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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Communication Power</i><sup><a href="#notas">1</a></sup></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Gabriel Alberto Moreno Esparza<sup>2</sup></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Castells, M. (2009). <i>Communi<i>cation power. </i>Inglaterra: Oxford University Press, 570 pp</i></b><i>.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup><i>Universidad de Guadalajara, M&eacute;xico. Correo electr&oacute;nico</i>: <a href="mailto:gabrielmoren@gmail.com">gabrielmoren@gmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las redes de comunicaci&oacute;n son el espacio primordial a trav&eacute;s de las cuales se ejerce y se resiste el poder en la sociedad red global. En esta premisa podr&iacute;a resumirse el argumento central de Manuel Castells en <i>Communication Power </i>(2009), una obra que pone en perspectiva la posibilidad de reprogramar los materiales culturales que estructuran las pr&aacute;cticas sociales y de desafiar a los &oacute;rdenes dominantes al revelar la forma en que operan en la mente individual y la conciencia colectiva (p. 9). A trav&eacute;s de un andamiaje te&oacute;rico que es fascinante en su profundidad, de una multiplicidad de datos, referencias, casos de estudio y hallazgos emp&iacute;ricos condensados en 570 p&aacute;ginas,<sup><a href="#notas">3</a> </sup>Castells fortalece el arsenal te&oacute;rico de la comunicaci&oacute;n y su potencial para elucidar &ndash;e incluso transformar&ndash;, las asimetr&iacute;as de poder en sociedades contempor&aacute;neas. "Lamentablemente", como advierte Castells hacia el final de los agradecimientos de su obra, "como ver&aacute; cuando pase esta p&aacute;gina, las cosas no son tan sencillas" (p. XII).<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/comso/n15/a12f1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para insertarse en la l&iacute;nea de pensamiento de Castells es conveniente partir de su conceptualizaci&oacute;n de poder. Como explica en su introducci&oacute;n, &eacute;sta se vale de una lectura selectiva de las teor&iacute;as existentes sobre el tema, incluyendo a autores como Weber, Habermas, Parsons, Giddens y Focault, entre otros. Castells se vale de estos autores para establecer una plataforma de an&aacute;lisis desde la cual aborda las relaciones de poder que imperan en lo que previamente ha denominado como la "sociedad red" (p. 6). As&iacute; pues el espa&ntilde;ol define poder como "la capacidad relacional que permite a un actor social influir asim&eacute;tricamente en las decisiones de otro(s) actor(es) social(es) con el fin de fortalecer su voluntad, valores e intereses" (p. 10). Castells precisa que el poder es una relaci&oacute;n, m&aacute;s que un atributo, y que a pesar de la asimetr&iacute;a impl&iacute;cita en las relaciones de poder existe siempre la posibilidad de resistencia(s) por parte de los sujetos dominados. &Eacute;stas se transforman a medida que el rechazo es m&aacute;s significante que el acatamiento, lo que conlleva al ejercicio de la violencia de la parte dominante, o bien a cambios institucionales. La primera opci&oacute;n significa la destrucci&oacute;n de la relaci&oacute;n espec&iacute;fica, y aunque puede disuadir para frenar los procesos de resistencia de otros sujetos dominados, hace de la violencia un elemento definitorio de la relaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estabilidad de una relaci&oacute;n de poder depende, por otro lado, de la construcci&oacute;n de significados comunes entre los actores sociales, como una forma de preservar el v&iacute;nculo de dominaci&oacute;n con el menor grado de resistencia. Ciertamente, "la institucionalizaci&oacute;n estatal de la violencia establece el contexto de dominaci&oacute;n en el que la producci&oacute;n cultural de significado puede desplegar su efectividad" (p. 11). Dicha institucionalizaci&oacute;n se realiza a trav&eacute;s de discursos disciplinarios presentes, por ejemplo en el funcionamiento del sistema penitenciario, el ej&eacute;rcito, hospitales y asilos, as&iacute; como las l&oacute;gicas de producci&oacute;n agraria e industrial, y de