una acumulaci&oacute;n y un r&eacute;gimen de crecimiento en el cual la competencia sea la forma institucional dominante. y, sin embargo, esto no es en lo m&aacute;s m&iacute;nimo la repetici&oacute;n de un episodio de industrializaci&oacute;n equivalente que tuvo lugar en Europa en la &eacute;poca del capitalismo competitivo (Boyer, 2011a). A riesgo de simplificar y, por tanto, de caricaturizar, los poskeynesianos avanzan por medio de la teor&iacute;a, y los regulacionistas por medio del an&aacute;lisis hist&oacute;rico y comparativo. Por lo pronto, &eacute;sta es la explicaci&oacute;n de la relativa autonom&iacute;a de sus respectivas trayectorias de investigaci&oacute;n. &iquest;Podr&iacute;a ser &eacute;sta la fuente de complementariedad, en vista de que las dos comunidades aceptar&iacute;an colaborar en un proyecto preciso y, por tanto, estar&iacute;an obligadas a discutir acerca de sus resultados y perspectivas? Por ejemplo, podr&iacute;an responder a la pregunta: "&iquest;qu&eacute; teor&iacute;a (s) y formalizaciones puede haber despu&eacute;s de la crisis de las <i>subprimes?".</i> Ser&iacute;a la oportunidad para los poskeynesianos de confrontar sus diferentes modelos con el conjunto de hechos fundamentales caracter&iacute;sticos de las tres d&eacute;cadas pasadas y, para los regulacionistas, de evaluar el n&uacute;cleo de su teor&iacute;a macroecon&oacute;mica.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, se plantea una segunda pregunta metodol&oacute;gica a la cual los dos bandos dan respuestas diferentes: &iquest;es metodol&oacute;gicamente correcto explicar la econom&iacute;a con la econom&iacute;a y, por tanto, cerrar la disciplina sobre s&iacute; misma y considerar como ex&oacute;genas la t&eacute;cnica, la demograf&iacute;a, las normas sociales y la pol&iacute;tica? La pr&aacute;ctica de los poskeynesianos sugiere que tal concepci&oacute;n no genera alg&uacute;n problema; por lo contrario, permite oponerla a la econom&iacute;a est&aacute;ndar y construir una alternativa. En contraste, el enfoque de los regulacionistas, desde su origen, critic&oacute; tal idea, mostrando que de esta forma se estaba ignorando el aprendizaje de la historia econ&oacute;mica, de la sociolog&iacute;a, del derecho y del an&aacute;lisis pol&iacute;tico, los cuales deben dar informaci&oacute;n al economista para la elecci&oacute;n de sus hip&oacute;tesis m&aacute;s esenciales. al menos si &eacute;ste pretende privilegiar la pertinencia, aunque fuera en detrimento de la elegancia y la parsimonia (Boyer y Saillard, 1995 y 2002). &iquest;Acaso se trata de un abismo infranqueable? Seguramente lo es, si seguimos a pie juntillas las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n que, en la escala internacional, estructuran el campo profesional de los economistas. Pero tal vez no lo es, si regresamos a Keynes: &iquest;acaso no fue &eacute;l el observador &#150;y en ocasiones el actor&#150;de los principales cambios que siguieron a la primera Guerra Mundial? Hay una lectura hist&oacute;rica de la <i>Teor&iacute;a general,</i> presente en su &uacute;ltimo cap&iacute;tulo: no s&oacute;lo la construcci&oacute;n de Pigou es te&oacute;ricamente incorrecta en su tratamiento de la moneda, del trabajo y de la adopci&oacute;n de la ley de Say, sino que adem&aacute;s manifiesta un alejamiento creciente de aquello en lo que se convirtieron las estructuras del capitalismo bajo los efectos de la concentraci&oacute;n, el peso de las finanzas en las decisiones de inversi&oacute;n y el cambio en las relaciones laborales bajo los efectos de la sindicalizaci&oacute;n (Boyer, 1985). Por tanto, es importante reexaminar las condiciones del capitalismo y tomarlas en cuenta para cualquier esfuerzo de teorizaci&oacute;n. Establecer un diagn&oacute;stico compartido sobre el tema podr&iacute;a resultar fruct&iacute;fero y no tan dif&iacute;cil, si leemos entre l&iacute;neas la representaci&oacute;n que tienen los poskeynesianos del capitalismo contempor&aacute;neo.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>3.</b> <b><i>Las grandes crisis: Innovaciones institucionales y no s&oacute;lo una reafirmaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas keynesianas</i></b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toda teor&iacute;a macroecon&oacute;mica tiene implicaciones relacionadas con los objetivos y las herramientas de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Es el caso en particular de los keynesianos y los poskeynesianos, cuyos an&aacute;lisis muestran c&oacute;mo los mercados, dejados a su suerte, conducen al desempleo involuntario y/o a la inestabilidad financiera. La pol&iacute;tica econ&oacute;mica entonces es decisiva: no siempre es una interferencia perjudicial para la eficacia econ&oacute;mica, contrariamente a lo que afirma la nueva teor&iacute;a cl&aacute;sica. Por su parte, los enfoques regulacionistas reconocen tal inestabilidad, pero &eacute;sta proviene del proceso de acumulaci&oacute;n del capital tanto productivo como financiero. No es posible contenerla, al menos durante un tiempo, m&aacute;s que para ciertas arquitecturas institucionales que combinan formas espec&iacute;ficas para la competencia, el tabulador salarial y el r&eacute;gimen monetario y financiero. Las relaciones Estado&#150;econom&iacute;a forman parte de estas condiciones, pero su desempe&ntilde;o no es exclusivo. El alejamiento de los preceptos keynesianos se puede medir en cada una de las grandes etapas que se fueron sucediendo despu&eacute;s de la crisis de la d&eacute;cada de los treinta.</font></p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; La tradici&oacute;n keynesiana considera que la profundidad de la depresi&oacute;n estadounidense observada entre 1929 y 1932 se debe a errores manifiestos en la conducta de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica: tentativas desesperadas de reducir los d&eacute;ficit p&uacute;blicos y pol&iacute;ticas monetarias demasiado restrictivas. Las investigaciones regulacionistas m&aacute;s bien destacan la contradicci&oacute;n inherente a un r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n intensiva, basada en la producci&oacute;n masiva, sin un movimiento equivalente del consumo. A su vez, este desequilibrio estructural deriva de la incoherencia entre una revoluci&oacute;n de las condiciones sociales y las t&eacute;cnicas de producci&oacute;n, por un lado, y un tabulador salarial que sigui&oacute; siendo competitivo. En efecto, aun cuando los asalariados se convierten en mayor&iacute;a, su consumo permanece acorde con el crecimiento anterior, moderado, de los ingresos en el mismo momento en que estalla la producci&oacute;n. Tal divergencia explosiva &#150;que se manifiesta por un nivel muy elevado de las tasas de beneficio&#150; al ser imposible de sostener, no hubiera podido compensarse por un incremento del gasto p&uacute;blico. salvo si imaginamos, por ejemplo, un camino hacia una econom&iacute;a de guerra, como fue el caso de Alemania durante el Tercer Reich. Cualquiera que sea el caso, una reconfiguraci&oacute;n institucional se impon&iacute;a para que la econom&iacute;a de Estados Unidos recuperara un camino de crecimiento duradero.