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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Planeción binacional y cooperación transfronteriza en la frontera México-Estados Unidos]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a bibliogr&aacute;fica</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><i><font face="verdana" size="4"><b>Planeci&oacute;n binacional y cooperaci&oacute;n transfronteriza en la frontera M&eacute;xico&#45;Estados Unidos</b></font></i></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Antonio Trujeque*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>C&eacute;sar M. Fuentes y Sergio Pe&ntilde;a (coordinadores), El Colegio de la Frontera Norte y Universidad Aut&oacute;noma de Ciudad Ju&aacute;rez, 2005, 271 pp.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador de El Colegio de la Frontera Norte, Direcci&oacute;n Regional Noreste.</i> Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="mailto:jatrujeque@terra.com">jatrujeque@terra.com</a>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las grandes tendencias en la historia de Am&eacute;rica del Norte es la interacci&oacute;n cada vez mayor entre los pa&iacute;ses que conforman el subcontinente. En el caso de la frontera M&eacute;xico&#45;Estados Unidos, el libro <i>Planeaci&oacute;n binacional y cooperaci&oacute;n transfronteriza en la frontera M&eacute;xico&#45;Estados Unidos</i> se ocupa de un aspecto que viene reclamando una atenci&oacute;n creciente entre los actores econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y sociales de ambos lados de la frontera: la planeaci&oacute;n binacional. &iquest;C&oacute;mo se ha ejecutado? &iquest;Cu&aacute;les son sus retos a futuro? &iquest;Qu&eacute; lecciones ha ido dejando a lo largo de su implementaci&oacute;n? Los 10 cap&iacute;tulos que componen la obra abordan, desde perspectivas distintas, tal problem&aacute;tica, si bien en algunos de los trabajos es reconocible una divergencia mayor en el enfoque, en el sujeto y en la conceptualizaci&oacute;n. En otras palabras, el libro muestra ciertos equilibrios y desequilibrios internos, lo cual vendr&iacute;a a ser la expresi&oacute;n de lo amplio y a veces poco preciso que es el campo de investigaci&oacute;n dedicado a la planeaci&oacute;n, sin dejar de lado los aportes te&oacute;rico&#45;metodol&oacute;gicos conseguidos hasta el presente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay trabajos donde campea una preocupaci&oacute;n por proponer un marco te&oacute;rico desde el cual aprehender y abordar la problem&aacute;tica fronteriza en general, y el de su planificaci&oacute;n en particular. As&iacute;, James Pick <i>et al.</i> (cap&iacute;tulo "U.S.&#45;Mexico Border Planning in the Context of Border Interchange", pp. 133&#45;163)<sup><a href="#nota">1</a></sup> retoman el modelo propuesto por Barbara Morehouse,<sup><a href="#nota">2</a></sup> compuesto por siete funciones; a saber: membrana, red, facilitador, filtro, umbral, pan&oacute;ptico y <i>fulcrum</i><sup><a href="#nota">3</a></sup> Seg&uacute;n Pick <i>et al.,</i> a lo largo de la franja M&eacute;xico&#45;Estados Unidos es posible clasificar los puertos y ciudades de entrada de acuerdo con cu&aacute;les de esas siete funciones fronterizas son las predominantes. Pick <i>et al.</i> no dejan de se&ntilde;alar el car&aacute;cter program&aacute;tico del trabajo vertido en el libro, pues es necesario realizar m&aacute;s investigaci&oacute;n para probar las bondades y la validez del esquema funcional propuesto, si bien el cap&iacute;tulo del cual es coautor avanza en una clasificaci&oacute;n sectorial (industria maquiladora, turismo, migraci&oacute;n y comercio) dentro de las siete variables funcionales. Para los autores de esta parte, la teorizaci&oacute;n sobre las funciones desempe&ntilde;adas por la localizaci&oacute;n fronteriza enmarcar&iacute;a de manera precisa los intentos de planificar el desarrollo regional, considerando que el peso espec&iacute;fico de cada variable funcional podr&iacute;a ser un indicador sobre el rumbo, tanto econ&oacute;mico como urbano&#45;regional, que la planea&#45;ci&oacute;n puede inducir, corregir o consolidar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Sergio Pe&ntilde;a (pp. 75&#45;100) se refiere a una variable de la planeaci&oacute;n a la que a menudo no se le presta la importancia que tiene. Se trata, ni m&aacute;s ni menos, de las formas legales de apropiaci&oacute;n y de propiedad del territorio. Parecer&iacute;a, en efecto, que los planes tienen como