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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mar&iacute;a del Pilar Mart&iacute;nez L&oacute;pez&#45;Cano (coordinadora), <i>Historia del pensamiento econ&oacute;mico: testimonios, proyectos y pol&eacute;micas</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Den&iacute; Trejo Barajas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas/Instituto de Investigaciones Dr. Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora, 2009, 322 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas de la Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/tzintzun/n51/a7i1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro que ahora rese&ntilde;amos es el segundo producto del Seminario Interinstitucional Historia del Pensamiento Econ&oacute;mico, el cual ha reunido a varios investigadores para debatir sobre las ideas econ&oacute;micas presentadas en textos, propuestas y proyectos elaborados entre los siglos XVI y XIX.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Algunos de los art&iacute;culos presentados en este segundo libro fueron discutidos tambi&eacute;n en el Tercer Congreso Internacional de Historia Econ&oacute;mica celebrado en el a&ntilde;o 2007.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una primera hojeada al texto para conocer su estructura y el contenido general que nos ofrece es posible advertir que la obra privilegia (por n&uacute;mero de art&iacute;culos) el an&aacute;lisis de ideas y propuestas que tienen que ver con la situaci&oacute;n colonial (10 art&iacute;culos), y en segundo t&eacute;rmino atiende las relativas a las primeras d&eacute;cadas de la Rep&uacute;blica (tres art&iacute;culos). La mayor parte de los trabajos relativos al pensamiento de la &eacute;poca colonial tienen que ver con el periodo borb&oacute;nico, de ah&iacute; que es posible percibir que algunos de los art&iacute;culos dialoguen entre s&iacute;. Por ejemplo el de Iv&aacute;n Escamilla hace una revisi&oacute;n m&aacute;s bien general de varios observadores espa&ntilde;oles, ingleses y franceses de la situaci&oacute;n colonial novohispana durante la guerra de sucesi&oacute;n, mientras el de Iv&aacute;n Valdez hace un an&aacute;lisis particular de uno de estos observadores, Jean de Mons&eacute;gur.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es el caso tambi&eacute;n del art&iacute;culo de Matilde Souto, que se centra en las ferias de la flota de la primera mitad del siglo XVIII, y el de Clara Elena Su&aacute;rez Arg&uuml;ello, dedicado al an&aacute;lisis de dos proyectos relativos a ferias regionales del final del periodo colonial. Por otra parte los art&iacute;culos de Carmen Yuste, Guadalupe Pinz&oacute;n y Johanna von Grafenstein tratan el tema del libre comercio a finales del periodo colonial y las controversias y resultados que tuvieron tanto en el Pac&iacute;fico, en el caso del de Yuste y Pinz&oacute;n como en el Caribe, en el trabajo de Grafenstein, lo que permite tener una perspectiva comparativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los tres &uacute;ltimos art&iacute;culos, el de Jos&eacute; Enrique Covarrubias, el de Leonor Ludlow y el de Francisco Javier Cervantes, revisan autores y proyectos de las primeras d&eacute;cadas del M&eacute;xico independiente que es posible leer tambi&eacute;n de manera relacionada porque reflejan las preocupaciones econ&oacute;micas de los actores pol&iacute;ticos de la nueva naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Veamos ahora con un poco m&aacute;s de detalle las propuestas anal&iacute;ticas de cada uno de los art&iacute;culos con el fin de hacer manifiesta la riqueza de planteamientos y reflexiones que pueden surgir de su lectura:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer art&iacute;culo, titulado "Entre la filosof&iacute;a moral y la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Los debates sobre el repartimiento o <i>coatequitl</i> en la segunda mitad del siglo XVI", Pilar Mart&iacute;nez hace un an&aacute;lisis novedoso del sistema de trabajo conocido como repartimiento a partir de las controversias que ocasion&oacute; su imposici&oacute;n en la Nueva Espa&ntilde;a, en una &eacute;poca en que se sent&iacute;an dr&aacute;sticamente los efectos de la mortandad de los ind&iacute;genas. Como se&ntilde;ala la autora varios elementos se discut&iacute;an que no estaban fuera de los intereses del pensamiento occidental de la &eacute;poca: la condici&oacute;n de los indios como vasallos libres del rey, pero tambi&eacute;n justicia y bien com&uacute;n (de espa&ntilde;oles e indios), as&iacute; como la obligaci&oacute;n de las autoridades de atender la regulaci&oacute;n de las relaciones de trabajo, el salario justo, el fomento de la actividad productiva, los ingresos de la Real Hacienda y el control social (vagancia). El debate, dice Mart&iacute;nez, se realizaba m&aacute;s en t&eacute;rminos de