</font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Lo anterior es lo que interviene a favor del <i>new deal</i> y de las reformas emprendidas al t&eacute;rmino de la segunda Guerra Mundial. El poder conferido a los asalariados para negociar acuerdos colectivos instituye una importante desvinculaci&oacute;n del salario con respecto a la situaci&oacute;n del "mercado del empleo", es decir, del desempleo. Esto garantiza una sincronizaci&oacute;n <i>ex ante</i> entre la extensi&oacute;n de las capacidades de producci&oacute;n y la formaci&oacute;n de la demanda, generada por el consumo de los asalariados. A partir de que este motor del modelo de acumulaci&oacute;n fordista se pone en marcha, las pol&iacute;ticas monetarias y presupuestales vienen a limar las evoluciones macroecon&oacute;micas, acelerando el ritmo en caso de recesi&oacute;n y fren&aacute;ndolo cuando despunta la inflaci&oacute;n. La adopci&oacute;n de los principios keynesianos por parte de todos los gobiernos &#150;sin importar su orientaci&oacute;n pol&iacute;tica&#150; viene a coronar una arquitectura institucional nacida de un compromiso sociopol&iacute;tico fundador. Dependiendo de los enfoques, esta configuraci&oacute;n se conoce como econom&iacute;a mixta si insistimos en las relaciones privado/p&uacute;blico (Shonfield, 1967), o de Estado social, si le damos preponderancia a la funci&oacute;n determinante de la cobertura social (Billaudot, 2008), y, por supuesto, de Estado keynesiano, si pretendemos insistir en la funci&oacute;n determinante de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica para estabilizar la econom&iacute;a. Para la corriente regulacionista, el conjunto de estas caracter&iacute;sticas fue lo que le dio coherencia al r&eacute;gimen de la posguerra: fue a la vez fordista, beveridiano o bismarkiano (seg&uacute;n el tipo de cobertura social financiada por los impuestos o las cotizaciones sociales), y finalmente keynesiano en cuanto a la conducta de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Esta caracterizaci&oacute;n implica algunos an&aacute;lisis de la crisis iniciada en 2008, que no necesariamente convergen entre poskeynesianos y regulacionistas.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para estos &uacute;ltimos se abri&oacute; un periodo de recomposici&oacute;n del conjunto de formas institucionales, dado que los reg&iacute;menes de acumulaci&oacute;n derivados de las finanzas llegaron a su l&iacute;mite. El <i>impasse</i> surgido de esta crisis no se debe solamente al abandono de los principios keynesianos. Tres episodios se adjudican la relativizaci&oacute;n del impacto de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, entendidas en sentido estricto, frente a una gran crisis en el sentido del enfoque de la regulaci&oacute;n. En la d&eacute;cada de los ochenta, los gobiernos que hab&iacute;an perseverado en las pol&iacute;ticas de relanzamiento, con miras a contener la crisis de los reg&iacute;menes posteriores a la segunda Guerra Mundial, finalmente se vieron obligados a abandonarlas: el keynesianismo, en un pa&iacute;s abierto a la competencia internacional y con un sistema productivo fr&aacute;gil, conduce al fracaso, tal como lo demuestra la experiencia francesa de 1981 a 1983. La misma lecci&oacute;n se impone frente al fracaso de las tentativas, repetidas a lo largo de casi dos decenios, de las autoridades japonesas para reactivar la econom&iacute;a mediante el gasto p&uacute;blico: s&oacute;lo el dinamismo de las exportaciones evit&oacute; el colapso del crecimiento y el hecho de que un endeudamiento p&uacute;blico acumulativo hipotecara la credibilidad del yen. El uso y el abuso del acelerador no compensar&iacute;a las fragilidades del motor del crecimiento nip&oacute;n. Sin embargo, el ejemplo m&aacute;s significativo es el estadounidense: despu&eacute;s de septiembre de 2008, los estabilizadores autom&aacute;ticos y la reducci&oacute;n de la fiscalidad y la abundancia de liquidez seguramente evitaron, desde la primavera de 2009, una posible depresi&oacute;n; pero esta intervenci&oacute;n masiva de los poderes p&uacute;blicos no permiti&oacute; al sector privado retomar el camino de la inversi&oacute;n y del crecimiento: las ganancias nuevamente alcanzan niveles elevados, pero el dinamismo de la demanda se atrasa. Habremos reconocido eso que los te&oacute;ricos de las <i>Social Structures of Accumulation</i> (SSA) denominan un ciclo no productivo. y los regulacionistas, una gran crisis. Ante un episodio de esta naturaleza, m&aacute;s vale ser adepto a los principios keynesianos que a los de la macroeconom&iacute;a walrasiana, pero el comportamiento de la pol&iacute;tica monetaria y presupuestaria est&aacute; lejos de ser un sustituto eficaz para una recomposici&oacute;n general de las formas institucionales.</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, esta divergencia de an&aacute;lisis &#150;y por consiguiente de consejo de pol&iacute;tica econ&oacute;mica&#150; nos regresa, en primer lugar, al asunto de la incorporaci&oacute;n de las instituciones en la macroeconom&iacute;a. Si los poskeynesianos pretenden proveer una teor&iacute;a que trascienda las configuraciones institucionales (Pasinetti, 1981), el di&aacute;logo con la corriente regulacionista, <i>a priori,</i> es dif&iacute;cil. En segundo lugar, y sobre todo, &iquest;acaso podemos asimilar leg&iacute;timamente las crisis de 1929 y de 2008 como un ciclo, simplemente m&aacute;s marcado que los observados en un modo estabilizado de regulaci&oacute;n? Por lo contrario, para el enfoque en t&eacute;rminos de endometabolismo, se trata de una discontinuidad que marca una bifurcaci&oacute;n en el camino de la evoluci&oacute;n. Ahora bien, son pocos los modelos poskeynesianos que manifiestan esta propiedad. &iquest;Acaso podemos concebir que se inicie un proyecto para producir formalizaciones de este tipo al interior mismo del paradigma keynesiano? Algunos trabajos, muy anteriores, que sugieren la existencia de comportamientos no lineales de la inversi&oacute;n y del ahorro, pueden servir de base a la investigaci&oacute;n de bifurcaciones; es decir, pueden dar cuenta de la especificidad de las depresiones, en contraposici&oacute;n a las recesiones moderadas que operan en las inmediaciones de un camino (Kaldor, 1940).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>4.</b> <b><i>&iquest;Poder de persuasi&oacute;n o comprensi&oacute;n de los procesos pol&iacute;ticos de formaci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica?</i></b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Acaso el economista puede y debe ser normativo y valerse de la especificidad de estas investigaciones para convertirse en consejero del rey? Este punto ya fue abordado en la discusi&oacute;n de los problemas epistemol&oacute;gicos suscitados, dentro de la corriente regulacionista, por la introducci&oacute;n de lo pol&iacute;tico. De conformidad con un enfoque realista, es necesario cuestionarse acerca del proceso que conduce de la construcci&oacute;n de una teor&iacute;a a sus eventuales efectos sociales. Por otra parte, regresa r&aacute;pidamente la tentaci&oacute;n favorita del economista te&oacute;rico: su construcci&oacute;n es demasiado coherente como para no representar una parte importante del mundo econ&oacute;mico. S&oacute;lo los prejuicios, la herencia de las teor&iacute;as ya obsoletas desde hace mucho tiempo y la grand&iacute;sima novedad de un descubrimiento, proh&iacute;ben a los actores echar mano y tomar en cuenta esta construcci&oacute;n. &Eacute;sta ya era la posici&oacute;n que expresaba Keynes en las conclusiones de la <i>Teor&iacute;a general.