<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0188-2503</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista mexicana de sociología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Mex. Sociol]]></abbrev-journal-title>
<issn>0188-2503</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Sociales]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0188-25032005000400010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ciudad de cuarzo: Arqueología del futuro en Los Ángeles]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vite Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Miguel Ángel]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Alicante  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Alicante ]]></addr-line>
<country>España</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<volume>67</volume>
<numero>4</numero>
<fpage>840</fpage>
<lpage>846</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-25032005000400010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0188-25032005000400010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0188-25032005000400010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mike Davis. Traducci&oacute;n de Rafael Reig. Ciudad de cuarzo. Arqueolog&iacute;a del futuro en Los &Aacute;ngeles.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Miguel &Aacute;ngel Vite P&eacute;rez*</font></b></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b> (Madrid: Ediciones Lengua de Trapo SL, 2003).</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*Doctor en Sociolog&iacute;a por la Universidad de Alicante, Espa&ntilde;a.</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mike Davis es profesor de teor&iacute;a urbana en el Instituto de Arquitectura del Sur de California (Estados Unidos), donde ha desarrollado investigaciones acerca del impacto social que ha tenido la transformaci&oacute;n del espacio urbano por parte de los diversos intereses econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos, para excluir a los barrios de las minor&iacute;as &eacute;tnicas no solamente de los planes y programas de desarrollo urbano sino del bienestar social, criminalizando la miseria.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Al mismo tiempo ha estudiado la fragmentaci&oacute;n del espacio urbano residencial, habitado principalmente por los anglosajones, que lo han edificado para aislarse de la miseria urbana, es decir, del inmenso ej&eacute;rcito de pobres que viven en los espacios p&uacute;blicos como los parques y las calles de los centros urbanos.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe mencionar que este libro apareci&oacute; en ingl&eacute;s en el a&ntilde;o de 1990, sin embargo, se ha convertido en un cl&aacute;sico para comprender los procesos socioecon&oacute;micos y culturales que ha creado el paisaje urbano en la ciudad de Los &Aacute;ngeles, caracterizado por la exclusi&oacute;n, que desde un punto de vista sociol&oacute;gico ha significado la derrota de los proyectos comunitarios y alternativos gestados en la d&eacute;cada de los sesenta y setenta del siglo XX, en favor de una pol&iacute;tica social de integraci&oacute;n racial con beneficios materiales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras, la desindustrializaci&oacute;n de Los &Aacute;ngeles ha incrementado las tasas de desempleo, lo que ha permitido la expansi&oacute;n del negocio del narcomenudeo y, a su vez, reforzado los programas de combate y prevenci&oacute;n del delito orientados a reprimir a los habitantes de los barrios deteriorados, poblados por latinos y negros, estigmatiz&aacute;ndolos como criminales, lo cual ha legitimado la violencia policial contra ellos. Esto ha tra&iacute;do cambios en la arquitectura para "expulsar", por ejemplo de los parques, a los "sin techo" mediante un mecanismo que funciona en las noches para impedir que las bancas sean usadas como camas: las empapan de agua.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero a pesar de su pasado, Los &Aacute;ngeles se reproduce con la ayuda de la mano de obra inmigrante y barata, con la presencia del capital asi&aacute;tico y de los promotores inmobiliarios que prometen, teniendo de por medio la autopista, casas de ensue&ntilde;o localizadas lejos de la contaminaci&oacute;n ambiental y de los que sufren la miseria (p&aacute;g. XXIV).