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<institution><![CDATA[,El Colegio de la Frontera Norte Programa de Doctorado en Ciencias Sociales ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a bibliogr&aacute;fica</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Nuestros piensos. Culturas populares en la frontera M&eacute;xico&#45;Estados Unidos</b></i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alejandro Monsiv&aacute;is Carrillo*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Jos&eacute; Manuel Valenzuela Arce, M&eacute;xico, Conaculta, 1998, 312 pp.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Estudiante del Programa de Doctorado en Ciencias Sociales de El Colegio de la Frontera Norte.</i> Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="mailto:cm@posgrado.colef.mx">cm@posgrado.colef.mx</a>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Nuestros piensos</i> constituye una exposici&oacute;n del influjo que tienen los referentes de identidad colectiva en la formaci&oacute;n de los rasgos caracter&iacute;sticos de las expresiones culturales de la frontera norte de M&eacute;xico. El concepto <i>cultura popular&#151;</i>propone este libro&#151; permite apresar el &iacute;mpetu vital de las corrientes de socialidad de la regi&oacute;n, producidas en marcos de sincretismo y polifon&iacute;a, que recorren, atraviesan, confrontan y desbordan la fijeza de los significados establecidos por los sistemas sociales de clasificaci&oacute;n dicot&oacute;mica y los procesos de institucionalizaci&oacute;n organizados por narrativas de modernizaci&oacute;n inscritas en una racionalidad funcionalista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Nuestros piensos se</i> compone de seis cap&iacute;tulos, cuyas fuentes han sido documentos bibliogr&aacute;ficos y hemerogr&aacute;ficos, archivos hist&oacute;ricos, filmes y entrevistas, y al final incluye un anexo donde se transcriben 31 corridos que aparecieron en el semanario <i>Zeta,</i> de Tijuana, entre 1989 y 1996. De acuerdo al terreno en que se inserta la tem&aacute;tica de cada uno de los cap&iacute;tulos, podemos distinguir dos partes que estructuran el texto. En una de ellas se establecen los lineamientos conceptuales de la propuesta del libro y en la otra se analizan directamente algunos referentes concretos de la frontera que "connotan la idea de nosotros y de lo nuestro". En esta rese&ntilde;a seguiremos esta distinci&oacute;n para describir el contenido del libro y detallar, hacia el final, los argumentos que consideramos de mayor importancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cap&iacute;tulos I, II y VI, en conjunto, conforman una reflexi&oacute;n en torno a la cultura popular en la regi&oacute;n fronteriza del norte del pa&iacute;s, inscrita en el trasfondo de las interrogantes abiertas por el Tratado de Libre Comercio (TLC) en materia de identidad y patrimonio cultural. En espec&iacute;fico, el primer cap&iacute;tulo aborda la literatura concerniente al concepto de cultura popular, estableciendo una discusi&oacute;n con las diversas posiciones que han realizado aportaciones en este campo. La revisi&oacute;n de la literatura abarca el legado gramsciano, los conceptos de hibridaci&oacute;n cultural y modernizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina, los trabajos realizados en torno a las identidades profundas y persistentes, la identidad obrera, la influencia de los medios masivos de comunicaci&oacute;n, la sociedad de masas y los rituales del caos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo inscribe los procesos socioculturales de la frontera norte en el &aacute;mbito de estudio de la cultura popular. En &eacute;ste se describen los principales actores y procesos simb&oacute;licos involucrados en la conformaci&oacute;n de los imaginarios colectivos de la frontera, de los que destacan los estereotipos que afectan diferencialmente a sus pobladores, haci&eacute;ndolos sujetos de expresiones de segregaci&oacute;n y racismo a trav&eacute;s, por ejemplo, del antichilanguismo, del antiguachismo o de la discriminaci&oacute;n contra los pueblos indios. De la misma manera, se considera que las culturas de la frontera se expresan tambi&eacute;n en los mitos y leyendas que subsisten en la memoria popular, en las tradiciones musicales regionales y en los cruces, cargados de intensidad, entre las diversas matrices simb&oacute;licas que ordenan las costumbres y la vida cotidiana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al cerrar el libro, ante la pregunta de si el tlc habr&aacute; de disolver la identidad nacional y las identidades culturales del pa&iacute;s, el cap&iacute;tulo vi reorienta la discusi&oacute;n hacia la necesidad de formular un nuevo proyecto de