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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>William P. Cross y Richard S. Katz (editores). <i>The Challenges of Intra&#45;Party Democracy</i></b></font></p>      <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Gerardo Flores D&iacute;az</b></font></p>         <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>(Gran Breta&ntilde;a: Oxford University Press, 2013), 209 pp.</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La democratizaci&oacute;n interna de los partidos pol&iacute;ticos es un fen&oacute;meno que, a pesar de ser relativamente reciente, experimenta un crecimiento notable. Cada vez son m&aacute;s los partidos en diferentes contextos que desarrollan mecanismos en este sentido. Por tal motivo, resulta necesario realizar esfuerzos encaminados a su cabal comprensi&oacute;n, considerando las razones y repercusiones del mismo. Compuesta por un conjunto de ensayos escritos por  expertos en el estudio de los partidos, la obra <i>The Challenges of Intra&#45;Party Democracy</i> contribuye precisamente a este fin.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo, titulado "The challenges of intra&#45;party democracy", William P. Cross y Richard S. Katz sostienen que el t&eacute;rmino "democracia" es en s&iacute; mismo discutible, por lo que no resulta extra&ntilde;o que el t&eacute;rmino "democracia intrapartidaria" tambi&eacute;n lo sea. Sin embargo, la ausencia de un acuerdo sobre lo que significa no ha impedido que sea tomado como algo deseable. Los problemas, se&ntilde;alan los autores, vienen cuando se intenta operacionalizar, ya que hay valores democr&aacute;ticos que pueden entrar en conflicto y que dif&iacute;cilmente pueden maximizarse al mismo tiempo, como la participaci&oacute;n y la representaci&oacute;n de minor&iacute;as. Considerando esto, los autores rechazan la idea de un tipo ideal de partido democr&aacute;tico, arguyen que existen distintos modelos de partido y cada uno puede tener una interpretaci&oacute;n distinta de lo que es la democracia interna, por lo que en este sentido resulta cuestionable la cada vez mayor regulaci&oacute;n jur&iacute;dica de los partidos, pues &eacute;sta tiende a estandarizar ciertos procedimientos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kenneth Carty, en el cap&iacute;tulo "Are political parties meant to be internally democratic?", se ocupa de analizar el problema de la democracia intrapartidaria en los distintos modelos de partido existentes. Se&ntilde;ala que en los partidos de cuadros la cuesti&oacute;n de la democracia interna ni siquiera se plantea, pues no existen membres&iacute;as organizadas ni estructuras formales. En los de masas, la burocratizaci&oacute;n del partido genera una clara diferenciaci&oacute;n entre l&iacute;deres y bases, por lo que se hace efectiva la ley de hierro de la oligarqu&iacute;a planteada por Robert Michels; en ellos, el liderazgo democr&aacute;tico en el discurso es olig&aacute;rquico en los hechos. Para los partidos atrapatodo y profesionales electorales, con una d&eacute;bil identificaci&oacute;n ideol&oacute;gica por definici&oacute;n, el objetivo es ser m&aacute;quinas electorales eficientes, por lo que las decisiones son tomadas por expertos sin involucrar a las bases. En el partido cartel, dependiente del dinero p&uacute;blico, la participaci&oacute;n se atomiza e individualiza, en el sentido de que los militantes no act&uacute;an en inter&eacute;s com&uacute;n, como grupo; as&iacute; que aunque formalmente se involucra a las bases en la toma de decisiones, &eacute;stas son manipuladas por la &eacute;lite del partido. Finalmente, el partido <i>stratarchical</i>, en el que las unidades (geogr&aacute;ficas, comunales, sectoriales o de otro tipo) son independientes y mutuamente aut&oacute;nomas, abre m&uacute;ltiples puntos de decisi&oacute;n; aunque esto puede dar pie a formas de democracia interna, tambi&eacute;n puede generar tensiones entre las partes e incluso divisiones en el partido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Shaping intra&#45;party democracy: On the legal regulation of internal party organization" es