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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Metafísica y delirio: El Canto a un dios mineral de Jorge Cuesta]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Evodio Escalante. <i>Metaf&iacute;sica y delirio. El</i> Canto a un dios mineral <i>de Jorge Cuesta</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alejandro Higashi</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico: Ediciones Sin Nombre, 2011.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta dif&iacute;cil encontrar, en el &aacute;mbito de la cr&iacute;tica literaria, libros verdaderamente arriesgados: a menudo, se trata de estudios acad&eacute;micos un tanto mec&aacute;nicos en los que el autor, luego de presentar su hip&oacute;tesis, nos conduce, sin apenas demorarse, hacia su comprobaci&oacute;n; en los casos de los libros con un perfil m&aacute;s historiogr&aacute;fico, el meollo est&aacute; en ajustar de modo org&aacute;nico los acontecimientos del contexto social, pol&iacute;tico, literario, etc., que puedan ayudar a comprender mejor los contenidos del texto. Pocos libros, sin embargo, se proponen ofrecer una aventura intelectual genuina en la que el cr&iacute;tico teje y desteje la madeja delante nuestro para ofrecer, con honestidad y asombro, una perspectiva viva del complejo material de estudio: el poema. Este libro de Evodio Escalante representa bien el lance intelectual donde, pese a su tama&ntilde;o m&aacute;s bien compacto (apenas poco m&aacute;s del centenar de p&aacute;ginas), se advierte el desarrollo de un pensamiento sint&eacute;tico y maduro, dispuesto a sugerir ideas y, en la misma proporci&oacute;n, a arriesgarse por caminos originales para entender el contexto po&eacute;tico y filos&oacute;fico detr&aacute;s del <i>Canto a un dios mineral</i> de Jorge Cuesta y con ello el poema mismo; a veces, incluso, en varias direcciones al mismo tiempo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, su naturaleza intr&eacute;pida se nos devela desde las primeras p&aacute;ginas cuando en un Prefacio (9&#45;10), breve y anecd&oacute;tico, Evodio Escalante recuerda c&oacute;mo, a principio de los a&ntilde;os ochenta, Rub&eacute;n Salazar Mall&eacute;n le pregunt&oacute; durante una tertulia improvisada: "&iquest;Y qu&eacute; opina usted del <i>Canto a un dios mineral?",</i> a lo que Escalante respondi&oacute;: "No puedo opinar porque no entiendo el poema" (10). Este sentimiento de impotencia es el que dejan los grandes poemas; recordemos que, como nos cuenta Jos&eacute; Pascual Bux&oacute;, el canario Pedro &Aacute;lvarez de Lugo, muerto en 1706, "ley&oacute; y reley&oacute; muchas veces" el <i>Primero sue&ntilde;o</i> de sor Juana "y, al final, confes&oacute; 'ingenuamente' haberlo entendido muy poco"; considerando que eran muchos los lectores que naufragar&iacute;an tambi&eacute;n en ese "oscuro laberinto y continuado enigma", termin&oacute; por redactar una <i>Ilustraci&oacute;n al sue&ntilde;o de la D&eacute;cima Musa</i> de varios folios <i>(Sor Juana In&eacute;s de la Cruz. El sentido y la letra,</i> 2010, 260). La an&eacute;cdota de la tertulia en casa de Salazar Mall&eacute;n me parece fundamental para descifrar el estilo y estructura de todo el libro que nos propone Escalante, an&aacute;logo en muchas cosas a la <i>Ilustraci&oacute;n</i> de Pedro &Aacute;lvarez de Lugo: se trata de un ejercicio hermen&eacute;utico en el que, desde una compleja trama de referencias filos&oacute;ficas asequibles a Cuesta durante los a&ntilde;os de redacci&oacute;n del poema y desde pistas que continuamente se criban del otro poema imprescindible de la literatura mexicana, <i>Muerte sin fin,</i> de Jos&eacute; Gorostiza, el cr&iacute;tico explica lira a lira el poema completo. Seg&uacute;n este plan, el libro se divide en un cap&iacute;tulo instrumental con los conceptos b&aacute;sicos que permiten al lector entender el sentido y la intenci&oacute;n del poema ("introducci&oacute;n. Bases filos&oacute;ficas del poema", 11&#45;34), al que le siguen cuatro cap&iacute;tulos m&aacute;s, de acuerdo a la organizaci&oacute;n en cuatro secciones advertida en las 37 liras del poema, divisi&oacute;n propuesta por el mismo Escalante desde 1988 y que confirma ahora, como una composici&oacute;n musical iniciada con un <i>allegro moderato,</i> seguida por un <i>scherzo</i> hasta un <i>adagio</i> angustiante y concluida con un <i>allegro</i> triunfal, con partes sim&eacute;tricas, todas de 9 liras salvo la final, con 10 ("Un paseo por el mundo fenom&eacute;nico", 35&#45;43; "El Narciso de la inmovilidad", 45&#45;52; "El poder de la roca", 53&#45;68; "El se&ntilde;or del tiempo", 69&#45;90). El libro tiene dos finales complementarios: un "Ep&iacute;logo" (91&#45;93) donde Escalante da una ligera muestra de los problemas que conlleva la interpretaci&oacute;n de un poema inacabado y un "Ap&eacute;ndice. 