la filosof&iacute;a moral y de otros aspectos jur&iacute;dicos y pol&iacute;ticos que propiamente de la econom&iacute;a pol&iacute;tica, aunque no estaban desligados unos planteamientos de otros. As&iacute;, algunos religiosos argumentaban que el repartimiento abusaba de la fuerza de trabajo ind&iacute;gena debido a que el salario no era justo y con la coacci&oacute;n los indios perd&iacute;an su libertad. Adem&aacute;s, sosten&iacute;an, la obligaci&oacute;n de las comunidades de dar un n&uacute;mero de trabajadores cada determinado tiempo a haciendas, minas, obras p&uacute;blicas, implicaba tambi&eacute;n sacrificar el trabajo para el sustento de dichas comunidades e incluso de la agricultura que luego permit&iacute;a abastecer a pueblos, ciudades y minas. En el otro lado de la discusi&oacute;n, se&ntilde;ala la autora, estaban quienes postulaban que el trabajo ind&iacute;gena era indispensable para las empresas espa&ntilde;olas, las cuales eran el sost&eacute;n del reino y de los ingresos de la corona. En esa perspectiva, de no existir la coacci&oacute;n los indios no se contratar&iacute;an libremente, de manera que la situaci&oacute;n se justificaba para la estabilidad y reproducci&oacute;n de dichas empresas. Bajo esa mirada el salario se consideraba justo pues estaba en relaci&oacute;n a la "calidad" de la poblaci&oacute;n india y su "natural" resistencia al trabajo. Uno bien podr&iacute;a concluir, a partir de lo expuesto por Pilar Mart&iacute;nez, que la controversia dio argumentos a las autoridades para justificar moral, jur&iacute;dica y econ&oacute;micamente el repartimiento debido a la gran necesidad de fuerza de trabajo de la &eacute;poca, m&aacute;s que para ponerle l&iacute;mites ante los abusos demasiado evidentes, y muy cuestionados por algunos contempor&aacute;neos, que generaba esta forma de trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo art&iacute;culo, "La riqueza de la Nueva Espa&ntilde;a seg&uacute;n sus observadores externos en el despunte del siglo XVIII" de Ivan Escamilla est&aacute; dedicado a revisar las ideas sobre la riqueza novohispana difundidas por algunos observadores que serv&iacute;an a los intereses de Francia e Inglaterra en los comienzos del siglo XVIII. En ellas, dice el autor, se manifiesta por lo general el gran desconocimiento sobre las sociedades coloniales, el imaginario desbordado acerca de dichas sociedades y la ambici&oacute;n de las potencias sobre los dominios espa&ntilde;oles sustentada en el mercantilismo, lo que las llevaba a sobrevalorar los metales preciosos. Dichas ideas, aunque deformadas y difusas, sirvieron como justificaci&oacute;n para los enfrentamientos b&eacute;licos entre las potencias europeas. En el contexto de la guerra de sucesi&oacute;n Escamilla aborda, a nuestro juicio muy brevemente, los dichos sobre la riqueza americana y las cr&iacute;ticas a la mala administraci&oacute;n colonial espa&ntilde;ola aportados por el espa&ntilde;ol Francisco de Seijas y Loberas a la corte de Versalles, as&iacute; como los planteamientos de Jean de Mons&eacute;gur a Felipe V relativos a la importancia del reino novohispano en el comercio mundial. Luego expone las opiniones de algunos publicistas ingleses, entre los que destaca Daniel Defoe, cuyas ideas animaban la pol&iacute;tica de Gran Breta&ntilde;a en contra de Espa&ntilde;a, con el objeto de despojarla de sus posesiones ultramarinas y de favorecer el comercio brit&aacute;nico. Finalmente, en lo que me parece la parte m&aacute;s rica del art&iacute;culo, el autor desarrolla con m&aacute;s detenimiento los planteamientos de Jean&#45;Baptiste Du Bon, un franc&eacute;s que parad&oacute;jicamente entendi&oacute; mejor que nadie el papel de Inglaterra en los procesos coloniales. Con un realista y s&oacute;lido an&aacute;lisis, al decir de Escamilla, Du Bon cuestionaba a quienes ingenuamente pensaban que la participaci&oacute;n de Inglaterra en la guerra de sucesi&oacute;n le dar&iacute;a acceso directo a las riquezas americanas, cuando en realidad perder&iacute;a mucho m&aacute;s por efecto de la guerra. A la vez se&ntilde;alaba que despojar a Espa&ntilde;a de sus posesiones ser&iacute;a un error por los costos que significar&iacute;a para Inglaterra impulsar un nuevo proceso de colonizaci&oacute;n. Para el franc&eacute;s lo conveniente era que Espa&ntilde;a se quedara con sus posesiones y que Inglaterra siguiera obteniendo indirectamente las riquezas del nuevo mundo, como en general sucedi&oacute;. El art&iacute;culo deja abierta la posibilidad de profundizar m&aacute;s sobre estos publicistas y esp&iacute;as, as&iacute; como en el impacto de sus ideas en la opini&oacute;n p&uacute;blica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto de Iv&aacute;n Valdez, "De Mons&eacute;gur a Uzt&aacute;riz: el origen de las reformas navales de Felipe V, 1712&#45;1726", se complementa sin duda con el anterior, pues hace un seguimiento m&aacute;s