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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Nota cr&iacute;tica</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Cultura popular, identidad y espacio</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Graciela Mart&iacute;nez&#45;Zalce*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigadora del Centro de Investigaciones sobre Am&eacute;rica del Norte, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i> Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="mailto:zalce@servidor.unam.mx">zalce@servidor.unam.mx</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Largu&iacute;simo ha sido el debate sobre las identidades nacionales y la cultura. Se preguntan los te&oacute;ricos si ser&aacute; pertinente todav&iacute;a discutir acerca del primero de estos dos conceptos. Esta nota re&uacute;ne tres textos<sup><a href="#nota">1</a></sup> que, a diferencia de otros, se centran en la cultura popular y en los "valores" para acercarse a las diferencias que pueden, a&uacute;n hoy d&iacute;a, crear nexos de identificaci&oacute;n entre las comunidades. Su aportaci&oacute;n es que parten de las pr&aacute;cticas cotidianas para desarrollar el tema. Dos de los textos est&aacute;n directamente enfocados en la cultura canadiense, cuya larga tradici&oacute;n ensay&iacute;stica sobre la identidad es patente en el canon tanto literario como sociohist&oacute;rico. La construcci&oacute;n de Canad&aacute; como una unidad hecha de diversidades ha estado presente en los discursos de escritores, pintores y cineastas, y tambi&eacute;n en los de cantautores, m&uacute;sicos y hacedores de pol&iacute;ticas culturales. El texto de Tim Edensor estudia espec&iacute;ficamente la construcci&oacute;n de la identidad escocesa, y se utiliza como un marco te&oacute;rico mayor que puede ser de gran utilidad para analizar fen&oacute;menos culturales en cualquier otra parte del mundo. Tanto el de Pevere y Dymond como el de Adams se enfocan en la sociedad canadiense de los a&ntilde;os noventa. Su contraposici&oacute;n nos permite reconocer que, a pesar de los evidentes cambios en los marcos te&oacute;ricos actuales, la noci&oacute;n de identidad no puede ni debe borrarse del espectro de los estudios contempor&aacute;neos sobre la cultura.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La comprensi&oacute;n del concepto de identidad ha variado con las d&eacute;cadas; se le ha sometido a cr&iacute;tica en tanto se le utiliz&oacute;, durante mucho tiempo, para etiquetar, para forzar semejanzas, para homogeneizar. Como ya se apunt&oacute;, en el caso espec&iacute;fico de la cultura canadiense, el debate no ha dejado nunca de estar en el centro de la atenci&oacute;n tanto de la academia como de las pol&iacute;ticas y las industrias culturales. La teor&iacute;a contempor&aacute;nea se&ntilde;ala que al hablar de identidades es importante no perder de vista que &eacute;stas se construyen de diversas maneras, por medio de discursos, pr&aacute;cticas y puntos de vista que, en muchas ocasiones, antagonizan entre ellos. Las identidades parecen anclarse en un pasado del cual provienen; sin embargo, lo que realmente las conforma es el resultado del uso de los recursos que provienen de la historia, la lengua y la cultura en el proceso de devenir y no en el de ser. Despu&eacute;s de confrontaciones y an&aacute;lisis, sabemos que hoy d&iacute;a, al hablar de identidad, no deber&iacute;amos preguntarnos qui&eacute;nes somos o de d&oacute;nde venimos, sino en qu&eacute; nos convertimos a partir de c&oacute;mo hemos sido representados y de qu&eacute; forma estas representaciones han afectado la manera en que nosotros mismos nos referimos a lo que somos y c&oacute;mo construimos nuestras representaciones. Uso y representaci&oacute;n son, entonces, conceptos clave para eliminar la idea de fijeza que subyace en el t&eacute;rmino <i>identidad</i> cuando se le identifica con tradici&oacute;n, canon, homogeneidad.<sup><a href="#nota">2</a></sup> Tim Edensor (2002) rebate a multi&#45;citados te&oacute;ricos como Eric Hobsbawm o Benedict Anderson, por considerar que, al analizar s&oacute;lo las tradiciones y los grandes discursos nacionales con base en la alta cultura y en la cultura oficial, presentan una lectura reduccionista de las identidades nacionales. Su teor&iacute;a se basa en afirmar que, en el terreno afectivo, tanto las formas culturales tradicionales como la pr&aacute;ctica de lo nacional se complementan en ciertos casos y en muchos otros est&aacute;n siendo reemplazadas por significados, im&aacute;genes y actividades derivadas de la cultura popular.