</i> Ahora bien, el avance de la sociolog&iacute;a de las ciencias abre una perspectiva totalmente nueva: la naturaleza de la inserci&oacute;n de los economistas en la sociedad determina, en gran medida, la direcci&oacute;n de sus esfuerzos y el tipo de difusi&oacute;n de sus trabajos con los actores. Las configuraciones correspondientes evolucionan en un largo periodo, como lo muestra la trayectoria francesa de 1815 a 1950 (Le Van&#150;Lemesle, 2004) y pueden diferir notoriamente en funci&oacute;n de las sociedades, tal como lo explicita una comparaci&oacute;n entre Estados Unidos, el Reino Unido y Francia desde 1890 (Fourcade, 2010).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A este tipo de programa de investigaci&oacute;n es precisamente al que se adhirieron varios regulacionistas. Primero, al construir una topolog&iacute;a general de lo social en la cual la moneda, el derecho y la intelectualidad son las tres mediaciones de base que pueden concretarse en diferentes configuraciones dotadas de cierta coherencia (Th&eacute;ret, 1999). Segundo, al mostrar a qu&eacute; grado una misma pol&iacute;tica puede recibir m&uacute;ltiples y sucesivas justificaciones y que lo cognitivo &#150;en este caso, la diversidad de representaciones de la econom&iacute;a&#150; desemboca en una cuesti&oacute;n de poder, particularmente en materia de pol&iacute;tica econ&oacute;mica (Lordon, 1997a). Por consiguiente, es necesario tomar en serio la estructuraci&oacute;n del campo pol&iacute;tico, su grado de reacci&oacute;n a las demandas de los ciudadanos y de diversos grupos de inter&eacute;s, ya que &eacute;ste puede ser el origen de crisis tanto pol&iacute;ticas como econ&oacute;micas (Palombarini, 2001; Amable y Palombarini, 2005 y 2009). De manera rec&iacute;proca, las grandes crisis no se superan mediante la puesta en marcha de un plan racional y coherente, sino mediante un proceso de reajuste de las relaciones de poder que atraviesan tanto lo econ&oacute;mico como lo pol&iacute;tico. La crisis que dio inicio en 2008 no es la excepci&oacute;n (Boyer, 2011b).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; consecuencias se pueden obtener de esta confrontaci&oacute;n entre dos estilos y dos programas de investigaci&oacute;n?</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>VI. HACIA POSIBLES COOPERACIONES</b></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="verdana">Si a partir de los desarrollos previos tenemos la impresi&oacute;n de que existe una compatibilidad, o incluso una complementariedad deseable entre ellos, podemos proponer algunos de los siguientes campos de trabajo:</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1.</b> <b><i>Tomar en serio la funci&oacute;n de las instituciones en la coordinaci&oacute;n entre actores, es decir, la macroeconom&iacute;a</i></b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir del momento en que se renuncia a la visi&oacute;n de los mercados autoinstituidos, y luego autorregulados, y que se toman en cuenta los desequilibrios impulsados por la acumulaci&oacute;n y la innovaci&oacute;n, resulta necesario cuestionarse acerca de los mecanismos susceptibles de reequilibrar estas inestabilidades recurrentes. Una larga tradici&oacute;n te&oacute;rica, desde Commons y Veblen, responde que &eacute;sa es la funci&oacute;n de las reglas del juego, las normas sociales, las organizaciones y las instituciones. Finalmente, esto fue lo que introdujo, en los an&aacute;lisis de inspiraci&oacute;n marxista, la macroeconom&iacute;a hist&oacute;rica e institucionalista del enfoque regulacionista (Boyer y Saillard, 1995). &iquest;La corriente poskeynesiana estar&iacute;a dispuesta a examinar esta opci&oacute;n o prefiere, por comodidad, enfrentar a la macroeconom&iacute;a est&aacute;ndar, al seguir fingiendo que las instituciones no desempe&ntilde;an papel alguno o si acaso marginal, o pensando que pueden obtenerse muchos resultados gen&eacute;ricos, es decir, independientes del contexto hist&oacute;rico? Esto &uacute;ltimo ser&iacute;a una l&aacute;stima, pues significa olvidar que las reglas del juego y las instituciones tienen una funci&oacute;n de reducci&oacute;n de las inestabilidades, algunas de las cuales no son propensas a ser reabsorbidas exclusivamente por la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. De este modo se explican, por ejemplo, los comportamientos de la econom&iacute;a alemana: la naturaleza de las reglas de coordinaci&oacute;n fuera del mercado es mucho m&aacute;s determinante en este contexto que la adhesi&oacute;n a los principios keynesianos, que parecen no haber sido nunca dominantes (Boyer, 2011d).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A un nivel m&aacute;s te&oacute;rico, el tratamiento de las interacciones entre agentes es una etapa necesaria de cualquier transici&oacute;n de lo micro a lo macro, y viceversa. Por ejemplo, la formaci&oacute;n de los salarios est&aacute; tratada en la teor&iacute;a est&aacute;ndar como keynesiana, por el asunto de la racionalidad de las previsiones de la inflaci&oacute;n, tanto de su formaci&oacute;n como de su incorporaci&oacute;n, de donde derivan los posibles cambios en la forma de las relaciones de Phillips (Palley, 2011). Adem&aacute;s, as&iacute; podemos demostrar que, dependiendo del grado de coordinaci&oacute;n respectiva de los empresarios y los asalariados, su forma cambia radicalmente (Bowles y Boyer, 1988). &iquest;Por qu&eacute; no confrontar estos dos enfoques con miras a una investigaci&oacute;n conjunta?</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2.</b> <b><i>Comprobar sistem&aacute;ticamente el poder explicativo de las diversas generaciones de modelos te&oacute;ricos y organizar as&iacute; su selecci&oacute;n</i></b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito no es reiterar la ilusi&oacute;n positivista de que la refutaci&oacute;n permanente de las teor&iacute;as deber&iacute;a orientarse hacia la detecci&oacute;n del "verdadero modelo de la econom&iacute;a". Esto se excluye si adoptamos una epistemolog&iacute;a realista cr&iacute;tica para la cual pueden coexistir representaciones inconmensurables de un mismo sistema econ&oacute;mico. Por lo contrario, es importante retomar el criterio de pertinencia respecto del criterio de coherencia en la investigaci&oacute;n en macroeconom&iacute;a: la elegancia y la parsimonia no podr&iacute;an justificar la persistencia de teor&iacute;as y modelos incapaces de reproducir el m&aacute;s m&iacute;nimo hecho estilizado y cuyo irrealismo en las hip&oacute;tesis y las conclusiones es a&uacute;n m&aacute;s patente frente a la crisis iniciada en 2008 (Krugman, 2009).