espec&iacute;fico de la influencia del pensamiento de Jean de Mons&eacute;gur en la pol&iacute;tica naval de Felipe V. Resulta de inter&eacute;s el rescate que hace el autor de las importantes transformaciones de la pol&iacute;tica naval espa&ntilde;ola en el primer cuarto del siglo XVIII, las cuales marcar&aacute;n posteriores reformas. Es en ese contexto que Mons&eacute;gur, dice el autor, influir&aacute; en la corona espa&ntilde;ola para la organizaci&oacute;n y modernizaci&oacute;n del nuevo ministerio de Marina e Indias. El proyecto de Mons&eacute;gur dar&aacute; lugar a varias etapas en el proceso de fortalecimiento de la pol&iacute;tica naval, la cual es seguida por Valdez hasta los planteamientos de Uzt&aacute;riz, en los cuales se delinea un programa para la construcci&oacute;n de infraestructura portuaria en la pen&iacute;nsula y en Am&eacute;rica y la corona asume su papel de financiadora directa de esta actividad; asimismo, dice el autor, se estudia el dise&ntilde;o de las embarcaciones m&aacute;s adecuadas para la protecci&oacute;n del comercio trasatl&aacute;ntico. Cabe aclarar que si bien el art&iacute;culo es muy claro en el seguimiento que hace de la configuraci&oacute;n de la pol&iacute;tica naval centralizada del monarca Borb&oacute;n no sucede lo mismo con los programas de construcci&oacute;n naval y su relaci&oacute;n con el mencionado proyecto centralizador. Igualmente convendr&iacute;a saber qu&eacute; tanto se aplicaron en esta &eacute;poca estos esfuerzos centralizadores y qu&eacute; efectos tuvieron frente a los intereses corporativos del gran comercio andaluz, la organizaci&oacute;n de las flotas y sus ligas a los intereses extranjeros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo que sigue, "Las ferias de flota de Xalapa: una cuesti&oacute;n silenciada por los escritores de la primera mitad del siglo XVIII", de Matilde Souto, trata de explicar la casi total inexistencia de referencias sobre la feria de Xalapa pese a su aprobaci&oacute;n real en 1718. Para contextualizar la propuesta de realizaci&oacute;n de la feria en el pueblo de Xalapa la autora hace una vivaz y convincente descripci&oacute;n de c&oacute;mo llegaban la mercanc&iacute;as fletadas por los comerciantes andaluces hasta su llegada a territorio novohispano y las razones por las que ten&iacute;an que conducirlas a la ciudad de M&eacute;xico, quedando entonces en desventaja para negociar con los almaceneros mexicanos. No obstante que por esa raz&oacute;n parec&iacute;a adecuada la realizaci&oacute;n de la feria en Xalapa, &eacute;sta no se realiz&oacute; sino en contadas ocasiones. Por otra parte, la autora rastrea los dichos sobre las ferias en las obras de autores espa&ntilde;oles, franceses y novohispanos del siglo XVIII y se encuentra con que casi no hay menci&oacute;n de este fen&oacute;meno comercial o lo hacen cuestion&aacute;ndolo por ser parte de un sistema de privilegios. La autora propone que el pensamiento espa&ntilde;ol y novohispano probablemente omitieron hacer referencias de importancia al fen&oacute;meno de las ferias de flota del siglo XVIII dado el peso de los intereses monopolistas que las favorec&iacute;an o, en el caso de la de Xalapa, por la escasa relevancia que al parecer tuvo. A partir de la lectura, me pregunto, si las ferias eran favorecidas por los monopolistas &iquest;por qu&eacute; la de Xalapa no tuvo tal relevancia?,&iquest;es posible que se la quitaran los almaceneros mexicanos para favorecer la feria, podr&iacute;amos decir que informal, que se realizaba en la ciudad de M&eacute;xico obligando a los flotistas a acudir a ella y retrasando su regreso?, &iquest;esta situaci&oacute;n disminu&iacute;a las posibilidades de intervenci&oacute;n en la feria de comerciantes de las provincias, lo que tambi&eacute;n pod&iacute;a ser del inter&eacute;s de los mexicanos?,&iquest;las mercanc&iacute;as ya ven&iacute;an consignadas a los almaceneros y por lo tanto resultaba innecesaria la feria?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte el art&iacute;culo de Clara Elena Su&aacute;rez Arg&uuml;ello, "La feria, mecanismo para activar la econom&iacute;a novohispana: dos propuestas a fines del periodo colonial", nos introduce a las ferias del interior del virreinato y en particular a proyectos como el de Mart&iacute;nez del Villar, el cual ten&iacute;a por objeto organizar en el territorio novohispano doce ferias que permitieran el intercambio comercial regional y el fomento de las actividades productivas de las regiones correspondientes. Si bien estas ferias deb&iacute;an gozar de algunos privilegios, se conceb&iacute;an como favorecedoras de una mayor actividad comercial que liberar&iacute;a a esas regiones del sometimiento a las formas del comercio monop&oacute;lico de la ciudad de M&eacute;xico, lo cual se pensaba redundar&iacute;a tambi&eacute;n en el fomento a actividades productivas locales. Aunque Su&aacute;rez Arg&uuml;ello