asociaci&oacute;n familiar que privilegian a la heterosexualidad y al orden patriarcal (p. 16). Adem&aacute;s de la violencia que el Estado puede ejercer sobre sus ciudadanos, requiere recursos monetarios para operar y controlar los sistemas educativos y de comunicaci&oacute;n que necesita para influir en las ideas que dan lugar a la confianza. La confianza es esencial porque, como afirma Geoff Mulgan (citado por Castells), a diferencia de la violencia y el dinero, la primera se sostiene en "el conocimiento y los pensamientos &#91;que&#93; pueden transformar las cosas, mover monta&ntilde;as y hacer que el poder ef&iacute;mero parezca permanente" (p. 16).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MECANISMO TE&Oacute;RICO</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La preeminencia del Estado como entidad controladora de din&aacute;micas sociales que ocurren en su esfera territorial se ha debilitado. Para documentar este proceso Castells invoca los conceptos (sociedad red global, espacio de flujos, tiempo atemporal, etc.) que ya consolid&oacute; en su trilog&iacute;a <i>La Era de la Informaci&oacute;n</i>, pero en <i>Communication Power </i>se concentra en articular una respuesta para la pregunta, &iquest;d&oacute;nde reside el poder en la sociedad red global? (p. 42). El poder radica, por supuesto, en las redes, "que constituyen el patr&oacute;n fundamental de la vida" (p. 21). &Eacute;stas actuaron como m&eacute;dula espinal en la proyecci&oacute;n de las civilizaciones antiguas a trav&eacute;s de las tecnolog&iacute;as existentes de transporte. En d&eacute;cadas recientes &#151;potenciadas por la capacidad de procesamiento del microchip y las telecomunicaciones digitales&#151;, han modificado y trascendido al Estado como estructura organizadora de la sociedad red global. As&iacute; pues, el Estado ha dejado de ser el guardi&aacute;n soberano de la sociedad territorialmente delimitada, transform&aacute;ndose en tan s&oacute;lo un nodo dentro de una red de actividad pol&iacute;tica, institucional y militar que se traslapa con otras redes que tambi&eacute;n son centrales para la construcci&oacute;n de la realidad social. Aunque el Estado ha dejado de ser el actor principal de la sociedad Castells reconoce que su rol es fundamental para la estabilidad de la sociedad red y la reproducci&oacute;n de las relaciones de poder, como: </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">fuimos testigos en el colapso de los mercados financieros en el 2008 cuando los gobiernos fueron llamados para rescatar al mundo&#91;...&#93; Mientras que las redes de comunicaci&oacute;n procesan la construcci&oacute;n de significados de los que depende el poder, el Estado constituye a la red que por defecto se encarga del funcionamiento adecuado de todas las otras redes de poder (p. 426).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis de Castells busca identificar los puntos de intersecci&oacute;n de las redes dominantes &#151;y de resistencia&#151; a escala planetaria. A pesar de su volatilidad, tales coyunturas pueden contener las claves que definir&aacute;n el car&aacute;cter de la <i>nueva</i><sup><a href="#notas">5</a></sup> sociedad (p. 19). Para explorarlas, identifica cuatro formas de poder: poder de conectar en red (<i>networking power</i>); poder de la red (<i>network power</i>); poder en red (<i>networked power</i>), y poder para crear redes (<i>network&#150;making power</i>). &Eacute;sta &uacute;ltima es una de "las formas m&aacute;s cruciales del poder" (p. 45; 76e). Esta clasificaci&oacute;n incluye a los llamados "programadores" y "enlaces", los primeros actores o entramados de actores capaces "de constituir redes y de programar/reprogramar las redes seg&uacute;n los objetivos que se les asignen", y los segundos envestidos con "la capacidad para conectar diferentes redes y asegurar su cooperaci&oacute;n" (p. 45, 76e). Puede decirse que los programadores definen la representaci&oacute;n de ideas, visiones, proyectos, encuadres y otras formas simb&oacute;licas que definen el contenido y las metas de redes espec&iacute;ficas, ya sean de car&aacute;cter cient&iacute;fico, pol&iacute;tico, religioso, militar, deportivo, financiero o criminal. Los