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, es tarea de todo programa de investigaci&oacute;n detectar aquellos caminos que llevan a un <i>impasse</i> y reportar sus esfuerzos en las avenidas, donde una primera exploraci&oacute;n mostr&oacute; una riqueza de enfoques. Sin embargo, no es posible mantener la ilusi&oacute;n de que este proceso bastar&aacute; para disolver las diferencias de paradigma. Una amplia fracci&oacute;n de la trayectoria intelectual de la corriente regulacionista se explica de la siguiente manera: invalidaci&oacute;n de la generalidad del r&eacute;gimen fordista, reevaluaci&oacute;n dr&aacute;stica de la hip&oacute;tesis de un retorno a una regulaci&oacute;n competitiva, refutaci&oacute;n de la visi&oacute;n que hace de la globalizaci&oacute;n el vector de la convergencia de los capitalismos o, m&aacute;s a&uacute;n, el cuestionamiento acerca de la creencia en la eficiencia de los mercados financieros y de la viabilidad de unas finanzas sin ning&uacute;n tipo de regulaci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Ser&iacute;a posible imaginar que la productiva corriente poskeynesiana procediera a una reevaluaci&oacute;n del mismo tipo, con la finalidad de poder confrontar sus resultados con aquellos que, en el pasado, los regulacionistas intentaron obtener a partir de diferentes investigaciones y publicaciones colectivas?</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>3.</b> <b><i>Enriquecer los mecanismos keynesianos para aprehender mejor la din&aacute;mica macroecon&oacute;mica</i></b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el principio de la demanda efectiva es central, &eacute;ste no podr&iacute;a, por s&iacute; mismo, resumir el conjunto de los <i>feedbacks</i> (positivos y negativos) que rigen la din&aacute;mica de econom&iacute;as en las cuales los mercados financieros ocupan un lugar central. A este respecto, el encadenamiento de sucesos posteriores a la quiebra de Lehman Brothers muestra la fuerza de la espiral que vincula el exceso de endeudamiento, las ventas de p&aacute;nico y la deflaci&oacute;n en la l&iacute;nea del modelo de Irving Fisher (1933), m&aacute;s a&uacute;n porque &eacute;sta repercute desde el mercado de los productos hasta el mercado de los activos financieros, y viceversa. Del mismo modo, los efectos de la riqueza, tanto inmobiliaria como financiera, conformaron la partici&oacute;n consumo/ahorro de los hogares, y m&aacute;s a&uacute;n porque las restricciones al otorgamiento de cr&eacute;ditos se hab&iacute;an relajado considerablemente. Asimismo, los efectos de la reverberaci&oacute;n entre mercados inmobiliarios, de cr&eacute;dito y la bolsa deben ser tomados en cuenta, pues su conjunci&oacute;n puede ayudar a que la econom&iacute;a atraviese el umbral de la inestabilidad estructural (Boyer, Dehove, Plihon, 2004).</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se abre entonces un programa de investigaci&oacute;n con miras a una formalizaci&oacute;n realista de los mercados financieros y de sus interacciones con la econom&iacute;a real (Chiarella <i>et al.,</i> 2009). Sin embargo, no habr&iacute;a que desatender los mecanismos cl&aacute;sicos (Flaschel <i>et al.,</i> 1997) y marxistas (Dum&eacute;nil y L&eacute;vy, 1993 y 2002) que gobiernan la distribuci&oacute;n de los ingresos y la acumulaci&oacute;n del capital productivo. Aunque, sin lugar a dudas, esto significa replantearse, a la luz de la crisis actual, la cuesti&oacute;n de los an&aacute;lisis cruzados que nos brindan las corrientes marxistas y keynesianas, un tema ya explorado para la crisis de la d&eacute;cada de los treinta (Baran y Sweezy, 1969) y, luego, para la crisis de la d&eacute;cada de los setenta (Dum&eacute;nil, 1977). Tomando en cuenta los or&iacute;genes de los enfoques de la regulaci&oacute;n, convergencia de una filiaci&oacute;n marxista cr&iacute;tica, de la escuela hist&oacute;rica de los <i>Anales</i> y de las herramientas de la macroeconom&iacute;a kaleckiana y keynesiana, una ramificaci&oacute;n de este tipo no queda fuera del alcance.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>4.</b> <b><i>Asociar a cualquier modelo una din&aacute;mica lenta, susceptible de erosionar su estabilidad estructural</i></b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la misma medida en que Keynes se preocupaba por la formaci&oacute;n de un equilibrio de corto plazo, cuya sucesi&oacute;n terminaba por definir una trayectoria <i>ex post,</i> los macroeconomistas contempor&aacute;neos adoptaron la doble hip&oacute;tesis de los mercados walrasianos y de las expectativas racionales e impusieron que cualquier modelo debe exhibir un equilibrio de largo plazo dotado de estabilidad. Si adem&aacute;s procedemos a la linealidad a lo largo de este camino, s&oacute;lo los choques ex&oacute;genos &#150;tecnol&oacute;gicos, monetarios y financieros&#150; pueden perturbar <i>transitoriamente</i> esta evoluci&oacute;n regular. Fieles a esta pr&aacute;ctica y a este credo, algunos economistas persisten y se&ntilde;alan: la crisis iniciada en 2008 no proviene m&aacute;s que de un choque ex&oacute;geno y negativo de la productividad del sector inmobiliario estadounidense (Minford, 2009).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A su manera, algunos poskeynesianos son sensibles al hecho de que un modelo, para ser satisfactorio, debe tener propiedades (de largo plazo) asint&oacute;ticas tales que exista un camino estable de largo plazo. Esta rigurosa metodolog&iacute;a es bienvenida para los modelos llamados <i>Stock&#150;Flow&#150;Consistent</i> (SFC), ya que de este modo delimitan las importantes restricciones que pesan sobre los ajustes monetarios y financieros (Godley y Cripps, 1983; Godley y Lavoie, 2007). Sin embargo, si se restringen as&iacute; los par&aacute;metros del modelo, por su construcci&oacute;n, ninguna crisis financiera puede intervenir. La propuesta derivada de los an&aacute;lisis en t&eacute;rminos de endometabolismo ser&iacute;a la de <i>completar</i> esta primera etapa con otras dos. Primero, tomando en cuenta algunas no&#150;linealidades, &iquest;acaso el modelo puede presentar varios caminos de evoluci&oacute;n? Despu&eacute;s, si esto sucede, &iquest;acaso se puede formular una hip&oacute;tesis basada en la lenta evoluci&oacute;n de algunos par&aacute;metros, la cual es susceptible de introducir una brutal discontinuidad de las variables macroecon&oacute;micas debido al vaiv&eacute;n entre un camino y otro?</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La anterior ser&iacute;a una forma de introducir, en las teorizaciones poskeynesianas, la noci&oacute;n de gran crisis y la idea de que, en ciertas configuraciones, un cambio <i>a priori</i> marginal es susceptible de tener grandes consecuencias. Esto es especialmente pertinente cuando concierne a la g&eacute;nesis de las crisis financieras; en particular, las crisis burs&aacute;tiles. En efecto, los modelos que formalizan las interacciones entre agentes heterog&eacute;neos, dentro de los mercados financieros, pueden reproducir sin dificultad una fase de aceleraci&oacute;n que se propaga por mimetismo, seguida de un brutal colapso (Sornette, 2003). As&iacute;, una serie de transformaciones marginales puede desembocar en una bifurcaci&oacute;n, un ant&iacute;doto contra la pr&aacute;ctica de la macroeconom&iacute;a est&aacute;ndar, que sigue invocando choques excepcionales externos para rendir cuenta de las crisis.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>CONCLUSI&Oacute;N: LOS OBST&Aacute;CULOS INSTITUCIONALES QUE SE DEBEN SUPERAR</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iexcl;Menudo programa! &iquest;Habr&aacute; alguna posibilidad de llevarlo a cabo, al menos parcialmente? Una apreciaci&oacute;n realista se impone, ya que &iquest;por qu&eacute; habr&iacute;an de ser posibles hoy en d&iacute;a las colaboraciones que, en el pasado, no fueron m&aacute;s que epis&oacute;dicas y no tuvieron un impacto significativo en ninguno de los dos programas de investigaci&oacute;n?