referente un territorio no <i>juridificado,</i> es decir, donde no hay agentes ni instituciones que detenten alguna forma legal, pre&ntilde;ada de consecuencias jur&iacute;dicas, de propiedad sobre los suelos. Pe&ntilde;a, con toda raz&oacute;n, muestra en su estudio las enormes diferencias que hay entre los reg&iacute;menes legales de propiedad vigentes en M&eacute;xico (herencia jur&iacute;dica procedente del derecho romano) y en Estados Unidos (herencia que, a su vez, proviene de la <i>Common Law</i> anglosajona). Otra enorme diferencia procede de las ramas o materias <i>jur&iacute;dico&#45;administrativas</i> que funcionan en los dos pa&iacute;ses. No hay que dejar de lado, como Pe&ntilde;a lo subraya, que la planeaci&oacute;n es <i>siempre</i> una forma de actuar sobre un territorio que est&aacute; <i>apropiado</i> (seg&uacute;n las constituciones pol&iacute;ticas y sus leyes reglamentarias)<sup><a href="#nota">4</a></sup> y <i>regulado</i> desde disposiciones administrativas. En la planeaci&oacute;n se conjuga el registro jur&iacute;dico de la propiedad con el registro jur&iacute;dico&#45;administrativo de la regulaci&oacute;n del territorio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, en M&eacute;xico tenemos una planea&#45;ci&oacute;n de tintes descentralizadores, pues diversas facultades de regulaci&oacute;n y gesti&oacute;n del territorio se han venido descentralizando desde los niveles estatales y federales hacia los de tipo municipal. Este matiz procede, en parte, de la consistencia jur&iacute;dica del derecho administrativo mexicano, y tambi&eacute;n, en parte, de la historia nacional, de car&aacute;cter fuertemente centralista. En el caso de Estados Unidos, se trata de un esquema de regulaci&oacute;n m&aacute;s de tipo <i>pol&iacute;tico</i> y <i>devolutivo,</i> en el sentido de que se <i>devuelven</i> a los gobiernos las facultades regulativas de planeaci&oacute;n que no est&aacute;n formalmente <i>juridificadas</i> o estatuidas en las leyes o en la propia <i>Constituci&oacute;n</i> norteamericana. En suma, Sergio Pe&ntilde;a nos describe la serie de obst&aacute;culos jur&iacute;dicos que dificultan la planeaci&oacute;n binacional del territorio, sin dejar de mencionar los avances de cooperaci&oacute;n transfronteriza, como los expresados en la Comisi&oacute;n de Cooperaci&oacute;n Ecol&oacute;gica Fronteriza (Cocef). Pe&ntilde;a sugiere que habr&iacute;a que dise&ntilde;ar un esquema de acuerdos local&#45;local&#45;binacional donde se allanen o resuelvan las diferencias regulativas sobre el territorio, como v&iacute;a para lograr una eficaz planeaci&oacute;n trans&#45;fronteriza. Sin embargo, esas diferencias jur&iacute;dicas est&aacute;n y seguir&aacute;n estando ah&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Francisco J. Llera (pp. 101&#45;132) se inscribe en un plano anal&iacute;tico donde se intenta identificar a los <i>agentes sociales</i> de la planeaci&oacute;n en la regi&oacute;n Paso del Norte. El autor se interesa sobre todo en las coaliciones formadas por: <i>a)</i> agentes que detentan la propiedad de suelos factibles de ser planeados en su uso urbano&#45;regional, y <i>b)</i> pol&iacute;ticos con la facultad de impulsar y poner en pr&aacute;ctica los planes. En el caso mexicano hay una vinculaci&oacute;n org&aacute;nica entre pol&iacute;ticos y agentes inmobiliarios: los planes, a menudo, se proponen incidir sobre el suelo en que ambos actores han convenido, de acuerdo con sus intereses econ&oacute;micos (elevar el precio del suelo urbanizable) y pol&iacute;ticos. En Estados Unidos no se encuentra tan marcada esa coalici&oacute;n entre agentes inmobiliarios y pol&iacute;ticos, ya que la influencia de los partidos pol&iacute;ticos es m&aacute;s difusa que en el caso mexicano, donde las luchas partidistas entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acci&oacute;n Nacional (PAN) tienen una fuerte resonancia. En todo caso, el trabajo de Llera nos llama la atenci&oacute;n sobre el hecho de que la planeaci&oacute;n urbano&#45;regional es un producto de una coalici&oacute;n de agentes, cuyos intereses y diferencias se dirimen en una arena pol&iacute;tica distinta. De ah&iacute; que los intentos de planeaci&oacute;n binacional tendr&iacute;an que considerar una negociaci&oacute;n en el nivel de las elites o coaliciones que, de una parte, detentan la propiedad del suelo y, de otra, tienen el poder pol&iacute;tico y la facultad administrativa para materializar los planes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&eacute;sar M. Fuentes (pp. 217&#45;241) nos propone el seguimiento de una experiencia de planeaci&oacute;n hecha, seg&uacute;n sus palabras, "de abajo hacia arriba". Se trata de c&oacute;mo el <i>Plan estrat&eacute;gico de Ju&aacute;rez</i><sup><a href="#nota">5</a></sup> ha sido el producto de una tarea de consensos y convergencias entre entidades de gobierno, organismos del sector empresarial, instituciones de educaci&oacute;n e investigaci&oacute;n y organizaciones no gubernamentales. El <i>leitmotiv</i> del plan en cuesti&oacute;n es el de responder, a largo plazo, al reto global de la implantaci&oacute;n de industrias maquiladoras en esa regi&oacute;n en particular, pues en los &uacute;ltimos a&ntilde;os varias empresas han cerrado sus puertas para &#151;supuestamente&#151; irse a China. En este contexto, donde han menguado algunas de las que fueron ventajas locacionales comparativas de la frontera norte mexicana (en lo esencial, el bajo costo de la mano de obra y del transporte), las entidades y organismos se&ntilde;alados coincidieron en dise&ntilde;ar un plan industrial que recogiera las ventajas locacionales de la regi&oacute;n Paso del Norte, con especial atenci&oacute;n en la sustentabilidad y la participaci&oacute;n ciudadana. El trabajo de Fuentes nos recuerda que los procesos de la globalizaci&oacute;n no son, <i>a priori,</i> una suerte de "tendencia objetiva inescapable", de cuyas consecuencias los agentes sociales no pueden sino ajustarse o, en el peor de los casos, conformarse pasivamente. Por el contrario, la convergencia de agentes, acciones e intereses puede situar cierta localidad&#45;regi&oacute;n de manera provechosa en el marco de la globalizaci&oacute;n. El <i>Plan estrat&eacute;gico de Ju&aacute;rez</i> trata, pues, de ir m&aacute;s all&aacute; de la sola funci&oacute;n reguladora y administrativa, y se&ntilde;ala los puntos fuertes de la ciudad&#45;regi&oacute;n para su desarrollo industrial y econ&oacute;mico. Es interesante ver que al plan lo representa una <i>asociaci&oacute;n civil</i> en la que se organiz&oacute; ese conglomerado de entidades y organismos. Con esta modalidad de organizaci&oacute;n se pretenden evitar las rigideces jur&iacute;dicas que, muy a menudo &#151;como lo se&ntilde;al&oacute; Sergio Pe&ntilde;a&#151;, limitan a los gobiernos formales en sus intentos por establecer la planeaci&oacute;n transfronteriza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llama la atenci&oacute;n que tres de los 10 trabajos tengan como eje la gesti&oacute;n binacional del agua. As&iacute;, Rodr&iacute;guez L&oacute;pez (pp. 17&#45;28), Debra J. Little (pp. 51&#45;74) y Va&#45;rady y Browning&#45;Aiken (pp. 165&#45;183) nos muestran que alrededor de la problem&aacute;tica t&eacute;cnica y social que implica la gesti&oacute;n del agua se han articulado instituciones y pr&aacute;cticas de cooperaci&oacute;n binacional que, en general, funcionan de manera adecuada, si bien es muy notorio que del lado mexicano las competencias t&eacute;cnicas a&uacute;n tienen que desarrollarse para alcanzar el nivel existente en Estados Unidos. El hecho de que exista una fuerte cobertura institucional transfronteriza (sobre todo en la Comisi&oacute;n Internacional de L&iacute;mites y Aguas &#151;CILA&#151; y en la Cocef) permite que en este campo de la gesti&oacute;n de los recursos acu&iacute;feros la planeaci&oacute;n muestre mayor eficacia. En general, estos tres trabajos se distinguen por su car&aacute;cter altamente descriptivo, mediante el cual podemos identificar al detalle los puntos de los planes, sus mecanismos de implementaci&oacute;n y cooperaci&oacute;n, as&iacute; como las facultades de cada entidad participante. En este mismo tenor &#151;es decir, de un aporte descriptivo&#151; tenemos el trabajo de V&aacute;zquez Castillo (pp. 243&#45;271), el cual versa sobre experiencias de planeaci&oacute;n en Sierra Blanca (Chihuahua y Texas) y Brownsville (Texas)&#45;Matamoros (Tamaulipas). Otro cap&iacute;tulo que tambi&eacute;n se caracteriza por su tono descriptivo es el propuesto por Pavlakovich&#45;Kochi (pp. 29&#45;50), en el cual la autora propone una serie de indicadores cuantitativos cuyo uso, en cada localidad fronteriza, podr&iacute;a facilitar su ubicaci&oacute;n en la fuerte competencia econ&oacute;mica entre ciudades fronterizas. Estos indicadores, agrupados en cuatro categor&iacute;as (a saber, posici&oacute;n de la regi&oacute;n en el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte &#151;TLCAN&#151; y en los mercados globales; integraci&oacute;n regional entre