naci&oacute;n, argumentando que las principales causas de rompimiento del tejido social provienen de las decisiones pol&iacute;tico&#45;econ&oacute;micas de los grupos de poder en el pa&iacute;s, antes que de los procesos de recepci&oacute;n y apropiaci&oacute;n de bienes culturales de origen extranjero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La otra parte que distinguimos en la estructura del texto, donde se describen los abordajes espec&iacute;ficos de fen&oacute;menos culturales de la frontera norte, se distribuye entre los cap&iacute;tulos III, IV y V. Compuestos como ejercicios de interpretaci&oacute;n cr&iacute;tica de las expresiones populares, en estos cap&iacute;tulos se indaga en la semantizaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas sociales a partir de los puntos de confluencia que establecen con representaciones simb&oacute;licas, materializadas en letras de corridos, secuencias cinematogr&aacute;ficas, iconos de uso cotidiano y celebraciones te&ntilde;idas de religiosidad, entre otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo se explora, en el tercer cap&iacute;tulo, el arraigo, relevancia y permanencia de los corridos y la m&uacute;sica popular norte&ntilde;a. Habida cuenta de que los procesos de urbanizaci&oacute;n, la alfabetizaci&oacute;n, el incremento de los sectores medios en la sociedad, los cambios generacionales, las industrias culturales y la oferta musical diversificada, en conjunto, han transformado las condiciones sociales donde los corridos cumpl&iacute;an una funci&oacute;n central en los intercambios comunitarios, han modificado sus tem&aacute;ticas y han sometido gran parte de su producci&oacute;n actual a criterios de difusi&oacute;n comercial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siguiente cap&iacute;tulo se analizan las peripecias de Mar&iacute;a Elena Velasco, la India Mar&iacute;a, en pel&iacute;culas como <i>Ni de aqu&iacute; ni de all&aacute;,</i> que escenifican las confrontaciones de sentido, transgresiones y desencuentros entre las clases populares 'tradicionales' y los m&uacute;ltiples rostros de los 'otros' 'modernizados'. La India Mar&iacute;a, se&ntilde;ala Valenzuela, ingeniosa y parad&oacute;jicamente, realiza una reivindicaci&oacute;n muda, sin un discurso elaborado, de las mujeres y las clases subalternas que se enfrentan en desventaja a quienes tienen poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El quinto de los cap&iacute;tulos hace referencia a la m&iacute;stica popular, deteni&eacute;ndose en el an&aacute;lisis del culto a Juan Soldado, patr&oacute;n de los indocumentados, quien en vida respondiera al nombre de Juan Castillo Morales, de 24 a&ntilde;os, y fuera ejecutado el 17 de febrero de 1938 en Tijuana, aplic&aacute;ndosele la ley fuga, acusado de violar y asesinar a la ni&ntilde;a Olga Camacho. Juan Soldado se incorpora a "nuestros piensos" como efecto de una purgaci&oacute;n colectiva de la culpa, sentida por haber cometido un exceso en el frenes&iacute; que condujo al ajusticiamiento del joven, a quien posteriormente, en la mentalidad del pueblo, se le revisti&oacute; de inocencia. Las manifestaciones de religiosidad dedicadas a este santo popular &#151;al igual que a muchos otros que no forman parte de las filas oficiales de devoci&oacute;n&#151; aluden a la persistencia de elementos numinosos y trascendentes en los intersticios de la socialidad contempor&aacute;nea.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Nuestros piensos</i> abarca una amplia cantidad de registros de la expresi&oacute;n popular, sostenida en una extensa revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica y documental. No obstante, como indic&aacute;bamos, el eje de la propuesta gira en torno a la comprensi&oacute;n de determinados procesos culturales de la frontera desde la perspectiva de la cultura popular. En este sentido, revisten especial inter&eacute;s las demarcaciones anal&iacute;ticas que postulan a los espacios fronterizos como &aacute;mbitos donde se negocian los sentidos de las pr&aacute;cticas sociales, desde campos alternativos, paralelos y resistentes a los dominantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto al concepto de cultura popular, el autor se manifiesta en contra de las connotaciones esencialistas, binarias y dicot&oacute;micas que adquiere en determinados contextos. Nos encontramos, as&iacute;, con un t&eacute;rmino del que podemos identificar cuatro rasgos distintivos: <i>a)</i> constituye umbrales de adscripci&oacute;n y heteroadscripci&oacute;n identitaria; <i>b)</i> conforma identidades colectivas y solidaridades de considerable vitalidad e influencia en las relaciones intergrupales; <i>c)</i> se construye en procesos de intercambio, negociaci&oacute;n y resistencia, y <i>d)</i> se define situacionalmente en una relaci&oacute;n de subalternidad contra lo oficial, dominante e institucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En palabras del autor:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consideramos como culturas populares a la construcci&oacute;n de un ordenamiento y sentido socialmente significativos de los sectores sociales no dominantes o subalternos, independientemente del <span style="font-size:10.0pt;font-family:&quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;">origen</span> de los componentes simb&oacute;licos que participan en la configuraci&oacute;n de ese orden significativo &#91;...