</font></p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; En primer lugar, en el plano intelectual y en el plano m&aacute;s fundamental, la teor&iacute;a marxista &#150;de donde derivan los enfoques de la regulaci&oacute;n y el keynesianismo, al cual a su vez se encomiendan los poskeynesianos&#150; no puede integrarse f&aacute;cilmente en una s&iacute;ntesis, pues los seguidores de uno y de otro enfoque van a polemizar y a argumentar que el suyo es claramente superior y/o puede englobar al otro. La intenci&oacute;n no es lograr una gran unificaci&oacute;n de dos heterodoxias mayores, sino incorporar elementos y mecanismos probadamente pertinentes en una base com&uacute;n de modelos macroecon&oacute;micos que respondan a la situaci&oacute;n actual de los diversos capitalismos. As&iacute; como la macroeconom&iacute;a walrasiana contempor&aacute;nea ten&iacute;a un modelo de base y los economistas evolucionistas encontraron los medios para construir una plataforma com&uacute;n que permitiera comparar diversas generaciones de modelos multiagente, &iquest;por qu&eacute; no ponerse de acuerdo para armar un modelo, ciertamente simplificado, pero que capture lo esencial de las hip&oacute;tesis e intuiciones poskeynesianas y regulacionistas? Un esfuerzo equivalente se emprendi&oacute; para medir las respectivas contribuciones de los mecanismos schumpeterianos y keynesia&#150;nos a la explicaci&oacute;n de la estabilidad y la intensidad del crecimiento (Dosi, 2008).</font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Por otra parte, no debemos olvidar la creciente influencia de las incitaciones propias del mundo acad&eacute;mico sobre las elecciones de los investigadores economistas. Los mecanismos vinculados a las condiciones de acceso a la profesi&oacute;n, a las facilidades de promoci&oacute;n, a la jerarqu&iacute;a de las publicaciones y a la capacidad de obtener financiamiento son los que seguramente explican, en gran medida, que j&oacute;venes y talentosos economistas inscriban sus trabajos en el marco de modelos tipo DSGE, que hasta la fecha creen infundados. Frente a este poderoso atractivo, la tentaci&oacute;n de reagruparse es fuerte para los disidentes (los heterodoxos), pero si siguen fraccionados en peque&ntilde;as comunidades en las que cada grupo s&oacute;lo venera a sus fundadores: Marx, Keynes, Schumpeter, Polanyi, Commons..., de manera a veces subrepticia, se introduce un segundo sesgo: cada heterodoxia pretende reemplazar a la ortodoxia. A veces, una heterodoxia logra que la ortodoxia adopte alguna de sus intuiciones, sin que nunca se le reconozca como tal. La historia de la incorporaci&oacute;n de los rendimientos crecientes en la teor&iacute;a del crecimiento end&oacute;geno es ilustrativa de este <i>quid pro quo,</i> que es doloroso para los heterodoxos.</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces, &iquest;por qu&eacute; los heterodoxos no podr&iacute;an construir un espacio de discusi&oacute;n en el cual pudieran peri&oacute;dicamente confrontar sus avances y trataran de construir un campo base com&uacute;n, a partir del cual cobrar&iacute;an sentido las elecciones estrat&eacute;gicas de cada programa de investigaci&oacute;n?</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fracaso abismal de la macroeconom&iacute;a ortodoxa y el largo y doloroso trayecto <i>(muddling throng,</i> dir&iacute;an los colegas anglosajones) que detona la crisis iniciada en 2008 permiten augurar un periodo de renovaci&oacute;n de las teor&iacute;as econ&oacute;micas, equivalente al que aconteci&oacute; a partir de la d&eacute;cada de los treinta. Sin embargo, este periodo ser&aacute; a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil debido a la manera en que se han hecho complejas las interacciones e interdependencias que le dan forma al devenir de las econom&iacute;as capitalistas.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aglietta, Michel (1976), <i>R&eacute;gulation et crises du capitalisme,</i> Par&iacute;s, Calmann&#150;L&eacute;vy, 2a. edici&oacute;n &#91;1982&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928745&pid=S0188-3380201100020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (1998), "Le capitalisme de demain", <i>Note de la fondation Saint&#150;Simon,</i> noviembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928747&pid=S0188-3380201100020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; y Andr&eacute; Orl&eacute;an (dir.) (1998), <i>La monnaie souveraine,</i> Par&iacute;s, Odile Jacob.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928749&pid=S0188-3380201100020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; y Andr&eacute; Orl&eacute;an (2002), <i>La monnaie entre violence et confiance,</i> Par&iacute;s, Odile Jacob.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928751&pid=S0188-3380201100020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; y Antoine Reb&eacute;rioux (2004), <i>Les d&eacute;rives du capitalisme financier,</i> Par&iacute;s, Albin Michel.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928753&pid=S0188-3380201100020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Amable, Bruno, y Stefano Palombarini (2005), <i>L '&eacute;conomie politique n'estpas une science morale,</i> Par&iacute;s, Raison d'Agir.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928755&pid=S0188-3380201100020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; y &#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;(2009), "A Neorealist Approach to Institutional Change", <i>Socio&#150;Economic Review,</i> 7 (1).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928757&pid=S0188-3380201100020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, Donatella Gatti, y J. Schumacher (2006), "Welfare&#150;State Retrenchment, The Partisan Effect Revisited", <i>Oxford Review of Economic Policy,</i> 22 (3).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928759&pid=S0188-3380201100020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, Lilas Demmou y Donatella Gatti (2007), "Employment Performance and Institutions: New Answers to an Old Question", <i>IZA Discussion Paper,</i> n&uacute;m. 2731.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928761&pid=S0188-3380201100020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aoki, Masahiko (2002), <i>Toward a Comparative Institutional Analysis,</i> Cambridge Ma. MIT Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928763&pid=S0188-3380201100020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asensio, Angel, y Dany Lang (2010), "La rupture m&eacute;thodologique de Keynes: une approche pos&#150;keyn&eacute;sienne", <i>La Lettre du CEPN,</i> marzo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928765&pid=S0188-3380201100020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, S&eacute;bastien Charles, Edwin le H&eacute;ron, y Dany Lang (2011), "Les d&eacute;veloppements R&eacute;cents de la macro&eacute;conomie pos&#150;keyn&eacute;sienne", <i>Revue de la r&eacute;gulation,</i> n&uacute;m. 10.