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; en nuestra &eacute;poca, resulta insostenible el consenso acerca de la formaci&oacute;n del canon y el reconocimiento universal de la excelencia. Hoy d&iacute;a, la identidad nacional puede identificarse tanto en pel&iacute;culas y productos y estilos televisivos, como en la m&uacute;sica popular y en la moda. &#91;...&#93; Los medios masivos de comunicaci&oacute;n se han convertido en la forma m&aacute;s importante de diseminaci&oacute;n de representaciones de la naci&oacute;n (Edensor, 2002:141).<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su texto, el autor se&ntilde;ala que la experiencia de los medios se ha entretejido con los rituales y las rutinas de la vida diaria y, como efecto de lo anterior, incrusta su recepci&oacute;n temporal y espacial en lo cotidiano, produciendo numerosos contextos a partir de los cuales poder interpretarlos; m&aacute;s a&uacute;n &#45;afirma&#151;, en la actualidad los medios son el campo en el cual se debaten las diversas representaciones de la naci&oacute;n, porque en ellos se da un desarrollo de c&oacute;digos visuales y repertorios sofisticados que se interponen entre el discurso y las instituciones m&aacute;s hegem&oacute;nicas. En el caso del cine, por ejemplo, se da la posibilidad de reciclar y reinterpretar los mitos que confirman los significados, antiguos y nuevos, tanto de la identidad nacional como de la historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a la formaci&oacute;n de identidades colectivas, Edensor se&ntilde;ala:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el din&aacute;mico proceso de formaci&oacute;n de la identidad o de identificaci&oacute;n sucede en la vida insulsa, as&iacute; como tambi&eacute;n en reuniones colectivas m&aacute;s espectaculares, en la puesta en pr&aacute;ctica del conocimiento tanto como en la patente aserci&oacute;n o celebraci&oacute;n de valores o caracter&iacute;sticas comunitarias, las cuales, a su vez, son parte de una dimensi&oacute;n social de la experiencia, el pensamiento y la acci&oacute;n m&aacute;s amplios (Edensor, 2002:24).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, los espectadores pueden o no sentirse identificados con las situaciones, los paisajes, los personajes que aparecen ante sus ojos en la pantalla y que, sabemos, han sido previamente seleccionados para configurar el discurso y, por tanto, no son ni gratuitos ni casuales; sin embargo, ese conjunto de im&aacute;genes y ese hilo narrativo que forman parte de las representaciones de una comunidad, de una regi&oacute;n, provocar&aacute;n una respuesta &#151;ya de identificaci&oacute;n, ya de rechazo&#151; que contribuir&aacute; a la construcci&oacute;n propia de la autorrepresentaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Edensor, identidad y frontera son t&eacute;rminos necesariamente complementarios, al menos en su sentido m&aacute;s literal. Si la identidad implica el hecho de que algo o alguien sea el mismo o lo mismo que se supone o se busca, si identificarse implica llegar a tener caracter&iacute;sticas similares a las del otro &#151;mientras que las fronteras se refieren a los confines y lo fronterizo es aquello que se encuentra enfrente de otra cosa, lo lim&iacute;trofe, lo colindante&#151;, es obvio que definir una identidad implica enumerar rasgos que caracterizan y simult&aacute;neamente diferencian, lo que implica, por lo tanto, dibujar una frontera.</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un elemento clave en el proceso de identificaci&oacute;n &#45;en especial en el caso de la identidad nacional&#151; &#91;...&#93; es el trazo de l&iacute;mites entre el uno <i>(self</i>) y el "otro". Puesto que la identidad se concibe con base en la identificaci&oacute;n de la diferencia, es necesario se&ntilde;alar que &eacute;ste es un proceso continuo de identificaci&oacute;n m&aacute;s que una continuaci&oacute;n reificada de antipat&iacute;a absoluta, aunque implique que los mismos "otros" son los que est&aacute;n continuamente distingui&eacute;ndose del uno <i>(self</i>) (Edensor, 2002:24&#45;25).