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro se divide en siete cap&iacute;tulos que proporcionan una visi&oacute;n no solamente general sino completa del pasado y futuro de esta ciudad, que es un objeto de consumo que se anuncia y se vende. En el primer cap&iacute;tulo Davis analiza el pasado, que tuvo como origen la edificaci&oacute;n de asentamientos que permitieran mantener la salud y la fortuna, aprovechando la luz solar. Por ejemplo, en 1884, el periodista Charles Fletcher Lummis, aquejado de malaria, se traslad&oacute; al sur de California desde Ohio con la finalidad de mejorar su salud porque le hab&iacute;a conferido al sol poderes curativos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los &Aacute;ngeles era una ciudad peque&ntilde;a de campo, con poca agua y capital, sin carb&oacute;n ni puerto, pero en 1915 ya era una ciudad de un mill&oacute;n de habitantes, con un r&iacute;o artificial tra&iacute;do de las sierras y un puerto financiado por la federaci&oacute;n, una industria del petr&oacute;leo y calles y avenidas donde se pod&iacute;a ver la construcci&oacute;n de varios rascacielos. Esta situaci&oacute;n revela que Los &Aacute;ngeles fue una creaci&oacute;n del capital inmobiliario y de la especulaci&oacute;n (p&aacute;g. 8).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra de las atracciones de la ciudad, como parte de sus principales activos, fue que all&iacute; no cab&iacute;an los sindicatos de trabajadores y cuando se realiz&oacute; una huelga de ferrocarrileros se declar&oacute; ilegal, lo que sell&oacute; una alianza entre los banqueros y magnates del transporte, encabezados por el coronel Otis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n se convirti&oacute; en refugio de un grupo de artistas independientes, supuestamente vanguardistas, que en los a&ntilde;os veinte del siglo pasado recibieron influencia de los muralistas mexicanos, pero r&aacute;pidamente su impulso creador sufri&oacute; las consecuencias de la represi&oacute;n. El muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, en 1930, decor&oacute; la Olvera Street con el mural "Tropical America", que representaba a un pe&oacute;n crucificado bajo un &aacute;guila airada, evocando la barbarie imperial de la colonizaci&oacute;n anglosajona, mural que fue m&aacute;s tarde borrado por sus mecenas. Entonces la ciudad les pareci&oacute; poca cosa a los emigrados intelectuales europeos por su ausencia de cultura urbana (p&aacute;gs. 16&#45;17).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, la cultura en Los &Aacute;ngeles es producto de una promoci&oacute;n financiera privada que ha creado un mercado del arte, hace donaciones a los museos, concede premios de arquitectura, domina a los trabajadores del arte y del dise&ntilde;o urbano, controla tambi&eacute;n el dinero p&uacute;blico para el arte y niega las expresiones culturales del tercer mundo que se dan en la ciudad (p&aacute;gs. 53&#45;67).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo tiene como objetivo visualizar qui&eacute;n gobierna la ciudad porque ya no son, como lo fue en un primer momento, los <i>wasp</i> (los blancos protestantes), sino los inversionistas asi&aacute;ticos, sobre todo los japoneses, quienes han consolidado su poder econ&oacute;mico a partir de la d&eacute;cada de los ochenta del siglo XX. Adem&aacute;s, su poder econ&oacute;mico se ha traducido en un control de los gobiernos locales, que los han beneficiado mediante el no pago de impuestos, incluso evitando dar grandes concesiones a los obreros y sindicatos e impidiendo la presencia constante de una reforma social, lo que ha significado la derrota de la participaci&oacute;n ciudadana (p&aacute;gs. 79&#45;81). Davis concluye este cap&iacute;tulo afirmando que Los &Aacute;ngeles en el siglo XXI ser&aacute; una ciudad dep&oacute;sito para grandes bancos y monopolios tecnol&oacute;gicos con sede en otros sitios, con una &eacute;lite anglosajona reducida al consumismo de lujo o a ser sementales (p&aacute;g. 120).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 3, titulado "Una revoluci&oacute;n silenciosa", Davis analiza el significado de las protestas vecinales, considerando que los propietarios de viviendas en Los &Aacute;ngeles aman m&aacute;s sus bienes inmuebles que a sus hijos, por tanto, comunidad quiere decir homogeneidad de raza, de clase y del valor de los inmuebles. As&iacute;, el movimiento social m&aacute;s fuerte del sur de California es el de los vecinos de la clase acomodada, que se han organizado para defender el valor de sus inmuebles y la exclusividad del vecindario (p&aacute;gs. 126&#45;127).