'Monsieur Teste' a prueba" (95&#45;102), en el que revisa y eval&uacute;a cr&iacute;ticamente los principales argumentos sobre la "leyenda negra" de Cuesta y del <i>Canto a un dios mineral.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "introducci&oacute;n. Bases filos&oacute;ficas del poema" (11&#45;34), Evodio Escalante une los tres hilos de las grandes madejas que considera fundamentales para entender el origen y los alcances de este poema filos&oacute;fico: Heidegger, Nietzsche y <i>Muerte sin fin</i> de Gorostiza. La presentaci&oacute;n es gradual y va de la mera conexi&oacute;n anecd&oacute;tica entre Jorge Cuesta y cada uno de estos universos (las traducciones a las que Cuesta pudo acceder para conocer a Heidegger, su admiraci&oacute;n por la obra de Nietzsche expresada en algunos trabajos y su identificaci&oacute;n con sendos tramos de su biograf&iacute;a, o los paralelos del <i>Canto</i> con otro gran poema filos&oacute;fico como <i>Muerte sin fin),</i> hasta la formulaci&oacute;n de conceptos complejos (tan complejos como la propia personalidad del autor analizado) que ser&aacute;n cardinales despu&eacute;s para entender los principales argumentos del an&aacute;lisis. Uno de ellos, tomado de "El arte moderno", ser&aacute; el de "irracionalismo objetivo", una concepci&oacute;n cr&iacute;tica del ser como un desplazamiento de toda concepci&oacute;n individualista y que el propio Escalante, a partir de una lectura atenta de la obra de Cuesta, define como "una <i>deposici&oacute;n</i> (o incluso, si puedo forzar la nota, una 'deyecci&oacute;n') del sujeto moderno, un abandono radical de todo subjetivismo en favor de un objetivismo a cuyo <i>amparo desamparado</i> (si se me permite el ox&iacute;moron) tendr&iacute;a que discurrir la existencia contempor&aacute;nea" (21). Se trata de una concepci&oacute;n del ser art&iacute;stico que Escalante enlaza con la "muerte del autor" como una forma de trascender en el lenguaje, lo que para Cuesta representar&iacute;a una experiencia a la postre aniquiladora: "la 'muerte del autor', en dado caso &#151;escribe Evodio Escalante&#151;, no habr&iacute;a que tomarla como un enunciado filos&oacute;fico, abstracto, de tipo especulativo, sino como una <i>experiencia</i> rigurosa y a la vez devastadora a partir de la cual el poeta puede concebir y escriturar su obra, concibi&eacute;ndose a s&iacute; mismo como un 'puente' entre el presente y la incierta (pero no menos inevitable) posteridad" (23).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "Un paseo por el mundo fenom&eacute;nico" (35&#45;43), Escalante revisa las primeras nueve liras como un marco general, en el que se presenta la percepci&oacute;n del mundo exterior y, de forma simult&aacute;nea y en una progresi&oacute;n azarosa, diferentes estados de conciencia del yo l&iacute;rico, expresados en la f&oacute;rmula complementaria <i>veo</i> y <i>deseo.</i> Escalante presenta la mirada como una forma del espacio mismo y al "ser ah&iacute;" heideggeriano (o "estar ah&iacute;", en una traducci&oacute;n m&aacute;s afinada) como la estructura fundamental del ser, progresivamente develada a lo largo de estas nueve liras para convertirse, hacia la s&eacute;ptima estrofa, en un "ser ah&iacute;" que deja de "estar" y se transfigura en una descripci&oacute;n impersonal del mundo y de los procesos intelectuales y espirituales del individuo de origen. La roca se convertir&aacute; en un zigoto, transformado por su propia conciencia material y, en cierto sentido, violado al despertar de su inconciencia material a su conciencia material en un trayecto salpicado continuamente por la violencia del hecho (en la p&aacute;gina 42, Escalante se refiere incluso a "una violaci&oacute;n 'impersonal'"). En "El Narciso de la inmovilidad" (45&#45;52), se presenta el an&aacute;lisis de la siguiente secci&oacute;n, estrofas 10 a 18, titulado "Los enga&ntilde;os de la fijeza"; aqu&iacute;, el Narciso de Cuesta no se deleita en el disfrute de su propia belleza, sino en el de su ser inmutable, en un <i>scherzo</i> que arranca con un simulacro de permanencia existencial artificioso y artero que sirve para develar con mayor fulgor, liras despu&eacute;s, la ineludible transformaci&oacute;n del ser como destino &uacute;ltimo. En "El poder de la roca" (53&#45;68), la lectura de las estrofas 19 a 27 permite a Escalante presentar otras estaciones de este viaje desde y hacia el ser, donde la roca y la obra de arte intentan esculpir el espect&aacute;culo de un momento en la b&uacute;squeda desesperada de su perduraci&oacute;n. La secci&oacute;n es un <i>adagio</i> pre&ntilde;ado de angustia, "un bloque de experiencia en la que el sujeto que habla se coloca de cara ante la aniquilaci&oacute;n permanente de la sustancia del universo" (55). Ante el v&eacute;rtigo que le produce esta