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928767&pid=S0188-3380201100020000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Balasko, Yves, y Robert Boyer (1983), "Employment, Increasing Returns and Technical Progress", <i>Mimeograph CEPREMAP </i>, febrero, 38 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928769&pid=S0188-3380201100020000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Baran, Paul A., Paul M. Sweezy (1969), <i>Le capitalisme monopoliste,</i> Masp&eacute;ro&#150;La D&eacute;couverte, Par&iacute;s; (1966) <i>Monopoly Capital,</i> Nueva York, Monthly Review Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928771&pid=S0188-3380201100020000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Benassy, Jean&#150;Pascal, Robert Boyer, Rosa&#150;Maria Gelpi, Alain Lipietz, Jacques Mistral, Jos&eacute; Mu&ntilde;oz, y Carlos Ominami (1978), "Approches de l'inflation l'exemple fran&ccedil;ais", <i>Recherches &Eacute;conomiques et Sociales</i> (CORDES), La Documentation Fran&ccedil;aise n&uacute;m. 12, octubre 1978, pp. 7&#150;59.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928773&pid=S0188-3380201100020000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bertrand, Hugues (1983), "Accumulation, r&eacute;gulation, crise: un mod&egrave;le sectionnel th&eacute;orique et appliqu&eacute;", <i>Revue Economique,</i> Vol. 34, n&uacute;m. 2, marzo, pp. 305&#150;343.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928775&pid=S0188-3380201100020000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bhaduri A., y Steven Marglin (1990), "Unemployment and the Real Wage: The Economic Basis for Contesting Political Ideologies", <i>Cambridge Journal of Economics, </i>Vol. 14, n&uacute;m. 4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928777&pid=S0188-3380201100020000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Billaudot, Bernard (1996), <i>L 'Ordre &Eacute;conomique de la Soci&eacute;t&eacute; Moderne,</i> Par&iacute;s, L'Harmattan.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928779&pid=S0188-3380201100020000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2001), <i>R&eacute;gulation et croissance. Une macro&eacute;conomie historique et institutionnelle,</i> Par&iacute;s, L'Harmattan.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928781&pid=S0188-3380201100020000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2008), "Une Th&eacute;orie de l'Etat Social", <i>Revue de la r&eacute;gulation,</i> n&uacute;m. 2, enero.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928783&pid=S0188-3380201100020000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bowles, Samuel, y Robert Boyer (1988), "Labor Discipline and Aggregate Demand: A Macroeconomic Model", <i>American Economic Review,</i> Vol. 78, n&uacute;m. 2, mayo, pp. 395&#150;400.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928785&pid=S0188-3380201100020000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Boyer, Robert (1985), "Formes d'organisation implicites &agrave; la Th&eacute;orie G&eacute;n&eacute;rale. Une interpr&eacute;tation de l'essor puis de la crise des politiques &eacute;conomiques keyn&eacute;siennes", en A. Barrere (Ed.), <i>Keynes aujourdhui: Th&eacute;orie etpolitiques,</i> Par&iacute;s, &Eacute;ditions Economica, pp. 541&#150;555.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928787&pid=S0188-3380201100020000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (1988a), "Formalizing Growth Regimes Within a Regulation Approach. A Method for Assessing the Economic Consequences of Technological Change", en G. Dosi, Ch. Freeman, G. Silverberg, y L. Soete (comps.), <i>Technical Change and Economic Theory: The Global Process of Development</i> (2a. parte), Londres, Frances Pinter, pp. 608&#150;630.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928789&pid=S0188-3380201100020000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (1988b), "Technical Change and the Theory of 'R&eacute;gulation'", en G. Dosi, Ch. Freeman, G. Silverberg y L. Soete (comps.), <i>Technical Change and Economic Theory: The Global Process of Development</i> (1a. parte), Londres, Frances Pinter, pp. 67&#150;94.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928791&pid=S0188-3380201100020000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (1998 c), "De la 'Th&eacute;orie G&eacute;n&eacute;rale' &agrave; la nouvelle &eacute;conomie classique: Une r&eacute;flexion sur la nouveaut&eacute; en macro&eacute;conomie", <i>Cahiers d'Economie Politique,</i> n&uacute;m. 33, L'Harmattan, pp. 7&#150;56.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928793&pid=S0188-3380201100020000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2000), "Is a Finance&#150;Led Growth Regime a Viable Alternative to Fordism? A Preliminary Analysis", <i>Economy and Society,</i> Vol. 29, n&uacute;m. 1, febrero, p&aacute;ginas 111&#150;145.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928795&pid=S0188-3380201100020000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2010), "Taking Finance Seriously. Macroeconomics After the Crisis", presentado en la conferencia "Toward an Alternative Macroeconomic Analysis of Microfoundations, Finance&#150;Real Economy Dynamics and Crises", organizada por INET, SIME and LEM, Budapest, 6&#150;8 de septiembre, mimeo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928797&pid=S0188-3380201100020000200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2011a), "The Ch&iacute;nese Growth Regime and the World Economy", en Robert Boyer, Hiroyasu Uemura y Akinori Isogai (eds.), <i>Diversity and transformations of Asian Capitalisms,</i> Londres, Routledge, de pr&oacute;xima aparici&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928799&pid=S0188-3380201100020000200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2011b), "Sortir de la finance", Par&iacute;s, <i>Economica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928801&pid=S0188-3380201100020000200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2011c), "Are There Laws of Motion of Capitalism?", <i>Socio&#150;Economic Review, </i>Vol. 9, n&uacute;m. 1, pp. 59&#150;81.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928803&pid=S0188-3380201100020000200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Boyer, Robert (2011d), "Succ&egrave;s et r&eacute;silience de l'industrie allemande. Quelles le&ccedil;ons pour la France", <i>Les Cahiers du Lasaire,</i> n&uacute;m. 42, Par&iacute;s, abril.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928805&pid=S0188-3380201100020000200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; y Jacques Mistral (1978), <i>Accumulation, Inflation, Crises,</i> Presses Universitaires de France, Par&iacute;s, nueva edici&oacute;n (1982).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928807&pid=S0188-3380201100020000200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; y Pascal Petit (1989), "Kaldor's Growth Theories: Past, Present and Prospects for the Future", en W. Semmler y E. Nell (comps.), <i>Nicholas Kaldor and Mainstream Economic,</i> MacMillan, pp. 485&#150;517.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928809&pid=S0188-3380201100020000200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; y Yves Saillard (1995), <i>La Th&eacute;orie de la R&eacute;gulation, l'Etat des savoirs,</i> Par&iacute;s, La D&eacute;couverte, nueva edici&oacute;n actualizada (2002).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928811&pid=S0188-3380201100020000200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; Mario Dehove, y Dominique Plihon (2004), "Les crises financi&egrave;res: Analyse et proposition", <i>Rapport du Conseil d'Analyse Economique,</i> Par&iacute;s, La Documentation Fran&ccedil;aise.