programadores controlan operaciones medi&aacute;ticas privadas y/o estatales, y se identifican en personajes como los Murdoch (News Corporation), Berlusconi (Fininvest), Bloomberg (Bloomberg L.P.), Sergei Brin/Larry Page (Google) de este mundo (p. 420). En M&eacute;xico, sujetos al an&aacute;lisis de Castells, podr&iacute;a decirse que los programadores est&aacute;n encarnados en personajes como Emilio Azc&aacute;rraga Jean (Televisa), Ricardo Salinas Pliego (TV Azteca) y, sujeto a debate, Carlos Slim (Telmex), Alejandro Junco de la Vega (<i>Reforma</i>) y Juan Francisco Ealy Ortiz (<i>El Universal</i>). Los enlaces, por su parte, controlan los puntos de conexi&oacute;n entre redes estrat&eacute;gicas, vinculando por ejemplo a redes pol&iacute;ticas y medi&aacute;ticas para promover cierto proyecto de econom&iacute;a pol&iacute;tica, o a redes acad&eacute;micas y empresariales para generar mercados laborales (p. 46). Aunque no se presenta una lista que ubique con claridad a los enlazadores, &eacute;stos se encuentran en personas como Rupert Murdoch, un programador que constantemente est&aacute; generando enlaces entre el mundo de los negocios y la pol&iacute;tica para beneficio de su imperio medi&aacute;tico. Murdoch es pues un "meta&#150;programador en la red global multimedia y un enlazador en la sociedad red global" (p. 429).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto importante de la programaci&oacute;n y enlace en la sociedad red es la ausencia de una &eacute;lite capaz de ejercer un Poder absoluto en su &aacute;mbito de influencia. La estabilidad en este contexto depende de una sutil negociaci&oacute;n entre sistemas de poder, que en todo momento y a trav&eacute;s de los mecanismos de enlace establecidos por los actores de una red, deben tener metas compatibles, y permanecer en comunicaci&oacute;n con el fin de evitar contradicciones. De aqu&iacute; la importancia de evitar que due&ntilde;os de imperios medi&aacute;ticos como el primer ministro italiano Silvio Berlusconi sean l&iacute;deres pol&iacute;ticos, o que los gobiernos de un pa&iacute;s controlen los medios de comunicaci&oacute;n, como ocurre en China. Castells apunta que las expresiones crudas de dominaci&oacute;n por parte de un enlace sofocan el dinamismo e iniciativa de los m&uacute;ltiples agentes de estructuraci&oacute;n y cambio social que participan en las redes, lo que en &uacute;ltima instancia genera volatilidad en la red.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LUCHAS DE PODER</b> </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un elemento central de <i>Communication Power </i>es su &eacute;nfasis en los procesos de resistencia al poder, que en la sociedad red tambi&eacute;n operan bajo el principio de programaci&oacute;n y enlace entre redes. Debido a que una forma central del ejercicio del poder se ejerce a trav&eacute;s de la inclusi&oacute;n/exclusi&oacute;n de la red, aquellos representantes de intereses, valores e ideas excluidos buscan en respuesta modificar el contenido de los programas de la red. Ejemplos de Contrapoder a trav&eacute;s de la programaci&oacute;n se presentan, por ejemplo, en movimientos sociales como Jubileo, que a inicios de este siglo gener&oacute; los argumentos para presionar a que inversionistas financieros condonaran parte de la deuda extranjera de pa&iacute;ses en condiciones de pobreza extrema. Las nociones de &eacute;tica ambiental, respeto a los derechos ind&iacute;genas y crecimiento econ&oacute;mico sustentable, entre otros, son tambi&eacute;n parte de los c&oacute;digos del contrapoder. Por supuesto, en estos procesos siempre hay respuestas de agentes dominantes, afirma Castells, como cuando entidades del cristianismo fundamentalista buscan incidir en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, reemplazando los valores del estado laico a trav&eacute;s de sus fundamentos dogm&aacute;ticos (p. 48).