contemplaci&oacute;n, el ser terminar&aacute; por refugiarse en la memoria m&aacute;s profunda, aquella memoria reprimida que no llega a la conciencia, historia "muda" que Escalante propone deber&iacute;a entenderse desde la homonimia ("muda" y "mudada", silente y transformada) como un contenido que se ajusta a su continente sin que compartan una verdadera identidad (Escalante, con cautela, apuesta por una conciencia femenina en un cuerpo masculino). En "El se&ntilde;or del tiempo" (69&#45;90), Escalante nos muestra el <i>allegro</i> triunfal que sustituye la angustia ante la fugacidad esencial de la materia, donde el mutismo previo da paso al ascenso del lenguaje y al <i>fiat</i> creador, en forma de canto po&eacute;tico (liras 28 a 37). La frustrada uni&oacute;n de la materia y el esp&iacute;ritu inicial se consolida en el lenguaje y en su capacidad para nombrar las cosas hasta conquistar la temporalidad por medio de los nombres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estructura del libro apuesta por plantear problemas, pero no por una soluci&oacute;n &uacute;nica. De ah&iacute; que el desenlace de los cap&iacute;tulos previos sean dos reflexiones distintas, pero complementarias: por un lado, la precaria fijaci&oacute;n textual de un texto "condenado a existir en una forma que me gustar&iacute;a llamar coloidal", fijado por "los editores (y, en su caso, los cr&iacute;ticos)", pero desarticulado de inmediato por "el sentido que siempre encuentra bifurcaciones" (92); por el otro, la posibilidad, pese a la voluntad expl&iacute;cita del cr&iacute;tico por apartarse de ella, de interpretar este proceso transformador desde la biograf&iacute;a del poeta y los episodios m&aacute;s conocidos: la homosexualidad, la locura, el intento de emasculaci&oacute;n y el suicidio. Ambos finales son adecuados para un trayecto lleno de sobresaltos y desv&iacute;os: la inestabilidad textual y el flujo constante del sentido nos recuerdan que toda cr&iacute;tica es un esfuerzo por estabilizar algo que, en esencia, resulta inestable; la compleja vida de Cuesta avanza en paralelo con la complejidad de su obra po&eacute;tica y si una no explica a la otra, al menos resulta obvio que se entrecruzan m&aacute;s de una vez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Metaf&iacute;sica y delirio</i> representa una inmersi&oacute;n en el oscuro laberinto del <i>Canto a un dios mineral,</i> visto desde sus propias leyes po&eacute;ticas, pero sin descartar un rico y sugestivo contexto filos&oacute;fico que atraviesa el poema y lo nutre con nuevos sentidos. Un pertinente pr&oacute;logo a uno de los poemas m&aacute;s herm&eacute;ticos de la literatura mexicana moderna que ilumina muchos de sus recintos m&aacute;s oscuros y conduce al lector de galer&iacute;a en galer&iacute;a para mostrarle que, todo aquello que en la oscuridad parece un enigma irresoluble, a la luz de la intenci&oacute;n filos&oacute;fica se transforma en el teatro de sombras de un esp&iacute;ritu sensible y delicado; sombras proyectadas sobre un escenario intelectual, aunque su origen resulte muy distinto. Si el <i>Canto a un dios mineral</i> representa un ejercicio magistral de inteligencia po&eacute;tica, el de Evodio Escalante propone una fuerza semejante, pero de signo contrario: las maniobras hermen&eacute;uticas para comprenderlo y fundar, sobre el nicho de la intelecci&oacute;n, el del disfrute po&eacute;tico. Como se&ntilde;ala el mismo Escalante en las primeras p&aacute;ginas de su estudio, "la verdad del goce es, sin dilaci&oacute;n alguna, la verdad de la comprensi&oacute;n" (10).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INFORMACI&Oacute;N SOBRE EL AUTOR</b></font>	</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Alejandro Higashi:</b> es profesor investigador de tiempo completo de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa. Doctor por El Colegio de M&eacute;xico, ha publicado distintos trabajos sobre literatura mexicana en revistas especializadas como <i>Nueva Revista de Filolog&iacute;a Hisp&aacute;nica</i> (El Colegio de M&eacute;xico), <i>Literatura Mexicana</i> (Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico), <i>Signos Ling&uuml;&iacute;sticos y Literarios</i> (Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana), <i>Incipit</i> (Seminario de Edici&oacute;n y Cr&iacute;tica Textual, Bs. As), <i>Actual</i> (Universidad de M&eacute;rida, Venezuela), as&iacute; como en libros colectivos <i>(Rosario Castellanos, perspectivas cr&iacute;ticas,</i> de 2010, editado por Pol Popovic Karic y Fidel Ch&aacute;vez P&eacute;rez, e <i>Independencia y Revoluci&oacute;n: pasado, presente y futuro,</i> de 2010, editado por Gustavo Leyva, Brian Connaughton, Rodrigo D&iacute;az, N&eacute;stor Garc&iacute;a Canclini, Carlos Illades).</font></p>      ]]></body>
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