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal vez parezca ya innecesario aclarar que entendemos que ni las fronteras ni las identidades son monol&iacute;ticas; que no se trata de esencias sino de procesos de construcci&oacute;n constante. Sin embargo, en el caso de la identidad canadiense (definida a lo largo de los a&ntilde;os y los textos <i>frente</i> a la estadunidense), el de la frontera identitaria que debe defenderse a muerte, el tema de la diferencia vuelve constantemente, m&aacute;s all&aacute; del estado del arte o de las modas del pensamiento en la era de la globalizaci&oacute;n. En este sentido podemos vincular la propuesta te&oacute;rica de Edensor tanto con la encuesta de Adams como con el an&aacute;lisis de la cultura popular de Pevere y Dymond.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En apariencia, la preocupaci&oacute;n constante por la identidad parece diluirse, se&ntilde;ala Michael Adams en <i>Fire and Ice,</i> pues el sentido com&uacute;n cree que los canadienses se parecen cada vez m&aacute;s a los estadunidenses; de hecho, lo mismo se piensa del resto del mundo, que, por fortuna, seg&uacute;n el pensamiento de muchos, est&aacute; bien lejos y no adyacente a ese gran gigante que con su espectacular y apetecible cultura popular parece comportarse como un im&aacute;n y como un modelo a seguir. Las conclusiones de Adams son que, a pesar de la creencia popular, los canadienses siguen procurando definirse por oposici&oacute;n, es decir, en contra de lo estadunidense. Y con base en esta percepci&oacute;n comunitaria, Pevere y Dymond (1996:viii) inician su cat&aacute;logo de iconos de su cultura popular:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Crecer en aquellos parajes de este pa&iacute;s conocidos como el "Canad&aacute; angl&oacute;fono" es crecer con una certidumbre particular de hallarse en medio de las cosas. Es llegar a definirte m&aacute;s f&aacute;cilmente por lo que no eres que por lo que s&iacute; eres, y aprender a registrar un equ&iacute;voco constante debido a la mera adici&oacute;n ret&oacute;rica de un tentativo "eh" al final de lo que, de otra manera, hubiera sido una oraci&oacute;n afirmativa &#91;...&#93; Ser canadiense es vivir en un espacio intermedio entre certidumbres, demorarse en la brecha que separa la convicci&oacute;n de la especulaci&oacute;n. Ser canadienses, dicho de otra forma, es existir en un constante estado de conversi&oacute;n.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en el an&aacute;lisis de las m&aacute;s importantes figuras de la cultura popular de su pa&iacute;s (por se&ntilde;alar s&oacute;lo algunos de los mencionados: Bryan Adams y sus ganas de gustar; Paul Anka y su carretera hacia su camino; Jim Carrey y su impulso hacia el sur; Lorne Greene, el padre del desastre; la visi&oacute;n del norte de Marshall McLuhan como un circuito hacia la santidad; Anne Murray, una gran dama; el h&eacute;roe canadiense de la tonter&iacute;a, Leslie Nielsen, y Lorne Michaels que, al tomar Manhattan, hace que la noche del s&aacute;bado suceda en vivo), la tesis de <i>Mondo Canuck</i> es que los canadienses son diferentes y que saber c&oacute;mo y por qu&eacute; se distinguen de los estadunidenses es vital tanto para la salud cultural como para la supervivencia de su identidad &#151;aunque con sentido del humor concluyen que, hasta ahora, ning&uacute;n ciudadano ha muerto v&iacute;ctima de la falta de identidad cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La iron&iacute;a es el recurso ret&oacute;rico fundamental y el <i>leitmotiv</i> de Pevere y Dymond. Al estatuir la diferencia y el encontrarse <i>en medio</i> como el n&uacute;cleo de la identidad canadiense, parecen estar recurriendo a un lugar com&uacute;n para su definici&oacute;n. Todas las identidades est&aacute;n siempre en medio, construy&eacute;ndose constantemente. Hoy d&iacute;a se dice que est&aacute;n fracturadas y que son d&eacute;biles. Los autores no se refieren, por ejemplo, al mosaico multicultural como nuclear en esta construcci&oacute;n de identidad, en este estar en medio; la iron&iacute;a sobre la que construyen su disertaci&oacute;n es que el estar en medio se refiere a la relaci&oacute;n de amor&#45;odio, de inmensa atracci&oacute;n y consecuente rechazo, que la cultura estadunidense provoca en los espectadores canadienses.