se va m&aacute;s por rastrear los or&iacute;genes de las ferias y por la descripci&oacute;n de los ires y venires de las propuestas entre la burocracia virreinal, que al final los rechaza, el proyecto de Mart&iacute;nez del Villar es sumamente interesante pues si bien se acoge todav&iacute;a a un pensamiento econ&oacute;mico mercantilista (las provincias requieren una pol&iacute;tica de ciertos privilegios para que se desarrollen sus actividades econ&oacute;micas) por otro lado representa una postura liberalizadora frente al dominio comercial de la ciudad de M&eacute;xico, lo que lo lleva por un lado a ser apoyado por miembros del Consulado de Veracruz, pero por otro a ser rechazado por las autoridades bajo las presiones del comercio monopolista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece que los dos art&iacute;culos sobre las ferias favorecen un di&aacute;logo entre sus planteamientos que permitir&iacute;a la reflexi&oacute;n sobre medidas aparentemente contradictorias: se mantienen las ferias de flota, no obstante que son cuestionadas por sus privilegios; se rechazan las ferias regionales. En cualquier caso parece que siguieron prevaleciendo los intereses monopolistas frente a la posibilidad de la competencia o el despunte de planteamientos que se propon&iacute;an liberar al comercio regional del &aacute;mbito de aqu&eacute;llos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los siguientes dos art&iacute;culos se entienden, en mi lectura, como parte de otro di&aacute;logo historiogr&aacute;fico que tiene que ver con el an&aacute;lisis de propuestas elaboradas por funcionarios que tuvieron experiencias de gobierno en las colonias y cuyo pensamiento, relativo a problemas econ&oacute;micos muy relevantes en la &eacute;poca, como el libre comercio, se estructur&oacute; tanto a partir de su conocimiento de la complejidad del comercio colonial y de los conflictos internacionales a los que estaba ligado, como a problemas de orden pr&aacute;ctico provenientes de su experiencia y de su compromiso de favorecer al imperio espa&ntilde;ol.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Carmen Yuste, "Las ideas de Francisco Leandro de Viana acerca del comercio transpac&iacute;fico, 1760&#45;1778. Una tentativa de liberalizaci&oacute;n", es un trabajo muy bien integrado, que rescata el pensamiento econ&oacute;mico de este funcionario espa&ntilde;ol relativo al comercio colonial, a partir de la situaci&oacute;n y circunstancias en que se desenvolv&iacute;a el comercio del gale&oacute;n de Filipinas tanto en Manila como en Acapulco. El conocimiento y experiencia de dicho tr&aacute;fico llev&oacute; a Leandro de Viana a un an&aacute;lisis pormenorizado que finalmente lo condujo a proponer tempranamente, al decir de Yuste, su liberalizaci&oacute;n como &uacute;nica forma de eliminar los abusos y contrabandos. La propuesta no fue bien vista, no obstante los altos cargos que desempe&ntilde;&oacute; De Viana, muy probablemente por la presi&oacute;n de los comerciantes gaditanos que arg&uuml;&iacute;an que favorecer&iacute;a el contrabando realizado por otras potencias. En cambio la propuesta hecha por el mismo autor que s&iacute; fructific&oacute; fue la de formar la Real Compa&ntilde;&iacute;a de Filipinas que permiti&oacute; la negociaci&oacute;n directa del comercio asi&aacute;tico con Espa&ntilde;a, por la ruta del Cabo de Hornos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otro caso, el art&iacute;culo de Guadalupe Pinz&oacute;n, "Apertura comercial entre los puertos peruanos y San Blas. La propuesta del visitador Antonio de Areche en el pensamiento econ&oacute;mico espa&ntilde;ol (1779&#45;1789)", estudia la propuesta de 1779 de dicho funcionario sobre la apertura comercial entre Nueva Espa&ntilde;a y Per&uacute; a trav&eacute;s del puerto de San Blas, no sin antes hacer una muy buena descripci&oacute;n de la situaci&oacute;n del comercio americano por el Pac&iacute;fico y de c&oacute;mo fueron introduci&eacute;ndose algunas medidas de liberalizaci&oacute;n comercial entre los virreinatos mencionados hasta la propuesta del visitador del Per&uacute;. &Eacute;sta cont&oacute; con buena acogida en diversos &aacute;mbitos peninsulares pero no fue aceptada en principio por el hecho de que San Blas era s&oacute;lo un departamento de marina y no un puerto habilitado para comerciar, pero las navegaciones entre Per&uacute; y San Blas por diversos motivos, al parecer hicieron que se retomara la propuesta en los a&ntilde;os ochenta y tuviera incluso el respaldo del Consulado de Comerciantes de M&eacute;xico y del Tribunal de Cuentas; sin embargo, dice Pinz&oacute;n, ya aceptada la medida los comerciantes mexicanos dar&iacute;an marcha atr&aacute;s en sus opiniones al ver el avance de los comerciantes neogallegos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es posible advertir a trav&eacute;s de los art&iacute;culos de Yuste y Pinz&oacute;n la claridad de perspectivas de algunos funcionarios coloniales de primera l&iacute;nea, en t&eacute;rminos de pragmatismo y liberalismo comercial dentro de los m&aacute;rgenes de defensa de los intereses imperiales espa&ntilde;oles, pero cuyas propuestas sufrieron todav&iacute;a los embates de los poderosos monopolios comerciales, cuyos privilegios aunque empezaban a menguar segu&iacute;an vigentes a finales del siglo XVIII.