</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces, las llamadas asociaciones de propietarios son en realidad sindicatos de un segmento de la clase media y los que tienen intereses comunes como resultado de la copropiedad y de la urbanizaci&oacute;n planificada. Esta situaci&oacute;n se ha convertido, al menos en las afueras de Los &Aacute;ngeles, en una batalla por el separatismo, es decir, en la creaci&oacute;n de un archipi&eacute;lago de soberan&iacute;as locales, fragmentadas, resultado de la colaboraci&oacute;n entre los promotores y agentes inmobiliarios para planificar la segregaci&oacute;n racial y de clase en &aacute;reas residenciales surgidas durante la posguerra (p&aacute;gs. 137&#45;138).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero durante la &eacute;poca de la guerra de Vietnam, la construcci&oacute;n de apartamentos dio paso a una rebeli&oacute;n contra la densidad, porque destru&iacute;a el para&iacute;so de las viviendas unifamiliares en calles tranquilas. As&iacute;, en el condado de Orange, en 1960, m&aacute;s de dos tercios de las nuevas viviendas construidas all&iacute; eran unifamiliares; al final de la d&eacute;cada, 60% de las nuevas construcciones estaba conformada por apartamentos, pero esto es consecuencia de la entrada en el mercado inmobiliario de j&oacute;venes parejas con un menor poder adquisitivo. Esto oblig&oacute; a los promotores a presionar a las agencias de planeaci&oacute;n urbana para permitir la construcci&oacute;n en las monta&ntilde;as y en el desierto. As&iacute; se construyeron viviendas unifamiliares en las colinas de Agoura y La Puente y en los valles de Conjeo, Santa Clarita, Simi y Saddleback, en las llanuras de San Bernardino y San Jacinto y en el desierto de Mojave, alrededor de Palmdale (p&aacute;gs. 147&#45;148).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fueron los ricos y no los despose&iacute;dos los que protestaron contra la </font><font face="verdana" size="2">"densidad" y los que ganaron fueron los propietarios de las zonas residenciales m&aacute;s viejas de la costa sur de California: a fines de los a&ntilde;os setenta, su vivienda costaba 1000 d&oacute;lares por debajo de la media; seis a&ntilde;os m&aacute;s tarde costaba 42 400 d&oacute;lares por encima de la media (p&aacute;g. 154).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero en los a&ntilde;os ochenta, durante la era conservadora del presidente Ronald Reagan, los propietarios defendieron una regulaci&oacute;n del mercado urbano para favorecer un crecimiento lento. En otras palabras, en 1986, las asociaciones de propietarios apoyaron la llamada Proposici&oacute;n U, que fue realmente una defensa pol&iacute;tica de la gesti&oacute;n del crecimiento de sus vecindarios habitados solamente por blancos (p&aacute;g. 161).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior tuvo como antecedente la recomendaci&oacute;n del alcalde Yorty quien, en 1969, estableci&oacute; el reconocimiento de los vecindarios como unidades de gobierno con sus consejos electivos y representantes designados, para evitar la "invasi&oacute;n" en las &aacute;reas blancas. Esta visi&oacute;n fue asumida por el mismo director de la planificaci&oacute;n de la ciudad, Calvin Hamilton (19681985), para la revisi&oacute;n del anticuado Plan General de la Ciudad, respondiendo a las presiones de los propietarios blancos (p&aacute;g. 162).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, si los asuntos de finales de los a&ntilde;os setenta en el valle de San Fernando eran los impuestos, escolarizaci&oacute;n con autobuses y densidad de poblaci&oacute;n, &eacute;stos fueron sustituidos en los a&ntilde;os ochenta por protestas peque&ntilde;as <i>(nimby):</i> contra los atascos, la abundancia de peque&ntilde;os supermercados, la ampliaci&oacute;n del aeropuerto, los pupitres de los colegios, la demolici&oacute;n de un restaurante, la construcci&oacute;n de un centro de tratamiento para drogadictos, etc&eacute;tera. Incluso la esposa del presidente, Nancy Reagan, tuvo que aceptar el rechazo de los planes para edificar el Centro Nancy Reagan de tratamiento para drogadictos en un centro m&eacute;dico desocupado del valle (p&aacute;g. 177).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, el crecimiento lento fue un factor de divisi&oacute;n &eacute;tnica entre los residentes de los barrios pobres y las &aacute;reas residenciales habitadas por los blancos ricos (p&aacute;gs. 185&#45;187).