el t&iacute;tulo del cap&iacute;tulo en el que Ingrid van Biezen y Daniela Rom&eacute;e Piccio analizan la regulaci&oacute;n jur&iacute;dica de las actividades internas de los partidos en el contexto europeo. Como se&ntilde;alan las autoras, es posible observar una tendencia hacia una regulaci&oacute;n cada vez mayor de los partidos en virtualmente toda Europa. No obstante, de manera general es posible se&ntilde;alar que las democracias m&aacute;s recientes regulan este tipo de organizaciones con mayor detalle y en una mayor cantidad de aspectos (incluso a trav&eacute;s de leyes espec&iacute;ficas, es decir, leyes de partidos) que sus contrapartes con mayor antig&uuml;edad democr&aacute;tica. Estas &uacute;ltimas han privilegiado el "leg&iacute;timo derecho de asociaci&oacute;n" por encima de la obligaci&oacute;n de que los partidos funcionen democr&aacute;ticamente en su interior. Las autoras concluyen se&ntilde;alando que la mayor regulaci&oacute;n de los partidos est&aacute; cambiando su naturaleza, de organizaciones privadas hacia "entidades de inter&eacute;s p&uacute;blico" (<i>public utilities</i>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo: "Should we believe that improved intra&#45;party democracy would arrest party decline?", Richard S. Katz sostiene que la mayor&iacute;a de los an&aacute;lisis sobre la democracia en los partidos tienen como presunci&oacute;n que los ciudadanos deben y quieren participar activamente dentro de ellos, por lo que se afirma que si los partidos vuelven m&aacute;s atractivo el hecho de afiliarse (con mecanismos de democracia interna) se revertir&iacute;a la tendencia decreciente en los niveles de afiliaci&oacute;n. Contrariamente a esto, el autor se&ntilde;ala que la tendencia a no militar en aqu&eacute;llos se explica por razones ex&oacute;genas a los mismos, por lo que es falso que pueda contrarrestarse reform&aacute;ndolos. Entre estas razones destacan: el quiebre de las   divisiones sociales r&iacute;gidas, la secularizaci&oacute;n de las sociedades modernas, y el incremento de la movilidad social. Katz indica que los prejuicios de clase y religiosos (fen&oacute;menos que van m&aacute;s all&aacute; de la esfera de los partidos) generalmente se juzgan como perjudiciales, pero su abandono tiene un impacto negativo en la participaci&oacute;n (y afiliaci&oacute;n) motivada precisamente por v&iacute;nculos de este tipo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lisa Young, en el cap&iacute;tulo: "Party members and intra&#45;party democracy", se&ntilde;ala que despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial los partidos pol&iacute;ticos comenzaron a sufrir una importante p&eacute;rdida de militantes. No obstante, este fen&oacute;meno no ha causado estragos may&uacute;sculos en ellos debido a: 1) la    aparici&oacute;n de los medios masivos de   comunicaci&oacute;n, las encuestas y la publicidad profesional, pues ahora los partidos requieren menos de los miembros, como voluntarios; y 2) la aparici&oacute;n de los subsidios estatales, ya que con &eacute;stos las aportaciones de los miembros ya no son indispensables. Aun as&iacute;, los partidos realizan esfuerzos para frenar la p&eacute;rdida de militancia, reduciendo los costos e incrementando los beneficios de afiliarse. De este modo, se observa que en la actualidad son pocos los partidos que mantienen fuertes restricciones para quienes quieran unirse; adem&aacute;s, ahora demandan pocas cosas (cuotas bajas y trabajo estrictamente voluntario) y, al mismo tiempo, aumentan los beneficios (se les considera cada vez m&aacute;s en la toma de decisiones). La autora se&ntilde;ala que estas medidas muestran la necesidad que tienen los partidos de contar con miembros para legitimarse en contextos democr&aacute;ticos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "Intra&#45;party democracy: A gendered critique and a feminist agenda", Sarah Childs estudia el papel de las mujeres dentro de los partidos. Se&ntilde;ala que la introducci&oacute;n de cuotas de g&eacute;nero (en m&aacute;s de 100 pa&iacute;ses) es una muestra del nuevo rol que juegan las mujeres en &eacute;stos y en las democracias en