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo con la tem&aacute;tica de los conflictos generados alrededor de proyectos y medidas de libre comercio, el art&iacute;culo de Johanna von Grafenstein, "Los mercados caribe&ntilde;os y la exportaci&oacute;n de harina novohispana: una controversia. Testimonios del siglo XVIII y principios del siglo XIX", aborda los diversos puntos de vista expresados con motivo de las medidas relativas a la exportaci&oacute;n de harina de trigo de Nueva Espa&ntilde;a al Caribe y de la competencia que signific&oacute; a este comercio la harina extranjera. El an&aacute;lisis de dichos puntos de vista lo realiza la autora a partir de testimonios de distinta &iacute;ndole generados en momentos espec&iacute;ficos. Un primer momento es el de entreguerras, de 1763 a 1779, cuando se ponen en pr&aacute;ctica en el Caribe medidas de liberalizaci&oacute;n comercial para las harinas de Nueva Espa&ntilde;a, a la vez que prohibiciones a las extranjeras. No obstante, dice la autora, entre 1779 y 1783 las plazas del Caribe estuvieron abiertas a las harinas extranjeras. En un segundo momento que analiza Grafenstein a trav&eacute;s de la correspondencia de autoridades, se revela que en las islas caribe&ntilde;as hab&iacute;a quejas respecto de la insuficiencia, mala calidad y altos precios de las harinas novohispanas. Finalmente la autora aborda las controversias expuestas entre 1789 y 1809 sobre este asunto, debidas en buena medida al respaldo recibido por los propietarios y comerciantes de La Habana para continuar su intercambio con el exterior de harina por az&uacute;car. En esa disputa, muy rica por cierto por los autores involucrados, y muy bien referida por Grafenstein, destacan las posturas novohispanas que insisten en la protecci&oacute;n a la producci&oacute;n y comercio de sus harinas para que sea posible su exportaci&oacute;n, y las posturas del cubano Arango y Parre&ntilde;o que se muestra abiertamente por el intercambio libre con los extranjeros dada la situaci&oacute;n particular de Cuba.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con los ejemplos vertidos en los &uacute;ltimos art&iacute;culos rese&ntilde;ados uno puede advertir el pragmatismo que caracterizaba los planteamientos y posturas de los diversos actores involucrados. La misma corona deten&iacute;a por un lado el proyecto de libre comercio entre Nueva Espa&ntilde;a y Filipinas, mientras por los mismos a&ntilde;os permit&iacute;a a La Habana, en los hechos, un comercio pr&aacute;cticamente franco con los extranjeros que alent&oacute; las posturas liberalizantes de un Arango y Parre&ntilde;o. Diversos actores novohispanos, por su parte, trataban por diversos medios de generalizar pol&iacute;ticas favorecedoras de la agricultura, la industria, el comercio interregional e intravirreinal, pero con consecuencias muy limitadas todav&iacute;a a finales del siglo XVIII y que segu&iacute;an generando posturas en contra de parte del comercio monopolista, como en el caso de las ferias regionales o de la habilitaci&oacute;n de un puerto como San Blas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Ernest S&aacute;nchez Santir&oacute;, "Los or&iacute;genes de un debate pol&iacute;tico&#45;fiscal sobre las alcabalas: el <i>Memorial</i> de Miguel de Zavala de 1732 y el <i>Informe</i> del Consulado de Mercaderes de M&eacute;xico de 1788", pone de relieve los fundamentos de las discusiones generadas bajo el reformismo borb&oacute;nico por la generalizaci&oacute;n del cobro del impuesto de alcabala por la administraci&oacute;n real, luego de eliminar otras formas como el arrendamiento y el encabezamiento. En el an&aacute;lisis de la controversia S&aacute;nchez Santir&oacute; advierte los argumentos jur&iacute;dico&#45;morales que postula el consulado mexicano para cuestionar la administraci&oacute;n hacendaria de la corona, sobre todo por el hecho de afectar, dec&iacute;a el <i>Informe</i>, a los m&aacute;s pobres debido al aumento de precio de las mercanc&iacute;as conforme pasaban de un suelo alcabalatorio a otro, de lo que resultaban adem&aacute;s abusos en el cobro por parte de los funcionarios de hacienda. A esto, aduc&iacute;a el an&aacute;lisis del Consulado, se agregaba el alto costo de de la estructura aduanal, lo que afectaba el rendimiento de dicho impuesto para las arcas reales. S&aacute;nchez Santir&oacute; confronta, a lo largo del art&iacute;culo, los cuestionamientos y propuestas del <i>Memorial</i> de 1732, dirigido a la situaci&oacute;n