<sup><a href="#notas">6</a></sup> Aunado a la "contra&#150;programaci&oacute;n" Castells ubica el bloqueo de enlaces entre redes como estrategia para frenar "los metaprogramas" de dominaci&oacute;n estructural. Ejemplos existen en el bloqueo de conexiones entre oligopolios medi&aacute;ticos y el gobierno para obstaculizar la creciente concentraci&oacute;n de medios en manos de unas pocas empresas, mediante el desaf&iacute;o en las cortes contra reglamentos neoliberales. Los candados legales al financiamiento privado de campa&ntilde;as pol&iacute;ticas, las cr&iacute;ticas a la servidumbre acad&eacute;mica en favor de emporios comerciales e industriales son otras formas de contra&#150;enlace, al igual que toda modalidad de bloqueo al tr&aacute;fico de productos, ideas y capital que dependen de redes de transporte material o inform&aacute;tico. Debe notarse tambi&eacute;n que las entidades de resistencia a menudo se constituyen en red, como ocurre con los movimientos antiglobalizaci&oacute;n, ambiental, y del radical Al&#150;Qaeda. Castells sugiere que hay un elemento de continuidad entre conflictos propios de la sociedad industrial y aquellos de la sociedad red. En la primera, la f&aacute;brica era el centro en torno al cual gravitaban los empresarios para extraer plusval&iacute;a y los trabajadores, para organizarse de manera sindical. En la segunda, las redes de c&oacute;mputo enfilan tanto las actividades de los mercados financieros como las de redes terroristas. Cambia la estructura en la que se dan los procesos de dominaci&oacute;n y resistencia, m&aacute;s no su fundamento. Castells escribe as&iacute; que los conflictos contempor&aacute;neos son protagonizados</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por actores sociales en red que buscan establecer contacto con sus partes constituyentes y simpatizantes a trav&eacute;s de los enlaces decisivos que son parte de las redes de comunicaci&oacute;n multimedia. En la sociedad red el poder es redefinido, pero no desaparece, y tampoco lo hacen las luchas sociales&#91;...&#93; El Poder gobierna, los contrapoderes luchan. Las redes procesan sus programas contradictorios mientras que la gente intenta comprender la fuente de sus miedos y esperanzas (p. 50).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"<b>AUTOCOMUNICACI&Oacute;N DE MASAS</b>"</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La programaci&oacute;n y enlace como mecanismos del poder y contrapoder en la sociedad red son posteriormente desplegados para analizar conflictos de naturaleza m&uacute;ltiple. En el cap&iacute;tulo 2, el autor trata el dominio no absoluto pero s&iacute; asim&eacute;trico entre las firmas globales de comunicaci&oacute;n y la "audiencia creativa", y tambi&eacute;n las tensiones entre actores sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos conectados con el af&aacute;n de establecer el perfil regulatorio de los medios de comunicaci&oacute;n a escala mundial. Se dedicar&aacute; especial atenci&oacute;n a este cap&iacute;tulo por su centralidad para el argumento general de <i>Communication Power</i>, bajo el principio de que </font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">todas las redes de poder buscan influir a la mente humana predominantemente (m&aacute;s no &uacute;nicamente), a trav&eacute;s de las redes multimedia de comunicaci&oacute;n de masas. As&iacute; pues, las redes de comunicaci&oacute;n son fundamentales para la construcci&oacute;n de poder en la sociedad (p. 426).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La perspectiva de Castells va al coraz&oacute;n del debate acad&eacute;mico internacional sobre la comunicaci&oacute;n. Es decir, mientras que el poder de los medios se vincula en perspectivas recientes con el grado de libertad de que gozan, en tanto que una medida de su capacidad para beneficiar al inter&eacute;s p&uacute;blico (Curran &amp; Seaton, 2005; McQuail, 2010, p. 42), Castells afirma llanamente que los medios de comunicaci&oacute;n son esenciales para la construcci&oacute;n y mantenimiento del poder. En este contexto, a la comunicaci&oacute;n de masas, vertical y unidireccional (de &eacute;lites), se suma el potencial de la "autocomunicaci&oacute;n masiva", con la que entidades aut&oacute;nomas (individuales y grupales) dise&ntilde;an sus mensajes y eligen a sus destinatarios en un modelo de interacci&oacute;n horizontal. Como apunta Castells, no es que la autocomunicaci&oacute;n de masas reemplace a la de masas, m&aacute;s bien supone la coexistencia, interacci&oacute;n y