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras que los diversos guardianes de la identidad nacional elevar&iacute;an los brazos y se lamentar&iacute;an con respecto a la inminente obliteraci&oacute;n cultural de Canad&aacute;, quienes ve&iacute;amos mucha televisi&oacute;n tenemos una versi&oacute;n diferente y m&aacute;s sabia del panorama. Pod&iacute;amos distinguir lo "canadiense" de inmediato, nada m&aacute;s cambiando de canal, sab&iacute;amos que era distinto. &#91;...&#93; Como, por ejemplo, con los Guess Who, bueno, intenten encontrar entre los primeros 40, en todos los cincuenta estados all&aacute; abajo, una banda que sea tan arrogantemente indiferente a la moda y las dietas, y s&oacute;lo puede tratarse de las primeras superestrellas cerveceras canadienses. En lo referente a la cultura popular, al menos, no hab&iacute;a duda: lo canadiense era distintivo. De hecho, porque el pa&iacute;s estaba dominado por medios de comunicaci&oacute;n estadunidenses, el contraste era m&aacute;s intenso. En el &aacute;mbito ruidoso de la programaci&oacute;n que proven&iacute;a de los medios de Estados Unidos, los productos canadienses resaltaban como un alce drogado en medio de la carretera transcanadiense (Pevere y Dymond, 1996:ix).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estados Unidos es una realidad apabullante para cualquiera que la divise de cerca. Ya se sabe que los canadienses tambi&eacute;n tienen su dicho con respecto a la cercan&iacute;a de sus vecinos al sur. En vista de hechos tan contundentes como una poblaci&oacute;n que, en su mayor&iacute;a, vive en la zona fronteriza con Estados Unidos y se comunica en ingl&eacute;s, o que para la industria cinematogr&aacute;fica hollywoodense el mercado canadiense no se considere de exportaci&oacute;n sino como parte de su distribuci&oacute;n nacional (s&iacute;, como si se tratara de uno m&aacute;s de los estados), o que colocando un gancho de ropa en el techo de una casa se puede captar la se&ntilde;al televisiva estadunidense, y retomando la observaci&oacute;n de Eden&#45;sor acerca de la importancia de los medios masivos de comunicaci&oacute;n en la construcci&oacute;n contempor&aacute;nea de las identidades nacionales, la preocupaci&oacute;n por la identidad, dado su car&aacute;cter de frontera, no puede ignorarse en el discurso canadiense.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno puede preguntarse &#91;...&#93; si la "cultura canadiense" ha de sobrevivir ante la presencia de lo estadunidense, desde la muy visible cultura al sur. (... La cultura estadunidense, en parte por su alcance tecnol&oacute;gico y el &eacute;xito econ&oacute;mico de las llamadas organizaciones "multinacionales", ha sido de gran influencia en todo el mundo...). Pero hacerse esa pregunta implica sugerir que la frontera Canad&aacute;&#45;Estados Unidos es tan s&oacute;lo un artificio pol&iacute;tico, cuando (por la apertura y por la fuerza de atracci&oacute;n de la geograf&iacute;a norte&#45;sur en Am&eacute;rica del Norte) esta frontera tambi&eacute;n ha configurado &#151;y lo sigue haciendo&#151; distintos campos de posibilidad y expectativas sociales: dicho de otra forma, <i>diferencias culturales</i> (New, 1998:40).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Michael Adams &#151;como se indic&oacute; anteriormente&#151; y su grupo de encues&#45;tadores y creadores de estad&iacute;sticas, denominado Environics, se dedicaron, durante la d&eacute;cada de los noventa, a confrontar los valores de estas sociedades vecinas.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que asomamos la cara a trav&eacute;s de la ventana de la prosperidad y de los logros estadunidenses, valoramos nuestra separaci&oacute;n &#151;nuestra civilidad sin pretensiones, nuestro don para la iron&iacute;a y la modestia en un mundo de reclamos exagerados y excesivos, los montones de "cosas intangibles" que sabemos que nos colocan aparte&#151; y retorcemos las manos al preguntarnos sobre lo que suceder&aacute; con nuestras peculiaridades e idiosincrasias mientras que, al sur, el leviat&aacute;n sigue azotando su cola, cada vez m&aacute;s poderosa, y los autodeclarados profetas de la globalizaci&oacute;n auguran la muerte de la diferencia (Adams, 2003:2).