fiscal de la pen&iacute;nsula, y el <i>Informe</i> de 1788, los que a fin de cuentas, dice, llegan a la misma conclusi&oacute;n de considerar excesivos los tributos para las posibilidades de los vasallos, mientras la real Hacienda no percib&iacute;a lo que necesitaba para el mantenimiento del Estado. La soluci&oacute;n, sin embargo, se ve&iacute;a de manera diferente: el autor del <i>Memorial</i> propon&iacute;a la sustituci&oacute;n de la alcabala por una contribuci&oacute;n &uacute;nica; para los mercaderes mexicanos estaba en la reducci&oacute;n de las cuotas y el abandono del sistema general de administraci&oacute;n real por un sistema mixto que combinara s&oacute;lo dos aduanas, en Veracruz y ciudad de M&eacute;xico, y en el resto del territorio se volviera al sistema de encabezamiento con los vecindarios, como forma negociada entre los causantes (pueblos, villas, ciudades) y el fisco. Arguyendo justicia y proporcionalidad el consulado mexicano volv&iacute;a los ojos al pasado para rescatar formas negociadas en la aplicaci&oacute;n de la imposici&oacute;n en cuesti&oacute;n y no admit&iacute;a, a pesar de la fuerte cr&iacute;tica hecha a la alcabala misma, la posibilidad de la sustituci&oacute;n por impuestos directos que evidentemente hubieran lesionado los intereses de los propietarios m&aacute;s poderosos, entre los que estaban los del propio Consulado. Pese a los cuestionamientos y controversias que se heredar&iacute;an al siglo XIX, la alcabala sobrevivir&iacute;a en buena parte de dicho siglo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Carlos Marichal, "Comentarios a una obra de Ram&oacute;n de la Sagra de 1831: entre la &eacute;poca de los situados y el auge azucarero en Cuba", hace una excelente contextualizaci&oacute;n y an&aacute;lisis de la obra de Sagra, <i>Historia econ&oacute;mico&#45;pol&iacute;tica y estad&iacute;stica de la isla de Cuba</i>, la cual destaca, entre las muchas de dicho autor, por su descripci&oacute;n y an&aacute;lisis pormenorizado de la situaci&oacute;n cubana. Marichal sit&uacute;a esta obra entre influencias de la econom&iacute;a cl&aacute;sica y la literatura hispana interesada en las descripciones geogr&aacute;ficas y estad&iacute;sticas que tendr&aacute;n mucha resonancia en el siglo XIX, adem&aacute;s de que mantendr&aacute; un di&aacute;logo cr&iacute;tico con la obra de Humboldt. Tambi&eacute;n refiere el autor las circunstancias de Sagra en Cuba, como parte de la &eacute;lite intelectual de la isla en los a&ntilde;os veinte y treinta pero en un ambiente pol&iacute;tico conservador, que con seguridad influy&oacute; en su tratamiento muy cuidadoso de ciertos temas o en su omisi&oacute;n de la esclavitud. Los aspectos sobresalientes de la obra en cuesti&oacute;n, en el an&aacute;lisis de Marichal, ser&iacute;an el de la poblaci&oacute;n, la agricultura y las historias del comercio y la Real Hacienda (en esta &uacute;ltima destaca la importancia del situado mexicano). Temas en donde Carlos Marichal advierte su af&aacute;n enciclopedista de corte ilustrado, su inter&eacute;s por la estad&iacute;stica cuidadosa y el rescate de informaci&oacute;n de archivos diversos, sobre lo cual nos incorpora una muestra al final del art&iacute;culo referente precisamente al situado mexicano destinado a Cuba.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los &uacute;ltimos tres art&iacute;culos est&aacute;n dedicados al siglo XIX, en plena construcci&oacute;n del nuevo pa&iacute;s independiente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer art&iacute;culo, "Fomento, utilidad e historia en el pensamiento econ&oacute;mico de Lucas Alam&aacute;n", de Jos&eacute; Enrique Covarrubias, devela nuevos aspectos de la obra del intelectual y pol&iacute;tico mexicano Lucas Alam&aacute;n. A partir de algunos elementos de la obra de este &uacute;ltimo que Covarrubias advierte tienen influencia del pensamiento de Edmund Burke, plantea que las ideas del pol&iacute;tico mexicano tienen una base filos&oacute;fica que se puede remitir al pensamiento prudencial, cuyos fundamentos ser&iacute;an la conservaci&oacute;n social gracias a la unidad religiosa, la educaci&oacute;n mediante h&aacute;bitos y su convencimiento de la imposibilidad de que el capricho humano prevalezca sobre la ley natural eterna. De ah&iacute;, dice Covarrubias, se desprende la admiraci&oacute;n de Alam&aacute;n por el gobierno establecido por los espa&ntilde;oles, que, seg&uacute;n su parecer, era el resultado de tres siglos de saber y experiencia que hab&iacute;an dado por resultado h&aacute;bitos de gobierno, de ahorro, de honestidad. En relaci&oacute;n al pensamiento econ&oacute;mico, Covarrubias se&ntilde;ala que la filosof&iacute;a prudencial indefectiblemente lleva a Alam&aacute;n a la actividad p&uacute;blica, en la que reconoce tres aspectos fundamentales para el progreso econ&oacute;mico: fomento, utilidad e historia. Respecto del primero, que