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, como se&ntilde;ala Mike Davis en el cap&iacute;tulo cuatro, Los &Aacute;ngeles se convierte en una fortaleza caracterizada por la violencia, ya que en los jardines cortados con esmero se han plantado letreros que advierten que puede existir una respuesta armada por parte de polic&iacute;as privados que resguardan los muros auxiliados por vigilancia electr&oacute;nica. Este dise&ntilde;o fue impulsado por el arquitecto estrella de Hollywood, Frank Gehry, autor de una biblioteca que asemejaba un fuerte de la Legi&oacute;n Extranjera, lo que dio inicio a la aparici&oacute;n de la ciudad carcelaria, que aceler&oacute; la polarizaci&oacute;n social impulsada durante la administraci&oacute;n Reagan (p&aacute;gs. 194&#45;195).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciudad fortaleza separa a los ricos de los lugares de "terror", donde la polic&iacute;a ha emprendido un plan de combate y exterminio contra los pobres, considerados no solamente como criminales sino como incorregibles. Para Davis esto es una segunda guerra civil que comenz&oacute; en los a&ntilde;os sesenta y se ha institucionalizado en la estructura misma del espacio urbano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya no existe el viejo equilibrio entre represi&oacute;n y reforma, porque ha sido sustituido por una guerra en contra de los intereses de los pobres urbanos. Por eso, la posmodernidad de Los &Aacute;ngeles significa una mezcla de dise&ntilde;o urbano, arquitectura y maquinaria policial como parte de una estrategia de seguridad global.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La actividad p&uacute;blica se da en compartimentos funcionales y la circulaci&oacute;n es interna, como en los grandes centros comerciales, bajo la vigilancia de la polic&iacute;a privada, lo que excluye la mezcla de clases y la b&uacute;squeda del pleno empleo, as&iacute; como a los millones de inmigrantes que viven en guetos y barrios, ansiosos de alternativas de ocio p&uacute;blico, porque los parques est&aacute;n abandonados y las playas son de acceso privado, las bibliotecas se cierran, las asociaciones juveniles est&aacute;n prohibidas y las calles est&aacute;n desoladas y son consideradas peligrosas (p&aacute;g. 197).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que cay&oacute; el muro de Berl&iacute;n, en Los &Aacute;ngeles contin&uacute;a la "guerra fr&iacute;a" en las calles del centro, donde los lavabos p&uacute;blicos han sido demolidos. El &uacute;nico que quedaba, Skid Row, fue destruido con ayuda de la polic&iacute;a para ahuyentar a los sin techo. En consecuencia, los pobres y marginados han sido estigmatizados como criminales y la polic&iacute;a privada y p&uacute;blica cumple su funci&oacute;n de reprimirlos, usando helic&oacute;pteros, c&aacute;maras de rayos infrarrojos para tener una visi&oacute;n nocturna, junto con el toque de queda y el establecimiento de retenes en las entradas de los barrios donde viven las llamadas clases "peligrosas". Los espect&aacute;culos musicales p&uacute;blicos para estos infortunados o damnificados del proceso de desindustrializaci&oacute;n de Los &Aacute;ngeles han sido cancelados (p&aacute;gs. 204&#45;224).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo cinco, Davis se&ntilde;ala que el proceso de desindustrializaci&oacute;n ha provocado que, debido al desempleo, y ante la falta de opciones para los pobres e inmigrantes, sea el narcomenudeo una actividad que les permita sobrevivir. Esta situaci&oacute;n gener&oacute; que la polic&iacute;a reforzara su estrategia de represi&oacute;n contra ellos, llam&aacute;ndolos "narcoterroristas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo si en el pasado, sobre todo en los a&ntilde;os sesenta y setenta, los grupos o bandas eran una forma de cohesi&oacute;n social y de lucha por reivindicar los derechos de las minor&iacute;as, ahora se han convertido en una pieza de las actividades del tr&aacute;fico de coca&iacute;na y sus derivados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras tanto la polic&iacute;a, con la ayuda de los medios electr&oacute;nicos &#151;que magnifican la violencia que tiene sus bases en la pobreza y el desempleo juvenil&#151; lleva a cabo la llamada Operaci&oacute;n Martillo, caracterizada por la invasi&oacute;n de barrios de pobres para realizar detenciones arbitrarias. En 1988 mataron a tiros a un alba&ntilde;il jubilado de 82 a&ntilde;os, justificando su acci&oacute;n con el pretexto de que las bandas de narcotraficantes alquilaban sus domicilios a los ancianos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese mismo a&ntilde;o, en el lado oeste del centro de Los &Aacute;ngeles, donde exist&iacute;a un centro que atend&iacute;a a los refugiados salvadore&ntilde;os con la ayuda de la iglesia y algunos miembros de la Mara Salvatrucha &#151;conocida en ingl&eacute;s como Crazy Riders&#151;, la polic&iacute;a impidi&oacute; que la iglesia realizara un baile, acus&aacute;ndola de ser un centro de reuni&oacute;n de bandas peligrosas. Al mismo tiempo, para debilitar a la Mara, con la ayuda del Instituto Nacional de Migraci&oacute;n se realizaron detenciones y deportaciones (p&aacute;gs. 229&#45;246).