&#93; Las culturas populares se refieren a &aacute;mbitos de interacci&oacute;n social donde se construye un sentido colectivo y se establecen identificaciones entre quienes conforman el grupo, as&iacute; como diferenciaciones y exclusiones frente a grupos oficiales y dominantes (pp. 75&#45;76).</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, debido a que "el verdadero objeto de atenci&oacute;n en el an&aacute;lisis de las culturas populares deben ser los &aacute;mbitos de interacci&oacute;n sociocultural y la definici&oacute;n de umbrales de adscripci&oacute;n/diferenciaci&oacute;n que delimitan las identidades sociales", el debate "debe ubicarse dentro de procesos de integraci&oacute;n, recreaci&oacute;n, negociaci&oacute;n, resistencia y disputa cultural" (p. 77).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo, al otorgar a la relaci&oacute;n de subalternidad un lugar preponderante en la definici&oacute;n de lo popular, se corre el riesgo, desde mi punto de vista, de tropezar con la misma l&oacute;gica binaria que es impugnada desde el inicio. Considerando aun la heterogeneidad de las pr&aacute;cticas culturales populares, su car&aacute;cter situacional y relacional, los procesos din&aacute;micos en los que se negocia su significado y el rebasamiento que se plantea de la idea de estratos sociales verticalmente segmentados, el car&aacute;cter subalterno sugiere una imagen en la que la confluencia de distintas pr&aacute;cticas sociales da lugar a una din&aacute;mica de poderes que divide, necesariamente, a los actores involucrados en dominantes y dominados. De esta imagen se puede transitar, con facilidad, a la idealizaci&oacute;n rom&aacute;ntica de estos &uacute;ltimos, dejando fuera de foco muchos de los matices que constituyen las identidades y expresiones culturales de los sujetos sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, haciendo referencia a la heterogeneidad cultural de los espacios de frontera, Valenzuela propone una categorizaci&oacute;n para tomar en cuenta esa diversidad sin diluirla: "En la frontera existen diversas construcciones de sentido, diferentes redes de significado, variados &aacute;mbitos de interacci&oacute;n. A esta condici&oacute;n de conformaci&oacute;n de campos espec&iacute;ficos de interacci&oacute;n sociocultural con intensidades heter&oacute;clitas y producciones de sentido diferenciables &#91;la&#93; denomino <i>&aacute;mbitos fronterizos"</i> (pp. 104&#45;105). Adem&aacute;s de los <i>&aacute;mbitos fronterizos,</i> estructurados en la colindancia e interacci&oacute;n con dos referentes primordiales, lo estadunidense, por un lado, y lo nacional por el otro, es preciso tomar en cuenta los <i>&aacute;mbitos transfronterizos.</i> &Eacute;stos se ven definidos por "la existencia de c&oacute;digos o sistemas de c&oacute;digos comunes en grupos de ambos lados de la frontera", reflejados en estilos de vida, conductas e imaginarios coincidentes. Los ejemplos propuestos son los movimientos juveniles de pachucos y cholos y las redes sociales preservadas por las comunidades ind&iacute;genas (p. 105). Esta propuesta de los &aacute;mbitos fronterizos y transfronterizos, que a mi juicio es una de las m&aacute;s sugerentes del libro, recibe, no obstante, un desarrollo escueto. Por lo mismo, merece una discusi&oacute;n m&aacute;s amplia y detallada, tomando en cuenta que puede fungir como una estrategia conceptual para instigar diversos tipos de investigaci&oacute;n emp&iacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, el conjunto de argumentos que hemos venido resaltando de <i>Nuestros piensos,</i> relativos a la conformaci&oacute;n de entornos simb&oacute;licos fronterizos&#45;transfronterizos de car&aacute;cter colectivo, negociado, relacional y de subalternidad, aunado al amplio mosaico de actores, personajes y textos de arraigo popular que aparecen en sus p&aacute;ginas, representa, sin duda, un importante punto de referencia para estimular el debate alrededor de la(s) cultura(s) en/de frontera.</font></p>      ]]></body>
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