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de una convivencia inc&oacute;moda, se&ntilde;ala Adams, m&aacute;s a&uacute;n cuando mucha gente &#151;no s&oacute;lo la com&uacute;n sino tambi&eacute;n algunos autores<sup><a href="#nota">4</a></sup>&#151; tiene la impresi&oacute;n &#151;err&oacute;nea, tal como lo comprobar&aacute; su encuesta comparativa sobre valores&#151; de que Canad&aacute; se est&aacute; volviendo cada vez m&aacute;s similar a Estados Unidos, y que, sin embargo, la mayor&iacute;a preferir&iacute;a parecerse cada vez menos a sus vecinos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; descubrieron Adams y sus en&#45;cuestadores al confrontar a estos inc&oacute;modos vecinos? El texto de Adams se basa en el an&aacute;lisis de los valores, los cuales considera como motores del comportamiento humano. La lista de valores que presenta tiene que ver con varios niveles de la vida cotidiana, desde lo individual, personal y privado, hasta lo pol&iacute;tico y comunitario. Incluye los siguientes conceptos: aceptaci&oacute;n de la violencia, gobierno activo, adaptabilidad a la complejidad, navegaci&oacute;n adaptativa, publicidad como est&iacute;mulo, sue&ntilde;o americano, anomia e indefensi&oacute;n, atracci&oacute;n hacia la masa, aversi&oacute;n a la complejidad, apat&iacute;a con respecto a las marcas, comprar por impulso, celebraci&oacute;n del pasaje, apat&iacute;a c&iacute;vica, compromiso c&iacute;vico, involucrarse con la comunidad, preocupaci&oacute;n por la apariencia, confianza en la publicidad, confianza en las grandes empresas, confianza en las peque&ntilde;as empresas, asimilaci&oacute;n cultural, probar las distintas culturas <i>(sampling),</i> hedonismo que discierne, consumismo que discrimina, deber, preocupaci&oacute;n ecol&oacute;gica, fatalismo ecol&oacute;gico, esfuerzo hacia la salud, control emocional, entusiasmo por la nueva tecnolog&iacute;a, esp&iacute;ritu empresarial, relaci&oacute;n igualitaria con la juventud, consumismo &eacute;tico, &eacute;tica cotidiana, furia cotidiana, fe en la ciencia, fatalismo, miedo a la violencia, seguridad financiera, familias flexibles, identidad gen&eacute;rica flexible, paridad gen&eacute;rica, conciencia global, heterarquia, salud hol&iacute;stica, importancia de la est&eacute;tica, importancia de la marca, importancia de la espontaneidad, inter&eacute;s en lo no explicado, introspecci&oacute;n y empat&iacute;a, intuici&oacute;n e impulso, alegr&iacute;a de consumir, <i>largesse oblige,</i> vivir virtualmente, verse bien, sentirse bien, momentos significativos, m&aacute;s poder para las empresas, m&aacute;s poder para los medios, m&aacute;s poder para la pol&iacute;tica, multiculturalismo, fuerzas misteriosas, orgullo nacional, necesidad de reconocimiento del <i>status,</i> construcci&oacute;n de redes, obediencia a la autoridad, consumo ostentoso, provincialismo, patriarcado, gusto por el riesgo, reto personal, control personal, creatividad personal, escape personal, expresi&oacute;n personal, primac&iacute;a de la familia, propiedad, protecci&oacute;n de la privacidad, b&uacute;squeda de la intensidad, fusi&oacute;n racial, rechazo de la autoridad, rechazo del orden, religi&oacute;n a la carta, religiosidad, ahorro como principio, b&uacute;squeda de las ra&iacute;ces, uso selectivo de los servicios personales, sensualismo, sexismo, permisividad sexual, escepticismo con respecto a la publicidad, intimidad social, responsabilidad social, b&uacute;squeda espiritual, ansiedad tecnol&oacute;gica, estr&eacute;s en relaci&oacute;n con el tiempo, familia tradicional, identidad gen&eacute;rica tradicional, vitalidad, simplicidad voluntaria, &eacute;tica del trabajo, xenofobia (Adams, 2003:11&#45;12).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las respuestas ante cada uno de los conceptos se agruparon en cuatro ejes, que iban desde los rasgos muy conservadores hasta los m&aacute;s liberales, y aunque Adams reconoce el peligro que implican las generalizaciones, la conclusi&oacute;n de <i>Fire and Ice</i> es que &#151;y aparece una vez m&aacute;s la paradoja como importante en la relaci&oacute;n entre Canad&aacute; y Estados Unidos&#151;, curiosamente, una sociedad que, seg&uacute;n Adams, inici&oacute; del lado de los conservadores, se ha convertido en un pueblo aut&oacute;nomo, dirigido al interior (en el nivel de lo personal, de lo individual), flexible, tolerante, socialmente liberal y espiritualmente ecl&eacute;ctico, mientras que la sociedad estadunidense, que