estados fronterizos lim&iacute;trofes; principales sectores econ&oacute;micos de la regi&oacute;n, y calidad de vida en el contexto nacional de M&eacute;xico y Estados Unidos), permitir&iacute;an tambi&eacute;n ubicar la posici&oacute;n de cierta ciudad&#45;regi&oacute;n en el contexto del TLCAN y de la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, Basilio Verduzco (pp. 185215) nos entrega un trabajo situado m&aacute;s bien en un nivel <i>normativo,</i> en el sentido de los <i>deber ser</i> (imperativos y contenidos <i>deseables)</i> que tendr&iacute;a que integrar una pla&#45;neaci&oacute;n que conjugase los grandes rubros del desarrollo y de la seguridad transfron&#45;teriza, una vez que los eventos de septiembre de 2001 pusieron fuertemente sobre la escena la seguridad interior de Estados Unidos. El autor sugiere que los criterios de seguridad <i>(sospechar</i> de o <i>criminalizar,</i> en el peor de los casos, a los no nacionales) tendr&iacute;an que ser ajustados en el contexto de las relaciones transfronterizas cotidianas y, eventualmente, incorporados a la planeaci&oacute;n binacional tras su filtraje y consenso a trav&eacute;s de mecanismos de participaci&oacute;n ciudadana en ambos lados de la frontera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro rese&ntilde;ado muestra, pues, los haber y los deber de la investigaci&oacute;n centrada en la planeaci&oacute;n en general y en la planeaci&oacute;n transfronteriza en particular. Hay un trabajo centrado en la teor&iacute;a, cinco aportaciones descriptivas, uno instalado en un plano <i>normativo</i> y tres restantes con variada y detallada informaci&oacute;n emp&iacute;rica a partir de la cual puede hallarse la propuesta de <i>teor&iacute;as de rango medio</i> sobre planeaci&oacute;n y campo jur&iacute;dico&#45;administrativo, planeaci&oacute;n y coaliciones pol&iacute;tico&#45;sociales y planeaci&oacute;n y su dise&ntilde;o consensuado desde la convergencia de actores e intereses.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro aporta, en su conjunto, la gama de matices con la cual es hecha y pensada esa pr&aacute;ctica que trata de racionalizar el acceso, uso y preservaci&oacute;n del territorio, y a la cual denominamos <i>planeaci&oacute;n.</i> Los cap&iacute;tulos nos muestran los conflictos, las asimetr&iacute;as administrativas y las muchas convergencias que se articulan en torno a la planeaci&oacute;n. Y tambi&eacute;n nos se&ntilde;alan los caminos que quedan abiertos para su discusi&oacute;n y reflexi&oacute;n en el marco de convergencias y conflictos existentes en la frontera M&eacute;xico&#45;Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Por razones de espacio, en lo subsiguiente referimos s&oacute;lo los n&uacute;meros de p&aacute;gina comprendidos en cada cap&iacute;tulo del libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> 1993, "A Functional Approach to Boundaries in the Context of Environmental Issues", <i>Journal of Borderland Studies,</i> vol. X, n&uacute;m. 2, 1999, pp. 53&#45;73.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3 </sup>Esta palabra es dif&iacute;cil de traducir al espa&ntilde;ol. Se trata, en todo caso, de un mecanismo que equilibra fuerzas opuestas. Barbara Morehouse lo usa para referirse precisamente a la funci&oacute;n de inducir un equilibrio de fuerzas opuestas; por ejemplo, en la frontera Tijuana&#45;San Diego, la l&iacute;nea fronteriza ejerce una funci&oacute;n "equilibrante" en los posibles conflictos de clase que se producir&iacute;an como consecuencia de las asimetr&iacute;as socioecon&oacute;micas entre uno y otro lado de la frontera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> En el caso de Estados Unidos, esta reglamentaci&oacute;n sobre la propiedad se encuentra en particular en las enmiendas 5, 10 y 14. En M&eacute;xico, en los art&iacute;culos 14, 27 y 89 de la <i>Constituci&oacute;n</i> y en la <i>Ley general de asentamientos humanos,</i> si bien hay varias disposiciones que regulan las formas de propiedad en otros ordenamientos, por ejemplo, la <i>Ley de la reforma agraria,</i> para el caso de los ejidos y sus modalidades de enajenaci&oacute;n, traslado, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5 </sup>Fuentes apunta que este plan estaba, en el momento de la publicaci&oacute;n del libro, en fase de construcci&oacute;n y que a&uacute;n no se hab&iacute;an contemplado los mecanismos para una eventual cooperaci&oacute;n transfronteriza.</font></p>      ]]></body>
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