consiste en el apoyo del gobierno a un ramo de la econom&iacute;a, le parece que es la industria el sector que debe ser protegido por ser el que mejor "enlaza y estimula a los otros", as&iacute; como el que incide en la "independencia nacional" y por lo tanto garantiza la unidad de la sociedad (a trav&eacute;s de valores como estabilidad y honorabilidad financiera, que la miner&iacute;a por ejemplo no genera). La utilidad en Alam&aacute;n, desde la perspectiva prudencial, dice Covarrubias, resalta por su car&aacute;cter moral. Por ejemplo, consideraba que al no respetarse la regla de utilizar s&oacute;lo moneda de plata en el comercio internacional se hab&iacute;a generado un desastre econ&oacute;mico con la emisi&oacute;n de moneda de cobre. Raz&oacute;n por la que alude a la responsabilidad f&iacute;sica y moral del gobierno en el sentido de que haya fondos de garant&iacute;a de las emisiones y credibilidad respecto del valor de la moneda. El &uacute;ltimo asunto que analiza Covarrubias en Alam&aacute;n es el de la historia, en la que este &uacute;ltimo ve los fundamentos de la felicidad del pa&iacute;s a trav&eacute;s del conocimiento sobre hombres virtuosos capaces de hacer valer sus convicciones y opiniones (verdades eternas que refrendan la unidad social) frente a los cambios que pueden dislocar a la sociedad. A trav&eacute;s de este an&aacute;lisis Covarrubias nos permite comprender algunas de las posturas del eminente historiador y pol&iacute;tico guanajuatense, las cuales se han asociado de manera simple con el conservadurismo mexicano pero sin plantear con claridad sus fundamentos filos&oacute;ficos, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Desamortizaci&oacute;n y regal&iacute;a: temas del primer debate bancario. El proyecto del gobernador de Zacatecas Francisco Garc&iacute;a (18291832)", de Leonor Ludlow, aborda una iniciativa del gobernador zacatecano para obtener recursos y movilizar la propiedad territorial mediante la continuaci&oacute;n del proceso secularizador. Luego de ubicar muy bien a Garc&iacute;a Salinas como parte de una elite intelectual y pol&iacute;tica (que transita de su formaci&oacute;n ilustrada hacia el liberalismo republicano) en el ambiente de una provincia privilegiada como Zacatecas, y de hacer alusi&oacute;n a su buena preparaci&oacute;n en pol&iacute;tica econ&oacute;mica, la autora describe las caracter&iacute;sticas de su proyecto desamortizador que ve como expresi&oacute;n de ideas tanto mercantilistas como liberales, si bien la fama del zacatecano en la &eacute;poca ya era de ser un radical. Bajo la idea del fomento a la agricultura e incorporaci&oacute;n de los campesinos m&aacute;s pobres a la econom&iacute;a de la regi&oacute;n, Garc&iacute;a Salinas pretendi&oacute; movilizar la propiedad por medio de la desamortizaci&oacute;n de las propiedades eclesi&aacute;sticas y de los bienes de cofrad&iacute;as y obras p&iacute;as. Los capitales acumulados quedar&iacute;an bajo el resguardo y administraci&oacute;n de un banco que los destinar&iacute;a a la compra de propiedades para repartirlas en arrendamiento a los labradores. No obstante que previ&oacute; una renta a las comunidades y p&aacute;rrocos para el mantenimiento del culto, la propuesta, dice Ludlow, no pas&oacute; debido a la fuerte presi&oacute;n del clero y a que el Congreso nacional consider&oacute; que esa medida no pod&iacute;a aprobarla un congreso estatal. La autora concluye que la pol&eacute;mica desatada alrededor de la propuesta de Garc&iacute;a Salinas permite identificar a los liberales mexicanos con las pol&iacute;ticas de desamortizaci&oacute;n espa&ntilde;ola iniciada por los borbones; a su vez los escritos de la controversia son una fuente para estudiar las ideas econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas de los sectores en pugna, cuya confrontaci&oacute;n continuar&aacute; a lo largo de buena parte del siglo XIX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo art&iacute;culo, "La Junta de Fomento de Comercio de Puebla en 1843. Formaci&oacute;n de grupos de inter&eacute;s mercantil", de Francisco Javier Cervantes Bello, nos presenta el panorama complejo que vivieron las elites comerciales provinciales despu&eacute;s de la Independencia para reconfigurarse y crear &aacute;mbitos institucionalizados que les permitieran proteger sus intereses. A partir del caso de los comerciantes poblanos, Cervantes Bello nos lleva a captar los entretelones del proceso que va del fin de los consulados de comerciantes a la elaboraci&oacute;n del C&oacute;digo de Comercio de 1854. Para llegar a este &uacute;ltimo, dice el autor, se tuvo que pasar por la reorganizaci&oacute;n de los comerciantes, los cuales tuvieron que enfrentar los problemas relativos a la inexistencia de una territorializaci&oacute;n mercantil institucionalizada que respondiera a la regionalizaci&oacute;n de los intereses comerciales, fen&oacute;meno que se