complementariedad entre ambas, lo que tiene "considerables consecuencias para la organizaci&oacute;n social y el cambio cultural" (p. 55). La novedad hist&oacute;rica aqu&iacute; es que la articulaci&oacute;n "de todas las formas de comunicaci&oacute;n se condensan de manera interactiva y digital en un hipertexto que incluye, mezcla y recombina la totalidad de las expresiones culturales que resultan de la interacci&oacute;n humana" (p. 55). Esta convergencia comunicacional es el resultado de transformaciones tecnol&oacute;gicas, organizacionales e institucionales, y culturales que el autor examina con rigor, encontrando que "el nuevo campo de la comunicaci&oacute;n en nuestra era est&aacute; emergiendo a trav&eacute;s de un proceso de cambio multidimensional moldeado por conflictos que derivan de la estructura contradictoria de intereses y valores que constituyen a la sociedad" (p. 57).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Communication Power </i>dise&ntilde;a una cartograf&iacute;a detallada de la estructura organizacional y de gesti&oacute;n de las redes multimedia corporativas mundiales. Estas funcionan bajo una estricta l&oacute;gica capitalista, tr&aacute;tese de organizaciones p&uacute;blicas o privadas, que la mayor&iacute;a de las veces est&aacute;n profundamente penetradas por redes de poder, principalmente las del mercado financiero. La propia naturaleza comercial de las redes abre espacio, empero, para un sinf&iacute;n de expresiones culturales que dan forma al "imaginario colectivo" (p. 71). Y aqu&iacute; entra en la ecuaci&oacute;n la noci&oacute;n de la "audiencia activa", como elemento central de un proceso de cambio cultural a escala internacional en el que se contrastan los valores de la globalizaci&oacute;n con los de la identificaci&oacute;n, y el individualismo con el comunalismo (p. 117). &Eacute;stos se manifiestan en los patrones culturales del consumismo de marca y el cosmopolitanismo, el individualismo en red y el multiculturalismo. Sus vectores son la variedad de productos y formatos, pel&iacute;culas, m&uacute;sica, novelas, videojuegos, medios impresos e iconos que circulan globalmente. En un mundo multicultural la difusi&oacute;n de esos productos se sostiene en los protocolos de la publicidad, la versatilidad de la digitalizaci&oacute;n, la asignaci&oacute;n de marcas a productos y servicios y en una cultura de coproducci&oacute;n de consumibles simb&oacute;licos. El punto es que en la sociedad red "los protocolos de comunicaci&oacute;n no se basan en compartir una cultura, sino en la cultura de compartir" (p. 177e).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y esa cultura de compartir es esencialmente fomentada por la audiencia creativa, aquella que interpreta los mensajes diseminados por los medios de acuerdo a sus propios marcos culturales, y que tambi&eacute;n se vale de su orientaci&oacute;n aut&oacute;noma y de las tecnolog&iacute;as digitales a su disposici&oacute;n para resignificar las formas simb&oacute;licas circulantes. Castells explica que:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la comunicaci&oacute;n de masas dirigida a una audiencia hemos pasado a una audiencia activa que se forja su significado comparando su experiencia con los flujos unidireccionales de la informaci&oacute;n que recibe. Por lo tanto, observamos la aparici&oacute;n de la producci&oacute;n interactiva de significado. Esto es lo que denomino audiencia creativa (p. 184e).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute; la mayor contribuci&oacute;n del autor en torno a este concepto est&aacute; en su apreciaci&oacute;n de la trascendencia que tiene en el nuevo contexto comunicacional. Despu&eacute;s de todo, la posibilidad que la audiencia creativa tiene para difundir mensajes est&aacute; bajo el control de corporaciones medi&aacute;ticas y de acceso a la red, que a cambio de la informaci&oacute;n personal y la privacidad de sus usuarios, abren ciertos espacios para expresiones aut&oacute;nomas. Estas &uacute;ltimas a menudo se apartan del gui&oacute;n mercadol&oacute;gico que las firmas buscan imponer, y de manera sistem&aacute;tica contribuyen a la diversidad del discurso social, transformando as&iacute; el imaginario