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928813&pid=S0188-3380201100020000200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Charpe Matthieu (2009), "Dette des m&eacute;nages et instabilit&eacute; financi&egrave;re", <i>Revue de la R&eacute;gulation,</i> n&uacute;m. 5, 1er. semestre, <a href="http://regulation.revues.org/index7464.html" target="_blank">http://regulation.revues.org/index7464.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928815&pid=S0188-3380201100020000200036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chiarella C., Peter Flaschel, y R. Franke (2009), <i>Financial Markets and the Macroeconomy. A Keynesian Perspective,</i> Londres, Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928817&pid=S0188-3380201100020000200037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dosi, Giovanni (2008), "Schumpeter Meeting Keynes: A Policy Friendly Model of Endogenous Growth and Business Cycles", <i>LEM paper Series,</i> Santa Ana School of Economics.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928819&pid=S0188-3380201100020000200038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dum&eacute;nil, G&eacute;rard (1977), "Marx et Keynes face &agrave; la crise", Par&iacute;s, <i>Economica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928821&pid=S0188-3380201100020000200039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> &#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; y Dominique L&eacute;vy (1993), <i>The Economies of the Profit Rate Competition, Crises, and Historical Tendancies in Capitalism,</i> Edward Elgar, Chentelham.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928823&pid=S0188-3380201100020000200040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; y &#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2002), "&Eacute;conomie marxiste du capitalisme", <i>Rep&egrave;res,</i> Par&iacute;s, La D&eacute;couverte, n&uacute;m. 349.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928825&pid=S0188-3380201100020000200041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escuela de las convenciones (1989), <i>Revue Economique,</i> n&uacute;mero especial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928827&pid=S0188-3380201100020000200042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fisher, Irwing (1933), "Debt&#150;Deflation Theory of Great Depressions", <i>Econometrica,</i> W. Semmler y E. Nell (comps.),Vol. 1, n&uacute;m. 4, pp. 337&#150;357.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928829&pid=S0188-3380201100020000200043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Flaschel, Peter, Reiner Franke, y Willi Semmler (1997), <i>Dynamic Macroeconomics, Instability, Fluctuations, and Growth in Monetary Economics,</i> Cambridge, The MIT Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928831&pid=S0188-3380201100020000200044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fourcade, Marion (2010), <i>Economists and Societies. Discipline and Profession in the United States, Great Britain and Finance,</i> Princeton, Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928833&pid=S0188-3380201100020000200045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Godley, Wynne, y Francis Cripps (1983), <i>Macroeconomics,</i> Cambridge, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928835&pid=S0188-3380201100020000200046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; y Marc Lavoie (2007), <i>Monetary Economics: An Initegrated Approach to Credit, Money, Incomen Production and Wealth,</i> Londres, Palgrave&#150;MacMillan.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928837&pid=S0188-3380201100020000200047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Goodwin, Richard (1967), "A Growth Cycle", en C.H. Feinstein (comp.), <i>Socialism, Capitalism and Economic Growth,</i> Cambridge, Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928839&pid=S0188-3380201100020000200048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Harcourt, G.C. (1987), "Pos&#150;Keynesian Economics", en John Eatwell, Murray Milgate y Peter Newman (comps.), <i>A Dictionary of Economics,</i> Vol. 3, New Palgrave, pp. 924&#150;928.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928841&pid=S0188-3380201100020000200049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kaldor, Nicholas (1940), "A Model of the Trade Cycle", <i>Economic Journal,</i> Vol. 50, n&uacute;m. 197, pp. 78&#150;92.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928843&pid=S0188-3380201100020000200050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (1985), <i>Economics without Equilibrium,</i> MacMillan, Nueva York, Armonk.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928845&pid=S0188-3380201100020000200051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (1987), "Economie et Instabilit&eacute;", texto presentado por Robert Boyer, De Largentaye Bertrand, Petit Pascal, Schmeder Genevi&egrave;ve, Schrameck&#150;De Largentaye H&eacute;l&egrave;ne, Par&iacute;s, <i>Economica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928847&pid=S0188-3380201100020000200052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Keynes, John&#150;Maynard (1936), <i>The General Theory of Employment, Interest and Money,</i> Cambridge, Cambridge University Press,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928849&pid=S0188-3380201100020000200053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krugman, Paul (2009), "Why did Economists get it so Wrong?", <i>The New York Times,</i> 2 de septiembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928851&pid=S0188-3380201100020000200054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kuhn, Thomas (1962), <i>La Sructure des R&eacute;volutions Scientifiques,</i> traducci&oacute;n al franc&eacute;s (1983), Champs, Par&iacute;s, Flammarion.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928853&pid=S0188-3380201100020000200055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lawson, Tony (2003), <i>Reorienting Economics,</i> Londres, Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928855&pid=S0188-3380201100020000200056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Le Van&#150;Lemesle, Lucette (2004), <i>Le juste et le riche. L'enseignement de l'&eacute;conomie politique, 1815&#150;1950,</i> Par&iacute;s, Comit&eacute; pour l'histoire &eacute;conomique et financi&egrave;re de la France.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928857&pid=S0188-3380201100020000200057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lordon, Fr&eacute;d&eacute;ric (1997a), <i>Les quadratures de la politique &eacute;conomique,</i> Par&iacute;s, Albin Michel.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928859&pid=S0188-3380201100020000200058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (1997 b), "Endogenous Structural Change and Crisis in a Multiple Time&#150;Scales Growth Model", <i>Journal of Evolutionary Economics,</i> Vol. 7, n&uacute;m. 