comenz&oacute; siendo liberal, se ha ido transformando en un pueblo que, en t&eacute;rminos generales, es materialista, dirigido hacia el exterior, intolerante, socialmente conservador y respetuoso de la autoridad institucional tradicional, aunque Adams se&ntilde;ala que, en apariencia, uno esperar&iacute;a precisamente lo contrario de los estadunidenses. Con base en estad&iacute;sticas que se presentan en un ap&eacute;ndice del libro, aprendemos que mientras que los canadienses son m&aacute;s feministas, m&aacute;s tolerantes a las diversas preferencias sexuales, menos apegados a una religiosidad institucional, m&aacute;s &eacute;ticos con respecto a la ecolog&iacute;a y al consumo, m&aacute;s abiertos a la diversidad cultural, los estadunidenses han invo&#45;lucionado y creen m&aacute;s en la autoridad tanto patriarcal como gubernamental, m&aacute;s tradicionales con respecto a la idea de familia y pareja heterosexual, m&aacute;s apegados a la religiosidad institucional y a la proliferaci&oacute;n de sectas, menos involucrados tanto con la ecolog&iacute;a como con el consumo &eacute;tico, y m&aacute;s tendientes a la xenofobia y a la aceptaci&oacute;n de la violencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se habl&oacute; anteriormente de los riesgos de la generalizaci&oacute;n, esa generalizaci&oacute;n que ha considerado a la sociedad estadunidense como mucho m&aacute;s abierta que la canadiense. Es cierto, tambi&eacute;n, que un ejercicio como el de Adams y Environics puede leerse como una idealizaci&oacute;n de la sociedad canadiense, que, aunque tenga como mandato la tolerancia, no puede calificarse de tolerante en su conjunto.<sup><a href="#nota">5</a></sup> Las etiquetas, entonces, sirven para diferenciar. Una vez m&aacute;s, identidad y frontera aparecen de la mano en la confrontaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y esto, como lo probaron Pevere y Dymond, es un punto cr&iacute;tico para la conformaci&oacute;n de la identidad canadiense y sus m&uacute;ltiples representaciones en la cultura popular. Las formas nacionales de representaci&oacute;n, afirma Edensor, articulan las relaciones entre el espacio, las cosas, la gente y sus pr&aacute;cticas, se&ntilde;alando las cualidades que se les han asignado en tanto existe un com&uacute;n denominador que los distingue, el de naci&oacute;n. De esta forma se crea un contexto que une categor&iacute;as, por medio de la conceptualizaci&oacute;n y el lenguaje, para constituir una fuente comunitaria de referentes y formaciones discursivas que se comparten.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La identidad nacional se sostiene, en parte, por medio de la circulaci&oacute;n de representaciones de elementos culturales espectaculares e inocuos, los cuales incluyen &#91;...&#93; los paisajes, los lugares y objetos cotidianos, hechos famosos y rituales, gestos y h&aacute;bitos irrelevantes, y ejemplos de la tradici&oacute;n y la modernidad que las muchedumbres tienen en com&uacute;n. &#91;...&#93; A pesar de que ciertas im&aacute;genes ic&oacute;nicas se han separado de lo nacional &#91;...&#93;, un sinn&uacute;mero de im&aacute;genes consistentemente reproducidas act&uacute;an como un recurso compartido para apuntalar la pertenencia nacional, sin importar qu&eacute; tan recombinadas y reinterpretadas lo sean (Edensor, 2002:139).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Edensor se&ntilde;ala que, para la construcci&oacute;n de la identidad nacional, la representaci&oacute;n del paisaje es fundamental. El libro de Pevere y Dymond, al igual que muchos otros, sit&uacute;a a sus protagonistas en un paisaje que ellos definen como espec&iacute;ficamente canadiense. Por su parte, para Adams el paisaje es fundamental; es curioso ver c&oacute;mo se relaciona la situaci&oacute;n geogr&aacute;fica de los encuestados con sus tendencias ideol&oacute;gicas y sus respuestas. Uno de los valores que Adams descubri&oacute; que era favorecido por los encues&#45;tados en casi todo Estados Unidos era la aceptaci&oacute;n de la violencia: "La gente que sali&oacute; m&aacute;s alta en esta tendencia cree que la violencia es un hecho inevitable de la vida, y que debe acept&aacute;rselo con cierto grado de indiferencia" (Adams, 2003:157). Resulta ir&oacute;nico pensar en los canadienses como pacifistas cuando, en los &uacute;ltimos meses, varios