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la poblaci&oacute;n negra las oportunidades de mejor vida se han esfumado ya que el empleo fabril se ha reducido a peque&ntilde;os talleres de salario m&iacute;nimo, que en la d&eacute;cada de los ochenta fueron refugio de los latinos inmigrantes para producir muebles y art&iacute;culos perecederos como juguetes y ropa. Por tanto, a los j&oacute;venes negros no les ha quedado m&aacute;s que recurrir a la econom&iacute;a alternativa del delito y el narcotr&aacute;fico y los ricos siguen con sus privilegios fiscales, lo que se ha traducido en falta de inversi&oacute;n p&uacute;blica para atender sus necesidades, fortaleciendo la segregaci&oacute;n urbana (p&aacute;gs. 263&#45;276).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, en el cap&iacute;tulo seis, el autor denuncia la actuaci&oacute;n de la arquidi&oacute;cesis de Los &Aacute;ngeles, por gozar de privilegios a pesar de que los rezagos de la poblaci&oacute;n de inmigrantes latinos, en su mayor&iacute;a cat&oacute;licos, siguen acumul&aacute;ndose. La arquidi&oacute;cesis es un terrateniente que cuenta con m&aacute;s de 900 parcelas valoradas en varios miles de millones de d&oacute;lares. El padre Luis Olivares y sus compa&ntilde;eros claretianos y jesuitas del Downtown, representaron la opci&oacute;n de preferencia para los pobres basada en la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n; sin embargo, en los a&ntilde;os veinte, la arquidi&oacute;cesis, marcada desde entonces por su conservadurismo, apoy&oacute; a los cristeros en M&eacute;xico, incluso estaba en favor de una eventual invasi&oacute;n estadunidense. Ello signific&oacute; que las opciones en favor de los pobres fueran con el tiempo limit&aacute;ndose y posteriormente extingui&eacute;ndose (p&aacute;gs. 282&#45;323).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, en el cap&iacute;tulo siete, el autor describe el futuro de Los &Aacute;ngeles vali&eacute;ndose de la met&aacute;fora de la escavadora que utilizan los promotores inmobiliarios, dise&ntilde;adores de una ciudad polarizada y desigual, que han arrasado con todo aquello que les puede resultar un obst&aacute;culo (p&aacute;gs. 328&#45;381).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concluyo se&ntilde;alando que la lectura de este libro resulta urgente para comprender las contradicciones socioecon&oacute;micas que se manifiestan en una ciudad transformada a imagen y semejanza de las necesidades de los ricos, beneficiados con el modelo de desarrollo neoliberal que olvida el bienestar de amplias capas de la sociedad estadunidense, algo que se asemeja, hasta cierto punto, a lo que sucede en algunas ciudades capitales de Am&eacute;rica Latina en este inicio del siglo XXI.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> V&eacute;ase Mike Davis, <i>&iquest;Qui&eacute;n mat&oacute; a Los &Aacute;ngeles?</i> Traducci&oacute;n de Jacinto Barrera Bassols y Juan Cristi&aacute;n Guti&eacute;rrez. M&eacute;xico: Pesebre, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8790397&pid=S0188-2503200500040001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> <i>Cfr.:</i> Mike Davis, <i>M&aacute;s all&aacute; de Blade Runner. Control urbano: la ecolog&iacute;a del miedo,</i> Barcelona: Virus Folleto.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8790399&pid=S0188-2503200500040001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Davis]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mike]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Barrera Bassols]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jacinto]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gutiérrez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan Cristián]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[¿Quién mató a Los Ángeles?]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-name><![CDATA[Pesebre]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Davis]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mike]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Más allá de Blade Runner. Control urbano: la ecología del miedo]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Virus Folleto]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