general. En su opini&oacute;n, las cuotas no son &uacute;nicamente una forma de institucionalizar el cambio de actitudes hacia las mujeres en pol&iacute;tica, sino probablemente la institucionalizaci&oacute;n misma del poder de las mujeres. Esta autora tiene una visi&oacute;n claramente feminista y a partir de ella critica a quienes consideran que el uso de cuotas es un esfuerzo antidemocr&aacute;tico, pues se&ntilde;ala que esta interpretaci&oacute;n no reconoce la relaci&oacute;n de los partidos con el sistema democr&aacute;tico en general. Sostiene que la representaci&oacute;n de las mujeres quiz&aacute; requiera limitar ciertos mecanismos de democracia intrapartidaria &#151;como el voto directo para elegir candidatos&#151; con el objetivo de garantizar el buen funcionamiento del sistema democr&aacute;tico en general. Si no se actuara as&iacute;, indica, los partidos ser&iacute;an antidemocr&aacute;ticos en el sentido de excluir o subrepresentar a la mitad de la poblaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Party leadership selection and intra&#45;party democracy" es el t&iacute;tulo del cap&iacute;tulo en el que William P. Cross eval&uacute;a la manera en que los partidos eligen a sus dirigentes, considerando la presencia o ausencia de pr&aacute;cticas democr&aacute;ticas. Para ello, se centra en tres preguntas: 1) &iquest;qui&eacute;n elige a los l&iacute;deres?, 2) &iquest;qu&eacute; tan competitiva es la elecci&oacute;n de los l&iacute;deres?, y 3) &iquest;c&oacute;mo y cu&aacute;ndo termina el mandato de los l&iacute;deres? Respecto a la primera pregunta, se&ntilde;ala que aunque el sentido com&uacute;n dicta que entre m&aacute;s abierto es un m&eacute;todo, m&aacute;s democr&aacute;tico debe ser considerado, lo cierto es que esto en realidad no es un asunto resuelto, pues elegir esta v&iacute;a puede traer problemas, sobre todo considerando que cuando se abre totalmente y se elimina el requisito de ser militante para poder participar, se deval&uacute;a a quienes s&iacute; pertenecen al partido. Sobre la segunda pregunta, aduce que la competitividad es un elemento clave, ya que si no existiera en un grado razonable no podr&iacute;a hablarse de una elecci&oacute;n real, con todo y que el m&eacute;todo sea muy abierto. Finalmente, en relaci&oacute;n con la &uacute;ltima cuesti&oacute;n, arguye que aunque los l&iacute;deres pueden ser electos para un periodo indefinido, es necesario que existan mecanismos de revocaci&oacute;n de mandato, pues de otra forma resultar&iacute;a imposible hablar de un partido democr&aacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anika Guaja, en "Policy development and intra&#45;party democracy" se&ntilde;ala que, vista a partir de la creaci&oacute;n de pol&iacute;ticas partidistas (la posici&oacute;n del partido respecto de las decisiones que deber&iacute;an ser tomadas en el &aacute;mbito estatal), la democracia intrapartidaria puede ser conceptualizada b&aacute;sicamente como el permitir a los miembros del partido tener parte (<i>havetheirsay</i>) cuando aqu&eacute;llas se formulan. Esta posici&oacute;n lleva a la autora a se&ntilde;alar dos posibilidades: en la primera, las pol&iacute;ticas partidistas de car&aacute;cter democr&aacute;tico son aquellas que se hacen siguiendo los intereses de las bases; hay aqu&iacute;, por lo    tanto, una relaci&oacute;n entre pol&iacute;ticas y preferencias de la membres&iacute;a; en la segunda, lo que importa es que se involucre a las bases de forma directa cuando las pol&iacute;ticas se formulan. Podemos decir entonces que en la primera perspectiva se valoran los resultados, mientras que en la segunda se valora el proceso mismo. La autora reflexiona adem&aacute;s sobre las dificultades pr&aacute;cticas de desarrollar formas democr&aacute;ticas de  creaci&oacute;n de pol&iacute;ticas partidistas y relaciona el tema con la din&aacute;mica legislativa y los resultados electorales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo: "What is democratic candidate selection?", Gideon Rahat define la selecci&oacute;n de candidatos como el proceso por medio del cual los partidos deciden a qui&eacute;n o a qui&eacute;nes