hab&iacute;a iniciado en la &eacute;poca colonial, pero cuyo reconocimiento fue muy tard&iacute;o a trav&eacute;s del establecimiento los nuevos consulados. Luego de describir la problem&aacute;tica situaci&oacute;n mercantil de Puebla en el siglo XIX, que llev&oacute; a los comerciantes a reunirse y plantear soluciones y de que se dictara a nivel nacional una ley para organizar tribunales mercantiles y juntas de fomento (1841), se dieron los pasos que favorecer&iacute;an la formaci&oacute;n de una Junta de Fomento de Comercio de Puebla en 1843 que deb&iacute;a normar la actividad mercantil. Desde el inicio de esta Junta, destaca Cervantes, hubo una estrecha dependencia de sus miembros respecto de las elites pol&iacute;ticas; igualmente llama la atenci&oacute;n sobre la recuperaci&oacute;n de su herencia corporativa. Entre sus objetivos, dice el autor, tuvo como m&aacute;s importantes la difusi&oacute;n de saberes propios de la actividad mercantil; indagar la balanza mercantil y contribuciones en su jurisdicci&oacute;n, as&iacute; como el fomento del comercio. El control territorial mercantil a trav&eacute;s de corredores registrados, el combate al contrabando, la pol&iacute;tica monetaria y la deuda p&uacute;blica del gobierno, as&iacute; como el proteccionismo fueron temas igualmente de mucha preocupaci&oacute;n de la Junta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque no lo se&ntilde;ala con claridad el autor, que se centra m&aacute;s en la importancia de las territorialidades conformadas por el control mercantil que pretend&iacute;a ejercer esta junta, el pensamiento econ&oacute;mico que se trasluce en sus preocupaciones y acciones tiene ciertos resabios mercantilistas, lo que nos lleva a concluir que en los tres &uacute;ltimos art&iacute;culos destaca que por lo menos hasta los a&ntilde;os cuarenta del siglo XIX segu&iacute;an prevaleciendo ideas ligadas al mercantilismo, como la de desamortizaci&oacute;n y las de fomento y protecci&oacute;n de ciertos ramos econ&oacute;micos por parte del estado, como estrategias para promover la actividad econ&oacute;mica y el bien p&uacute;blico. Cada una de las propuestas sin embargo alude a la protecci&oacute;n y fomento de un &aacute;rea distinta de la econom&iacute;a nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda este es un texto diverso, en el que las variadas y ricas propuestas de an&aacute;lisis del pensamiento econ&oacute;mico colonial y de los primeros a&ntilde;os de la naci&oacute;n, se hicieron sobre la base de que gran parte de dicho pensamiento es posible rastrearlo en testimonios, proyectos y pol&eacute;micas de diversa &iacute;ndole, cuyo objeto era responder a situaciones o problemas espec&iacute;ficos. No obstante que muchos de estos testimonios no constituyeron obras muy acabadas y complejas (con las debidas excepciones, Alam&aacute;n y de la Sagra, por ejemplo, entre los autores aqu&iacute; tratados), expresaban o trasluc&iacute;an fundamentos filos&oacute;ficos, pol&iacute;ticos, jur&iacute;dicos y econ&oacute;micos propios de la &eacute;poca. A partir de lo expuesto en los art&iacute;culos, destacar&iacute;a algunos de los grandes temas que atraviesan el pensamiento de la &eacute;poca aqu&iacute; rese&ntilde;ada: las bases jur&iacute;dico morales cristianas que son retomadas para cuestionar</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">o justificar ciertas pol&iacute;ticas (el repartimiento, las contribuciones, o la moralidad y responsabilidad de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas); las ideas mercantilistas de proteccionismo de ciertos ramos econ&oacute;micos para favorecer el progreso econ&oacute;mico, a veces mezcladas con cierto fisiocratismo, en los casos en que se privilegia a la agricultura, o con el liberalismo econ&oacute;mico en lo relativo al comercio, en el cual parece funcionar por parte de las autoridades un cierto pragmatismo, es decir se aplica o no seg&uacute;n las circunstancias o las presiones de los grupos de inter&eacute;s. Secularizaci&oacute;n y desamortizaci&oacute;n son sin duda los elementos de otra tem&aacute;tica que atraviesa la situaci&oacute;n colonial y el siglo XIX y que est&aacute; en el fondo de la necesidad de fortalecer al estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTA</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> El primer libro fue el coordinado por Mar&iacute;a del Pilar Mart&iacute;nez L&oacute;pez&#45;Cano y Leonor Ludlow, <i>Historia del pensamiento econ&oacute;mico: del mercantilismo al liberalismo</i>, M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas/Instituto de Investigaciones Dr. Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10057803&pid=S0188-2872201000010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[Martínez López-Cano]]></surname>
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<year>2007</year>
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