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928861&pid=S0188-3380201100020000200059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lucas, Robert E. (1983), <i>Studies in Business Cycle Theory,</i> Cambridge Ma., The MIT Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928863&pid=S0188-3380201100020000200060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Minford, Patrick (2009), "The Banking Crisis: A Rational Interpretation", Conferencia Econ&oacute;mica CESIFO "What's wrong with modern macroeconomies", Munich, 6 y 7 de noviembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928865&pid=S0188-3380201100020000200061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Minsky, Hyman (1986), <i>Stabilizing an Unstable Economy,</i> Mc Graw&#150;Hill.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928867&pid=S0188-3380201100020000200062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nishi, Hiroshi (2011a), "Formalizing Debt&#150;Led and Debt&#150;Bburdened Growth Regimes with Endogenous Macrodynamics of Minskian Financial Structure: A Long&#150;Run Analysis", Documento de Trabajo n&uacute;m. E&#150;10&#150;016, Kyoto University, Graduate School of Economics, marzo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928869&pid=S0188-3380201100020000200063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2011b), "The Consequences of Internationalization of Trade and Financial Transactions on Growth: Combining an Institutional Hierarchy Hypothesis with a Keynes&#150;Minsky Approach", en Robert Boyer, Hiroyasu Uemura y Akinori Isogai (comps.), <i>Diversity and transformations of Asian Capitalisms,</i> Londres, Routledge, de pr&oacute;xima publicaci&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928871&pid=S0188-3380201100020000200064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nishi, Hiroshi (2011c), "A VAR Analysis for the Growth Regime and Demand Formation Patterns of the Japanese Economy", <i>Revue de la R&eacute;gulation,</i> de pr&oacute;xima publicaci&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928873&pid=S0188-3380201100020000200065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">North, Douglass C. (1990), <i>Institutions, Institutional Change and Economic performance, </i>Cambridge, Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928875&pid=S0188-3380201100020000200066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Orl&eacute;an, Andr&eacute; (1990), "Le r&ocirc;le des influences interpersonneles dans la d&eacute;termination des cours boursiers", <i>Revue Economique,</i> n&uacute;m. 41, pp. 839&#150;868.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928877&pid=S0188-3380201100020000200067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, Andr&eacute; (1998), <i>Le pouvoir de la finance,</i> Par&iacute;s, Odile Jacob &Eacute;ditions.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928879&pid=S0188-3380201100020000200068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Palley, Thomas (2011), "The Economics of Phillips Curve: Formation of Inflation Expectations Versus Incorporation of Inflation Expectations", <i>The American Foundation,</i> Washington, marzo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928881&pid=S0188-3380201100020000200069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Palombarini, Stefano (1999), "Vers une th&eacute;orie r&eacute;gulationniste de la politique &eacute;conomique", <i>L'Ann&eacute;e de la R&eacute;gulation,</i> Vol. 3, pp. 97&#150;124.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928883&pid=S0188-3380201100020000200070&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2001), <i>La rupture du compromis social italien,</i> Par&iacute;s, CNRS Ediciones.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928885&pid=S0188-3380201100020000200071&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pasinetti, Luigi (1981), <i>Structural Change and Economic Growth. A Theoretical Essay on the Dynamics of the Wealth of Nations,</i> Cambridge, Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928887&pid=S0188-3380201100020000200072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Petit, Pascal (1998), "Formes structurelles et r&eacute;gime de croissance de l'apr&eacute;s fordisme", <i>L'Ann&eacute;e de la R&eacute;gulation,</i> Vol. 2, pp. 169&#150;196.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928889&pid=S0188-3380201100020000200073&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Robinson, Joan (1973), "Michael Kalecki", <i>Collected Economic Papers,</i> Vol. 4, Oxford, Basil Blackwell, pp. 87&#150;91.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928891&pid=S0188-3380201100020000200074&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (1974), "History Versus Equilibrium", <i>Thames Papers in Political Economy. </i>Reimpreso en Joan Robinson (1979), <i>Collected Economic Papers,</i> Vol. V, Oxford, Basil y Blackwell.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928893&pid=S0188-3380201100020000200075&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Setterfield, Mark (2007), "An Essay on Horizontalism, Structuralism and Historical Time", abril (no publicado) <a href="http://www.trincoll.edu/~setterfi" target="_blank">http://www.trincoll.edu/~setterfi</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928895&pid=S0188-3380201100020000200076&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;(2011), "Anticipations of the Crisis: On the Similarities Between Pos&#150;Keynesian Economies and Regulation Theory", <i>Revue de la Regulation,</i> de pr&oacute;xima publicaci&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928897&pid=S0188-3380201100020000200077&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Shackle, Georges (1974), <i>Keynesian Kaleidies,</i> Edinburgo, Edinburg University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928899&pid=S0188-3380201100020000200078&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Shonfield, Andrew (1967), <i>Le capitalisme d'aujourd'hui. L'Etat et l'entreprise,</i> Par&iacute;s, Gallimard.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928901&pid=S0188-3380201100020000200079&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sornette, Didier (2003), <i>Why StockMarkets Crash? Critical Events in Complex Financial Systems,</i> Princeton, N.J., Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928903&pid=S0188-3380201100020000200080&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Taylor, Lance, y S. O'Connell (1985), "A Minsky Crisis", <i>Quarterly Journal of Economics,</i> Vol. 100, pp. 871&#150;886.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928905&pid=S0188-3380201100020000200081&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Th&eacute;ret, Bruno (1999), "L'efficacit&eacute; de la politique &eacute;conomique: de l'auto&#150;po&iuml;ese des syst&egrave;mes sociaux &agrave; la topologie du social", <i>L 'Ann&eacute;e de la R&eacute;gulation,</i> n&uacute;m. 3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928907&pid=S0188-3380201100020000200082&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thirlwall, Anthony, y John McCombie (1004), <i>Economic Growth and the Balance of Payment Constraint,</i> Nueva York, MacMillan.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2928909&pid=S0188-3380201100020000200083&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTA</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>*</sup> Traducciones del franc&eacute;s de Vania Galindo Ju&aacute;rez.</font></p>      ]]></body><back>
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