colectivo. De esta manera, la comunicaci&oacute;n de significados se convierte en una forma de poder social. En este sentido Castells afirma que:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Participando en la producci&oacute;n cultural de los medios de comunicaci&oacute;n de masas y desarrollando redes independientes de comunicaci&oacute;n horizontal, los ciudadanos de la Era de la Informaci&oacute;n son capaces de inventar nuevos programas para sus vidas con los materiales de sus sufrimientos, miedos, sue&ntilde;os y esperanzas. Construyen sus proyectos compartiendo su experiencia. Subvierten las pr&aacute;cticas de comunicaci&oacute;n tradicional ocupando el medio y creando el mensaje. Superan la impotencia de su solitaria desesperaci&oacute;n interconectando sus deseos (p. 552e).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 3 Castells se vale de su incursi&oacute;n en el &aacute;mbito de la ciencia cognitiva para vincular la relaci&oacute;n entre la construcci&oacute;n de met&aacute;foras como un proceso mental y la pr&aacute;ctica comunicacional del encuadre, el establecimiento de la agenda medi&aacute;tica, priorizaci&oacute;n e indexaci&oacute;n con el fin de generar emociones, tales como ira y ansiedad, que de manera individual y colectiva pueden provocar el apoyo o rechazo de, por ejemplo, una invasi&oacute;n militar. Partiendo del principio ya referido de que no existe el poder absoluto y de que para ejercer la violencia el Estado debe contar con el apoyo de la sociedad, Castells sugiere que la administraci&oacute;n de George W. Bush se vali&oacute; de esa estrategia de manipulaci&oacute;n medi&aacute;tica para invadir Irak y ser reelegido presidente en el 2004. Castells a&ntilde;ade que:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La guerra contra el terrorismo y sus im&aacute;genes asociadas y temas (Al&#150;Qaeda, Afghanistan, la Guerra en Irak, el Islamismo radical, los musulmanes en general), construyeron una red de asociaciones en la mente de las personas, activando as&iacute; la emoci&oacute;n m&aacute;s profunda en el cerebro humano: el miedo a la muerte &#91;...&#93; Una vez que se evoca a la muerte la gente se aferra a lo que tiene y a aquello en lo que creen (p. 169).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin adentrarse demasiado en el caso, Castells sugiere que Al&#150;Qaeda, a trav&eacute;s de sus nodos en red, tambi&eacute;n se dedica a generar enlaces con redes medi&aacute;ticas para infundir temor entre "los infieles" y esperanza entre sus seguidores. As&iacute; pues, "la violencia y la amenaza de violencia siempre se combinan, al menos en el contexto contempor&aacute;neo, con la construcci&oacute;n de significado en la producci&oacute;n y reproducci&oacute;n de las relaciones de poder en todos los &aacute;mbitos de la vida social" (p. 417).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 4 se estudia a profundidad la mediatizaci&oacute;n pol&iacute;tica, esto es la creciente dependencia que los actores pol&iacute;ticos tienen en los medios como su plataforma de comunicaci&oacute;n con la sociedad y en el uso de la "pol&iacute;tica del esc&aacute;ndalo" como principal arma para ganar elecciones. A trav&eacute;s de una detallada elaboraci&oacute;n te&oacute;rica que contempla los mecanismos de acceso a los medios, financiamiento, dise&ntilde;o de mensajes pol&iacute;ticos a escala masiva y digital, su diseminaci&oacute;n a p&uacute;blicos espec&iacute;ficos, etc. Castells presenta varios casos de estudio que desde su perspectiva tienen profundas consecuencias para la pr&aacute;ctica democr&aacute;tica. Estos incluyen la derrota del Partido Socialista espa&ntilde;ol tras 14 a&ntilde;os en el poder a manos de adversarios conservadores que se valieron de algunos errores en la lucha contra el terrorismo de ETA, usando medios impresos como <i>Diario 16 </i>y <i>El Mundo </i>para destruir la reputaci&oacute;n del primer ministro Felipe Gonz&aacute;lez. En la misma secci&oacute;n se discuten tres casos de estudio en los que el ejercicio de la censura y la propaganda en Estados Unidos (control del Departamento de Defensa en el contenido de cobertura period&iacute;stica supuestamente independiente), Rusia (la