reportajes y noticias apuntan a la presencia del ej&eacute;rcito canadiense &#151;y las bajas consecuentes&#151; en la ocupaci&oacute;n del territorio iraqu&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la cultura popular es lo que nos afecta mayormente hoy d&iacute;a, tal como Edensor lo prueba en su ensayo, es interesante notar que textos como los de Adams y de Pevere y Dymond &#151;que se nutren de la vida cotidiana y de las representaciones que construyen tanto los ciudadanos y sus h&aacute;bitos de consumo como las industrias culturales locales&#151; dan una idea que se aleja del lugar com&uacute;n de la homogeneizaci&oacute;n, m&aacute;s bien "americanizaci&oacute;n", de las culturas: la canadiense, que ser&iacute;a la m&aacute;s inmediatamente afectada por la que se produce al sur de su frontera, a&uacute;n encuentra en la iron&iacute;a una salida saludable para no desfallecer ante los embates medi&aacute;ticos de sus vecinos. M&aacute;s all&aacute; de su buena m&uacute;sica, sus excelentes novelas, sus sorprendentes productos f&iacute;lmicos, all&iacute; est&aacute;n tambi&eacute;n sus textos te&oacute;ricos para probarlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>BIBLIOGRAF&Iacute;A</i></b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adams, Michael, <i>Fire and Ice. The United States, Canada and the Myth of Converging Values,</i> Toronto, Canad&aacute;, Penguin, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3769175&pid=S0187-7372200600020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bisoondath, Neil, <i>Selling Ilusions: The Cult of Multiculturalism in Canada,</i> Canad&aacute;, Penguin, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3769177&pid=S0187-7372200600020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Edensor, Tim, <i>National Identity, Popular Culture and Everyday Life,</i> Oxford, Berg, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3769179&pid=S0187-7372200600020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hall, Stuart, "&iquest;Qui&eacute;n necesita 'identidad' ", en Hall, Stuart y Paul du Gay (comps.), <i>Cuestiones de identidad cultural</i> (primera edici&oacute;n: 1996), Buenos Aires, Amorrortu, 2003, pp. 13&#45;39.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3769181&pid=S0187-7372200600020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">New, W H., <i>Borderlands. How We Talk about Canada,</i> Vancouver, Canad&aacute;, ubc Press, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3769183&pid=S0187-7372200600020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pevere, Geoff y Greig Dymond, <i>Mondo Canuck, a Canadian Pop Culture Odyssey,</i> Scarborough, Prentice&#45;Hall, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3769185&pid=S0187-7372200600020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora agradece al programa PAPIIT de la UNAM por su apoyo econ&oacute;mico al proyecto colectivo IN306203, del cual ella es corresponsable. El texto que aqu&iacute; se presenta sirvi&oacute; como base te&oacute;rica para un art&iacute;culo que ser&aacute; publicado en la revista <i>Sociol&oacute;gica</i> en este a&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Edensor, Pevere y Dymond, apoyados en el espl&eacute;ndido ensayo de New sobre la literatura de la frontera entre Estados Unidos y Canad&aacute; que, por no tratarse de cultura popular, ha sido atendido tan s&oacute;lo de manera tangencial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>Estas ideas provienen del texto de Stuart Hall (2003), "&iquest;Qui&eacute;n necesita 'identidad' ".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3 </sup>La traducci&oacute;n es de la autora en &eacute;ste y todos los casos posteriores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4 </sup>Adams se refiere espec&iacute;ficamente al libro de Jeffrey Simpson <i>Star&#45;Sprangled Canadians</i> y al di&aacute;logo del escritor Brian Hutchinson con el historiador Michael Bliss en la serie de art&iacute;culos que el primero public&oacute; en el <i>National Post</i> en enero de 2003.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5 </sup>Baste recordar el ensayo del escritor Neil Bisoondath <i>Selling Ilusions: The Cult of Multiculturalism in Canada</i> (Bisoondath, 2004).</font></p>      ]]></body><back>
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