presentar&aacute;n como su candidato o candidatos a ocupar un puesto de elecci&oacute;n popular. Asimismo, se&ntilde;ala que los procesos de selecci&oacute;n de candidatos ser&aacute;n democr&aacute;ticos si son incluyentes, libres, confiables y (peri&oacute;dicamente) competitivos. No obstante, tambi&eacute;n menciona que estos principios pueden tener contradicciones entre ellos. Es el caso de los partidos que abren sus m&eacute;todos para permitir una mayor participaci&oacute;n, pues aunque este objetivo se logra, es generalmente a costa de la representaci&oacute;n de ciertos grupos, como las mujeres. El autor concluye se&ntilde;alando que lo ideal es equilibrar &oacute;ptimamente los principios.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Intra&#45;party democracy and party finance" es t&iacute;tulo del cap&iacute;tulo en el que Susan E. Scarrow analiza la manera en que son financiados los procesos de selecci&oacute;n de candidatos. Como lo se&ntilde;ala la autora, los factores que m&aacute;s influyen en los costos de campa&ntilde;a interna son: a) la competitividad, b) el tama&ntilde;o y la distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica de los potenciales votantes, c) la duraci&oacute;n de las campa&ntilde;as, y d) las reglas con respecto al uso del dinero recaudado y los topes de gasto. Por su parte, las fuentes principales de financiamiento son: a) fondos p&uacute;blicos, b)grandes contribuciones privadas, c) peque&ntilde;as contribuciones privadas, y d) aportes de miembros del partido con cargos p&uacute;blicos. Scarrow llama la atenci&oacute;n sobre el hecho de que el modelo que se elija puede alterar la distribuci&oacute;n de poder dentro del partido, pues quienes aportan recursos y quienes los administran adquieren por este hecho una mayor influencia en la toma de decisiones. Por &uacute;ltimo, se&ntilde;ala que deben considerarse las implicaciones financieras de democratizar los partidos, pues esto puede acarrear enormes costos que terminar&iacute;an por aumentar la influencia de los grandes donantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &uacute;ltimo ensayo, "Problematizing intra&#45;party democracy", los coordinadores de la obra se&ntilde;alan que si bien no existe un acuerdo generalizado sobre la conveniencia de implantar mecanismos de democracia interna en los partidos, aun si lo hubiera, habr&iacute;a que ponerse de acuerdo despu&eacute;s sobre c&oacute;mo desarollar &eacute;stos, ya que la democracia interna consta de diversos valores (como rendici&oacute;n de    cuentas, participaci&oacute;n, inclusi&oacute;n o res</font><font face="verdana" size="2">ponsabilidad) que pueden entrar en conflicto. Asimismo, reflexionan sobre el cambio de naturaleza de los partidos en el nuevo contexto en el cual se les regula de manera creciente, y se preguntan (sin dar respuesta) si realmente podremos seguir hablando de procesos intrapartidistas cuando existe una tendencia a que sea el Estado el que los organiza, y cuando la militancia deja de ser un requisito para poder participar en ellos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, esta obra constituye un aporte fundamental en el estudio de la democracia intrapartidista. Su principal virtud se halla en reunir el trabajo de los m&aacute;s importantes especialistas en el tema a nivel mundial. Como se ha visto, los ensayos que componen la obra fueron escritos desde diferentes perspectivas y abordan distintos aspectos de la democratizaci&oacute;n interna de los partidos; sin embargo, es necesario se&ntilde;alar que a&uacute;n falta mucho para agotar el tema. En este sentido, valdr&iacute;a la pena completar el trabajo con estudios sobre la posici&oacute;n que han tomado los partidos respecto a la democracia interna, en relaci&oacute;n con su ideolog&iacute;a; los avances en la materia comparando las distintas regiones del mundo democr&aacute;tico, y las consecuencias que establecer mecanismos de democracia interna puede tener sobre aspectos como la cohesi&oacute;n interna, la mejora en la imagen p&uacute;blica o el &eacute;xito electoral.</font></p>      ]]></body>
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