captura del control medi&aacute;tico de manos privadas por parte del presidente ruso Vladimir Putin) y China (control de los medios y de acceso a Internet) ejemplifican la forma en que el Estado define las relaciones de poder a trav&eacute;s de las redes de comunicaci&oacute;n. En resumen, dice Castells, aunque hay diferentes formas de politizaci&oacute;n medi&aacute;tica todas buscan influir en la opini&oacute;n p&uacute;blica a fin de consolidar el poder de quienes la practican, y todas conducen al distanciamiento entre la ciudadan&iacute;a y los l&iacute;deres pol&iacute;ticos, generando un clima de desconfianza que ha sumido a la democracia en una crisis a escala global.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Communication Power </i>re&uacute;ne en el cap&iacute;tulo 5 los argumentos que podr&iacute;an considerarse como la parte esperanzadora del libro, en el sentido de que se vislumbran movimientos sociales, "insurgentes pol&iacute;ticos" y "nuevos espacios p&uacute;blicos" que contribuyen a generar los contenidos culturales de cambio y esperanza &ndash;literalmente a "reprogramar las redes de comunicaci&oacute;n"&ndash; que conlleven a una nueva sociedad red global. Apoyado en la teorizaci&oacute;n de movimientos sociales que articul&oacute; en <i>El Poder de la Identidad </i>(2004), Castells afirma que las batallas por lograr cambios institucionales (donde se estructuran las pr&aacute;cticas sociales), se dan en el preeminente espacio p&uacute;blico de las redes de comunicaci&oacute;n. Los c&oacute;digos culturales promovidos por los agentes de cambio suelen quedar contenidos en nodos espec&iacute;ficos de la red, lo cual limita el impacto de expresiones aut&oacute;nomas. Sin embargo, los actores sociales pueden entrar al espacio p&uacute;blico desde diferentes puntos de acceso, usando redes horizontales y verticales de comunicaci&oacute;n para difundir sus mensajes. Este es el caso de un movimiento vinculado con la comunidad cient&iacute;fica internacional que, a trav&eacute;s de los medios masivos de comunicaci&oacute;n y de Internet, ha promovido el nacimiento de una conciencia ambiental universal sobre la realidad, causas e implicaciones del cambio clim&aacute;tico. Por otro lado se identifica la estrategia de organizaci&oacute;n en red del movimiento antiglobalizaci&oacute;n, a trav&eacute;s del cual se organizaron foros sociales en varios puntos del planeta que resultaron en una agenda tem&aacute;tica ("comercio justo" o <i>fair trade, </i>condonaci&oacute;n de deuda externa, oposici&oacute;n a medidas de control inflacionario y apoyo a pol&iacute;ticas de generaci&oacute;n de empleo, etc.) socialmente orientada y que pone en entredicho la l&oacute;gica capitalista de la globalizaci&oacute;n. Como una tercera clase de movimiento, Castells documenta m&uacute;ltiples casos en los que la telefon&iacute;a m&oacute;vil es empleada por miembros de la sociedad civil para organizar protestas pol&iacute;ticas. Como plato fuerte revisa el caso de las "mobilizaciones" (juego de palabras que combina la idea de la movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica con el tel&eacute;fono m&oacute;vil) en Espa&ntilde;a tras los atentados en Madrid de Al&#150;Qaeda el 11 de marzo de, 2004. Tres d&iacute;as despu&eacute;s el gobierno del Partido Popular fue derrotado en las elecciones parlamentarias por encubrir evidencia, pretendiendo que los actos terroristas hab&iacute;an sido obra de ETA. Para la opini&oacute;n p&uacute;blica, sin embargo, la informaci&oacute;n difundida por medios alternativos le hab&iacute;a dejado en claro que las atrocidades de Al&#150;Qaeda hab&iacute;an sido motivadas por el apoyo incondicional que el entonces primer ministro Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar hab&iacute;a dado al gobierno de George W. Bush en la guerra de Irak. El &uacute;ltimo caso abordado en este cap&iacute;tulo se concentra en la campa&ntilde;a que el ahora presidente de Estados Unidos, Barak Obama, llev&oacute; a cabo para ganar la candidatura por el Partido Dem&oacute;crata a la presidencia de Estados Unidos. Dada la posici&oacute;n de desventaja que Obama ten&iacute;a frente a su oponente Hillary Clinton, Obama actu&oacute; como un "pol&iacute;tico insurgente" que fij&oacute; un precedente a partir del cual se vislumbran nuevas pr&aacute;cticas electorales en Estados Unidos, incluida la posibilidad de sustituir el financiamiento de grupos de inter&eacute;s con el financiamiento ciudadano. En conjunto, los ejemplos revisados por Castells suponen "una sinergia potencial entre la llegada de la auto&#150;comunicaci&oacute;n de masas y la capacidad aut&oacute;noma de las sociedades civiles en todo el mundo para moldear el proceso de cambio social" (p. 303).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y ese cambio social descansa sobre las pr&aacute;cticas del contrapoder que como ya se indic&oacute;, buscan reprogramar las redes en torno a formas alternativas de concebir el mundo. Castells sugiere aplicar sus hip&oacute;tesis en el contexto de movimientos sociales y comunidades pol&iacute;ticas en contextos diversos a fin de ubicar d&oacute;nde se ejerce el poder, a fin de "neutralizar el ejercicio injusto" del mismo. "Si no sabemos exactamente qui&eacute;nes tienen el poder y d&oacute;nde encontrarlos, no podremos desafiar su oculta pero decisiva dominaci&oacute;n" (p. 552e).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Curran, J. &amp; J. Seaton (2005). <i>Power without responsibility: The Press and broadcasting in Britain</i>. Londres: Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2121239&pid=S0188-252X201100010001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fuchs, C. (2009). Some Reflections on Manuel Castells' Book "Communication Power". <i>TripleC 7 </i>(1), 94&#150;108. Recuperado el 8 de julio de 2010 de <a href="http://xn--triplec-z16c.at/index.php/tripleC/article/view/136/90" target="_blank">http://triple&#150;c.at/index.php/tripleC/article/view/136/90</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2121241&pid=S0188-252X201100010001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McQuail (2010). <i>McQuail's mass communication theory</i>. Los Angeles, Londres: SAGE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2121242&pid=S0188-252X201100010001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>Este texto fue realizado en el marco del Programa de Apoyos Complementarios para la Consolidaci&oacute;n Institucional de Grupos de Investigaci&oacute;n del CONACYT.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Algunos conceptos y citas se recogieron de la versi&oacute;n en espa&ntilde;ol (Comunicaci&oacute;n y Poder, 2009, Alianza Editorial, 679 pp.), en cuyo caso se agrega la letra "e" a las referencias correspondientes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> He decidido escribir una rese&ntilde;a descriptiva de la obra de Castells porque, aunque creo en la lectura cr&iacute;tica, su trabajo es de una monumentalidad y coherencia que habla por s&iacute; sola. Intentar criticar <i>Comunicaci&oacute;n y Poder </i>en una rese&ntilde;a conlleva a observaciones parciales y quiz&aacute;s autopromocionales (por ejemplo Fuchs, 2009), y corresponde a quienes lo lean hacer la cr&iacute;tica correspondiente en su &aacute;rea de inter&eacute;s acad&eacute;mico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Aunque estas it&aacute;licas son del rese&ntilde;ista da la impresi&oacute;n de que el uso del adjetivo "nuevo" o "nueva" que Castells utiliza a menudo en el libro invocan a un orden social m&aacute;s justo y equilibrado, nostalgia de una realidad por consumarse que requiere personas que como &eacute;l est&aacute;n en la b&uacute;squeda de encontrar c&oacute;mo contribuir a "retar el orden establecido". Seg&uacute;n dice, su &uacute;nica alternativa con este fin es revelar la manera en que el poder "opera en nuestras mentes" (p. 9).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Un claro ejemplo est&aacute; presente en la constante intervenci&oacute;n de la Iglesia cat&oacute;lica en M&eacute;xico, encarnada en la figura de cardenales, para influir sobre temas de salud p&uacute;blica y de derecho civil (legalizaci&oacute;n del aborto y la adopci&oacute;n gay), a trav&eacute;s del dogma religioso y sus v&iacute;nculos con gobernantes conservadores.</font></p>     ]]></body>
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